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UNA NOVIA PARA DOS
Lucía Tello Díaz

Título: Una novia para dos
Título original: My Best Friend's Girl
País: USA
Estreno en USA: 19/09/2008
Estreno en España: 14/11/2008
Productora: Sony Pictures
Director: Howard Deutch
Guión: Jordan Cahan
Reparto: Kate Hudson, Lizzy Caplan, Jason Biggs, Alec Baldwin, Dane Cook, Diora Baird, Jenny Mollen
En su siempre reveladora obra, El segundo sexo, afirmaba Simone de Beauvoir que, históricamente, el problema de la mujer había sido un asunto masculino, realidad axiomática que supeditaba la acción femenina a la voluntad masculina en cualquier caso. La sexualidad, las decisiones vitales y hasta el propio carácter de la mujer quedaban postrados ante el inquebrantable dominio masculino. Seis décadas han pasado desde que la indignación de De Beauvoir pusiera el acento en la situación de la mitad del mundo cuando, no azarosamente, siguen muriendo mujeres en manos de unos maridos que las cosifican interpretándolas como pura propiedad. Y en este contexto, insistimos, surgen películas como Una novia para dos, en que la anomia social, la ingravidez de unos ciudadanos alienados para los demás y para sí, dan una vuelta de tuerca al dislate y la instrumentalización humana. En primera instancia, porque resulta oscuramente tétrica la concepción de las relaciones personales que el filme nos muestra. En segundo término, porque no acaba de cuajar el tajante reduccionismo a que quiere someter a unos ya de por sí estereotipados personajes.
Y es que es Novia para dos la versión perversa de la exitosa Hitch, película en la que, al margen de la voluntad de la mujer, se creaba a imagen y semejanza de sus sueños a un hombre perfecto, a fin de que el varón en cuestión se llevase a la preciada pieza sin barreras, aranceles ni tasas: libre mercado. A esa trama trucada, sin embargo, no le faltaba gracia, competencia y finalmente moralina, con unas mujeres de armas tomar que hacían valer su arrojo por encima de determinismos sociales. Lo curioso, y de ahí viene lo perverso, es que cuatro años después, se incurra precisamente en el pecado capital que tan bien supo salvar su predecesora, este es, el propio rol de la mujer en la trama. Como si de una nueva Alfie se tratara, en Novia para dos un imperio de veleidades se pavonea por una ciudad deshumanizada en que los hombres ya no seducen, apabullan sin escrúpulos y sin meta alguna sino la de poseer en sentido estricto. Y es en este entorno donde aparece Alexis (Kate Hudson), una joven abogada que trabaja con Dustin (Jason Biggs), taciturno y pusilánime colega enamorado de la damisela, capaz por ello –como si su sentimiento le diera derecho- de contratar a Tank (Dane Cook), un Mickey Rourke desaliñado, engreído y apisonador que no se altera lo más mínimo a la hora de conquistar mujeres para decepcionarlas -y devolverlas por tanto a sus ex novios-, empleándose a fondo en su tarea con palabra, obra y omisión. En esta farsa creada en torno a las féminas, no habrá ni un solo reparo en emplear todo el vocabulario sinónimo y antónimo de concupiscencia, felación y onanismo, incluyendo coloquialismos y derivados lácteos.
Lo sorprendente es que, pese a lo escandaloso de la expresión y actuación de los especimenes masculinos, no existe en la trama casi ninguna mujer de mayor categoría moral que sus partenaires, capaz de indignarse por el peyorativo tratamiento a que las mujeres son sometidas. De hecho, perturba la cantidad de meretrices regaladas y a granel que la película es capaz de mostrar. Chicas de belleza pasmosa, a las que les agrada ser empleadas como fast-food ocasional, incluyendo en este grupo a una top-model (buen ejemplo hubiera sido Amber Valetta, modelo que ha elegido mejor sus papeles en la gran pantalla).
Y todo ello, sin tan siquiera llegar a lo más patético del guión: la figura de Alec Baldwin en el papel del padre de Tank. Este misógino, grotesco y perturbado personaje, ejerce sus labores de profesor universitario -impartiendo la asignatura “Liberación femenina”-, categoría que no le impide elegir al azar a tres alumnas semanales para demostrarles que la supuesta autonomía de la mujer, implica mantener relaciones sexuales con él.
Si todo ello ya resulta de por sí una desmedida e indignante cabestrada, el final pretendidamente redentor de unos personajes masculinos que forzadamente acaban admitiendo debilidad ante las mujeres, se antoja aún más turbador, aunque quizá sea la justificación políticamente correcta a dos horas de pura deconstrucción cultural. Si la intención del director, Howard Deutch, era la de ejercer una crítica a la sinrazón de las relaciones sentimentales de la sociedad actual, sería recomendable facilitarle el acceso a la obra de Bertolt Brecht, quien el pasado siglo ya afirmara que la crítica nunca se puede ejercer sin cierta abstracción del espectador con respecto a la actuación. Si los personajes acaban inspirando sentimientos con los que se puedan identificar los espectadores, difícilmente verán en la obra una crítica, sino un reflejo de la sociedad. Quizá debería replanteárselo todo el equipo, desde el guionista a Kate Hudson (inconcebible que se prestara a este papel, pese a que sea la mejor parada de la trama).
Tal vez deberían revisar vestigios culturales pasados para comprobar que lo que les sucede a los personajes, es tan antiguo como Edipo Rey, Hamlet o incluso El curso en que amamos a Kim Novak. Seguramente el problema no sea tanto sentimental cuanto semántico y que, como bien dice nuestro admirado Manuel Gómez Pereira, insistamos en llamarlo amor, cuando quiere decir sexo.

QUEMAR DESPUÉS DE LEER
Ana Tello
País: USA
Duración: 96 minutos
Directores: Los hermanos Coen
Reparto: Brad Pitt, George Clooney, Tilda Swinton, John Malkovich, Frances MacDormand
Género: Comedia
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Con dicho título tan pintoresco ya podemos entrever un poco la película que tenemos entre manos. Por una parte, que se trata de espionaje (con las famosas órdenes de: “quemar después de leer”) y por otro lado, la disparatada comedia que puede llegar a ser, si ha de quemarse justo al principio de su lectura.
Y es que no cabe duda que corresponde a los hermanos Coen, tal y como nos tenían acostrumbrados con películas como Fargo, El gran Lewosky o O´Brother, entre otras. Ozzie Cox (John Malkovich) después de acabar su carrera como agente de la CIA, decide escribir sus memorias, contando sus experiencias en dicha agencia. El problema comienza cuando el CD donde están escritas, da a parar a manos de los empleados de un gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand), que pensando que se trata de un secreto de espionaje, intentan sacarle partido amenazando a su dueño, cual secuestradores.
Al mismo tiempo la CIA, intenta seguir la pista de ese posible secreto al descubierto, no sabiendo muy bien de qué se trata, pero intentando atajar el asunto. Todo se enreda un poco más si cabe, cuando intentando entrar en casa de Ozzie,se encuentran con el amante (George Clooney) de la mujer de Cox…
Realmente es de admirar cómo te pueden mantener en vilo toda la película, con un enredo descomunal y cómo se puede montar una paranoia generalizada partiendo de un pequeño malentendido.
Basada en la novela “Burn before reading: Presidents, Cia Directors and Secret Intelligence” del ex jefe de la CIA Stansfield Turner, Quemar después de leer es una película admirable. No hay que perdérsela.

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS
Lucía Tello Díaz
Título original: The boy in the striped pyjamas
Año: 2008
País: Reino Unido y USA
Duración: 94 minutos
Estreno en España: 26-09-2008
Director: Mark Herman
Reparto: Asa Butterfield (Bruno), Vera Farmiga, David Thewlis, Jack Scanlon (Shmuel), Amber Beattie (Gretel), Richard Johnson, Shelia Hancock, Rupert Friend, Jim Norton, Cara Horgan (María), Aron Laslo.
Guión: John Boyne y Mark Herman, basado en la novela de John Boyne.
Producción: David Heyman.
Fotografía: Benoît Delhomme.
Montaje: Mark Ellis.
Diseño de producción: Martin Childs y Rod McClean.
Vestuario: Natalie Ward.
Productora: Heyday Films.
Si se desea percibir el silencio sepulcral del que en cierta ocasión habló Shakespeare, The boy in striped pyjamas lo entrega y con creces. Y es que, aunque paradójico, nunca antes un libro para niños –mayores de 13 años, eso sí-, había conseguido conmover y hasta conmocionar a la opinión pública de forma tan abrumadoramente unánime. Suburbanos, cercanías, autobuses y aviones, todos ellos han sido testigos de la aseveración holística del éxito rotundo de John Boyne, autor irlandés que nos ha dejado prendados con su sencillez narrativa y su contundencia emocional.
Estrenada en el seno de la 56 edición del Festival Internacional de cine de San Sebastián, su adaptación cinematográfica parece seguir la senda de su predecesora novela. Mark Herman, otrora director de películas menores como Little Voice (1998) o Qué pasada (2000), hubo de ver en El niño con el pijama de rayas el modo de redimir una carrera un tanto desapercibida, para formar parte del exclusivo reducto de realizadores primordiales. Y es que este filme, que destila capacidad y sensatez de principio a fin, no es sino una perfecta combinación de una historia envolvente y una inteligencia técnica ímproba. Es más, se podría afirmar que consigue, como pocas adaptaciones lo han hecho, superar en cierto sentido a la novela de la que nace e indudablemente bebe, ya que Herman consigue dotarle de una estructura narrativa fría y tajante, lejana sin duda del aspecto formalmente infantil del que adolece la novela, sin eliminar por ello la perspectiva inocente y límpida desde la que se observa el mundo. El giro, que pudiera parecer contingente, resulta del todo imprescindible al entender esta película, pues es la nota capaz de hacer de este canto a la solidaridad y a la vida, un desgarrador documento cercano a la sordidez y a la desolación. Así sería, sin duda, de no ser porque en todo momento el espectador ve a través de los ojos de la ingenuidad y el desconcierto; de la inocencia y la candidez.

A pesar de que para el editor sea importante “empezar a leer esta novela sin saber de qué trata”, la explicación del argumento de este filme es imprescindible para entender el calado de su importancia emocional. Bruno -Asa Butterfield-, ve cómo su universo se desmorona cuando su padre - David Thewlis- es enviado como comandante al mando del campo de concentración de Auschwitz. Obligado a abandonar su Berlín natal junto con sus padres y hermana, Bruno sentirá cómo la frialdad de su entorno le revela el mundo del que su progenitor pretende aislarle: la II Guerra Mundial y la exterminación de la raza judía. Intrigado por la naturaleza y servidumbre de quienes trabajan al otro lado de la “granja” que él ve desde su ventana, y sobre todo, por la indumentaria que llevan sus habitantes, Bruno se adentrará en el bosque hasta dar con la valla que separa su cosmos del de ellos, los irredentos recluidos. Allí, la fortuna hará que conozca a Shmuel - Jack Scanlon-, un niño judío con el que no sólo compartirá la edad, ocho años en el metraje, sino también el tiempo y las inquietudes, sus alegrías y su aburrimiento. Una amistad forjada a través de una infranqueable verja que pone de manifiesto la inmensa necedad humana y la instintiva búsqueda del otro, de nuestros iguales.
Rodada en Budapest con una estética que recuerda a La lista de Schindler (1993, Steven Spielberg) y un protagonismo absoluto de la ignominia y sinrazón humanas, El niño con el pijama de rayas es una apuesta fundamental por el cine de calidad, en el que destaca especialmente el cásting adecuado e impresionante, con un fidedigno David Thewlis; un prodigioso Asa Butterfield –mezcla imposible entre un joven Stephen Fry y Maggie Gyllenhaal-, y el que quizá más conmueva y conmocione, Jack Scanlon –Shmuel-, soberbio en su papel, impecable en cada gesto de desazón, de estoicismo y de resignación, todo ello características de un mayor, que él debe encarnar con la crudeza de la triste realidad: que es sólo un niño juicioso en un mundo de adultos que han perdido el juicio.

Increíble película de a su vez increíble novela. Cándida en planteamiento, suprema en el desarrollo y sublime en el desenlace. Imprescindible.

TROPIC THUNDER
Lucía Tello Díaz

Dirección: Ben Stiller.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 106 min.
Género: Comedia, acción.
Interpretación: Ben Stiller (Tugg Speedman), Jack Black (Jeff Portnoy), Robert Downey Jr. (Kirk Lazarus), Brandon T. Jackson (Alpa Chino), Jay Baruchel (Kevin Sandusky), Danny McBride (Cody), Steve Coogan (Damien Cockburn), Bill Hader (Rob Slolom), Nick Nolte (John Tayback), Brandon Soo Hoo (Tran), Reggie Lee (Byong).
Guión: Ben Stiller, Justin Theroux y Etan Cohen; basado en un argumento de Ben Stiller y Justin Theroux.
Producción: Ben Stiller, Stuart Corfeld y Eric McLeod.
Música: Theodore Shapiro.
Fotografía: John Toll.
Montaje: Greg Hayden.
Diseño de producción: Jeff Mann.
Vestuario: Marlene Stewart.
Estreno en USA: 13 Agosto 2008.
Estreno en España: 26 Septiembre 2008.
Parafraseando a mi siempre admirado Ortega y Gasset, después de que haga más de siete meses desde que se interrumpió la huelga de guionistas en Hollywood, “es hora ya de hacer un primer balance y algunas cosas más que un balance”. Y es que, resulta inconcebible que tras ese obligado impasse al que se sometió a la industria cinematográfica norteamericana, todavía lleguen a nuestra cartelera filmes en los que la carencia de estructura narrativa y aun gancho argumental, sigan siendo el eje rector. En las salas de exhibición no todo vale, eso es obvio. Quizá por ello la recaudación de esta película peregrinamente inaudita, no fuera en primera instancia lo suculenta que los planes de producción habían deseado. Suerte que la tendencia se haya variado en las últimas semanas llegando a los 100 millones de dólares, promovido, tal vez, por exquisitas estrategias de marketing.
Pero no nos malinterpreten, Tropic thunder no es una mala película, más bien, para desgracia de sus propios intérpretes –todos ellos de indiscutible credibilidad y probado talento-, es un conjunto inconexo de escenas inverosímiles, que aunadas pueden dar cierto crédito a un argumento insólito –un caótico equipo cinematográfico viaja a Vietnam para darle realismo a una película bélica sin parangón, en la que la veracidad de las escenas dependerá de los sucesos que afronten sus protagonistas: Speedman (Ben Stiller), Lazarus (Robert Downey Jr.), Portnoy (Jack Black) y Sandusky (Jay Baruchel) -.
Si a ello se le añade el gratuito exceso de escatología -superabundancia a la que se arriesgan regimientos de emuladores de los hermanos Farrell (sin intuir que el recurso a la grosería debe ser conducido, y sólo en ocasiones, por el talento genético de estos directores)-, el resultado lleva al espectador a acabar riéndose con un filme cuyas gracias recuerdan a los inocentes gags del slapstick más pueril. Y todo ello, insistimos, en una película que, en conjunto, parece funcionar, aunque en un análisis pormenorizado acabe demostrando sus fallas.
En primer lugar porque, además del socarrón humor descomedido, gamberro y algo grosero –y hasta gore en ocasiones-, no se ha sabido aprovechar un ingente presupuesto que, en otras industrias, sería increíblemente bienvenido. En segundo término porque, siendo Ben Stiller un imprescindible de la comedia americana de último cuño, actor querido donde los haya y realizador respetado por trabajos tan brillantes como Reality Bites (1994) y Cable guy (1999), resulta sorprendente que no haya sabido sacar partido a una historia que, en esencia, resultaba bienintencionada y cuyo guión está lleno de guiños cinéfilos para los espectadores –entre ellos la recurrente alusión a la filmografía americana que Robert Downey Jr. apunta durante todo el metraje; la caída Platooniana de Stiller; el jocoso repaso a los actores que han interpretado personajes con deficiencias mentales (dolorosa pero desternillante mención de Sean Penn en Yo soy Sam)-… Es decir, un incesante aluvión de buenas intenciones y mejores fuentes, pero que no consiguen el efecto deseado.
En tercer y último lugar, aunque seguramente debiera ocupar el primero, porque es Tropic Thunder una película que pretende realizar una crítica a los filmes de guerra y acción de los años ochenta, valiéndose precisamente de sus recursos para conseguir idénticos fines, convirtiéndose en un ejercicio metalingüístico de libro, no sólo porque en ella asistamos al rodaje de una película (bélica) dentro de otra (presumiblemente comedia), sino porque, realizando precisamente esa crítica, se vale de los medios a través de los cuales el cine de acción se ha lucrado a lo largo de su historia. Además, y este apunte podría valerle a Osiris, personaje que interpreta Downey Jr., un Premio de la Academia, porque parece mentira que Stiller no se haya dado cuenta de que el cine que recurre a la propia Industria cinematográfica, no suele cosechar buenos resultados.
Es deplorable que ni siquiera la siempre efectiva táctica del denominado “cameo” resulte graciosa en este caso: el personaje de Matthew McConaughey es incomprensiblemente plano y licencioso; y la caracterización sádica que le realizan a Tom Cruise no sólo no es creíble, sino que destila cierta sátira, capitalismo y amoralidad que rara vez resultan atrayentes; ni qué decir tiene que su lenguaje incivil y sus danzas inconvenientes hacen de la suya una parodia un tanto absurda y aun prescindible.
Suerte que un rescatado Nick Nolte otorgue al film un paradójico toque de distinción, y que Downey Jr. resulte tan sorprendente e impecable como siempre. El resto del film, a excepción del plantel encabezado por nuestro estimado Jack Black, resulta impertinente y muy poco ajustado a las expectativas. Lástima que tengamos que dar veredictos tan negativos pero, en comparación con las otras películas de cartelera, obtiene un aprobado y en convocatoria extraordinaria. Aunque ya se sabe, los profesores son siempre subjetivos y las comparaciones odiosas. Juzguen ustedes.

Saw 5
Francisco Trinidad

Título original: Saw 5
Dirección: David Hackl
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Terror.
Reparto: Julie Benz, Tobin Bell, Scott Patterson, Costas Mandylor, Mark Rolston, Betsy Russell Samantha Lemole, Megana Good, Laura Gordon, Greg Bryk, Carlo Rota
Guión: Marcus Dunstan, Patrick Melton
Producción: Mark Burg, Oren Koules
Fotografía: David A. Armstrong
Estreno en España: 14 de Noviembre del 2008.
¡Sssh! Silencio… ¿podéis escucharlo?...”Mon…mon…” … un poco más de silencio… ¡dejad de leer en voz alta!... “Money…money…”...cada vez se escucha más claro… “Money money money… must be funny… in the rich man’s world… money money money… always sunny… in the rich man’s world”. No cabe duda, los productores de la más que esperada Saw 5 están celebrando a pleno pulmón… su falta de originalidad. Pero, ¿acaso les podemos reprochar algo? Cada otoño llega a nuestras carteleras una nueva entrega de la película del horror y la tortura por excelencia; y, tanto en Estados Unidos (55 millones de dólares en un mes) como en Europa, consigue arrasar en la recaudación.
El más que perturbado (¿o visionario?) Jigsaw continúa marcando pautas a sus pupilos para conseguir encaminar a más personas hacia la valoración de su vida y la superación de sus errores. Lástima que en el caso de Jigsaw el precio siempre se marque en… casquería. Esta quinta entrega muestra la ¿última? pieza de este puzzle interminable: el postrero heredero vivo del legado de Jigsaw es Hoffman (Costas Mandylor), uno de los agentes que trabajaban en el caso para acabar con los asesinatos coordinados por “Puzzle” (Tobin Bell). Cuando Hoffman ve peligrar su secreto por la intromisión del agente Strahn (Scott Patterson), decide volver a poner en marcha sus “juegos” para evitar errores.
Parecía no poder tener más extensión la historia que acabó en la cuarta entrega, pero los guionistas no se cansan de demostrarnos (y ya han anunciado sus planes de seguir con una sexta entrega, o sea que lo de no se cansan no es una licencia literaria) que es posible seguir con la genial ocurrencia de John Kramer. Nadie puede negar que la primera entrega fue un rotundo éxito: una película que pese a su bajo presupuesto mostraba una idea original, sorprendente y… maquiavélica. Todo el mundo comenta que las nuevas generaciones viven rodeadas de violencia, que no son conscientes del daño físico o moral que constantemente se repite. Pero gracias a estos films podemos añadir algo más: la gente disfruta a niveles elevadísimos con las experiencias extremas (sobre todo si tan sólo se observa cómo las víctimas son otros), tan extremas que basan la derrota en… una muerte algo más que espantosa.
Pero no puedo criticar tan libremente este comportamiento: yo mismo compro la entrada en taquilla para la quinta entrega y disfruto pensando en qué creativas torturas se mostrarán esta vez. Porque al final es tremendamente divertido cómo alguien puede tan siquiera imaginar tremendos aparatos, o cómo lo único que le echa en cara nuestro tan entrañable Jigsaw a su nuevo pupilo, es que para la hoja de una guillotina debe de usar no un acero cualquiera, sino uno templado (por supuesto mas martensíticamente perfecto). Pese a todo, personalmente prefiero la tercera entrega de la saga Saw, es más sutilmente enrevesada (¿a que sí, Isma?).
Sin dudas lo que consigue hacer que te chirrien los dientes, que tus uñas se quiebren en dos, que no puedas soportar ni un segundo más de película es que esta quinta entrega es simplemente, un amplio tobogán para caer directamente en la sexta parte (tobogán por otra parte, bien empapado en sangre para facilitar la transición). Sólo nos van mostrando cómo el poli bueno va encajando piezas y descubriendo al fiel pupilo de Jigsaw, mientras en otra sala aparte (un poco en plan Diario de Patricia, te muestran la historia con chicha en plató y en la sala insonorizada aparte te enseñan a las pobre víctimas) van matando poco a poco a gente. La verdad, es que las torturas no son excesivamente originales, no tanto en cómo van rodando cabezas, o desmembrando brazos, o licuando cerebros, sino más bien en la moraleja final – ya sabéis, algo como: haz siempre caso a tus padres, no juegues con la dentadura de la abuela, o el perro del vecino no queda bien al horno, ponlo mejor rebozado (evidentemente, no revelaré la parte educativa de la película, os dejo que la veáis) - algo que al principio te parece bastante adecuado para este tipo de película, pero al final acabas descubriendo que a nuestros compañeros Marcus y Patrick se les acaban las ideas.
A la luz de esta película, cabe preguntarse (os aseguro que da tiempo, entre exanguinación y evisceración) ¿es posible que exista alguien como Jigsaw? No me refiero a que haya alguien con su talento (por otro lado muy creativo y con un tremendo trato con la gente) sino más bien, qué tipo de vida podría llevar a alguien a acabar así. Ya con las anteriores películas nos dibujan un boceto del hombre después conocido como Jigsaw: un ex-ingenierio (¿por qué a nadie le sorprende?), con su novia guapísima, y además, descubrimos que Jigsaw iba a ser padre (que por cierto, se supone que el payaso era uno de los futuros juguetes de su hijo… algo que te deja, más que sin palabras, sin aliento…).
Por cierto, en cuanto al reparto de la herencia de nuestro tan querido y entrañable Jigsaw, me parece que es una escena sacada de una mente tan torturada quizás como los guionistas de la serie “Perdidos”. La ex-mujer de Jigsaw acude al notario, desconsolada por la muerte del que una vez fue su amor, y recibe un cofre como herencia de su difunto marido. Lo abre, se queda soprendida y luego se marcha… muerta de risa y sin que nadie comprenda nada… . ¿Con qué truculenta historia nos vendrán ahora los guionistas? ¿Quizás la mujer retome el trabajo de su difunto y lo primero que hará será cargarse a su pupilo? O, ¿será más bien la nueva y terrible arma de Jigsaw?... Te despiertas un día en tu cama y de repente ves una notita en tu mesilla: “Vamos a jugar un juego”, de camino a tu trabajo no te sientes nada raro, pero al llegar descubres… que tampoco nada se sale de lo normal… y al volver a casa … ¡todo está como siempre! (quizás algo más sucio)… y al abrir la nevera para ponerte la cena aperece uno vestido con una cabeza de jabalí y… te despiertas en una sótano, y al girar la cabeza, provocas una corriente de aire que apaga una vela, un sensor de luz se pone en marcha y activa un payaso que se acerca hacia ti, al cogerlo tiras de un anilla, que tensa un cable, el cable cruza la sala, empuja una bola, que a su vez cierra la puerta de golpe y a su vez pulsa un mando que enciende el video, conectado a una tele, la tele se enciende… y ¡aparece tu sentencia de muerte!: tienes dos minutos y medio para con un cuchillo de mantequilla abrirte el cráneo, hurgar en tu cerebro y matar a una comadreja negra (la negra, no te vayas a equivocar y mates a la blanca) que se ha tragado una cerilla para que enciendas una mecha que te va indicando por dónde salir, mientras que tratas de descifrar un código en arameo que es la contraseña de la puerta por la que tienes que salir, teniendo en cuenta que tienes que hacerlo antes de que explote una bomba de clavos, antes de que la comadreja blanca se vuelva carnivora, y mientras que en la tele pasan los mejores momentos de Cine de Barrio. Por supuesto, todo tiene relación con la historia vital de la víctima, porque dejó que el cuñado del hijo de la vecina, que tenía una comadreja disecada como mascota, muriera en un incendio mientras estaba de viaje para estudiar arameo, y nuestra feliz victima no hizo nada por salvarlo… (lo de poner Cine de Barrio no tiene nada de relación, eso es puro sadismo)… Por supuesto nuestro amigo acaba muerto porque fue Amanda la que le preparó la prueba y dejó la puerta de salida con el pestillo echado.(por supuesto se podría incluir un flashback de Amanda cortándose las uñas a la altura de la muñeca).
Esto último es algo más que una paranoia (con algo de brote psicótico añadido), es un regalo para los guionistas de la sexta parte... porque estoy seguro de que yo iré a verla… aunque supongo que como siempre, merecerán mucho más la pena las palomitas.

VICKY CRISTINA BARCELONA
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección y guión: Woody Allen.
Países: España y USA.
Año: 2008.
Duración: 96 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Javier Bardem (Juan Antonio), Patricia Clarkson (Judy Nash), Penélope Cruz (María Elena), Kevin Dunn (Mark Nash), Rebecca Hall (Vicky), Scarlett Johansson (Cristina), Chris Messina (Doug), Zak Orth, Carrie Preston, Pablo Schreiber.
Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum y Gareth Wiley.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Alain Bainée.
Vestuario: Sonia Grande.
Estreno en España: 19 Septiembre 2008
Que Vicky Cristina Barcelona no es una película cualquiera, no resulta ninguna novedad. Después de su periplo londinense, Allen descubrió que los encantos mediterráneo-cantábricos podían resultar tan atractivos, como lo habían sido en su momento el Carnegie Hall o el Lincoln Center. A fin de cuentas, intelectuales cultos y librepensadores se encuentran en cualquier lugar del mundo, en cualquier retiro del planeta. Atrás queda el jazz, la noche cayendo sobre el puente de Brooklyn o las conversaciones improvisadas en la cola de un cine vespertino, con un Marshall McLuhan dispuesto a disertar sobre la Galaxia Gutenberg en que la cultura de masas se ha ido convirtiendo. El actual Woody Allen es distinto. Y no es que los aires íberos hayan influido en su forma de concebir el universo, ni más faltaba, Allen es fiel a sí mismo y a sus creencias transfronterizas; la suya ha sido una revolución –lo que no implica necesariamente una evolución- en sentido categórico, una suerte de extreme make-over de su concepción fílmica, de su estilo, de su forma. Quizá en el contenido sea donde se muestra más devoto a su propia esencia: la suya es una carrera consolidada como para concederse esa clase de licencias. Sin embargo, en Vicky Cristina Barcelona, sí encontramos claves desemejantes a cualquier otra obra de su filmografía, hecho que sorprende y mucho, a quienes siempre hemos sido practicantes de la doctrina Allen.
Unas claves que, por amplias, abarcan hasta el propio título de la cinta, un nombre abstracto, extenso y disparejo que no parece cuajar dentro de aquellos de los que hicieron gala películas arquetípicas como Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo (y nunca se atrevió a preguntar) –largo pero con donaire erótico-, o Manhattan –conciso e informativo-. Como alegoría a una puerta hacia un mundo desconocido, en el que nada es como solía ser -tan propio de las novelas de C.S. Lewis-, esta Narnia de Allen nos presenta un mundo en el que también hay leones, brujas y algún que otro armario. En esta ocasión, el rimbombante título nos presenta a dos amigas, Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), que deciden conocer a la tercera protagonista en discordia, Barcelona, en un viaje iniciático hacia un mundo de pulsiones elementales, de sensualidad –sexualidad- y desconocimiento.
Vicky, joven prometida de un opulento empresario de Nueva York, viaja a Cataluña para indagar en la identidad catalana, temática sobre la que versa su tesis. De compañera de viaje se lleva a Cristina, bella y desinhibida artista polifacética (actriz, directora de cortometrajes y potencial fotógrafa), que no muestra reparos a la hora de socializar con la cultura española en general, y con sus intelectuales en particular. Fascinada por el magnetismo carnal de Juan Antonio (Javier Bardem) un pintor excéntrico y sugestivo, Cristina accederá a acompañar al artista a Asturias, arrastrando a una cada vez más atraída y descontrolada Vicky, quien empieza a dudar de su propia fidelidad. Compuesto el trío de ases de este juego amatorio, todo parecerá complicarse cuando María Elena (Penélope Cruz), ex mujer del pintor, regrese a su vida trastocando sus relaciones, y completando todo un pócker voluptuoso de deseos, histeria y seducción.

Con inmejorables localizaciones en Barcelona, Oviedo y Avilés, esta calificable como “ópera prima” española de Woody Allen, hace alarde del inagotable ingenio del realizador neoyorkino, capaz de recrear una situación inverosímil de modo orgánico y aun natural, en donde las estridencias de una relación espinosa y puntiaguda parecen sobrellevarse con una franqueza desconcertante. Quizá a todo ello contribuye una atmósfera de albor, siempre ocre y resplandeciente –parecida tal vez a la de Septiembre-, nada comparable al cian de la Gran Manzana ni al ceniciento Londres, nublado y plomizo. Ese cambio cromático, esa fotografía inigualable del a su vez inigualable Javier Aguirresarobe, puede ser, quién sabe, el toque de distinción que supone el paso a esta nueva era del cine de Allen.
Sea lo que fuere, lo cierto es que la cinta propuesta no puede resultar en modo alguno indiferente, es más, cabría decir que la reacción ha de ser en efecto la contraria, ya que Vicky Cristina Barcelona es increíblemente fértil y ambivalente. Y lo es porque se presenta demasiado dúctil, toque de la casa Allen, con personajes que no pueden ser juzgados dentro de su extrañeza y disparidad, porque la honradez con la que se desenvuelven les otorga sentido dentro del propio sinsentido vital. Lo es, porque a pesar de que los españoles presentados en la cinta son arrolladoramente bellos y cultos -magnífico nuestro tándem-, no dejan de hacer alarde de un histerismo quizá magnificado por el propio estereotipo que rodea a la cultura española, del que ninguno somos responsables pero al que todos acudimos repetidamente –entonemos al unísono un sentido mea culpa-. Y es ambivalente porque aunque sea del realizador neoyorkino, el filme no puede ser analizado dentro de los parámetros propios del “género Allen”, ya que salvo su perfecta musa Johansson, todo lo demás resulta innovador y trasgresor. Y eso que antecedentes de cambio, ha habido y muchos: los hubo en Sombras y niebla, con su puesta de largo en el blanco y negro; los hubo en Celebrity, con el desfile de beldades y crítica social; los encontramos en Todos dicen I love you, con su incursión dinámica en el género musical; y los hubo en Todo lo demás, un filme distinto y sujeto al gusto del consumidor.
En resumen, toda una filmografía repleta de sorpresas variopintas que conforman una de las carreras más merecidamente laureadas del panorama internacional. Así las cosas, cabe preguntarse entonces, por qué Vicky Cristina Barcelona resulta tan extrañamente transgresora. Quién sabe. Quizá sea cierto lo que siempre se ha dicho, y resulte que, en realidad, Spain is different.

Mamma mía! (nunca mejor dicho)
María Sopeña Font
VER LADY CAÑA
Tráiler
Dirección: Phyllida Lloyd.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Comedia romántica, musical.
Interpretación: Meryl Streep (Donna), Pierce Brosnan (Sam), Colin Firth (Harry), Stellan Skarsgård (Bill), Julie Walters (Rosie), Dominic Cooper (Sky), Amanda Seyfried (Sophie), Christine Baranski (Tanya).
Guión: Catherine Johnson.
Producción: Judy Craymer y Gary Goetzman.
Música: Benny Andersson y Björn Ulvaeus; basada en las canciones de ABBA.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Montaje: Lesley Walker.
Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Vestuario: Ann Roth.
Estreno en USA: 18 Julio 2008.
Estreno en España: 13 Agosto 2008.
Si hace un año me hubierais pedido una lista de cosas posibles, probables e improbables que podrían, o no, ocurrir en éste o cualquier universo paralelo, el hecho de que Meryl Streep (exclamación exclamación) con sus 14 nominaciones de nada para los Oscar y algunas de las mejores interpretaciones del siglo en su currículum, aparezca en pantalla luciendo un imposible conjunto de spantex (siendo éste el mejor estilismo de cuantos ofrece) interpretando el mismo papel en el que vimos a la directora de aquella primera academia de OT (la única que, confesado o no, vio toda España) estaría en el top de los Top Ten; pero que lo haga junto a Pierce Brosnan, Colin Firth y Julie Walters, entre otros…y que además servidora disfrute de semejante, y a priori esperpéntico, espectáculo …se hubiera salido del gráfico.
Porque Mamma mía! (nunca mejor dicho) sorprende, y mucho; desde el momento en que se filtraron las primeras imágenes y los más estrictos de la industria se rasgaron las vestiduras ante esa imagen de Streep con un mono de pintor azul en lo que parecía ser un improvisado decorado de algún tipo de chiringuito playero…hasta la última (ultimísima escena del filme, y hasta aquí puedo leer..) sorprende, y a pesar de todo y con la distancia, sorprende para bien. Porque no nos engañemos, nadie que se acerque a Mamma mía! lo hace buscando el sentido metafísico de la existencia, que para eso estamos en verano y mantengo mi teoría de que “para dramas ya tengo mi vida, gracias”; nadie va engañado, todos sabemos que vamos a ver (tristemente) a Meryl Streep a sus bastantes años y después de una de las carreras más sólidas y profundamente coherentes del panorama, defendiendo un guión que resumiríamos en la cara B de una servilleta de bar..y muchos lo hacemos llevados por esa curiosidad malsana tan típicamente humana de “ a ver qué sale de aquí” sin más expectativas que las de bloquear ese recuerdo o levantarnos del cine si la cosa se tuerce más de lo estrictamente necesario.
Pero ese optimismo que exuda cada uno de los planos resulta contagioso, como lo son los estribillos archiconocidos que tarareareis durante varios días después de ver la película, o el color que desprende la atmósfera creada, el azul del mar y el blanco de las fachadas y de la arena, que consigue que todos salgamos de la sala deseando ir de vacaciones a Grecia, o vivir ahí por qué no? ( colores y texturas que aparentemente, y a tenor de los resultados, han distraído tanto a técnicos como a diseñadores de vestuario, coreógrafos, directores y equipo de fotografía, de sonido..y hasta a la directora! conformando un equipo que finalmente ha “parido” un producto bastante mediocre salvado únicamente por su irrepetible cartel; simpático eso sí, pero fácil, chirriante por momentos, técnicamente no demasiado brillante, de factura previsible y por el que alguien debería ser, y sería de hecho colgado, de no ser porque LA presencia de Streep otorga ese aire de excelencia y confianza tan característico a todos sus proyectos, elevando este refrito popero-discotequero a la categoría de película, y permitiéndola, incomprensiblemente, competir en la misma liga que The dark night o Wall-e…vivir para ver)
Una película que se intuye un descanso y un lujo que sólo pueden permitirse los grandes grandísimos como Meryl Streep y su “coro”, a los que tan a menudo oímos quejarse de que en el país de los sueños de Hollywoodlandia toca despertarse cuando una rebasa los cuarenta (o más si se cuenta con un buen cirujano ad-hoc). Un rodaje que se recuerda inolvidable, y un “buen rollo” en esta nueva época que vivimos, donde nos rodean y acosan los gurús del amor amén de otros telepredicadores reconvertidos a pseudos escritores profetas del “New Age”, en la que los pesimistas de corazón no tenemos donde escondernos; una ola de positivismo que aunque traspase la pantalla, imparable, compensa pero no cubre la carencia de…todo! De todo excepto de un genial reparto, claro! Porque este proyecto, salido de la chistera de la productora de Tom Hanks, mantiene un equilibrio estable sobre cuatro pilares básicos sin los cuales esta película nunca se hubiera estrenado…
-Reparto (que aunque tampoco se luce, siendo ésta una de las interpretaciones menos glamourosas de nuestra diva, sí que sorprende cantando...y mucho! Sin olvidarnos de sus comparsas, tanto masculinos como femeninos, que, aunque irremediablemente relegados a un segundo plano, cuentan con sus personales, y geniales en algunos casos, momentos de gloria)
-Grecia (aunque el emplazamiento de la historia en este lugar tan idílico resulte igual de forzado que el emplaste de los temas con calzador dentro de la trama)
-Abba! Ya lo sabía hasta Madonna que rescató sus éxitos olvidados como samples para su Confessions on the dance floor, Abba da dinero!
-No nos olvidemos de la nueva corriente de cine creado por y para mujeres abanderado por Sex and the city que agita la cartelera; género en el que los hombres sufren el látigo del desprecio femenino en un segundo plano, dejando que expongamos libremente nuestras más profundas inquietudes (sexo?? Compras?? Cocktails? Se puede saber quién es el padre de mi hija?? Me dejo alguna?) en aras de la liberación de la mujer (liberación aparente con una carencia afectiva latente y una velada búsqueda del amor de un hombre como fin último de la historia)…y de la recaudación en taquilla aportada por un target que ha cambiado mucho en los últimos años y al que pretenden encasquetarnos una identidad que no nos corresponde y con la que tampoco necesitamos identificarnos.
En definitiva: Meryl ríe, Meryl baila, Meryl canta, Meryl salta, Meryl se tira a la piscina (literalmente)…y Meryl compite en taquilla como nadie....allá va otra vez… (here I go again)…Bravo por Meryl!

HANCOCK
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Peter Berg.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Acción, fantástico, comedia.
Interpretación: Will Smith (Hancock), Jason Bateman (Ray), Charlize Theron (Mary), Eddie Marsan (Red), David Mattey (Man Mountain), Maetrix Fitten (Matrix), Thomas Lennon (Mike), Johnny Galecki (Jeremy).
Guión: Vy Vincent Ngo y Vince Gilligan.
Producción: Michael Mann, Akiva Goldsman, Will Smith y James Lassiter.
Música: John Powell.
Fotografía: Tobias Schliessler.
Montaje: Paul Rubell y Colby Parker Jr.
Diseño de producción: Neil Spisak.
Vestuario: Louise Mingenbach.
Estreno en USA: 2 Julio 2008.
Estreno en España: 18 Julio 2008.
Forbes nunca se equivoca: si Will Smith es el actor que más dinero acaudala por película, será por algo. Con sus ochenta millones de dólares ganados en lo que va de año, no es de extrañar que este intérprete elija con precisión quirúrgica los proyectos en los que se embarca. En esta ocasión, el que fuera Príncipe de Bel-Air, reconvertido en príncipe de la taquilla, nos presenta Hancock, film de ciencia ficción que protagoniza y produce, en el que se nos narra la historia de un superhéroe patán y ebrio, que ha perdido el referente de lo que significa gozar de la inmunidad, inmortalidad y la fuerza.
Harto del desprecio de la ciudadanía –descrédito por otro lado comprensible y más que justificado-, John Hancock se ha transformado en un sociópata cómodo, en constante estado de embriaguez, que tiñe cada hazaña memorable con un inconfundible toque de desdén, provocando unos destrozos materiales tan cuantiosos, que la sociedad prefiere prescindir de sus servicios heroicos en aras del bien público. A pesar de interceder por la comunidad en innumerables ocasiones, la figura de Hancock está irremisiblemente dañada por la mala imagen que de él difunden los medios, auténticos testigos incansables de todas las torpes acciones del superhéroe.
Todo cambiará cuando Ray Emberey (Jason Bateman), un asesor de imagen compasivo y bienhechor, es rescatado in extremis de una muerte segura, lo que precipita que se vea en el deber de renovar la percepción que de Hancock tiene la opinión pública. A esta ardua tarea no contribuirá el desaire constante del protagonista, quien rehúsa desterrar todas las prerrogativas de las que ha gozado hasta el momento. No obstante, la acción redentora de Ray, junto con la misteriosa presencia de la esposa de éste, Mary (la oscarizada Charlize Theron), harán que Hancock acceda a ingresar en prisión y cambiar su imagen, aunque ello suponga que aprenda a dar las gracias, a reconocer el trabajo ajeno y a enfundarse en un traje de súper hombre que remite a los de Batman o Superman, y que a nuestro protagonista le parece excesivamente apretado.
Genial film de acción de Peter Berg (director, entre otras, de Very Bad Things, 1998), en Hancock encontramos una película en la que el refinamiento en el universo de los efectos especiales llega a su punto culminante. Emotiva, entretenida y fascinante, adolece sin embargo de una trama que parece haber sido apocopada, con unas elipsis que se antojan demasiado rápidas y un desenlace precipitado y artificiosamente buscado. Ni que decir del descubrimiento de la naturaleza del superhéroe y del segundo gran misterio de la película, un ensamble abrupto y brusco que parece encajar las piezas de un puzzle inaprehensible de la manera más caótica, aduciendo justificaciones un tanto inverosímiles pero que, no se le puede negar, tampoco desdicen dentro de una trama en la que un superhéroe inmortal es el protagonista.
Todo ello, insistimos, en una película no exenta de ganchos incontestables, como las albóndigas Super-Size que impresionarían al mismísimo Morgan Spurlock, y una vuelta de tuerca a un universo ejemplarizante que nunca padeció falla alguna –quién le iba a decir a la industria Marvel que, en el futuro, los superhéroes iban a precisar de un asesor para mejorar su imagen de cara a la opinión pública-.
Sin dar más datos que pudieran servir de auténticos spoilers en una película que, verdaderamente, posee sorpresas inconfesables, es Hancock un film de verano pero con vocación atemporal, en la que toda la familia podrá disfrutar de la fuerza y capacidad desmedidas del único e inconfundible súper hombre de esta producción, con la venia de Hancock: el gran Will Smith, sin ninguna duda.

Expediente X 2: Creer es la clave
Francisco Trinidad
Tráiler
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Título original: The X-Files 2: I want to believe
Dirección: Chris Carter
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 105 min.
Género: Terror.
Reparto: Amanda Peet, Billy Connolly, David Duchovny, Gillian Anderson
Guión: Chris Carter, Frank Spotntiz
Producción: Chris Carter, Frank Spotntiz
Fotografía: Bill Roe
Estreno en España: 24 de Julio del 2008.
Cuando proyectaron el tráiler de la nueva entrega cinemtográfica de Expediente X, pude sentir como me estremecía en mi butaca. Una nueva oportunidad de reencontrarse con ovnis, intrigas gubernamentales, carreras por pasillos que no llevan a ninguna parte, exámenes rectales a medianoche y, por supuesto, esos pequeños hombrecitos verdes.
La desaparición de una mujer parece un suceso muy alejado de esta saga, hasta que un sacerdote acusado de peredastia en el pasado, revela a través de visiones escalofriantes detalles en el caso. No hace falta esperar la llamada a la puerta de los exagentes Mulder y Scully, que intentaron retomar sus vidas después de más de un susto paranormal.
Mientras que Scully sigue debatiéndose en intrincadas decisiones morales, pero esta vez como médico de un hospital infantil, Mulder… Mulder está encerrado en una habitación (no demasiado oscura) rodeado de todo lo que ha sido su vida: los expedientes X.
Cuando comentan que en esta ocasión cuentan para el guión y la dirección con la colaboración del grande Chris Carter, alma mater de la serie televisiva, esperas encontrar una película distinta, no tan empeñada en tirar de la sábana que tapa el cadáver de un extraterrestre, sino más enfocada a demostrar que ellos no son necesarios para no poder explicar ciertos fenómenos.
El fallo: se trata de una capitulo de expediente de 105 minutos… sin contar los tráilers del comienzo… y contando los continuos bostezos. Porque lo único que ofrece – aunque ahora no sabría decir si es positivo o negativo – es no tener cortes de publicidad.
Parece pretender dar continuidad a la ya difunta serie, zanjando asuntos personales en un par de minutos, para intentar enfocar la acción, como en la serie, en algo inexplicable. Pero es realemente decpcionante el tratamiento de la relación personal que mantienen Mulder y Scully, simplemente con una breve secuencia de diálogo en la cama, no se sabe si pre- o post-… ¡¡¡ABDUCCIONAL!!!… ¿qué pensabais que diría? (os recuerdo que esto es una web de cine). Como decía, un diálogo de apenas cinco minutos en el que tratan de revelar que pasó con ellos, y sin venir a cuento te sueltan algo más importante que el propio caso de la desaparición. Para los que no han visto la película, mejor que no sigan leyendo: ¿pretenden que nos quedemos tranquilos tras saber que tuvieron un hijo juntos y que murió? ¿Qué intentan? ¿Dar sentido al desprecio que siente Scully por el sacerdote? Porque en tal caso no es algo necesario, no creo que fuera algo increíble que alguien menospreciara a un pederasta, por muy rahabilitado que parezca estar en la película.(!) Seleccionar texto para leer.
Sin lugar a dudas el caso de la desaparición de la mujer se hace no sólo aburrido, sino que te hace pensar que tiene que haber algo más, algún atisbo del fumador que les perseguía en sus andanzas televisivas, algo que demuestre que puedes salir boquiabierto del cine. Pero la espera no sirve de nada, simplemente, de nada. Únicamente consiguen arrancarte una sonrisa cuando Mulder y Scully regresan a un edificio federal y mientras ven un retrato de George Bush colgado de la pared y cruzan sus miradas, suena la sintonía de expediente X.
Porque no creo que unos experimentos clandestinos sea el tema más interesante que podrían haber escogido. Desde luego hay más asuntos que hubieran despertado ese espanto en el público como un ataque biológico, un descubrimiento de nuevos planetas o civilizaciones, o simplemente algo que no fuera simplemente otro capítulo sin sentido.
Yo sinceramente, I wanted to believe, pero la secuela de Expediente X no fue suficiente para obrar tal milagro.

EL INCIDENTE
Francisco Trinidad
Tráiler
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Título original: The happening
Dirección: M. Night Shyalaman
País: USA.
Guión: M. Night Shyalaman
Año: 2008.
Duración: 118 min.
Género: Ciencia Ficción.
Reparto: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sanchez, Betty Buckley, Robert Bailey Jr., Spencer Breslin, Jeremy Strong, Frank Collison, Victoria Clark
Central Park: de repente, ante el terrible ajetreo que se acostumbra a ver por este espacio, un viento que pasa susurrando un canto fúnebre provoca que todo el mundo se quede parado. Sin más, la gente va muriendo, cayendo como piezas de un dominó sin saber qué es lo que ocurre. Y entonces entra nuestro protagonista: un profesor de instituto - patéticamente interpretado por un más que envejecido Mark Wahlberg – tiene que resolver el mayor problema al que nunca jamás se ha enfrentado: sobrevivir…
Ahora sólo se puede huir pero… ¿de qué? ¿dónde ir? Las últimas noticias señalan que toda la costa Oeste de Estados Unidos está siendo atacada. Y además, a esta historia le añadimos un matrimonio en crisis, un amigo y su hija cuya mujer no está con ellos y, por supuesto, el más temible de todos los personajes: el pánico colectivo.
Cuando creíamos que M. Night Shyamalan (guionista y director) era el único capaz de hacernos gemir de miedo como si fuéramos críos, hacernos dudar de todo lo que habíamos pensado que era cierto en una película; cuando sólo él podía devolvernos la esperanza de un film a la altura del precio de las entradas (¿¿Es que nos estamos volviendo locos??... Ahora llegaría el comentario de algunos: “Pues yo antes por una peseta veía dos películas”) nos sorprende con su película, El incidente, aunque la sorpresa sea darse cuenta de que no está a la altura de sus predecesoras.
Antes de seguir haciendo que cunda el pesimismo sí me gustaría haceros saber que los primeros 10 minutos de película son buenos, sobre todo la atmósfera que consigue crear a través de los personajes anónimos (véase los obreros tirándose literalmente de los andamios, simplemente increíble).
Tras un fuerte arranque, sobre todo gracias a la atmósfera que consigue crear a través de los personajes anónimos (véase los obreros tirándose literalmente de los andamios, simplemente increíble) la película pierde toda su magia en una historia que se revela estúpida hasta para Mark Wahlberg. Quizás M. Night Shyamalan trata de intentar enseñarnos que no todos nuestros principios son inexpugnables, que no somos para nada la raza suprema de la naturaleza… y podría seguir mucho más con este final, pero eso tendréis que descubrirlo cada uno, no seré yo quien os desvele el patético final de esta película.
Quizás soy yo, que escribo desde mi ignorancia, pero no veo normal que le otorguen el papel protagonista a Mark Wahlberg. Si aún no sabéis de quien hablo, os lo aclaro, es fácil: hermano de uno de los integrantes del grupo “New kids on the block”, intentó seguir su camino, fundando su propio grupo: "Marky Mark & the Funky Bunch" (una traducción aproximada es “Marquitos Marcos y el manojo del funk”); su primer disco cosechó grandes éxitos, pero el segundo, fue un anticipo de lo que sería su vida: un fracaso. Pero si algo cabe destacar en este individuo es ser polifacético, porque mientras cantaba a ritmo de rap, fue modelo de ropa interior para Calvin Klein (sin comentarios) y tras cultivar su lado más artístico dio el gran batacazo al mundo del cine, con películas como: The italian job (2003), El planeta de los simios de Tim Burton (2000) – donde también pudimos ver el lado más simiesco de Helena Bonham-Carter - y Tres reyes (1999), entre otras.
Pero si hay algo que TODOS sabemos, es que se necesita algo más que un abultado paquete para hacer una actuación convincente. Y he marcado el TODOS bien grande, Mark, para que te des por aludido y no quepa ni tan siquiera la posibilidad de que una de tus películas vuelva a nuestras moribundas carteleras.
El resto del reparto está a la altura de la película, aunque la verdad es que John Leguizamo no consigue llegar a una genial interpretación, como hizo con Toulouse Lautrec en la película de Baz Luhrmann de Moulin Rouge (2001). Entre otros detalles, el momento en el que deja a su hija con la guapísima mujer del profesor, Alma (Zooey Deschanel), justo cuando le grita a Alma: “No le des la mano (refiriéndose a su hija) si no lo sientes de verdad”. Aún no entiendo por qué ser tan maleducado con una persona que va a cuidar de tu hija en la tan excepcional situación que vivían, supongo que sería alguno de los traumas infantiles de Shyalaman [entre otros rumores, se dice que el guión de El sexto sentido no le surgió por inspiración propia, sino porque él vivió algo semejante de pequeño… ¿verdad?... ¿artimaña publicitaria?... juzguen ustedes mismos].
Mención aparte merecen los planos en los que podemos ver a la gente huyendo, increíbles escenas donde la naturaleza cobra un protagonismo más que merecido. Ni que decir tiene que uno de los momentos en los que la película parece remontar el ritmo del comienzo es la casa de la señora loca. Para quien no la haya visto, esto le parecerá un mal chiste; pero los incautos que ya cayeron en la tentación, seguro que no encuentran una mejor definición de esa mujer.
La historia nos muestra como Elliot Moore (no confundir con Mohr, aunque suene igual), el increíble profesor interpretado por Marquitos, su mujer (Zooey Deschanel) y la hija de su amigo (Ashlyn Sanchez) llegan exhaustos hasta una destartalada casa. En el porche, una tediosa mujer se balancea mientras disfruta del crujir de su silla (¿o rodillas?). Parece borde, de hecho lo es, pero no duda en ofrecer cobijo al pintoresco trío. Es entonces cuando comienzas a preguntarte de dónde sale este personaje: una mujer viviendo sola y en medio de la nada, sin luz ni teléfono… prácticamente te parece que sería una de las actrices de la película de El Bosque (2004), seguramente olvidada por nuestro gurú del miedo en una de las casas de plató.
Pero no pasa ni un minuto cuando esas dudas, no es que se despejen, sino que se apartan para contemplar el sublime y delirante baile. La señora de avanzada edad y más que avanzado estado de enajenación mental – llamémosla, cariñosamente, la vieja loca – consigue mostrarnos los efectos de no tener televisión: una falsedad bastante pulcra, cachetes a la niña por coger una galleta (lo mejor es cuando luego le ofrece esa galleta, como si nada hubiera pasado), esa sublime manera de saber si esos extraños querían robarla – ¿tenía un maniquí de vieja para meterlo en su cama? – y no podemos dejar atrás esa manera de atacar su propia casa, que resumidamente sería:
(ATENCIÓN: quien aún no haya visto la película y tenga aún ganas de verla, que se ahorre leer este final de párrafo)
[plano de Marquitos interpretando una escena de miedo y tensión … ante su incapacidad, mejor plano de paquete] [sabemos que la vieja loca esta por fuera de la habitación, ya infectada] ¡BLOM! [cabezazo a la pared] ¡BLOM! [otro más, un cuadro se cae… mejor espejo, que eso es más impactante] ¡BLOM! [se acerca a la ventana] [abrimos plano de paquete para ver de fondo los visillos de la ventana] y… ¡¡¡¡CRASH!!!! [el arrugado rostro viejuno arrasa con las ventanas].
Bromas aparte, la verdad es que estos momentos consiguen añadir mucha más inquietud al ambiente, cuando ya sabemos prácticamente el desenlace de la película. De hecho segundos después, añoramos a esa vieja loca (que ya se ha hecho un hueco, al menos en mi corazón), en vista de la más que estúpida declaración de amor vía tubería marca ACME. Digo tubería marca ACME porque resulta que nuestra ya difunta vieja loca tenía una especie de cobertizo en el jardín que estaba conectada por la casa sólo a través de una tubería, una tubería subwoofer, porque todo lo que pasaba allí se oía por la casa. Desde luego si eso ya es patético, lo de salir a abrazarse a riesgo de morir asquerosamente, hace que la película acabe demasiado mal… (por cierto, aún no me cuadra que la mujer salga corriendo al abrazo, pero… ¿¿qué es eso de llevar agarrada a la niña de la mano??... por dios, que se la llevaban arrastrada a una muerte segura…).
A pesar de todo, es interesante destacar el reducido presupuesto con el que se ha hecho la película, que según las malas lenguas es de entorno a los 57 millones de dólares, cantidad que se hace más esperpéntica si consideramos que M. Night Shyamalan declaró que con esta película pretendía hacer un homenaje cinematográfico a las películas de serie B. Sólo en España, la cinta ya ha recaudado más de 6.1 millones de euros.
Y la verdad es que podemos decir que sí, que es de serie B… Bochornosa, Burla, Basura, Bazofia, Bufonada, Bodrio, ...

RIVALES
Lucía Tello Díaz
Tráiler

Dirección: Fernando Colomo.
País: España.
Año: 2008.
Duración: 110 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Ernesto Alterio (Guillermo), Gonzalo de Castro (Carlos), Santi Millán (Xavier), Kira Miró (Sara), Juanjo Puigcorbé (Fernando), María Pujalte (María), Jorge Sanz (Jorge), Rosa María Sardà (Rosa), Goya Toledo (Maribel), Javier Cifrián (Pepe)
Guión: Joaquín Oristrell e Inés París.
Producción: Beatriz de la Gándara y Luis de Val.
Música: Juan Bardem.
Fotografía: José Luis Alcaine.
Montaje: Antonio Lara y María Lara.
Diseño de producción: Noé Figueras.
Estreno en España: 27 Junio 2008.
Fernando Colomo nunca deja de sorprender al público. El que, junto a Trueba, fuera precursor de la que acertó en llamarse “comedia madrileña”, ha sabido reinventar el género y precipitar su viraje hacia un cine que no adolece de la endeblez de su primer largometraje -¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? -, derivando hacia un estilo de comedia que muestra, sin embargo, semejante acidez, crítica y cercanía a la realidad social que las que mostraba por aquél entonces. Acabada la movida madrileña, los barrios están ahora tintados de un pluralismo étnico y multiculturalismo al que antes estaban ajenos. Ya no todo es sexo, drogas y rock & roll, aunque éstos hayan sido sustituidos por los ansiolíticos, Internet y el tai chi. A esta realidad no escapa Colomo, quien ya mostrara su peculiar e hilarante forma de entender la inmigración en Próximo Oriente (2006), y que ahora vuelve a la carga para dejar entrever que el conflicto tácito e interminable entre catalanes y madrileños es susceptible, como todo lo ilógico, de ser analizado, desmenuzado y erradicado. Para ello Colomo nos introduce en la vida de once personajes que pivotan en torno a un encuentro deportivo menor, que se va a disputar entre los equipos de fútbol infantiles Deportivo Madrileño y Atlético Barcelonés.
La vida de padres, entrenadores, amigos y niños se entremezclará dentro de una espiral irrefrenable de socarronería, confusión y aun violencia, en la que todas las esperanzas y sueños se verán frustrados, y donde las ideas y soluciones inverosímiles cobrarán una relevancia inimaginable para todos los personajes.
Esta película “de fútbol para gente a la que no le gusta el fútbol”, como la definió el propio realizador en su preestreno, se presenta como una de las mayores críticas a la sociedad actual, no sólo en su vertiente adulta, tan consumista, estresada y arribista; sino precisamente en su vena infantil, máxime en la dañina influencia que día a día se ejerce sobre la juventud, personificados en videojuegos violentos; chats en los que se dice y se hace demasiado; o incluso la competitividad desaforada que se le exige en la actualidad a los infantes.
Estos pecados capitales, y muchos otros, quedan reflejados en un metraje intenso y en ocasiones desasosegante, que combina el agobio con el chascarrillo; la sorna con la tragedia; la tranquilidad y el desenfreno. Guillermo (Ernesto Alterio) es un padre divorciado que intenta ganarse a su ya perdido hijo, quien no dudará en poner las trabas necesarias –bien legales, bien ilegales-, para evitar que su padre le fuerce a practicar un deporte que detesta; Carlos y María (Gonzalo de Castro y María Pujalte respectivamente), interpretan a un matrimonio intachable y rancio que sufre lo indecible por compartir coche –y algo más- con una pareja tosca y hortera, formada por Jorge (Jorge Sanz) y su extravagante esposa Maribel (Goya Toledo), que conducen a ritmo de “Lo estás haciendo muy bien”, y que suscitan más de una preocupación insana en sus acompañantes. Rosa (Rosa María Sardà), es una abuela orgullosa y de endiablada agilidad mental, que lucha contra todo aquello que considera incorrecto socialmente, y que no duda en defender a capa y espada su procedencia y convicciones, aunque para ello tenga que viajar en un autobús repleto de madrileños –y madridistas-, y tolerar tanto a un jesuita converso (Juanjo Puigcorbé), como una retahíla de chistes de dudoso gusto con Cataluña como eje del mal. Finalmente, Xavi (Santi Millán) es un multimillonario heredero de cava catalán que se enamora de Sara (Kira Miró), una atractiva azafata con ataques violentos capaz de emular a la mismísima Uma Thurman en Kill Bill, y aún así adolecer de una debilidad mental y una inseguridad inauditas. Si a todo ello le añadimos dos entrenadores gay enamorados perdidamente, encontramos una película singular, desmedida en ocasiones y con puntos de humor que le debemos a sus dos magníficos guionistas –Joaquín Oristrell e Inés París, dos talentos que se intuyen desde el primer minuto de metraje-, y a la que tenemos que rendir tributo no sólo por satirizar una tendencia que planea encima de todas las cabezas pensantes de este país –la atónita y desenterrada idea de “las dos Españas”-, sino por dejar entrever que no somos tan distintos los unos de los otros. Es más, si acaso, demuestra que los excesos son susceptibles de ser cometidos por todos, de éste o el otro lado del territorio hispano. Si no lo creen, vean la película: no deja género de duda.

FUNNY GAMES
Francisco Trinidad
Tráiler
VER VISIÓN ORIGINAL

Título original: Funny games
Dirección: Michael Haneke
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 111 min.
Género: Thriller.
Reparto: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart, Boyd Gaines, Siobhan Fallon Hogan, Robert LuPone, Linda Moran.
Guión: Michael Haneke
Producción: Christian Baute, Chris Coen, Andro Steinborn
Vestuario: David Robinson.
Fotografía: Darius Khondji
Estreno en España: 4 de Julio del 2008.
Nunca he podido estar más de acuerdo: si se es educado, todo sale bien. Pese a esto hay que destacar que el extremo protocolario alcanzado en la película roza, de manera sublime lo extrañamente desequilibrado. Pero como no se puede comenzar por un final, antes tengo que poner al lector en situación.
Una sublime familia disfruta de unas vacaciones en un idílico lago… perdón, ¿he dicho disfruta? Quería decir sufre de torturas inimaginable en vez de unas vacaciones y todo ello de mano de dos dicharacheros jóvenes con ganas de jugar.
La película es un remake del film del mismo nombre y director, pero en su versión austriaca, de 1997. Diez años después Michael Haneke repite en este festival del sadismo de la mano de actores plenamente hollywoodienses, entre los que merece ser destacada Naomi Watts.
Tras su trabajo en The ring: la señal (2002) y The ring 2 (2005) Naomi nos demuestra que no sólo hay que temer a las niñas fangosas que salen reptando (gracias, Miguel) de la televisión, sino también a los extraños que llaman a tu puerta.
Nada más llegar a su paraiso vacacional (no, Marina D’Or no, simplemente uno de esos típicos lagos americanos) la familia posiblemente más feliz en ese momento prepara su estancia: mientras el padre y el niño ultiman los detalles de su embarcación, con un escurridizo cuchillo que te hace pensar en un final simplón (casi aciertas, Elena) la madre se encarga de organizar la casa.
Un educado joven entra en su casa pidiendo media docena de huevos, y lo que podía haber sido un simple favor se transforma en el más desagradable entuerto para nuestra queridísma familia: a este joven, Peter (Brady Corbet), le acompaña su inseparable amigo, Paul (Michael Pitt), que tras atacar al padre (algo justificado por la pérdida de modales de éste) explican su pequeño jueguecito a nuestros protagonistas: ellos apuestan que la familia estará muerta a la mañana siguiente, y la familia – lo quieran o no – apuestan lo contrario.
Este sencillo juego se convierte en la más perversa demostración de hasta dónde puede llegar la demencia juvenil – entre la que me incluyo, claro --. Un especial papel en la película cobra juego en la indumentaria de nuestro amigos Peter y Paul, impecablemente vestidos de blanco (sport, eso sí, no hay nada como matar de manera cómoda) y con guantes blancos, algo que sin duda rebasa el hecho de no dejar huellas de su actividad, más bien se convierte en un gesto del extremo que alcanza la meticulosidad de estos dos “jugadores”.
Bardy Corbet llega a recordar en esta película al grandísimo Jack Nicholson en su papel del Jocker, no tanto en el estilo del personaje, sino en los gestos de la cara. Mención aparte tiene el momento en el cual Paul comienza con Peter a divagar en el sofá y a contar una historia cuanto menos divertida de la vida de Peter.
Esta película es además capaz de hacerte temer lo más sencillo: no se muestra una escena directa de ningún disparo, ni evisceraciones, ni tampoco juegos sucios -- más típicos del gore --. Es genial ver como el simple rodar de una bola de golf puede hacerte estremecer hasta un punto que parecía inalcanzable. Y sin lugar a dudas, el momento de la película en el que permiten a sus víctimas mover ficha, es uno de los mejores.
La familia – con un miembro menos, eso sí – trata de recomponerse de lo que era hasta ese momento las peores vacaciones: la angustia que te reflejan estos momentos es sin duda mucho peor de lo que se sentía en presencia de nuestros amigos Peter y Paul, la inquietud de no saber qué hacer, de darse cuenta de lo indefensos que estaban ante ese juego pudo hacer perder a más de uno la cordura. Porque de haber seguido el juego como había sido hasta ese momento podrían quizás haber hecho frente a la apuesta.
Cuando más tarde Peter sufre un accidente a manos de uno de los miembros de la familia y Paul consigue salvarle rebobinando con el mando del video es algo que ya muestra definitivamente la enajenación mental no transitoria que sufre Michael Haneke. Pese a ello nos lanza el aviso de que en esa película no va a haber un final agradable, no veremos como se abraza la familia con un amanecer de fondo tras matar a sus verdugos mientras Marco se reencuentra con su madre a lo lejos y aún más lejos podemos ver que el disparo de la madre de bambi solo le hizo un rasguño.
Así, te llegas a dar cuenta de que no pueden hacer nada y todo llegará a su… ¿final? Porque el hecho de volver a pedir unos huevos por parte de Paul en casa de unos vecinos no parece serlo…
Una reconocida mención de la debe llevar la banda sonora, que pese a que se reduzca a una canción es algo absolutamente acorde con la película: las suaves melodías de Mozart y Händel dejan paso al toque thrash-punk de John Zorn, simplemente escalofriante: http://es.youtube.com/watch?v=MX4BmANMfiQ (sólo son los créditos, no desvela nada, a pesar de la cara que nos dedica Peter).
Así, se nos ofrece una película, bajo mi punto de vista recomendable, que es capaz de hacer obscena la locura sin por ello llegar a mostrar sangre ni cuchilladas. Un cuadro en el que se permite ironizar con la clase burguesa, mostrando unos consternados y refinados asesinos que son capaces de acabar con la vida de una familia… jugando.
Todo comienza en un coche, una familia juega a adivinar canciones de música clásica, sin llegar a saber… que después jugarían a algo más divertido,… más Funny Games.

SEXO EN NUEVA YORK
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Estreno en España: 20-06-2008
Estreno en USA: 30-05-2008
Director: Michael Patrick King
Reparto: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis, Cynthia Nixon, Chris Noth, Jennifer Hudson, Lynn Cohen
Guión: Michael Patrick King
Música: Aaron Zigman
Productora: New Line Cinema - HBO Films
Género: Comedia
“Mi educación antisentimental: ¿amor en Manhattan? No, gracias…” Así comenzaba la rompedora lección de afectos que fue Sex in the City, libro trasgresor y revelador de Candace Bushnell que todos, o la mayoría, leímos más por curiosidad que con fervor. Así comenzaba también, aunque esto no lo supiera su autora, una de las sagas televisivas más afamadas de la historia catódica, gracias no sólo a la inusitada sinceridad de los relatos sexuales –que no amorosos- de cuatro de las protagonistas del libro, sino en gran medida al magnetismo y fascinación que producen –y a raudales-, los hábitos de vida y tendencias de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte, cuatro amigas neoyorkinas convertidas en familia numerosa, que comparten avatares, amoríos, jaranas y moda, en un universo convulso y cambiante que luchan por dominar.
Y es que Sexo en Nueva York es un título que dice mucho del contenido de la serie: sexualidad y cosmopolitismo. Sin embargo, sería excluyente y harto reduccionista el hablar de esta serie –y por ende película-, sin referirnos a su alma máter y aun esencia, Carrie Bradshow, aunque quizá sería más acertado hablar de su álter ego, Sarah Jessica Parker, auténtica creadora del estilo y pulso de Sex in the City. Fue Parker –junto con la HBO- quien creyó en el proyecto y supo verle sus cualidades antes de que los demás atisbaran el éxito en que se iba a convertir. Esta mujer menuda, a quienes tantos han reprochado un estilismo discutible y cuyos rasgos no parecen encajar en el perfil hollywoodiense por excelencia, ha conseguido imponerse como gurú de la moda de medio mundo, y modelo de referencia para el otro medio. Millonaria gracias a la magnífica idea de enfundarse unos Manolo Blahnik y deambular con tutú por Nueva York, Carrie-Sarah Jessica se ha convertido en todo un icono del movimiento fashion-victim, tan popular como denostado por frívolo, y que, no obstante, siembra bastantes más simpatías que desafecciones.
En esta ocasión, acompañamos a estas cuatro amigas Carrie, Samantha (Kim Cattrall), Charlotte (Kristin Davis) y Miranda (Cynthia Nixon), en su camino hacia la madurez y la consecución del amor. Al contrario de lo que había sido la senda natural de la serie, y siguiendo la línea trazada en los últimos capítulos, el romanticismo vuelve a situarse como epicentro de Manhattan, esta vez precipitado por el repentino enlace de boda de Big y Carrie. Ajena a todo mal augurio, nuestra protagonista sufrirá un desengaño más doloroso de lo esperado al ver que su mundo, hasta entonces controlado, se desmorona sin que pueda hacerle frente. Al mismo tiempo, sus amigas, convertidas en auténtica familia, verán cómo sus vidas no son tan idílicas como habían imaginado, teniendo que hacer causa común entre todas para superar la fase que les llevé, definitivamente, a la vida adulta.
Con las tomas exteriores que caracterizan el estilo fresco y dinámico de esta saga, y fieles a la moda, a los excesos y a la terapia de grupo, es Sexo en Nueva York una película no sólo esperada, sino en ocasiones esperable, con muchas de las claves de la serie presentes, a pesar de que peque en demasía, de romántica y novelesca, no ya en sus personajes, de por sí descreídos y escépticos, sino en la propia estructura narrativa y temática, cercana a los cuentos de hadas de los que todos rehusamos, en mayor o menor medida. Bien sea por la tendencia a sobrevalorar el romanticismo del que adolece la cinematografía actual, bien porque es una buena vía de redimir a cuatro mujeres desafortunadas en el mundo de los afectos, esta película destila un extraño poso de amargor. Quizá se deba a que el final de la propia serie dejó el listón demasiado alto para una futura continuación en la gran pantalla, o bien por el exceso de publicidad de marcas fetiche, o quizá porque el hecho de ir dirigida a un público mayor obligue a ciertas concesiones reprochables televisivamente por sus acérrimos seguidores, lo cierto es que hay algo en esta película que parece entregar más dosis de aspereza que de confianza.
Apreciaciones aparte, Sexo en Nueva York es una cita indudable para aquellos que siguieron y vivieron las andanzas de estas cuatro inseparables de la gran manzana, así como para aquellos que, inquebrantables, no se dejaron seducir por sus frívolas veleidades. A todos ellos les va a fascinar el derroche de color, energía y sentimientos que siempre ha supuesto, y supone, la impía pero fascinante historia del sexo en una ciudad como Nueva York.

LA BODA DE MI NOVIA
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Paul Weiland.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 101 min.
Género: Comedia romántica.
Interpretación: Patrick Dempsey (Tom Bailey), Michelle Monaghan (Hannah), Kevin McKidd (Colin), Kathleen Quinlan (Joan), Sydney Pollack (Sr. Thomas).
Guión: Adam Sztykiel, Deborah Kaplan y Harry Elfont; basado en un argumento de Adam Sztykiel.
Producción: Neal H. Moritz.
Música: Rupert Gregson-Williams.
Fotografía: Tony Pierce-Roberts.
Montaje: Richard Marks.
Diseño de producción: Kalina Ivanov.
Vestuario: Penny Rose.
Estreno en USA: 2 Mayo 2008.
Estreno en España: 30 Mayo 2008.
Que Patrick Dempsey es el galán de moda no es una novedad, ni tampoco un misterio. El doctor Shepard hace tiempo que conquistó mucho más que las salas de espera del ya mítico Seattle Grace Hospital, convirtiéndose en el caballero por excelencia, reclamado por campañas publicitarias, festivales de cine y películas para una era de guiones escuetos. Y es que Dempsey sabe cómo sacar partido a su físico y a los papeles que interpreta. En La boda de mi novia, Dempsey redunda en ese arquetipo incómodo que es el de don Juan pretendido y buscado, en una ciudad sin ley, que llena su vida de reglas que consigan, a marchas forzadas, alejar de su espacio vital todo atisbo de compromiso y afectividad. Tom –Dempsey-, es un atractivo millonario que seduce a granel a toda neoyorkina que se cruce por su camino. A todas salvo a su mejor amiga, Hanna -Michelle Monaghan-, una joven historiadora de arte a quien conoció por error y de quien está, sin conocimiento mediante, perdidamente enamorado.
Con un sinfín de mujeres a las que conquistar y una sola amiga con la que hablar, la vida de este hombre se perfila ideal, hasta que la fortuna hace que Hanna se comprometa con un aristócrata escocés. Ante el temor de perderla, Tom tendrá que desplegar todos los resortes de los que dispone –tanto éticos como inmorales-, para conseguir arruinarle la boda a su mejor amiga, tarea ardua habida cuenta de que es reclamado, ni más ni menos, como dama de honor.
Con guión de Deborah Kaplan y Adam Sztykiel, Made of Honor pertenece a un nuevo tipo de comedia romántica en la que unas mujeres a todas luces serias y satisfechas con sus vidas, sucumben innecesaria y aun forzosamente a los encantos de un enlace matrimonial. Listas de boda, damas de honor y una plétora de vacuidades románticas que rozan el infantilismo, hacen pensar en un notable retroceso en la mentalidad global sobre la idea del matrimonio y la realidad. Si hace años todos nos identificábamos con Julianne Potter –léase Julia Roberts- en La boda de mi mejor amigo (1997, PJ Hogan), cuando mantenía distancias con una sobreexcitada Cameron Díaz, parece ser que hoy en día la tónica es justamente la contraria, mostrando la concentración en el enlace matrimonial como tarea programada en todo disco duro femenino. Extraña tendencia, es cierto, ésa de intentar a cualquier precio elaborar una comedia con toques fabulosos –de fábula, se entiende-, en los que los príncipes han de presentarse como rescatadores de las damiselas en apuros.
A pesar de sus intentos por mostrar un mundo femenino alejado cada vez más de un arquetípico pragmatismo masculino, la película funciona, es entretenida y su ritmo atrayente. Es cierto que no deja lugar para el aburrimiento y que Dempsey consigue otorgarle un toque de elegancia y distinción. Además, es la mejor oportunidad para despedirse de Sydney Pollack, en la que fue su postrera actuación cinematográfica.
En definitiva, una más que aceptable propuesta para pasar una distraída sesión cinematográfica que, seguro, divertirá tanto a hombres como a mujeres. Qué más se puede pedir.

21 BLACK JACK
Tráiler
VER VISIÓN ORIGINAL
Francisco Trinidad
Dirección: Robert Luketic.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jim Sturgess (Ben Campbell), Kate Bosworth (Jill Taylor),Laurence Fishburne (Cole Williams), Kevin Spacey (Micky Rosa), Aaron Yoo (Choi), Liza Lapira (Kianna), Jacob Pitts (Fisher), Josh Gad (Miles).
Guión: Peter Steinfeld y Allan Loeb; basado en el libro "Bringing down the house" de Ben Mezrich.
Producción: Dana Brunetti, Kevin Spacey y Michael De Luca.
Música: David Sardy.
Fotografía: Russell Carpenter.
Montaje: Elliot Graham.
Diseño de producción: Missy Stewart.
Vestuario: Luca Mosca.
Estreno en España: 11 Abril 2008.
“A ganar a ganar, pollo para cenar”
Desde el comienzo éste es el marco con el que se nos presenta la película, pero lo que no podría haber llegado a imaginar en esos primeros minutos de expectación, en los que la emoción por disfrutar o la angustia por sufrir surgen curiosos en mi cabeza, es que ni al final de la película entendería qué es lo que significa.
Lo primero que me intrigó de esta película no fue la historia, ni el equipo (la verdad es que el director, Robert Luketic, no atrae por sus anteriores trabajo, véase “La madre del novio”, “Una rubia muy legal”), ni tan siquiera el tan lastimado póster de la misma; sólo el hecho de que estuviera “basada en hechos reales”. Es increíble cómo parece que cuando se utiliza esta expresión en las promociones de las películas, éstas ya ganan unos puntos extras (me refiero claro, a su recaudación).
Esta película esta basada en el libro "Bringing down the house" de Ben Mezrich, donde se cuenta la historia de seis estudiantes del MIT que entre 1992 y 1999 consiguieron ganar unos tres millones de dólares en los casinos de Las Vegas con una técnica sencilla: formar un grupo que controle las mesas donde se juega, tener un código para saber cómo estaba el juego en cada mesa y contar.
La historia de la película parece fácil: un chico necesita dinero para estudiar y debido a su gran aptitud para las matemáticas le introducen en un grupo organizado por un profesor que se dedica a estudiar estrategias acerca del Black-Jack - que aún no sé ni en que consiste – y las ponen en práctica todos los fines de semana a lo grande, en Las Vegas.
El chaval con el que se nos presenta la trama, es exactamente el tipo de personaje del cual todos sentimos empatía, pensando: “Pobre; a mi tampoco me concedieron una beca parecida, y yo soy seguro mucho más inteligente que él”, “Vaya, él tampoco se va con la gente enrollada, sólo con el más que típico grupo de freaks (de esos que se autodenominan “consejo de sabios”)”, “Mira qué cambio, como recorre triunfante las fiestas de Las Vegas”. Pero, ¿tiene algo de real este personaje? Es más, ¿tienen algo de real todos los personajes? Porque son la verdad todo menos verosímiles: tenemos a la “ingeniera aeronáutica” que es tan guapa, inteligente y sexy que mejor que meterse a modelo, o estudiar un poco sus asignaturas prefiere irse todos los fines de semana a desbancar casinos - que en ningún momento se explica para qué lo necesita, pero nos conformamos porque le toca a interpretar a mujeres rusas en las mesas (sí, es cierto, pese a que Kate Bosworth – ya la vimos en “Superman Returns” (2006) - ya es incapaz de llegar a dar vida a un personaje, el guión le hace desarrollar a otro partir de ése) -, el típico profesor de matemáticas (personaje salvado por Kevin Spacey), que en vez de saciar su rencor hacia la vida en sus exámenes y posteriores correcciones y revisiones, entrena a un grupo de gente aventajada (estoy seguro de que no en la interpretación); los típicos amigos del protagonista que representan todo lo anti-cool en la Universidad (de acuerdo, estos pueden a ser algo reales); tenemos también a los compañeros de pillerías, que cómo no sufren un ataque de celos regado por mucho alcohol, y no podemos dejar de olvidarnos de las bailarinas de striptease que aportan una gran carga emotiva contoneando sus cuerpos en un segundo plano (sí, fijaos, podréis verlas en la mayoría de las escenas de discotecas exclusivas de Las Vegas, e incluso me atrevo a decir que en la casa de la madre pude ver a alguna por detrás de las cortinas, para hacer más amena la escena ).
El personaje que, personalmente más me decepcionó y gustó al mismo tiempo es el matón de los casinos (Laurence Fishburne), que por una parte es muy previsible, pero por otra añade esa parte de realidad al robo de tanto dinero. Es divertido cuando se pone anillos para pegar a la gente…
A favor de la película tengo que destacar dos cosas que me hicieron reír: la primera es el problema que plantea el profesor en clase, cuando descubre el gran talento de nuestro protagonista. Sin lugar a dudas no hay mejor atrezzo para una clase de ecuaciones no lineales - en general, para cualquier escena de película americana en la que tengamos que ver el más mínimo atisbo de enseñanza - que sus integrales, sus sumatorios y números y fracciones a discreción, no hace falta ni saber si representa algo mínimamente coherente (o quizás es que era el día de descanso de las bailarinas de striptease y no había nada mejor para el segundo plano). Por cierto, el problema del concurso que comentan tiene de ecuaciones lineales los que tiene esta película de “basada en hechos reales”. Que me pregunto yo, mucha inteligencia para resolver “enigmas matemáticos”, pero luego nos aparece guardando sus ahorros en el techo falso de su habitación.
La segunda es el momento de gastar el dinero, ya que pese a que pensaba inocentemente que la película no caería en demasiados clichés, se hunde por su propio peso en ese momento compras, y aún más en las fiestas tan increíbles que aparecen (de acuerdo, es posible que haya cierta envidia en estos comentarios, pero es que sólo faltaba Richard Gere en la tienda, sentado en un sofá y sonriendo a nuestros protagonistas).
No es todo tan malo como parece en esta película, es cierto que consigue atraer tu atención, presenta el mundo como una gran oportunidad para Ben (nuestro audaz protagonista) y pese a que el final es tremendamente evidente es inevitable sentirse aliviado al saber que nuestro indefenso Ben es capaz de tomar decisiones… acertadas. Y sobretodo, lo mejor es que - como ha debido considerar el director – no hace falta saber cómo acaba todo, es mejor terminar la historia cuando corresponde, no alargar más argumentos insulsos que lo único que hacen es robar tiempo para escenas en las que podamos poner bailarinas o pizarras de sabiduría (¿o por qué no ambas?).
Al acabar la película sólo aciertas a sacar dos conclusiones: la primera, que te han gustado mucho más las palomitas (aunque sepas que con ellas envenenes tus arterias) y la segunda…
… “A ganar a ganar, pollo para cenar”…

IRON MAN
Tráiler
Francisco Trinidad
VER VISIÓN ORIGINAL

Título original: Ironman
Dirección: Jon Favreau
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 126 min.
Género: Ciencia Ficción.
Reparto: Robert Downey Jr, Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges, Terrence Howard, Shaun Toub, Leslie Bibb, Bill Smitrovich
Guión: Arthur Marcum, Matt Holloway, Mark Fergus, Hawk Ostby
Producción: Paramount Pictures (Ari Arad)
Música: John Debney
Fotografía: Matthew Libatique
Estreno en España: 30 de Abril del 2008.
La historia se repite: cómic conoce director, director conoce cómic, se enamoran, piensan que pueden hacer una película y… ¡allá que vamos! Desde el primer momento ya con esto causa gran expectación, e incluso puedes llegar a oír en la cola para comprar tus entradas comentarios acerca de lo mucho que la gente conoce el cómic, las veces que se han leído el primer número o lo indignados que llegarán a estar si no se trata con el suficiente “respeto” a este personaje y todas las grandes disyunciones metafísicas que se presentan en su tan lograda biografía gráfica (evidentemente, estoy siendo sarcástico).
Espero ansioso el día en el que se haga una versión cinematográfica del diccionario, que a mucha de esta gente que va a lo último no les vendría mal leérselo (aunque sólo fuera la A). Volviendo a la película: está basada en el archiconocido cómic del mismo nombre, en el que se presenta a un multimillonario - dedicado a la industria armamentística - que diseña un traje con el adquiere habilidades de superhéroe y lo utiliza para remendar todas las injusticias que están apoyadas por sus armas.
La verdad es que comienza asombrosamente bien, es ágil, se muestra una historia bastante interesante (y como todas, increíble) y resulta entretenido. Pero este comienzo aceptable se ve indudablemente eclipsado por nuestro gran protagonista, Tony Stark (interpretado por Robert Downey Jr). Es un gran héroe, pero al estilo del tío Sam: un canalla patriota, de mala vida pero grandes sentimientos, un héroe que permite que la fuerza militar americana consiga llegar allí donde no hay democracia (y sobre todo donde no falta oro negro) para liberar a pueblos y someter a terroristas desdentados: vamos, una versión americana de nuestro Manolo Escobar (suponiendo un traje metálico de superhéroe en lugar de patillas, claro). Según cuentan, las escenas de bingo, mujeres y alcohol las grabaron todas de una vez, sólo con un cámara que seguía a nuestro querido Robert Downey Jr (que manía americana con el junior, cuando podría ser más nuestro diciendo el “Robertillo Downey” ).
En esta cinta además cuentan con otros dos grandes personajes: el típico que desde el principio se le ve el plumero de la traición (no seguiré diciendo quién es, para los que aún creéis que vais a ir a verla después de leer ésto), y cómo no una chica que parece haber estado de compras cuando se repartieron los cerebros, interpretada por… Gwyneth Paltrow, algo que no logro comprender.
Querida Gwyenth, sé que me estas leyendo, que sabes español y que visitas regularmente esta magnífica web, así que directamente me dirijo a ti, sin metáforas intermediarias: no te leíste el guión, ¿no? Porque no puedo entender como una actriz de tu nivel, de tu pedigrí – recuerda la estatuilla que te llevaste a casa por “Shakespeare enamorado” en 1998, si, mujer, la que tienes en la estantería, la que sostiene unos álbumes de fotos – aceptó ese papel. Para mí no tienes secretos, sé perfectamente lo que pasó: te fueron a dejar el guión, pero claro, tú estabas ordenando tus tarros de comida macrobiótica y dijiste “Déjalo por ahí, que me lo leo y en dos semanas te llamo”.
Cuando pasaron dos meses te llamo el señor Marvel (¿o es Stan Lee?) para saber que te pareció, pero tú, claro, ni te acordabas, y no permitiste que pensara que se te olvidan esas cosas. “Sí, sí me encanta, la verdad es que el guión alcanza un ambiente muy tenso cuando mi personaje se replantea sus principios” – le decías por teléfono. Y cuando te leíste la primera página pensaste, “la verdad, no está mal… siempre me quise teñir de pelirroja”.
Y no me digas que cuando llegaste a plató no pudiste ver ese espectáculo tan dantesco, porque sólo podías mirar tu imagen reflejada en el espejo, con esos tacones que parecías el propio Ironman en pleno vuelo, y decías “sí señor, no vuelvo a hacer de gorda, porque aprendí de ese error, y ahora reviso lo que le hacen a mi personaje”.
Pero lo que le hicieron a tu personaje en esta ocasión no fue nada en comparación con lo que te hicieron a ti: ¿cómo lo permitiste, Gwyneth? ¿¿Cómo?? Porque era increíble verte de secretaría sexy, con carpeta y escote allá donde fuera tu jefe. Porque tú no eres de esas que pintan bien en ese estilo, las hay que pegan mejor como mi Nicole Kidman, que daba el pego de rubia tonta fenomenal. Pero tú no puedes ser de esas, de las chicas “Uy-que-mona-soy-pero-como-me-toques-me-rompo” (gracias, María), de ésas que pelean en la película por correr sobre sus tacones, con el arma mortal por el que la persiguen los malos malísimos cyborgs (véase también monstruos o alienígenas) mientras se rascan el ombligo con el sacro, en un intento por meter tripa, cual posado veraniego de Ana Obregón.
Me duele que hayas hecho esto y espero que en la próxima te leas el guión, que es algo a tener en cuenta (y por cierto, deja ya tu amistad con Madonna, que como vemos te está afectando seriamente).
Después de esta carta para mi querida señorita Paltrow (no dejes de leer y toma nota, querida) no podemos dejar de decir, como las 40 personas más que salían de la sala: estaban bien los efectos especiales… Veamos, estamos en el 2008, si no estuvieran bien los efectos especiales sería para que nos devolvieran el importe de la entrada; es más, ¿qué película de éste género no cuenta con efectos especiales que tengan un nivel de calidad? Porque ya es evidente que tras esa frase se esconde nuestra frustración por una historia insulsa, un desarrollo plano, un argumento previsible y un final insoportable.
En realidad, la película no deja lugar a sorpresas, todo está bastante claro: el caradura que trafica con muertes puede ver en primera persona la doble cara de su negocio; pero como además es un genio consigue desarrollar un armamento tan sumamente sofisticado (sólo con ayuda de unos robots, que por cierto eran capaces de mostrar más expresividad que él) que supera cualquier diseño enemigo, por muy musulmán o calvo que sea el malo malísimo.
Pero sin lugar a dudas lo peor se nos presenta en el final, ya no sólo porque sea bastante superficial y asquerosamente previsible, sino porque… es un final… ¡abierto a más entregas! Si, es así, parece que se han mezclado las ganas de seguir haciendo caja, la desgana de tener que inventar una historia (porque, seamos sinceros, el hecho de tenerlo escrito es bastante cómodo, y más si hay el doble de ilustraciones que de texto) y creo que un importante factor también ha sido, según fuentes cercanas a la productora, que Gwyneth ha manifestado que le gustaría probar con un color de pelo más oscuro y que Robertillo Downey sigue de fiesta en el decorado del casino, hasta el punto de que ha llegado a secuestrar a las figurantes que aparecían con él y no consiguen reducirle.
Por eso, esperemos que esta locura se quede en una sola parte, porque al menos yo no estoy preparado para salir del cine y tener que volver a valorar con más nota las palomitas, que la película.

FUERA DE CARTA
Tráiler
Lucía Tello Díaz

Dirección: Nacho García Velilla.
País: España.
Año: 2008.
Duración: 111 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Javier Cámara (Maxi), Lola Dueñas (Alex), Fernando Tejero (Ramiro), Benjamín Vicuña (Horacio), Luis Varela (Jaime), Chus Lampreave (Celia), Cristina Marcos (Marta), Alexandra Jiménez (Paula), Junio Valverde (Edu).
Guión: Nacho G. Velilla, David Sánchez Olivas, Oriol Capel Mir y Antonio Sánchez Olivas.
Producción: Daniel Écija, Tedy Villalba y Nacho G. Velilla.
Música: Juanjo Javierre.
Fotografía: David Omedes.
Montaje: Ángel Hernández-Zoido.
Dirección artística: Javier Fernández.
Vestuario: Silvia García-Bravo.
Estreno en España: 11 Abril 2008.
Hace siete años, una hasta entonces desconocida realizadora alemana, Sandra Nettelbeck, presentó ante la opinión pública el film Bella Martha, su ópera prima y hasta ahora única filmografía, en la que se nos narraban las vicisitudes por las que una neurótica chef de Hamburgo debía pasar, cuando el destino hizo que su hermana falleciera, empujando a su metódica y cuadriculada vida a adaptarse al compás de su pequeña sobrina. Años después, a nuestras pantallas llegó Sin reservas (Scout Hicks, 2007), copia más o menos fidedigna –se mantenía la directora en su papel de guionista- pero burda a fin de cuentas, en la que se volvía a hacer hincapié en los avatares entre los fogones como método catártico para alcanzar la felicidad. Sin hacer reminiscencias directas a cintas predecesoras como éstas, Fuera de carta viene ahora a ahondar aún más, si cabe, en el difícil camino que supone la consecución de la madurez personal, sobre todo para un cocinero eremita e insociable.
Maxi (Javier Cámara), es el histérico propietario de un popular restaurante de Chueca, el Xantarella, que vive obsesionado con proyectar nacionalmente su negocio a través de una famosa guía gastronómica. A su cargo trabaja Alex (Lola Dueñas) una maître desgraciada en amores cuyo máximo pecado es enamorarse de los hombres equivocados, y ser la mejor amiga de Maxi. Todo parece seguir el curso que impone la déspota batuta del cocinero, hasta que la repentina muerte de su ex mujer (Cristina Marcos) le obliga a hacerse cargo de sus dos hijos menores, a quienes había abandonado al reconocer su verdadera sexualidad. A partir de entonces, la que era una voluptuosa y hedonista existencia para el chef, se convierte en un rifirrafe constante, en el que se impone un peculiar tour-de-fource entre el padre y los niños, y que da lugar a las más disparatadas situaciones –hilarante la versatilidad de los cuentos infantiles-.
Escrita y dirigida por Nacho García Vellilla, conocido guionista de series como Médico de Familia, Siete vidas o Aída, esta ópera prima bebe del humor burlesco de las producciones televisivas en las que García Velilla se desenvuelve con total soltura, al tiempo que aporta una seriedad sosegada –no exenta de crítica y reflexión-, nada frecuente en las comedias de enredo, tan dadas al chascarrillo visual fácil, y siempre próximas a las alocadas soap-comedy de los años veinte.
En definitiva, es ésta una buena propuesta para una sesión de cine, en la que se ofrece buen humor de primero; un variado y fresco plantel de segundo –con sorpresas de la talla de Fernando Tejero, Chus Lampreave y Luis Varela-, y un redondo y sólido guión de postre. ¡Bon appétit!

JUNO
Dirección: Jason Reitman.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 91 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Ellen Page (Juno), Michael Cera (Bleeker), Jennifer Garner (Vanessa Loring), Jason Bateman (Mark Loring)
Guión:DiabloCody.
Estreno España:1 Febrero 2008.
Marta Montoto
La pelicula trata sobre una adolescente, Juno (Ellen Page), que se acuesta con Bleeker, su mejor amigo (Michael Cera) y se queda embarazada. De ahí parte todo: la decisión de no abortar, de seguir adelante con el embarazo y dar el bebé en adopción a un matrimonio a primera vista estable, pero con problemas internos y no reconocidos en su relación: una esposa obsesionada con ser madre (Jeniffer Garner) y un marido, compositor, (Jason Bateman) con complejo de Peter Pan. La película refleja el espiritu y la personalidad independiente y precozmente madura de Juno, con un toque independiente, un guión inteligente y muy personal, salpicando con gotas de ese humor tan peculiarmente sarcástico de la protagonista. Tiene diálogos ingeniosos, y ha sabido plasmar con credibilidad la situación y a sus personajes.
Juno es una película que rompe moldes. Empezando siquiera con el nombre: nada convencional y decididamente único (si alguien conoce a otra Juno, a parte de la diosa de la mitología romana, que me lo diga, por favor! xD)
No es una película de adolescentes al uso. Sorprende la madurez de la protagonista, que contrasta con la inmadurez del matrimonio, a la hora de enfrentarse con sus problemas: el embarazo repentino en el caso de Juno y la falta de comunicación, en el de la pareja. Juno es una adolescente precoz, inteligente y mordaz, pero también valiente, capaz de enfrentarse a un embarazo y a sus posteriores consecuencias con la cabeza fría.
Brillante es la interpretación de Ellen Page, que está rodeada de estupendos secundarios: desde Michael Cera que interpreta al mejor amigo secretamente enamorado de Juno a un maravilloso Jason Bateman, como el marido desencantado, a quien Juno embruja con su curioso encanto. Ella sola domina la película y se adueña del corazón, tanto de los personajes como del espectador, desde el primer fotograma. Durante los 91 minutos que dura la película, se hace latente el peculiar efecto que la arrolladora personanidad de esta adolescente ejerce en todos los personajes que la rodean.
La música juega un papel fundamental en la película, aparece en los momentos claves de la trama. Acompaña a Juno en su travesía a lo largo de su embarazo, ayudando a los personajes a encontrarse a sí mismos y a unir lazos entre ellos. Es casi como otro personaje más, marcando el ritmo y reflejando la influencia y la importancia de la música en nuestra vida, llegando a invitar al nacimiento de una amistad. Es una de las notas más realistas de la película: ¿Quien no ha empezado una conversación sobre su grupo predilecto o canción favorita con un desconocido que luego se convertiría en un gran amigo?
Personalmente he disfrutado muchísimo con este film (y estoy segura que el espectador disfrutará también). Me ha gustado mucho la banda sonora, que revindica viejas y nuevas glorias de rock. Destacaría la canción de la presentación (muy original, como todo en la película) , "All I want is You", de Barry Louis Polisar, también "So nice, so smart" de Kymia Dawson, y la estupenda versión de "Anyone else but you" que cantan al final Michael Cera y Ellen Page. De vez en cuando viene muy bien que los estudios hagan este tipo de películas que, al contrario que otras muchas pretenciosas y nada realistas, representan un soplo de aire fresco y juvenil en la industria cinematográfica, hoy en día tristemente caída en decadencia creativa. Sólo me queda recomendarla y dar mi más sincera enhorabuena a Diablo Cody, que, no me cabe la menor duda, es el alma de la pelicula. No en vano ha sido premiada por la Academia de Hollywood con el Oscar al mejor Guión Original, que es enteramente suyo.
Y si alguna palabra describe a la perfección esta película, es esa: Original.

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Lucía Tello Díaz
Obtener verismo alguno de un guión escrito para un personaje adolescente nunca ha sido, empíricamente hablando, un éxito en modo alguno. Jóvenes encorsetados en un lenguaje pomposo y antinatural; imberbes que muestran una madurez inverosímil o una juventud hueca y vacía, sin vocabulario ni intelecto, suelen ser los pecados que, como mínimo, se le podría reprochar a esos personajes arquetípicos y en celo que sólo saben moverse en el terreno del onanismo colectivo o la precoz –e improbable- erudición.
Sin embargo, en medio de este infructuoso y siempre repetitivo canon de errores irresueltos aparece Juno, la historia de una adolescente malhablada y decidida –Ellen Page- que, si bien en los primeros minutos puede resultar forzada e igualmente artificial –cuesta adaptarse al ritmo de su temperamento-, demuestra que, a veces, los guionistas también son capaces de descender al mundo real.
Joven de 16 años, hija de un matrimonio desestructurado e inquieta por las responsabilidades de su recién descubierta sexualidad, Juno representa a una juventud hastiada de los convencionalismos y despreocupada del pernicioso e histórico qué dirán.
Personaje inusual, Juno parece tener muy claro las consecuencias que siguen a determinados comportamientos, al tiempo que reconoce sus propias limitaciones juveniles. Sin tensiones, ni ansiedad, ni histeria, Juno se hace cargo de una situación que le supera, con una dignidad propia de cualquier adulto.
Embarazada de un infantil y decididamente limitado amigo –no hay edad para mayores compromisos-, Juno decidirá tener el niño para darlo en adopción. A partir de entonces, la vida de esta joven pasará del mundo de la música, las guitarras y el instituto, a un universo plagado de ecografías, soledad y contracciones.
No obstante, no es Juno la historia de una niña obligada a ser y comportarse como una mujer, sino la historia de muchas mujeres obligadas a estar solas en un mundo de hombres que rehúsan dejar de comportarse como niños. Independientes, luchadoras y realistas, las mujeres de este filme se harán cargo de sus vidas sin más apoyo que el de su propia fortaleza, dependiendo de ellas y de la esporádica solidaridad de las féminas de su entorno. Una madre sin hijo –Jennifer Garner-, una niña madre y una madrastra a cargo de dos hijas, llevarán el peso de esta trama curiosa, humana y tan divertida como reveladora.
Sin duda, una de las mejores películas de los últimos tiempos.

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EL ÚLTIMO JUSTO
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Manuel Carballo.
Países: España y México.
Año: 2007.
Duración: 102 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Diego Martín (Teo), Ana Claudia Talancón (Míriam), Antonio Dechent (inspector Montero), Federico Luppi (Hombre del Puzzle), Raúl Méndez (agente Ramírez), Goya Toledo
Guión: Manuel Carballo y Manu Díez.
Producción: Sandra Fernández, Tedy Villalba, Billy Rovzar y Fernando Rovzar.
Música: Zacarías M. de la Riva.
Fotografía: Javier Salmones.
Montaje: Xavier Carrasco.
Dirección artística: Patrick Pasquieur.
Vestuario: Jaime Ortiz.
Estreno en España: 29 Febrero 2008
Que un director consagrado presente una película de calidad no resulta una sorpresa en ningún caso. Que un director novel presente una ópera prima con ritmo, casting y guión redondos resulta, como mínimo, una hazaña digna de elogio. No es que Manuel Carballo sea un profano en la materia –sobrada es su experiencia como técnico, director de cortometrajes y de vídeo clips-, pero lo cierto es que, de un terreno virgen como el de la dirección de largos, ha salido Carballo más que airoso. El último justo es una película entretenida, con ritmo vertiginoso y buenos diálogos, cuyo desenlace no adolece del pecado capital del cine español de hoy en día, esa suerte de impaciencia narrativa que insta al realizador a que se presente el final con la mayor de las urgencias.
Basada en el mito de los treinta y seis justos, el filme narra la historia de Teo –Diego Martín, con un buscado nombre mesiánico-, un fotógrafo de guerra acostumbrado a mantener las distancias con la realidad y quien, sin comerlo ni beberlo, se ve involucrado en una espiral cabalística que le sitúa, ni más ni menos, como el último hombre justo de la tierra, el cual ha de ser sacrificado en aras de salvar a la humanidad.
Incrédulo y atemorizado, Teo intentará por todos los medios zafarse de su destino fatal, ayudándose de Míriam -Ana Claudia Talancón-, una bella mexicana, tan enigmática como atractiva para el protagonista, que hará de improvisada compañera en este viaje a los infiernos.
Con una fotografía cuidada a cargo de Javier Salmones y una ambientación que linda con el thriller noir hollywoodiense y la sensualidad y excesos tropicales, El último justo es una muestra de ese cine tan en boga que versa sobre temática esotérica, que tantos éxitos cosechan en las salas de todo el mundo. Más cercana a El péndulo de Foucault que al redicho Código da Vinci, el viaje iniciático de este elegido para la tragedia consigue transportar al espectador a un universo grotesco y acechante en el que uno ha de ser salvado incluso de sí mismo.
Atención a un secundario de lujo, si es que se puede osar a denominar secundario a Federico Luppi, un sello de indiscutible calidad para una cinta principiante.
En definitiva, es El último justo una película inteligente con notables cualidades. Muy recomendable.
Ver "entrevistas " con el director, Federico Luppi y Diego Martín, en este número.

BEFORE THE DEVIL KNOWS YOU´RE DEAD
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Sidney Lumet.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 123 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Philip Seymour Hoffman (Andy), Ethan Hawke (Hank), Marisa Tomei (Gina), Albert Finney (Charles), Rosemary Harris (Nanette), Michael Shannon (Dex), Brian F. O'Byrne (Bobby), Amy Ryan (Martha).
Guión: Kelly Masterson.
Producción: Michael Cerenzie y Brian Linse.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Ron Fortunato.
Montaje: Tom Swartwout.
Diseño de producción: Christopher Nowak.
Vestuario: Tina Nigro.
Estreno en USA: 26 Octubre 2007.
Para todo aquel que pensase que lo había visto todo en la gran pantalla, aquí viene una película que dará al traste con toda idea preconcebida. Before the Devil knows you are dead conseguirá dar, a ciencia cierta, una vuelta de tuerca a los filmes de catastrofismo ilógico, o más bien, a las películas de ilógica catastrófica. Y es que en esta cinta se masca la tragedia fotograma a fotograma, y el espectador pronto cobra conciencia del laberinto sin escapatoria en que se convierte la ambición, la pelonería y la falta de integridad.
Cincuenta y un años después de presentar ante la opinión pública Doce hombres sin piedad, Sidney Lumet se reinventa a sí mismo en una película de género indefinible –su tragedia y su a veces absurdez, están recubiertas de tintes que rozan la comicidad de tan descabellados-, y que sigue -pero mejora- la línea que marcaran películas como Gloria (1999) o Declaradme culpable (Find me gulty, 2006).
En esta ocasión Lumet nos narra las desafortunadas medidas que dos hermanos son capaces de tomar, a fin de paliar sus extremas necesidades financieras. Hank (Ethan Hawke), el menor de la familia, se debate entre la pobreza y la miseria a las que le han abocado un divorcio sangrante y una pésima gestión. Por su parte Andy (Philip Seymour Hoffman), se encuentra sometido a los rigores de una peligrosa adicción a la heroína, la cual le empuja a desfalcar a su empresa y engañar a Gina, su olvidada esposa (Marisa Tomei). En el fragor de la desesperación, un plan urdido con poco atino por Andy –auténtico Caín fraticida-, empuja a su hermano menor a atracar la joyería que sus propios padres poseen en Wetchester, Nueva York. Una peligrosa combinación de miedo y altanería, llevará a Hank a contratar a un ladrón profesional, con terribles consecuencias que acabarán en un atípico crimen.
Basada en la novela homónima de Michael Ledwidge, y con un título que remite a un brindis irlandés (“May you have food and raiment, a soft pillow for your head; may you be 40 years in heaven, before the devil knows you're dead."), este film muestra el descontento de una sociedad hastiada, cuyo epílogo no puede ser otro que el fracaso provocado por su insistente tendencia a buscar la máxima satisfacción en el menor tiempo posible. Una sociedad que se muestra como antítesis generacional de un mundo, el de antes, labrado en el sacrificio y el trabajo duro.
Resulta indudable que el señor Lumet sabe rodearse de un gran equipo, destacando un director de cásting excepcional, a quien debemos la elección de un elenco nada desdeñable para esta postrera puesta de largo: a Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman se le añaden Albert Finney y Marisa Tomei, todo un póker de ases que ayuda a Lumet a presentar una película bien orquestada, de estética cuidada e indudable aire retro, no exenta, en cambio, de polémica –lamentable la jarana en torno al tráiler censurado por los desnudos de Tomei-.
Se trata, por tanto, de una película con gancho comercial y gran calidad, tanto narrativa como estética, en la que, por descontado, se vislumbra el talento de su gran realizador. Sublime el desenlace final, mezcla de sordidez y justicia propia de la ley del Talión. Un broche de oro para un film con indiscutible sello de autor.

LOS CRÍMENES DE OXFORD
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Álex de la Iglesia.
Países: España, Reino Unido y Francia.
Año: 2008.
Duración: 110 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Elijah Wood (Martin), John Hurt (Arthur Seldom), Leonor Watling (Lorna), Julie Cox (Beth), Anna Massey (Sra. Eagleton), Alex Cox (Kalman), Dominique Pinon (Frank), Jim Carter (inspector Petersen).
Guión: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría; basado en la novela de Guillermo Martínez.
Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky, Álvaro Augustin, Kevin Loader, Frank Ribiere y Verane Frediani.
Música: Roque Baños.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Alejandro Lázaro.
Diseño de producción: Cristina Casali.
Vestuario: Francisco Delgado.
Estreno en España: 18 Enero 2008.
Llega un momento en la vida de todo realizador español que se precie, en el que no cabe dilación para solucionar un dilema que se presenta trascendental: quedar impávido ante la relegación de sus filmes a las salas patrias, o variar el rumbo cinematográfico hacia orillas extranjeras. Una cuestión que, como puede inferirse, no resulta nada baladí. Y es que es precisamente esta última vía la que, presumiblemente, ha tomado Alex de la Iglesia, un director maduro que ha decidido, muy sabiamente, dar un giro a su trabajo, en un viraje que se me antoja el más lúcido y atrevido de cuantos he visto en el panorama del cinema nacional. Y es que, no hay nada –o casi- del director bilbaíno en Los crímenes de Oxford, una obra en absoluto menor que sorprende por su estilo y su forma, poco eclesiásticas –si es que éstas significan poco de de la Iglesia-, pero, paradójicamente, muy ortodoxa en su planteamiento, con un esquema que indudablemente remite a extensos títulos pasados de la cinematografía internacional. Sin embargo, insistimos, es una buena película, algo sin duda sorprendente y siempre necesario para una industria, la nuestra, que en 2007 perdió seis millones de espectadores.
Parece que de la Iglesia, como antes no hicieran Amenábar, Balagueró e incluso Bayona, ha apostado por un género efectivo –y efectista-, un juego de espejos distorsionador en el que nada es lo que parece y en donde todos responden a la presunción de culpabilidad.
Recurriendo a la obra homónima de Guillermo Martínez, y muy en la línea del principio de parsimonia enunciado por otro Guillermo, de Ockham, en este juego lo más sencillo siempre es el camino acertado, aunque con frecuencia aparezca como la vía más compleja. Con las matemáticas de trasfondo –como en otro título español coetáneo, La habitación de Fermat-, Los crímenes de Oxford narra la historia de Martin –Eliah Word-, un joven matemático que, atraído por la fama mundial del profesor Arthur Seldom –John Hurt- acude a la ciudad británica para proseguir con sus estudios de doctorado, confiando en poder llevar a cabo la tesis con su idolatrado maestro. Descreído por el talante y genio del matemático, Martin decidirá regresar a su América natal, cuando una serie de misteriosos crímenes encadenados le imbuirán tanto a él como a su insociable ídolo, en un engranaje de ecuaciones matemáticas y muertes sin resolver. Con Lorna –Leonor Watling- y Beth –Julie Cox- como compañeras de dudas y sospechas, este triángulo amoroso y cuadrado de culpabilidades terminará del modo más inesperado.
“El mejor crimen no es el que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un falso culpable”, reza el lema de este film, sintetizando sin duda alguna, todo el contenido de una cinta en la que el principio del caos se desvanece, y en la que el aleteo de una mariposa sí puede producir un tornado en el lado opuesto del planeta. Si no, que se lo pregunten a Alex de la Iglesia, quien ha sabido salir de su crisálida para demostrar que no hace falta nacer en tierra anglosajona para hacer una película made in USA (en el mejor de los sentidos). No obstante, cabe reprocharle a de la Iglesia un pecado nada intrascendente en lo que a cine se refiere, éste es, un final precipitado y un tanto desdichado en el que se pierde la intensidad de un modo imperdonable.
Sin duda la única recriminación que cabe hacerle a una película que bien podría cambiar esa triste expresión que con demasiada frecuencia nos seduce a la salida de las salas de cine “no parece española, es demasiado buena”. Esperemos que se siga por este camino y nuestros realizadores demuestren que, cuando nos lo proponemos, damos –y de qué manera- la talla. Auguro que de seguirse en esta línea, acabaremos oyendo con regocijo –y hasta con orgullo, por qué no-: “esta película es demasiado buena. Parece española”. Denle tiempo al tiempo.

LA HABITACIÓN DE FERMAT -FERMAT´S ROOM-
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección y guión: Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Federico Luppi (Fermat), Lluís Homar (Hilbert), Alejo Sauras (Galois), Elena Ballesteros (Oliva), Santi Millán (Pascal).
Producción ejecutiva: José María Irisarri y Manuel Monzón.
Música: Federico Jusid y Ale Martí.
Fotografía: Migue Amoedo.
Montaje: Jorge Macaya.
Dirección artística: Néstor Medeira.
Vestuario: Santos Sánchez.
Estreno en España: 16 Noviembre 2007.
“En Aritmética, no es posible dividir un cubo en la suma de dos cubos, o un bicuadrado en la suma de dos bicuadrados, o cualquier potencia superior a dos, en dos potencias de igual grado”. Aunque parezca un enigmático acertijo, lo que precede no es sino un teorema matemático, el enunciado por Pierre de Fermat allá por el siglo XVII, en el que nos indica, no sin errada percepción, que algo perfecto no puede dividirse en dos elementos constituyentes así mismo perfectos. Y digo errada porque, en efecto, La habitación de Fermat viene a contravenir, y mucho, esta juiciosa formulación. Y es que ésta es una película de incuestionable rotundidad que, como no podía ser menos, ha sido elaborada gracias a la inmejorable colaboración de un tándem de dos grandes en estado de gracia: Rodrigo Sopeña y Luis Piedrahita.
Si emulando la estructura dialógica de este filme, hubiéramos de descifrar el enigma, por otro lado sencillo y obvio, de qué tienen en común Woody Allen, Billy Wilder y los dos realizadores españoles, nadie dudaría un ápice a la hora de adjudicarles el título previo de grandes guionistas, respuesta correcta y aun esperable que provoca, precisamente, que su cine posea una frescura y espontaneidad inauditos en el espectro cinematográfico actual. Con calculada precisión, estos dos distinguidos scripts de reputado currículum en la comedia televisiva, se lanzan a la dirección con la tenacidad suficiente como para hacer una gran obra, y la humildad justa como para no creerse en absoluto el éxito conseguido.
Compañeros de carrera universitaria primero y profesional después, Piedrahita y Sopeña han demostrado con creces que el cine, para triunfar, tiene que constituirse de algo más sólido que veinticuatro fotogramas por segundo. Con una idea que ningún productor pudo rechazar, y un guión blindado en el que no cabe espacio para la duda o la fisura narrativa, La habitación de Fermat narra la claustrofóbica peripecia de cuatro matemáticos ocultos tras un psudónimo, Pascal –Santi Millán-, Oliva –Elena Ballesteros-, Hilbert –Lluís Homar- y Galois –Alejo Sauras-, que son invitados a asistir al desciframiento del mayor enigma de la historia. Atraídos por la tentación de ver cumplido su sueño y desazonados por la extrañeza de la invitación del improvisado anfitrión Fermat –Federico Luppi-, los cuatro caerán presos del paroxismo al descubrir que todo se reduce a una apocalíptica argucia, en la que el único enigma que habrán de descifrar es el de mantenerse con vida. Una incesante formulación de problemas de ingenio y una habitación menguante serán el resultado de esta extraña cena, en la que la calma y el razonamiento serán las únicas armas posibles para desentrañar el entramado que se cierne tras los enigmas. La a priori azarosa presencia de estos cuatro personajes pronto mutará en profunda desconfianza, al descubrir que fue la premeditación, y no el azar, lo que les convidó en la habitación de Fermat, aquella noche de cuarto menguante.
Precedida por su aplaudido éxito en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Sitges 2007, cuya onda expansiva ya hace hablar de remakes norteamericanos y japoneses, esta película de misterio que bebe de fuentes como Agatha Chirstie, Cube y Alfred Hitchcock, promete satisfacer con creces las ansias del intrépido espectador y cosechar premios allende los mares. Sin duda una sorprendente propuesta de calidad que hace esperar un categórico éxito en la entrega de Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias. Ya se sabe, quien avisa no es traidor. Y es que ¿quién ha dicho que algo perfecto no puede dividirse en dos elementos constituyentes así mismo perfectos? El binomio Piedrahita-Sopeña rompe todos los moldes. Sin duda éste es el inicio de una gran amistad.

LA TORRE DE SUSO
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección y guión: Tom Fernández.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Javier Cámara (Cundo), Gonzalo de Castro (Fernando), César Vea (Mote), José Luis Alcobendas (Pablo), Malena Alterio (Marta), Mariana Cordero (Mercedes), Fanny Gautier (Rosa), Emilio Gutiérrez Caba (Tino).
Producción: Jaume Roures.
Música: José Manuel y Javier Tejedor.
Fotografía: Carlos Suárez.
Montaje: Ángel Hernández-Zoido.
Dirección artística: Soledad Seseña.
Vestuario: María Reyes.
Estreno en España: 9 Noviembre 2007.
Hablar de la Torre de Suso es hablar, casi en exclusiva, de Javier Cámara. Y es que el risueño y pizpireto actor que saliera de Albelda de Iregua hace ya diecinueve años, ha crecido, y mucho, como intérprete; quizá de un modo que nadie, ni él mismo, hubiera imaginado en sus comienzos, cuando un papel secundario al lado de Torrente se presentaba como una gran oportunidad, o el mortificado y cómico Paco en Siete vidas hacía las delicias del público en las cansinas y televisivas noches de domingo. Pero Cámara ha crecido, ya lo he dicho, y en él no sólo podemos observar una madurez taimada percibida como pura revolución, sino también un sosiego digno del que ha llegado a donde quiere, eso sí, no sin mucho esfuerzo mediante. Si con el “almodovariano” papel de Benigno, el público aclamó el duende de este genio, con La torre de Suso Cámara consigue conquistar el ánimo y ánima del espectador, imbuyéndole en una pintoresca historia de sueños incumplidos, de amistades perdidas por el desuso y destinos insoslayablemente truncados que, no obstante, salen al paso con una tímida pero férrea sonrisa.
Y es que, si algo nos ha enseñado la historia del cine, es que nunca nada se puede dar por perdido. Si El crepúsculo de los dioses (1950, Billy Wilder) nos demostró que los muertos tienen mucho qué decir; Carne de gallina (2001, Javier Maqua) que la muerte en Asturias nunca es definitiva del todo; y Billy Elliot (2000, Stephen Daldry) que la vida en la mina es tan dura que apenas se puede llamar vida, La torre de Suso mezcla y remezcla a su antojo estas predecesoras enseñanzas para dar forma a una película inteligente, pausada y sencilla, en la que lo extraordinario ensombrece a la cotidianeidad, y en la que lo cotidiano ensombrece a lo extraordinario. Un plan inconcluso, una aspiración contravenida pero digna y una moralina efectiva son las claves de esta curiosa cinta que narra las incidencias de Cundo, un joven asturiano emigrado a Buenos Aires que regresa a su pueblo natal para despedir a Suso, un viejo y querido amigo que acaba de fallecer a causa de una letal sobredosis. El funeral de éste se presentará como la ocasión perfecta para reencontrarse con el que fuera su pasado, su círculo de amigos y sus antiguas expectativas de futuro, así como hacer el inevitable y doloroso balance de las pérdidas y ganancias al que todos, tarde o temprano, terminamos enfrentándonos. Desenterrado su pasado e incinerado su amigo, Cundo se embarcará en la consecución del deseo postrero de su viejo compañero de correrías: levantar una torre de madera para comprobar, por vez primera, “cómo se ve la vida desde ahí arriba”. Con Emilio Gutiérrez Caba, Gonzalo de Castro o Malena Alterio como compañeros de reparto, La torre de Suso habla de lo complicado que puede resultar la vida para quienes, día a día, tratan de salir adelante sin rumbo fijo, y de lo sencillo que se torna todo cuando, ya despojados de responsabilidades, divisamos el horizonte liberados de prejuicios y rémoras inservibles.
Con el debutante Tom Fernández en la dirección y el guión, y una historia digna de elogio por su transgresora frescura, La torre de Suso se presenta como una de las mejores apuestas de cine español de la temporada, lo que viene a demostrar que nuestro cine, al igual que toda nuestra cultura, puede resplandecer cuando se lo propone, no ya abusando de inútiles y hueros fuegos de artificio, sino a golpe de ingenio y creatividad. Todo un hallazgo.

AMERICAN GANGSTER
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Ridley Scott.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 157 min.
Género: Drama policiaco.
Interpretación: Russell Crowe (Richie Roberts), Denzel Washington (Frank Lucas), Chiwetel Ejiofor (Huey Lucas), Cuba Gooding Jr. (Nicky Barnes), Josh Brolin (detective Trupo), Carla Gugino Laurie Roberts), John Hawkes (Freddie Spearman), Ted Levine (Lou Toback), Armand Assante (Dominic Cattano), Common (Turner Lucas), John Ortiz (Javier Rivera).
Guión: Steven Zaillian.
Producción: Brian Grazer y Ridley Scott.
Música: Marc Streitenfeld.
Fotografía: Harris Savides.
Montaje: Pietro Scalia.
Diseño de producción: Arthur Max.
Vestuario: Janty Yates.
Estreno en USA: 2 Noviembre 2007.
Estreno en España: 28 Diciembre 2007
Resulta gratificante para un crítico afirmar, aunque sólo suceda en contadas ocasiones, que un cineasta no santo de su devoción, ha conseguido sorprenderle gratamente. Esto no resulta la norma general, aunque sí constituya este American Gangster de Ridley Scott, el caso más flagrante de catarsis cuasi mística que ha logrado la redención de un director desigual, que nunca había mantenido un estatus homogéneo en sus anteriores cintas, y cuyo agónico trabajo se había reducido a experimentar de tal suerte, que sólo acertaba a conseguir éxito intermitentemente, como un reloj estropeado que da la hora correcta dos veces al día.
Entre producciones de inconmensurable eficacia como Alien, el octavo pasajero (1979), Gladiator (2000) o Black Hawk down (2001) -y sus quince minutos de más que merecida gloria por Blade Runner (1982)-, se intercalaban otros baladíes e insustanciales filmes como La sombra del testigo (1987), La tormenta blanca(1996), La teniente O´Neil (1997) o el colmo, El reino de los cielos (2005).
Y es después de otro fiasco sin paliativos como lo fue Un buen año (2006), cuando Scott, cuan ave Fénix, renace de sus cenizas con una producción brillante, de ritmo intrépido y planos imposibles para principiantes. Escrita por Steve Zaillian y con un presupuesto de cien millones de dólares, esta producción de Universal narra la historia verídica de Frank Lucas -Denzel Washington-, un chófer advenido en traficante de drogas quien, gracias a su tesón, violencia y ausencia de ética, consigue hacerse con el control del tráfico de estupefacientes en todo Nueva York.
Con la guerra de Vietnam como fondo –y como proveedor de mercancía-, tanto Lucas como su heroína Magic Blue, irán tomando el control de la drogadicción neoyorkina, llamando la atención al único miembro honesto de Narcóticos, Richie Roberts -Rusell Crowe-, un policía con escrúpulos y fobia a hablar en público que se propondrá desbaratar el entramado de corrupción mafioso-policial en la ciudad. En este auténtico tour de force tenso y reñido entre estos dos pesos pesados que son Crowe y Washington, resulta sorprendente su reconocida capacidad de interpretación, siendo capaces de llevar la tensión narrativa de la película sin llegar a coincidir en la trama hasta sus últimos minutos.
En este filme Scott ha conseguido, con un solo golpe de efecto, equipararse a directores generacionales tan claves como Ford Coppola, De Palma o Stone. Sin embargo, si American Gangster bebe de alguna fuente, ésta es, sin duda alguna, de la de Martin Scorsese, observable en las constantes reminiscencias que muestra esta cinta con respecto a la laureada Infiltrados, de lo que se infiriere que la Academia de Cine vaya a comportarse con ésta como con la antecesora scorsesiana –si la huelga de los guionistas de Hollywood lo permite-.
En definitiva, una más que aceptable obra maestra a la que cabe reprocharle, no obstante, una gratuita instrumentalización cosificadora de la fisionomía femenina –a veces se nos olvida que detrás de un cuerpo se esconde un ser humano-. No estaría de más que en alguna ocasión se intentara situar en una posición tan ofensiva al otro sexo, aunque sólo fuera para ver desde otra perspectiva la repugnante imagen de la vejación –por muy fidedignos que sean los hechos retratados-.
Sin embargo, nada ni nadie es perfecto, ya lo dijo Wilder, y eso que, en esta ocasión, Ridley Scott se acerca de forma admirable. Esperemos que en sus futuras producciones Body of Lies y Stones no vuelva a mostrar esa inconstancia de la que siempre ha adolecido. Quién sabe cuánto habrá que esperar, entonces, hasta ver otra clase magistral de cinematografía como lo es American Gangster. Toda una incógnita.

UN FUNERAL DE MUERTE -DEATH AT A FUNERAL
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Frank Oz.
Países: Reino Unido y USA.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Ewen Bremmer (Justin), Peter Dinklage (Peter), Matthew Macfadyen (Daniel), Kris Marshall (Troy), Alan Tudyk (Simon), Rupert Graves (Robert), Andy Nyman (Howard), Daisy Donovan (Martha), Jane Asher (Sandra), Peter Vaughan (Alfie), Peter Egan (Victor), Thomas Wheatley (reverendo).
Guión: Dean Craig.
Diseño de producción: Michael Howells.
Vestuario: Natalie Ward.
Estreno en España: 11 Octubre 2007.
Para todos aquellos que se confiesen pesimistas irredentos, hele aquí una buena solución a sus endémicos males: una película de enredo y humor negro que, a lo sumo, les matará de risa. Y es que es Un funeral de muerte una de las mejores comedias, no ya de la cartelera, sino de la temporada. Con un ritmo trepidante y situaciones de delirio, esta película presentada en el Festival de Cine de San Sebastián en Zabaltegui, logra, y de qué manera, entretener de un modo en que hacía tiempo ningún filme conseguía hacerlo.
Y todo ello a pesar de tratarse de una cinta poco ambiciosa y de limitado presupuesto, en la que los actores no son, ni mucho menos, estrellas consagradas, y en la que los efectos especiales quedan reducidos –que no es poco- a los conseguidos en el patio de butacas. El secreto del éxito de una comedia, a priori menor, como Un funeral de muerte, se encuentra no sólo en su inmejorable elección de un escenario mítico como los Estudios Earling, legendarios por sus comedias de la década de los cuarenta y cincuenta, sino, en gran medida, en su planteamiento cuasi teatral: una jornada, un problema central, una estancia única, media docena de personajes y una resolución final.
Si bien este bosquejo inicial pudiera responder a la estructura estándar de cualquier tragedia griega, el giro inesperado y genial de este filme reside, precisamente, en alejarse de cualquier convencionalismo y sorprender de tan insólito: un padre muerto que mantenía en secreto una relación homosexual con un hombre de reducidas dimensiones; un bote de tranquilizantes que lleva en su interior un ácido alucinógeno de impredecibles consecuencias; un chantaje emocional sin tregua y cinco hombres desesperados capaces de convertirse en cómplices de asesinato con tal de que el funeral se lleve a término.
Firmada por el realizador Frank Oz, conocido por filmes tan renombrados e ingeniosos como In & Out o The Score, y a quien no veíamos tras las cámaras desde la insulsa Las mujeres perfectas (2004), Un funeral de muerte no podrá sino dejarles un buen sabor de boca, propiciado sin duda por la inestimable aportación de un plantel agudo, carismático y auténticamente coral, en el que nada está dejado al azar, y en el que la compenetración es casi perfecta.
Encabezada por Matthew Macfayden, a quien recordarán por su papel en Orgullo y Prejuicio, y seguido de una larga hilera de actores desconocidos para el gran público como Rupert Graves, Ewen Bremner, Alan Tudyk o un transformado Cris Marshall –recordado por su papel secundario en Love Actually-, esta comedia negra con subrayado acento british no dará tregua a su respiración. En definitiva, dos horas de desternillante delirio que, cómo mínimo, les asegurará una gran sonrisa.

ENCHANTED, LA HISTORIA DE GISELLE
Lucía Tello Díaz
Tráiler

Dirección: Kevin Lima
País: Estados Unidos.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Comedia dramática/acción/animación
Interpretación: Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden, Timothy Spall, Idina Menzel, Rachel Covey and Susan Sarandon.
Guión: Bill Kelly
Productores ejecutivos: Chris Chase, Sunil Perkash, Ezra Swerdlow
Productores: Barry Josephson, Barry Sonnenfeld
Música: Alan Menken & Stephen Schwartz
Estreno en España: 23 noviembre 2007
Quienes pensasen que las historias clásicas de Disney habían quedado postradas en el olvido, estaban equivocados, Enchanted, la historia de Giselle, irrumpe en la gran pantalla para demostrar que el ocaso del romanticismo no está, ni por asomo, cercano a su fin. Un país lejano, Andalassia, una joven en busca del beso de amor verdadero y un príncipe encantador son, como siempre han sido, los ingredientes esenciales de esta historia que, pese a ello, no es nada convencional y que, sin duda, acabará sorprendiendo al ingenuo espectador. Porque, ¿quién puede imaginar a una princesa en un contexto underground, que renace en carne y hueso desde una alcantarilla del nada impoluto suelo neoyorkino, que reúne a lo más granado de la aguerrida fauna autóctona de la gran manzana y, como no podía ser menos, baila al son de sus propios cantos para desconcierto de sus convecinos? 
Y es que, recordemos, las manecillas del reloj del tiempo han marcado ya las doce del caduco siglo XX, renaciendo en su lugar un nuevo milenio capaz de dar al traste con lo más emblemático de los cuentos de hadas, para así, paradójicamente, evitar su extinción. Cómo si no se explicaría que las brujas fueran hoy en día más sensuales que malvadas, las princesas reclamaran de sus incondicionales amantes una cita previa al happy end, las hadas madrinas hayan mutado en omnipresentes tarjetas de crédito y los espejitos mágicos resulten ser rayos catódicos. No cabe espacio para la duda o el paroxismo, la juventud ha cambiado y la imaginería clásica con ellos.
A golpe de mando a distancia y velocidades supersónicas, la industria del entretenimiento se ha visto obligada a reinventarse a sí misma sin más trampa ni cartón que el empleo creativo de los resortes de los que ya disponía. Así pareció verlo Kevin Lima, director de la cinta, quien después de participar en proyectos como La bella y la bestia o Aladdin, comprendió que la sociedad no era, ni por asomo, lo que venía siendo desde lejos. “Los niños están ahora acostumbrados a otro ritmo de narración” reflexiona este realizador norteamericano, sobre la juventud que hoy en día ha impuesto su particular forma de entender la acción. Motivado por el envite y crecido ante la adversidad que suponía este nuevo desafío, Lima se introdujo en esta laberíntica trama en la que la simplicidad ha fenecido a causa del tenaz empeño de una factoría que parece tener mucho que decir.
Como en todo cuento de hadas, en Enchanted no falta amor, ni maldad ni redención. Giselle –Amy Adams-, una joven dulce y angelical que clama por un príncipe que le dé un true-love-kiss, cae prendida del príncipe Edward –James Marsden-, un joven fuerte y vital que al conocer a Giselle, decide proponerle matrimonio de inmediato. La felicidad parece imperar en el reino de Andalassia hasta que la reina Narissa –Susan Sarandon- conoce los planes de su hijo de cederle el trono a una completa desconocida. Decidida a sabotear el compromiso a cualquier precio, el mismo día del enlace Narissa, transformada en anciana hedionda, empuja a Gissele por una fuente de poderosa fuerza que transporta a la desgraciada prometida a Nueva York, lugar donde no sólo perderá a Edward, sino también su bidimensionalidad. Perdida en una ciudad caótica, el único atisbo de humanidad lo encontrará en Robert Phillip –Patrick Dempsey- y su hija Morgan –Rachel Covey-, una auténtica fanática de los cuentos de hadas. Tan complementarios como dispares, esta triada descubrirá valores como la tolerancia, el respeto y el amor, al tiempo que verán derrumbarse los valores que hasta entonces parecían guiar sus respectivas vidas.

Con una fotografía impecable y la maestría técnica suficiente como para combinar distintos formatos y géneros fílmicos, Enchanted, la historia de Giselle se presenta como una oportunidad ineludible de aproximarnos a los clásicos, al romanticismo y a la animación, todo ello aderezado con grandes dosis de autocrítica –la constante alusión a los imperdonables y recurrentes números musicales made-in Disney- y de parodia –léase la nueva versión de King-Kong o de La bella durmiente-.
Finalmente, es Enchanted una película que recupera el ya tradicional recurso de la moraleja, y en la que se pondera la existencia de amigos que no te permitan caer, y en la que no se menosprecia la fuerza del que se presenta como más débil. Si no, que se lo pregunten a Pip.
SYNOPSIS:
A classic Disney animated fairy tale meets with the modern, live-action romantic comedy in Walt Disney Pictures’ ENCHANTED. Featuring an all-star cast, the film follows the beautiful princess Giselle (AMY ADAMS) as she is banished by an evil queen (SUSAN SARANDON) from her magical, musical animated land and finds herself in the gritty reality of the streets of modern-day Manhattan. Shocked by this strange new environment that doesn’t operate on a “happily ever after” basis, Giselle is now adrift in a chaotic world badly in need of enchantment. But when Giselle begins to fall in love with a charmingly flawed divorce lawyer (PATRICK DEMPSEY) who has come to her aid -- even though she is already promised to a perfect fairy tale prince (JAMES MARSDEN) back home – she has to wonder: can a storybook view of romance survive in the real world?
ENCHANTEDis directed by Kevin Lima (“Tarzan,” “Eloise At Christmastime”) from a screenplay written by Bill Kelly (“Blast From the Past”) and will feature original songs from the reunited team of acclaimed composer Alan Menken and lyricist Stephen Schwartz (“Pocahontas,” “Hunchback of Notre Dame”).
WALT DISNEY PICTURES

ADIÓS PEQUEÑA ADIÓS -GONE BABY GONE-
Lucía Tello Díaz
Tráiler

Dirección: Ben Affleck.
País: USA.Año: 2007.
Duración: 114 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Casey Affleck (Patrick Kenzie), Michelle Monaghan (Angie Gennaro), Morgan Freeman (Jack Doyle), Ed Harris (Remy Bressant), John Ashton (Nick Poole), Amy Ryan (Helene McCready), Amy Madigan (Bea McCready), Titus Welliver (Lionel McCready), Michael Kenneth Williams (Devin), Mark Margolis (Leon Trett).
Guión: Ben Affleck y Aaron Stockard; basado en la novela de Dennis Lehane.
Producción: Alan Ladd Jr., Dan Rissmer y Sean Bailey.
Música: Harry Gregson-Williams.
Estreno en USA: 19 Octubre 2007.
Estreno en España: 31 Octubre 2007.
Dennis Lehane sabe qué hacer y de qué manera. Si este autor de Dorchester ya había conseguido encoger las entrañas del cándido lector con su cruel y trascendente Mystic River, con su posterior Gone baby gone ha logrado dar una vuelta de tuerca a la ya de por sí atroz y despiadada vida marginal, ofreciendo al público un universo en el que la maldad y la sinrazón se apodera de la cotidianeidad. Así como su literatura encandila tanto como atormenta, las ulteriores adaptaciones cinematográficas de sus afamadas obras no se quedan atrás en la agonizante narración de las tramas urdidas por el novelista de Massachussets. El primero en salir al ruedo de los dramas de la calle fue Clint Eastwood, director consagrado y con sobrada solvencia quien encontró en Sean Penn la perfecta encarnación de Jimmy Marcus y en el exorbitante Tim Robbins el perfecto y castigado Dave de Mystic River. Impresionado por el talento narrativo de Lehane y atraído por la sobrecogedora historia de Gone baby gone, un debutante en la dirección, Ben Affleck, ha cogido el testigo en la adaptación al cine de esta novela, la cual sorprenderá al espectador a la par que le fascinará.
Qué puede resultar tan desgarrador como emocionante en esta historia resulta evidente: violencia, rabia, bajos fondos y policía se mezclan y entremezclan hasta conseguir un melting pot en el que nada es lo que parece y en el que asesinar sólo es improcedente dependiendo de la calidad moral de la víctima, o al menos presuntamente.
Amanda McCready, una niña de apenas cuatro años, desaparece en Dorchester, barrio obrero a las afueras de Boston. Ante la repentina desaparición de Amanda y la ausencia de un rastro que seguir, los tíos de la pequeña solicitan a un par de investigadores privados que intenten conseguir una pista, una huella, que les lleve a su sobrina. Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Angie Genarro (Michelle Monaghan), serán los investigadores que se introduzcan en lo más profundo y criminal de los suburbios bostonianos para conseguir arrojar luz al caso de Amanda. Sin embargo, Patrick y Angie no se imaginarán la enrevesada trama que se urde en torno a la desaparición de la niña, vislumbrando el desenlace de la historia cada vez más remoto y sombrío. Ayudados por el detective Remy Bressant (Ed Harris) y al capitán Jack Doyle (Morgan Freeman), los investigadores comenzarán un viaje iniciático a las entrañas de la droga, de la violencia, del narcotráfico y de los secuestros infantiles, alejándose cada vez más, paradójicamente, del caso de la pequeña. Una madre drogadicta y un barrio sin visos de solución resultarán, finalmente, un mal menor dentro de una red inagotable de lacras sociales de las que ninguno, ni siquiera los propios policías, podrán sustraerse.
Un cásting adecuado y hasta perfecto, un continuo juego de espejos que distorsionan la realidad de estas Luces de Bohemia y un desenlace inesperado, son sólo retazos de una película inmejorable en la que Affleck se revela como un director competente, cualidad a añadir a su consabido talento como guionista y, por qué no, como actor.
A nadie le pasará inadvertida una película como Gone baby gone, en la que lo correcto se presenta como inmoral y lo moral resulta decididamente incorrecto. Soberbia.

MATAHARIS o EL PRECIO POR MIRAR
Marysol García
Tráiler

Dirección: Icíar Bollaín.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 95 min.
Género: Drama.
Interpretación: Najwa Nimri (Eva), Tristán Ulloa (Iñaki), María Vázquez (Inés), Diego Martín (Manuel), Nuria González (Carmen), Antonio de la Torre (Sergio), Fernando Cayo (Valbuena), Adolfo Fernández (Alberto), Manuel Morón (Samuel), Mabel Rivera (mujer engañada).
Guión: Icíar Bollaín y Tatiana Rodríguez.
Producción: Santiago García de Leániz y Simón de Santiago.
Música: Lucio Godoy.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Montaje: Ángel Hernández Zoido.
Dirección artística: Josune Lasa.
Vestuario: Estíbaliz Markiegui.
Estreno en España: 28 Septiembre 2007.
¿La curiosidad mató al gato? ¿Cuál es el límite al asomarnos a vidas ajenas? ¿Cuánto de nosotros mismos exponemos al mirar en la vida de los otros? Bollaín nos plantea estas y muchas otras preguntas en su última película: Mataharis. Tres mujeres del SXXI en una Madrid caótica donde todos somos iguales al de al lado, donde las prisas nos camuflan y nos confunden en las retinas de ojos ajenos.
Tres detectives privadas, tres historias, tres personajes. Inés (María Vázquez) infiltrada en una multinacional, descubre que a veces no todo es tan sencillo como parecía, cuando termina en medio de una intriga laboral. Las convicciones y los sueños a veces no son todo lo fuertes que esperábamos. Carmen (Nuria González) graba la infidelidad de la mujer de su cliente, y paradójicamente, no es capaz de ver el naufragio de su propio matrimonio. Eva (Najwa Nimri), descubre que su marido le oculta un enorme secreto, capaz de hacer añicos su confianza. Las tres, al desarrollar su trabajo, deberán enfrentar no sólo sus peores miedos, sino también sus propios secretos.
El espionaje juega en el largometraje un papel simbólico, las protagonistas miran en las vidas de sus clientes para convertir al espectador en espía de la propia vida. Pero a la vez que despierta la curiosidad de voyeurista tan difusa en nuestros días, deja al final una cierta sensación de incomodidad, no como si nos hubiésemos metido donde no nos llaman, sino más bien planteándonos una pregunta crucial: ¿Cuánto me gustaría que hubiese una cerradura a través de la que mirar en mi propia vida?.
La mirada de la directora nos muestra pequeños detalles y gestos, adentrándose en las dificultades de las relaciones interpersonales donde secretos e intimidad son barreras constantes. Muestra la reacción de hombres y mujeres ante situaciones delicadas, errores, dificultades, engaños, omisiones o mentiras.
El largometraje, de estructura lineal y clásica, se permite algunas innovaciones e ideas muy originales: el inicio de la película donde la presentación de las protagonistas se hace en base a imágenes fijas, como si fueran ellas las investigadas o los ojos de Inés, que en la fiesta de la empresa, funcionan como una cámara. La estructura narrativa está perfectamente establecida, linear y sin utilizo del flashback, presenta tres historias entrelazadas, de tres edades y sus correlativas problemáticas.
Después de cuatro películas y cuatro cortos, Bollaín vuelve a presentarnos una película que apuesta por la temática social (aunque ella no quiera ser exclusivamente identificada con este cine), los tres personajes miran a lo íntimo, a lo personal y a sus propios secretos. Pero también dedican una mirada al conflicto laboral, concretamente, y a una sociedad actual, que hace de telón de fondo, donde todos observamos: al vecino del metro, a la mujer de la barra o al marido que engaña, pero miramos, fijamente, con curiosidad. Incentivados por un contexto social donde todo está permitido, donde mirar por la cerradura de la puerta o escuchar a través de las paredes ya no avergüenza a nadie, y desde luego, la razón no es que todos seamos detectives privados.
SYNOPSIS:
Private detective Inés (MARIA VAZQUEZ) infiltrates the employees at a multinational corporation. Thanks to the collaboration of Manuel (DIEGO MARTÍN), she gets to the heart of company intrigues. But her investigation brings her face to face with a difficult emotional and ethical decision. Eva (NAJWA NIMRI), just back from maternity leave, is juggling work and family obligations when she discovers that her partner Iñaki (TRISTAN ULLOA) is hiding something fundamental to their future as a couple. Carmen (NURIA GONZÁLEZ), the most experienced of the three, observes and tapes Sergio's (ANTONIO DE LA TORRE) marital collapse but can't see her own marriage is dead. While working at the detective agency run by Valbuena, these three surveillance specialists often invade others' privacy but are clueless about confronting their own secrets. All three will have to cross the thin line dividing public and private matters, bringing their own issues to light in order to solve more than just their professional cases.
Fuente: http://www.imdb.com/title/tt0780565/plotsummary

LOS TESTIGOS
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: André Téchiné
País: Francia.
Año: 2007.
Duración: 112 min.
Género: Drama
Interpretación: Michel Blanc (Adrien), Emmanuelle Beart (Sarah), Sami Bouajila (Mehdi), Julie Depardieu (Julie), Johan Libéreau (Manu), Constance Dollé (Sandra).
Estreno en España: 19 septiembre 2007.
Existe la generalizada tendencia de acallar según qué temas, creyendo que obrando de este modo, la problemática no existe, o bien -lo que es aún más pernicioso-, suponiendo que el silencio borrará toda certidumbre de su existencia.
Y he aquí que un director como André Téchiné, rescata del olvido uno de los temas tabú de los ochenta, y parcialmente trillado en los noventa, como lo es el SIDA, la maléfica pandemia del siglo XX que aún hoy en día, sigue haciendo estragos en nuestra cómplicemente olvidada África. Y es que es Los testigos una película que huye, precisamente, del olvido, pudiéndose decir que resulta ser un filme para el recuerdo, o mejor dicho, para recordar. En esta ocasión, Téchiné vuelve a los escenarios históricos, como ya hiciera con el Tánger de Lejos, o la Provenza de Los juncos salvajes, para adentrarse en el París de 1984, y en la nocturnidad y alevosía de las relaciones amorosas –unas veces heterosexuales, otras homosexuales; ora por negocio, ora por placer-, así como en las consecuencias de entrar en un juego de medias verdades, en las que la inmutabilidad del amor deja paso al frenesí de lo prohibido.
Con una estética memorable y una carnalidad exuberante, Los testigos esboza, con entusiasta colorido, un drama urbano, lleno de claroscuros, en el que el objeto de deseo muta en una desmesurada cadena de frustradas insatisfacciones. Manu (Johan Libéreau) se instala en un paupérrimo hotel a las afueras de París con su hermana Julie (Julie Depardieu), una joven aspirante a diva de la ópera. En un paseo por el Sena, Manu conocerá a Adrien (Michel Blanc), un médico pudiente y con pretensiones filántropas que de inmediato se sentirá atraído por la frescura del joven. Será el propio Adrien quien le presente, para su venidera desgracia, a Sarah (Emmanuelle Beart) y Mehdi (Sami Bouajila), una pareja abierta y desinhibida que pronto llamará la atención de Manu.Un fortuito accidente en la playa, un roce insinuante y una infidelidad permitida y consumada, harán de Manu y Mehdi una pareja de amantes, que habrá de hacer frente a su pasión en un contexto de agitación social provocada, ni más ni menos, que por un retrovirus desconocido que se presenta como un castigo ejemplar, una letra escarlata difícil de sobrellevar.
Barajadas las cartas y servido el juego, Téchiné no da por terminada su tarea, guardando un as en la manga de gran efectividad. Tres cuartos de hora de final poliédrico, brusco y escalonado, dan al traste con el ritmo narrativo plano y consecuente que caracteriza la primera hora de metraje, mostrando una película que va más allá de la mera anécdota y la moralina fácil.
Con desenlace que se aleja de la agonía, de las consecuencias de contraer el VIH o de la pura tragedia en que se resume nacer para morir, es Los testigos un film que habla de la belleza de las cosas, de lo efímero de la existencia y de aquellos, los testigos, a quienes les ha tocado ver lo que otros no podrán. Y es que Los Testigos es, en definitiva, una película que nos muestra que vivir, a pesar de nuestra obcecación, es siempre un milagro.

Harry Potter y la Orden del Fénix
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: David Yates.
Países: Reino Unido y USA.
Año: 2007.
Duración: 138 min.
Género: Aventuras, drama, fantasía.
Interpretación: Daniel Radcliffe (Harry Potter), Rupert Grint (Ron Weasley), Emma Watson (Hermione Granger), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Ralph Fiennes (Lord Voldemort), Jason Isaacs (Lucius Malfoy), Gary Oldman (Sirius Black), Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall)
Guión: Michael Goldenberg; basado en la novela de J.K. Rowling.
Hablar de un fenómeno de masas como Harry Potter nunca es fácil. La horda de fervorosos y detractores que este personaje suscita es global, y ciertamente asusta el poder herir susceptibilidades en ambos bandos. Sin embargo, ante la última entrega sobre los lances de este desventurado mago, no podemos sino admitir que es Harry Potter y la Orden del Fénix uno de los mejores episodios de la saga, acaso el mejor.
Y es que esta colección de filmes basados en el personaje de J. K. Rowling ha sido palpablemente desigual, encontrando entregas excelentes –como es el caso-, e inmejorables –la mayoría-, a pesar de que alguna versión resulte a todas luces tibia. No obstante, resulta indudable, e incluso comprensible, que exista multitud de filias promovidas por las andanzas de Potter y sus inseparables compañeros, puesto que no deja de sorprender la inagotable capacidad de creación de una autora que, a pesar de las tiranteces económicas sufridas en el pasado, ha visto engrosar su capital a base de tesón y talento, creando no sólo un personaje cercano, atormentado y dúctil, sino paradójicamente humano y sobrenatural, que tan pronto se muestra inseguro y desorientado, como fuerte e inmortal ante sus adversarios.
Y son los adversarios, precisamente, lo que en esta última entrega abunda a mansalva. Si el joven mago creía que el peor enemigo contra el que debía luchar lo representaba la adolescencia, ahora comprobará cómo Voldemort sigue siendo, y por mucho tiempo, la mayor amenaza a batir. Tras haber perdido credibilidad ante sus compañeros y profesores, el fantasma del “que no debe ser nombrado” planeará sobre Harry con inquebrantable dureza, haciendo del joven un solitario y desconsolado mago que ve cómo todo el mundo de la magia pierde la confianza que tenía depositada en él. Sus avisos y advertencias serán interpretadas como infundadas por todos, salvo por un pequeño reducto de sabios, la Orden del Fénix, en donde el mago de ojos verdes y gafas imposibles encontrará su único apoyo. Creada para defender la verdad y vencer al mal, la Orden actuará por cuenta propia, en contra de los mandatos oficiales. Entre sus filas se encontrarán desde profesores míticos de Hogwarts como Lupin y Snape –fabuloso Alan Rickman-, como a los padres de Ron, Molly y Arthur Weasley, y hasta el mismísimo padrino de Harry, Sirius Black –interpretado por nuestro adorado Gary Oldman-.
Sin embargo, los esfuerzos por sacar a la luz la magnitud del conflicto se verán contrarrestados por la indómita fuerza del Ministerio de la Magia, peligroso organismo obsesionado con minimizar los efectos de la verdad sobre la opinión pública. En medio de una inquisitorial vorágine para calmar a la ciudadanía, el Ministerio se convertirá en un cuerpo censor, capaz de acallar a los que defiendan la libertad a golpe de decreto. Con grandes paralelismos con la realidad, parece desprenderse de esta narración un trasfondo crítico y sagaz, indicador indudable del momento de crisis existente en la actualidad, en la que las libertades individuales parecen ser la moneda de cambio ante una amenaza que, a pesar de ser real, nunca justifica lo suficiente tales medidas.
Como elemento visual, resulta enormemente acertada e ilustrativa la masiva aprobación de leyes en contra de las libertades individuales que se van colgando en una de las paredes de Hogwarts, así como la aparición de la mano de hierro del Ministerio, Dolores Umbridge –magnífica Imelda Staunton, conocida por El misterio de Vera Drake-. Esta nueva “Primera Dama”, será situada a cargo de la escuela, para evitar que los rumores sobre el regreso de Voldemort se difundan entre el alumnado, creando una importante escisión entre los que creen a Harry y sus advertencias y los que creen la versión oficial del Ministerio. Umbridge se erigirá pronto en la suplantadora de Dumbledore, imponiendo un régimen de censura, de inquisición y de miedo como herramienta de control de los niños.
Dirigida por David Yates, desempeñando el puesto que antes ocuparan directores como Chris Columbus o Alfonso Cuarón, el que fuera director de películas eminentemente televisivas como The Girl in the Café, no puede sino sentirse orgulloso al haberse embarcado en un proyecto de la magnitud de Harry Potter, máxime cuando su experiencia previa no parecía avalar tal responsabilidad. Aprobado en la realización, y con creces, el director ha sabido beber de la experiencia pasada de sus predecesores, incluyendo en esta ocasión un toque áspero, desestabilizador y maduro, visible no sólo en los innumerables pasajes de terror, sino también en una temblorosa cámara en mano, que recuerda a producciones independientes alejadas de la fisonomía usual de la saga Potter. Añadido a su desasosegadora estética, el plantel de figuras de la actuación británica que se dan cita en este filme -Helena Bonham Carter (como Bellatrix Lestrange), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Ralph Fiennes, Alan Rickman, Maggie Smith, Imelda Staunton y la magnífica Emma Thompson- resulta no sólo atractivo, sino increíblemente sobresaliente.
Respecto a la escena más famosa de su metraje, debemos señalar que el beso que Harry y Cho Chang comparten en esta quinta entrega es perfectamente anecdótico, y en ningún caso de mal gusto, a pesar de que parezca ser lo único de la película que desentone con respecto al resto de la producción. No obstante, nos consta que esta escena, junto con las otras que componen las casi dos horas y media de duración de Harry Potter y la Orden del Fénix, van a hacer las delicias de un público entregado e incondicional, que en parte agradece que el protagonista de Equus haya dado un toque menos ingenuo e inocente a su alter ego mágico.
Finalmente, tan sólo cabe añadir, en la línea de Dolores Umbridge, que en esta película se ha conservado lo que era conservable, se ha mejorado lo que era mejorable, y se ha enterrado lo que era intolerable. Notable alto, como mínimo.

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Ana Tello
Tráiler
Dirección: Lee Tamahori.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 96 min.
Género: Ciencia-ficción, acción, thriller.
Interpretación: Nicolas Cage (Cris Johnson), Julianne Moore (Callie Ferris), Jessica Biel (Liz), Thomas Kretschmann (Sr. Smith), Tory Kittles (Cavanaugh), Peter Falk (Irv).
Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum; sobre un argumento de Goldman basado en el relato "The golden man" de Philip K. Dick.
Estreno en USA: 27 Abril 2007.
Estreno en España: 20 Julio 2007.
En esta apuesta cinematográfica de Nicolas Cage (el cuál es también su productor), nos presenta una película innovadora dentro del género de ciencia-ficción y a la vez lejana del mismo pues va muy entremezclada también con tintes sobrenaturales y poderes mentales sin olvidarse de una trama policial muy al estilo americano. Basada en la novela del escritor norteaméricano Philip K.Dick(1928-1982),ya sus novelas habituadas a adaptaciones a la gran pantalla como es el caso de Blade Runner, Desafío Total, Minority Report o Paycheck.
Sinopsis:
Nicolas Cage interpreta a un mago un tanto decadente, que trabaja en un hotel en Las Vegas. En sus ratos también se dedica a apostar en los casinos de la zona, lugar donde va siendo investigado por un don: Es capaz de anticiparse a los acontecimientos y saber lo que va a ocurrir exactamente con un intervalo de 2 minutos.
Al mismo tiempo,Julianne Moore, agente antiterrorista, le pisa talones para utilizar ese don y salvar a los Ángeles de una próxima e inminente amenaza.
Todo ello tiene una incógnita, porqué con sólo una chica es capaz de anticiparse a su futuro más de dos horas?
Película de acción y suspense, con una fotografía impresionante unida a efectos especiales, supera a las películas clásicas de acción y te mantiene en vilo.

RATATOUILLE
María Sopeña Font
Tráiler
Dirección: Brad Bird.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original/español: Patton Oswalt/Guillermo Romero (Remy), Ian Holm/Carlos Isbert (Skinner), Lou Romano/Fernando Cabrera (Linguini), Brian Dennehy/Juan Amador Pulido (Django), Peter O'Toole/Luis Mas (Ego), Brad Garrett/Héctor Cantolla (Gusteau), Janeane Garofalo/Inés Blázquez (Colette), Will Arnett/Jesús Carrasco (Horst), Julius Callahan/Álvaro Navarro (Lalo), James Remar/Abraham Aguilar (Larousse).
Estreno en USA: 29 Junio 2007.
Estreno en España: 3 Agosto 2007.
“Cualquier producto mediocre siempre tendrá más sentido que su correspondiente crítica atacándolo” con esta increíble sentencia en la voz del genial Peter O´Toole, entre otras, sorprende el magnífico guión de Ra-Ta-Toui-LLe, la última película salida del horno (nunca mejor dicho) de Pixar, que, recién comprada por Disney, se recupera de su moderado patinazo con Cars (y es que desde siempre han sido más tiernos y han funcionado mejor a nivel sentimental los ratoncitos y demás peluchitos peludos que los conjuntos inanimados de bujías y cables)
Con un segundo realizador (inicialmente el propuesto fue otro) como Brad Bird, autor entre otras de “Los increíbles”, eran muchas las expectativas que había puesto en esta nuevo animalito parlante; pero Remy (la ratita) lo consigue…vence y convence que no es fácil; como tampoco lo es acercar a un animal tan poco recomendable en la cocina a los fogones y conseguir que resulte a la vez tierno, seductor, carismático e irónico…que guste a los niños y encandile a los adultos…porque, a pesar de estar pensada inicialmente para los enanos (argumento facilito, personajes ligeramente edulcorados y sin mayores dificultades) Ratatouille sorprende magistralmente con elaborados guiños que recuerdan a los primeros cómicos, con situaciones y gestos, con matices en los personajes que enganchan y ablandan el corazón de los que dejamos hace tiempo de desear que en una peli salga una ardillita cantando.
Sigue siendo cierto que, como absolutamente todas las películas de animación (que no “de dibujos” porque ante lo que estamos aquí es ante una genialidad de la animación con personajes que brillan llenos de movimiento y textura y con un escenario como París, más colorido y vivo que nunca) ésta sigue los patrones de manipulación-descarado-chantaje-emocional necesarios para soltar alguna lagrimita en el cine y enternecer hasta al más desgraciado desalmado….pero estando como estamos ante un elemento que funciona tan bien, tan redondo, cuando nos encontramos ante un mensaje que llega al emisor de una manera tan clara…cuando el mensaje es tan limpio y blanco como el que ofrece nuestro Mini-chef…cuando hablamos sobre sueños y esperanzas…y después del repaso que nos pega a los críticos nuestro homólogo en el filme (con diferencia el más misterioso e interesante de todos los personajes) quién soy para criticar…sólo podría comentar lo que ha supuesto para mí y cómo me he sentido ante ella.
Una historia conocida…una superación personal (y menuda superación porque siendo una rata no se las pintaba nada bien) Bird nos acerca a la ciudad de la luz y de verdad consigue que nos volvamos a enamorar de ella y creamos, como cree Remy, que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos (valga como ejemplo de la calidad y sutileza de la realización, cuajada de metáforas, la escena de escasos dos minutos en que el cocinero Linguini lleva por primera vez a su zulo-piso a Remy y tras un primer barrido en que no se aprecia gran cosa, volvemos sobre nuestros pasos para descubrir tras la ventana una preciosa imagen de la torre Eiffel iluminada….porque hasta en los sitios más humildes hay sitio para la esperanza)
Ratatouille presenta una galería de personajes (desde los buenos muy buenos hasta los malos horribles que dan un giro a sus malvadas intenciones esta vez y para alegría de los mayores con la presencia de un abogado, sí sí, un abogado y un inspector de sanidad caminando entre las filas de la alianza de malignos) sorprendentemente bien dibujados…cada uno con sus matices y su espacio…todos simpáticos hasta los de peores intenciones…algunos incluso adorables como el fantasma regordete de Gusteau, nuestro Linguini torpe, tierno, chispeante “basurilla” como tantos jóvenes que empezamos en nuestros primeros trabajos, el ilustre crítico (genialmente resuelto) y cómo no…Remy…que valiéndose de un guión más que válido nos da más de una lección y en el que es muy posible sentirse reflejado.
Acostumbrada como estoy a ser ciertamente hiriente en mis comentarios me siento ligeramente incómoda al encontrarme tan blanda frente a esta ratita que cocina, que al contrario de sus congéneres no se conforma con lo que a priori está destinada (o condenada) a hacer…que se niega a rebuscar en la basura…que busca su sitio en el mundo y lucha por conseguirlo a pesar de todo…una ratita cocinera (que guisa pero no sisa) que desborda buenos sentimientos y como decimos coloquialmente “ que da buen rollito”
Un resultado inteligente (gracias a dios que en esta no cantan porque viniendo de Disney me temía lo peor) con un mensaje tan tierno…tan de verdad, tan hermoso…con una factura tan clara, una animación tan brillante y una realización que funciona tan bien (ojo a las escenas de persecución tanto en la cocina como por París) que no puedo sino recomendarla encarecidamente (no ya a los niños sino a los que no lo son tanto)
Una humilde ratita (película) que derrocha talento y carisma…esto es ante lo que me he encontrado…una película (ratita) que no las tenía todas consigo pero que sale absolutamente victoriosa y de la que me llevo un grato recuerdo y una gran sonrisa…(ya estoy esperando que salga a la venta el correspondiente peluche con gorrito de cocinero y cuchara de palo)
No dejéis de ver el trailer de la película! Quién se podría resistir a esas caras a medio camino entre el cachondeo y el abrazo más tierno…
Camarero; hoy que hay en el menú? Ratatouille. Una excelente recomendación. Bon Apetit!!!

LA ÚLTIMA LEGIÓN
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Doug Lefler.
Países: Reino Unido, USA y Francia.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Acción, aventuras, bélico.
Interpretación: Colin Firth (Aurelius), Ben Kingsley (Ambrosinus), Aishwarya Rai (Mira), Peter Mullan (Odoacer), Thomas Sangster (Romulus Augustus), Kevin McKidd (Wulfilla), John Hannah (Nestor), Iain Glen (Orestes), Rupert Friend (Demetrius), Nonso Anozie (Batiatus), Owen Teale (Vatrenus).
Guión: Tom Butterworth y Jez Butterworth; a partir de un argumento de Carlo Carlei, Peter Rader y Valerio Massimo Manfredi; basado en la novela "La última legión" de Valerio Massimo Manfredi.
Producción: Martha De Laurentiis, Raffaella De Laurentiis y Tarak Ben Ammar.
Estreno en USA: 17 Agosto 2007.
Estreno en España: 24 Agosto 2007.
Los amantes de aventuras están de enhorabuena, La última legión viene a suplir las carencias de un género que en los últimos tiempos ha ido sumergiéndose en una vorágine de decrepitud y exceso de efectos 3D. Y es que esta versión de la exitosa novela de Valerio Manfredi The Last Legion, ofrece, y con creces, todo aquello que se puede pedir a una película diseñada por y para entretener: luchas, romance, humor y magia, una combinación de elementos de la que no sólo puede resultar alquimia, sino el cine más grato. La historia no puede resultar más atractiva: en la Roma decadente del 476 después de Cristo, el ataque bárbaro comienza a debilitar las fuerzas romanas. Asesinado el césar, sube al trono Rómulo Augusto, un niño de apenas doce años que habrá de ponerse al frente de un imperio endeble y amenazado. Temeroso por su hijo, el padre del emperador decide asignarle a Aurelius (magnífico Colin Firth) la tarea de ser guardia de seguridad de Rómulo. Fiel al juramento de protección, éste habrá de hacer frente a los bárbaros con un ejército esquilmado, compuesto por apenas cinco personas, entre las que destaca la presencia de un soldado oriental quien, avatares del destino –y para placer de Firth- resulta ser una bella mujer llamada Mira, (Aishwarya Rai).
Esta última legión del caduco imperio romano demostrará su sobrada gallardía a los bárbaros, quienes verán con desconcierto cómo aumentan las filas de este pequeño ejército de valientes. No obstante, y como viene siendo común en las películas legendarias, este minúsculo regimiento poseerá un proverbial auxilio, en este caso una espada blandida en denuedo que entronca, ni más ni menos, con las raíces de Escálibur. Todo un desafío para el espectador que, no obstante, no acaba de librarse de la rémora de los anacronismos y la especulación histórica. No en vano, ha de recordarse que el toque épico e incluso mágico de La última legión viene dado no ya de los datos fidedignos recogidos e interpretados con ecuanimidad, sino también –y sobre todo- de la libre interpretación de unos eventos que acontecieron mil quinientos años atrás.
Obviando, sin embargo, todos los fallos que el más puntilloso historiador pueda objetar, es La última legión una de las mejores ofertas de ocio que actualmente se encuentra en cartelera, no ya por el imponderable plantel que la compone -desde el oscarizado Ben Kingsley hasta nuestro admirado director de Las hermanas de la Magdalena, Peter Mullan-, sino por su trama, la cual se desarrolla en un in crescendo sostenido e interesante. En definitiva, una película que, como afirma en su propio argumento, te satisfará “hasta el último aliento”.

Premonición: siete días
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Mennan Yapo.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Thriller psicológico.
Interpretación: Sandra Bullock (Linda Hanson), Julian McMahon (Jim Hanson), Nia Long (Annie), Kate Nelligan (Joanne), Amber Valletta (Claire), Peter Stormare (Dr. Norman Roth).
Guión: Bill Kelly.
Producción: Ashok Amritraj, Jon Jashni, Adam Shankman, Jennifer Gibgot y Sunil Perkash.
Estreno en USA: 16 Marzo 2007.
Estreno en España: 27 Abril 2007.
¿Qué pasaría si se pudiera predecir, con exactitud milimétrica, la muerte de un ser querido? Esa parece ser la pregunta que nos plantea Premonición, filme ambicioso en el que una ajetreada Sandra Bullock da vida a Linda Hanson, idílica esposa que cae presa del paroxismo cuando descubre, a través de los sueños, cuándo va a morir su marido Jim –Julian McMahon-. A partir de entonces, la confusión entre el sueño y la realidad, la planificación del tiempo y la huida contracorriente inundarán su vida, en un desesperado intento por reconstruir el caótico orden del tiempo soñado y evitar lo ineludible.
Después de Soundless (2004), el realizador alemán Mennan Yapo vuelve a colocarse tras las cámaras en un thriller con pretensiones hitchcocknianas, estética que recuerda a M. Night Shyamalan y escenas psiquiátricas demodé, con indudables reminiscencia de los excesos médicos de antaño, ya en desuso fuera de Alguien voló sobre el nido del cuco. A pesar de ello, es Premonición una película que consigue su desasosegador efecto, que atrae y confunde en igual medida, y que hace de sus 110 minutos una buena lección de desenfrenada contrarreloj.
Quizá quepa añadir una advertencia y un consejo. En primer término, un aviso a colación del guión, y es que sus autores, Ashok Amritraj y Jon Jashni, pecan, sobre todo al final del metraje, de un sadismo inexcusable. En segundo y último lugar, un consejo, uno harto manido pero no por ello menos serio: al volante, nada de teléfonos móviles. Cuando vean la película, lo entenderán.

La fuente de la vida (The Fountain): Aún hay esperanzas…
María A. Sopeña Font
Tráiler

Dirección: Darren Aronofsky.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 97 min.
Género: Drama, ciencia-ficción.
Interpretación: Hugh Jackman (Tomás/Tommy/Tom Creo), Rachel Weisz (Isabel/Izzi Creo), Ellen Burstyn (Dra. Lillian Guzetti), Mark Margolis (padre Ávila), Sean Patrick Thomas (Antonio).
Guión: Darren Aronofsky, basado en un argumento de Darren Aronofsky y Ari Handel.
Producción: Iain Smith, Eric Watson y Arnon Milchan.
Estreno en USA: 22 Noviembre 2006.
Estreno en España: 27 Abril 2007.
Aún hay esperanzas…para el cine; gracias a genios como Darren Aronofsky aún podemos encontrar en el séptimo arte un lugar para los soñadores, los poetas y los contadores de historias. El tercer trabajo del genial director newyorkino (tras las inquietantemente bellas Pi y Réquiem por un sueño) nos transporta a lo largo de los siglos (con su particular e inclasificable modo de entender el tiempo y los extraños y complejos bucles que deja tras de sí) para ofrecernos un poema sobre la muerte y el dolor; sobre el amor, el renacimiento…y el verdadero sentido de la vida eterna.
Quizá sea por esa debilidad que sentimos por las causas perdidas pero me empeño en defender a Aronofsky tras su descomunal batacazo en Venecia pese a todo; los que califican su última obra como “suicidio cinematográfico” se hayan lejos de comprender el lirismo y la belleza que desprenden cada uno de los planos de la película. Una producción de seis años que pareció morir cuando a mitad del rodaje el protagonista inicial (Brad Pitt) abandonó el rodaje (argumentando que no entendía el guión), tras el cual huyó cual gacela su compañera Cate Blanchet…momento éste en el que el presupuesto mermó de tal manera que la película era imposible tal y como fue concebida; pero como dicen que los genios están casi siempre locos Aronofsky no se rindió y tras cambiar su guión y hacerlo más “asequible” la película volvió a la vida.
A pesar de esta nueva oportunidad su maravillosa metáfora de la muerte se vio seriamente dañada ya que esa reducción de presupuesto coarta en desigual manera las tres historias paralelas en que se apoya la película desarrollando una de ellas (la central, el presente) como la más sólida y mejor armada de todas y difuminando las otras dos (especialmente la futurista, siendo su visión New Age un agotador recurso que cansa y desorienta al menos acostumbrado pero que en el fondo no es sino una adaptación presupuestaria que no ha perdido belleza sino claridad en el proceso.). Sigue siendo cierto que contada de un modo más lineal la película ganaría en sencillez y en comprensión…pero tratándose de arte ¿quién es capaz de exigir un tono más prosaico? Además en el cine ya está todo dicho; sólo varía la forma de contarlo…
Sería muy pretencioso intentar desglosar e intentar explicar el argumento de la película; básicamente son 3 historias paralelas (s/XVI, s/XXI y s/XXVI) en las que concurren los mismos personajes (los mismos u otros ¿quién sabe?) que buscan la “fuente” de la vida, el modo de eludir la muerte o salvar de ella a sus seres queridos…pero esto no deja de ser un pretexto, una excusa para el despliegue de algunas de las escenas más vibrantes, sentidas, técnicamente geniales (quizá sobran planos cenitales que, aunque necesarios por su significado, ahogan quizá debido a su gran número) y profundamente vivas que ha dado últimamente el cine. Una fotografía impresionante (también pecando en exceso con una saturación lumínica demasiado acusada en demasiados momentos) y una conmovedora banda sonora consiguen transportarnos desde los tiempos más oscuros de la España de los inquisidores hasta universos oníricos en busca de estrellas pasadas…un viaje en el que es preciso fijarse en los detalles…no ya por el riesgo de perderse en el camino…sino por la belleza que dejaríamos pasar; no busquen un sentido a la obra en cada una de sus partes, como poesía que es no se debería analizarse en fragmentos diminutos sino su conjunto…y dejarse llevar…sólo dejarse llevar…porque como dicen..”la muerte es el camino al asombro…”

Ciudad en celo
María A. Sopeña Font
Tráiler
Dirección y guión: Hernán Gaffet.
Países: España y Argentina.
Año: 2006.
Duración: 104 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Daniel Kuzniecka (Sergio), Adrián Navarro (Marcos), Dolores Solá (Valeria), Nuria Gago (Inés), Claudio Rissi (Duke), Viviana Saccone (Esther).
Producción: Vanessa Ragone, Mariela Besuievsky y Gerardo Herrero.
Música: Xavier Capellas.
Vestuario: Guadalupe Jiménez y Facundo Veiras.
Estreno en España: 11 Mayo 2007.
“Hay gente que habla y habla hasta que encuentra algo que decir”: Oscar Wilde. El genial escritor inglés no pudo expresarlo mejor. El director se obceca durante la escasa hora y media que dura la película en “narrar por narrar” buscando intencionadamente alejarse de la típica comedia argentina a la que nos hemos acostumbrado, ofreciendo una galería de personajes en su mayoría unidimensionales, predecibles y ni siquiera minimamente simpáticos.
Aun teniendo en cuenta las escasas probabilidades de que alguno de los implicados en el proyecto objeto de esta crítica se dejé caer por esta página ante la malsana curiosidad que les podría corroer por conocer mi opinión, y en consideración a ellos, a continuación procederé a desglosar algunos de los (en mi humilde opinión) puntos en contra.
Una narración plana que busca el realismo hasta el hastío en la que el humor intenta salir de los lugares menos esperados alternado con la tragedia, apoyándose casi totalmente en el ingenio, y sobre todo en el acento y la atractiva actitud ante la vida del argentino típico. El guión que nació de un corto intenta de alguna manera decirnos algo, mandar algún mensaje…lo intuyo…pero en algún momento ese mensaje se desvirtúa para dar paso a una retahíla de típicos y tópicos paseos alrededor del archiconocido grupo de amigos que se reúnen en torno al mismo café (siendo éste, el Garllington, nombre resultado de las dos mayores influencias musicales del jazz y el tango, el mejor recurso del film con el encanto asombroso del lugar…una ventana como escaparate al festival de féminas, o “minas”, que ofrece la ciudad ante la llegada del buen tiempo) intentado acercarse a sus sentimientos en mitad de sus respectivas crisis de los 40, que, ante el miedo a que el fracaso sentimental se haga una constante en sus vidas, se empujan a buscar relaciones algo más profundas (un muy interesante punto de partida buscando que el cine de autor también resulte deliciosamente entrañable y divertido; lástima que el director se pierda en su primer intento)
Unos personajes que rezuman clichés y estereotipos, como esas bañeras desbordando agua en las que resulta imposible sumergirse…con la sorprendente presencia de la siempre acartonada Nuria Gago (la doctora sorda de MIR) con un más que sospechoso acento porteño.
Una realización y planificación tan plana (valga la redundancia) que aburre, agotando como ya he dicho el recurso del realismo. El sufrido espectador se ahoga en el film buscando emocionarse o sorprenderse ya aunque no sea con el guión por lo menos con evocadoras imágenes de la ciudad de Buenos Aires, con silencios que le acompañen en sus paseos por la urbe…pero nada…es más…nada de nada; el director obvia y desaprovecha uno de los mejores recursos a su disposición, la misma Buenos Aires.
Ganadora como es esta producción del premio Pilar Miró, me sorprende la relajada manera en que se acerca a una sociedad tan compleja como la argentina pretendiendo hacer de ella un retrato que más bien es imaginario y no se corresponde realmente con la imagen que tiene la ciudad de sí misma. No conviene dejarse llevar por la concesión de premios, no sería ésta la primera vez que nos encontramos ante una discrepancia entre crítica y público (a pesar de que también es la segunda película más vista en la ciudad porteña). Para aproximarme a la opinión de los más entendidos supongo que debería haber buscado más y mejor en el mensaje del film ese trasfondo que parece que todos han visto menos yo a pesar de mis nada sutiles intentos. Una pena, pero sigo sin encontrarle el puntillo a esa comedia trágica de perdedores tan revenida que no hace sino empañar la imagen del cine de autor latinoamericano presentándolo como una constante queja lastimera contra la conjunción de astros que parece haberla tomado contra él haciendo de su vida una continua y penosa sucesión de hechos esperpénticos tomados, eso sí, con sentido del humor y del propio ridículo.
Y ya para terminar un punto a favor (o medio porque no descuenta de los anteriores): Para los viejos tangueros y amantes del jazz, una inmejorable banda sonora impregna la película del melancólico encanto argentino…el director (quizá consciente de la aparente superficialidad de su obra) se permite “desperdiciar” varias escenas en lo que podría comenzar a denominar “minutos musicales” deleitándose en los instrumentos y el sentimiento con que se interpreta la poesía. Junto con el título, lo mejor del film.

A guide to recognizing your saints (¿cualquier tiempo pasado fue mejor?)
María A. Sopeña Font
Tráiler
Dirección: Dito Montiel.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Robert Downey Jr. (Dito), Shia LaBeouf (Dito de joven), Chazz Palminteri (Monty), Dianne Wiest (Flaurie), Channing Tatum (Antonio joven), Eric Roberts (Antonio), Rosario Dawson (Laurie),
Guión: Dito Montiel
Producción: Trudie Styler, Travis Swords, Cjarlie Corwin y Clara Markowicz.
Estreno en USA: 13 Octubre 2006.
Estreno en España: 8 Junio 2007.
Fascinante descenso a los infiernos de la clase obrera del barrio newyorkino de Queens donde la violencia, la ignorancia, el amor y la amistad confluyen en un maremoto de recuerdos a los que nos asomamos a través de la genial mirada del protagonista (protagonista, director, guionista y demás posibles), Dito, cuya memoria no es sino un túnel del tiempo para recordar…o para olvidar…un compendio de remordimientos que le llevan finalmente a buscar reconciliarse con su pasado…y consigo mismo.
"Memorias de Queens", título en español, viene avalada por su incontestable éxito en el Festival de Sundance de 2006, en el que se alzó con el galardón a la mejor dirección dramática y con el premio especial del jurado para el reparto. Además, se convirtió en la mejor película de la Semana de la Crítica en el Festival de Venecia del mismo año. Este drama pseudo-autobiográfico cuenta la historia del director del filme, Dito Montiel, quien ya escribió sus memorias en la novela "A Guide to Recognizing Your Saints". El relato se convirtió en uno de los proyectos del laboratorio de guiones de Sundance y, para desarrollarlo, contó con la ayuda de Alfonso Cuarón, Ed Harris y Robert Redford.
Robert Downey Jr. es el encargado de dar vida a Dito en la película mientras que para los años de juventud de Montiel se ha elegido a Shia LaBeouf (Bobby), que próximamente estrenará la esperada "Trasformers" y que encarnará al joven (y recientemente huérfano tras la desbandada de Sir Sean Connery) Indiana Jones. Completan el reparto, Rosario Dawson (Clerks II) y los experimentados Chazz Palminteri (La prueba del crimen) y Dianne Wiest (Yo soy Sam).
Creo que es fundamental obviar las críticas que acusan y señalan con el dedo a esta película de vacía u oportunista argumentando una aparente incoherencia en el montaje y el empleo de un reparto que se tambalea entre los intereses de producción (hacernos cada vez más familiar a nuestro futuro “Indi” y rescatar del pozo de los actores redimidos a un Robert Downey Jr. que se cuida de producirse papeles a medida) cuando ante lo que estamos es ante la mejor “opera prima” que he tenido la oportunidad de descubrir en mucho tiempo.
Partiendo como ya he dicho de un relato autobiográfico (con las licencias típicamente permitidas) que golpea fuerte en el estómago del lector el festival de Sundance decidió darle una oportunidad a este novel, Dito (ocasional músico, modelo de Calvin Klein, amigo de Warhol…) para terminar de desarrollar su talento encargándose no sólo del guión sino de la realización del film. Magnífica y arriesgada elección. Un sorprendente hilvanado de acontecimientos, personajes profundamente retratados y recursos sorprendentes como los guiños de los personajes al espectador (recordando al primer Woody Allen) una banda sonora llena de gancho y una estética a medio camino entre el videoclip, el documental y el anuncio publicitario más puntero confluyen en un resultado más que redondo del que Dito y la factoría Sundance pueden sentirse más que orgulloso.
Mención especial para el genial reparto que mereció un premio conjunto (exactamente igual que el sobrevalorado plantel femenino de la última de Almodóvar abanderado por la omnipresente Pe) capitaneado por un real, sobrio, contenido y profundamente sentido Robert Downey Jr. que conoce como nadie lo que es descender a los infiernos para resucitar al tercer día, con unos ojos tan oscuros y profundos que no me explico cómo pueden nombrar a peleles como Tom Cruise o Matthew McConaughey hombre más atractivo del mundo. El joven Shai LaBeouf (cuyo nombre conviene ir aprendiendo a escribir correctamente) un recuperado Chazz Palmintieri como padre/patriarca cuyas ambiciones se vuelvan más en el mejor amigo de su hijo que en éste; y un genial coro de secundarios que no lo son tanto cuando en la mayoría del film llevan la voz cantante y atrapan de una manera tan sutil y brutal a la vez que logran de un modo mágico y misterioso que les compadezcas y les ames aún conociendo lo cuestionable de su moral y de sus actos.
Cuando la memoria es un pozo o un túnel al que escapar…o del que escapar…no cabe sino dejarse caer en él de vez en cuando…sin saña….sin maldad…sólo para recordar a los que formaron parte de nosotros…y quiénes somos…

Transformers (para dramas ya tengo mi vida, ¡gracias!)
María A. Sopeña Font
Tráiler

Título original: Transformers
Género: Acción
Director: Michael Bay
Intérpretes: Shia Labeouf, Peter Cullen (voz), Megan Fox, Tyrese Gibson, Josh Duhamel, Anthony Anderson, Rachael Taylor, John Turturro, Jon Voight
Nacionalidad: EE.UU. - Año de producción: 2007
Duración: 144 m.
Estreno: 4 de julio de 2007
Es una lástima pero a cada paso que da la industria cinematográfica en cualquier dirección va siendo más y más profunda la sima que separa a la crítica “especializada” del público. Los cinéfilos avalan con premios y alabanzas películas que no han sido respaldadas en taquilla y acusan al respetable de estar “alienado” por superproducciones y efectos especiales que no hacen sino encubrir, a saber y siendo las mayores reclamaciones al sector: personajes desdibujados, música atronadora, tropecientos millones de planos en un montaje de locos, desproporcionado presupuesto….y demás conocidos por todos. Parece ser que cualquier película con un mínimo de presupuesto es una película de “vendidos”, una película anti-cinematográfica…parece ser que una película que cuenta con el apoyo del público no es una película considerada buena o válida, mientras que el cine de autor o de minorías por el simple hecho de serlo pasa a ser de culto. Pero señores, el público no es tonto aunque se empeñen en hacernos creer que lo somos…evidentemente y en pleno verano apetece una película de palomitas, que para dramas ya tengo mi vida diaria muchas gracias….por eso hoy, habida cuenta de los comentarios que vengo oyendo y la lluvia de estrellas que prodigan los “entendidos” sobre producciones, generalmente europeas, con las cuales no me acabo de involucrar en detrimento de este otro género, el de acción, rompo una lanza o las que hagan falta a favor de estos últimos ¡porque el cine también es espectáculo! Y no me convencen con dramones pseudosociales que no dejan de ser, a su manera, artificios para atraer al público; a otro tipo de público eso sí, pero también utilizan recursos milimétricamente estudiados que se esconden bajo argumentos comprometidos y honestos con otros fines.
¡Y es que Optimus Prime ha vuelto! ¡Dios mío! 3 años en producción (han valido la pena) para ver por fin al líder de los Autobots en directo… ¿quién no se acuerda de la serie de dibujos? ¿Quién no ha tarareado la canción de incomprensible letra? ¿Quién no ha sentido pavor viendo como el malo malísimo de Megatron (uséase el jefe de la mafia robótica, los Decepticons, que desde siempre han vendido más camisetas que sus archienemigos por eso de que ser malo está muy de moda) le daba una paliza histórica en cada uno de los episodios a nuestro camión rojo y azul favorito? ¿Quién no ha soñado que su coche se convertía mágicamente en un robot gigante alienígena, ligeramente irónico, que prometía salvar nuestro mundo?? Y ¿cómo puede alguien criticarles cuando son los responsables de tan buenos ratos? No lo entiendo…
Evidentemente los que acudimos a ver Transformers no esperamos encontrar el sentido de la vida y si los críticos pretenden no ver este hecho que se busquen otra profesión. Michael Bay hace buenas películas pero sólo hace películas de acción, por eso es un director denostado, nefasto, “comercial”; como si el término “comercial” fuera la marca del Anticristo cuando ante lo que estamos es ante un profesional con una gran visión del negocio y espectáculo que sabe dar a su público y a sus incondicionales (que los tiene) lo que quieren. Bravo por él. Será todo lo criticado que quieran, pero película que hace, película que arrasa. Si bien es cierto que sus argumentos suelen ser bastante similares y no cuenta con libretos de Shakespeare (véase Armageddon o Dos policías rebeldes) no podemos acusarle por esto de nada; no todos podemos ser Dovstoyesky, y evidentemente tampoco a todo el mundo le interesaría serlo.
Transformers, en este caso, ha supuesto para mí una muy grata sorpresa, porque confesaré me acerqué a ella cargada de prejuicios…mal hecho. Pasadas dos horas me encontraba rodeada de los robots que me han acompañado en mi infancia, música vibrante, escenas de acción increíbles, unos personajes fáciles, divertidos, cercanos y por extraño que parezca bien desarrollados (ojo con Shia La Beouf que ya lo he venido avisando…esa aparición en Los Ángeles de Charlie 2, ejemplo de que el cine de acción también lanza sus bodrios, no fue casual....este chico ya no es una promesa del cine…tras la genial Memorias de Queens donde se codeaba con los grandes prepara darle la réplica a Harrison Ford en la esperadísima Indiana Jones 4)
Como he dicho una grata sorpresa…adrenalina a raudales…con sus fallos sí, claro, evidentemente no podían obviar la omnipresente relación del chico feíto, pero con enorme potencial, enamorado de la chavalita guapísima novia del cachas descerebrado…pero no hemos venido a censurar eso sino a emocionarnos viendo cómo (maravillas del ordenador) Optimus y sus amigos salvan nuestro planeta y de paso el universo (hay que ver cómo la han tomado los malos intergalácticos con venir a fastidiar a la Tierra es que no nos salvamos de una).
Nos estamos, por otra parte, acostumbrando demasiado al ordenador….hace menos de 20 años que conocí a Megatron & Cía y por aquel entonces a nadie se le pasaba por la cabeza que algún día pudiéramos verlos “en directo”…los mejores efectos especiales que conocimos fueron de la mano de Spielberg (productor del film) 10 años después con Parque Jurásico…y de repente aquí estamos.
Pero aún podemos seguir sorprendiéndonos….
Conseguir que nos emocionemos con unas latas que se transforman en cosas es una tarea harto difícil y con complicación psicológica añadida…pero ya lo consiguieron hace 20 años y no veo por qué ahora de repente está mal visto que nos gusten los robots que nos han gustado toda la vida.
Los Autobots y los Decepticons se ven las caras pero esta vez en el “mundo real”. Y ahora un poquito del argumento…Sam (Shia La Beouf) es un chavalito normal tirando a raro, de esos que caen bien en las películas, preocupado por las chicas y los coches; su padre bastante majete le ayuda a comprarse uno, un Chevrolet Camaro amarillo; lo que Sam no espera es que su coche un día cobre vida y junto a otros como él, una raza de robots gigantes del espacio, le pidan ayuda para acabar con los Decepticons, otra serie de robots con un código moral un tanto perjudicado. Una película de la que sales con buena cara, sin la sensación de haber tirado seis euros a la basura y sin jaleos mentales…una película con sus fallos (y muchos, ojo) para pasar el rato que a fin de cuentas no hace mal a nadie. Una buena película. Y eso es lo que pasa cuando te subestiman…que siempre puedes sorprender para bien…cosa que de igual manera sucede al contrario…cuántas veces habremos ido a ver una película muy recomendada y hemos salido con la impresión de que nos han tomado el pelo. Con todo lo que tiene Bay es coherente y honesto; da lo que promete y hoy nos promete espectáculo (espectáculo y dinero para los productores que ahora llegará el aluvión de camisetas, muñecos etc.…no en vano la empresa Hasbro aporta gran parte del presupuesto. Yo por mi parte quiero una camiseta de los Autobots.)
Y para terminar un cuento…unos sastres se presentaron ante un rey bastante cortito de mente, como vienen siendo los reyes de los cuentos, ofreciéndole un traje especial; un traje invisible que sólo verían los agraciados…evidentemente era un timo pero nadie dijo nada y el engaño continuó hasta que el gran día del desfile el rey tan ufano salió a la calle completamente desnudo (con su traje invisible) ante el asombro de sus cortesanos. Evidentemente nadie veía el traje, no había tal traje, pero nadie se atrevía a decirlo, ni siquiera el rey por miedo a no ser lo suficientemente “agraciado” para verlo…¡sólo un niño dijo la verdad! ¡Que no había traje! ¡¡El rey estaba desnudo!!
Muchas veces con el arte (con el cine) pasa lo mismo…y nos seguimos asombrado con lo que algunos que se consideran “entendidos” pretenden que consideremos arte como nos asombraríamos ante el traje nuevo del rey desnudo.

JUEGOS SECRETOS -LITTLE CHILDREN
Mayte Arnal
Tráiler
Dirección: Todd Field.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 130 min.
Género: Drama.
Interpretación: Kate Winslet (Sarah Pierce), Patrick Wilson (Brad Adamson), Jennifer Connelly (Kathy Adamson), Gregg Edelman (Richard Pierce), Noah Emmerich (Larry Hedges)
Guión: Todd Field y Tom Perrotta; basado en la novela de Tom Perrotta.
Producción: Albert Berger, Ron Yerxa y Todd Field.
Estreno en USA: 3 Noviembre 2006.
Estreno en España: 9 Febrero 2007.
Muy recomendable película del Director de Cine Independiente Todd Solondz, y que es la adaptación de una novela. El amigo Todd ya recibió bastantes alabanzas por su primera película, “En la habitación”, intenso y conseguido drama. Aparte de su bien encaminada carrera de Director, como curiosidad podemos verle actuando por ejemplo en “Eyes wide shut”, donde interpreta al pianista que fue amigo de Universidad del personaje de Tom Cruise.
Pero, volviendo a la película que nos ocupa, de nuevo el Director nos sumerge en los pequeños dramas cotidianos y nos transporta a uno de esos típicos vecindarios americanos, de casas grandes con jardines y niños jugando en las calles. Aunque no todo es tan idílico como parece. En el parque del barrio, de entre todas las felices mamás que llevan a sus niños a jugar, se destaca enseguida la presencia de una de las niñas, que prefiere jugar sola, y de su mamá, que preferiría no soportar la compañía de las demás madres... pero que no tiene más remedio. Pronto entra en escena un padre joven que también lleva a su hijo a jugar al parque, y que causa sensación cada vez que aparece. Ambos, que no terminan de encajar en ese ambiente superficial y aburrido, entablan conocimiento, curiosamente al principio por una broma, por un juego... que después se convertirá en una relación e irá cobrando fuerza, poniendo a los dos en difíciles posiciones, obligándoles a elegir entre seguir con sus respectivos matrimonios o romper con todo.
Descubrimos así muchas de las tensiones que se ocultan tras las pulcras fachadas de las casas de los barrios residenciales: el personaje de ella, atrapado en un matrimonio donde ya no quedan ni amor ni pasión, dedicada por entero a la casa y a su hija, con la que a veces no logra entenderse; y él, incapaz de superar siquiera el último examen para obtener el título de Abogado, y frustrado porque quien trae el dinero al hogar (y manda en él) es su esposa.
La relación secreta que mantienen es lo único que les ilusiona, que les da fuerzas, lo único puro que les queda, pero, al estar ambos “felizmente” casados deben ocultarlo por todos los medios, citándose en la piscina pública, fingiendo que lo que les une son los juegos de sus respectivos niños. Tal vez la infidelidad se convierta para ellos un una manera de rebelarse (como el personaje de ella deduce en una de las escenas de la película en que se discute la obra “Madame Bovary”), rebelarse contra lo cotidiano, contra el tedio, contra lo convencional, contra el ambiente opresivo e hipócrita que les rodea.
Por si fuera poco, la tranquilidad del idílico barrio se ve turbada por el regreso de un indeseable habitante del mismo: un individuo que vuelve tras haber cumplido condena por abuso de menores. Un tipo despreciable, pero a la vez digno de compasión. Con él asistimos a la tortura que su comportamiento supone para los demás... y también para él, y cómo la sociedad reacciona desmesuradamente en contra suyo, convirtiéndolo en un auténtico chivo expiatorio (esto queda patente sobre todo en el comportamiento del mejor amigo del protagonista, dispuesto poco menos que a lincharlo).
La película está cargada de momentos simplemente geniales, en un instante te hace reír y al siguiente es capaz de llevarte al borde de las lágrimas, siempre con diálogos agudos y “jugosos”. Hacia el final hay bastante tensión, vamos de una sorpresa en otra, aunque precisamente es el final lo que tal vez pueda fallar (si es que queremos buscar alguna pega al film). En mi opinión quizá pierde algo de fuerza el mensaje, aunque por lo menos no es un final terrible y demoledor (que están bien, aunque suelen dejar el ánimo por los suelos, y tampoco apetece).
El trabajo de los actores es realmente espléndido, tanto por parte de los protagonistas (no podíamos esperar menos de Kate) como por parte de secundarios importantes, como es el caso del vecino pederasta. Tenemos la sensación de sumergirnos realmente (nunca mejor dicho) en las piscinas públicas de un barrio residencial, de pasear por sus calles, de mirar tras las cortinas de sus casas. En resumen, una historia muy amena y además magníficamente contada, con un buen pulso entre lo cómico y lo dramático, y con buenas dosis de crítica. Una pequeña joya.

300
Sandra Fernández
Tráiler
Dirección: Zack Snyder.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 117 min.
Género: Acción, drama.
Interpretación: Gerard Butler (rey Leónidas), Lena Headey (reina Gorgo), David Wenham (Dilios)
Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad y Michael B. Gordon; basado en la novela gráfica de Frank Miller y Lynn Varley.
Estreno en USA: 9 Marzo 2007.
Estreno en España: 23 Marzo 2007.
Este fin de semana (23- Marzo- 2007) se ha estrenado en España la controvertida película “300”; estrenada ya en Estados Unidos el pasado 9 de Marzo y de gran éxito taquillero. Por fin la tenemos en España para poder juzgar con nuestros propios ojos y comprobar si tiene tantos motivos de controversia o no.
Clasificada dentro del género de aventuras (no histórica, lo que nos lleva a la conclusión de que aunque trate aspectos de la historia, no lo hace desde el punto de vista de infundir unos conocimientos, sino de vivir una aventura) y con 116 minutos de duración, ha sido realizada por los estudios de Warner Bros Picture y producida por Steve Barnett, Steve K. Barnett
Está basada en la novela gráfica (cómic) de Frank Millar (creador de “Sin City: Ciudad de Pecado”, en cuya película participó también como codirector) y Lynn Varley, ha sido adaptada al guión por Zack Zinder (co-escritor y también director de la película), Kurt Johnstad y Michael Gordon.
La novela fue escrita en 1998 y trata sobre la batalla de las Termópilas, que aconteció en el año 480 a.C., donde los espartanos se enfrentan contra los persas para frenar su avance conquistador. También destacan otros trabajos gráficos como son “Sin City” (1991), distintas entregas de “Daredevil” (1979, 1980 y 1986), “Batman: El señor de la noche” (1986) y “Batman: Año Uno” (1986), entre otros.
Lynn Varley, esposa de Frank Millar, es la colorista de la novela gráfica “300”. También ha trabajado con él en “Electra Lives Again” . Ha recibido el reconocimiento de la industria con los premios de la Comics Buyer´s Guide al mejor colorista en 1986, 1999 y 2000. Y nominaciones para ese mismo premio en 1997, 1998, 2001, 2002 y 2003.
En cuanto a la dirección de fotografía, está a manos de Larry Fong, que también es conocido por su trabajo en algunos capítulos de la serie televisiva “Perdidos” (temporada 2004-2005), “Cabo Buena Esperanza” (2004)…Hay que destacar su trabajo en la producción de la película, ya que los personajes están en continuo movimiento y casi todas las escenas se desarrollan en el campo de batalla, lo que dificulta notablemente su labor, además de los montajes de escenas que se han tenido que realizar. Se combina la acción real con fondos digitales para reproducir la marcada visión del autor de la novela.
De la banda sonora se encarga Tyler Bates, que se puso a la venta el mismo día del estreno de la película en USA. Si se quiere escuchar parte de esta banda sonora, se puede hacer en la página del autor http://www.tylerbates.com/. Entre sus trabajos se encuentran también la composición de las bandas sonoras de “La plaga” (2006), “Stay alive” (2006), “Amanecer de los muertos” (2004), “Al filo de la muerte” (2002), “La ciudad de los fantasmas” (2002), “¿Qué más puede pasar?” (2001) y “Get Carter” (2000).
La música es una composición épica, que mezcla lo clásico con lo moderno, tanto a nivel de ritmos y estructuras musicales como en los instrumentos empleados, ya que fusiona orquesta y coros con sintetizadores.
Reparto:
- Gerard Butler: Rey Leónidas. Nació en Escocia y con 12 años ya participó en su primera obra de teatro “Oliver”, en el teatro Kinas de Glasgow, género en el que estuvo trabajando hasta 1997, que fue cuando debutó en el cine con su interpretación en “Su majestad Mrs. Brown” (John Madden) y “El mañana nunca muere” (1997). Entre sus películas, destaca su trabajo en “El fantasma de la ópera” (Andrew Lloyd, 2004), aunque también ha participado en “La sombra del faraón” (1999), “Las flores de Harrison” (2000), “Drácula 2001” (Patrick Lussier, 2001), “Lara Croft Tomb Raider. La cuna de la vida” (2003) y “Mi querido Frankie” (2004).
- Lena Headey: Reina Gorgo. Nacida en Bermudas, en 1976. Debutó en el cine en 1992, con la película “El país del agua”. También ha trabajado en “Lo que queda del día” (1993), “El libro de la selva: La aventura continua” (1994), “Rumores que matan” (1999), “El juego de Ripley” (2002), “Posesión” (2002), “Los hermanos Grimm” (2005), “La caverna maldita” (2006) y “Rosas Rojas” (2006), entre otras.
- David Wenham: Dilios. Nacido en Australia. Ha actuado en “Moulin Rouge” (Baz Luhrmann), “Van Helsing”, y dentro la “Trilogía del Señor de los Anillos” en “El Señor de los anillos: Las dos torres” (2002) y “El Señor de los anillos: El retorno del rey” (2003), entre otros.
- Vincent Regan: El capitán. Nacido en 1965, en Swansea (Gales). Ha participado en numerosas series televisivas y películas también de este género; en el cine sus trabajos incluyen “Macbeth” (2005), “Troya” (Wolfgang Petersen, 2004), “La ley de Murphy” (2001), “El mensajero: La historia de “Juana de Arco” (1999), entre otros.
- Rodrigo Santoro: Rey Jerjes. Actor brasileño nacido en 1975. Ha intervenido, entre otros, en “Love Actually” (2003), “Los Ángeles de Charlie: A todo gas” (2003) y “Stuart Little I y II” (1999 y 2002, en su versión brasileña). Además, se le conoce por su aparición junto a Nicole Kidman en el anuncio de Chanel nº 5.
- Dominic West: Terón. Nacido en Sheffield (Inglaterra) en 1969. Actualmente aparece también en otra película que tenemos en cartelera “Hannibal Rising”. También ha actuado en “Misteriosa obsesión”, “La sonrisa de Mona Lisa” (2003), “Chicago” (Rob Marshall, 2002), “Rock Star” (2001), “28 días” (2000) y “Sueño de una noche de verano” (1999), entre otros.
- Andrew Tiernan: Efíaltes. Nacido en Ladywood, Inglaterra, en 1965.Además de participar en series de televisión, también ha actuado en “El pianista” (2002), “Entrevista con el vampiro” (Neil Jordan, 1994), entre otras.
- Michael Fassbender: Stelios.
- Tom Wisdom: Astinos.
- Andrew Pleavin: Daxos.
Sinopsis:
La película se desarrolla en Esparta; allí nació Leónidas, quien para convertirse en un gran guerrero tuvo que pasar por un duro entrenamiento. Al cabo de los años se convirtió en el Rey, y todo su mundo cambió, cuando ve amenazado su imperio por los persas. Antes de que todo su reino pierda la libertad, decide atacar al ejército persa, para lo que sólo cuenta con la ayuda de 300 espartanos, los mejores guerreros de su reino. Debido a la escasez de sus hombres, decide dirigirse hacia las Termópilas, donde tendrá lugar una gran batalla contra los persas y Jerjes, su rey.
Para más información: http://wwws.la.warnerbros.com/300/ (página oficial de la película en España); http://300themovie.warnerbros.com/
Para poder ver un trailer de la película: http://cine.lycos.es/peliculas_listado2.php?orden2=300

CARTAS DESDE IWO JIMA
Jana González Cienfuegos
Dirección: Clint Eastwood.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 140 min.
Género: Drama bélico.
Interpretación: Ken Watanabe (general Tadamichi Kuribayashi), Kazunari Ninomiya (Saigo), Tsuyoshi Ihara (barón Nishi), Ryo Kase (Shimizu), Shidou Nakamura (teniente Ito), Nae (Hanako), Hiroshi Watanabe (teniente Fujita), Takumi Bando (capitán Tanida), Yuki Matsuzaki (Nozaki).
Estreno en USA: 12 Enero 2007.
Estreno en España: 16 Febrero 2007.
Al analizar Cartas desde Iwo Jima es completamente necesario tener en cuenta a su filme complementario, Banderas de Nuestros Padres junto con la que forma un sólido binomio antibelicista, que muestra el lado más humano de los dos bandos combatientes. Rotundamente fuera de cualquier implicación política, Eastwood trata de demostrar que en una guerra como aquella no hay bando de los buenos y bando de los malos. Todo es relativo, los que son malos para unos lo son buenos para otros, y viceversa. Trata de impregnarnos del clima de agonía que los protagonistas vivieron en sus días, de cómo lucharon por evitar el anonimato de sus vidas. Cabría preguntarse si el ánimo de Eastwood no sería abrir un poco los ojos a cierto sector del público estadounidense, o generalizando más, del público occidental a través de una buena dosis objetividad (hablando exclusivamente de Cartas desde Iwo Jima)
Vincular a nivel personal las historias de un grupos de soldados en un misión suicida en la isla de Iwo Jima resulta tarea ardua. Usar las cartas encontradas medio siglo después por unos excavadores para trasladar nuestras mentes al pasado es una herramienta ideal. Así, a través de las misivas que los protagonistas envían a sus familias, sin saber a dónde van a ir a parar éstas, del mismo modo que sus vidas, descubrimos el mundo interior de cada uno. Vemos que no por el hecho de ser soldados implicados en una guerra de tal magnitud carecen de humanidad. Todos tienen familia, seres queridos que esperan con ansia su vuelta. Las cartas empujan el desarrollo de la historia, marcan el ritmo de un camino hacia la muerte asegurada.
Frente a la misión suicida, ante el caos y la desesperanza de un batallón condenado a muerte desde que se inicia la batalla en la isla, se erigen las arquetípicas figuras de los héroes, hombres sin los que cualquier historia sobre una guerra no tendría sentido: el capitán Kuribayasi y Nishi, casualmente ambos vinculados con Estados Unidos y conocedores de la cultura del país. Mientas que algunos deciden que morirán no sin haber eliminado a un buen número de soldados estadounidenses, nuestros héroes defienden la vida del individuo por encima del supuesto bien común de Japón. Cuando la vida parece ya no valer nada, hay quien opina lo contrario. Luchar por la victoria del país, sí, pero luchando por salvarse a uno mismo hasta el final. Resulta llamativo que las dos cabezas fundamentales de la defensa de Iwo Jima no aboguen por la lucha irracional una vez que la batalla ya está prácticamente perdida, ya que en Japón el suicidio (no se pude calificar de otra forma) otorga una bendición honorífica a quien lo practica. Vemos el lado más humano de los soldados, se rompe esa imagen de hombres duros sin sentimientos: los vemos llorar, claudicar, cuidar a un soldado enemigo herido, desertar…esto último, un ataque directo al patriotismo que curiosamente es drásticamente castigado a manos del bando enemigo: los japoneses desertores son asesinados por dos despiadados soldados americanos.
El personaje Saigo es el representante de todos los jóvenes que fueron enviados a una guerra sin saber cómo empezar a luchar en ella. Se les envió a una guerra sin billete de vuelta, hecho que para los soldados occidentales sería impensable. Se contrapone la visión esperanzadora aún siendo inminente un destino fatal (Occidente) al la visión cruda y realista (Japón). Y todo por la patria. Eastwood trata de hacernos reflexionar sobre hasta qué punto el justificable el sacrificio de vidas humanas al servicio del patriotismo, un exceso del cual afecta a buena parte de la sociedad estadounidense.
Pasando ya a cuestión más tangibles del film, la atmósfera general que Eastwood pretende transmitirnos es realista en su máxima expresión. Pretende que nos traslademos medio siglo atrás, que nos desplacemos hasta la isla de Iwo Jima y observemos lo que allí ocurre cuan soldado in situ. El estilo fotográfico es sobrio y natural, utiliza tonos muy neutros, tonos tierra, tonos verdes, impregnándonos del clima de soledad, abandono, desesperanza que experimentaron aquellos soldados a quienes sus propios compatriotas del ejército abandonaron a su suerte. La abrupta Iwo Jima como último lugar dónde salvar a Japón acaba convirtiéndose en un monumento funerario. La frialdad de la guerra cruza la pantalla y se impregna en la piel del espectador, la agonía y la claustrofobia en el interior de los túneles excavados en la roca volcánica de la isla se apodera de las mentes del público al igual que lo hace con las de los soldados. Como contrapunto al clima de desesperanza está el capitán Kuribayasi y su estrategia, que prolonga la batalla en el tiempo y permite que algunos de los soldados escapen de la misión suicida.
Contribuyendo a este clima claustrofóbico está la banda sonora. El papel clave de este elemento resulta obvio. El constante sonido del bombardeo, disparos, aviones, cañones…no permite en ningún momento al espectador evadirse de lo que está viendo, es una realidad que te atrapa, el sonido envuelve y arrastra hacia el interior de la pantalla. Cuando creemos haber alcanzado la tregua en medio de un momento de silencio tranquilizador, de nuevo un sonido ensordecedor intradiegético o del fuera de campo nos devuelve de nuevo a la batalla. No hay descanso. El sufrimiento de los personajes es palpable, se hace nuestro.
Por otra parte, la voluntad de concienciación de Eastwood es abiertamente manifiesta. Desde un prisma lo más neutral posible, dentro de lo que su educación y contexto cultural le permiten por su condición de ciudadano de uno de los países protagonistas de la guerra, plasma una realidad dónde ningún extremo es absoluto. Del mismo modo que una madre estadounidense desea que su hijo vuelva cuento antes a casa, una esposa japonesa desea que su esposo vuelva al hogar para conocer a su pequeña hija recién nacida. Este sentimiento de anhelo no entiende de fronteras, una guerra es una tragedia para todos y por igual. Nadie es feliz durante una guerra, todo el mundo tiene algo que perder. El hecho de hacer dos películas, una desde cada bando, y no ofender al contrario de algún modo resulta una tarea difícil, pero que Eastwood resuelve con eficacia, mostrando respeto, delicadeza y una sólida voluntad de fidelidad en relación a los hechos históricos, dado que Cartas de Iwo Jima es el resultado de la adaptación de las memorias del propio capitán Kuribayasi y algunas otras cartas de soldados.

Descubriendo a los Robinsons
Sandra Fernández
Tráiler
Dirección: Stephen Anderson.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 102 min.
Género: Animación, aventuras, comedia.
Doblaje original: Angela Bassett (Mildred), Daniel Hansen (Lewis), Tom Selleck (Cornelius Robinson), Harland Williams (Carl), Adam West, Laurie Metcalf (Lucille Krunklehorn), Nicole Sullivan (Franny), Adam West (tío Art), Ethan Sandler (Doris/CEO/tío Spike/tío Dimitri/primo Laszlo/tío Fritz/tía Petunia), Tom Kenny (Sr. Willerstein).
Guión: Michelle Bochner; basado en el libro "A day with Wilbur Robinson" de William Joyce.
Música: Danny Elfman.
Estreno mundial: 30 Marzo 2007.
Como todos los años, contamos con un estreno en cartelera con la firma de Walt Disney Pictures. Perteneciente al género de animación y aventuras, se estrenó en cines el pasado 30 de Marzo de 2007. Aunque en un principio estuvo pensada para su producción con actores reales, finalmente se produjo como una película de animación.
Basada en una obra de William Joyce, “A day with Wilbur Robinson” en 1990, y con una duración de 102 minutos, la película es una muestra de los valores éticos y una buena enseñanza de ellos para todos, tanto niños como adultos, a los que en muchas ocasiones nos tienen que recordar su existencia. El escritor e ilustrador, William Joyce, también es conocido por su colaboración en la película de animación “Robots” (Chris Wedge y Carlos Saldanha, 2005).
La dirección está a manos de Stephen J. Anderson, quien además de ser el director es el agente y participa en los guiones, junto con Michelle Bochner. Entre sus trabajos se encuentran la supervisión artística en otras películas de animación como son: “Hermano oso” (2003), “El nuevo traje del emperador” (2000) y “Tarzán” (1999), entre otros.
El guionista, Michelle Bochner, ha realizado otros trabajos como guionista las series “Hill & Grace” (2000) y “Beyond Chance” (1999). También ha participado como colaborador en películas de animación, entre las que se encuentra “Chicken Little” (2005).
En cuanto a la banda sonora, corre a cargo de Danny Elfman, de quien se hablará en la sección de bandas sonoras.
Robh Ruppel es el encargado de la dirección artística. Dentro de su currículo podemos encontrar la intervención en otras películas de animación como son “Hermano Oso” (2003), “Tarzán” (1999) y “Mulan” (1997).
Las voces originales cuentan con la participación de actores como Angela Basset, Daniel Hansen, Tom Selleck, Harland Williams, Adam West, Laurie Metcalf, Nicole Sulliband, Ethan Sandler y Tom Kenny. En cuanto a las voces en español, cuentan con la colaboración del cantante Rafael y de su familia, y la familia Robinsons está representada por la familia ganadora del concurso “¿Crees que tu familia es divertida?”, que se realizó aquí en España para buscar las voces de los personajes.
Sinopsis:
La historia comienza cuando Louis, un niño recién nacido es abandonado por su madre en un orfanato. Allí crece y se adentra en el mundo de los inventos, aunque no suelen tener mucho éxito; se pasa noches en vela trabajando en sus proyectos, y claro, su compañero de habitación, no puede dormir.
Su último gran invento consiste en el “Escáner de memoria”, con el que pretende indagar en sus recuerdos y llegar a conocer a su madre; la prueba de fuego será el día del festival de ciencia. Pero la aparición de un peculiar sombrero arruina su prueba y le hace perder todas sus ilusiones; es entonces cuando surge un niño, de aproximadamente su edad, Wilbur, que se ofrece a ayudarle y le presenta a su familia: Los Robinsons.
Este será el comienzo de todas sus aventuras.
Recomiendo ver la película, porque transmite el mensaje de que hay que luchar por lo que uno quiere, y que con trabajo, se puede acabar consiguiendo. Además son unos personajes que viven en el presente y van hacia el futuro, sin quedarse estancados en el pasado y, como antes he comentado, trasmiten los valores humanos que tan importante es conocerlos y practicarlos.
Para más información sobre la película:
http://www.disney.es/FilmesDisney/descubriendoalosrobinsons/ (en español)
http://disney.go.com/disneypictures/meettherobinsons/

AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA
Ana Tello
Tráiler
Dirección: Mike Newell.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 139 min.
Género: Drama.
Interpretación: Javier Bardem (Florentino Ariza), Giovanna Mezzogiorno (Fermina Daza), Benjamin Bratt (Juvenal Urbino), Catalina Sandino Moreno (Hildebranda Sánchez), Hector Elizondo (don Leo), Liev Schreiber (Lotario Thurgot), Fernanda Montenegro (Tránsito Ariza), Laura Harring (Sara Noriega), John Leguizamo (Lorenzo Daza), Unax Ugalde (Florentino Ariza joven).
Guión: Ronald Harwood; basado en la novela "El amor en los tiempos del cólera" de Gabriel García Márquez.
Producción: Scott Steindorff.
Música: Antonio Pinto.
Vestuario: Marit Allen.
Estreno en USA: 16 Noviembre 2007.
Estreno en España: 18 Enero 2008.
Para los amantes de las películas románticas,”Amor en tiempos de cólera” puede dejar al visionario con una sensación agridulce.
Y más que nada porque exactamente no es la típica película de amor a las que estamos acostumbrados, tan idílica, tan dulce…Tan “color de rosa”, con unos amantes locos de amor que viven únicamente en la ensoñación y desesperados se asoman a la ventana para suspirar.
Mikel Newel, su director, precisamente quiso mostrar la personalidad de los protagonistas basándose en la novela de Gabriel García Márquez con el mismo nombre que la película.
Florentino Ariza, hombre apasionado, en su más tierna juventud se enamora de Fermina Daza, chica adinerada a la cuál le envuelve un crudo destino para ambos debido a su posición social.
Ambos se prometen un amor que no puede ser. Una se resigna guardándolo en su interior al tener que casarse con un hombre de su posición y otro no desespera, cambia su idealismo y aprovecha el tiempo con amores terrenos cual “Don Juan” que apaga su sed hasta que el tiempo les vuelva a unir…
¿Cuánto tiempo está uno dispuesto a esperar? Para Florentino el límite es la muerte. Y se lo toma con esa resignación, para él no hay otra que la pueda igualar y va a esperar todo lo que haga falta, más de cincuenta años si es preciso hasta que su actual marido muera.
Con una buena interpretación de Javier Bardem en el papel de Florentino tanto de enamorado como de promiscuo irremediable conjuga a la perfección con una Fermina (Giovanna Mezzogiorno) apocada y dulce, en un papel de sumisa ante las circunstancias.
Rodada en Cartagena de Indias en el año 2006, Shakira le da el toque romántico a la banda sonora…
Para quien quiera ver una película de amor atípica, de amor más allá de impedimentos y edades…Totalmente recomendable.

Lucía Tello Díaz

Dirección: Alejandro González Iñárritu.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 143 min.
Género: Drama.
Interpretación: Brad Pitt (Richard), Cate Blanchett (Susan), Gael García Bernal (Santiago), Elle Fanning (Debbie), Kôji Yakusho (Yasujiro), Rinko Kikuchi (Chieko), Adriana Barraza (Amelia)
Guión: Guillermo Arriaga; basado en un argumento de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu.
Producción: Alejandro González Iñárritu, Jon Kilik y Steve Golin.
Estreno en USA: 27 Octubre 2006.
Estreno en España: 29 Diciembre 2006.
Ningún muerto es igual que otro. No valen lo mismo todas las vidas, incluso las hay que "apenas" valen, un segundo, una bala, otra existencia que se escapa. El mundo siempre ha seguido ese rumbo, como si la mera repetición de un cliché normalizado le otorgara cierta Patente de Corso. Los inocentes también mueren, parecen repetirnos de forma constante, y así ha quedado reflejado innumerablemente en el cinematógrafo.
Si bien es cierto que el concepto de película como revulsivo social no es un concepto nuevo, también lo es que el contexto New Age de un paranoico mundo globalizado cambia la perspectiva desde la que se mira, juzga y construye la realidad, ni qué decir tiene la ficción. Y es precisamente la creación de esa realidad ficcionada, la especialidad de Alejandro González Iñarritu, el realizador que ya paralizara nuestra respiración con su laureada 21 gramos.
La forma en que Babel se plantea es sencilla, un juego entrecruzado de cuatro vidas en primera instancia inconexas, unidas a su -nunca- fortuito antojo en una constante yuxtaposición de enunciados dispares, que tan pronto transportan al espectador al desierto marroquí, como raudos le imbuyen en una discoteca de Tokio. No hay más trampa, ni elementos de prestidigitador al uso, tan sólo el dolor como enlace de la trilogía que comenzase con Amores Perros, en la que se ha dejado constancia de la vulnerabilidad del ser humano como un todo, a pesar de las distancias y los temores.
Porque es ésta una película del miedo, como creación que rinde tributo a quienes son capaces de superar el patológico espanto que la sociedad del siglo XXI ha desarrollado hacia el otro. Tanto en el caso de una asistenta mexicana –Adriana Barraza- humillada en la frontera por tener a su cuidado a dos niños norteamericanos; como en el de unos turistas europeos capaces de abandonar a su suerte a un norteamericano –Brad Pitt- y a su esposa herida de bala -Cate Blanchett-, el trasfondo que destila este film es el enérgico poder de seducción del miedo como auténtica arma de destrucción, que ha terminado por sumir a toda la sociedad en un pánico que emerge como acto reflejo contra cualquier individuo sospechoso de poner en peligro nuestra integridad física. Un miedo impostado que, por lo demás, consigue esconder entre sus fauces todo aquello que nos es común a la humanidad, a saber: el verdadero miedo a que muera lo que queremos.
Como en otros guiones de Iñárritu y Guillermo Arriaga, ese mundo de lo cercano y lo familiar vuelve a quedar violentado por la inoportuna y vinculada acción externa, en un continuo juego de pertinaces acciones que acaban por precipitar la catástrofe: un rifle vendido por un japonés a un marroquí, que acaba en manos de un niño que, con grandes dosis de inconsciencia y puntería, dispara en medio de un desierto a un autobús en el que viaja una mujer que cae herida. Si a la tragedia que supone este infortunio se le suma que la lesionada acaba de perder a un hijo, o que la descendiente del vendedor del arma –Rinko Kikuchi- es una joven sordomuda huérfana de madre, encontramos una historia de dolor en el que la fragilidad y la emoción están a flor de piel.
Lástima que, como he dicho, este dolor no sea nunca homogéneo, y sea sentido de forma desigual dependiendo del color y vestimenta de quien lo padezca. A pesar de que el propio director mexicano afirme que para él “la patria no es un territorio, ni una frontera ni una bandera”, en el actual mundo en que vivimos la patria es mucho más que una identidad, es una excusa ineludible para ejercer el dominio sobre el otro, el desheredado. Ya lo dijo el uruguayo Jorge Drexler: “pasarán los años, cambiarán las modas, vendrán otras guerras, perderán los mismos”... Lástima, que siempre sean los mismos los que paguen los errores de un mundo que ha perdido la humanidad. Lástima, repito, que ningún muerto duela igual que otro.

Una noche en el museo
Sandra Fernández

Dirección: Shawn Levy.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 108 min.
Género: Comedia, acción.
Interpretación: Ben Stiller (Larry Daley), Carla Gugino (Rebecca), Dick van Dyke (Cecil Fredricks), Mickey Rooney (Gus), Bill Cobbs (Reginald), Robin Williams (Teddy Roosevelt),
Estreno en USA: 22 Diciembre 2006.
Estreno en España: 26 Enero 2007.
El pasado 26 de Enero se estrenó una nueva película del director Shawn Levy y los guionistas Ben Garant, Daniel Goldin.
Este director, ganador de la Placa de Oro en el Festival de Cine de Chicago con el corto “Broken Record” ha participado en películas como “La pantera rosa” (2006), “Doce fuera de casa” (2005) y “Doce en casa” (2003), “Recién casados” (2003) y “Made in America” (1993) entre otros; además, hay que destacar su trabajo para la televisión, a través de series como “The Famous Jett Jackson”. Con todas ellas ha ido situándose en el género de la comedia, género al que también pertenece esta nueva película.
“Night at the museum” o “Noche en el museo”, cuenta con un reparto con actores de la talla de Ben Stiller, Dick Van Dyke, Robin Williams, además de Carla Gugino, Mickey Rooney, Bill Cobbs, Ricky Gervais, Kim Raver, Victor Malek, Mizuo Peck, Jack Cherry, Patrick Gallagher y Anne Meara. Además, llegó a formar parte de las películas consideradas para el Oscar de los efectos visuales de este año, pero fue desbancada por “Poseidón”, “Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto” y “Superman”.
Sinopsis:
Desde el momento de su separación, parece que no le sale nada bien a Larry Daley (Ben Stiller). Tras un nuevo despido y viendo que sus sueños no se llegan a cumplir, se ve en la necesidad de buscar un nuevo trabajo con urgencia, y así volver a ganarse la confianza de su hijo, Nick, a quien cree que está defraudando. Para ello, acepta un trabajo como vigilante nocturno en el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York.
Con un folleto de instrucciones, una linterna, un llavero y algo de aburrimiento, comienza su trabajo; pero todo cambia cuando, de repente, comienza a oír ruidos y descubre su procedencia. ¡Todas las figuras del museo han cobrado vida y van de un lado para otro! Con ayuda del folleto, y principalmente, de Teddy Roosevelt (Robin Williams) intenta poner orden en el museo, y poco a poco va descubriendo el origen de toda esta actividad. En medio de todo el lío, aparecen los anteriores vigilantes nocturnos e intentan complicar aun más la situación.

Cándida
Ana Tello
Dirección: Guillermo Fesser.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 103 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Cándida Villar (Cándida), Jorge Bosch (Pablo), Raúl Peña (Javi)
Guión: Guillermo Fesser y Javier Fesser; basado en el libro de Guillermo Fesser "Cándida, memorias de una asistenta: Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien".
Estreno en España: 22 Diciembre 2006
Cándida es la historia de una mujer real, una mujer de nuestro tiempo la cuál tiene que luchar por sobrevivir en un mundo tal vez no tan perfecto como su inocencia y su sencillez. La propia actriz no es una profesional del medio, es la protagonista de su propia historia, sus memorias.
Aún así no repara en ser esperanzada aunque con los azotes que le da la vida, ya sea por su marido desaparecido, la lucha por sacar a sus hijos adelante mientras se van perdiendo, la señora donde limpia que la tiene esclavizada… tal vez lo que realmente tendría que infundir es desesperación.
La película tiene un momento en donde logra conseguir esos quince minutos de gloria que todos tenemos y tan bien merecidos en su caso y al tiempo salvar a su salvador. Y es que donde entra Cándida, todo lo consigue.
En clave de humor, esta película es capaz de hacernos sonreír(incluso reír a carcajadas) ante lo que no es demasiado cómico, un humor cuidado con un guión de excepción de Guillermo Fesser.
Como en otros de sus éxitos, los hermanos Fesser ya nos tenían acostumbrados a brillantes guiones en clave de humor como su “Milagro de P.Tinto” o “Mortadelo y Filemón”,esta vez con un toque más urbano basándose en las propias memorias de Cándida del libro” Cuando Dios aprieta,ahoga pero bien” del mismo Guillermo Fesser.Un reconocimiento a una vida sufrida que hacía mejor la vida a los demás.
Una auténtica “Mary Poppins de San Blas” como ya la denominan, que no va dejar indiferente a nadie y que nos enternece a todos.
Muy Recomendable.

Vacaciones
Lucía Tello Díaz
Dirección y guión: Nancy Meyers.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 138 min.
Género: Comedia romántica.
Interpretación: Cameron Diaz (Amanda Woods), Kate Winslet (Iris Simpkins), Jude Law (Graham), Jack Black (Miles), Eli Wallach (Arthur), Edward Burns (Ethan), Rufus Sewell (Jasper), Shannyn Sossamon (Maggie
Producción: Nancy Meyers y Bruce A. Block.
Estreno en USA: 8 Diciembre 2006.
Estreno en España: 5 Diciembre 2006.
La posición de la mujer en la sociedad ha cambiado. Así ha sido mostrado en innumerables films de la realizadora que nos ocupa, Nancy Meyers, un auténtico caso paradigmático en cuanto al reflejo del cambio de concepción social y familiar de las féminas se refiere.
Fiel a sus principios, y tal como ya hiciera en películas de renombre como Cuando menos te lo esperas (2003) o En qué piensan las mujeres (2000), en Vacaciones la guionista de Baby tú vales mucho (1987) nos propone imbuirnos en la vida de dos mujeres a primera vista dispares que, sin embargo, comparten un común denominador: tener que abrirse camino por un mundo en el que los hombres no están dispuestos a renunciar a las prerrogativas de las que han disfrutado a lo largo de los siglos.
La propuesta de la realizadora no puede ser más simple: dos mujeres, hartas de sus respectivas vidas, intercambian sus viviendas y destinos a fin de romper con la rutina que las tiene atrapadas. Como en una versión postmoderna de su film Tú a Londres y yo a California (1998), las dos protagonistas, Cameron Díaz y Kate Winslet, realizarán un viaje iniciático que les devuelva la confianza en sí mismas y, al mismo tiempo, que les demuestre que con algo de esfuerzo y mucha suerte, se puede variar el equivocado rumbo de nuestras incompletas vidas.

Infiltrados
Lucía Tello Díaz
Dirección: Martin Scorsese.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 152 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Billy Costigan), Matt Damon (Colin Sullivan), Jack Nicholson (Frank Costello), Mark Wahlberg (sargento Dignam), Martin Sheen (capitán Queenan), Ray Winstone (Sr. French), Vera Farmiga (Madolyn), Alec Baldwin (capitán Ellerby), Anthony Anderson (Brown), Kevin Corrigan (Sean),
Guión: William Monahan, inspirado en la película "Juego sucio (Infernal affairs)" (Hong Kong, 2002), de Andrew Lau y Alan Mak.
Producción: Brad Pitt, Brad Grey y Graham King.
Estreno en España: 27 Octubre 2006.
Que a Scorsese le atrae la mafia no es ninguna novedad, habida cuenta de que gran parte de su filmografía la ha dedicado a retratar los entresijos de un hampa cruel y despiadada que, pese a sus innumerables acciones delictivas, acaban convertidos en “auténticos residuos humanos”, en palabras del propio realizador.
Y es que este director de origen europeo no puede deslindarse de su propia historia, que quizá comenzó con la inicial admiración que profesaba a los mafiosos del barrio italiano donde se crió, en el sudeste de Manhattan. Como ya hiciera en Uno de los nuestros (1990) o en Casino (1995), en Infiltrados vuelve a centrar su mirada sobre las feroces estratagemas urdidas por la Mafia y sus gánsters, vertebrando una trama violenta en la que nada es lo que parece, fundiéndose el mal con el bien, y la inocencia con la culpabilidad. Porque es Infiltrados la historia de dos policías introducidos en un juego de máscaras en las que la inocencia queda en entredicho, y la culpabilidad en el anonimato.
Con un reparto encabezado por el supremo Jack Nicholson, representante de la mafia irlandesa bostoniana, en colaboración con unos miméticos Leonardo Di Caprio y Matt Damon, el último film de Scorsese mantendrá en vilo al espectador desde el primer minuto de metraje. Como dice el personaje de Nicholson “en la vida sólo hay policías y delincuentes”, aunque en este caso, queda al criterio del espectador determinar quién es quién.

El Perfume: Historia de un asesino
Sandra Fernández García
Dirección: Tom Tykwer.
Países: Alemania, Francia y España.
Año: 2006.
Duración: 147 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Ben Whishaw (Jean-Baptiste Grenouille), Alan Rickman (Antoine Richis), Rachel Hurd-Wood (Laura Richis), Dustin Hoffman (Giuseppe Baldini)
Guión: Andrew Birkin, Bernd Eichinger y Tom Tykwer; basado en la novela "El perfume" de Patrick Süskind.
Estreno en Alemania: 14 Sept. 2006.
Estreno en España: 24 Noviembre 2006.
Aunque se estrenó aquí hace unos meses (24 de Noviembre de 2006), ha tenido gran éxito en las carteleras y me ha parecido oportuno hacer un comentario sobre ella. En Alemania se había estrenado el 14 de Septiembre de ese mismo año y se colocó a la cabeza de las listas de recaudación en la semana de su estreno con alrededor de un millón de espectadores; algo similar ocurrió en el cantón alemán de Suiza y en Austria.
Clasificada dentro del género drama y thriller, y con una duración de 147 minutos, desarrolla la historia de Jean Baptiste Grenouille, basándose en la novela “El Perfume - Historia de un asesino” de Patrick Süskind (Original: “Das Parfum – Die Geschichte eines Mörders”). Esta obra ha sido traducida a 46 lenguas, ente ellas el latín, y se ha convertido en un bestseller de los últimos tiempos. De este libro, se ha dicho que el polifacético y comprometido director Stanley Kubrick afirmó que era infilmable, debido a los altos contenidos de esencias y perfumes que adorna a la historia.
Aunque su dirección fue considerada por los directores franceses Jean-Jacques Annaud y Jean-Pierre Jeunet, finalmente fue llevada a los cines a través del director alemán Tom Tykwer. Este director, nacido en Wuppertal (Alemania) tuvo sus primeros contactos con el cine de pequeño, quedándose fascinado con él. Con 11 años realizó su primera película en Super 8, que le sirvió para ir cogiendo experiencia. Fue cuando conoció al cineasta Rosa von Praunheim, cuando comenzó a hacer sus propias películas, y fue quien le impulsó a crear historias surgidas de sus experiencias personales.
Dentro de su filmografía, se encuentra “El Perfume: Historia de un asesino” (2006), “Paris, je t'aime” (2006) (segmento "Faubourg Saint-Denis"), “True” (2004), “En el cielo”(Heaven) (2002; ganador de un Lola de Plata), “La princesa y el guerrero” (Der Krieger und die Kaiserin; en 2001 ganó una Lola de plata, el premio alemán a la mejor película ) (2000), “Corre Lola, corre” (Lola rennt) (1998; con ella ganó en el Venice Film Festival, lo que aumentó mucho su prestigio en Europa y EEUU), “Sueño invernal” (Winterschläfer) (1997), “Die Tödliche Maria”(1993), “Epilog” (1992; con esta obra ganó mucha experiencia, pero cayó en una deuda financiera) y “Because” (1990), entre otras.
La producción corre a cargo de Andrew Birkin, Bernd Eichinger y Martin Moszkowicz y los estudios Constantin Film, Castelao Producciones S.A., Nouvelles Éditions de Films y VIP 4 Medienfond. La distribuidora es Filmax.
En cuanto a la fotografía, está a cargo de Frank Griebe, quien ha participado en anteriores películas de Tom Tykwer, como son “Paris, je t'aime” (2006), “En el cielo”(Heaven) (2002) y “Corre Lola, corre” (1998).
En el reparto, cuenta con Ben Whishaw (Jean Baptiste Grenouille), joven actor que se ha dado a conocer a través de la obra teatral “Hamlet”, producción de Trevor Nunn y tras la que ha alcanzado una gran fama. También ha participado en otras películas como “Stoned” (Stephen Wooley, 2005), “Layer Cake” ( Matthew Vaughn, 2004), “Enduring Love” (Roger Michell, 2004), “Mi hermano Tom” ( Dom Rotherroe, 2001) y “La trinchera” (William Boyd, 1999), entre otras.
Otro actor del reparto es Dustin Hoffman (Giuseppe Baldini). Dentro de su consagrada vida de actor, se encuentran sus trabajos en “La ciudad perdida” (2005), “Finding Neverland” (2004), “Sleepers” (1996), “Hook” (1991), “Dick Tracy” (1990), “Tootsie” (1982), “Kramer contra Kramer” (1979), “Papillon” (1973) y “El graduado” (1967), entre otras.
También participa en el reparto Alan Rickman (Richis), que entre otros trabajos se incluye su participación en la serie de “Harry Potter”, en la que en todas las películas representa el personaje del profesor Severius Snape; además ha participado en “Love Actually” (2003), “Sentido y Sensibilidad” (1995) y “Robin Hood: Príncipe de los ladrones” (1991), entre muchas otras.
Entre las actrices, se encuentra Rachel Hurd-Wood (Laura), que cuenta entre sus trabajos con la participación en “Peter Pan” (2003), entre otros.
Otra actriz es Corinna Harfouch, actriz alemana que ha realizado múltiples interpretaciones para series de TV alemana. En la película interpreta a Madame Arnulfi.
Carlos Gramaje representa al teniente de policía Fishmarket. El resto de sus trabajos se centra en televisión.
La madre de Grenouille es representada por Birgit Minichmayr.
Karoline Herfurth interpreta a la chica de las ciruelas. Destaca por sus trabajos para producciones de TV.
Jessica Schwarz, Natalie en la película, ha obtenido 3 premios por sus trabajos: “Kammerflimmern” (Bavarian Film Award, 2004), “Die Freunde der Freunde” (Adolf Grimme Award, 2003) y „Nichts bereuen“ (New Faces Award, 2002).
Joanna Griffiths, Marianne en la película, también ha realizado numerosas intervenciones en series de TV.
En cuanto a Otto Sander, es la voz que narra la película en la versión original. Aparece como narrador en películas y documentales debido a su poderosa voz. Además, dobla entre otros en alemán a Dustin Hoffman e Ian McKellen.
La película fue grabada en Alemania, Francia y España.
Su banda sonora original ha sido interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín, y sus compositores son el grupo Pale 3, integrado por el mismo director (Tom Tykwer), Reinhold Heil y Johnny Klimek.
Sinopsis:
Desde el momento de su nacimiento, Jean Baptiste Grenouille, se encontró en un mundo en el que se sentía extraño y no querido.Nació en mitad del hedor de los restos de pescado de un mercado y fue abandonado por su madre en la basura; cuando se dieron cuenta de que había un niño abandonado la autoridades llevaron al bebé a un hospicio y sentenció a su madre a la horca; pero allí donde iba, no conseguía sentirse querido.
Creció en un ambiente hostil, e incluso sus compañeros intentaban asesinarle y todo porque había algo que lo hacía diferente: no tenía olor; y por si esto fuera poco, estaba constantemente oliéndoles, porque Jean Baptiste poseía un olfato excepcional.
Después de varios trabajos, uno de ellos pieles, consiguió acercarse a su obsesión, al mundo de los olores, a través del trabajo que consiguió para el perfumero Bandini, el que le enseña a destilar esencias. Pero él quería atrapar otros olores, el olor del cristal, del cobre..., todos los olores, aunque los que más le atraían eran los de determinadas mujeres. Tras años de trabajo y de invención de centenares de fórmulas de perfumes con los que Bandini se enriqueció, consiguió una carta de recomendación para aprender el arte de "enfleurage" en la capital mundial del perfume: Grasse.
Cuando consiguió aprender ese arte, comienza a crear un perfume cuyos ingredientes son la esencia de mujeres jóvenes, muy bellas y puras, muy seleccionadas; para ello es capaz de hacer cualquier cosa. Para su labor precisa la esencia de 13 mujeres.
Cuando por fin finaliza su trabajo consigue lo que siempre había anhelado.
Me parece que la película ha captado muy bien la esencia del libro, y aunque se desenvuelve en un mundo de olores, es capaz de transmitir al espectador la esencia de ese mundo.
http://www.elperfumelapelicula.com/

Inland Empire
Mayte Arnal

Dirección y guión: David Lynch.
Países: USA, Polonia y Francia.
Año: 2006.
Duración: 178 min.
Género: Drama, suspense.
Interpretación: Laura Dern (Nikki Grace/Susan Blue), Jeremy Irons (Kingsley Stewart), Justin Theroux (Devon Berk/Billy Side), Harry Dean Stanton (Freddie Howard), William H. Macy
Producción: David Lynch y Mary Sweeney.
Montaje: David Lynch.
Estreno en USA: 6 Diciembre 2006.
Estreno en España: 23 Febrero 2007.
Inclasificable película de David Lynch, o tal vez debiera decir sólo clasificable como “lynchiana”, pues el cine del amigo David es absolutamente inconfundible. Y esta película, al igual que su cine, sólo puede ser amada u odiada, a nadie deja indiferente, y nadie puede decir que le deja tibio: o frío o calor. Así fue en su estreno en el Festival de Venecia, y así sigue siendo. De hecho, al respecto tengo que decir que hacía mucho que no veía a nadie salirse del cine en plena proyección, y, por lo menos en el pase en el que estuve, se salieron dos personas. Desde luego es una película difícil y críptica. Mucho.
La película sigue un poco la estela de “Mulholland Drive” en ciertas escenas y en temas comunes: los actores, su implicación en los papeles, la ilusión de conseguir un papel, su relación con los Directores... Hasta ahí se puede decir que el argumento camina con paso firme y que no le falta interés. Presenciamos cómo una actriz importante es elegida para interpretar a la protagonista de una película. La actriz recibe en su casa a una nueva vecina, una misteriosa mujer que siembra la inquietud en ella al confirmarle que el papel será suyo y al hablarle de que en la película se va a producir un asesinato. Después descubriremos que la película realmente se trata de un remake, y que la película original no se acabó por circunstancias trágicas, ya que los protagonistas fallecieron.
Como es lógico, el estado de inquietud de la actriz va en aumento, y más porque se siente enormemente atraída por el coprotagonista (y él también por ella), lo que va a complicarles la vida con sus respectivas parejas... Esta parte es más o menos comprensible, dentro de lo posible, aunque ya aparece entremezclada con unos cortometrajes de personas disfrazadas de conejo realizando actividades cotidianas (como planchar o ver la tv) y recitando frases sueltas, y con otras escenas que en un principio parecen inconexas, pero que luego, según cómo interpretemos la historia, cobran o no sentido. Y es que, mediada la película, todo toma un cariz distinto, y la explicación que todo parece tener en un principio se desmorona, Lynch deja de centrarse en el rodaje de la película (al menos aparentemente) y conecta escenas muy variadas que es complicado ubicar, la mayoría ambientadas en Polonia, donde realmente se rodó buena parte de la película (o debería decir grabó, pues fue en video digital, por cierto).En ellas aparece otra mujer, una mujer que parece presenciar la historia a veces, y otras tomar parte en ella.
Algunas de las escenas resultan bastante desagradables, y el hecho de intentar buscar un hilo conductor a la historia acaba resultando extenuante, más si tenemos en cuenta que la película dura tres horas y que no cuenta con las claves que nos daba el Director en otras películas, como “Mulholland Drive”o “Terciopelo azul”.
Lo curioso (y típico de Lynch) es que cada persona que la vea sacará probablemente una interpretación distinta para el argumento, pues hay tan pocas pistas que es complicado siquiera coincidir. O tal vez sea lo contrario, que haya demasiadas pistas... ¿Cuáles serán las correctas?
Y hacia el final de la película, cuando creemos que termina, no lo hace, sino que vamos encadenando un final tras otro hasta llegar al definitivo, el más enigmático de todos. Decididamente, Lynch juega con nosotros y nos engaña de principio a fin.
Ante esta película se siente (por lo menos en mi caso) una sensación parecida a la que se tiene ante un cuadro abstracto. Una sensación de vacío, de duda. A todos nos gusta aportar nuestro granito de arena al visionado, descubrir cosas por nosotros mismos, como espectadores inteligentes que nos suponemos... pero hasta cierto punto: necesitamos algún referente, alguna pauta. Cuando el espectador se siente perdido, acaba por desinteresarse, no se implica en la historia, se sale fuera (como nos salimos fuera de un cuadro en el que sólo vemos manchas sin más). Y es una lástima, porque los experimentos de Lynch suelen ser interesantes... pero me quedo mejor con “Mulholland”.

Miss Potter
Lucía Tello Díaz

Dirección: Chris Noonan.
Países: USA y Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 92 min.
Género: Biopic, drama.
Interpretación: Renée Zellweger (Beatrix Potter), Ewan McGregor (Norman Warne), Emily Watson (Millie Warne), Barbara Flynn (Sra. Potter), Bill Paterson (Sr. Potter), Matyelok Gibbs (Srta. Wiggin), Lloyd Owen (William Heelis), Anton Lesser (Harold Warne), David Bamber (Fruing Warne), Patricia Kerrigan (Fiona),
Estreno en USA: 29 Diciembre 2006.
Estreno en España: 9 Febrero 2007.
Si en otra ocasión ya comentamos que ser mujer en la actualidad no es sencillo, serlo en una sociedad en la que las féminas quedan postradas entre las cuatro paredes de un hogar a la vera del sustento masculino se muestra no sólo como una situación insostenible, sino inadmisible.
Así pareció verlo Beatrix Potter, escritora del siglo XIX y autora de los cuentos ilustrados más vendidos en la historia de la literatura infantil. Contraria al sometimiento femenino, Ms. Potter –Renée Zellweger- decidió darle un rumbo diferente a su existencia, negándose a contraer matrimonio y a someterse a las exigencias de la vida burguesa que su posición social le imponía. Una madre distante y un padre desigual completan la experiencia vital de una niña cuya imaginación creció fascinada por los parajes de los Lagos ingleses, y que desembocó en una madurez caracterizada por la fantasía. Sus ansias por conseguir éxito a través de los dibujos a los que ella dio vida, le llevan a conocer a un joven editor –Ewan McGregor-, quien le acompañará en su camino hacia el triunfo.
Repitiendo como pareja tras la insulsa Abajo el amor, Ewan McGregor y Renée Zellweger llegan a conectar en una película sin fronteras entre la fantasía y la realidad, y con un encanto que, si bien se presenta como un cuento de hadas, no deja de mostrar los sinsabores de una heroína que se debate entre la victoria personal y la profesional.
Una historia romántica alejada del género cómico que nos adentra en el mundo de los sentimientos y el amor, y que hace aflorar el niño que todos, en mayor o menor medida, seguimos teniendo dentro.

Manuale d ´amore II -corregido y aumentado-
Ana Tello

Dirección: Giovanni Veronesi.
País: Italia.
Año: 2007.
Duración: 116 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Carlo Verdone (Ernesto), Monica Bellucci (Lucia), Riccardo Scamarcio (Nicola), Antonio Albanese (Filippo), Sergio Rubini (Fosco), Fabio Volo (Franco), Barbora Bobulova (Manuela), Claudio Bisio (Fulvio), Elsa Pataky (Cecilia)
Estreno en Italia: 19 Enero 2007.
Estreno en España: 16 Febrero 2007.
Secuela de la película con el mismo nombre dirigida por Giovanni Veronesi, en donde también participa Carlo Verdone (que intervino en “La Luna” dirigida por Bertolucci, 1977)
SINOPSIS:
La película discurre dividida en cuatro capítulos en donde se suceden situaciones varias en clave de humor, como nos tenía acostumbrada la primera Manuale d´Amore.
Así se puede ver la primera parte, “Eros”, con un minusválido que se enamora de su fisioterapeuta (Mónica Belluci), mientras realiza la rehabilitación por culpa de un accidente de coche.
La segunda parte, “Maternidad”, narra la historia de una pareja que se somete a la fecundación in Vitro en Barcelona puesto que en Italia está prohibida este tipo de práctica. En la tercera,”El matrimonio”, se recurre nuevamente a España, ya que allí tampoco es legal el matrimonio homosexual y por último:”El amor extremo”, en donde un hombre hastiado de su matrimonio decide tener una aventurilla con una chica mucho menor que él (Elsa Pataky).
Desde un punto de vista personal, puedo decir que es un refrescante momento para reírse de situaciones peculiares de una manera distendida, sin carga dramática.
Por otro lado, desde un punto de vista femenino, es posible que esta película forme más parte de una mentalidad masculina, de sueños y fantasías con gran carga de sensualidad… Más que lo que podríamos definir como amor romántico, que es lo que se podría desprender del título.

Eragon
Sandra Fernández

Dirección: Stefen Fangmeier.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 104 min.
Género: Acción, fantástico.
Interpretación: Edward Speleers (Eragon), Jeremy Irons (Brom), Sienna Guillory (Arya), Robert Carlyle (Durza), John Malkovich (rey Galbatorix), Djimon Hounsou (Ajihad), Garrett Hedlund (Murtagh), Joss Stone (Angela).
Guión: Peter Buchman; basado en la novela de Christopher Paolini.
Estreno en USA: 15 Diciembre 2006.
Estreno en España: 15 Diciembre 2006
Desde su estreno en cines el 15 de Diciembre de 2006, todavía continúa en cartelera en muchos cines, y es que las películas fantásticas tienen mucha tirada.
Con un presupuesto de más de 100 millones de dólares, pretende llevar a la ficción la historia relatada en la primera novela de la trilogía del joven Christopher Paolini “El Legado”, cuyos títulos son “Eragon”, “Eldest” y un tercer libro del que todavía no se conoce el título. Lo que en un principio comenzó como una forma de pasar el tiempo, ha acabado publicándose y llevándose al cine.
Del guión se ha encargado Peter Buchman, que también fue guionista de “Jurasic Park 3” (2001) y que actualmente está participando en las películas “The Argentine” y “Guerrilla”, que se estrenarán en el 2008.
Comenzó a rodarse en Hungría (en Celldömölk y Pilisborosjenõ ) y en parte de Eslovaquia durante el verano del 2005.
De su director, Stefen Fangmeier, podemos mencionar trabajos anteriores como supervisor de efectos visuales, entre los que se encuentran “Master & Commander. El lado lejano del mundo” (2003), “La tormenta perfecta” (2000), “Twister” (1996), “Casper” (1995), “Jurasic Park” (1993) y “Hook” (1991) entre otros, pero este es su primer trabajo como director.
La banda sonora corre a cargo de Patrick Doyle, que ha realizado trabajos para el teatro y para el cine, entre los que destacan las bandas sonoras de “La Princesita” (con la que ha recibido el premio de la Asociación de Críticos de Los Ángeles a la Mejor Partitura en 1995), “Sentido y Sensibilidad” y “Hamlet”, que le hicieron obtener nominaciones a los Oscar en la categoría de Mejor Banda Sonora Dramática.
Entre los actores del reparto se encuentran Edward Speleers, que debuta en esta película como el protagonista Eragon y otros más consagrados como es el caso de Jeremy Irons (Broom), que ha participado en “Casanova” (2006), “El mercader de Venecia” (2005), “El reino de los cielos” (2005), “Conociendo a Julia” (2004), “Callas forever” (2002), “La máquina del tiempo” (2002), “Dragones y Mazmorras” (2000), “El hombre de la máscara de hierro” (1998), “Lolita” (1997), “Belleza robada” (1996), “Jungla de cristal III. La venganza” (1995), “El rey león” (1994), “Madame Butterfly” (1993), “La casa de los espíritus” (1993), “La misión” (1986) y muchas otras.
Otro de los actores es John Malkovich (Galvatorix), a quien hemos podido ver en películas como “The Libertine” (2006), en la que también participa como productor, “Una película hablada” (2004), “Johnny English” (2003), “Pasos de baile” (2002), en la que fue director y productor, “Los miserables” (2000), “Juana de Arco” (1999), ¿Cómo ser John Malkovich?” (1999), “El hombre de la máscara de hierro” (1998), “Con Air” (1997), “Mary Reilly” (1996), “Las amistades peligrosas” (1988), “El imperio del Sol” (1987),…, entre otras.
En el papel de Murtagh tenemos a Garrett Hedlund, cuyo trabajo más destacado es en “Troya” (2004), como Patroclo, el primo adolescente de Aquiles.
Otro conocido actor es Robert Carlyle (Durza), quien también ha participado en “007 El mundo nunca es suficiente” (1999), “Las cenizas de Ángela” (1999), “La Playa” (1999), “Full Monty” (1997), “Trainspotting” (1996) entre otras.
También ha contado con Sienna Guillory (Arya), como una de las actrices principales, que ha participado en “El corazón de la tierra” (que se estrenará sobre Marzo de 2007 y que ha sido en parte rodada en España), “Resident Evil. Apocalypse” (2004), “Love Actually” (2003), “La máquina del tiempo” (2002), “Café de noche” (2001), “Superstition” (2001), entre otras, además de participar en telefilmes (“Una chica como tú”) y mini series (“Helena de Troya”).
Otros actores son: Joss Stone (Angela) famosa cantante, Chris Egan (Roran), Caroline Chikezie (Nasuada), Alun Armstrong Quad (Tío Garrow), Tamsin Egerton (Katrina), Djimon Hounsou (Ahijad) que también ha participado en “Gladiador”, Gary Lewis Quad (Rey Hrothgard) conocido también por “Billy Elliot”, Steve Stiers (Sloan) y Nils Allen Steward (Jefe Urgalo) entre otros.
A pesar de que muchas críticas de esta película son negativas, a mí me parece que durante 1h 40 min que tiene de duración, nos introduce al mundo de Eragon. Pro todos es sabido que pocas veces una película ha conseguido superar al libro en el que está basado, sobre todo en las pertenecientes a este género, pero es una forma de toma de contacto, en la que, por supuesto, si se quiere más detalle, hay que acudir al libro para encontrarlo.
Su página incluye extras y ayudas sobre los personajes e historia que pueden resultar útiles a los espectadores: http://www.eragonmovie.com/main.html?cid=es
Sinopsis:
Eragon vive en una granja con su tío Garrow, que es para él como un padre desde que su madre la abandonó allí, y con su primo Roran, que es para él como un hermano, con quien aprendió a luchar. Coincidiendo con la partida de éste hacia la guerra, Eragon se encuentra en el bosque con una piedra azul brillante, que le ha sido enviada desde muy lejos. Esto le hace sentirse muy afortunado, ya que piensa en cambiarlo por comida; pero resulta que no es una piedra, sino un huevo de un dragón que eclosiona y así aparece Sapira, su dragona. Este descubrimiento le va a cambiar la vida, ya que entra a formar parte de la historia de los Jinetes de Dragones y con ello se expone su vida y la de sus seres queridos.
Como ayuda cuenta con Broom, que le va a ir contando la historia de los Jinetes y le va a ir aleccionando para que pueda desempeñar su labor: salvar a su pueblo del Rey que les está amargando la vida.

Alpha Dog, cuando la estupidez se convierte en tragedia
Marysol García
Director: Nick Cassavetes
Con: Emile Hirsch, Justin Timberlake, Anton Yelchin, Sharon Stone, Bruce
Willis, Ben Foster, Shawn Hatoshy, Olivia Wilde, Chris Marquette.
Genero: Dramático
Color, 113 minutos.
Producción USA 2005.
Johnny Truelove es un joven traficante de la periferia de Los Ángeles. Se dedica a dar fiestas, pasar la droga y divertirse con sus amigos. Pero la vida llena de frivolidades se complica cuando uno de sus camellos, Jake Marzusky, que le debe mil doscientos dólares, comienza a comportarse mal. La tensión crece y la mala suerte pondrá a Zach, el hermano de Jake, delante de Johnny que sin pensárselo dos veces, lo secuestra. A este punto las cosas irán complicándose y las posibilidades de los protagonistas se presentan cada vez más negras. Cuando la desesperación alcanza su mayor cuota, el drama está servido. Basada en una historia real que hizo que Jesse James Hollywood (Johnny), con sólo veinte anos, entrase en la lista de los
diez criminales mas buscados por el FBI.
Triunfadora al Noir en el Festival de Courmayeur, Alpha Dog es una película
poco convincente. Aun basándose en una de las crónicas negras que han tenido
mayor eco en los Estados Unidos en los últimos anos y pese a que el director
haya declarado haber trabajado en contacto con el procurador Ronald J. Zonen
para reconstruir los hechos, la película resulta floja y en ocasiones poco realista. Si bien la interpretación de Justin Timberlake puede ser pasable (ya que al menos mejora experiencias precedentes de sus colegas cantantes) muchos de los personajes de la historia resultan absolutamente carentes de
contenido. Quizás, sin embargo, el punto más débil es que el director no haya sabido dar respuesta a la pregunta cardinal: ¿como se puede llegar a este punto?
La historia de Jasse James Hollywood esta llena de posibilidades narrativas e interpretativas, historias complejas y posibles análisis sociológicos de una generación que busca la vida y el dinero fácil, pero en la práctica se convierte en un mero elenco de pies de foto, sitios, horarios, y testimonios: ni una pista de inteligente denuncia de la falta de valores de las nuevas generaciones o sobre el papel de la educación en la formación del individuo.
Los puntos de reflexión son pocos y vienen de la mano de las dos interpretaciones salvables de la película: Sharon Stone (la madre de Zach) que en una conmovedora entrevista se pregunta cómo determinadas cosas pueden llegar a suceder por el módico precio de mil doscientos dólares y Bruce Willis (el padre de Johnny) que se presenta como un gangster de la media burguesía americana que irrita mostrando su irresponsabilidad y su poco conocimiento de causa.
Quizás lo más irritante de la película es cómo Cassavetes termina dando una perspectiva casi humana de los personajes, casi aceptable en una visión piadosa de unos jóvenes por los que no se puede sentir pena.

Las venas de África
Marysol García

Diamante de sangre (2006)
Dir: Edward Zwick.
Con Leonardo DiCaprio, Jennifer Connelly, Djimon Hounsou, Michael Sheen, Arnold Vosloo.
Produced by: Len Amato, Benjamin Waisbren, Kevin De La Noy
Género Dramático,
Color, 138 minutos.
Produzione USA, Warner Bros, 2006.
Estreno: 8 diciembre 2006 (EEUU)
"Blood Diamond" cuenta la historia de tres personajes muy diferentes entre si: Danny Archer (Leonardo Di Caprio) es un africano blanco, ex mercenario de la Rhodesia que se dedica al contrabando de diamantes a cambio de armas durante el periodo mas crudo de la guerra civil en Sierra Leona. Cuando viene arrestado en la frontera con Liberia, en la cárcel conocerá al segundo personaje de la historia, Solomon Vandy (Djimon Hounsou), un pescador que se ha tenido que separar de su familia tras la violenta irrupción de los rebeldes del Frente en su aldea. Salomon estará acusado de haber escondido un gigante diamante rosa.
Archer promete a Salomon la libertad y la posibilidad de reencontrarse con su familia (ahora en un campo de refugiados) a cambio del escondite del diamante. Salomon acepta. Entra entonces en juego el tercer personaje: Maddy Bowen (Jennifer Connelly), una periodista inglesa, idealista y apasionada que viaja con una organización de ayuda humanitaria y que moverá los hilos para poner a Salomon en contacto con su familia.
Todo gira entorno al diamante rosa. El diamante que permitirá a Archer abandonar África, aunque esto conlleve la negación de su tierra y sus raíces. La piedra que quizás permita a Salomon comprar la libertad y la seguridad de su familia. La prueba, para Maddy de que occidente no se atiene a las reglas del juego político y compra y promueve el contrabando de diamantes, aunque éstos estén manchados de sangre africana.
Y la historia se complica porque el hijo de Salomon no se encuentra en el campo de refugiados sino en poder de los rebeldes del Frente. Y esto, en mi opinión, es uno de los puntos fuertes de la película. Desde el inicio de la cinta se nos muestran imágenes de gran crueldad. Pero el reclutamiento de los niños soldado no tiene desperdicio. Niños armados hasta los dientes que matan, saquean y acribillan las aldeas donde crecieron, donde viven sus padres y hermanos. Que queman su propia tierra. Niños que sonríen mientras vacían los cargadores de las metralletas, con una sonrisa en los labios, una sonrisa que no puede provocar nada más que escalofríos. Miradas turbias por la coca inyectada en pequeños cortes sobre la piel. Drogados para matar, drogados para no pensar, para no sentir.
Edward Zwick se mantiene fiel a la retórica del “Último samurai”, buscando la comparación entre dos etnias diferentes. Por una parte el blanco contrabandista en la otra el pescador negro. Dos africanos, uno sin escrúpulos que piensa en huir, el otro que antepone ante todo la familia y su tierra. Zwick mezcla la denuncia social con el género del cine de acción. Positivo: no subordina la primera a la segunda, utiliza los medios a disposición de Hollywood dejando siempre claro que lo importante, sin embargo, es la reflexión.
Espectacular la fotografia donde se nos muestra una Africa que funciona como elemento narrativo, como metafora de la propia historia. Atardeceres que impregnan la pantalla de un rojo tan intenso como el de la sangre que viene derramada sobre su tierra, sus rios y sus diamantes. Una sangre que busca responsables y culpables.
Cinco estrellas a Djimon Hounsou, una interpretación que va más allá de la credibilidad. Un poco mas flojos una Jennifer Connelly demasiado lacrimógena considerando las circunstancias y un Leonardo Di Caprio que al final se pasa de bueno, condenado a encarnar el bien y el mal, a buscar la redención y la paz consigo mismo.
Fotos
http://movies.yahoo.com/movie/1809354237/photo/970417017
http://movies.yahoo.com/movie/1809354237/photo/970417015
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http://movies.yahoo.com/movie/1809354237/photo/970417004
http://movies.yahoo.com/movie/1809354237/photo/970416952
Premios
Academy - 2006
Best Actor
Leonardo DiCaprio Nominated
Best Editing
Steven Rosenblum Nominated
Best Sound Editing
Lon Bender Nominated
Best Sound Mixing
Andy Nelson, Ivan Sharrock, Anna Behlmer Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Nominated
Black Reel Awards - 2006
Category Nominee Win/Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Nominated
Broadcast Film Critics Association - 2006
Best Actor
Leonardo DiCaprio Nominated
Best Picture
Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Nominated
Dallas-Ft. Worth Film Critics Awards - 2006
Best Picture
Golden Globe - 2006
Best Actor - Drama
Leonardo DiCaprio Nominated
Las Vegas Film Critics Circle - 2006
Best Picture
Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Win
National Board of Review - 2006
Best Picture
Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Win
Satellite Awards - 2006
Best Actor - Drama
Leonardo Dicaprio Nominated
Screen Actors Guild - 2006
Best Actor
Leonardo DiCaprio Nominated
Best Supporting Actor
Djimon Hounsou Nominated
Washington D.C. Film Critics Association - 2006
Best Supporting Actor
Djiimon Hounsou Win
Women Film Critics Circle - 2006
Best Actor
Djimon Hounsou

Tú la letra, yo la música
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección y guión: Marc Lawrence.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Comedia romántica, musical.
Interpretación: Hugh Grant (Alex Fletcher), Drew Barrymore (Sophie Fisher), Brad Garrett (Chris Riley), Kristen Johnston (Rhonda), Campbell Scott (Sloan Cates), Haley Bennett (Cora Corman).
Estreno en USA: 14 Febrero 2007.
Estreno en España: 20 Abril 2007.
¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar una vieja gloria del pop ante la oportunidad de revivir musicalmente? Esta parece ser la pregunta que se hace Alex Fletcher (Hugh Grant), artista de ida y vuelta de todo, anclado en un pasado exitoso y fugaz, que ve cómo las ocasiones de volver a resucitar musicalmente se van deteriorando al ritmo de su otrora sensual cadera.
Incapaz de reciclar su música, abocada ahora a circuitos provinciales y públicos desfasados, su suerte parece cambiar de rumbo cuando una joven y popular estrella de la canción, Cora Corman (Haley Bennett), le pide componer el último hit de su disco en 48 horas. Sobrepasado por la responsabilidad y temeroso de su fracaso, este compositor en busca de autor encontrará en su regadora de plantas, Sophie Fisher (Drew Barrymore), la mejor musa y escritora que jamás hubiera imaginado. Desde ese momento, las constantes manías de la joven y su portentoso talento para la canción, harán de ella el personaje más fascinante de la vida de Fletcher, quien deberá dilucidar hasta qué punto ansía el regreso a los escenarios por encima de su integridad personal.
Repitiendo con Hugh Grant en el papel de galán irredento -como ya hiciera en Amor con previo aviso (2002)-, Marc Lawrence nos vuelve a brindar una comedia romántica con alta dosis de mordacidad, que en esta ocasión se adentra en los entresijos de una industria musical demasiado influenciada por la filosofía del show business, y en la que la valía personal se ve diluida entre las efímeras luces de neón y los ritmos incongruentes de jóvenes imberbes. Con trasfondo crítico y patente capacidad cómica, este realizador nos brinda una de las mejores comedias del año, en la que la frescura y química de los actores se ve amplificada por una buena historia, original y atrevida, a la que, salvo por unos primeros instantes de tibieza, no se le puede reprochar un ápice. Indudablemente, es Tú la letra, yo la música, una de las mejores propuestas cinematográficas. Un apunte, el videoclip Pop! Goes my Heart es simplemente desternillante.

¡PORQUE LO DIGO YO!
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección: Michael Lehmann.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 102 min.
Género: Comedia romántica.
Interpretación: Diane Keaton (Daphne Wilder), Mandy Moore (Milly), Gabriel Macht (Johnny), Tom Everett Scott (Jason), Lauren Graham (Maggie), Piper Perabo (Mae), Stephen Collins (Joe), Ty Panitz (Lionel), Matt Champagne (Eli), Colin Ferguson (Derek), Tony Hale (Stuart).
Guión: Karen Leigh Hopkins y Jessie Nelson.
Producción: Jessie Nelson y Paul Brooks.
Estreno en USA: 2 Febrero 2007.
Estreno en España: 4 Abril 2007.
No hay amor comparable al de una madre. Es vox populi que no hay barreras que contengan el amor materno, máxime cuando la madre en cuestión es Daphne Wilder –Diane Keaton-, una mujer viuda, en el umbral de la sesentena, que ve frustrados los planes de futuro que tenía diseñados para sus hijas con el fracaso sentimental del que adolece Milly –Mandy Moore-, la pequeña de su progenie. Tras una serie de desdichados fiascos amorosos, y temerosa de que su hija pierda la oportunidad de encontrar pareja, Daphne decide insertar un anuncio en una página web de contactos, a fin de poder conocer de cerca a los posibles candidatos y seleccionar a aquél al que considere mejor para su pequeña.
Los bienintencionados propósitos de casar a su hija con un acaudalado arquitecto se verán malogrados, sin embargo, cuando el tesón de un atractivo guitarrista, John –Gabriel Macht-, y la voluntad de su propia hija, se crucen en su camino, así como la inesperada y providencial aparición del padre del músico.
Con un género en el que se siente cómoda la redescubierta Diane Keaton, esta comedia nos propone un rato de diversión y esparcimiento como pocas películas lo consiguen. Con indudables reminiscencias a la exitosa Cuando menos te lo esperas, en este film el director Michael Lehman –que ya nos sorprendiera con 40 días y 40 noches o La verdad sobre perros y gatos-, nos propone ahora una perfecta excusa para abandonar el mundanal tedio e imbuirnos en las salas cinematográficas.
Como apunte en este cuaderno de bitácora, quizá quepa sugerirles que no se dejen llevar por las primeras apariencias, ya que ¡Porque lo digo yo! padece de cierta sobriedad inicial, que se ve suplida con un nudo y desenlace inmejorables, conformando en su totalidad una comedia graciosa y distendida. En definitiva, se trata de un film que sin duda hará las delicias de toda la familia… Incluso de las madres.

The Host (o el engaño de un genial publicista)
María A. Sopeña Font
Tráiler
Dirección: Bong Joon-ho.
País: Corea del Sur.
Año: 2006.
Duración: 119 min.
Género: Acción, fantástico, terror.
Interpretación: Song Kang-ho (Park Gang-du), Byun Hee-bong (Park Hee-bong), Park Hae-il (Park Nam-il), Bae Doo-na (Park Nam-joo), Ko Ah-sung (Park Hyun-seo), Lee Dong-ho (Se-ju), Lee Jae-eung (Se-jin).
Guión: Bong Joon-ho, Hah Joon-won y Baek Chul-hyun; basado en un argumento de Bong Joon-ho.
Producción: Choi Yong-bae.
Estreno en Corea del Sur: 27 Julio 2006.
Estreno en España: 2 Marzo 2007.
Profundamente decepcionante. Arriesgado ejercicio de mezcla de géneros; un guión pretencioso en un despropósito de proyecto ante el que no cabe sino sentirse absolutamente engañados. Es posible que el aluvión de críticas (excelentes y desproporcionadas) la haya privado del carácter de película de culto que hubiera conservado y atesorado si la inmensa campaña comercial que ha desvirtuado su espíritu no nos empujara irrevocablemente a despellejarla en un justificado intento de resarcirnos contra esta burla que, en resumen, acaba siendo una parodia de sí misma.
John-ho Bong tras su genial Crónica de un asesino en serie, prometía mucho más en esta nueva aventura. Animada por un trailer sorprendente y una descarada campaña de promoción (“Primero fue Tiburón…luego Alien…”) cuanto menos engañosa; avalada por felices críticas y demás comentarios (incomprensibles los realizados por la prestigiosa revista Variety calificándola como la mejor película de monstruos de la historia) me acerqué al cine para ver la última de lo que, esperaba, fuera género de “monstruos”; pero de monstruos coreanos (que dan mucho más miedo) y no de esos revenidos americanos con moraleja patriótica y familia unida con el himno al fondo.
Sin palabras. Tras los prometedores quince primeros minutos en que se muestra al monstruo de frente (sin esconderlo hasta el final como nos tienen acostumbrados nuestros primos yankis) en una espectacular escena de persecución a cámara lenta a la orilla de un río coreano (escena ésta especialmente gratificante teniendo en cuenta lo novedoso tanto del escenario como de la velocidad, la distribución y la irrupción del elemento antagonista de la historia) el ritmo cae y es entonces cuando comienza de verdad la película….para nuestra desgracia.
Obviando por completo al monstruo (más parecido a una sardina radiactiva estilo Los Simpson que a su pariente japonés Godzilla) que se convierte en mero comparsa del resto del reparto, el director cae en una pretenciosa y desconcertante mezcla de géneros sin ton ni son; a saber: el padre más palurdo del pueblo con un incomprensible tinte rubio y su esperpéntica familia inician la búsqueda de la niña secuestrada por el monstruo (macuffin) durante los siguientes e interminables minutos (u horas…se pierde la noción del tiempo) en los que la narración sufre continuos acelerones y frenazos que ahogan el posible suspense en detrimento de unas vagas presentaciones que no tienen que ver con lo que se prometía en la promoción (ya sabéis…Tiburón… Alien… Godzilla incluso, y otras referencias obligadas que una tiene en su estructura mental, o cabeza, y que no por valerse de unos personajes con la profundidad humana de un charco desmerecen un género tan válido como cualquier otro y que Mr. Bong ha desaprovechado en este ejercicio de egocentrismo y vanidad)
Un uso y abuso del humor negro, del cinismo peor empleado del momento (desperdiciando grandes oportunidades) de la crítica intencionadamente cómica (perdiendo mordacidad en el intento pretendiendo asumir un rol moralizante que le está demasiado grande) unidos al desconcierto al que nos empujan unos personajes que se difuminan a medida que avanzan (la lacónica presentación del principio ayudada por un magnífico casting pierde efecto al diluirse en un conjunto mediocre) en su absurda búsqueda rodeados por un humor negro (negrísimo como la boca del bicho, una sardina bulímica de diez metros) y una falta de coherencia y ritmo en el relato conforman (salvo contadas excepciones como la escena de la persecución y los mejores quince segundos del film en la escena del charco) un soporífero resultado que acaba con la paciencia del espectador.
Y es que a Bong le pierde la vanidad…(ojo que desvelo parte del final) en el cuartito de hora que me cundía en clase de cine (realización) básicamente lo único que aprendí es a no tomar al espectador por tonto y a no engañarle…el suspense negativo enfada, hiere e irrita profundamente…es así y esto lo sabían desde los grandes grandísimos hasta los peores imitadorzuelos…pero John-ho se durmió el día que lo explicaron…qué significa esa escena en el funeral? Y ese delirante final con efectos especiales de cinco duros? con el espectador no se juega porque es rencoroso y no olvida (o esa soy yo??) Personalmente se la tengo guardada a Mr. John-ho Bong (tela)…para la próxima….
Y es que como decimos en España (pioneros en el género de monstruos y demás esperpentos… o mejor dicho y a tenor de la actual situación del gremio…del género catastrofista)…el que mucho abarca…

CONCURSANTE
Lucía Tello Díaz
Tráiler
Dirección y guión: Rodrigo Cortés.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 90 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Leonardo Sbaraglia (Martín Circo Martín), Chete Lera (Edmundo Figueroa), Myriam Gallego (Laura), Luis Zahera (Pizarro), Myriam de Maeztu (Santillana), Fernando Cayo (Eloy).
Montaje: Guillermo Represa y Rodrigo Cortés.
Dirección artística: Antón Laguna.
Vestuario: Cristina Rodríguez.
Estreno en España: 16 Marzo 2007.
Rodrigo Cortés no es un director novel al uso. Después de su laureado cortometraje Quince días, el realizador gallego lleva a la gran pantalla la vida de Martín Circo Martín, un profesor de Economía que por avatares del destino, acaba embebido en un programa de televisión que le arruina la vida. Con esta película “amañada” –como el propio Cortés la define-, el director nos propone una ácida crítica al sistema crediticio internacional, y un viaje iniciático a los entresijos de un mundo en equilibrio más inestable y fluctuante de lo deseable. En un intento desesperado, Martín –Leonardo Sbaraglia-, intenta sustraerse de la espiral en la que se ve involucrado, aunque para ello tenga que deshacerse de todo cuanto había atesorado a lo largo de su vida.
Concursante se revela como una hipérbole tragicómica de la sociedad actual, que presenta unas novedades formales con indudables reminiscencias a F for Fake, y un montaje que deja patente los referentes de Scorsese y Orson Welles a quienes Cortés venera.
En definitiva, es Concursante un grotesco retrato de una sociedad de excesos que, no en vano, demuestra que no somos más que un mínimo enlace dentro de un engranaje inaprensible y complejo.
Sin duda, una ópera prima que invita a la reflexión. Absténganse admiradores del neoliberalismo descarnado o economistas sin escrúpulos. Quien avisa no es traidor.

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