María Sopeña Font
Mamma mía! (nunca mejor dicho)
Tráiler
Dirección: Phyllida Lloyd.
País: USA.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Comedia romántica, musical.
Interpretación: Meryl Streep (Donna), Pierce Brosnan (Sam), Colin Firth (Harry), Stellan Skarsgård (Bill), Julie Walters (Rosie), Dominic Cooper (Sky), Amanda Seyfried (Sophie), Christine Baranski (Tanya).
Guión: Catherine Johnson.
Producción: Judy Craymer y Gary Goetzman.
Música: Benny Andersson y Björn Ulvaeus; basada en las canciones de ABBA.
Fotografía: Haris Zambarloukos.
Montaje: Lesley Walker.
Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Vestuario: Ann Roth.
Estreno en USA: 18 Julio 2008.
Estreno en España: 13 Agosto 2008.
Si hace un año me hubierais pedido una lista de cosas posibles, probables e improbables que podrían, o no, ocurrir en éste o cualquier universo paralelo, el hecho de que Meryl Streep (exclamación exclamación) con sus 14 nominaciones de nada para los Oscar y algunas de las mejores interpretaciones del siglo en su currículum, aparezca en pantalla luciendo un imposible conjunto de spantex (siendo éste el mejor estilismo de cuantos ofrece) interpretando el mismo papel en el que vimos a la directora de aquella primera academia de OT (la única que, confesado o no, vio toda España) estaría en el top de los Top Ten; pero que lo haga junto a Pierce Brosnan, Colin Firth y Julie Walters, entre otros…y que además servidora disfrute de semejante, y a priori esperpéntico, espectáculo …se hubiera salido del gráfico.
Porque Mamma mía! (nunca mejor dicho) sorprende, y mucho; desde el momento en que se filtraron las primeras imágenes y los más estrictos de la industria se rasgaron las vestiduras ante esa imagen de Streep con un mono de pintor azul en lo que parecía ser un improvisado decorado de algún tipo de chiringuito playero…hasta la última (ultimísima escena del filme, y hasta aquí puedo leer..) sorprende, y a pesar de todo y con la distancia, sorprende para bien. Porque no nos engañemos, nadie que se acerque a Mamma mía! lo hace buscando el sentido metafísico de la existencia, que para eso estamos en verano y mantengo mi teoría de que “para dramas ya tengo mi vida, gracias”; nadie va engañado, todos sabemos que vamos a ver (tristemente) a Meryl Streep a sus bastantes años y después de una de las carreras más sólidas y profundamente coherentes del panorama, defendiendo un guión que resumiríamos en la cara B de una servilleta de bar..y muchos lo hacemos llevados por esa curiosidad malsana tan típicamente humana de “ a ver qué sale de aquí” sin más expectativas que las de bloquear ese recuerdo o levantarnos del cine si la cosa se tuerce más de lo estrictamente necesario.
Pero ese optimismo que exuda cada uno de los planos resulta contagioso, como lo son los estribillos archiconocidos que tarareareis durante varios días después de ver la película, o el color que desprende la atmósfera creada, el azul del mar y el blanco de las fachadas y de la arena, que consigue que todos salgamos de la sala deseando ir de vacaciones a Grecia, o vivir ahí por qué no? ( colores y texturas que aparentemente, y a tenor de los resultados, han distraído tanto a técnicos como a diseñadores de vestuario, coreógrafos, directores y equipo de fotografía, de sonido..y hasta a la directora! conformando un equipo que finalmente ha “parido” un producto bastante mediocre salvado únicamente por su irrepetible cartel; simpático eso sí, pero fácil, chirriante por momentos, técnicamente no demasiado brillante, de factura previsible y por el que alguien debería ser, y sería de hecho colgado, de no ser porque LA presencia de Streep otorga ese aire de excelencia y confianza tan característico a todos sus proyectos, elevando este refrito popero-discotequero a la categoría de película, y permitiéndola, incomprensiblemente, competir en la misma liga que The dark night o Wall-e…vivir para ver)
Una película que se intuye un descanso y un lujo que sólo pueden permitirse los grandes grandísimos como Meryl Streep y su “coro”, a los que tan a menudo oímos quejarse de que en el país de los sueños de Hollywoodlandia toca despertarse cuando una rebasa los cuarenta (o más si se cuenta con un buen cirujano ad-hoc). Un rodaje que se recuerda inolvidable, y un “buen rollo” en esta nueva época que vivimos, donde nos rodean y acosan los gurús del amor amén de otros telepredicadores reconvertidos a pseudos escritores profetas del “New Age”, en la que los pesimistas de corazón no tenemos donde escondernos; una ola de positivismo que aunque traspase la pantalla, imparable, compensa pero no cubre la carencia de…todo! De todo excepto de un genial reparto, claro! Porque este proyecto, salido de la chistera de la productora de Tom Hanks, mantiene un equilibrio estable sobre cuatro pilares básicos sin los cuales esta película nunca se hubiera estrenado…
-Reparto (que aunque tampoco se luce, siendo ésta una de las interpretaciones menos glamourosas de nuestra diva, sí que sorprende cantando...y mucho! Sin olvidarnos de sus comparsas, tanto masculinos como femeninos, que, aunque irremediablemente relegados a un segundo plano, cuentan con sus personales, y geniales en algunos casos, momentos de gloria)
-Grecia (aunque el emplazamiento de la historia en este lugar tan idílico resulte igual de forzado que el emplaste de los temas con calzador dentro de la trama)
-Abba! Ya lo sabía hasta Madonna que rescató sus éxitos olvidados como samples para su Confessions on the dance floor, Abba da dinero!
-No nos olvidemos de la nueva corriente de cine creado por y para mujeres abanderado por Sex and the city que agita la cartelera; género en el que los hombres sufren el látigo del desprecio femenino en un segundo plano, dejando que expongamos libremente nuestras más profundas inquietudes (sexo?? Compras?? Cocktails? Se puede saber quién es el padre de mi hija?? Me dejo alguna?) en aras de la liberación de la mujer (liberación aparente con una carencia afectiva latente y una velada búsqueda del amor de un hombre como fin último de la historia)…y de la recaudación en taquilla aportada por un target que ha cambiado mucho en los últimos años y al que pretenden encasquetarnos una identidad que no nos corresponde y con la que tampoco necesitamos identificarnos.
En definitiva: Meryl ríe, Meryl baila, Meryl canta, Meryl salta, Meryl se tira a la piscina (literalmente)…y Meryl compite en taquilla como nadie....allá va otra vez… (here I go again)…Bravo por Meryl!

Borat: El segundo mejor reportero del glorioso país Kazajistán viaja a América: Borat for president!
Dirección: Larry Charles.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 84 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Sacha Baron Cohen (Borat), Ken Davitian (Azamat).
Guión: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham y Dan Mazer; basado en un argumento de Sacha Baron Cohen, Peter Baynham, Anthony Hines y Todd Phillips. .
Título Original: Borat: Cultural learnings of America for make benefit glorious nation of Kazakhstan
Cuando un buen amigo, de entera confianza, con una cuidada y esmerada educación católica proporcionada por una familia respetable y no-desestructurada me recomendó la película “de Borat” (mi imagen mental automática fue la de Ali G con un imposible bañador en colores semiáridos), el mundo, tal y como lo conocía, dejó de tener sentido para mí; es más, sentí como la tierra se abría bajo mis pies y caía al minipiso de abajo visitando a los indeseables de mis vecinos, para atravesar su suelo horrible de gres (que tanto pareció costarles instalar a tenor del tremendo ruido que tuve que soportar durante más de un mes) llegando a la portería, saludando al conserje (recordándole que la bombilla de mi pasillo no luce y que menuda factura del agua ha llegado este mes)....para continuar bajando...atravesar los túneles de Gallardón...la línea 1, la 2...la 6 que ya está próxima al núcleo de la tierra....y así llegar finalmente al infierno donde me preguntaron qué hacía servidora allí....con lo que una fue siempre....
Pero en un nuevo ejercicio de humildad y ante las alternativas televisivas que ofrecía “la cadena amiga” me senté, preparándome para lo peor, ante lo que consideraba el último esperpento parido por la industria.
Pero oh! Divina intervención.....
Nada más lejos de la realidad, que como tantas veces me sorprende y me da una patada en el estómago haciéndome ver que caigo en los mismos pecados que tanto critico....Borat se ha desvelado ante mí como uno de los más ingeniosos y arriesgados ejercicios de profunda y auténtica crítica social que he visto (dejando a nuestro maniqueo Michael Moore como un triste doble de Guillermo del Toro). Cierto es, absolutamente, que algunas escenas terriblemente escatológicas restan, quizá, integridad al mensaje y desvirtúan el resultado final; pero la estrategia elaborada por el británico Cohen (Ali G) de crear un personaje tan ajeno a la cultura americana (un periodista kazajo) al que sumerge en ella, ahogándolo en sus farragosas aguas, recorriéndola de este a oeste pasando por sus puntos clave (Nueva York, Washington, el medio oeste y sus devotos cristianos, California...) haciéndonos partícipes de las disparatadas y profundas incongruencias en que se basa la sociedad más poderosa del mundo (y que triste e irremediablemente dirige los destinos de todas las demás) es tan hilarante, tan absolutamente genial, que no cabe sino alabarla y recomendarla. Con la libertad que ese personaje, Borat, le ofrece, Cohen se permite unas licencias nuevas hasta ahora en las que, a pesar de la sangría que realiza de la sociedad americana, los débiles no son nunca objetos de burla (como por ejemplo la prostituta del filme).
Esta catarsis ideológica, mucho más cercana y comprometida que la pregonada desde púlpitos que yo misma veneraba (como el del magnífico escritor Noam Chomsky...o el ya comentado Moore) bascula entre el gag irreverente, provocador, y la verdadera reflexión....bajo la careta de su personaje zafio, grosero, bizarro, Cohen-Borat, Borat-Cohen, consigue llevarnos de la mano y colocarnos delante del espejo para comprobar lo profundamente incongruente, intransigente e hipócritamente moral que es nuestra sociedad...(es decir, la sociedad americana). No olvidemos tampoco que el director, Larry Charles, es a la vez creador de otro icono de modernidad (en otra división, obviously) “Seinfield”, referente del “stand up comedy”, irónico, crítico, cínico y sarcástico...otra joya vamos! Una hiperbólica agudeza, un ingenio desmedido que se esconde detrás de las bromas de peor gusto posible...un ejercicio de clarividencia que se contrapone a sus circunspectos homónimos contemporáneos (que a pesar de ser correctos y contundentes en el fondo no han terminado de calar en nuestras occidentales e impermeables conciencias). Borat for president!
En un lacónico intento de concreción intentaré no desvelar más el contenido del filme para ofreceros a todos la posibilidad de encontraros con él de la misma manera en que lo hice yo....
Lo mejor: El discurso del rodeo a favor de la guerra de Irak con el himno al fondo y los consejos antisemitas sobre cómo matar a un judío (brillante la escena de los abuelitos). El tono de falso documental.
Lo peor: Se le va la mano en algunas escenas como la carrera por el hotel.

EL ORFANATO
Tráiler
Dirección: Juan Antonio Bayona.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Género: Thriller sobrenatural.
Interpretación: Belén Rueda (Laura), Geraldine Chaplin (Aurora), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán).
Guión: Sergio G. Sánchez.
Producción: Joaquín Padró, Mar Targarona y Álvaro Augustín.
Producción ejecutiva: Guillermo del Toro.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Óscar Faura.
Montaje: Elena Ruiz.
Dirección artística: Josep Rosell.
Vestuario: María Reyes.
Estreno en España: 11 Octubre 2007.
Hoy os propongo un ejercicio de simulación, divertido ¿no? Así podremos alargar esta crítica (más o menos lo que hace Bayona con su interminable película), y, de paso, evitar el ataque frontal (como buenos estrategas). Entonces, imaginémonos por un momento que somos Guillermo del Toro (esto es, piensen “soy un mejicano de 150 kilos, sospechosamente parecido a Michael Moore, me he criado muy hermoso viendo “mundo bizarro” y las obras completas de Tim Burton durante mis primeros 27 años de vida en turnos de 16 horas delante de la tele, vivo con el constante esfuerzo de convencerme a mi mismo de que soy un director estadounidense y como tal debo ofrecer al público todo aquello que sea vendible aunque diste mucho de ser original o de calidad. Sospechosamente me va muy bien en los negocios. La familia bien. Gracias) ¿Estamos?
Bien, ahora que ya somos todos Guillermo del Toro, pensemos cuál será nuestro próximo proyecto (hay que tener en cuenta que la cepa creativa se secó tras el recital ofrecido en “El Laberinto...” con lo cual nos conformaremos con lo primero que salga). Pero somos Guillermo del Toro, no lo olvidemos, de manera que no vale preguntarnos ¿qué genero?, porque eso está claro “una de miedo” que parece ser que es lo único que vende...pero “una de miedo” ¿Cómo de miedo? Y aquí llega el problema. Según mi vocación de teórica frustrada: productor, guionista, director y compañía empezaron la casa por el tejado, construyendo primero, en vez de sólidos personajes y una historia mejor o peor, el escenario...acordaron que la acción transcurriría en un orfanato....y a partir de ahí vino todo rodado...una antigua alumna adoptada (y salvada) regresaría al que había sido su hogar para descubrir un oscuro secreto que destruirá su familia y a ella misma si se deja....
Oye qué bien vamos ¿no?
Ahora es fundamental un hilo conductor....ya tenemos el escenario, ahora qué va a pasar en él....pues después del intenso esfuerzo derrochado con la pregunta anterior no hay que darle más vueltas...repitamos una fórmula de éxito...total nadie se dará cuenta, a saber: casa y/o vivienda sospechosa (con pasado turbio por descubrir) + niño o niños aún más sospechosos todavía (tirando a raritos y si es posible con alguna enfermedad) + fantasmas y/o posibilidad de que los haya (a pesar de los ruidos y pistas que los entes se empeñen en dejar, los habitantes de la morada jamás reconocerán esta opción como válida) + protagonista femenina (a ser posible rubia. Si no está disponible la Kidman conformarse con representante local)
Por último un título original y que pase el siguiente!
Y es que últimamente el cine se obceca en llevarnos, o mejor dicho, en empujarnos o arrastrarnos hacia lugares comunes, de sobra conocidos. a los que no teníamos intención de volver.... en este caso un orfanato, como bien podría haber sido una estación de sky o un corte inglés; (receta para un éxito; ingredientes para 4 personas) puertas que se abren y cierran por capricho sin que esto parezca indicar absolutamente nada, efectos sonoros de pasos y golpes varios (a ser posible tras un plano panorámico o un zoom interminables), una casa aislada, naturaleza (preferiblemente naturaleza relativamente angosta, con costa y/o algún arrecife o en su defecto bruma) personajes secundarios de generación espontánea, imprescindible la aparición estelar de la bruja de “Poltergeist” (también vista en la genial serie de los 80 “Picket Fences”) asombrosamente reencarnada para la ocasión en el simpático cuerpo de la últimamente omnipresente Geraldine Chaplin (creo que Spielberg debería plantearse seriamente el dejar estos casos de plagio en manos de sus abogados ).
Tanto director como guionista caen en el “susto fácil” para compensar una historia a priori bastante previsible, si no muy previsible; un pecado de novatos que deja al espectador indefenso ante la ineludible situación tantas veces vivida de encontrarnos donde ya hemos estado...de haber visto esta película...de saber cuándo una mano va a aparecer justo en ese momento...(a pesar de que el recurso siga funcionando de vez en cuando) De esta manera el espectador se encuentra desarmado ante semejante amalgama de ideas vagas en las que perderse para no volver a aparecer hasta que se ha salido de la sala.
El fallo principal, a pesar de todo, radica en la excesiva responsabilidad depositada en el reparto, ya que El Orfanato reposa casi por entero en los hombros de una sobrevalorada Belén Rueda, una “actriz” cuyas bondades se empeñan en vendernos, recién salida, como quien dice, de VIP noche (ya que poco o nada ha evolucionado esta mujer) es, seamos absolutamente sinceros, una intérprete de recursos muy limitados con la que resulta difícil identificarse (en su descarado esfuerzo de parecerse a una diva hollywoodiense de extrarradio)
Un desigual intento; un guión que se diluye y se dispersa en su desesperado intento por avanzar, perdido, atolondrado para intentar llegar al final...(que seguramente fue lo primero que se escribió). Se echa de menos el profundizar en las relaciones y reacciones de determinados personajes, sorprendente el desproporcionado furor uterino de Rueda, incomprensible, incontenible e implacable, contrastando con la fría actitud de su esposo.
Cierto es que Bayona, en un loable intento por centrar la historia en la perdida y el dolor, evita caer en efectismos gratuitos, funcionando sin embargo este recurso en detrimento del proyecto mismo, ya que no hace sino situarlo a medio camino entre el terror y el drama sin terminar de decantarse por ninguno (aunque la idea principal sin duda fuera inclinarlo definitivamente hacia el primero)
Mucho se ha hablado, por otro lado, del buen hacer del director, y siendo cierto que el debutante derrocha talento y elegancia en la recreación de atmósferas, la (excesiva) publicidad que ha precedido al film en su estreno, le ha hecho más daño que otra cosa, ya que los que criticamos habríamos sido seguramente infinitamente más benévolos con su obra si no hubiera venido alabada y laureada como lo ha hecho...siempre es mejor sorprender para bien...si no nos hubiéramos indigestado con ella antes de tiempo, si no hubiera llegado precedida de tan desproporcionadas loas, presentada a bombo y platillo, y con su director y “actriz” protagonista llevados en hombros nada menos que a la antesala de los oscar (absolutamente inmerecido) no tendría en absoluto reparos en considerar esta obra como uno de los mejores y más interesantes debuts del cine español de los últimos tiempos. Sea como fuere le deseamos desde aquí toda clase de suerte...esperemos que las fuentes de Amenábar que tan (descaradamente) han sobre-explotado, terminen de ayudarle en esta nueva meca a la que aparentemente todos intentan peregrinar en un incoherente ejercicio de autoengaño...
Y es que la sombra de “Los Otros” es alargada...y ya lo decía el gran Sabina “al lugar donde has sido feliz...no debieras tratar de volver”.... ¡Ay Amenábar! cuánto daño has hecho y tú sin saberlo..

RATATOUILLE
Tráiler
Dirección: Brad Bird.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original/español: Patton Oswalt/Guillermo Romero (Remy), Ian Holm/Carlos Isbert (Skinner), Lou Romano/Fernando Cabrera (Linguini), Brian Dennehy/Juan Amador Pulido (Django), Peter O'Toole/Luis Mas (Ego), Brad Garrett/Héctor Cantolla (Gusteau), Janeane Garofalo/Inés Blázquez (Colette), Will Arnett/Jesús Carrasco (Horst), Julius Callahan/Álvaro Navarro (Lalo), James Remar/Abraham Aguilar (Larousse).
Estreno en USA: 29 Junio 2007.
Estreno en España: 3 Agosto 2007.
“Cualquier producto mediocre siempre tendrá más sentido que su correspondiente crítica atacándolo” con esta increíble sentencia en la voz del genial Peter O´Toole, entre otras, sorprende el magnífico guión de Ra-Ta-Toui-LLe, la última película salida del horno (nunca mejor dicho) de Pixar, que, recién comprada por Disney, se recupera de su moderado patinazo con Cars (y es que desde siempre han sido más tiernos y han funcionado mejor a nivel sentimental los ratoncitos y demás peluchitos peludos que los conjuntos inanimados de bujías y cables)
Con un segundo realizador (inicialmente el propuesto fue otro) como Brad Bird, autor entre otras de “Los increíbles”, eran muchas las expectativas que había puesto en esta nuevo animalito parlante; pero Remy (la ratita) lo consigue…vence y convence que no es fácil; como tampoco lo es acercar a un animal tan poco recomendable en la cocina a los fogones y conseguir que resulte a la vez tierno, seductor, carismático e irónico…que guste a los niños y encandile a los adultos…porque, a pesar de estar pensada inicialmente para los enanos (argumento facilito, personajes ligeramente edulcorados y sin mayores dificultades) Ratatouille sorprende magistralmente con elaborados guiños que recuerdan a los primeros cómicos, con situaciones y gestos, con matices en los personajes que enganchan y ablandan el corazón de los que dejamos hace tiempo de desear que en una peli salga una ardillita cantando.
Sigue siendo cierto que, como absolutamente todas las películas de animación (que no “de dibujos” porque ante lo que estamos aquí es ante una genialidad de la animación con personajes que brillan llenos de movimiento y textura y con un escenario como París, más colorido y vivo que nunca) ésta sigue los patrones de manipulación-descarado-chantaje-emocional necesarios para soltar alguna lagrimita en el cine y enternecer hasta al más desgraciado desalmado….pero estando como estamos ante un elemento que funciona tan bien, tan redondo, cuando nos encontramos ante un mensaje que llega al emisor de una manera tan clara…cuando el mensaje es tan limpio y blanco como el que ofrece nuestro Mini-chef…cuando hablamos sobre sueños y esperanzas…y después del repaso que nos pega a los críticos nuestro homólogo en el filme (con diferencia el más misterioso e interesante de todos los personajes) quién soy para criticar…sólo podría comentar lo que ha supuesto para mí y cómo me he sentido ante ella.
Una historia conocida…una superación personal (y menuda superación porque siendo una rata no se las pintaba nada bien) Bird nos acerca a la ciudad de la luz y de verdad consigue que nos volvamos a enamorar de ella y creamos, como cree Remy, que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos (valga como ejemplo de la calidad y sutileza de la realización, cuajada de metáforas, la escena de escasos dos minutos en que el cocinero Linguini lleva por primera vez a su zulo-piso a Remy y tras un primer barrido en que no se aprecia gran cosa, volvemos sobre nuestros pasos para descubrir tras la ventana una preciosa imagen de la torre Eiffel iluminada….porque hasta en los sitios más humildes hay sitio para la esperanza)
Ratatouille presenta una galería de personajes (desde los buenos muy buenos hasta los malos horribles que dan un giro a sus malvadas intenciones esta vez y para alegría de los mayores con la presencia de un abogado, sí sí, un abogado y un inspector de sanidad caminando entre las filas de la alianza de malignos) sorprendentemente bien dibujados…cada uno con sus matices y su espacio…todos simpáticos hasta los de peores intenciones…algunos incluso adorables como el fantasma regordete de Gusteau, nuestro Linguini torpe, tierno, chispeante “basurilla” como tantos jóvenes que empezamos en nuestros primeros trabajos, el ilustre crítico (genialmente resuelto) y cómo no…Remy…que valiéndose de un guión más que válido nos da más de una lección y en el que es muy posible sentirse reflejado.
Acostumbrada como estoy a ser ciertamente hiriente en mis comentarios me siento ligeramente incómoda al encontrarme tan blanda frente a esta ratita que cocina, que al contrario de sus congéneres no se conforma con lo que a priori está destinada (o condenada) a hacer…que se niega a rebuscar en la basura…que busca su sitio en el mundo y lucha por conseguirlo a pesar de todo…una ratita cocinera (que guisa pero no sisa) que desborda buenos sentimientos y como decimos coloquialmente “ que da buen rollito”
Un resultado inteligente (gracias a dios que en esta no cantan porque viniendo de Disney me temía lo peor) con un mensaje tan tierno…tan de verdad, tan hermoso…con una factura tan clara, una animación tan brillante y una realización que funciona tan bien (ojo a las escenas de persecución tanto en la cocina como por París) que no puedo sino recomendarla encarecidamente (no ya a los niños sino a los que no lo son tanto)
Una humilde ratita (película) que derrocha talento y carisma…esto es ante lo que me he encontrado…una película (ratita) que no las tenía todas consigo pero que sale absolutamente victoriosa y de la que me llevo un grato recuerdo y una gran sonrisa…(ya estoy esperando que salga a la venta el correspondiente peluche con gorrito de cocinero y cuchara de palo)
No dejéis de ver el trailer de la película! Quién se podría resistir a esas caras a medio camino entre el cachondeo y el abrazo más tierno…
Camarero; hoy que hay en el menú? Ratatouille. Una excelente recomendación. Bon Apetit!!!

Transformers (para dramas ya tengo mi vida, ¡gracias!)
Tráiler

Título original: Transformers
Género: Acción
Director: Michael Bay
Intérpretes: Shia Labeouf, Peter Cullen (voz), Megan Fox, Tyrese Gibson, Josh Duhamel, Anthony Anderson, Rachael Taylor, John Turturro, Jon Voight, Kevin Dunn, Michael O.Neill, Julie White
Nacionalidad: EE.UU. - Año de producción: 2007
Duración: 144 m.
Estreno: 4 de julio de 2007
Es una lástima pero a cada paso que da la industria cinematográfica en cualquier dirección va siendo más y más profunda la sima que separa a la crítica “especializada” del público. Los cinéfilos avalan con premios y alabanzas películas que no han sido respaldadas en taquilla y acusan al respetable de estar “alienado” por superproducciones y efectos especiales que no hacen sino encubrir, a saber y siendo las mayores reclamaciones al sector: personajes desdibujados, música atronadora, tropecientos millones de planos en un montaje de locos, desproporcionado presupuesto….y demás conocidos por todos. Parece ser que cualquier película con un mínimo de presupuesto es una película de “vendidos”, una película anti-cinematográfica…parece ser que una película que cuenta con el apoyo del público no es una película considerada buena o válida, mientras que el cine de autor o de minorías por el simple hecho de serlo pasa a ser de culto. Pero señores, el público no es tonto aunque se empeñen en hacernos creer que lo somos…evidentemente y en pleno verano apetece una película de palomitas, que para dramas ya tengo mi vida diaria muchas gracias….por eso hoy, habida cuenta de los comentarios que vengo oyendo y la lluvia de estrellas que prodigan los “entendidos” sobre producciones, generalmente europeas, con las cuales no me acabo de involucrar en detrimento de este otro género, el de acción, rompo una lanza o las que hagan falta a favor de estos últimos ¡porque el cine también es espectáculo! Y no me convencen con dramones pseudosociales que no dejan de ser, a su manera, artificios para atraer al público; a otro tipo de público eso sí, pero también utilizan recursos milimétricamente estudiados que se esconden bajo argumentos comprometidos y honestos con otros fines.
¡Y es que Optimus Prime ha vuelto! ¡Dios mío! 3 años en producción (han valido la pena) para ver por fin al líder de los Autobots en directo… ¿quién no se acuerda de la serie de dibujos? ¿Quién no ha tarareado la canción de incomprensible letra? ¿Quién no ha sentido pavor viendo como el malo malísimo de Megatron (uséase el jefe de la mafia robótica, los Decepticons, que desde siempre han vendido más camisetas que sus archienemigos por eso de que ser malo está muy de moda) le daba una paliza histórica en cada uno de los episodios a nuestro camión rojo y azul favorito? ¿Quién no ha soñado que su coche se convertía mágicamente en un robot gigante alienígena, ligeramente irónico, que prometía salvar nuestro mundo?? Y ¿cómo puede alguien criticarles cuando son los responsables de tan buenos ratos? No lo entiendo…
Evidentemente los que acudimos a ver Transformers no esperamos encontrar el sentido de la vida y si los críticos pretenden no ver este hecho que se busquen otra profesión. Michael Bay hace buenas películas pero sólo hace películas de acción, por eso es un director denostado, nefasto, “comercial”; como si el término “comercial” fuera la marca del Anticristo cuando ante lo que estamos es ante un profesional con una gran visión del negocio y espectáculo que sabe dar a su público y a sus incondicionales (que los tiene) lo que quieren. Bravo por él. Será todo lo criticado que quieran, pero película que hace, película que arrasa. Si bien es cierto que sus argumentos suelen ser bastante similares y no cuenta con libretos de Shakespeare (véase Armageddon o Dos policías rebeldes) no podemos acusarle por esto de nada; no todos podemos ser Dovstoyesky, y evidentemente tampoco a todo el mundo le interesaría serlo.
Transformers, en este caso, ha supuesto para mí una muy grata sorpresa, porque confesaré me acerqué a ella cargada de prejuicios…mal hecho. Pasadas dos horas me encontraba rodeada de los robots que me han acompañado en mi infancia, música vibrante, escenas de acción increíbles, unos personajes fáciles, divertidos, cercanos y por extraño que parezca bien desarrollados (ojo con Shia La Beouf que ya lo he venido avisando…esa aparición en Los Ángeles de Charlie 2, ejemplo de que el cine de acción también lanza sus bodrios, no fue casual....este chico ya no es una promesa del cine…tras la genial Memorias de Queens donde se codeaba con los grandes prepara darle la réplica a Harrison Ford en la esperadísima Indiana Jones 4)
Como he dicho una grata sorpresa…adrenalina a raudales…con sus fallos sí, claro, evidentemente no podían obviar la omnipresente relación del chico feíto, pero con enorme potencial, enamorado de la chavalita guapísima novia del cachas descerebrado…pero no hemos venido a censurar eso sino a emocionarnos viendo cómo (maravillas del ordenador) Optimus y sus amigos salvan nuestro planeta y de paso el universo (hay que ver cómo la han tomado los malos intergalácticos con venir a fastidiar a la Tierra es que no nos salvamos de una).
Nos estamos, por otra parte, acostumbrando demasiado al ordenador….hace menos de 20 años que conocí a Megatron & Cía y por aquel entonces a nadie se le pasaba por la cabeza que algún día pudiéramos verlos “en directo”…los mejores efectos especiales que conocimos fueron de la mano de Spielberg (productor del film) 10 años después con Parque Jurásico…y de repente aquí estamos.
Pero aún podemos seguir sorprendiéndonos….
Conseguir que nos emocionemos con unas latas que se transforman en cosas es una tarea harto difícil y con complicación psicológica añadida…pero ya lo consiguieron hace 20 años y no veo por qué ahora de repente está mal visto que nos gusten los robots que nos han gustado toda la vida.
Los Autobots y los Decepticons se ven las caras pero esta vez en el “mundo real”. Y ahora un poquito del argumento…Sam (Shia La Beouf) es un chavalito normal tirando a raro, de esos que caen bien en las películas, preocupado por las chicas y los coches; su padre bastante majete le ayuda a comprarse uno, un Chevrolet Camaro amarillo; lo que Sam no espera es que su coche un día cobre vida y junto a otros como él, una raza de robots gigantes del espacio, le pidan ayuda para acabar con los Decepticons, otra serie de robots con un código moral un tanto perjudicado. Una película de la que sales con buena cara, sin la sensación de haber tirado seis euros a la basura y sin jaleos mentales…una película con sus fallos (y muchos, ojo) para pasar el rato que a fin de cuentas no hace mal a nadie. Una buena película. Y eso es lo que pasa cuando te subestiman…que siempre puedes sorprender para bien…cosa que de igual manera sucede al contrario…cuántas veces habremos ido a ver una película muy recomendada y hemos salido con la impresión de que nos han tomado el pelo. Con todo lo que tiene Bay es coherente y honesto; da lo que promete y hoy nos promete espectáculo (espectáculo y dinero para los productores que ahora llegará el aluvión de camisetas, muñecos etc.…no en vano la empresa Hasbro aporta gran parte del presupuesto. Yo por mi parte quiero una camiseta de los Autobots.)
Y para terminar un cuento…unos sastres se presentaron ante un rey bastante cortito de mente, como vienen siendo los reyes de los cuentos, ofreciéndole un traje especial; un traje invisible que sólo verían los agraciados…evidentemente era un timo pero nadie dijo nada y el engaño continuó hasta que el gran día del desfile el rey tan ufano salió a la calle completamente desnudo (con su traje invisible) ante el asombro de sus cortesanos. Evidentemente nadie veía el traje, no había tal traje, pero nadie se atrevía a decirlo, ni siquiera el rey por miedo a no ser lo suficientemente “agraciado” para verlo…¡sólo un niño dijo la verdad! ¡Que no había traje! ¡¡El rey estaba desnudo!!
Muchas veces con el arte (con el cine) pasa lo mismo…y nos seguimos asombrado con lo que algunos que se consideran “entendidos” pretenden que consideremos arte como nos asombraríamos ante el traje nuevo del rey desnudo.

A guide to recognizing your saints (¿cualquier tiempo pasado fue mejor?)
Tráiler
Dirección: Dito Montiel.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Robert Downey Jr. (Dito), Shia LaBeouf (Dito de joven), Chazz Palminteri (Monty), Dianne Wiest (Flaurie), Channing Tatum (Antonio joven), Eric Roberts (Antonio), Rosario Dawson (Laurie),
Guión: Dito Montiel
Producción: Trudie Styler, Travis Swords, Cjarlie Corwin y Clara Markowicz.
Música: Jonathan Elias.
Estreno en USA: 13 Octubre 2006.
Estreno en España: 8 Junio 2007.
Fascinante descenso a los infiernos de la clase obrera del barrio newyorkino de Queens donde la violencia, la ignorancia, el amor y la amistad confluyen en un maremoto de recuerdos a los que nos asomamos a través de la genial mirada del protagonista (protagonista, director, guionista y demás posibles), Dito, cuya memoria no es sino un túnel del tiempo para recordar…o para olvidar…un compendio de remordimientos que le llevan finalmente a buscar reconciliarse con su pasado…y consigo mismo.
"Memorias de Queens", título en español, viene avalada por su incontestable éxito en el Festival de Sundance de 2006, en el que se alzó con el galardón a la mejor dirección dramática y con el premio especial del jurado para el reparto. Además, se convirtió en la mejor película de la Semana de la Crítica en el Festival de Venecia del mismo año. Este drama pseudo-autobiográfico cuenta la historia del director del filme, Dito Montiel, quien ya escribió sus memorias en la novela "A Guide to Recognizing Your Saints". El relato se convirtió en uno de los proyectos del laboratorio de guiones de Sundance y, para desarrollarlo, contó con la ayuda de Alfonso Cuarón, Ed Harris y Robert Redford.
Robert Downey Jr. es el encargado de dar vida a Dito en la película mientras que para los años de juventud de Montiel se ha elegido a Shia LaBeouf (Bobby), que próximamente estrenará la esperada "Trasformers" y que encarnará al joven (y recientemente huérfano tras la desbandada de Sir Sean Connery) Indiana Jones. Completan el reparto, Rosario Dawson (Clerks II) y los experimentados Chazz Palminteri (La prueba del crimen) y Dianne Wiest (Yo soy Sam).
Creo que es fundamental obviar las críticas que acusan y señalan con el dedo a esta película de vacía u oportunista argumentando una aparente incoherencia en el montaje y el empleo de un reparto que se tambalea entre los intereses de producción (hacernos cada vez más familiar a nuestro futuro “Indi” y rescatar del pozo de los actores redimidos a un Robert Downey Jr. que se cuida de producirse papeles a medida) cuando ante lo que estamos es ante la mejor “opera prima” que he tenido la oportunidad de descubrir en mucho tiempo.
Partiendo como ya he dicho de un relato autobiográfico (con las licencias típicamente permitidas) que golpea fuerte en el estómago del lector el festival de Sundance decidió darle una oportunidad a este novel, Dito (ocasional músico, modelo de Calvin Klein, amigo de Warhol…) para terminar de desarrollar su talento encargándose no sólo del guión sino de la realización del film. Magnífica y arriesgada elección. Un sorprendente hilvanado de acontecimientos, personajes profundamente retratados y recursos sorprendentes como los guiños de los personajes al espectador (recordando al primer Woody Allen) una banda sonora llena de gancho y una estética a medio camino entre el videoclip, el documental y el anuncio publicitario más puntero confluyen en un resultado más que redondo del que Dito y la factoría Sundance pueden sentirse más que orgulloso.
Mención especial para el genial reparto que mereció un premio conjunto (exactamente igual que el sobrevalorado plantel femenino de la última de Almodóvar abanderado por la omnipresente Pe) capitaneado por un real, sobrio, contenido y profundamente sentido Robert Downey Jr. que conoce como nadie lo que es descender a los infiernos para resucitar al tercer día, con unos ojos tan oscuros y profundos que no me explico cómo pueden nombrar a peleles como Tom Cruise o Matthew McConaughey hombre más atractivo del mundo. El joven Shai LaBeouf (cuyo nombre conviene ir aprendiendo a escribir correctamente) un recuperado Chazz Palmintieri como padre/patriarca cuyas ambiciones se vuelvan más en el mejor amigo de su hijo que en éste; y un genial coro de secundarios que no lo son tanto cuando en la mayoría del film llevan la voz cantante y atrapan de una manera tan sutil y brutal a la vez que logran de un modo mágico y misterioso que les compadezcas y les ames aún conociendo lo cuestionable de su moral y de sus actos.
Cuando la memoria es un pozo o un túnel al que escapar…o del que escapar…no cabe sino dejarse caer en él de vez en cuando…sin saña….sin maldad…sólo para recordar a los que formaron parte de nosotros…y quiénes somos…

Ciudad en celo
Tráiler
Dirección y guión: Hernán Gaffet.
Países: España y Argentina.
Año: 2006.
Duración: 104 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Daniel Kuzniecka (Sergio), Adrián Navarro (Marcos), Dolores Solá (Valeria), Nuria Gago (Inés), Claudio Rissi (Duke), Viviana Saccone (Esther).
Producción: Vanessa Ragone, Mariela Besuievsky y Gerardo Herrero.
Música: Xavier Capellas.
Fotografía: Marcelo Camorino.
Montaje: Fernando Pardo.
Dirección artística: Sergio Hernández.
Vestuario: Guadalupe Jiménez y Facundo Veiras.
Estreno en España: 11 Mayo 2007.
“Hay gente que habla y habla hasta que encuentra algo que decir”: Oscar Wilde. El genial escritor inglés no pudo expresarlo mejor. El director se obceca durante la escasa hora y media que dura la película en “narrar por narrar” buscando intencionadamente alejarse de la típica comedia argentina a la que nos hemos acostumbrado, ofreciendo una galería de personajes en su mayoría unidimensionales, predecibles y ni siquiera minimamente simpáticos.
Aun teniendo en cuenta las escasas probabilidades de que alguno de los implicados en el proyecto objeto de esta crítica se dejé caer por esta página ante la malsana curiosidad que les podría corroer por conocer mi opinión, y en consideración a ellos, a continuación procederé a desglosar algunos de los (en mi humilde opinión) puntos en contra.
Una narración plana que busca el realismo hasta el hastío en la que el humor intenta salir de los lugares menos esperados alternado con la tragedia, apoyándose casi totalmente en el ingenio, y sobre todo en el acento y la atractiva actitud ante la vida del argentino típico. El guión que nació de un corto intenta de alguna manera decirnos algo, mandar algún mensaje…lo intuyo…pero en algún momento ese mensaje se desvirtúa para dar paso a una retahíla de típicos y tópicos paseos alrededor del archiconocido grupo de amigos que se reúnen en torno al mismo café (siendo éste, el Garllington, nombre resultado de las dos mayores influencias musicales del jazz y el tango, el mejor recurso del film con el encanto asombroso del lugar…una ventana como escaparate al festival de féminas, o “minas”, que ofrece la ciudad ante la llegada del buen tiempo) intentado acercarse a sus sentimientos en mitad de sus respectivas crisis de los 40, que, ante el miedo a que el fracaso sentimental se haga una constante en sus vidas, se empujan a buscar relaciones algo más profundas (un muy interesante punto de partida buscando que el cine de autor también resulte deliciosamente entrañable y divertido; lástima que el director se pierda en su primer intento)
Unos personajes que rezuman clichés y estereotipos, como esas bañeras desbordando agua en las que resulta imposible sumergirse…con la sorprendente presencia de la siempre acartonada Nuria Gago (la doctora sorda de MIR) con un más que sospechoso acento porteño.
Una realización y planificación tan plana (valga la redundancia) que aburre, agotando como ya he dicho el recurso del realismo. El sufrido espectador se ahoga en el film buscando emocionarse o sorprenderse ya aunque no sea con el guión por lo menos con evocadoras imágenes de la ciudad de Buenos Aires, con silencios que le acompañen en sus paseos por la urbe…pero nada…es más…nada de nada; el director obvia y desaprovecha uno de los mejores recursos a su disposición, la misma Buenos Aires.
Ganadora como es esta producción del premio Pilar Miró, me sorprende la relajada manera en que se acerca a una sociedad tan compleja como la argentina pretendiendo hacer de ella un retrato que más bien es imaginario y no se corresponde realmente con la imagen que tiene la ciudad de sí misma. No conviene dejarse llevar por la concesión de premios, no sería ésta la primera vez que nos encontramos ante una discrepancia entre crítica y público (a pesar de que también es la segunda película más vista en la ciudad porteña). Para aproximarme a la opinión de los más entendidos supongo que debería haber buscado más y mejor en el mensaje del film ese trasfondo que parece que todos han visto menos yo a pesar de mis nada sutiles intentos. Una pena, pero sigo sin encontrarle el puntillo a esa comedia trágica de perdedores tan revenida que no hace sino empañar la imagen del cine de autor latinoamericano presentándolo como una constante queja lastimera contra la conjunción de astros que parece haberla tomado contra él haciendo de su vida una continua y penosa sucesión de hechos esperpénticos tomados, eso sí, con sentido del humor y del propio ridículo.
Y ya para terminar un punto a favor (o medio porque no descuenta de los anteriores): Para los viejos tangueros y amantes del jazz, una inmejorable banda sonora impregna la película del melancólico encanto argentino…el director (quizá consciente de la aparente superficialidad de su obra) se permite “desperdiciar” varias escenas en lo que podría comenzar a denominar “minutos musicales” deleitándose en los instrumentos y el sentimiento con que se interpreta la poesía. Junto con el título, lo mejor del film.

La fuente de la vida (The Fountain): Aún hay esperanzas…
Tráiler

Dirección: Darren Aronofsky.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 97 min.
Género: Drama, ciencia-ficción.
Interpretación: Hugh Jackman (Tomás/Tommy/Tom Creo), Rachel Weisz (Isabel/Izzi Creo), Ellen Burstyn (Dra. Lillian Guzetti), Mark Margolis (padre Ávila), Sean Patrick Thomas (Antonio).
Guión: Darren Aronofsky, basado en un argumento de Darren Aronofsky y Ari Handel.
Producción: Iain Smith, Eric Watson y Arnon Milchan.
Estreno en USA: 22 Noviembre 2006.
Estreno en España: 27 Abril 2007.
Aún hay esperanzas…para el cine; gracias a genios como Darren Aronofsky aún podemos encontrar en el séptimo arte un lugar para los soñadores, los poetas y los contadores de historias. El tercer trabajo del genial director newyorkino (tras las inquietantemente bellas Pi y Réquiem por un sueño) nos transporta a lo largo de los siglos (con su particular e inclasificable modo de entender el tiempo y los extraños y complejos bucles que deja tras de sí) para ofrecernos un poema sobre la muerte y el dolor; sobre el amor, el renacimiento…y el verdadero sentido de la vida eterna.
Quizá sea por esa debilidad que sentimos por las causas perdidas pero me empeño en defender a Aronofsky tras su descomunal batacazo en Venecia pese a todo; los que califican su última obra como “suicidio cinematográfico” se hayan lejos de comprender el lirismo y la belleza que desprenden cada uno de los planos de la película. Una producción de seis años que pareció morir cuando a mitad del rodaje el protagonista inicial (Brad Pitt) abandonó el rodaje (argumentando que no entendía el guión), tras el cual huyó cual gacela su compañera Cate Blanchet…momento éste en el que el presupuesto mermó de tal manera que la película era imposible tal y como fue concebida; pero como dicen que los genios están casi siempre locos Aronofsky no se rindió y tras cambiar su guión y hacerlo más “asequible” la película volvió a la vida.
A pesar de esta nueva oportunidad su maravillosa metáfora de la muerte se vio seriamente dañada ya que esa reducción de presupuesto coarta en desigual manera las tres historias paralelas en que se apoya la película desarrollando una de ellas (la central, el presente) como la más sólida y mejor armada de todas y difuminando las otras dos (especialmente la futurista, siendo su visión New Age un agotador recurso que cansa y desorienta al menos acostumbrado pero que en el fondo no es sino una adaptación presupuestaria que no ha perdido belleza sino claridad en el proceso.). Sigue siendo cierto que contada de un modo más lineal la película ganaría en sencillez y en comprensión…pero tratándose de arte ¿quién es capaz de exigir un tono más prosaico? Además en el cine ya está todo dicho; sólo varía la forma de contarlo…
Sería muy pretencioso intentar desglosar e intentar explicar el argumento de la película; básicamente son 3 historias paralelas (s/XVI, s/XXI y s/XXVI) en las que concurren los mismos personajes (los mismos u otros ¿quién sabe?) que buscan la “fuente” de la vida, el modo de eludir la muerte o salvar de ella a sus seres queridos…pero esto no deja de ser un pretexto, una excusa para el despliegue de algunas de las escenas más vibrantes, sentidas, técnicamente geniales (quizá sobran planos cenitales que, aunque necesarios por su significado, ahogan quizá debido a su gran número) y profundamente vivas que ha dado últimamente el cine. Una fotografía impresionante (también pecando en exceso con una saturación lumínica demasiado acusada en demasiados momentos) y una conmovedora banda sonora consiguen transportarnos desde los tiempos más oscuros de la España de los inquisidores hasta universos oníricos en busca de estrellas pasadas…un viaje en el que es preciso fijarse en los detalles…no ya por el riesgo de perderse en el camino…sino por la belleza que dejaríamos pasar; no busquen un sentido a la obra en cada una de sus partes, como poesía que es no se debería analizarse en fragmentos diminutos sino su conjunto…y dejarse llevar…sólo dejarse llevar…porque como dicen..”la muerte es el camino al asombro…”

The Host (o el engaño de un genial publicista)
Tráiler
Dirección: Bong Joon-ho.
País: Corea del Sur.
Año: 2006.
Duración: 119 min.
Género: Acción, fantástico, terror.
Interpretación: Song Kang-ho (Park Gang-du), Byun Hee-bong (Park Hee-bong), Park Hae-il (Park Nam-il), Bae Doo-na (Park Nam-joo), Ko Ah-sung (Park Hyun-seo), Lee Dong-ho (Se-ju), Lee Jae-eung (Se-jin).
Guión: Bong Joon-ho, Hah Joon-won y Baek Chul-hyun; basado en un argumento de Bong Joon-ho.
Producción: Choi Yong-bae.
Estreno en Corea del Sur: 27 Julio 2006.
Estreno en España: 2 Marzo 2007.
Profundamente decepcionante. Arriesgado ejercicio de mezcla de géneros; un guión pretencioso en un despropósito de proyecto ante el que no cabe sino sentirse absolutamente engañados. Es posible que el aluvión de críticas (excelentes y desproporcionadas) la haya privado del carácter de película de culto que hubiera conservado y atesorado si la inmensa campaña comercial que ha desvirtuado su espíritu no nos empujara irrevocablemente a despellejarla en un justificado intento de resarcirnos contra esta burla que, en resumen, acaba siendo una parodia de sí misma.
John-ho Bong tras su genial Crónica de un asesino en serie, prometía mucho más en esta nueva aventura. Animada por un trailer sorprendente y una descarada campaña de promoción (“Primero fue Tiburón…luego Alien…”) cuanto menos engañosa; avalada por felices críticas y demás comentarios (incomprensibles los realizados por la prestigiosa revista Variety calificándola como la mejor película de monstruos de la historia) me acerqué al cine para ver la última de lo que, esperaba, fuera género de “monstruos”; pero de monstruos coreanos (que dan mucho más miedo) y no de esos revenidos americanos con moraleja patriótica y familia unida con el himno al fondo.
Sin palabras. Tras los prometedores quince primeros minutos en que se muestra al monstruo de frente (sin esconderlo hasta el final como nos tienen acostumbrados nuestros primos yankis) en una espectacular escena de persecución a cámara lenta a la orilla de un río coreano (escena ésta especialmente gratificante teniendo en cuenta lo novedoso tanto del escenario como de la velocidad, la distribución y la irrupción del elemento antagonista de la historia) el ritmo cae y es entonces cuando comienza de verdad la película….para nuestra desgracia.
Obviando por completo al monstruo (más parecido a una sardina radiactiva estilo Los Simpson que a su pariente japonés Godzilla) que se convierte en mero comparsa del resto del reparto, el director cae en una pretenciosa y desconcertante mezcla de géneros sin ton ni son; a saber: el padre más palurdo del pueblo con un incomprensible tinte rubio y su esperpéntica familia inician la búsqueda de la niña secuestrada por el monstruo (macuffin) durante los siguientes e interminables minutos (u horas…se pierde la noción del tiempo) en los que la narración sufre continuos acelerones y frenazos que ahogan el posible suspense en detrimento de unas vagas presentaciones que no tienen que ver con lo que se prometía en la promoción (ya sabéis…Tiburón… Alien… Godzilla incluso, y otras referencias obligadas que una tiene en su estructura mental, o cabeza, y que no por valerse de unos personajes con la profundidad humana de un charco desmerecen un género tan válido como cualquier otro y que Mr. Bong ha desaprovechado en este ejercicio de egocentrismo y vanidad)
Un uso y abuso del humor negro, del cinismo peor empleado del momento (desperdiciando grandes oportunidades) de la crítica intencionadamente cómica (perdiendo mordacidad en el intento pretendiendo asumir un rol moralizante que le está demasiado grande) unidos al desconcierto al que nos empujan unos personajes que se difuminan a medida que avanzan (la lacónica presentación del principio ayudada por un magnífico casting pierde efecto al diluirse en un conjunto mediocre) en su absurda búsqueda rodeados por un humor negro (negrísimo como la boca del bicho, una sardina bulímica de diez metros) y una falta de coherencia y ritmo en el relato conforman (salvo contadas excepciones como la escena de la persecución y los mejores quince segundos del film en la escena del charco) un soporífero resultado que acaba con la paciencia del espectador.
Y es que a Bong le pierde la vanidad…(ojo que desvelo parte del final) en el cuartito de hora que me cundía en clase de cine (realización) básicamente lo único que aprendí es a no tomar al espectador por tonto y a no engañarle…el suspense negativo enfada, hiere e irrita profundamente…es así y esto lo sabían desde los grandes grandísimos hasta los peores imitadorzuelos…pero John-ho se durmió el día que lo explicaron…qué significa esa escena en el funeral? Y ese delirante final con efectos especiales de cinco duros? con el espectador no se juega porque es rencoroso y no olvida (o esa soy yo??) Personalmente se la tengo guardada a Mr. John-ho Bong (tela)…para la próxima….
Y es que como decimos en España (pioneros en el género de monstruos y demás esperpentos… o mejor dicho y a tenor de la actual situación del gremio…del género catastrofista)…el que mucho abarca…
Blood Diamonds: (o cómo lavar su conciencia en dos horitas y media o menos)
Dirección: Edward Zwick.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 143 min.
Género: Drama, acción.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Danny Archer), Jennifer Connelly (Maddy Bowen), Djimon Hounsou (Solomon Vandy), Michael Sheen (Simmons)
Guión: Charles Leavitt; basado en un argumento de Charles Leavitt y C. Gaby Mitchell.
Estreno en USA: 8 Diciembre 2006.
Estreno en España: 9 Febrero 2007.
Un desigual intento que, como le ocurre a los diamantes, de lejos deslumbra, pero que, si no es puro, pierde en las distancias cortas…siendo en ese momento visibles e imperdonables sus imperfecciones.
Satisfecha como estaba con mi último descubrimiento (The last king of Scotland) me planteé que quizá no resultara tan decepcionante como parecía la “otra gran aventura africana” que publicitaron los Oscar en la pasada edición. Grave error. Parece que está de moda que los directores intenten “lavar” sus conciencias, y de paso las nuestras, erigiéndose una y otra vez como portadores de mensajes iluminados en un acto de descarada soberbia….pecado en el que suele caer nuestro director favorito “made in USA” Edward Zwick (Leyendas de pasión, Estado de Sitio) planteando un tema tan doloroso y difícil como si de un thriller con veta de realidad se tratara. Y es que en Diamantes de Sangre da la sensación de que la historia auténtica es una imperfección que hay que sortear para tallar nuestro diamante (o viceversa)…un esfuerzo, un amago de consenso entre las dos cuestiones clave entre las que se debate nuestro actual cine-histórico-denuncia: ¿Es el cine una forma de arte puro o es otro medio de comunicación/manipulación política?
El argumento va de más a menos; partiendo de una premisa cuanto menos interesante y prometedora, se vale personajes cuya evolución se prevé desde su aparición en pantalla y que dificultan y redirigen al filme…Personajes clichés, algunos innecesarios (pobrecita Connelly, siempre de comparsa, en esta ocasión defendiendo uno que más bien parece creado para justificar la presencia femenina en el filme) atrapados en sus roles de víctima-culpable-espectador a partes iguales; choque éste que se resuelve metafóricamente en una pelea entre los dos protagonistas-antagonistas hacia el final del filme sin que este enfrentamiento parezca ofrecer una clara resolución. Un relato que pierde fuerza a medida que avanza…impropio en muchos segmentos. Incomprensibles los momentos románticos con una pretendida tensión sexual que, intencionadamente, nunca llega a resolverse, y que no favorece en nada al filme ya que actúa en detrimento del autentico drama por el que el director, a pesar de hacernos creer que se sumerge de lleno, sólo pasa de puntillas…. Un guión pensado más bien para el trailer que para el largo en sí…con momentos pretendidamente divertidos e irónicos que resultan bastante irrespetuosos teniendo en cuenta el tema. Buscando el punto intermedio entre la historia y el espectáculo surge el autentico conflicto del filme que, en su intento de ser poliédrico genera unos personajes monocromáticos y previsibles, angulosos, quemados en sus extremos y poco cocidos por dentro…
Una factura correcta que esconde un compromiso ligero al que en conjunto salvan algunas escenas brillantes, casi todas en el último asalto (el más sólido junto con la presentación) Compromiso, repito, que resulta insuficiente como poco, siendo especialmente notables sus carencias cuando aborda temas como la milicia infantil, en el cual podría haber profundizado más (teniendo en cuenta la cantidad de metraje que desperdicia en ese colorín de explosiones y escenas bélicas que, aunque altamente estimulantes a nivel visual, no aportan casi nada al conjunto y de las cuales podría haber prescindido en gran medida para dotar al filme de un mayor tono dramático y de culto).
Zwick divaga, perfectamente consciente como es de su incapacidad para sintetizar y convencer se pierde en su selva y como un ciego guiando a otro nos intenta llevar de la manita por la jungla esperando que de entre los árboles salga algún mensaje a la altura la de la historia original. Un camino demasiado largo….con media hora o cuarenta minutos menos la película ganaría en fluidez y sencillez…eternas las últimas escenas de la búsqueda, utilizando aquí el diamante rosa como genial mcuffin de libro, cuando si lo que se pretende es hacer una denuncia debería ser la misma historia la protagonista y no una búsqueda que recuerda más a las aventuras de Indi en el templo maldito (que también, a su manera y desde la transparencia se sitúa en un conflictivo marco histórico con presencia nazi incluida) que a predecesoras como El jardinero fiel de las que este filme ha bebido y se ha hartado, borracho de ellas sin llegar a comprenderlas del todo..imitándolas y admirándolas desde la distancia…como el que mira los toros desde la barrera.
Aún intentando como estoy obviar la “sinopsis de la película” ya que a estas alturas sería menospreciar la inteligencia del lector, resulta, a pesar de todo y a tenor de su repercusión, imprescindible hablar de un personaje, DiCaprio, que se confirma como actor más que potable (el acento africano que se pierde en el doblaje al castellano es de los de aplaudir un buen rato) pero que acusa su falta de presencia como actor clásico dramático encarnando al cínico soldado de fortuna (eufemismo) Danny Archer, de previsible evolución forzada (ísima), cuyo final se ve venir a una legua al que en un ardid publicitario esgrimen como protagonista, cuando ante lo que estamos es ante una lucha desigual frente a su partenaire roba-planos Dijmon Honsou que construye un retrato generosamente más honesto y convincente.
Una película, como ya he dicho, que a pesar de contar con un enorme presupuesto cercano a los 100 millones de dólares, apenas se acercó a los 50 en su estreno en los EEUU y que tampoco alcanzó grandes cotas en el viejo continente. Aclamada y laureada y sobrevalorada como se esperaban que fuera, tristemente se queda en eso, una buena película que podría haber sido grande si no se hubiera perdido su rumbo esquivando sumergirse (quizá previendo ahogarse) en el auténtico mensaje, latente, perdido en algún lugar entre los dimes y diretes de la industria. Una joya para algunos que a mi entender no deja de ser un pedrusco (bonito) al que le faltan algunas aristas por pulir para ser realmente valioso….para ser puro….
Un intento loable eso sí….que llega diez años tarde. Una historia cuyas únicas menciones a la realidad se cementan en un puñado de leyendas de panfleto en los créditos…esperemos por lo menos que la publicidad de los Oscar (junto a la de DiCaprio que aunque sigue mejorando no deja de aparecer como cabeza de cartel a fin de atraer oleadas de ansiosas e hiperhormonadas compradoras de entradas a los cines) sirva para hacer ver la tragedia que acontece no tan lejos de nosotros…en esta era de la globalización donde todos somos culpables de todo y donde apenas sabríamos situar Sierra Leona en un mapa, es conveniente acusar y señalar con el dedo a los que utilizan y se aprovechan de la historia para sacar tajada, irremediablemente enredados en sus ansias e ínfulas documentales se ahogan con la verdad atada al cuello.
Cuando se pretenden mezclar tantas buenas intenciones (incluido el loable propósito de ganar dinerito que tenían los productores cuando surgió el proyecto apelando a nuestro sentido de la culpabilidad) se acaba creando un conjunto que inevitablemente coarta en desigual manera a alguna de las partes…en este caso el espectáculo ha podido a la historia, con lo que nos encontramos ante un híbrido que funciona pero decepciona…
Un conflicto, la rehabilitación de niños soldado, que no deja de ser un matiz más para caracterizar y expresar el sufrimiento de uno de los personajes del triángulo-eje, por el que han dado la vida (literalmente) periodistas de la talla de Miguel Gil (de risa incluir una periodista yonki de la guerra habida cuenta de los precedentes) y una tierra como rezan hasta la saciedad “roja por la sangre vertida” que merecían algo mejor. Esperemos que la próxima tenga algo más que ver con Hotel Rwanda que con En busca del corazón verde.

El último rey de escocia
Dirección: Kevin Macdonald.
País: Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 121 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Forest Whitaker (Idi Amin), James McAvoy (Nicholas Garrigan), Kerry Washington (Kay Amín), Simon McBurney (Stone), Gillian Anderson (Sarah Merrit).
Guión: Peter Morgan y Jeremy Brock; basado en la novela de Giles Foden.
Estreno en Reino Unido: 12 Enero 2007
Estreno en España: 23 Febrero 2007
Reacia como me he venido mostrando a los premios y demás concesiones que ensalzan a algunos, hunden a otros y que se perciben desde la butaca como un mero ejercicio de autocomplacencia por parte de la industria, generalmente arbitrario (en esta gran familia feliz sometida a las reglas de la “dedocracia”) no quepo en mí misma de gozo ante mi último hallazgo.
Sé positivamente que The last king of Scotland cuenta con las alabanzas tanto de la crítica como del público (estas últimas quizá exageradas o, mejor dicho, “propulsadas” tras la resaca de los Oscar) pero me he mantenido fiel a mi particular filosofía de no dejarme llevar por los premios y menos aún cuando estamos ante filmes sostenidos casi exclusivamente por la figura de un único actor (véase el ejemplo de la a mi entender sobrevalorada Erin Brokovich gracias a la cual la siempre sonriente ex-novia de América, Julia Roberts, se llevó a casa al calvito dorado de Hollywood frente a la genial, soberbia, Ellen Burstyn que optaba al mismo premio por su papel en Réquiem por un sueño. Incomprensible. Cosas del cine.)
No obstante, y como rectificar es de sabios, me gustaría enmendar mi error recomendando sinceramente esta película desde la sección de estrenos; el que no la haya visto que corra…imprescindible; no ya por la historia que parte del absolutamente explotado recurso del presentador y la narración a través de otro personaje, testigo que acaba convirtiéndose en parte activa; o por el tema, ya que puede resultar, incluso, en algunos momentos, irrespetuoso con el genocidio sufrido en Uganda mezclando un ficticio triángulo amoroso con la historia cruda, brutal, y real (resultando este matiz quizá más obvio todavía si lo comparamos con el comprometido y honesto tratamiento a los hechos que ofreció la magnífica Hotel Rwanda con un protagonista, me gustaría añadir, no menos brillante o carismático que el que aquí se nos presenta).
Recomiendo esta película por el genial retrato de un personaje enormemente contradictorio, por lo acertada que estuvo la Academia en este caso premiando a Whitaker (increíble el parecido físico), por la fotografía de una sociedad que nos es tan desconocida y por la inevitable evolución de los personajes….Cuando alguien empieza a estudiar cine lo primero que aprende (a parte de la lección que siempre comento del error que supone el “suspense negativo” y que se empeñan en emplear algunos de los nuevos con eso de que quieren “descolocar y sorprender”) es que los personajes están tranquilos, en su mundo, en su realidad, hasta que llega un antagonista que les cambia; algo sucede que ocasiona una transformación en su interior, deben tomar decisiones y avanzar… Si no lo hacen, no hay película. En este caso la lección está tan maravillosamente aprendida, es tal el grado de empatía del (aquí discrepo con la mayoría) personaje del doctor Garrigan (James McAvoy, más conocido por su papel del fauno en Las crónicas de Narnia) con el público; tal el grado de identificación con él…su desasosiego…su asombro ante Idi Amin (protagonista del film, presidente de Uganda y responsable, según las fuentes consultadas, de entre 300.000 y 500.000 muertes) su atracción y su repulsa hacia él…la misma que acabamos sintiendo nosotros… No es fácil llegar al público y conseguir no sólo que entiendan lo que pretendes decir, sino que lo vivan como suyo.
La historia parte de un personaje ficticio, McAvoy, escocés, médico recién licenciado que por una serie de increíbles casualidades acaba destinado a una misión médica en Uganda donde conoce al recién (auto)nombrado presidente Idi Amin (Forest Whitaker) por quien se siente fascinado de inmediato; un líder orgulloso, seductor, antiguo boxeador y soldado que salió literalmente de la nada…un líder amado, seguro en principio, pero que va mostrando su paranoica y obsesiva personalidad a medida que pasa el tiempo; un personaje atormentado por “visiones místicas”, profundamente dicotómico y finalmente estrafalario al que el doctor Garrigan se encuentra irreversiblemente enredado y de quien, a su pesar, se siente cómplice….
Frente a este enfrentamiento entre caracteres se presentan las grandes preguntas… ¿Es tan seductor el poder? ¿Te doblegarías ante él? ¿Qué harías si te dieras cuenta de que realmente te has equivocado de bando? ¿Qué harías cuando el hombre que tienes ante ti resulta ser distinto a como te habías convencido que era? ¿Ocultamos todos ese animal dentro de nosotros? Quizá a McDonal se le escapa un poco de las manos y resulta demasiado pretenciosa su descarada intención de guiarnos en una dirección única…pero tampoco es una mala dirección.
Unos personajes genialmente desarrollados y mejor (si cabe) llevados a la vida; magnéticos, complejos, dinámicos, carismáticos (impagable la sonrisa de McAvoy), poliédricos….una genial galería, un derroche de saber hacer (el oscarizado Kevin McDonald se desenvuelve en el largometraje aplicando recursos aprendidos en su época de documentalista que en este caso dan excelentes resultados) aunque se echen de menos momentos de pausa para una reflexión más profunda y un verdadero análisis del tema... tratado como ya he dicho, de un modo demasiado ligero en algunos momentos….es difícil pretender hablar de todo y cuando un cristal tiene demasiados colores nos preocupamos de ver el conjunto y generalmente obviamos los pequeños matices… como se pierden en este caso.
Un thriller que no pretende ser una lección de historia pero que ofrece una más que interesante veta de realidad, salvado por el excepcional trabajo de los actores, destacando a McAvoy (aunque eclipsado evidentemente por Whitaker y poco favorecido por el montaje) como el carismático y aventurero médico escocés y sobre todo, y por encima de todos, Whitaker, nacido para interpretar a un personaje monstruosamente humano, realmente temible…una confrontación que merece la pena.

Yo soy la Juani…(o de cómo un acomodado caballero se abandona al onanismo en sus años dorados)

Dirección: Bigas Luna.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Verónica Echegui (Juani), Dani Martín (Jonah), Laya Martí (Vane), Gorka Lasaosa (Nacho), José Chaves (Padre de Juani), Mercedes Hoyos (Madre de Juani), Marcos Campos (Marcos), Manuel Santiago (Raúl), Ferran Madico (Olavarría), Benito Sagredo (el Capi), Gaelle Diego (Loles).
Estreno en España: 20 Octubre 2006.
EEn fin…por dónde empezar?
Chiki taun ckiki tun taun taun taun que tun taun taun ketekete ketekete taun taun taun que tumba que teeee
Se han enterado de algo? Se lo repito??
Ya nos habíamos, gracias a dios, casi casi olvidado de los Chimba Yao (que ya intervinieron en la BSO de Jamón Jamón) y aquí están, han vuelto (grito de terror)……y rodeándolos toda una caterva de chirriantes personajes a cual más tópico (tenemos a la Juani que aunque de aspecto digamos “alegre” es mas beata que sor Beatriz; al garrulo de su novio que tiene la profundidad de un charco y aunque se hace el duro en el fondo es un buenazo, la engaña tirándose a la más pendón del barrio pero porque en el fondo está perdido el pobre; a su amiga del alma que la sigue a todas partes cuya mayor aspiración en la vida es ponerse tetas y al novio de ésta que la canea pero bien delante de la cámara…alguna sorpresa??)....porque Bigas Luna amenazaba con que volvía y aunque muchos confiábamos en que no fuera realmente cierto..así es; trágico.
Y vuelve (aquí viene lo bueno) tratando de tú a tú a una generación 40 años más joven que él, porque es que Bigas está hecho un chaval…es lo que pasa, que el DNI no le hace justicia. Y todos sabemos cómo y con quién vuelve…del brazo de su nueva musa de extraradio, Juani (su gabinete de prensa se ha empleado a fondo para que sepamos quién es la tal Juani)
Tras un multitudinario casting organizado en un descarado intento de publicitar la película entre unos jóvenes que no le conocían ni de oídas, juró y perjuró haber encontrado una digna sucesora a su anterior descubrimiento (PE) esperemos por el bien de todos que la chica se dedique a lucir palmito por España y pague la novatada en una película seria antes de partir a “las américas” como sus predecesores.
La Echegui (Juani) monísima, fue la elegida, y salva el tipo luciendo palmito (menos del que cabría esperar tratándose de Lunas, apasionado promotor del onanismo sin fronteras, que, en esta ocasión procura mantenerse más contendido que de costumbre, estando, eso sí para variar, todavía por justificar la mayoría de las incursiones que hacen los pechos de la Juani y su amiga del alma, la Vane (venga, seguro que habíais adivinado el nombre a la primera) en la pantalla)
Madre mía! Y ahora el argumento…
Un ocioso caballero rondando la tercera edad retratando la juventud española (¿) claro! será desde su basto conocimiento obtenido mediante sondeo, porque eh! aquí que nos encontramos con que, a pesar de estar frente a unas amebas insustanciales, fanáticos del tunning y de las pseudocarreras, ligeramente analfabetos, fervientes seguidores de los tops ajustados made in The Lycra Connection y de la música ratonera estridente retonando a 500 decibelios, estos chicos son más sanos que los de verano azul…cualquiera diría que salen a correr los domingos por la mañana después de misa para mantenerse en forma…ni una mala copa, ni un chute, ni una mísera calada a un pobre porro…esta juventud está echada a perder…desde luego…
Lunas mezcla y se empeña en hacernos tragar un indigesto cocktail con tunneros mezclado con reggetoneros con jennys con zorras con hip-hoperos y los coloca (mediante un magistral golpe de efecto) en una ciudad sin nombre para que todos (ohhh qué gran maestro) pensemos que puede ser cualquier ciudad española…para que realmente nos demos cuenta de que cualquiera puede ser la Juani y que está emergiendo una nueva generación…aquí a nuestro lado mismo…y que vienen pisando fuerte…y….
Un momento…Una nueva generación de qué?? De mononeuronales rapados con determinantes delante del nombre (en mis tiempos solo cantábamos la de “la cabra la cabra” y era la única a la que nos permitíamos llamar con el distintivo “La”, bueno a esa y a “La pantoja” “La jurado” pero esas tenían poco o nada que ver con nosotros)
Bigas Lunas asegura que así es como somos realmente los jóvenes españoles y defiende que luchemos como hace Juani (De Arco) nuestra heroína post-moderna…ya, pues como todos los que luchan en ese frente tengan la fuerza y la convicción de Juani yo me tiro por un puente…esta chica no da un palo al agua…todo le parece mal pero esgrimiendo su grito “yo soy la Juani y la Juani es lo más” (perdón:Lo +) parece que los problemas salen corriendo…(no es la primera frase mágica del cine…di Beeteljuice tres veces y verás que pasa…)
Además y para colmo de desdichas Juani es la Jenny mas afortunada del mundo…a los dos días de pisar Madrid ya va a fiestas, hace calendarios fantasmas, conoce a futbolistas…eso si desde la honradez mas estricta que para algo ella es la Juani (lo +)…cuánto sufrimiento… no me extraña que la pobre llore tanto..
Lo mejor; el esfuerzo de Bigas Luna de acercarse a esta nueva generación de pequeños consumidores tratando de hablarles en su idioma (ojo a los mensajitos de texto en la pantalla y a los títulos de crédito) incluyendo en este esfuerzo la creación de toda una comunidad güeb para los fans de la Juani y consultar su agenda de macro fiestas (donde seguro que no se beberá ni se drogara nadie)
Lo peor: lo patético que resulta Bigas Luna al tratar de acercarse a esta nueva generación de pequeños consumidores tratando de hablares en su idioma…mezclando churras con merinas…sin ofrecerles nada…nada al cuadrado…nada de nada…un guión flojo (ísimo) sostenido enteramente por una actriz que promete pero que jamás se quitara el “sanbenito” de ser La Juani…
A otras no les ha ido tan mal..y sin aprender (técnicamente hablando) absolutamente nada por el camino mira dónde han llegado..porque ellas lo valen. Ahora a Juani, por cierto, podemos verla anunciando la versión jevionda de esos repelentes y odiosos ositos que (oh! el destino) casualmente luce en su película....
Chikitaun chiki tun taun taun…
Les ha quedado claro?? Pues prepárense que ahora amenaza con un thriller (de terror) sobre el casting de Juani…promete infinitamente más que la película aunque siempre nos quedará una duda: Es Dani Martín tan buen actor?? Es decir, la cara de tonto es de serie o está realmente estudiada y perfeccionada mediante el método Staninlavsky? Trailer del casting del Johna ya!! Ese sí que promete!!

Las crónicas de Narnia (o de cómo captar adeptos en estas horas oscuras para la moral cristiana)

Dirección: Andrew Adamson.
País: USA.
Año: 2005.
Duración: 140 min.
Género: Aventuras, fantasía.
Interpretación: Tilda Swinton (Jadis, la Bruja Blanca), Georgie Henley (Lucy), Skandar Keynes (Edmund), Anna Popplewell (Susan), William Moseley (Peter), James McAvoy (Tummus), Jim Broadbent (Profesor Kirke), James Cosmo (Santa Claus), Kiran Shah (Ginarrbrik), Liam Neeson (Aslan [Voz versión original]), Rupert Everett (Fox [Voz v.o.]).
Estreno en USA: 9 Diciembre 2005.
Estreno en España: 7 Diciembre 2005.
Confieso que no he leído el libro, mea culpa; quizá, de haberlo hecho, hubiera sido partícipe en mi tierna infancia de las aventuras de este cuarteto y sería capaz, ahora, de perdonar sus infinitas carencias narrativas, su deuda máxima con la obra de su coetáneo y, a la par, amigo de pintas, Tolkien; su descarada intención manipuladora, o su petulancia católica y la arrogancia de su mensaje antropocéntrico y adoctrinador
Y es que, aunque no sea del todo descabellado compararla con El Señor de los Anillos a tenor de la fértil imaginación y espíritu creador de su autor, esta obra es infinitamente menos potente (lingüísticamente) que la anterior, y clama por un soplo de auténtica aventura, dejando a un lado, sólo por un momento ese afán aleccionador que malamente disimula Mr. Lewis. Si bien su estilo y mensaje a groso modo se acerca más a la charla típica de catequesis que a un sermón propiamente dicho…y teniendo como referente otras producciones con inspiración “religiosa” (ver Matrix y su universo mitológico con Keanu Reeves como nuevo Mesías/programado informático/inmolado por la salvación de la raza humana) el conjunto resulta demasiado pedante y de una obviedad tan increíble en sus imágenes y metáforas que se vuelve insultante para el espectador escéptico medio que contempla aterrado cómo una sarta de minotauros y una bruja a medio camino entre la Barbie Malibú y un travelo intentan lavarle el coco a sus hijos impunemente.
El problema de este tipo de relatos alegóricos radica en que la misma naturaleza de su metáfora coarta inmediatamente la narración bloqueando el desarrollo de la historia que, en este caso, se vuelve larga, tediosa, lenta, lentísima en muchos momentos, previsible y con una detestable arrogancia moralizante que sólo consigue, de una manera muy poco sutil por cierto, alejar a los espectadores con cierto grado de sentido crítico y, de paso, descompensar en la trama el equilibrio mínimo necesario y deseable entre la densa explicación mitológica de Narnia y la apurada precipitación de las secuencias “bélicas” más espectaculares.
Obviando por fin el esquema cristiano pedagógico, nos encontramos con un enclenque patrón de sobra conocido (niños caprichosos reconvertidos en héroes en cinco minutos, la redención del previsible personaje repelente y antipático, bien vs. mal) con innumerables (e imperdonables) carencias técnicas; por ejemplo, la ambientación como primer contacto con la historia (en la que se han dejado una auténtica pasta) tiene cierto aire de dejadez en algunos momentos (p. ej. El castillo de la bruja piruja), o la incomprensible caracterización de ésta, un nada acertado empleo de la música para acompañar los momentos dramáticos o las luchas de incomprensible coreografía, los problemas informáticos a la hora de mezclar las imágenes de los niños con el mundo de Narnia que dan como resultado un conjunto visualmente muy inferior a su eterna inspiradora El Señor de los Anillos (ojo a las transparencias que se notan! y después de las aventuras de Frodo el listón está muy muy alto en estas cuestiones), otro problema es la caterva de personajillos y animalitos insustanciales que nos llevan de la mano por este país, (donde tan pronto nieva durante un siglo como hace sol) y su falta de emotividad al resultar tan terriblemente reales, acompañados por los protagonistas, un cuarteto de alevines, a cual menos carismático, que carecen de la presencia dramática necesaria para el papel, no funcionando ni individualmente ni como conjunto..otro gran fallo.
En cuanto al argumento, el autor desarrolla una guerra paralela en el mundo de Narnia a la que ocurre en el “mundo real” (la II Guerra Mundial) de modo y manera que los niños, que recurren al “escapismo”, a la imaginación podríamos decir, para huir de su cruda realidad, se encuentran de repente sumergidos en un nuevo ambiente donde la violencia es cotidiana (algunas escenas tirando al final de la película no creo que sean toleradas) y los animalitos del bosque se encuentran sometidos a la dictadura de la bruja-travesti que no les deja vivir en paz. Estos niños pedorros, casualmente, están predestinados a vencerla, lo cual nos lleva a preguntarnos:
¿Por qué iban a necesitar reyes humanos (y cuatro nada menos) en un país de animalitos mágicos que hablan? (sobre todo cuando la mayoría no han visto un humano en su vida)
¿Son necesarios o incluso deseables en un trono que no se han ganado?
Esto fue profetizado por una fuerza más grande que ellos mismos a la que aluden constantemente (“la magia insondable”: evidente eufemismo, como poco y siendo amables) que dicta las leyes naturales y rige los destinos de los que habitan en Narnia… Con lo que volvemos a la idea principal de un único dios creador que coloca al hombre por encima de la naturaleza y la pone a su disposición para que haga de ella lo que mejor le parezca.
Las Crónicas de Narnia, para terminar, resulta no sólo profundamente decepcionante a un nivel estrictamente visual y meramente cinematográfico, sino que irrita a los que no dejamos que los autores laven sus conciencias a nuestra costa llevándonos por lo que consideran es el buen camino. Una película de aventuras donde precisamente eso es lo que falta; una historia que se ve reducida a mero panfleto católico (tenemos todos los dogmas y puntos clave; desde los leales que resisten a pesar de todo, a la segunda venida anunciada, incluso la particular huída por el Mar Rojo perseguidos por los egipcios (reconvertidos para la ocasión en zorros malísimos que además y para colmo de desdichas hablan! Y no dicen más que tonterías) hasta la redención del pecador mediante el sacrificio del Elegido por el bien del hombre (humillación pública incluida) y su posterior resurrección (tal como había escrito la magia esa de antes)….un no parar…menuda homilía de dos horas y media.
Lo mejor: Papá Noel regalando armas a los niños.
Lo peor: Amenazan con continuar la saga…”El príncipe Caspian” verá la luz en mayo del 2008 con la sorprendente presencia de Alicia Borrachero como Reina Prunaprísima…la magia insondable nos asista.

Zodiac (…¿Y si ruedan la película? ¿Quién hará de mí?)
Tráiler
Dirección:David Fincher.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 158 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Jake Gyllenhaal (Robert Graysmith), Robert Downey Jr. (Paul Avery), Mark Ruffalo (detective Dave Toschi), Anthony Edwards (detective William Armstrong), Brian Cox (Melvin Belli), Elias Koteas (sargento Jack Mulanax), Donal Logue (Ken Narlow), John Carroll Lynch (Arthur Leigh Allen), Chloë Sevigny (Melanie), Dermot Mulroney (capitán Marty Lee).
Guión: James Vanderbilt; basado en el libro de Robert Graysmith.
Estreno en USA: 2 Marzo 2007.
Estreno en España: 18 Mayo 2007
Habría que comprobar la reacción que Zodiac tendría si tuviera la posibilidad de comprobar cómo le ha tratado el tiempo y cómo por fin han contado su historia; sería un ejercicio interesante (suponiendo claro que se resolviera el caso, que sigue abierto) analizar qué opina el asesino sobre la austeridad y seriedad con que David Fincher (Seven, La Habitación del Pánico, El club de la lucha) sorprende al narrar sus crímenes….porque no nos equivoquemos…no estamos ante un thriller al uso en la época en que películas tan poco, digamos, “sutiles”, como Saw 3 o Hostel 2 acaparan las pantallas. Contenido, misterioso, elegante, serio…un film que avanza a medida que evolucionan sus personajes y se vuelven más y más obsesivos.
También habría que (personalmente me encantaría) comprobar la reacción de Brian de Palma ante la venganza y el “repaso” que le da Fincher, tras perder a manos del autor de “La Hoguera de las Vanidades” el asalto por el relato de James Ellroy “La Dalia Negra” (y que a la postre supuso un fracaso para el mismo) ofreciendo en bandeja la oportunidad a Fincher para resarcirse y abordar de nuevo (tras cuatro años de silencio) el género policíaco desde un genial punto de vista que De Palma no vio ni de lejos.
El espectador se mantiene expectante, que no anestesiado; grandísima calidad técnica la de Fincher que se aleja de sus trabajos anteriores para mostrar un total y honesto compromiso con la historia que cuenta; descarada su complicidad con “Todos los Hombres del Presidente” en una nueva película de culto, una vuelta a los clásicos y una (¿por qué no decirlo otra vez?) magnífica venganza contra De Palma. Lo peor…su escasa acogida en las salas norteamericanas…
Un thriller desde el contraplano, atípico…cuasi-periodístico en su primera mitad y con un cómplice estilo detectivesco al final…algo asfixiante eso sí, les puede resultar la espera a los más acostumbrados al género policial típico, la espera, la constante espera de un magistral golpe de efecto o de una escena de acción que no acaba de llegar (acentuada por el exceso de títulos cronológicos)…no obstante y analizando el resultado final se observa un film tan complejo, completo, austero y poderosamente intrigante, un sorprendente ejercicio de contención narrativa y artística, que consigue mantener al espectador atento sin recurrir a artificios ni a tópicos revenidos.
Y como en todo plan maestro, vigilando la retaguardia: el coro; increíble, carnal y dotado de un atractivo tan fascinante que roba protagonismo a las palabras que salen de sus bocas…un genial triángulo, un golpe maestro a tres bandas con (el actualmente y para mi alegría omnipresente) Robert Downey Jr. genial, irónico e histriónico periodista narcisista; Jake Gyllenhaall con sus increíbles e inquietantes ojos azules cargando con casi todo el peso de la película y Mark Ruffalo como siempre creíble y en su lugar. Unos personajes que evolucionan, cambian, se obsesionan…y se obsesionan… y se obsesionan…y caen y se levantan (algunos) persiguiendo a Zodiac a lo largo de 30 años…con la misma información que contamos nosotros…causando esto un extraño suspense que no se basa en los cánones al uso cinematográfico, sino reinventando un género que ya habíamos visto demasiado y que no prometía muchas sorpresas.
Por eso el maestro lo ha vuelto a hacer...y es que Fincher incluso cuando “amenaza” con algo nuevo acaba conquistando; nos tiene muy mal acostumbrados. Un clásico. Me quito el sombrero.

THE PURSUIT OF HAPPYNESS (el dinero da la felicidad?)
Tráiler

Dirección: Gabriele Muccino.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 117 min.
Género: Drama.
Interpretación: Will Smith (Chris Gardner), Thandie Newton (Linda), Jaden Christopher Syre Smith (Christopher).
Guión: Steven Conrad.
Producción: Todd Black, Jason Blumenthal, Steve Tisch y James Lassiter.
Música: Andrea Guerra.
Fotografía: Phedon Papamichael.
Montaje: Hughes Winborne.
Diseño de producción: J. Michael Riva.
Vestuario: Sharen Davis.
Estreno en USA: 15 Diciembre 2006.
Estreno en España: 2 Febrero 2007
La sombra de Capra es alargada; si bien Muccino no es Capra…Al igual que el maestro, director de Qué bello es vivir, el realizador de The pursuit of HappYness rescata el sueño americano de superación personal (por encima de múltiples dificultades y demás complots cósmicos) como hicieran antes que él con historias parecidas, cada una en su estilo…Rocky…Cinderella Man…patrón éste de “yo contra los elementos” que periódicamente, de cuando en cuando, se desempolva y se saca del armario para dar al público su dosis mínima de esperanza recomendada por los especialistas.
La historia, basada en hechos reales con las licencias permitidas, es bastante simple; Chris Gardner (Will Smith) un hombre que ha perdido todo a excepción de su hijo, consigue de modo mágico un puesto de becario (sin cobrar, pero esto aquí nos resulta poco sorprendente) como broker en un curso realmente competitivo; sólo uno de los candidatos conseguirá un puesto de trabajo real, un puesto muy atractivo teniendo en cuenta las altas comisiones que ofrece. Momento éste en el que llegamos a la siguiente pregunta…
¿En busca de la felicidad? ¿En busca del dinero?
Parece ser que con esta sencilla pauta se disecciona la línea argumental principal; bajo las premisas de “la ética protestante y el espíritu del capitalismo” del economista y sociólogo Max Webber, el protagonista trabaja hasta la saciedad para conseguir dinero, el valor supremo de la vida y único vehículo hacia la felicidad, mientras huye de la ausencia de él como máximo estado de desgracia.
En una sociedad tan oprimida y coartada por la economía (Dios Salve a Adam Smith) es necesario pasar por alto la factura meramente técnica del filme (que resulta correcto, sin más) para centrarnos en las causas sociológicas que justifican y explican su éxito y que respaldan a Will Smith como un excelente productor. Un ajustado presupuesto que se compensó holgadamente en su estreno en taquilla en un melo-drama es un hecho digno de estudio.
Qué factores han confluido para que esta película que a priori no cuenta con ningún atractivo llegue a donde ha llegado…
Por un lado tenemos las características inherentes al patrón que conduce la historia…un personaje bueno, simpático, inteligente (como se considera a sí mismo el espectador medio) vilipendiado por una sociedad que le maltrata, estafado (quizás por su propia incompetencia), con una ajustada situación económica, enredado en un desestructurado núcleo familiar destrozado por las carencias económicas….un perfil medio con el que cualquiera podría identificarse…sólo que a diferencia del común de los mortales los protagonistas de estas situaciones (por algo se les llama “héroes”) salen de su espiral de autocompasión y de “qué penita me doy a mí mismo y qué malo malo es el mundo” (normalmente se obvia el hecho de que aunque la historia pueda, como en este caso, estar basada en hechos reales, no es sino ficción; esta desconexión es responsable de una falta de coherencia en la sociedad americana que patrocina y ensalza este tipo de modelos salidos de “la nada” y llegados a “lo más alto”, es decir, a ser millonarios, y que refuerzan aún más el concepto del llamado “sueño americano” que no es sino que un día y de repente tu suerte cambie y los astros dejen de alinearse en tu contra…obviando el hecho de que una película dura hora y media y seguramente el protagonista tuvo un camino mucho más largo que el narrado)
Así que por un lado tenemos a buenas personas golpeadas por el infortunio pero recompensadas con un futuro esperanzador (económicamente). Una justicia cósmica a la que necesitan agarrarse…o en la que necesitan confiar cada día más los americanos.
Por otro lado ofrece un retrato realmente blando de la sociedad y de la sima existente entre clases presentando a unos ricos benévolos y amables, una élite permeable a la que es fácil acceder sin formación académica, un personaje que no sufre aparentes problemas o discriminaciones derivados de su raza, religión u orientación sexual. En resumen una sociedad utópica y justa donde se reestablece el orden divino y donde cada uno podría cumplir su sueño (su sueño de ser rico o muy rico)
En este mismo retrato benévolo de la sociedad como ente justo, el autor camina de puntillas por la crítica social en un amago de acercamiento a la pobreza en la que se sumerge el protagonista; hecho que se agradece ya que nos permite pasar sin el típico discurso demagógico populista que no aportaría nada a una historia de superación personal, que ocasionaría la narración acabara desembocando en otro tipo de drama social y que interferiría en el buen rumbo del filme y causaría una peregrinación por otros derroteros que no son pertinentes en esta historia.
No debemos olvidar la profunda carga ética de la historia….unos valores como ya he dicho protestantes (incomprensible el momento en que tocando fondo Gardner acude a la iglesia para sentirse aliviado) y capitalistas: constancia, paciencia, trabajo duro, esfuerzo, tenacidad….valores a priori arios y dictatoriales que consideraríamos propios de la más típica alienación del trabajador si no fuera porque ante lo que nos encontramos y ante lo que hemos claudicado sumisamente es ante la equiparación de felicidad con dinero…ergo el camino a la felicidad es el trabajo…ergo no hay dinero sin trabajo (claro que lo hay pero no por caminos demasiado publicitados por la doctrina protestante)
Una historia con una clara intención manipuladora (aunque muchos se empeñen en retratarla como “honesto y humilde retrato de superación personal”) que repito, se basa en la utilización despiadada y descarada de tópicos para conseguir mover ánimos (siendo esta ecuación expresada de un modo mas científico con la siguiente fórmula…siendo x los espectadores de clase media que se pueden identificar con el personaje…la cantidad de lágrimas en una sala de cine por metro cúbico es directamente proporcional al ingreso por taquilla en dicha sala)
Otro recurso a estudiar es el casting…con un actor solvente (de alabar el salto que no todos consiguen dar, de la televisión al cine) nuestro príncipe de bel-air…ocasional mata marcianos, vergonzate cowboy, magnífico púgil necesitado de una nueva oportunidad de ir a por el Oscar (que le arrebató (a mi entender merecidamente) Denzel Washington con su poli corrupto de Training Day (imprescindible) ) acompañado de su hijo en la vida real…(mejor química imposible) y apareciendo en todos y cada uno de los planos de la película (no en vano es el productor y ya se sabe…el cliente siempre tiene la razón) la identificación tan buscada vuelve a estar asegurada. Como resultado de lo anterior se conforma un mero vehículo para el lucimiento de Will Smith que destaca por encima del resto del reparto (con papeles infinitamente menos agradecidos) se conforma y se esfuerza cada vez más por alejarse de la comedia (intentemos olvidar su último Hitch, el doctor de las citas…de título que mejor olvidar) y hacerse actor de prestigio, respetado y aclamado (de toda la vida se aclama menos por la comedia… desde Moliere ya no es lo mismo). Otro que ha caído en el sueño americano…perdido para siempre en el lado oscuro de la fuerza.
Lo mejor: el recurso del escáner óseo portátil que es capaz de representar todo lo que poseemos y cómo cargamos con ello (en este caso no es una metáfora) de un lado a otro…una valiosa imagen la de Smith cargando con ese aparatito de cincuenta por cincuenta por toda la ciudad…un conjunto de esperanzas cien por cien transportable…
Lo peor: El disfraz de humildad y honestidad con que se viste el filme y que hace sentirse violento al que se acerca a él con el ojo seco y el pensamiento crítico. No recomendada a cínicos

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