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Philip Morris, ¡te quiero!
Francisco Trinidad

Dirección: Glenn Ficarra, John Recqua
Guión: Glenn Ficarra, John Recqua, Steve McVicker (novela)
País: USA, Francia.
Año: 2010.
Duración: 100 min.
Género: Comedia, drama.
Reparto: Jim Carrey, Ewan McGregor, Leslie Mann, Rodrigo Santoro Producción: Luc Besson, Andrew Lazar, Far Shariat.
Estreno en España: 13 de Agosto del 2010.
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Steven Russel (Jim Carrey) lo tiene todo: unos padres que le quieren, una mujer piadosa que comparte con él su vida diaria - y los posteriores rezos nocturnos -, una hija preciosa, un trabajo como policía al servicio de su comunidad... Pero como sin conflicto no existiría la vida, nuestro caricaturesco personaje descubre que quizás su vida no es tan adecuada para él como parece. ¿Por qué? Bueno, quizás influya en cierto aspecto que su madre biológica no quiera saber nada de él, a pesar de que, como Steven puede comprobar, ella sí puede ocuparse de otros dos hijos. En esta crisis también puede tener algo de importancia un accidente de tráfico que sufre nuestro protagonista, incluso hay quien puede señalar que además de todo eso su secreta homosexualidad pudo hacer estallar por los aires la vida de Steven, pero, ¿quién puede señalar al culpable?

Ayudado por todo, Steven consigue rediseñar su vida, comenzando por afrontar su estrenada realidad... nueva casa, nuevo novio (Rodrigo Santoro) y un nuevo estilo de vida que le permite disfrutar al máximo. Pero para costear todo el lujo de esa nueva rutina, Steven recurre a diversos métodos de dudosa legalidad para obtener una financiación extra, recurriendo a las cada vez más frecuentes estafas al seguro. Por supuesto, pasa poco tiempo hasta que la policía comienza a perseguir a nuestro dicharachero protagonista, siendo finalmente capturado.
Pese a lo que podríamos pensar, en la cárcel Steven no sufre de inimaginables desprecios, peleas o terribles experiencias de mano de resbaladizas pastillas de jabón. No, Steven de repente se descubre profundamente enamorado de un compañero del presidio, Philip Morris (Ewan McGregor). Steven hará lo imposible por permanecer siempre unido a Philip, pese a que ello supongo comenzar una serie de intrincadas mentiras que acaban por tejer un enmarañado panorama de estafas.

Basada en el libro de Steve McVicker, I love you Philip Morris - este a su vez basado en una historia real según el autor -, la película nos presenta de una manera extremadamente divertida la atípica comedia romántica. Y sí, he dicho atípica, porque parece que una gran parte de las distribuidoras estadounidenses han pensado que el hecho de representar una relación homosexual pueda ser un impedimento en la patria del tío Sam. De hecho, la película puede estar orgullosa de haber sido estrenada antes en países como España que en su propia patria. Y tranquilos, os puedo asegurar que no hay nada ofensivo en lo proyectado en esta película, siempre será más ofensivo el hecho de intentar evitar su distribución.
Como dijo ese gran filósofo, Peter Griffin: [refiriéndose a los EEUU] “Fundaremos un nuevo asentamiento, donde defender los derechos de todos. Salvo negros, asiáticos, latinos, judíos, gays, mujeres, musulmanes... eh... todos los que no sean hombres blancos... me refiero a blancos blancos: ni italianos, ni polacos... sólo gente de Irlanda, Inglaterra y Escocia... pero sólo ciertas partes de Escocia e Irlanda... sólo blancos de verdad... ¿sabes qué? Ni siquiera blancos... que nadie tenga derechos. ¡Ah!... América”
Con un elenco liderado por Jim Carrey, el acento cómico consigue estar fielmente defendido, encontrando ciertas reminiscencias a las pasadas producciones hollywoodienses de comedia romántica tales como Algo pasa con Mary (1998), La boda de mi mejor amigo (1997), Los padres de ella y Los padres de él (2000 y 2004 respectivamente). Pese a todo, no puedes evitar disfrutar con cada una de las estrafalarias situaciones que provoca nuestro protagonista Steven Russel, y no ya por lo cómico de cada momento, si no por el verdadero fin de Steven: no persigue nada más que a su verdadero amor.
Y es que no se hace difícil sentir un inmenso cariño por Philip Morris, con su especial candor. Con un más que notable aclaramiento capilar, Ewan McGregor consigue encandilar no sólo a Steven Rusell, si no a todo el público. Quizás de una inocencia demasiado exagerada, el personaje que Mr McGregor interpreta de nuevo de manera genial, consigue atrapar la historia vital de Steven, y consigue además aportarle un fin a toda su experiencia vital.
Pese a que parecíamos haber olvidado que Jim Carrey seguía en activo - no podemos olvidar (y ojalá no fuera así) sus conocidos papeles en Ace Ventura (1994 y 1995) y La máscara (1994), aunque también nos dejó un buen sabor de boca en El show de Truman (1998), o Man on the moon (1999) - no os extrañéis, porque en lo próximos meses podremos ver su cara de nuevo en la cartelera. En esta película podemos notar que Jim se siente cómodo, de nuevo regresando al mundo cómico, aunque no exento de duras críticas. Es muy de agradecer que haya disminuido el nivel de gesticulación durante la cinta, y sea quien sea el encargado de haberlo evitado, mi más sincera enhorabuena.
Con una historia imponente, el film consigue estar a la altura de lo que como espectador puedes pedirle, tanto a nivel cómico como a nivel ético. Porque, no hay que dejar de perseguir el sueño de ser felices en la vida. No hay que dejar de luchar por esa persona que hace que todo de repente tenga sentido. Porque hay que estar por encima de estúpidas ideas preconcebidas que limitan hoy en día la emisión de romances. Porque está en nosotros mismos esa búsqueda de la felicidad sin importar dónde tengamos que ir o cuánto tengamos que estafar al seguro. Porque a veces, tenemos que levantarnos de nuestra butaca, y, aunque hordas de irascibles espectadores nos lancen sus refrescos y palomitas, alzar nuestra voz y gritar sin pensarlo: “¡¡¡Yo también te quiero, Philip Morris!!!”

ORIGEN
Francisco Trinidad
Título original: Inception
Dirección: Christopher Nolan
País: USA, Reino Unido.
Año: 2010.
Duración: 150 min.
Género: Ciencia ficción.
Reparto: Leonardo DiCaprio, Marion Cotillard, Cillian Murphy, Ellen Page, Joseph Gordon-Levitt, Ken Watanabe, Tom Hardy, Michael Caine, Dileep Rao, Producción: Warner Bros. Pictures, Syncopy, Legendary Pictures
Estreno en España: 23 de Julio del 2010.
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¡¡DESPIERTA!!... ¿te notas algo extraño? ¿no estás preocupado por nada? ¿no notas algo que antes no estaba ahí dentro? ¿¿seguro?? Si realmente no te preocupas es porque aún no te has acercado a un cine - bueno, como siempre dicen, sólo a uno de los mejor cines - para ver Origen. Y si eso es verdad, deja de leer ahora mismo, aprovecha de verdad tu tiempo y acércate a ver esta magnífica película.
Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) tiene un peculiar oficio. En una época futura, aunque no demasiado lejana, Dom es el mejor de entre todos los ladrones. Pero no penséis que se dedica a entrar en lujosas mansiones y llevarse consigo diamantes de tamaños inimaginables. No, la imaginación de Christopher Nolan (guionista y director del film) va mucho más allá. Dom se encarga de colarse en los sueños de sus víctimas y conseguir la información que le requieran. Dentro de sus sueños, interactúa con el subconsciente de la víctima, y rebusca hasta encontrar la caja fuerte donde se encuentra lo más oculto de cada uno.
Pese a que Dom cuenta con la participación de Arthur (Joseph Gordon-Levitt) y Fischer (Cilian Murphy) en esta ocasión prefiere ir un paso más allá y tratar de lograr el reto que le propone un exigente cliente, algo que hasta entonces jamás se había conseguido, más allá de robar una simple información en principio oculta. Con todo, el más difícil de los retos para Dom será mantener a raya a sus propios demonios internos, genialmente interpretados por una despechada Marion Cotillard (Mal en la cinta), que hará que todo el plan que construyen se derrumbe bajo la fuerza del subconsciente.
Con un reparto en el que destaca por méritos propios Leonardo DiCaprio, pero que cuenta con numerosos rostros de sobra conocidos para el gran público, la historia resulta estar tan bien elaborada que el guión se establece como el verdadero factor del éxito del film.
Con sus últimos trabajos, Christopher Nolan (Following, Batman Begins, The Dark Knight, y la futura Batman 3), parece demostrarnos que es capaz de dejar una profunda marca en el género de la ciencia ficción. Con Origen, el director y guionista británico introduce al espectador en una historia apasionante, que consigue absorber a cualquiera desde el primer minuto. Enmarcando la acción en la accesibilidad a un mundo onírico, con un sólo objetivo de los protagonistas consigue llenar los 149 minutos de la película. En el último minuto, por supuesto, logra finalmente que todo el mundo no pueda dejar de pensar en ese desenlace... (tranquilos, de estas líneas no saldrá ni un ápice de lo que ocurre, pese a que se debería de buscar una solución colectiva, al estilo de lo ocurrido con la fe “lostiana”).

Al margen de heridas del pasado aún sin cicatrizar, con esta cinta recuperamos un poco la fe en que no todo está ya visto. Con unos impecables efectos especiales, situados estratégicamente a lo largo del film, podemos adentrarnos en una tecnología onírica al más alto nivel de desarrollo. Los entornos creados para poder adquirir la información requerida son sin lugar a dudas increíbles, algo que se escapa de lo que cualquiera de nosotros podamos llegar a ver en nuestros sueños. ¿O no?
Una vez experimentado todo lo que esta cinta es capaz de ofrecernos sólo nos queda cerrar los ojos, y sujetando nuestro totem con la mano, aferrarlo fuerte, identificando en cada momento que sigue ahí, y poder distinguir cuándo estamos sufriendo nuestra vida real y cuándo alguien está infiltrándose en los delirios oníricos de nuestro subconsciente para algún retorcido fin.
Cerrad de nuevo los ojos... tranquilos... ya todo comienza a iluminarse y podemos volver a nuestro sueño... a esa irrealidad que supera nuestra realidad...
“El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños.”
Paulo Coehlo

EL AMANECER DE LOS MUERTOS
Francisco Trinidad
Título original: Fawn of the dead
Dirección: Zack Snyder
País: USA, Canadá.
Año: 2004.
Duración: 100 min.
Guión: George A. Romero
Reparto: Sarah Polley, Ving Rhames
Estreno en España: 23 de Abril del 2004.
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De nuevo acosados por la escasez de ideas, Hollywood recurre a un socorrido remake para resucitar las carteleras. Con esta nueva versión, Zack Snyder dirige el guión elaborado por James Gunn siguiendo la estela del de George A. Romero.
La película comienza basándose en las experiencias de Ana (Sarah Polley), una enfermera que despierta un día acosada por el ataque de hordas de zombis. Junto con otro grupo de supervivientes, consigue establecer un último reducto a salvo de los no muertos en un centro comercial. Con todo, deberán de diseñar un plan para escapar de los cada vez más zombis que se congregan a su alrededor.
En el centro comercial los mayores peligros no sólo vendrán de mano de los riesgos a ser contagiado por parte de los amenazantes zombis, si no que los delirios de grandeza de inútiles guardas de seguridad y las aspiraciones de supervivencias propias de cada personaje harán difícil el poder seguir adelante en un mundo teñido de sangre verde.

Con un reparto conocido (y reconocible) para el gran público, la película no consigue ir más allá de describir los típicos clichés del género de los no muertos. Con un amplio repertorio de armas, persecuciones y sangre que mana a borbotones de las bocas de putrefactos individuos, no existe un aliciente especial que consiga diferenciar esta cinta del resto de las del género.


UN CIUDADANO EJEMPLAR
Francisco Trinidad
Título original: Law abiding citizen
Dirección: F. Gary Gray
País: USA.
Año: 2010.
Duración: 151 min.
Género: Acción.
Reparto: Brice McGill, Colm Meaney, Jamie Foxx, Gerard Butler, Annie Corley, Viola Davis, Leslie Bibb, Gregory Itzin, Richard Portnow, Regina Hall, Michael Kelly, Michael Irby, Brooke Mills, Esmerals-Angel Young, Christian Stolte
Guión: Kurt Wimmer
Producción: Warner Bors. Pictures
Musica: Brian Tyler
Montaje: Dan Lebental
Fotografía: Jonathan Stela
Estreno en España: 7 de Mayo del 2010.
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Clyde Shelton (Gerard Butler) ve marcada su vida cuando dos individuos irrumpen en su casa y matan a su mujer y su hija ante sus ojos. Poniendo toda su confianza en que el sistema judicial podrá hacer pagar ese terrible crimen, se apoya en su abogado, Nick Rice (Jamie Foxx) para conseguirlo. Sin embargo, durante el juicio se llega a un acuerdo con uno de los asesinos para que culpe a su cómplice y rebajarle así la pena. Diez años después, cuando se somete a la pena de muerte a su compañero, un suceso extraño llama la atención de la policía: lo que se suponía que era una muerte controlada e indolora se transforma en una agonía estremecedora, por lo que parece un sabotaje.
Al mismo tiempo, el asesino exculpado -que disfrutaba de la libertad- es encontrado asesinado. La policía acude inmediatamente al señor Shelton, quien se entrega sin oponer resistencia. El ahora fiscal Rice se enfrenta a un hombre que no parece empeñado en atacar al sistema judicial, si no en hacerlo caer por sus propios fallos.

Tomando un argumento que suscita bastante controversia hoy en día, este film logra captar la atención del espectador, cada instante con más fuerza a medida que transcurre la película, y consigue manifestar las muchas incoherencias en las que cae el sistema judicial moderno. Con un reparto excepcional para tal fin, encabezado por Jamie Foxx y Gerard Butler, la película consigue conmover desde un enfoque centrado en la acción, en los trepidantes movimientos de una partida de ajedrez, en la que parece que uno de los contrincantes consigue hacerse con el dominio en base a la anticipación.
Gerard Butler se presenta últimamente en nuestra carteleras como un inquilino habitual, con películas como Drácula 2001 (2000), Lara Croft: la cuna de la vida (2003), El fantasma de la ópera (2004), 300 (2007), Como entrenar a tu dragón (2010). En esta nueva película, el actor escocés consigue aportar el ritmo dramático y contenido al personaje del padre desgarrado, que trata de consumir su venganza lentamente, con un meticuloso trabajo previo. Por su parte, Jamie Foxx - Ali (2001), Collateral (2004), Ray (2004) [Oscar al mejor actor], Corrupción en Miami (2006), Dreamgirls (2006) - hereda el más que conocido papel de fiscal americano, que se debe a un valor tan noble como la justicia. Para hacer frente a la situación, deberá de sentar sus prioridades y recordar los principios que guiaban su vida antes de llegar a un nivel de cómodo poder.
Con una promoción desapercibida frente a otros estrenos con los que comparte cartel, Un ciudadano ejemplar cosecha un éxito arrebatador en aquellos que se deciden por una película que no se conoce. En ocasiones como éstas, ese descarte con tintes publicitarios te permite disfrutar de una película muy estructurada en torno a la solidez de los valores éticos en la actualidad.
¿Y es que acaso nadie sería capaz de seguir los pasos de Clyde Shelton en el caso de contar con esa capacidad?

LA CUARTA FASE
Francisco Trinidad
Título original: The fourth kind
Dirección y guión: Olatunde Osunsanmi
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 98 min.
Género: Ciencia ficción, suspense.
Reparto: Milla Jovovich, Elias Koteas, Will Patton, Alisha Seaton, Daphne Producción: Paul Brooks, Joe Carnahan.
Estreno en España: 6 de Noviembre del 2009.
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“Soy Milla Jovovich, actriz. Interpreto a la doctora Abigail Tyler. Esta película es una dramatización de hechos ocurridos en Octubre de 2000 y está respaldada por imágenes reales de archivo, algunas de las que verán son... tremendamente perturbadoras”.
Con estas palabras se presenta el inicio de la película de mano de una profundamente seria Milla Jovovich. En esta ocasión interpreta a la doctora Abigail Tyler, una psicoterapeuta instalada en Nome, un pueblo aislado de Alaska. Tras la dramática muerte de su marido, decide retomar su trabajo, investigando una serie de extraños sueños que parecen compartir distintos vecinos de Nome. Tras sesiones de hipnosis, los pacientes recuerdan la presencia en sus propias casas de extraños seres inidentificables. Con todos los testimonios que va recogiendo, la doctora Tyler trata de dar una explicación racional a estos fenómenos que parecen al causa de misteriosas desapariciones.
Milla Jovovich parece pretender demostrarnos sus aptitudes como actriz desde la lejana película Regreso al lago azul (1991). Tras El quinto elemento (1997), cinta en la que compartió protagonismo con Bruce Willis, Chris Tucker y Gary Oldman, Jovovich se ha consagrado como una constante en las carteleras de todo el mundo, y durante los últimos años ha sido presentada como la cabeza de cartel en la saga de Resident Evil. Pese a lo reprochable de ciertas actuaciones en anteriores películas, en este caso Milla consigue hacer un trabajo adecuado a lo expuesto en el film. El hecho de no tratar de sustituir a los testimonios y experiencias reales en los que está basada la película, consigue validar la dramatización que realizan, perfectamente combinada con los documentos incluidos.

Con una trama que parece haber protagonizado ya demasiadas películas en nuestras carteleras, este film consigue sorprender y al mismo tiempo cautivar al espectador incluyendo documentos inéditos en los que se ha basado la película. Desde el comienzo, las secuencias dramatizadas comparten pantalla con las grabaciones originales, algunas de las cuales de una tremenda dureza por su contenido. Pese a que en un principio es fácil tratar de mantenerse al margen de lo narrado en la película al final es inevitable no establecer una empatía con lo narrado: ¿quién sería capaz de poner en duda experiencias tan traumáticas para distintas personas?

Pese a todo, La cuarta fase no ha estado exenta de críticas. Por una parte, distintos medios acusaron a la productora Universal Pictures de haber promovido la creación de falsos artículos periodísticos para apoyar la veracidad de esta película. Por otra parte, parece que el haber intentado hacer pasar a una actriz (Charlotte Milchard) por la que parece ser en la cinta -en los documentos inéditos incluidos- la verdadera Doctora Abigail Tyler, ha hecho que muchos duden por tanto de la veracidad de dichos documentos.
Con todo, se ha demostrado que la película no está basada en hechos reales, o al menos en los hechos reales que exponen en la misma. Sin lugar a dudas, esto parece restar cierta veracidad a la cinta, pero no evita que los espectadores de la misma lleguemos a dudar de los límites de lo que es racional y factible, y -a título personal al menos- quedemos con una sensación de empatía por las personas que tengan que superar un trance como ese. Y es que, no parece aún se haya demostrado totalmente nuestra soledad en el Universo...

IRONMAN 2
Francisco Trinidad
Título original: Ironman 2
Dirección: John Favreau
País: USA.
Año: 2010.
Duración: 124 min.
Género: Ciencia-ficción.
Director: Jon Favreau
Reparto: Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Mickey Rourke, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson
Guión: Justin Theroux
Producción: Victoria Alonso, Kevin Felge
Musica: John Debney
Fotografía: Matthew Libatique
Estreno en España: 30 de Abril del 2010.
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Tony Stark (Robert Downey Jr.) parece decidido a seguir siendo el chico más malo de entre todos los superheróes. Pese a haber logrado la paz mundial y haber cumplido el sueño de su padre al construir la Stark Expo, Ironman no deja en esta entrega de estar acosado por estrambóticos villanos. En este caso, el afamado multimillonario deberá de enfrentarse no sólo a una nueva ristra de mecanizados enemigos, si no al peor adversario: su egocentrismo. Tras anunciar que su alter ego era el propio Ironman, Ivan Vanko (Mickey Rourke) jura a su padre, en su lecho de muerte, que se vengará de Stark. Para ello, partirá de un diseño semejante al que diseñó su padre -y que curiosamente Stark también usa- para elaborar un mecanismo tan mortal como excéntrico.
Mientras, Tony Stark decide nombrar directora general de su compañía a Pepper (Gwyneth Paltrow), preocupado por el lento envenenamiento que provoca en él el paladio del que está hecho el instrumento que le mantiene con vida. Para suplir las tareas de las que se encargaba Pepper, Tony decide contratar a Natalie Rushman (Scarlett Johansson), una eficiente secretaria que consigue cautivarle con algo más que llevar su agenda al día. Por si fuera poco, el Gobierno de Estados Unidos reclama a Stark que les ceda el diseño de las armaduras diseñadas por él para Ironman, dado el enorme peligro que podrían suponer en las manos equivocadas.
Esta segunda entrega de Ironman nos demuestra una vez más que ante la escasez de ideas es bastante rentable seguir explotando la creatividad de la fábrica Marvel, repitiendo una vez más una acción basada en los típicos clichés de Norteamérica. Tranquilos, que en breve podremos disfrutar de una tercera entrega de mano del formato 3D, además de una nueva saga que nos introduce Ironman, “Los Vengadores”. Es irónico, cuando los que realmente tendríamos que encargarnos de la venganza, en compensación, somos nosotros... no ellos.
Con un reparto ya conocido en esta saga (repiten Tony Stark, Gwyneth Paltrow) se incorporan Scarlett Johansson, Mickey Rourke y Samuel L. Jackson. Como bien comentó la propia actriz, Scarlett tuvo que someterse a cinco meses de entrenamiento para su papel en esta película... Quizás yo sea demasiado escéptico, pero no me digáis que se necesitan cinco meses para ese papel. Por supuesto, quizás se refiera a cinco meses, entrenando un primer día para saber cuántos pasos tenía que dar, y un último día -cinco meses después- para saber cuánta carne iba a enseñar.
Mención aparte merece la colaboración de Mickey Rourke. Pese a que en un principio los guionistas querían enfrentar a nuestro superhéroe de la brillante armadura con su archienemigo, “el Mandarín”, no pudo llevarse a cabo. Y es que el cirujano de Mickey (no Mouse, ¡cuidado!) no podía estirar más la cara para conseguir un aspecto más asiático, pero lo dejó preparado con el resto de extras de villano desconsiderado: tatuajes de quita y pon por todo el cuerpo, como si no hubiera sentido reparo en comprar Phoskitos a nivel industrial e ir mostrándolo; unos injertos de pelo lacio y grasiento, de ese de descubrir una nueva arma mortífera -pero no poder descubrir qué contiene el bote amarillo de la ducha-; un par de estiramientos faciales (de los que te suben el ombligo de tanto estirar) y ya por último, un repaso de Botox a nivel general, no vaya a ser que se le caigan las carnes en el peor momento. (Ya sabéis que si queréis poneros Botox en casa al estilo Rourke, no os olvidéis de poner una capa de imprimación antes, que si no luego no tira bien la toxina milagrosa....).
En cuanto a ti, Gwyneth, mi querídisima Gwyneth... esperaba cambiar de opinión ante esta nueva entrega, pero debo de suscribir todo lo que se escribió en la crítica para esta misma web de Ironman 1. Te mereces algo más, querida Gwyneth, cuando vuelvas a estar de bajón tú ponte en contacto con nosotros, que desde que nuestra increíble directora Lucía Tello se encargó del corto “Un tango con Norma”, podemos reconducir tu carrera y volver a hacerte pretendiente a otra estatuilla dorada. Créeme, que Lucía tiene talento, especialmente al escoger a sus actores...
Asumámoslo, nadie que no sea estadounidense podría lograr la paz mundial a golpe de hierro -no me refiero a fuera de las pantallas, of course-. Por supuesto, el mismo sujeto que consigue la paz mundial, es capaz de organizar espléndidas fiestas en mansiones de ensueño, con una simple llamada. Y por si fuera poco, en el período en el cualquiera de nosotros -pobretones mortales- sufriríamos una tremenda resaca, nuestro magnífico héroe consigue sintetizar una nueva sustancia... (Ponle un Highway to hell de fondo y todos lo pasamos por alto, mientras los pies nos bailan solos...).
Pero lo peor, al margen de esas incongruencias ya típicas en este tipo de películas, es la tendencia a seguir dinamitando la esperanza de los espectadores. Una simple esperanza que se basa en encontrar una historia distinta, algo que no se haya visto aún. Para los que no tengáis estas aspiraciones, os lo aseguro... ¡esta es vuestra película!

EL MAL AJENO
Francisco Trinidad

Título original: El mal ajeno.
Dirección: Óscar Santos.
País: España. Año: 2010.
Duración: 107 min.
Género: Suspense.
Reparto: Eduardo Noriega, Belén Rueda, Angie Cepeda, Clara Lago, Carlos Leal, Cristina Plazas, Marcel Borrás, Luis Callejo, José Ángel Egido.
Guión: Daniel Sánchez Arévalo
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Josu Inchaustegui.
Producción: Mod Producciones, Himenóptero, Telecinco Cinema.
Estreno en España: 18 de Marzo del 2010.
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Diego (Eduardo Noriega) es un exitoso médico, acostumbrado a lidiar con situaciones límite en el hospital. Desgraciadamente, el marido de una de sus pacientes le señala como el culpable de la muerte de su mujer, por lo que Diego sufre un duro enfrentamiento con él, tras el cual se despierta y sólo es capaz de recordar que el sujeto disparó una pistola contra él, pero no hay ningún daño aparente. Desde entonces, Diego trata de retomar su labor en el hospital, pero algo extraño les sucede a sus pacientes.

La película también cuenta con la participación de Belén Rueda, interpretando el papel de una mujer desencantada con el amor. Su relación con Diego dará un nuevo a sentido a su vida, pero el misterio que rodea a los extraños sucesos que ocurren hará que deban colaborar para salir adelante.
Con un guión que en ciertos momentos de la película pierde la fuerza que caracteriza a determinadas escenas, la película no consigue convencer en totalidad, dejándose llevar por un final que trata de resolver todos los conflictos que surgen, perdiendo la magia de lo desconocido en la que se inspira el comienzo del film.
Óscar Santos, director de la película, cuenta con un padrino de excepción para su primer largometraje, Alejandro Amenábar. Amenábar apoya a un equipo respaldado por trabajos, con quizás menos renombre, pero de gran calidad. Cabe destacar la participación de Daniel Sánchez Arévalo, quien se encargó de escribir y dirigir el alabado Azuloscurocasinegro (2006).
Con todo, la película sigue cayendo en las insulsas necesidades del cine español en cuanto a los amores desenfrenados se refiere. Además, el hecho de no contar con una base adecuada para el desarrollo de los matices más fantásticos de la película, deja la sensación de que la película no alcanza toda la calidad que podría haber conseguido.
Siempre ocurrirá lo mismo con el cine español, incapaz de culminar una gran idea con una película a su altura. Más que una un mal ajeno, lo que nos transmite es un enorme sentimiento de... vergüenza ajena.


PARANORMAL ENTITY
Francisco Trinidad
Título original: Paranormal Entity
Dirección: Shane Van Dyke
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 90 min.
Género: Terror.
Reparto: Shane Van Dyke, Erin Marie Hogan, Fia Perera
Guión: Shane Van Dyke
Producción: Shane Van Dyke
Montaje: Bill Parker
Distribuidora: The Asylum
Estreno: 22 de Diciembre del 2009.
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Por primera vez me hago cargo de comentar una película que no pasa por los cines, si no que directamente ve la luz en formato DVD. Y os puedo asegurar que no es ese el motivo por el que esta película no llega a valer el disco en el que está grabado.La cinta muestra desde un enfoque de documental los sucesos que acontecen a la familia Finley. Tras la muerte de su marido,Ellen Finley (Fia Perera) empieza a contactar con lo que parece ser su marido desde el más allá.
A medida que esta comunicación se hace más frecuente, unos extraños sucesos tienen lugar en el hogar familiar. Por ello, Thomas (Shane Van Dyke), el hermano de la familia, decide comenzar a grabar todo lo que ocurre para así documentar el caso. Todos los eventos que sufren parecen centrarse en la hermana de Thomas, Samantha (Erin Marie Hogana), que cada día se muestra más trastornada por esa presencia que la persigue. En busca de ayuda, la familia trata de recurrir a un médium que les aconseje qué poder hacer con su nuevo inquilino, pero por desgracia la visita del experto se hace de rogar.

Siguiendo al estela de la exitosa Paranormal activity (comentada también en esta web), Shane Van Dyke recurrió a escribir un guión prácticamente igual -escribir quizás sea demasiado generoso, su tarea fue algo más “copy-paste”-. Las localizaciones recuerdan a las de su predecesora (típica casa americana), el estilo del rodaje es idéntico, en formato de diario nocturno que registra las peripecias acontecidas por la familia y al día siguiente las caras de asombro de los mismos... Algunos defenderían que esta película pertenece al grupo de las “mockbuster” al tomar el testigo de Paranormal Activity, pero podréis comprobar personalmente que se trata de una vulgar copia.

Al margen de contar con una casa realmente ridícula (¿por qué no hay rastro de vida en esa casa? ¿Era necesario intuir que no habían quitado ni las etiquetas a los sofás para poder devolverlo cuando terminaran de grabar ese fin de semana?), y una historia que se basa en el “copy-paste”, no sólo de Paranormal Activity, si no también de Pesadilla en Elm Street y Poltergeist (ya sabéis el efecto que puede crear en el subconsciente colectivo una televisión inundada por la señal de nieve).
Quizás alguno conozcáis a Shane Van Dyke (guionista, director, productor, actor en esta cinta) por su colaboración previa como protagonista en la televisiva serie Diagnóstico asesinato, con su papel del Dr. Mark Sloan (¡no os confundáis con Grey’s Anatomy!, esta es una versión más tejana...). Si aún no le recordáis -os comprendo, yo tampoco-, os puedo dejar un enlace a su sitio oficial para que comprobéis de primera mano el “talento” de este “actor”. Tras ver ese monstruoso sitio no comprendo por qué se limitó a copiar a Paranormal Activity, cuando con esa web ya tiene material paranormal de sobra.
El resto de los actores de este film -me refiero a los tres restantes- no consiguen aportar mucho más, incluso podemos ver la impotencia reflejada en sus ojos ante tal espectáculo. Porque si con alguna ventaja cuenta esta película, es que algún incauto decida comprar el DVD por confusión con la original Paranormal Activity.
Se nota que intentan dar una profundidad real a la película, convirtiéndolo en el testimonio de una familia, pensando que pueden hacernos creer que los sucesos acontecidos son el testimonio real que rodea a este singular caso... Por supuesto, no podían dejar de rematar este show con una escena de posesión catatónica en la bañera, protagonizado por Samantha. En realidad esa escena sobra... bueno, esa y las que se incluyen los restantes 90 minutos de metraje...
Visto lo visto a Paranormal Activity podemos aplicarle lo comúnmente dicho: “De fuera vendrán, que bueno te harán”.


SHUTTER ISLAND
Francisco Trinidad
Título original: Shutter Island
Dirección: Martin Scorsese
País: USA.
Año: 2010.
Duración: 138 min.
Género: Thriller, Intriga.
Reparto: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben
Kingsley, Emily Mortimer, Michele Williams, Patricia
Clarkson, Max von Sydow, Jackie Earle Haley,
Elias Koteas, John Carrol Lynch, Ted Levine,
Christopher Denham
Guión: Laeta Kalogridis
Producción: Paramount Pictures, Phoenix
Pictures, Sikelia Productions, Appian Way
Fotografía: Robert Richardson
Trailer: http://www.shutterisland.com/
Estreno en España: 19 de Febrero del 2010.
Scorsese vuelve a apostar - eso sí, con un imbatible as en la mano como Leo DiCaprio – y parece que crítica y público apoyan su proyecto. Con esta película, el director neoyorquino nos introduce de lleno en la visita de un par de agentes judiciales, Teddy Daniela (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) a un hospital psiquiátrico situado en una lejana y siniestra isla.
Dicho hospital psiquiátrico ostenta además la categoría de centro penitenciario, cobijando entre sus muros a los más peligrosos y desequilibrados reclusos. Los dos agentes tratan de investigar la desaparición de una peligrosa asesina recluida allí, pero en el transcurso de su rutinaria tarea deberán de enfrentarse al encierro en esta institución debido a una más que inoportuna tormenta. Una vez dentro deberán lidiar con todos los indicios que les indican que en ese centro ocurren sucesos muy extraños, que parecen apuntar a la extraña gestión del doctor John Cawley (Ben Kingsley).
Parece que el idilio - laboral, por supuesto - entre DiCaprio y Scorsese parece no dejar de dar frutos, y esta película no se queda atrás. Con una impresionante fotografía, en esta película podemos sentir lo alejados que quedan todas las posibles leyes de esta isla de locos. Un isla que oculta secretos que, pese a las posibles secuelas que ello pueda producir, no se resuelven.
Es maravilloso cuando una película consigue encerrarte en su atmósfera, sorprenderte con cada giro y dejarte finalmente sin respiración. Pero de que sirve todo ello, ¿si luego se quedan muchos puntos por resolver? (Desde aquí hago un llamamiento, entre otros, a todos aquellos que viven colgados de rocas en los acantilados, para que den testimonio de su verdadera realidad...)

Podríamos achacar estas faltas a esa necesidad de recortar la narrativa para obtener una versión apta cinematográficamente (la cinta está basada en la novela homónima de Dennos Lehane), pero no deja de desparecer en nosotros esa sensación de que le falta ese punto para ser una buena película.
Mención aparte merece la colaboración de nuestro estimado Leo DiCaprio que, intentando dejar de lado pasados recuerdos de enormes transatlánticos (sí, no he podido evitar recordarlo, pero es que no hay lobotomía lo suficientemente profunda para solucionarlo) consigue resolver de manera satisfactoria su actuación. Parece que la experiencia es realmente un grado, y en este caso merece la pena señalarlo. Con un guión difícil, sembrado de trampas y misterios, el papel del protagonista debe saber confundir y atrapar al público, haciendo de su historia ficticia, el más importante desvelo de los insólitos espectadores. ¿Dónde están los límites de la locura?
A la luz de la película queda claro que lejos de las celdas de este centro penitenciario - hospital psiquiátrico. ¿Quién puede asegurar cuáles son hechos reales y cuáles son producto de su imaginación? Quien aún piense que puede definirlos, no le animo simplemente a ver Shutter Island, si no recapacitar en su propia vida... ¿acaso no tenemos todos un faro en el que ocultamos lo más oscuro de nuestro subconsciente?
Los que hayan visto ya la película sabrán el por qué de esta referencia, los que no la hayáis visto... seguid la luz.


¿QUÉ LES PASA A LOS HOMBRES?
Francisco Trinidad
Título original: He’s just not that into you
Dirección: Ken Kwapis
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 129 min.
Género: Drama, Romance, Comedia.
Reparto: Ben Affleck, Jennifer Aniston, Drew Barrymore, Jennifer Connelly, Kevin Conolly, Bradley Cooper, Gennifer Goodwin, Scarlet Johansson, Kris Kristofferson, Justin Long, Leonardo Nam, Sasha Alexander.
Producción: Nancy Juvonen
Estreno en España: 3 de Septiembre del 2009.
Pincha aquí para ver el trailer
No cabe duda alguna: si lo que buscas es un tema conflictivo, que encienda a la gente nada más mencionarlo, que sea capaz de dividir a la población mundial, sólo tienes que pensar en el eterno conflicto entre hombres y mujeres. Y cómo no, esta película se basa en ese imperecedero enfrentamiento, en el que parece que aún no está dicha la última palabra.
Basada en el libro homónimo, escrito por Greg Behrendt y Liz Tuccillo - más conocidos por ser parte del equipo de guionistas de la exitosa “Sexo en Nueva York” – la película nos presenta los problemas que pueden tener un grupo de parejas de hoy en día: una eterna soltera que no logra descifrar el lenguaje masculino, una pareja en crisis por la aparición de una tercera persona, un grupo de singles con ganas de encontrar el amor verdadero y una pareja que no sabe cómo avanzar en su relación, entre otros casos - patológicos, seguro -.
Por si fuera poco, no se contentan con mostrar demasiados – y cuando digo demasiados, creedme, son DEMASIADOS – tópicos en estas aventuras amorosas, sino que además cuentan con un reparto digno de mención. He dicho digno de mención, pero habría que especificar qué tipo de mención. Por una parte tenemos esos actores que con su presencia nos evocan la esencia de la comedia romántica: Ginnifer Goodwin (Gigi), que además de una bonita sonrisa consigue aportar cierta consistencia al papel que le toca interpretar, algo insulso, o Jennifer Aniston (Beth), aunque la pobre siempre figurará en nuestros corazones como Rachel-La-Ex-de-Brad-el-cual-la-dejó-por-Jolie-para-formar-una-camada, o más cariñosamente, como “la chica que perdió lo que más de un@ para si querría”.
Otro grupo de actores dentro de la película podríamos establecer que son aquellos que sin llegar a destacar, hacen que la película tenga más sentido - no sólo por su interpretación, también por su rol – aunque a veces sientas que están encasillándose. Scarlett Johansson (Anna) podría ser una de las integrantes de este grupo – parece que no te molesta que repetir en personajes de calienta… dejémoslo en calienta-palomitas -, pero también podemos encontrar a Drew Barrymore (Mary) y Kris Kristofferson (Ken Murphy), que pueden considerarse como los que tienen eternamente cara de confusión, pero algo así como que con matices: confusión-enamorado, confusión-engañada, y el más difícil aún: ¡¡confusión-confusos!!
Por último, el tercer grupo de “actores” es aquel que podríamos denominar como los actores cuyo talento interpretativo está en la UCI, en constante criticidad. Un buen ejemplo son Ben Affleck (Neil) y Jennifer Connelly (Janine). Porque, podemos entender que Ben tuviera su tirón en un momento muy puntual, pero creo que ahora mismo no hace más que empañar el lustre de esta película: hace falta algo más que su cara de caballo para poder interpretar el papel de la pareja de Jennifer Anniston (sí, de nuestra Rachel). Y qué decir de nuestra gran Jenniffer Connelly, que aunque en esta película parece encajar, nos deja sorprendidos y preocupados. Ya al margen de la película, querría hacer un llamamiento para recuperarla. Porque antes era una mujer que se veía guapa, casi espectacular. Pero ya no es la misma,… es un ente que se sigue llamando igual pero con la décima parte de peso. Por eso os pido, que si la véis no dudéis en invitarla a tomar algo. Simplemente con el gesto de tirarle a su boca – intentad encestar – el bocata que os vayáis comiendo por la calle podremos recuperar a la Jenniffer de la que todos nos enamoramos en películas como “Una mente maravillosa”.
Sinceramente, más allá del morbo de ver a toda esta panda de grandes conocidos en inverosímiles enredos sentimentales, la película no presenta ningún otro atractivo. Porque sigue siendo otro ladrillo más en el muro de los que intentan mantener el conflicto sexual en nuestra cotidianidad, otro lastre para separarnos más aún y pretender hacernos ver que, por ejemplo, una mujer tiene que conseguir realizarse sólo si pasa por una relación amorosa – que, curiosamente, siempre resulta ser tortuosa -. ¿Estaremos preparados para una historia de realización personal, de catarsis, al margen de conflictos tan superficiales?

Pese a todo, la cinta se ha convertido en un filón en la taquilla con más de 1,39 millones de euros recaudados sólo en las salas españolas. Si aún estáis decididos a ir a verla, tened en cuenta que no es más que ficción, que la vida no se comparte con hombres o mujeres, sino con personas… no os dejéis engañar.

MILLENIUM I: LOS HOMBRES QUE NO AMAN A LAS MUJERES
Francisco Trinidad
Título original: Män som hatar kvinnor
Dirección: Niels Arden Oplev
País: Suecia
Año: 2009.
Duración: 129 min.
Género: Drama, Romance, Comedia.
Reparto: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Sven-Bertil Taube, Peter Andersson, Peter Haber, Marika Lagercrantz, Lena Endre, Ingvar Hirdwall.
Producción: Swedish Television, ZDF Enterprises, Yellow Bird Films, Nordisk Film.
Música: Eric Kress
Estreno en España: 3 de Septiembre del 2009.
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Una vez más podemos ver cómo una película se nutre de la estantería de best-sellers mundiales. Y no parece que en este caso el equipo haya dado puntada sin hilo, dado el éxito que ha acompañado a la película en su periplo por las taquillas de todo el mundo.
Siguiendo la primera novela de la trilogía “Millenium” de Stieg Larsson, la película nos presenta a Mikael (Michael Nyqvist), un infatigable periodista que participa en la revista de nombre homónimo a la trilogía. Tras sufrir el revés de la justicia por una de sus investigaciones, Mikael acepta realizar una nueva investigación: debe de esclarecer el crimen de la sobrina de Henrik Vanger, un acaudalado empresario. Pese a lo difícil que parece la tarea, dado que ocurrió hace unas decenas de años, Mikael desconoce que alguien sigue de cerca sus pasos, la hacker Lisbeth Salander (Noomi Rapace), una chica de agresiva apariencia, efectivo trabajo y … dudosa sexualidad.
Con un ritmo constante la historia se desarrolla como la gran novela de intriga en la que se inspira. A la adecuada actuación por parte del reparto se añade una cuidada fotografía que consigue convertirse en un mecanismo imprescindible para la cinta.
Pese a todo, ciertas escenas resultan demasiado duras, no sólo por el hecho que tratan de reflejar, sino también por el método tan explícito con el que lo hacen. En cierto modo no se pueden considerar una parte imprescindible de la película, pese al avance argumental de la misma.
El hecho de no contar con la colaboración del escritor de la trilogía, Stieg Larsson, que falleció el 9 de Noviembre del 2004 sin llegar siquiera a ver su publicada su obra, no supuso un hándicap en su lanzamiento. Claro está, que sus herederos seguirán promocionando las versiones cinematográficas, seguro que en pos de universalizar la labor de Larsson…
Con todo, esta película consigue hacernos ver que se acercan nuestras carteleras dos secuelas más que, siguiendo con la estela de la trilogía literaria, consigan un éxito unánime a nivel mundial.

ARRÁSTRAME AL INFIERNO
Francisco Trinidad
Título original: Drag me to hell
Dirección: Sam Raimi
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 99 min.
Género: Thriller, Terror.
Reparto: Alison Nohman, Justin Long, Jessica Lucas, Dileep Rao, Lorna Raver, David Paymer, Adriana Barraza, Fernando Romero, Reggie Lee, Alex Veadov, Bojana Novakovic, Bill E. Roger.
Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi
Producción: Universal Pictures / Ghost House Pictures / Mandate Pictures
Fotografía: Peter Deming
Música: Christopher Young
Estreno en España: 7 de Julio del 2009.
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No parece que la cartelera estival tenga grandes éxitos entre sus filas, pero siempre hay películas cuyas expectativas son más satisfactorias que la propia película. Y entre ellas podemos encontrar Arrástrame al infierno.
Christine Brown (Alison Nohman), nuestra protagonista, quiere conseguir un ascenso en su trabajo en una sucursal bancaria. Pese a ser una empleada diligente, su director le indica que debería ser menos empática con sus clientes y tomar decisiones de manera más fría. Cómo no, inmediatamente se acerca hasta Christine la señora Agnus, una anciana cuya casa está siendo desahuciada por el impago de su hipoteca. Pese a que la señora le suplica – incluso hasta de rodillas - un aplazamiento para no perder su casa, Christine, pensando más en su posible ascenso que en su clienta, no le concede más oportunidades. Visiblemente contrariada, la anciana – que, por si no lo había comentado es una gitana con un ojo blanco y uñas negras – lanza sobre Christine una maldición por haberla humillado: en tres días su alma será condenada al sufrimiento eterno. Y hasta entonces, deberá sufrir la persecución de un terrible demonio.
Pese a lo que pueda parecer la película no aporta ningún argumento original, ni tan siquiera en su final, que resulta ser más que previsible. Parece que Sam Raimi, conocido por dirigir las películas de Spiderman en la gran pantalla, no trataba de conseguir una película de impacto. Quizás simplemente esto es para él un simple aguinaldo veraniego, porque seamos sinceros, faltan casi dos años para el estreno de la cuarta entrega del héroe arácnido, y no sólo de telarañas vive el hombre.
A lo largo de la cinta no existe ni un solo momento en el que puedas sentir terror, aunque quizás no era esa la intención de los guionistas, nuestro querido Sam y su hermano Ivan. Se me ocurre que no fuera tal su intención porque parece más bien que no quieran hacerte temblar, sino marearte. Son múltiples las escenas en las que la señora Agnus vomita sobre Christine, incluso Ivan y Sam nos enseñan que dichos vómitos son capaces de traspasar la barrera con el más allá. Pero, cortes digestivos aparte, sí es cierto que la película no se hace extremadamente larga, tiene un ritmo constante… pero fácilmente predecible.
Alison Lohman, que encarna a la protagonista de dicha maldición (quizás os suene su cara de películas como Big Fish, en la que interpretaba el papel de la madre cuando era joven o Gamer, ahora en cartelera también), no parece estar muy al tanto del guión de la película. No se si me entendéis, pero ¿sabéis de esa gente que no sabe dónde está, es más, ni siquiera sabe si está en su casa? ¿Aquellos que no son capaces ni de seguir el hilo argumental de la teletienda? Pues ésa es la sensación que evoca la interpretación de Alison. Y es posible que esa fuera la voluntad del director, porque al fin y al cabo, ciertas escenas carecen de sentido, aunque para mi gusto son insuperables.
Y podréis comprenderme que diga que son insuperables como cuando, por ejemplo, la protagonista, a pesar de ser consciente de su maldición, acepta ir a conocer a los padres de su novio. O también, como cuando se enfrenta – en reiteradas ocasiones a lo largo de la película – al pañuelo repleto de flemas de la señora Agnus. Pero sobre todo, y bajo mi punto de vista, la mejor escena de entre las absurdas, es el momento en el que una cabra (sí, habéis leído bien, un cabra, de esas normalitas con cuernos retorcidos), le grita (sí, sí, seguís leyendo bien, es capaz de tener una conversación) a nuestra protagonista, y cito textualmente: “¡¡¡Me has engañado, maldita zo*** !!!... ¡¡¿¿Serás p***??!!”. Yo, sinceramente, no podía parar de reír ante esta situación, una cabra fue capaz de dos proezas simultáneamente: primero expresar en 12 segundos más de lo que expresa la protagonista en la película; y segundo, decirle a nuestra querida Christine, lo que todos hubiéramos dicho de haber estado en sus cuernos.
Aparte de los comentarios de nuestra amiga la cabra, de los accidentes causados por la maldición, o de las más que divertidas visitas de la anciana, la película no consigue ni hacerte sentir el miedo aterrador, ni tampoco sorprenderte con un inquietante argumento. Serás tú, amante del cine, el que tendrá que poner de tu parte las risas por lo absurdo de la película, el arrepentimiento por el dinero perdido o la esperanza de que a la protagonista le pase algo, porque la película no hará ese trabajo por tí. Si no crees que podrás aportar nada y a pesar de ello te pasas a verla, ten en cuenta que te verás arrastrado a un verdadero infierno…

CONFESIONES DE UNA COMPRADORA COMPULSIVA
Francisco Trinidad
Trailer
Título original: Confessions of a shopalcoholic
Dirección: P.J. Hogan
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 104 min.
Género: Comedia romántica.
Reparto: Isla Fisher, Hugh Dancy, Krysten Ritter, Joan Cusack, John Goodman, Leslie Bibb, Kristin Scott Thomas, John Lithgow, Julie Hagerty, Lynn Redgrave, Nick Cornish, Robert Stanton, Victoria Roman, Cassidy Gard, Wendie Malick
Producción: Touchstone Pictures y Jerry Bruckheimer Films
Estreno en España: 27 de Marzo del 2009.
“¿Hablas Prada?”… Parece mentira que tal y como se perfila el panorama económico, en los cines se nos ofrezca la posibilidad de escuchar una sarta de frivolidades que no cesan de caer en los clichés más absurdos. Aunque quizás, visto de otro modo, esta sea la manera de superar un síndrome de abstinencia al consumismo, tal y como aquellos pintores que muertos de hambre conseguían, pincelada a pincelada, un soberbio bodegón de jugosas frutas.
En esta película nos presentan a una de esas New York- fashion victims: Rebecca Bloomwood, nuestra pizpireta protagonista, hará lo imposible por conseguir ser contratada como periodista para la revista “Alette”, la más prestigiosa publicación de moda de la Gran Manzana. Tantas son las ganas de lograr ese sueño, que Rebecca trabajará para la revista “Ahorro seguro”, con la intención de ir ascendiendo hasta pasarse a la revista “Alette”, de la misma familia editorial.
Pero, ¿podrá acaso dar consejos económicos una chica que sufre una tremenda adicción a las compras, además de la persecución de un cobrador de deudas?
Esta película recuerda sin lugar a dudas a su predecesora en el género: “El Diario de Bridget Jones”. La secuencia de las aventuras se aparece a nuestra protagonista como una sucesión de afortunadas consecuencias, sazonadas por supuesto con esos puntos de humor que hacen más amena la cinta. Es bastante alarmante en la película que las intervenciones de los actores secundarios hagan peor la actuación de la bellísima protagonista, Isla Fisher.
El director, P. J. Hogan consigue una magnifica innovación con lo efectos especiales, dejando claro hasta que punto puede llegar la enfermedad de nuestra compradora cuando va de tiendas. Sin embargo, este director puede ser recordado por otros films, como “La boda de mi mejor amigo” (contó con la gran ayuda de Julia Roberts) y la más que inmejorable “La boda de Muriel”. [sí, sé lo que pensáis… este hombre tiene un problema con las bodas… pero para intranquilizaros debo deciros que en la película que ahora comentamos… también hay una boda]
Por supuesto, otra duda que te asalta durante la película es si los productores fueron a por actores de reparto a la residencia de abandono de estrellas de viejas series/películas. Para que recordéis quién es quién, seguid la foto numerada.
En esta película podemos ver a John Goodman [1] y Joan Cusack [2], que se encargan de interpretar a los padres de Rebecca; quizás los recordéis si os digo que él interpretó a Pedro Picapiedra en la primera entrega cinematográfica de esta saga y ella ha hecho diversos papeles, quizás de los más famosos fue el de “Nueve meses”, como la amiga de la protagonista. También podemos encontrar a nuestra anorex… digo, delgadísima amiga Leslie Bibb [3], más conocida quizás por sus papeles en la serie “Popular” y la película “The skulls” [sino caéis, tranquilos, mirad la foto 3 que seguro que su cadavérica cara os suena].
La británica actriz Kristin Scott Thomas [4] tiene el cargo de interpretar a la directora de la revista “Alette“, como una francesa afincada en Nueva York, terror de los mercadillos de pueblo y la más fashionable de la gente cool. Sinceramente, Kristin tuvo mucha más suerte con películas como “Cuatro bodas y un funeral”, “El paciente inglés” (con ésta se llevo el Oscar a la mejor actriz) o “Hace mucho que te quiero”. También podría haber reconsiderado su participación John Lithgow [5], más conocido por su participación en “La fuerza del cariño” (consiguió el Oscar) o series televisivas como “Cosas de marcianos” (Third rock from the sun), en la que interpretaba al padre de la extraterrestre familia.
Finalmente, y no por ello es menos importante en nuestro corazón, podemos volver a ver a Wendie Malick [6], actriz que interpretaba en la serie “Dame un respiro” (“Just shoot me”) a la ex-modelo Nina Van Horn.
Pese a todas estas resurrecciones interpretativas, esta película se puede considerar como una de esas cintas que pese a no aportarte nada te hacen reír, y te hacen olvidar, aunque sólo sea por algo más de una hora, que ahora no podemos comprar todo lo que queremos… aunque hablemos Prada.

A ciegas
Francisco Trinidad
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Título original: Blindness
Dirección: Fernando Meirelles
País: Canadá, Brasil, Japón.
Año: 2008.
Duración: 121 min.
Género: Thriller.
Reparto: Julianne Moore, Mark Ruffalo, Alice Braga, Danny Glover, Gael García Bernal, Yusuke Iseya, Don McKellar, Joe Pingue, Sandra Oh.
Guión: Don McKellar.
Producción: Téléfilm Canada, Asmik Ace Entertainment, Bee Vine Pictures, Movie Central Network, Rhombus Media, Alliance Films, O2 Filmes, Ancine, BNDES, Corus Entertainment, Fox Filmes do Brasil, GAGA Communications, IFF/CINV. Guimarães .
No nos engañemos: adaptar al cine un ensayo de un premio Nobel no es tarea fácil. No quiero decir que resulte demasiado caro, complicado o largo… me refiero a esa sensación que debió sentir el equipo, como un cosquilleo continuo en la nuca, algo que te hace revisar varias veces hasta el café del apuntador, una presión que sin embargo, en cuanto ves la película editada, desaparece de inmediato.
La película nos presenta una simple historia: una epidemia de ceguera afecta desde una primera víctima hasta alcanzar a toda la ciudad. Recluidos en cuarentena en un antiguo psiquiátrico y custodiados por el ejército, los afectados tratan de acostumbrarse a sobrevivir en esa nueva situación. En particular, una mujer, que no está ciega, acompaña a su marido en esa pesadilla, tratando mantener a salvo su secreto.
Es fácil comprender que José Saramago, autor de la obra en la que se inspira esta cinta (“Ensayo sobre la ceguera”), fuese reacio a la adaptación cinematográfica de un ensayo tan bien valorado por crítica y público. Él mismo declaró para el New York Times en el 2007: "Siempre me resistí porque es un libro violento sobre la degradación social y no quería que cayera en manos equivocadas". Tras distintos encuentros con el director y los productores, Saramago aceptó que se hiciera esta versión, sabiendo que el tratamiento de su obra era el mejor.
Mucha gente tacharía esta película de ser demasiado extrema, en ocasiones incluso ofensiva, pero nada más lejos de la realidad. Cuando haces cola frente a la taquilla del cine, dispuesto a ver esta película, sólo puedes plantearte que, de estar ciego te costaría orientarte, saber dónde estás, incluso tendrías suerte si no tropiezas con algún mueble o caes por las escaleras que creías conocer. Pero esta película te enseña que estar ciego puede hacer tambalear el amor entre marido y mujer, puede hacer que algunos tiendan a abusar de otras personas que sufren su misma desgracia, te hace plantearte que no estamos preparados para tan impresionante cambio en nuestra vida.
La actuación de Julianne Moore no defrauda en la película, sabe mostrar a la perfección que no estar ciego no es para ella una salvación, que sobre ella se atenazan el miedo por sucumbir a la infección y la obligación de atender a su marido, y cómplice de su secreto, y al mismo tiempo velar por el resto de afectados sin desvelar su secreto.
Desde el primer momento, la fotografía de la película te invita a sentir el miedo a lo desconocido de los personajes. Con un color blanco, velado, prácticamente como una niebla que impregna cada momento de la película te hace introducirte en ese clima de desesperación que envuelve la acción. Es de agradecer que la película no recurra a esos efectos tan de moda, como flashbacks o monólogos explicativos para tratar de explicar quién es quién en la cuarentena y por qué actúan como actúan. Tampoco se echa en falta una doble visión de la historia, filmando en lo que parece un búnker metálico en el que están los líderes políticos y militares del Pentágono, para añadir más dramatismo patriótico a la historia. El final… podrían haber arriesgado tanto como Saramago en su Ensayo.
Esta película puede estar orgullosa por demostrar que no necesita añadir ni quitar nada en ella. Simplemente, consigue mantener en ti una tensión y empatía que hace que en varios momentos mientras ves la película, te frotes los ojos para comprobar que sigues viendo, y poder respirar tranquilo hasta el próximo parpadeo. Porque esta película te enseña a tener miedo, no de lo que no puedas percibir y te amenace a tu alrededor, sino en lo que estando dentro de ti, sólo consigues advertir cuando no puedes ver.

MONSTRUOS CONTRA ALIENÍGENAS
Francisco Trinidad
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Título original: Monsters Vs Aliens
Dirección: P.J. Hogan
País: USA.
Año: 2009.
Duración: 94 min.
Género: Ciencia-ficción/Animación/Infantil.
Guión: Maya Forbes, Wallace Wolodarsky, Rob Letterman, Jonathan Aibel, Glenn Berger (Historia: Rob Letterman, Conrad Doblaje original: Reese Witherspoon, Hugh Laurie, Stephen Colbert, Kiefer Sutherlanld, Paul Rudd
Producción: Dreamworks Animation
Estreno en España: 3 de Abril del 2009.
Cada vez que las películas de animación ocupan un hueco en la cartelera descubrimos que el cine del futuro sí es posible. En este caso, “Monstruos contra alienígenas” nos lleva a una realidad en la que se produce una amenaza alienígena. Para poder hacer frente a esa invasión se recurre a los monstruos, unos especímenes que el gobierno estadounidense ha mantenido ocultos en una de esas conspiraciones pentagonales. La protagonista experimenta un terrible accidente el día de su boda, haciendo que se convierta en lo que se encargan de llamar Ginormica. Junto con B.O.B., Eslabón perdido y Dr. Cucaracha tendrá que enfrentarse al malvadísimo Galaxhar.
Esta película, al igual que Shrek, se presenta como una parodia cómica de las películas de ciencia-ficción, no carente de sus propios toques cómicos. Como siempre en la factoría de dibujos animados, la protagonista debe hacer frente a todos sus miedos y a las limitaciones que los demás le imponen para descubrir que es capaz de la más grande de las hazañas.
La película demuestra un gran trabajo por parte de animadores, pero el guión es terriblemente previsible, a diferencia de la tan adorada Shrek. Cabe destacar la persecución por las calles de San Francisco, en la que se logra además de un ritmo muy frenético, un constante mimo del detalle.
Tras ver la película sólo cabe plantearse con qué tan previsibles historias nos aburrirán próximamente los creadores de películas animadas. Alguien debería de indicarles (alguien cercano y querido a ser posible, que siempre resulta ser más traumático y efectivo para la víctima) que ese no es el camino para “revolucionar” la industria. Porque el verdadero trabajo de esta película está en el diseño de la tecnología 3D y en la creación virtual de las imágenes. Algo que por otra parte, resulta realmente frustrante, dado que la mayoría de las salas no son capaces de proyectar la película con los efectos 3D con los que fueron creados.
Quizás las historias de cine infantil se acaban y se debe de regresar a repetir viejas historias falsamente renovadas (no queda poco para “Aladín X: ¿¿Necesita gafas Yafar??”), pero no por eso deben de seguir torturándonos con estas falsas esperanzas de originalidad.
En definitiva, se podría definir esta cinta como una buena excusa para entretener a los críos al menos un par de horas estas fiestas, aunque la versión 3D es más que sorprendente, incluso para los adultos acompañantes… por si todo falla, recuerda: al menos escoge bien las palomitas.

Saw 5
Francisco Trinidad

Título original: Saw 5
Dirección: David Hackl
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Terror.
Reparto: Julie Benz, Tobin Bell, Scott Patterson, Costas Mandylor, Mark Rolston, Betsy Russell Samantha Lemole, Megana Good, Laura Gordon, Greg Bryk, Carlo Rota
Guión: Marcus Dunstan, Patrick Melton
Producción: Mark Burg, Oren Koules
Fotografía: David A. Armstrong
Estreno en España: 14 de Noviembre del 2008.
¡Sssh! Silencio… ¿podéis escucharlo?...”Mon…mon…” … un poco más de silencio… ¡dejad de leer en voz alta!... “Money…money…”...cada vez se escucha más claro… “Money money money… must be funny… in the rich man’s world… money money money… always sunny… in the rich man’s world”. No cabe duda, los productores de la más que esperada Saw 5 están celebrando a pleno pulmón… su falta de originalidad. Pero, ¿acaso les podemos reprochar algo? Cada otoño llega a nuestras carteleras una nueva entrega de la película del horror y la tortura por excelencia; y, tanto en Estados Unidos (55 millones de dólares en un mes) como en Europa, consigue arrasar en la recaudación.
El más que perturbado (¿o visionario?) Jigsaw continúa marcando pautas a sus pupilos para conseguir encaminar a más personas hacia la valoración de su vida y la superación de sus errores. Lástima que en el caso de Jigsaw el precio siempre se marque en… casquería. Esta quinta entrega muestra la ¿última? pieza de este puzzle interminable: el postrero heredero vivo del legado de Jigsaw es Hoffman (Costas Mandylor), uno de los agentes que trabajaban en el caso para acabar con los asesinatos coordinados por “Puzzle” (Tobin Bell). Cuando Hoffman ve peligrar su secreto por la intromisión del agente Strahn (Scott Patterson), decide volver a poner en marcha sus “juegos” para evitar errores.
Parecía no poder tener más extensión la historia que acabó en la cuarta entrega, pero los guionistas no se cansan de demostrarnos (y ya han anunciado sus planes de seguir con una sexta entrega, o sea que lo de no se cansan no es una licencia literaria) que es posible seguir con la genial ocurrencia de John Kramer. Nadie puede negar que la primera entrega fue un rotundo éxito: una película que pese a su bajo presupuesto mostraba una idea original, sorprendente y… maquiavélica. Todo el mundo comenta que las nuevas generaciones viven rodeadas de violencia, que no son conscientes del daño físico o moral que constantemente se repite. Pero gracias a estos films podemos añadir algo más: la gente disfruta a niveles elevadísimos con las experiencias extremas (sobre todo si tan sólo se observa cómo las víctimas son otros), tan extremas que basan la derrota en… una muerte algo más que espantosa.
Pero no puedo criticar tan libremente este comportamiento: yo mismo compro la entrada en taquilla para la quinta entrega y disfruto pensando en qué creativas torturas se mostrarán esta vez. Porque al final es tremendamente divertido cómo alguien puede tan siquiera imaginar tremendos aparatos, o cómo lo único que le echa en cara nuestro tan entrañable Jigsaw a su nuevo pupilo, es que para la hoja de una guillotina debe de usar no un acero cualquiera, sino uno templado (por supuesto mas martensíticamente perfecto). Pese a todo, personalmente prefiero la tercera entrega de la saga Saw, es más sutilmente enrevesada (¿a que sí, Isma?).
Sin dudas lo que consigue hacer que te chirrien los dientes, que tus uñas se quiebren en dos, que no puedas soportar ni un segundo más de película es que esta quinta entrega es simplemente, un amplio tobogán para caer directamente en la sexta parte (tobogán por otra parte, bien empapado en sangre para facilitar la transición). Sólo nos van mostrando cómo el poli bueno va encajando piezas y descubriendo al fiel pupilo de Jigsaw, mientras en otra sala aparte (un poco en plan Diario de Patricia, te muestran la historia con chicha en plató y en la sala insonorizada aparte te enseñan a las pobre víctimas) van matando poco a poco a gente. La verdad, es que las torturas no son excesivamente originales, no tanto en cómo van rodando cabezas, o desmembrando brazos, o licuando cerebros, sino más bien en la moraleja final – ya sabéis, algo como: haz siempre caso a tus padres, no juegues con la dentadura de la abuela, o el perro del vecino no queda bien al horno, ponlo mejor rebozado (evidentemente, no revelaré la parte educativa de la película, os dejo que la veáis) - algo que al principio te parece bastante adecuado para este tipo de película, pero al final acabas descubriendo que a nuestros compañeros Marcus y Patrick se les acaban las ideas.
A la luz de esta película, cabe preguntarse (os aseguro que da tiempo, entre exanguinación y evisceración) ¿es posible que exista alguien como Jigsaw? No me refiero a que haya alguien con su talento (por otro lado muy creativo y con un tremendo trato con la gente) sino más bien, qué tipo de vida podría llevar a alguien a acabar así. Ya con las anteriores películas nos dibujan un boceto del hombre después conocido como Jigsaw: un ex-ingenierio (¿por qué a nadie le sorprende?), con su novia guapísima, y además, descubrimos que Jigsaw iba a ser padre (que por cierto, se supone que el payaso era uno de los futuros juguetes de su hijo… algo que te deja, más que sin palabras, sin aliento…).
Por cierto, en cuanto al reparto de la herencia de nuestro tan querido y entrañable Jigsaw, me parece que es una escena sacada de una mente tan torturada quizás como los guionistas de la serie “Perdidos”. La ex-mujer de Jigsaw acude al notario, desconsolada por la muerte del que una vez fue su amor, y recibe un cofre como herencia de su difunto marido. Lo abre, se queda soprendida y luego se marcha… muerta de risa y sin que nadie comprenda nada… . ¿Con qué truculenta historia nos vendrán ahora los guionistas? ¿Quizás la mujer retome el trabajo de su difunto y lo primero que hará será cargarse a su pupilo? O, ¿será más bien la nueva y terrible arma de Jigsaw?... Te despiertas un día en tu cama y de repente ves una notita en tu mesilla: “Vamos a jugar un juego”, de camino a tu trabajo no te sientes nada raro, pero al llegar descubres… que tampoco nada se sale de lo normal… y al volver a casa … ¡todo está como siempre! (quizás algo más sucio)… y al abrir la nevera para ponerte la cena aperece uno vestido con una cabeza de jabalí y… te despiertas en una sótano, y al girar la cabeza, provocas una corriente de aire que apaga una vela, un sensor de luz se pone en marcha y activa un payaso que se acerca hacia ti, al cogerlo tiras de un anilla, que tensa un cable, el cable cruza la sala, empuja una bola, que a su vez cierra la puerta de golpe y a su vez pulsa un mando que enciende el video, conectado a una tele, la tele se enciende… y ¡aparece tu sentencia de muerte!: tienes dos minutos y medio para con un cuchillo de mantequilla abrirte el cráneo, hurgar en tu cerebro y matar a una comadreja negra (la negra, no te vayas a equivocar y mates a la blanca) que se ha tragado una cerilla para que enciendas una mecha que te va indicando por dónde salir, mientras que tratas de descifrar un código en arameo que es la contraseña de la puerta por la que tienes que salir, teniendo en cuenta que tienes que hacerlo antes de que explote una bomba de clavos, antes de que la comadreja blanca se vuelva carnivora, y mientras que en la tele pasan los mejores momentos de Cine de Barrio. Por supuesto, todo tiene relación con la historia vital de la víctima, porque dejó que el cuñado del hijo de la vecina, que tenía una comadreja disecada como mascota, muriera en un incendio mientras estaba de viaje para estudiar arameo, y nuestra feliz victima no hizo nada por salvarlo… (lo de poner Cine de Barrio no tiene nada de relación, eso es puro sadismo)… Por supuesto nuestro amigo acaba muerto porque fue Amanda la que le preparó la prueba y dejó la puerta de salida con el pestillo echado.(por supuesto se podría incluir un flashback de Amanda cortándose las uñas a la altura de la muñeca).
Esto último es algo más que una paranoia (con algo de brote psicótico añadido), es un regalo para los guionistas de la sexta parte... porque estoy seguro de que yo iré a verla… aunque supongo que como siempre, merecerán mucho más la pena las palomitas.

The Spirit
Francisco Trinidad

Título original: The spirit
Dirección: Frank Miller
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Acción.
Reparto: Eva Mendes, Gabriel Macht, Paz Vega, Samuel L. Jackson, Scarlett Johansson
Guión: Frank Miller, Will Eisner
Producción: Deborah Del Prete, Michael Uslan, Gigi Pritzker, Linda McDonough
Fotografía: Bill Pope
Estreno en España: 25 de Noviembre del 2008.
Una vez más, podemos disfrutar de la adaptación de un cómic a la gran pantalla. Danny Colt (Gabriel Macht) es un policía que tras, aparentemente, morir decide ocultarlo para combatir el crimen desde el anonimato en su ciudad, Central City. Como buen superhéroe estará rodeado de sus más que numerosas conquistas y acechado siempre por su eterno archienemigo, el Doctor Octopus.
La verdad es que a lo largo de esta película se hace inevitable pensar en una predecesora, Sin City (2005) – del mismo director -, que fue una gran prueba de que hay muchas más posiblidades en el séptimo arte para sorpender al público. Pese a ello, esta versión del cómic de Will Eisner logra captar la atención del público desde el primer fotograma. Es del todo admirable que no se pretenda hacer de esta película un referente para el cómic, tratando de indagar en los argumentos y en el desarrollo de la trama. Una estética mucho más cercana que en el caso de Sin City pretende que el espectador se adentre de lleno en la rutina del superhéroe, pasando por delirantes momentos de manos del Doctor Octopus (Samuel L. Jackson) y su fiel ayudante, Silken Floss, genialmente interpretado por Scarlett Johansson.
La actuación de Gabriel Macht Y Samuel L. Jackson pese a ser correcta queda más que eclipsada por los personajes femeninos – los que llevan el hilo conductor en la película -, que merecen otra secuela aparte. Scarlett es sin duda capaz de hacerte reír con los momentos más tremendamente absurdos, sin por ello perder de vista el sitio de su personaje. No logra adquirir el protagonismo que tiene el personaje de Eva Mendes en la película, pero crea su propio espacio dentro de los diálogos, haciéndose imprescindible en su tarea de acompañar siempre al malo malísimo, doctor Octopus.
Eva Mendes, que interpreta a Sand Saref en la película, amor platónico e imposible de Spirit, consigue mantener la atención en cada una de sus apariciones, y no ya por los ceñidos trajes espía con los que surge del agua, la simpleza de su camisón de seda tras la ducha, ni tan siquiera por el más que absurdo modelo de gasa/leopardo que luce al final de la película, ella logra que no pierdas detalle de su personaje por su talento a la hora de tapar las deslices interpretativos de su compañero protagonista. Porque pese a que a veces se hace demasiada insistencia en la pasión por las cosas brillantes de Saref (sí, prácticamente en plan luciérnaga veraniega), pone algo más de sentido que Spirit tratando siempre de seducir a cualquier ente femenino a menos de un kilómetro de él. Por supuesto, más vale decir, que el momento en el que Eva se fotocopia el culo es uno de los más absurdos de la película, más que la interpretación nazi de Scarlett (supongo que después de comentar esta escena much@s ya estarán haciendo cola para la próxima sesión, aunque, la verdad… tampoco es para tanto).
Mención aparte merece, por supuesto, nuestra ¿admiradísima? Paz Vega. Querida Paz, parecía que era ayer cuando estabas dando vueltas por la serie de 7 Vidas, y mírate ahora… una actriz de Hollywood, pero mejor déjalo que lo ponga con mayúscula: una ACTRIZ de Hollywood. Por supuesto, estaba de broma. Apareces… ¿cuánto? ¿seis, siete minutos?... y la verdad es algo colosal, un antes y un después en mi vida… El papel de gitana parisina con brotes de asesina mortal (el personaje se llama “Plaster de París”, algo que se podría traducir como “Aquaplast de Paris”… ) hace que recapacite sobre qué es de tu vida. Porque si te va mal al otro lado del charco, puedes volver cuando quieras, seguro que podríamos organizar algún remake de tus grandes éxitos y salir adelante. Y seguro que ahora estarás pensando: “Pues yo por lo menos salgo en la película, aunque sean siete minutos cuarenta y dos segundos y siete centésimas”… pues sí, no podría estar más de acuerdo contigo, eres tú la que haces el ridículo durante siete minutos cuarenta y dos segundos y siete centésimas…
Pese a esta breve aparición la verdad es que esta película se merece su absolución porque finalmente logra entretener durante algo más de una hora… aunque sea a costa de imitaciones nazis, fotocopias traseras, Aquaplast mortíferos y fantasmas de latin lovers… Y como siempre, las palomitas resultan ser tu mejor elección esa tarde.

Ultimátum a la tierra
Francisco Trinidad
Título original: The day the earth stood still
Dirección: Scott Derrickson
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 92 min.
Género: Ciencia-ficción.
Reparto: Jennifer Connelly, Jon Hamm, Kathy Bates, Keanu Reeves
Guión: David Scarpa
Producción: Paul Harris Boardman, Gregory Goodman, Erwin Stoff
Fotografía: David Tattersall
Estreno en España: 12 de Diciembre del 2008.
Está claro que aunuque las ideas escasean, no por ello dejaremos de ver estrenos en nuestra cartelera: siempre podrán “sorprendernos”con un remake. En este caso, la película es un remake de la obra homónima de 1951. Pese a que las películas tienen algunas diferencias, la esencia de la misma se mantiene durante los años: una civilización extraterrestre acude a la Tierra, con la amenaza de un ataque inminente para que se cambie la tendencia destructiva de la que presume la raza humana. En la película de 1951 el argumento versaba en torno a la carrera tecnológica desarrollada en pos del desarrollo nuclear (vaya insenstatos, ¿no crees, querida y admirada Abogada del Diablo?), enmarcada evidentemente en la situación de la Guerra Fría. La nueva versión se centra en una preocupación mucho más cercana a Al Gore: el extraterrestre solicita el fin de la raza humana para evitar la muerte de la Tierra.
Una nave extraterrestre aterriza en pleno Central Park (cómo no, es algo previsiblemente americano). El Dr. Grenier (Jon Hamm), oficial de la NASA, recluta a eminentes científicos, entre los que destaca Helen - papel interpretado por la bellísima Jennifer Connelly -, encargada de investigar la llegada de alienígenas a la Tierra. De repente, un extraño ser sale de la esfera luminosa aterrizada en Central Park: se trata de Klaatu, el extraterrestre interpretado por Keanu Reeves. Los problemas comenzarán cuando Klaatu le comunique que el fin de la humanidad ya está decidido, no hay marcha atrás para ese apocalipsis. Helen tratará por todos los medios de hacer cambiar de opinión al visitante, siempre con la oposición de su rebelde hijastro (Jaden Smith, el hijo/clon/niño-repelente de Will Smith).
La película comienza de una manera previsible pero en cierto modo original, el comportamiento de los extraterrestres resulta bastante adecuado para la trama de la película. Pero todo vuelve a ser un despropósito de la industria americana, que consigue hacer que quieras levantarte de tu butaca y tratar de colarte en alguna otra sala donde la película no acabe con un “In God we trust”.
Para comenzar, podemos distinguir entre tres tipos de momentos que se nos presentan en la película: por una parte tenemos los momentos que pese a ser de algún modo infectos, pueden llegar a ser admisibles. En este grupo podríamos incluir a esa gran señora que interpreta el papel de secretaria y voz del Presidente de Estados Unidos, que más bien parece una de esas vecinas del bloque, vestida con un traje de chaqueta para la boda de alguna de sus sobrinas, con uno de esos peinados que gracias a la laca desafían las leyes de la gravedad y las leyes también de protección medioambiental. Esta mujer, de gesto y trato rancio, representa la máxima autoridad del glorioso país, con sus decisiones marca la previsible irresponsabilidad que se espera de su papel, en un gesto que hace que la película no sea más que un compendio maniqueísta de tópicos.
En el segundo grupo podríamos incluir todos esos momentos que nos brinda la película, en los que la indignación que nos embarga es mucho mayor que el talento interpretativo de Keanu (ahora después voy con lo tuyo, tranquilo). Como el momento en el que Helen lleva en su coche a nuestro particular ET, para hablar con uno de sus espías en la Tierra y poder ver si aún existe algún atisbo de perdón para los humanos. Y cómo no, el lugar donde habían quedado es un famosísimo restaurante de comida rápida, un… (si quieren que pongamos su nombre lo haremos encantados,… para que se den por aludidos los magnates de la cadena alimenticia sólo diré que negociaremos con su payaso el precio).
Y del último grupo, caracterizado por sentir el engaño que te han vendido en la taquilla del cine, el momento más representativo es sin duda cuando nuestro querido extraterrestre observa cómo madrastra e hijastro se abrazan ante la tumba del padre, y de repente y sin previo aviso Klaatu siente la necesidad, qué digo la necesidad, la imperiosa obligación de parar la destrucción que él había comenzado. Pero no sólo es un momento detestable por ser tan típico, sino que encima pretenden hacernos creer que el extraterrestre que quería exterminarnos por haber destrozado y condenado el planeta, simplemente cambia de opinión ante los sentimientos humanos… ¿es que acaso llorando limpiamos las emisiones de gases nocivos? ¿O simplemente con un beso conseguimos evitar el deshielo de los polos?... me da la sensación de que ciertos guionistas deberían acudir urgentemente a rehabilitación.
Otro caso aparte resulta a ser la indescriptible actuación de los actores: Jenniffer Connelly es ese tipo de actriz que demuestra una gran capacidad para reflejar un sinfín de emociones sólo con su rostro; pero claro, en ciertos momentos son demasiadas emociones las que quiere reflejar y su cara parece moverse como si tuviera vida propia, o como si le fueron a salir aliens de los ojos, en un sentido mucho más poético. Keanu Reeves consigue estar sin duda a la altura del guión, es decir, consigue una actuación manifiestamente mala. Supongo que los directores de cásting recurrieron a él para el papel de extraterrestre, porque … ¿de dónde ha salido este hombre? Sí, mucha gente se escuda en decir que es hawaiano cuando lo que quieren decir es que no saben a qué responde su cara: ojos de chino, pómulos pronunciados, frente más que despejada (casi frontón), ojos que melancólicamente buscan un punto del más allá (es decir, prácticamente estrábicos) y una sonrisa perruna.
Pero Keanu, ¿por qué insistes en seguir trabajando como actor? Es decir, con tu cara y tu talento, podrías ser… qué se yo, mascota de un parque de atracciones, titiritero del Retiro… podrías incluso plantearte hacer obras de teatro totalmente vanguardistas: a oscuras. Te puedo asegurar que entonces podrías incluso aspirar a merecerte alguna mención. Pero, por Dios, deja de hacernos esto. Ya te estás encasillando entre la comedia amorosa y la ciencia-ficción. Yo te veo, saliendo cada cinco meses en alguna producción de Hollywood, si no es de extraterrestre, de amante a través del tiempo, o pasando meses dulces, o haciendo que esquivas balas … pero Keanu, tu momento pasó. Vuelve a tu Hawaii del alma, nada un poco, reconsidera tu situación… porque, ¿qué será lo próximo? ¿una película de un ser creado en un laboratorio que se enamora del fantasma de una mujer muerta hace dos siglos? Keanu, no lo hagas por ti… sigue el ejemplo de tu personaje… y hazlo por toda la humanidad.
En fin, sé que no os anima mucho a ir a ver esta película, pero si cometéis tal error, supongo que os daréis cuenta de la estafa que supone. Y que conste, que incluso en mi caso, la taquillera me disuadió de ir a verla, por primera vez veo en ellas una afirmación tan grande (y tengo testigos).
…Porque cuando veía la película seguía escuchando su voz con eco en mi cabeza: “No vayas a ver esa, ¡NO VAYAS A VER ESA!”

FUNNY GAMES
Francisco Trinidad
Tráiler

Título original: Funny games
Dirección: Michael Haneke
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 111 min.
Género: Thriller.
Reparto: Naomi Watts, Tim Roth, Michael Pitt, Brady Corbet, Devon Gearhart, Boyd Gaines, Siobhan Fallon Hogan, Robert LuPone, Linda Moran.
Guión: Michael Haneke
Producción: Christian Baute, Chris Coen, Andro Steinborn
Vestuario: David Robinson.
Fotografía: Darius Khondji
Estreno en España: 4 de Julio del 2008.
Nunca he podido estar más de acuerdo: si se es educado, todo sale bien. Pese a esto hay que destacar que el extremo protocolario alcanzado en la película roza, de manera sublime lo extrañamente desequilibrado. Pero como no se puede comenzar por un final, antes tengo que poner al lector en situación.
Una sublime familia disfruta de unas vacaciones en un idílico lago… perdón, ¿he dicho disfruta? Quería decir sufre de torturas inimaginable en vez de unas vacaciones y todo ello de mano de dos dicharacheros jóvenes con ganas de jugar.
La película es un remake del film del mismo nombre y director, pero en su versión austriaca, de 1997. Diez años después Michael Haneke repite en este festival del sadismo de la mano de actores plenamente hollywoodienses, entre los que merece ser destacada Naomi Watts.
Tras su trabajo en The ring: la señal (2002) y The ring 2 (2005) Naomi nos demuestra que no sólo hay que temer a las niñas fangosas que salen reptando (gracias, Miguel) de la televisión, sino también a los extraños que llaman a tu puerta.
Nada más llegar a su paraiso vacacional (no, Marina D’Or no, simplemente uno de esos típicos lagos americanos) la familia posiblemente más feliz en ese momento prepara su estancia: mientras el padre y el niño ultiman los detalles de su embarcación, con un escurridizo cuchillo que te hace pensar en un final simplón (casi aciertas, Elena) la madre se encarga de organizar la casa.
Un educado joven entra en su casa pidiendo media docena de huevos, y lo que podía haber sido un simple favor se transforma en el más desagradable entuerto para nuestra queridísma familia: a este joven, Peter (Brady Corbet), le acompaña su inseparable amigo, Paul (Michael Pitt), que tras atacar al padre (algo justificado por la pérdida de modales de éste) explican su pequeño jueguecito a nuestros protagonistas: ellos apuestan que la familia estará muerta a la mañana siguiente, y la familia – lo quieran o no – apuestan lo contrario.
Este sencillo juego se convierte en la más perversa demostración de hasta dónde puede llegar la demencia juvenil – entre la que me incluyo, claro --. Un especial papel en la película cobra juego en la indumentaria de nuestro amigos Peter y Paul, impecablemente vestidos de blanco (sport, eso sí, no hay nada como matar de manera cómoda) y con guantes blancos, algo que sin duda rebasa el hecho de no dejar huellas de su actividad, más bien se convierte en un gesto del extremo que alcanza la meticulosidad de estos dos “jugadores”.
Bardy Corbet llega a recordar en esta película al grandísimo Jack Nicholson en su papel del Jocker, no tanto en el estilo del personaje, sino en los gestos de la cara. Mención aparte tiene el momento en el cual Paul comienza con Peter a divagar en el sofá y a contar una historia cuanto menos divertida de la vida de Peter.
Esta película es además capaz de hacerte temer lo más sencillo: no se muestra una escena directa de ningún disparo, ni evisceraciones, ni tampoco juegos sucios -- más típicos del gore --. Es genial ver como el simple rodar de una bola de golf puede hacerte estremecer hasta un punto que parecía inalcanzable. Y sin lugar a dudas, el momento de la película en el que permiten a sus víctimas mover ficha, es uno de los mejores.
La familia – con un miembro menos, eso sí – trata de recomponerse de lo que era hasta ese momento las peores vacaciones: la angustia que te reflejan estos momentos es sin duda mucho peor de lo que se sentía en presencia de nuestros amigos Peter y Paul, la inquietud de no saber qué hacer, de darse cuenta de lo indefensos que estaban ante ese juego pudo hacer perder a más de uno la cordura. Porque de haber seguido el juego como había sido hasta ese momento podrían quizás haber hecho frente a la apuesta.
Cuando más tarde Peter sufre un accidente a manos de uno de los miembros de la familia y Paul consigue salvarle rebobinando con el mando del video es algo que ya muestra definitivamente la enajenación mental no transitoria que sufre Michael Haneke. Pese a ello nos lanza el aviso de que en esa película no va a haber un final agradable, no veremos como se abraza la familia con un amanecer de fondo tras matar a sus verdugos mientras Marco se reencuentra con su madre a lo lejos y aún más lejos podemos ver que el disparo de la madre de bambi solo le hizo un rasguño.
Así, te llegas a dar cuenta de que no pueden hacer nada y todo llegará a su… ¿final? Porque el hecho de volver a pedir unos huevos por parte de Paul en casa de unos vecinos no parece serlo…
Una reconocida mención de la debe llevar la banda sonora, que pese a que se reduzca a una canción es algo absolutamente acorde con la película: las suaves melodías de Mozart y Händel dejan paso al toque thrash-punk de John Zorn, simplemente escalofriante: http://es.youtube.com/watch?v=MX4BmANMfiQ (sólo son los créditos, no desvela nada, a pesar de la cara que nos dedica Peter).
Así, se nos ofrece una película, bajo mi punto de vista recomendable, que es capaz de hacer obscena la locura sin por ello llegar a mostrar sangre ni cuchilladas. Un cuadro en el que se permite ironizar con la clase burguesa, mostrando unos consternados y refinados asesinos que son capaces de acabar con la vida de una familia… jugando.
Todo comienza en un coche, una familia juega a adivinar canciones de música clásica, sin llegar a saber… que después jugarían a algo más divertido,… más Funny Games.

Expediente X 2: Creer es la clave
Francisco Trinidad
Tráiler

Título original: The X-Files 2: I want to believe
Dirección: Chris Carter
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 105 min.
Género: Terror.
Reparto: Amanda Peet, Billy Connolly, David Duchovny, Gillian Anderson
Guión: Chris Carter, Frank Spotntiz
Producción: Chris Carter, Frank Spotntiz
Fotografía: Bill Roe
Estreno en España: 24 de Julio del 2008.
Cuando proyectaron el tráiler de la nueva entrega cinemtográfica de Expediente X, pude sentir como me estremecía en mi butaca. Una nueva oportunidad de reencontrarse con ovnis, intrigas gubernamentales, carreras por pasillos que no llevan a ninguna parte, exámenes rectales a medianoche y, por supuesto, esos pequeños hombrecitos verdes.
La desaparición de una mujer parece un suceso muy alejado de esta saga, hasta que un sacerdote acusado de peredastia en el pasado, revela a través de visiones escalofriantes detalles en el caso. No hace falta esperar la llamada a la puerta de los exagentes Mulder y Scully, que intentaron retomar sus vidas después de más de un susto paranormal.
Mientras que Scully sigue debatiéndose en intrincadas decisiones morales, pero esta vez como médico de un hospital infantil, Mulder… Mulder está encerrado en una habitación (no demasiado oscura) rodeado de todo lo que ha sido su vida: los expedientes X.
Cuando comentan que en esta ocasión cuentan para el guión y la dirección con la colaboración del grande Chris Carter, alma mater de la serie televisiva, esperas encontrar una película distinta, no tan empeñada en tirar de la sábana que tapa el cadáver de un extraterrestre, sino más enfocada a demostrar que ellos no son necesarios para no poder explicar ciertos fenómenos.
El fallo: se trata de una capitulo de expediente de 105 minutos… sin contar los tráilers del comienzo… y contando los continuos bostezos. Porque lo único que ofrece – aunque ahora no sabría decir si es positivo o negativo – es no tener cortes de publicidad.
Parece pretender dar continuidad a la ya difunta serie, zanjando asuntos personales en un par de minutos, para intentar enfocar la acción, como en la serie, en algo inexplicable. Pero es realemente decpcionante el tratamiento de la relación personal que mantienen Mulder y Scully, simplemente con una breve secuencia de diálogo en la cama, no se sabe si pre- o post-… ¡¡¡ABDUCCIONAL!!!… ¿qué pensabais que diría? (os recuerdo que esto es una web de cine). Como decía, un diálogo de apenas cinco minutos en el que tratan de revelar que pasó con ellos, y sin venir a cuento te sueltan algo más importante que el propio caso de la desaparición.
Para los que no han visto la película, mejor que no sigan leyendo: ¿pretenden que nos quedemos tranquilos tras saber que tuvieron un hijo juntos y que murió? ¿Qué intentan? ¿Dar sentido al desprecio que siente Scully por el sacerdote? Porque en tal caso no es algo necesario, no creo que fuera algo increíble que alguien menospreciara a un pederasta, por muy rahabilitado que parezca estar en la película.(!) Seleccionar texto para leer.
Sin lugar a dudas el caso de la desaparición de la mujer se hace no sólo aburrido, sino que te hace pensar que tiene que haber algo más, algún atisbo del fumador que les perseguía en sus andanzas televisivas, algo que demuestre que puedes salir boquiabierto del cine. Pero la espera no sirve de nada, simplemente, de nada. Únicamente consiguen arrancarte una sonrisa cuando Mulder y Scully regresan a un edificio federal y mientras ven un retrato de George Bush colgado de la pared y cruzan sus miradas, suena la sintonía de expediente X.
Porque no creo que unos experimentos clandestinos sea el tema más interesante que podrían haber escogido. Desde luego hay más asuntos que hubieran despertado ese espanto en el público como un ataque biológico, un descubrimiento de nuevos planetas o civilizaciones, o simplemente algo que no fuera simplemente otro capítulo sin sentido.
Yo sinceramente, I wanted to believe, pero la secuela de Expediente X no fue suficiente para obrar tal milagro.

EL INCIDENTE
Francisco Trinidad
Tráiler

Título original: The happening
Dirección: M. Night Shyalaman
País: USA.
Guión: M. Night Shyalaman
Año: 2008.
Duración: 118 min.
Género: Ciencia Ficción.
Reparto: Mark Wahlberg, Zooey Deschanel, John Leguizamo, Ashlyn Sanchez, Betty Buckley, Robert Bailey Jr., Spencer Breslin, Jeremy Strong, Frank Collison, Victoria Clark
Central Park: de repente, ante el terrible ajetreo que se acostumbra a ver por este espacio, un viento que pasa susurrando un canto fúnebre provoca que todo el mundo se quede parado. Sin más, la gente va muriendo, cayendo como piezas de un dominó sin saber qué es lo que ocurre. Y entonces entra nuestro protagonista: un profesor de instituto - patéticamente interpretado por un más que envejecido Mark Wahlberg – tiene que resolver el mayor problema al que nunca jamás se ha enfrentado: sobrevivir…
Ahora sólo se puede huir pero… ¿de qué? ¿dónde ir? Las últimas noticias señalan que toda la costa Oeste de Estados Unidos está siendo atacada. Y además, a esta historia le añadimos un matrimonio en crisis, un amigo y su hija cuya mujer no está con ellos y, por supuesto, el más temible de todos los personajes: el pánico colectivo.
Cuando creíamos que M. Night Shyamalan (guionista y director) era el único capaz de hacernos gemir de miedo como si fuéramos críos, hacernos dudar de todo lo que habíamos pensado que era cierto en una película; cuando sólo él podía devolvernos la esperanza de un film a la altura del precio de las entradas (¿¿Es que nos estamos volviendo locos??... Ahora llegaría el comentario de algunos: “Pues yo antes por una peseta veía dos películas”) nos sorprende con su película, El incidente, aunque la sorpresa sea darse cuenta de que no está a la altura de sus predecesoras.
Antes de seguir haciendo que cunda el pesimismo sí me gustaría haceros saber que los primeros 10 minutos de película son buenos, sobre todo la atmósfera que consigue crear a través de los personajes anónimos (véase los obreros tirándose literalmente de los andamios, simplemente increíble).
Tras un fuerte arranque, sobre todo gracias a la atmósfera que consigue crear a través de los personajes anónimos (véase los obreros tirándose literalmente de los andamios, simplemente increíble) la película pierde toda su magia en una historia que se revela estúpida hasta para Mark Wahlberg. Quizás M. Night Shyamalan trata de intentar enseñarnos que no todos nuestros principios son inexpugnables, que no somos para nada la raza suprema de la naturaleza… y podría seguir mucho más con este final, pero eso tendréis que descubrirlo cada uno, no seré yo quien os desvele el patético final de esta película.
Quizás soy yo, que escribo desde mi ignorancia, pero no veo normal que le otorguen el papel protagonista a Mark Wahlberg. Si aún no sabéis de quien hablo, os lo aclaro, es fácil: hermano de uno de los integrantes del grupo “New kids on the block”, intentó seguir su camino, fundando su propio grupo: "Marky Mark & the Funky Bunch" (una traducción aproximada es “Marquitos Marcos y el manojo del funk”); su primer disco cosechó grandes éxitos, pero el segundo, fue un anticipo de lo que sería su vida: un fracaso. Pero si algo cabe destacar en este individuo es ser polifacético, porque mientras cantaba a ritmo de rap, fue modelo de ropa interior para Calvin Klein (sin comentarios) y tras cultivar su lado más artístico dio el gran batacazo al mundo del cine, con películas como: The italian job (2003), El planeta de los simios de Tim Burton (2000) – donde también pudimos ver el lado más simiesco de Helena Bonham-Carter - y Tres reyes (1999), entre otras.
Pero si hay algo que TODOS sabemos, es que se necesita algo más que un abultado paquete para hacer una actuación convincente. Y he marcado el TODOS bien grande, Mark, para que te des por aludido y no quepa ni tan siquiera la posibilidad de que una de tus películas vuelva a nuestras moribundas carteleras.
El resto del reparto está a la altura de la película, aunque la verdad es que John Leguizamo no consigue llegar a una genial interpretación, como hizo con Toulouse Lautrec en la película de Baz Luhrmann de Moulin Rouge (2001). Entre otros detalles, el momento en el que deja a su hija con la guapísima mujer del profesor, Alma (Zooey Deschanel), justo cuando le grita a Alma: “No le des la mano (refiriéndose a su hija) si no lo sientes de verdad”. Aún no entiendo por qué ser tan maleducado con una persona que va a cuidar de tu hija en la tan excepcional situación que vivían, supongo que sería alguno de los traumas infantiles de Shyalaman [entre otros rumores, se dice que el guión de El sexto sentido no le surgió por inspiración propia, sino porque él vivió algo semejante de pequeño… ¿verdad?... ¿artimaña publicitaria?... juzguen ustedes mismos].
Mención aparte merecen los planos en los que podemos ver a la gente huyendo, increíbles escenas donde la naturaleza cobra un protagonismo más que merecido. Ni que decir tiene que uno de los momentos en los que la película parece remontar el ritmo del comienzo es la casa de la señora loca. Para quien no la haya visto, esto le parecerá un mal chiste; pero los incautos que ya cayeron en la tentación, seguro que no encuentran una mejor definición de esa mujer.
La historia nos muestra como Elliot Moore (no confundir con Mohr, aunque suene igual), el increíble profesor interpretado por Marquitos, su mujer (Zooey Deschanel) y la hija de su amigo (Ashlyn Sanchez) llegan exhaustos hasta una destartalada casa. En el porche, una tediosa mujer se balancea mientras disfruta del crujir de su silla (¿o rodillas?). Parece borde, de hecho lo es, pero no duda en ofrecer cobijo al pintoresco trío. Es entonces cuando comienzas a preguntarte de dónde sale este personaje: una mujer viviendo sola y en medio de la nada, sin luz ni teléfono… prácticamente te parece que sería una de las actrices de la película de El Bosque (2004), seguramente olvidada por nuestro gurú del miedo en una de las casas de plató.
Pero no pasa ni un minuto cuando esas dudas, no es que se despejen, sino que se apartan para contemplar el sublime y delirante baile. La señora de avanzada edad y más que avanzado estado de enajenación mental – llamémosla, cariñosamente, la vieja loca – consigue mostrarnos los efectos de no tener televisión: una falsedad bastante pulcra, cachetes a la niña por coger una galleta (lo mejor es cuando luego le ofrece esa galleta, como si nada hubiera pasado), esa sublime manera de saber si esos extraños querían robarla – ¿tenía un maniquí de vieja para meterlo en su cama? – y no podemos dejar atrás esa manera de atacar su propia casa, que resumidamente sería:
(ATENCIÓN: quien aún no haya visto la película y tenga aún ganas de verla, que se ahorre leer este final de párrafo)
[plano de Marquitos interpretando una escena de miedo y tensión … ante su incapacidad, mejor plano de paquete] [sabemos que la vieja loca esta por fuera de la habitación, ya infectada] ¡BLOM! [cabezazo a la pared] ¡BLOM! [otro más, un cuadro se cae… mejor espejo, que eso es más impactante] ¡BLOM! [se acerca a la ventana] [abrimos plano de paquete para ver de fondo los visillos de la ventana] y… ¡¡¡¡CRASH!!!! [el arrugado rostro viejuno arrasa con las ventanas].
Bromas aparte, la verdad es que estos momentos consiguen añadir mucha más inquietud al ambiente, cuando ya sabemos prácticamente el desenlace de la película. De hecho segundos después, añoramos a esa vieja loca (que ya se ha hecho un hueco, al menos en mi corazón), en vista de la más que estúpida declaración de amor vía tubería marca ACME. Digo tubería marca ACME porque resulta que nuestra ya difunta vieja loca tenía una especie de cobertizo en el jardín que estaba conectada por la casa sólo a través de una tubería, una tubería subwoofer, porque todo lo que pasaba allí se oía por la casa. Desde luego si eso ya es patético, lo de salir a abrazarse a riesgo de morir asquerosamente, hace que la película acabe demasiado mal… (por cierto, aún no me cuadra que la mujer salga corriendo al abrazo, pero… ¿¿qué es eso de llevar agarrada a la niña de la mano??... por dios, que se la llevaban arrastrada a una muerte segura…).
A pesar de todo, es interesante destacar el reducido presupuesto con el que se ha hecho la película, que según las malas lenguas es de entorno a los 57 millones de dólares, cantidad que se hace más esperpéntica si consideramos que M. Night Shyamalan declaró que con esta película pretendía hacer un homenaje cinematográfico a las películas de serie B. Sólo en España, la cinta ya ha recaudado más de 6.1 millones de euros.
Y la verdad es que podemos decir que sí, que es de serie B… Bochornosa, Burla, Basura, Bazofia, Bufonada, Bodrio, ...

INDIANA JONES
Francisco Trinidad
Tráiler
Título original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
Dirección: Steven Spielberg.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 145 min.
Género: Aventura.
Reparto: Harrison Ford, Cate Blanchett, Shia LaBeouf, Karen Allen, John Hurt, Ray Winstone, Jim Broadbent, Ian McDiarmid, Joel Stoffer
Guión: David Corp (Historia: George Lucas, Jeff Nathanson)
Producción: Paramount Pictures, Lucasfilm.
Música: John Williams.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Estreno en España: 22 de Mayo del 2008.
Queridos hermanos y hermanas, es bello pensar que pese a que tengamos que sufrir esta gran pérdida, podremos recordar siempre los momentos que compartimos junto a ella. Debemos de encontrar la fortaleza en la comunión de los cinéfilos para superar su ausencia en los estrenos venideros.
Parecía ayer cuando con su exquisita fragancia nos hacía creer que la creación divina era algo bello, no sólo en su conjunto, sino en cada momento que vivíamos. Parecía ayer cuando nos permitía soñar sin límites con argumentos que sembraban en nuestros corazones la emoción del cine. Parecía ayer cuando contábamos con ella, y ella con nosotros.
Pero la felicidad no parece haber sido concebida para ser eterna en nuestra tarea de compartir, dar y recibir: porque de ella recibíamos grandes momentos, con ella compartíamos nuestra ilusión y a ella le dábamos nuestro apoyo en sus logros; y aquí nos hayamos, sin consuelo, reunidos en torno a los pedazos marchitos que surgen sin su ayuda, que tratan de hacernos pensar que sigue con nosotros en su tarea de dar, recibir y compartir (o recibir, dar y compartir).
Porque el mejor bálsamo que podemos recibir es aceptarlo sin dudar que pese a nuestras oraciones y súplicas, no quieren hacerla regresar. Aceptémoslo, la originalidad ha muerto. En el fondo, para eso vino al mundo: para hablarnos de situaciones mejores, para dárnoslas a conocer a nosotros, hijos pródigos, y para encender en nuestros corazones la alegría de poder experimentar nuevas sensaciones con cada nueva película. Pero nunca jamás nos hicimos a la idea de que la resurrección de las difuntas ideas vendría hacia nosotros en masa, como jinete apocalíptico.
Y podemos ver cada día como esta decadencia se ceba de nuestras salas: nos extasiamos con la resurrección de viejos héroes de látigo y maldición en talones – Indiana Jones y el reino de la calavera - (y no sólo personajes, también actores), podemos oler el hedor que llega de películas que continúan con la estela (por no decir que continúan con el cuerpo moribundo) de series que supieron retirarse a tiempo.
Porque más que Sexo en Nueva York, estamos pasando Sequía en Nueva York, porque no podemos evitar pensar que la película basada en un cómic – Ironman, Batman Begins 2: the dark knight - no tiene argumento propio, sólo efectos especiales; porque a diferencia de lo que nos indicó nuestro Padre, sólo nos verá en una segunda venida, no en una tercera, o cuarta, o quinta venida de entre las risas enlatadas de películas de terrhumor – Scarie Movie 5 – y las aventuras arqueológicas aliñadas con maldiciones faraónicas inagotables ya sean pasadas o futuras – La momia 3: La maldición del dragón, Stargate SG-21 (2008) -. Esperamos saber si tendrán finales las historias o si por el contrario todo se acabará con un impertinente ataque de espinillas mágicas – Harry Potter y el Príncipe Mestizo - . Y sintiéndolo en nuestros corazones, we don’t want to believe, ni siquiera en una nueva secuela de los expedientes que marcaron una época de misterio en nuestras pantallas – X-Files: I want to believe - .
Pensarán que la precuela de Star Trek – Star Trek XI - podría hacernos creer que recuperar argumentos olvidados en el tiempo puede pasar por historias nuevas. Pensarán que si mantienen espías entre nuestras carteleras podrán sacar de nosotros la emoción que nos arrebataron hace tiempo – Bond 22 -. Y no podemos tratar de evadirnos en creaciones nacionales, que buscan en los tópicos de volantes y banderillas su expresión más recurrente – Manolete -.
Parece que a quien no hay que dar de comer después de medianoche, ni mojar en ningún momento es a los creadores de maravillosas repeticiones que resultan esperpénticas copias de los 80 – Gremlins 3 -. Porque la amenaza de maquillar ideas de antaño es cada vez más real ya sea en forma de sabuesos asustadizos – Scooby Doo 3 – o niños perdidos en los cambios de su pubertad, que logran sin problema alguno ser héroes antes de crecer – Los Goonies (¿2008?) -.
Unamos nuestras oraciones para que alcancemos la recuperación de nuestra compañera, nuestra hermana, que yace fría en su sepultura. Roguemos así mismo que cesen las plagas de huelgas en guiones, que cavan para ella una fosa más honda, y tengamos fe en que no tendremos que sufrir el ascenso de las profundidades de la película de “Los vigilantes de la playa” (la primera película grabada íntegramente a cámara lenta, y por la que actrices de dudosa capacidad seguro ganarán un Oscar).
Depositemos nuestra moribunda confianza en los Wachwosky, cuyos milagros superan las ideas insólitas y llegan hasta la conversión de gónadas; recemos por recuperar la presencia del talento del ya difunto Hitchcock, que nos sonríe de perfil desde el paraíso, tratemos de remendar nuestros pecados suplicando clemencia a Tarantino, que perdió su cordura para entretenernos a todos, y nos espera en las salas con su capacidad de multiplicar las vísceras y la sangre.
Así mismo depositemos nuestras plegarias en la sabiduría de la Santísima Trinidad: Spielberg-Lucas-Scorsese para que sigan trabajando en ideas nuevas, superando cualquier atisbo de interrupciones creativas de guionistas, y así mismo recemos porque no interceda por ellos su hijo, nacido del amor y de las agotadoras repeticiones de buenas ideas, Harrison Ford, ya sea en su forma humana, su forma hansoliana, indianajoniana, o cualquiera de sus formas presidenciales.

Elevemos nuestras oraciones bien altas, pues aquí y ahora damos constancia de que falleció la originalidad, después de haber recibido los Santos Sacramentos y la bendición apostólica. Sus homicidas, las películas en cartelera y las que aún estar por llegar; su viudo, el cine de calidad; sus hijos, los filmes que guardaremos en nuestra memoria para siempre – Dios salve en su seno Pretty Woman - ; sus hijos políticos, secuelas y precuelas numerables de los mismos; sus sobrinos, amigos, amantes y demás familia, ruegan una oración por su alma.
El funeral por su descanso eterno tendrá lugar en los mejores cines, en sesiones de tarde y noche, incluyendo sábados, domingos y festivos un responso adicional a medianoche.
“Pensemos, que al menos, siempre nos quedarán las palomitas”

IRON MAN
Francisco Trinidad
Tráiler

Título original: Ironman
Dirección: Jon Favreau
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 126 min.
Género: Ciencia Ficción.
Reparto: Robert Downey Jr, Gwyneth Paltrow, Jeff Bridges, Terrence Howard, Shaun Toub, Leslie Bibb, Bill Smitrovich
Guión: Arthur Marcum, Matt Holloway, Mark Fergus, Hawk Ostby
Producción: Paramount Pictures (Ari Arad)
Música: John Debney
Fotografía: Matthew Libatique
Estreno en España: 30 de Abril del 2008.
La historia se repite: cómic conoce director, director conoce cómic, se enamoran, piensan que pueden hacer una película y… ¡allá que vamos! Desde el primer momento ya con esto causa gran expectación, e incluso puedes llegar a oír en la cola para comprar tus entradas comentarios acerca de lo mucho que la gente conoce el cómic, las veces que se han leído el primer número o lo indignados que llegarán a estar si no se trata con el suficiente “respeto” a este personaje y todas las grandes disyunciones metafísicas que se presentan en su tan lograda biografía gráfica (evidentemente, estoy siendo sarcástico).
Espero ansioso el día en el que se haga una versión cinematográfica del diccionario, que a mucha de esta gente que va a lo último no les vendría mal leérselo (aunque sólo fuera la A). Volviendo a la película: está basada en el archiconocido cómic del mismo nombre, en el que se presenta a un multimillonario - dedicado a la industria armamentística - que diseña un traje con el adquiere habilidades de superhéroe y lo utiliza para remendar todas las injusticias que están apoyadas por sus armas.
La verdad es que comienza asombrosamente bien, es ágil, se muestra una historia bastante interesante (y como todas, increíble) y resulta entretenido. Pero este comienzo aceptable se ve indudablemente eclipsado por nuestro gran protagonista, Tony Stark (interpretado por Robert Downey Jr). Es un gran héroe, pero al estilo del tío Sam: un canalla patriota, de mala vida pero grandes sentimientos, un héroe que permite que la fuerza militar americana consiga llegar allí donde no hay democracia (y sobre todo donde no falta oro negro) para liberar a pueblos y someter a terroristas desdentados: vamos, una versión americana de nuestro Manolo Escobar (suponiendo un traje metálico de superhéroe en lugar de patillas, claro). Según cuentan, las escenas de bingo, mujeres y alcohol las grabaron todas de una vez, sólo con un cámara que seguía a nuestro querido Robert Downey Jr (que manía americana con el junior, cuando podría ser más nuestro diciendo el “Robertillo Downey” ).
En esta cinta además cuentan con otros dos grandes personajes: el típico que desde el principio se le ve el plumero de la traición (no seguiré diciendo quién es, para los que aún creéis que vais a ir a verla después de leer ésto), y cómo no una chica que parece haber estado de compras cuando se repartieron los cerebros, interpretada por… Gwyneth Paltrow, algo que no logro comprender.
Querida Gwyenth, sé que me estas leyendo, que sabes español y que visitas regularmente esta magnífica web, así que directamente me dirijo a ti, sin metáforas intermediarias: no te leíste el guión, ¿no? Porque no puedo entender como una actriz de tu nivel, de tu pedigrí – recuerda la estatuilla que te llevaste a casa por “Shakespeare enamorado” en 1998, si, mujer, la que tienes en la estantería, la que sostiene unos álbumes de fotos – aceptó ese papel. Para mí no tienes secretos, sé perfectamente lo que pasó: te fueron a dejar el guión, pero claro, tú estabas ordenando tus tarros de comida macrobiótica y dijiste “Déjalo por ahí, que me lo leo y en dos semanas te llamo”.
Cuando pasaron dos meses te llamo el señor Marvel (¿o es Stan Lee?) para saber que te pareció, pero tú, claro, ni te acordabas, y no permitiste que pensara que se te olvidan esas cosas. “Sí, sí me encanta, la verdad es que el guión alcanza un ambiente muy tenso cuando mi personaje se replantea sus principios” – le decías por teléfono. Y cuando te leíste la primera página pensaste, “la verdad, no está mal… siempre me quise teñir de pelirroja”.
Y no me digas que cuando llegaste a plató no pudiste ver ese espectáculo tan dantesco, porque sólo podías mirar tu imagen reflejada en el espejo, con esos tacones que parecías el propio Ironman en pleno vuelo, y decías “sí señor, no vuelvo a hacer de gorda, porque aprendí de ese error, y ahora reviso lo que le hacen a mi personaje”.
Pero lo que le hicieron a tu personaje en esta ocasión no fue nada en comparación con lo que te hicieron a ti: ¿cómo lo permitiste, Gwyneth? ¿¿Cómo?? Porque era increíble verte de secretaría sexy, con carpeta y escote allá donde fuera tu jefe. Porque tú no eres de esas que pintan bien en ese estilo, las hay que pegan mejor como mi Nicole Kidman, que daba el pego de rubia tonta fenomenal. Pero tú no puedes ser de esas, de las chicas “Uy-que-mona-soy-pero-como-me-toques-me-rompo” (gracias, María), de ésas que pelean en la película por correr sobre sus tacones, con el arma mortal por el que la persiguen los malos malísimos cyborgs (véase también monstruos o alienígenas) mientras se rascan el ombligo con el sacro, en un intento por meter tripa, cual posado veraniego de Ana Obregón.
Me duele que hayas hecho esto y espero que en la próxima te leas el guión, que es algo a tener en cuenta (y por cierto, deja ya tu amistad con Madonna, que como vemos te está afectando seriamente).
Después de esta carta para mi querida señorita Paltrow (no dejes de leer y toma nota, querida) no podemos dejar de decir, como las 40 personas más que salían de la sala: estaban bien los efectos especiales… Veamos, estamos en el 2008, si no estuvieran bien los efectos especiales sería para que nos devolvieran el importe de la entrada; es más, ¿qué película de éste género no cuenta con efectos especiales que tengan un nivel de calidad? Porque ya es evidente que tras esa frase se esconde nuestra frustración por una historia insulsa, un desarrollo plano, un argumento previsible y un final insoportable.
En realidad, la película no deja lugar a sorpresas, todo está bastante claro: el caradura que trafica con muertes puede ver en primera persona la doble cara de su negocio; pero como además es un genio consigue desarrollar un armamento tan sumamente sofisticado (sólo con ayuda de unos robots, que por cierto eran capaces de mostrar más expresividad que él) que supera cualquier diseño enemigo, por muy musulmán o calvo que sea el malo malísimo.
Pero sin lugar a dudas lo peor se nos presenta en el final, ya no sólo porque sea bastante superficial y asquerosamente previsible, sino porque… es un final… ¡abierto a más entregas! Si, es así, parece que se han mezclado las ganas de seguir haciendo caja, la desgana de tener que inventar una historia (porque, seamos sinceros, el hecho de tenerlo escrito es bastante cómodo, y más si hay el doble de ilustraciones que de texto) y creo que un importante factor también ha sido, según fuentes cercanas a la productora, que Gwyneth ha manifestado que le gustaría probar con un color de pelo más oscuro y que Robertillo Downey sigue de fiesta en el decorado del casino, hasta el punto de que ha llegado a secuestrar a las figurantes que aparecían con él y no consiguen reducirle.
Por eso, esperemos que esta locura se quede en una sola parte, porque al menos yo no estoy preparado para salir del cine y tener que volver a valorar con más nota las palomitas, que la película.

21 BLACK JACK
Francisco Trinidad
Tráiler
Dirección: Robert Luketic.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jim Sturgess (Ben Campbell), Kate Bosworth (Jill Taylor),Laurence Fishburne (Cole Williams), Kevin Spacey (Micky Rosa), Aaron Yoo (Choi), Liza Lapira (Kianna), Jacob Pitts (Fisher), Josh Gad (Miles).
Guión: Peter Steinfeld y Allan Loeb; basado en el libro "Bringing down the house" de Ben Mezrich.
Producción: Dana Brunetti, Kevin Spacey y Michael De Luca.
Música: David Sardy.
Fotografía: Russell Carpenter.
Montaje: Elliot Graham.
Diseño de producción: Missy Stewart.
Vestuario: Luca Mosca.
Estreno en España: 11 Abril 2008.
“A ganar a ganar, pollo para cenar”
Desde el comienzo éste es el marco con el que se nos presenta la película, pero lo que no podría haber llegado a imaginar en esos primeros minutos de expectación, en los que la emoción por disfrutar o la angustia por sufrir surgen curiosos en mi cabeza, es que ni al final de la película entendería qué es lo que significa.
Lo primero que me intrigó de esta película no fue la historia, ni el equipo (la verdad es que el director, Robert Luketic, no atrae por sus anteriores trabajo, véase “La madre del novio”, “Una rubia muy legal”), ni tan siquiera el tan lastimado póster de la misma; sólo el hecho de que estuviera “basada en hechos reales”. Es increíble cómo parece que cuando se utiliza esta expresión en las promociones de las películas, éstas ya ganan unos puntos extras (me refiero claro, a su recaudación).
Esta película esta basada en el libro "Bringing down the house" de Ben Mezrich, donde se cuenta la historia de seis estudiantes del MIT que entre 1992 y 1999 consiguieron ganar unos tres millones de dólares en los casinos de Las Vegas con una técnica sencilla: formar un grupo que controle las mesas donde se juega, tener un código para saber cómo estaba el juego en cada mesa y contar.
La historia de la película parece fácil: un chico necesita dinero para estudiar y debido a su gran aptitud para las matemáticas le introducen en un grupo organizado por un profesor que se dedica a estudiar estrategias acerca del Black-Jack - que aún no sé ni en que consiste – y las ponen en práctica todos los fines de semana a lo grande, en Las Vegas.
El chaval con el que se nos presenta la trama, es exactamente el tipo de personaje del cual todos sentimos empatía, pensando: “Pobre; a mi tampoco me concedieron una beca parecida, y yo soy seguro mucho más inteligente que él”, “Vaya, él tampoco se va con la gente enrollada, sólo con el más que típico grupo de freaks (de esos que se autodenominan “consejo de sabios”)”, “Mira qué cambio, como recorre triunfante las fiestas de Las Vegas”. Pero, ¿tiene algo de real este personaje? Es más, ¿tienen algo de real todos los personajes? Porque son la verdad todo menos verosímiles: tenemos a la “ingeniera aeronáutica” que es tan guapa, inteligente y sexy que mejor que meterse a modelo, o estudiar un poco sus asignaturas prefiere irse todos los fines de semana a desbancar casinos - que en ningún momento se explica para qué lo necesita, pero nos conformamos porque le toca a interpretar a mujeres rusas en las mesas (sí, es cierto, pese a que Kate Bosworth – ya la vimos en “Superman Returns” (2006) - ya es incapaz de llegar a dar vida a un personaje, el guión le hace desarrollar a otro partir de ése) -, el típico profesor de matemáticas (personaje salvado por Kevin Spacey), que en vez de saciar su rencor hacia la vida en sus exámenes y posteriores correcciones y revisiones, entrena a un grupo de gente aventajada (estoy seguro de que no en la interpretación); los típicos amigos del protagonista que representan todo lo anti-cool en la Universidad (de acuerdo, estos pueden a ser algo reales); tenemos también a los compañeros de pillerías, que cómo no sufren un ataque de celos regado por mucho alcohol, y no podemos dejar de olvidarnos de las bailarinas de striptease que aportan una gran carga emotiva contoneando sus cuerpos en un segundo plano (sí, fijaos, podréis verlas en la mayoría de las escenas de discotecas exclusivas de Las Vegas, e incluso me atrevo a decir que en la casa de la madre pude ver a alguna por detrás de las cortinas, para hacer más amena la escena ).
El personaje que, personalmente más me decepcionó y gustó al mismo tiempo es el matón de los casinos (Laurence Fishburne), que por una parte es muy previsible, pero por otra añade esa parte de realidad al robo de tanto dinero. Es divertido cuando se pone anillos para pegar a la gente…
A favor de la película tengo que destacar dos cosas que me hicieron reír: la primera es el problema que plantea el profesor en clase, cuando descubre el gran talento de nuestro protagonista. Sin lugar a dudas no hay mejor atrezzo para una clase de ecuaciones no lineales - en general, para cualquier escena de película americana en la que tengamos que ver el más mínimo atisbo de enseñanza - que sus integrales, sus sumatorios y números y fracciones a discreción, no hace falta ni saber si representa algo mínimamente coherente (o quizás es que era el día de descanso de las bailarinas de striptease y no había nada mejor para el segundo plano). Por cierto, el problema del concurso que comentan tiene de ecuaciones lineales los que tiene esta película de “basada en hechos reales”. Que me pregunto yo, mucha inteligencia para resolver “enigmas matemáticos”, pero luego nos aparece guardando sus ahorros en el techo falso de su habitación.
La segunda es el momento de gastar el dinero, ya que pese a que pensaba inocentemente que la película no caería en demasiados clichés, se hunde por su propio peso en ese momento compras, y aún más en las fiestas tan increíbles que aparecen (de acuerdo, es posible que haya cierta envidia en estos comentarios, pero es que sólo faltaba Richard Gere en la tienda, sentado en un sofá y sonriendo a nuestros protagonistas).
No es todo tan malo como parece en esta película, es cierto que consigue atraer tu atención, presenta el mundo como una gran oportunidad para Ben (nuestro audaz protagonista) y pese a que el final es tremendamente evidente es inevitable sentirse aliviado al saber que nuestro indefenso Ben es capaz de tomar decisiones… acertadas. Y sobretodo, lo mejor es que - como ha debido considerar el director – no hace falta saber cómo acaba todo, es mejor terminar la historia cuando corresponde, no alargar más argumentos insulsos que lo único que hacen es robar tiempo para escenas en las que podamos poner bailarinas o pizarras de sabiduría (¿o por qué no ambas?).
Al acabar la película sólo aciertas a sacar dos conclusiones: la primera, que te han gustado mucho más las palomitas (aunque sepas que con ellas envenenes tus arterias) y la segunda…
… “A ganar a ganar, pollo para cenar”…

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