María Jesús Díaz Prada
ACTUANDO
María Jesús Díaz Prada
Más se aprende sobre las personas actuando con ellas una hora
que conversando un año
Platón
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer volver a ponerme en contacto con todos vosotros. En este mes de febrero, mes del amor, nos dedicaremos a nuestro San Valentín, y para recordar el “amor”, emplearemos dos películas que nos harán pasar un buen rato, la primera de ellas Tú la letra y yo la música (2007, Marc Lawrence). Se trata de una historia en la que una chica despistada, Sophie Fisher (Drew Barrymore) entra en la vida de Alex Fletcher (Hugh Grant), para hacerse cargo de regar las flores de su apartamento. Esto les lleva a conocerse, cada uno con sus manías y sus miedos, algo que les hace interesantes, y uno y otro empiezan a sentirse atraídos por la vida del contrario. Sophie es una chica universitaria con poca suerte y muchas inseguridades, que arrastra un amor sin resultados con un profesor, quien hace un libro en el que ella sale mal parada. Alex es un hombre ya entradito en la madurez que sigue usando sus dotes de juventud, que una vez en los noventa le hicieron ser un cantante de éxito, aunque ahora parezca patético, intentando emular otra época y otra historia. Juntos trabajan para Cora Corman, una cantante jovencísima y a la última que quiere dar a su fulgurante carrera un toque de romanticismo. Sophie y Alex ponen todo su potencial, ella buena en la rima y él bueno en la música; intentando que el trabajo duro y el conocer sus respectivas vidas les lleve al triunfo. Y lo consiguen. Juntos hacen una canción maravillosa que engatusa a las nuevas generaciones. Llega entonces el éxito profesional y con él el personal, ya que se enamoraron a la par que trabajaban unidos.

La película es muy cómica, tiene aires de pasado y suena muy bien por su magnífica banda sonora, pero ese pasado, su estética y sus estilismos, realmente dejan mucho que desear. Os gustará y hará que paséis unos momentos de carcajada y de recordatorio, tanto a los que no conocisteis la época como a los que la han vivido.
Nada que declarar (2010, Dany Bonn), es una película franco-belga que, al estilo de Amelié, nos lleva a una aduana entre Bélgica y Francia y a sus problemas fronterizos, los cuales se entremezclan con las ideas de Ruben (Benoît Poelvoorde), su personaje central. Ruben es extremadamente etnofóbico, y su ideología muy marcada y estereotipada nos deja ver lo ridículo de las exposiciones que le hace al compañero del otro lado de la frontera, el francés Mathias (el propio Bonn), quien a su vez sale con la hermana de Ruben, Irène (Karin Virad), pero no se atreven a confesárselo, sobre todo ella, pues sabe de la intransigencia de su familia, de sus padres y hermano, lo que le hace presagiar una tragedia al estilo de Romeo y Julieta. Mathias intenta ganarse a su cuñado belga yendo a trabajar con él, los dos juntos; cuando por fin se gane su confianza, le contará que está enamorado de una mujer cuya familia no le quiere pues es diferente; Ruben se enojará por no entender cómo puede pasar algo semejante, sin saber que él y sus ideas son las verdaderas “fronteras” de su felicidad. En un tono cómico burlesco y hasta grotesco, se hace una reflexión importante, que entre buenos y malos, entre risas y disparates, te harán pasar un rato agradable.

Espero que os guste la propuesta y que paséis un feliz San Valentín, con pareja o sin ella; pero entendiendo que en los dos casos, conocer a las personas, como ya anunciaba Platón hace muchos años, estar a su lado, saber cómo se desenvuelven, conocer de verdad a los demás, nos enseña que no somos tan diferentes, y que podemos tener mucho en común, y eso es lo más importante. Démonos una oportunidad, busquemos dentro de las personas que conocemos y a lo mejor descubrimos que hay más cosas entre nosotros de las que parece. Se conoce más a una persona actuando con ella, que conversando un año.
Con todo cariño, feliz san Valentín desde la Mecedora.

English version
HABLAR POCO
María Jesús Díaz Prada
La mayor declaración de amor es la que no se hace;
el hombre que siente mucho habla poco
Platón
Queridos amigos de Todos al cine:
Un placer volver a ponerme en contacto con todos vosotros; en estos días me he dado cuenta viendo y revistando viejas películas, de la importancia que han sido y son para nuestra vida. Hoy me gustaría hablaros de Socios y sabuesos (1989, Roger Spottiswoode).
Se trata de una historia de Turner, un policía interpretado por Tom Hanks, que vive solo y en una vida perpetua llena de soledad y trabajo; todo lo que le rodea está en un perfecto orden, en todo. En su trabajo conoce desde hace tiempo a un hombre que vive todo lo contrario, en un barco todo destartalado y con su amigo Hooch, un perro que por su raza, babea todo el rato. Por causa de un trágico acontecimiento en el muelle, del que este hombre es testigo, acaba siendo asesinado, quedando el perro huérfano, pero siendo necesario para la investigación, ya que sólo él sabe quién es el asesino.

Llena de aventuras, las pesquisas del caso y las de la casa impoluta de Hanks hacen de esta película una cinta entrañable que seguro quedará en vuestras retinas. Aunque lo cierto es que no todo son babas y destrozos en la vida de Hanks. También aparecerá una bonita veterinaria, y ellos junto a sus perros, cambiarán la imagen tan estricta del policía, haciendo que vuelva a jugar, como cuando le baña o le da de comer.
Todo esto nos lleva a un hecho importante, y es que desde toda nuestra filogenia, hemos tenido como compañeros a unos grandes amigos, quienes si se les educa bien, y se les tiene como su especie dicta, pueden hacer de nosotros personas muy felices. Nuestras mascotas nos acompañan, pero tampoco hay que olvidar a los perros a los que se prepara para ser guías de personas con minusvalías. Quién no ha visto a los perros que acompañan a los invidentes, entrar y salir del metro, llevando a sus amigos por la calle sin tropezar, ayudando a cruzar o esperar el semáforo. Tantos y tantos favores de grandes y pequeñitos amigos que te hacen feliz.
No podemos olvidar la canoterapia, perros que acompañan a personas con problemas de Alzheimer o algún tipo de minusvalía física o psíquica, gente que sólo con acariciar el pelaje de sus animales reduce su presión arterial. El perro permite las relaciones sociales, aumenta la capacidad de comunicación. También ofrece seguridad emocional y ayuda a combatir la sociedad. Los perros tienen un efecto humanizador en las personas al acompañarles y brindarles su afecto.
Por todo esto y mucho más, los que dan mucho, hablan poco.
Con todo el cariño, desde la Mecedora. Feliz febrero.

SPEAK A LITTLE
María Jesús Díaz Prada
The greatest love declaration is what nobody does;
The man that feels a lot speaks a little.
Plato
Dear friends of Todos al Cine:
It’s a pleasure to be in contact with you again; I’ve been looking at old films these days, and it has made realize how important are (and have been) in our lives. Today I’m going to write about Turner and Hooch (1989, Roger Spottiswoode)
This film tells us the story of a policeman, played by Tom Hanks, who lives alone with a life full of solitude and work. All around him is in a perfect order. He knows a man who lives the opposed to him in a wreck ship with their friend Hooch, a dog that is always dribbling. Due to a tragically incident in the place where he lives the man becomes the only witness, that is the reason why he is killed. The dog already without the owner, is necessary for the investigation because it is the only one that knows who the killer is.

Full of adventures, they will make you love this film and I am sure it will remain in your mind. There is going to be more things in Hanks´ life than dribbles and broken furniture. In addition a beautiful veterinary surgeon will appear. Both of them with their dogs will change the strict police image, playing together in the bath or eating.
All of this take us to an important fact, from all of ours phylogeny, we have been great friends. If they have a good education they can make us really happy. Our pets give us their company and they can guide persons with problems. Quite often they are their owners’ eyes, helping them in complicated situations.
We receive a lot of favours from little and big friends, and that make us cheerful. But we cannot forget the pets that go with persons with physical or psychological problems. Stroking them even reduces their blood pressure. Dogs make easier social relations. They increases communication capability, they also offer emotional security. Dogs have a humanization effect in persons when they go with them and toast their affect.
For all this and much more, who gives the more, speaks a little.
With all of my love from the Rocking Chair: happy February.

EL SABER
María Jesús Díaz Prada
La felicidad del cuerpo se funde en la salud.
La del entendimiento es el saber.
J. W. Goethe
Queridos amigos de Todos al cine:
Estoy encantada de poder ponerme en contacto con todos vosotros, hemos estrenado año y con él esperamos poder ofreceros un montón de propuestas, y hemos empezado por París, la ciudad del amor, de la luz.
La película que hemos escogido es La cena de los idiotas (1998, Francis Veber). Se trata de una obra de teatro llevada al cine del propio realizador, que nos explica la mala y estúpida idea de invitar a cenar a una persona que ellos consideran “especiales”, presuponiéndoles inferiores y estúpidos. Gran fallo. Entre intrigas y gags, nos van relatando que los “idiotas” ni lo son tanto, ni los “espabilados” lo son también, en todo caso, son gente que de alguna manera paga el engaño y la soberbia de la que son merecedores.

Como la película es en tono cómico, crea ambientes y situaciones hilarantes que nos dejan cuando menos, una sonrisa. La mala idea reside en pensar que la gente está divida en dos, la de los “listos” y la de los “menos listos”. En la vida nos podemos encontrar con personas que no piensan igual que nosotros, ni tan siquiera tienen nuestras aficiones; nos parecen variopintos, incluso se les llama “freaks”. Hay un sinfín de adjetivos, pero desde su perspectiva, ellos también te ponen adjetivos a ti, ser distinto hace que escuches con mayor atención, puede que esa persona te enseñe una forma, un camino, que a ti se te había ido, o no te paraste a pensar. El mundo no sólo tiene un paisaje, el mundo está hecho de muchos paisajes; a algunos nos gusta el mar, a otros la montaña, los desiertos, los ríos, los valles. Pero es un continuo, todo forma parte de nuestro universo, el que conocemos y debemos amar, igual que los pensamientos.
Que este nuevo año esté lleno de buroes pensamientos, y dediquemos un poco de tiempo al saber, pues no ocupa lugar y nos puede ayudar a muchas cosas, sobre todo para escuchar.
Y desde aquí, un beso a una persona muy importante para mí, como lo es mi padre, gran cinéfilo que no está pasándolo muy bien. Gracias por todo y ánimo.
Desde la Mecedora, con todo el cariño: feliz enero.

QUÉ HACES
María Jesús Díaz Prada
No me digas lo mucho que trabajas.
Háblame de lo mucho que haces.
James Ling
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer volver a estar con todos vosotros, me encantaría que en estas fiestas nos tuvierais en vuestros hogares y pudieseis compartirnos con vuestros amigos y familiares. Nosotros encantados de llegar cada día a más amigos. Esta vez, si os parece, vamos a hablar de una película de estas fechas, se trata de The Holiday (2006), escrita, producida y dirigida por Nancy Meyers.

Se trata de una historia que se repite en el mismo momento en otra parte del mundo: una chica es abandonada por su pareja durante las fiestas navideñas, y se encuentra muy agobiada y presionada; quiere dar una vuelta a su vida, como si de un tornillo se tratara. Una forma de poder hacerlo y dejar kilómetros de distancia, es Internet. Una chica Amanda (Cameron Díaz), está en Los Ángeles; la otra en un pueblecito muy navideño y bucólico de Inglaterra (Kate Winslet). Ambas se intercambian las casas y cada una va al hogar, el país y la vida de la otra. Es una comedia romántica, en la que podemos ver a Cameron Díaz en el papel de Amanda, una mujer “liberada”, con grandes ingresos y una casa espectacular; y a Iris (Kate Winset), una chica apocada que vive en una entrañable casita que parece de postal de Navidad. A su vez Iris tiene un hermano (Jude Law) que, bueno, no voy a decir cómo se desenvuelve, pero os gustará.

Esto me hace pensar que tanto Amanda como Iris vivían vidas en las que la carga de sus relaciones seguía ahogándolas y no las dejaba ser ellas mismas; sus respectivas parejas les echan en cara lo que en otro sitio y de otra manera, se les aplaude. Cuántas veces nos pasan esas cosas; ciertas personas puede que no vean lo que vales (seas chico o chica), pero en otro contexto tú vales muchísimo y lo sabes. Por eso no me digas lo que estás trabajando por tu vida, dime cuánto haces por ti.
Sería una buena reflexión para empezar el año, siempre se hacen pequeños retos, como el dejar de fumar, leer más o ver más a los nuestros, pues está fenomenal; pero también vamos a dejar un pequeño deseo, y es hacer más cosas para ser feliz.
Con todo el cariño, desde la Mecedora: ¡Feliz año nuevo!

LA PASIÓN
María Jesús Díaz Prada
No acometas obra alguna con la furia de la pasión;
equivale a hacerse a la mar en plena borrasca
Queridos amigos de Todos al cine:
Encantada de volver a estar con todos vosotros, veo que os ha gustado mucho el artículo de Cary Grant, y espero que poco a poco vaya haciendo cosas que hagan que estemos todos en contacto para hablar de lo que más os gusta.
He visto una película basada en un libro de Stephenie Meyer, os sonará, es de la saga Crepúsculo: Amanecer, de Bill Condon. La historia trata de unos chicos adolescentes que, después de varias aventuras descritas en otras películas, llegan a decidir casarse, pese a la gran diferencia que hay entre ellos, él un vampiro (vegetariano), Edward (Robert Pattinson); y Bella una chica humana (Kristen Stewart). Todo discurre dentro de los límites medio normales de su estado, hasta que ella cae embarazada.

Cuando vi esta película, no pude más que pensar en el éxito que tiene, y creo que la podríamos comparar con Romeo y Julieta, basada en la obra homónima de William Shakespeare, llevada al cine por última vez por Baz Luhrmann e interpretada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes.
Si contemplamos los dos escenarios, son muy similares: hay dos familias, en una compuesta por hombres lobo y vampiros; en la otra, por los Montesco y los Capuleto. Pero aunque hay pequeñas y grandes diferencias, en Amanecer vemos un paso más en la evolución. A pesar de que se trata de un espacio oscuro, frío, lánguido, en ella la autora ha creado seres que entienden el sufrimiento de los demás, que ni por sus intereses ni por los de los suyos dejan de hacer pactos de reconciliación, aunque sean enemigos acérrimos. Edward, el marido, invita a Jacob (Taylor Lautner) el amigo enamorado de su mujer, y Jacob está con ella, la ayuda; él sabe que su ayuda es fundamental para ella; aquí ya no hay los celos enfermizos que Shakespeare dejó en sus obras.

Bella es libre, no como Julieta, hace sus elecciones, y el veneno que mata a Julieta a Bella la hace vivir eternamente. Entiendo que dentro de ese cómic, que es el noveno arte, hay una utopía de convivencia, o de acercamiento a la convivencia. Por eso tengo el convencimiento de que aunque Amanecer no tenga mucha luz, deja un halo de otra luz, de esperanza. Creo que por eso es una película que gusta, o que por lo menos no disgusta, no deja indiferente a la gente que la ve.
La pasión dejémosla sólo para momentos de otra índole.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

SER EL AMO
María Jesús Díaz Prada
Antes de ser amo de tu esclavo,
aprende a ser amo de ti mismo
Epicteto
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer volver a estar con todos vosotros, cada vez somos más los que estamos unidos por un mismo “placer”, el séptimo arte, y sois bienvenidos a nuestras páginas, hechas con todo el cariño para vosotros.
Hoy me gustaría hablaros de dos películas que, en estas fechas, podemos ver y compartir. Se trata de Salidos de cuentas y Mejor solo que mal acompañado. Ésta última, dirigida por John Hughes en 1987, narra la historia de Neal Page (Steve Martin), quien quiere volver a su casa junto a su familia que le espera, pero las malas condiciones meteorológicas hacen que pase unos días -como poco- inolvidables; conoce a Del Griffith (John Candy), que es un hombre que le mete en mil y un apuros, pues su dejadez y su falta de orden, tan distinto a Neal, hacen del viaje un viaje infernal. Pero al final, cuando se conocen y ven las cosas que pueden compartir, acaba en una feliz celebración. Os gustará.

Salidos de cuentas (2010, Todd Philips), se trata de algo muy parecido, esta vez es Peter Highman (Robert Downey Jr.), quien tiene a su mujer a punto de dar a luz (Michelle Monaghan), y debe llegar al hospital; también él se encuentra a un compañero de viaje parecido al anterior, Ethan Tremblay (Zach Galifianakis), quien también hace que sea una experiencia, por lo menos, imborrable.
Todo esto nos lleva a reflexionar. Estamos en una época en que se va a visitar a la familia o amigos, los desplazamientos por carretera son bastante frecuentes y debemos intentar que no nos pase lo que nuestros amigos, y se convierta en algo espeluznante.
Os comentaré lo que me ha pasado. En un viaje que he hecho últimamente, miraba por la ventanilla del coche, estaba oscuro y la niebla medio tapaba los semáforos de los peajes. La afluencia de los coches con sus luces, y el rojo y verde del semáforo, parecía ser un gran árbol de navidad, y las luces de los automóviles estrellas; era tan idílico, tan entrañable, que hizo que fuera estupendo en el viaje. Pero a veces eso se trunca. Debemos pensar cuando se acerca un coche y se ve la gente que va dentro de él, la cantidad de vida que va allí, y que debe llegar a su destino. Hay una campaña de tráfico muy inteligente, que nos enseña que algún día nos veremos como los hombres de las cuevas, que nos dejaron que eran humanos por sus pinturas; pero a nosotros nos mirarán como “homo poco habilis”, alguien que toma alcohol, que no guarda las distancias, que va haciendo cosas imprudentes. Todo eso que es de sentido común, hagámoslo que sea común.

Que nadie necesite que le midan el alcohol en sangre, ni nada; pues somos suficientemente capaces de no ser sólo el amo del volante, sino ser el amo de la persona que llevamos dentro.
Que vuelvas a leernos, que vuelvas a tu casa, a tu trabajo, a tu vida. Te queremos y queremos lo mejor para vosotros.
Con todo el cariño desde la Mecedora.
Feliz enero

DE TODO MOMENTO
María Jesús Díaz Prada
Todos los libros pueden dividirse en dos clases:
libros del momento y libros de todo momento
John Ruiski
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer estar con todos vosotros para volver a recordar a un gran actor que nos ha dejado un maravilloso legado: su arte; y con ese arte, empezamos a rendirle tributo a un hombre cuya muerte hace su 25 aniversario; una persona que ahora y siempre estará con su sonrisa, con su pelo que nunca se mueve, peinado a la moda de su época, sus ojos que son el reflejo de muchos otros actores que han intentado seguir su estela, nuestro Cary Grant.
Empezó como sus contemporáneos, en el cine de los comienzos, con esa estética de pintura de cine mudo que dio luego paso a un hombre que supo, a pesar de no despeinarse, manchar su ropa cuando un avión casi le mata en Con la muerte en los talones (1959, Alfred Hitchcock). También nos enseñó su saber estar jugando “al gato y al ratón” con Katharine Hepburn en Historias de Filadelfia (1940, George Cukor).

En Arsénico por compasión (1944, Frank Capra), su cara de histriónico habla por sí sola al ver las locuras de sus tías y lo absurdo del absurdo. Nuestro actor fue creciendo, y sus películas también, como en Charada, con Audrey Hepburn, demostrando que siempre supo estar a la altura.
Le mandamos un enorme aplauso a la persona que hasta supo decir de sí mismo que a él también le hubiera gustado ser Cary Grant. Un hombre que, al igual que los libros, no fue del momento: es de todo momento.
Con todo el cariño, desde la Mecedora

LAGAAN, ONCE UPON A TIME IN INDIA
María Jesús Díaz Prada
Donde no hay caridad
no puede haber justicia
San Agustín
Queridos amigos de Todos al cine:
Estamos haciendo un especial muy especial, primero porque es Navidad, y después porque queremos homenajear a un sitio maravilloso, nuestro Bollywood. La película que os recomiendo es Lagaan (2001, Ashutosh Gowariker), palabra que en hindú significa “impuesto” y que dio lugar al libro El espíritu de Lagaan. La película nos narra la época colonialista en India. Estamos en 1893, los ingleses de la época victoriana fijan los impuestos a los aldeanos, quienes no podían pagar unos tributos tan altos.

Pero llegarán a un acuerdo. El capitán Andrew Russell (Paul Blackthorne) propone competir en un partido de cricket, con unas personas que ni tan siquiera conocen las reglas de ese deporte que no es suyo. Pero Bhuvan (Aamir Khan), sin el consentimiento de sus paisanos, acepta el reto, aun sabiendo que la pérdida en el juego conlleva el pago de tres veces más, todo por la promesa de que si son ellos quienes ganan, los británicos congelarán el impuesto durante tres años. Pero Bhuvan lleva un pequeño as en la manga, y es la ayuda de Elisabeth (Rachel Shelley), la hermana del capitán, que viendo la injusticia, se pone de acuerdo en ayudar y darles consejo en todo lo que ella sabe.
Una historia emocionante, llena de canciones estupendas y con un final que, aunque arduo y duro, acaba bien. Os va a encantar, es otra forma de volar, de vivir experiencias que otras culturas nos ofrecen, es como un bálsamo para nuestro espíritu; la gente de aquí y de allá, tenemos tanto en común, tanto que aprender unos de otros, tanto que enseñarnos.
Espero que estas Navidades viajéis, siempre enriquece, y sobre todo, desde vuestros asientos en vuestra casa, lugar maravilloso donde los haya, allí con Lagaan, busquemos otros olores, otros sabores que seguro nuestra vida necesita; van a ser unas distintas Navidades, pero en lo distinto está lo bueno.
Feliz Navidad desde Bollywood.
Con cariño, desde la Mecedora.

RECORDAR
María Jesús Díaz Prada
La muerte no es una luz que se extingue
sino una luz que se apaga porque ha salido el sol
Teresa Cooms
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un gran honor poder estar con todos vosotros, y muchas gracias por vuestra amistad, cada día somos más los que amamos el cine.
Hoy vamos a darle un homenaje a una actriz que ha pasado a nuestro lado, Julia Caba Alba (1902-1988), un artículo que le dedicamos a ella y a toda la saga de actores maravillosos que componen su familia, como sus sobrinos Emilio Gutiérrez Caba y Julia Gutiérrez Caba.
Para empezar, y para daros más información y que veáis su trabajo, hoy hablaremos de una película, Manolo, Guardia urbano (1956, Rafael J. Salvia). Se trata de un matrimonio que no tiene hijos y decide adoptar una niña. Con los años, y ya siendo mayores, aparece como obra de un milagro un niño, su bebé. Su hija se siente ya marginada, pues cree que el niño va a quitarle el amor de sus padres, pero todo lo contrario, ambos son personas extraordinarias y saben que nadie ocupa el lugar de nadie, y el de la chica estaba ya en el corazón de sus padres adoptivos.
La película nos hace vivir en un Madrid de una época, ellos son personas entrañables, humildes. Tan humildes como Julia Caba Alba, que pasó por secundaria casi siempre, en papeles de criada de la época, un trabajo arduo y duro que dio sus frutos, no se puede entender el cine español en toda su inmensidad, sin recordar a gente tan estupenda y familiar; ella se parecía a cualquier “tía” de la época, tan cariñosa, tan elocuente, todo su cuerpo habla. Y su cuerpo habló, ya que dejó unos sobrinos maravillosos, Julia Gutiérrez Caba, Irene Gutiérrez Caba y Emilio Gutiérrez Caba (el “moderno” de tantas películas, con su carita de niño bueno se ha ganado el aprecio y el cariño de todos). Y Julia apocada, serena como en You´re the one.
Enhorabuena señora del cine y del teatro, y por la pedazo de familia de la que vienes y que te ha seguido, como Irene Gutiérrez Caba, magnífica en la película ¡Cómo está el servicio! (1968, Mariano Ozores), en la que interpretaba a una mujer enamorada hasta la locura de su Honorato.
Gracias a todos vosotros y a la cantidad de familias y de apellidos que ha dado la interpretación española, es un gusto hablar y comentar para siempre el reflejo que ha dejado en nosotros vuestro trabajo.
Con cariño, desde la Mecedora

SOSIEGO
María Jesús Díaz Prada
El mundo me sosiega y no puedo concebir
que este reloj exista sin relojero.
Voltaire
Queridos amigos de Todos al cine:
Como siempre es un gran placer volver a estar con todos vosotros. Como estamos en el mes de la Navidad, vamos a tratar una película que parece un cuento navideño, La noche del cazador (1954 Charles Laughton), basada en la novela de Davis Grubb e interpretada por Robert Mitchum y Shelley Winters.

El argumento nos va narrando la historia de un hombre que va a la cárcel por un asesinato por el que cobró 10 000 dólares, y allí conoce al predicador Harry Powell (Mitchum), quien trata sin éxito de sonsacarle dónde está escondido el dinero sin lograr descubrirlo, a pesar de que aquél iba a ser ejecutado en la horca. El hombre había hecho partícipes a sus hijos Pearl y John, al hacerles prometer que nunca dirían a nadie dónde estaba oculto el dinero, ni siquiera a su madre Willa (Winters). Cuando el predicador sale de la cárcel, se va para el pueblecito, se gana el aprecio de todos, y sobre todo de Willa, a quien entre todos los vecinos y por el bien de los niños, convencen de que es la persona adecuada para ella.
La misma noche de bodas el maquiavélico Harry empieza a sembrar en la cabeza de la mujer lo que él llama pecado, el que ella debe pagar y pagó, sobre todo con su vida, cuando se dio cuenta de que maltrataba a sus hijos, en especial a John. Esto sucede hasta que los niños, río abajo, se escapan una noche y, ya que nadie les hacía caso, dejan que la noche y el agua les lleven a buen puerto. Después de muchas aventuras y muertos de hambre, ya que las condiciones y la época mandaban, John y Pearl con su muñeca, exhaustos, llegan a una granja donde una mujer, la señora Cooper (Lillian Gish), les recoge y les brinda todo su cariño y protección; sin conocerles de nada, cree en ellos.

Cuando llega Harry a por sus hijos, es esta mujer quien con una escopeta le espera toda la noche, para que no toque a sus niños, ellos y los otros que ella iba recogiendo en su hogar. Esa noche los dos cantarán la misma canción religiosa, pero cuán distinta salía de sus bocas: la de él era de odio, la de ella de amor, lo mismo que Harry llevaba tatuado en sus manos.
La película termina con una casa llena de regalos de Navidad hechos con sus propias manos, unos guantes; y con un niño al que se le regala un reloj, se le devuelve el tiempo, su tiempo para crecer y hacerse una persona adulta y sana. Ella recibió una manzana envuelta en un tapete, el regalo más bonito será el de John, no había dinero, lo tiró encima del hombre rompiendo la muñeca, y devolviendo un peso que no era para un niño, ni para nadie. Mucha gente había muerto por esos billetes. La señora Cooper era una mujer fuerte, con arranque llevaba a su prole como la patita a la que siguen sus patitos, saben que si están a su lado, los defenderá y nada les faltará.
Espero que os guste, la trama y el argumento son estupendos, la interpretación magistral, se nota mucho el peso del cine mudo, hay escenas que dan más miedo por sus claroscuros, y a veces parece Nosferatu. Pero salvo pequeños escollos, merece la pena ver un bonito cuento. Espero os guste.
Y feliz Navidad. Con todo el cariño, desde la Mecedora.

EL ENFADO
María Jesús Díaz Prada
Quien estando enfadado impone un castigo,
no corrige sino que se venga
Michel de Montaigne
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un privilegio volver a estar con todos vosotros. Empezamos mes y eso nos sirve de pretexto para ponernos en contacto y hablar sobre Siempre a tu lado (2001, Tony Goldwyn).

La historia nos habla de una chica (Ashley Judd), quien tiene una peculiar hipótesis, y ésta es que las mujeres son vacas y los hombres toros; y una vez que un toro va con una vaca, no vuelve a estar jamás con ella, de ahí que le llame la “vaca vieja”.
Con la protagonista viajamos por unas calles de Nueva York llenas de colorido, y el director te lleva como “de la mano” viendo todo el entramado que se va haciendo en la vida de esta ejecutiva debido a esa “alusión”. Ella vive con un chico (Hugh Jackman), quien representa la clave de su teoría, pues él sí hace todo lo que ella declara en su propuesta, sale con una chica muy joven cada noche, y no repite. Entre amores y desamores, la película, una comedia de situación, te hará pasar un momento agradable.
Si de vacas hablamos, os voy a regalar un cuento que me contaba mi madre de pequeña, y que a ella se lo contaba su abuela. Ya que está cerca la Navidad, podemos sentarnos con los niños y volver a contar historias, siempre con su moraleja. Y si estás en tu casa con tu libro y nuestra revista, te vendrá también estupendamente.
La historia empieza en un país lejano, donde vivía una madre que quería muchísimo a su hija. Antes de morir, le pide que atienda a su vaca, pues ella siempre la cuidará. El padre se vuelve a casar, y ahora la niña tiene una “madrastra” y una “hermanastra”, otra niña de su misma edad que aportó la señora al matrimonio.

Nicholaes Berchem
Pero a la protagonista poco a poco se le fue dejando sólo para las tareas del hogar. Cuando su padre muere, ya sólo tiene que ser (al estilo de Cenicienta), la cenicienta de este cuento. Pero la niña tenía un secreto, y se iba de noche con la vaca, ya que ésta le daba su calor y el cariño que necesitaba. Una noche, la madrastra la siguió y, viendo lo que había, mandó matar a la vaca, y que fuese la niña precisamente la que fuera a lavar sus tripas al río. Cuando lo estaba haciendo, salió de ellas una bola de luz que la niña siguió y que le condujo hasta un palacio. En él estaba escondido un loro y la niña, al ver lo sucio y desolado que estaba el palacio, empezó a limpiar y recogerlo todo. Al oír voces de tres hadas buenas, se escondió detrás de la puerta. Las hadas, al ver todo aquello, le preguntaron al loro quién lo había hecho, y el loro les contestó: “el que lo hizo detrás de la puerta está”. Al descubrir a la niña, las tres hadas le dieron cada una, una bendición: que tuviese siempre vestidos maravillosos la primera; otra que fuese rica y casada con un príncipe; y la última que siempre oliese a flores.
Cuando llegó a la casa, la madrastra quiso lo mismo para su hija, pero como todo estaba limpio y en su sitio, ella lo ensució y lo desordenó todo. Al llegar las hadas, volvió a pasar lo mismo, e igual el loro respondió: “el que lo hizo detrás de la puerta está”. A ella entonces, las hadas le mandaron todo lo contrario: versarse con harapos, echar sapos y culebras cada vez que hablara, etc.
Bueno, la moraleja ya la vemos; eran otros tiempos y sus castigos ejemplares, no deja de ser un cuento de muy buenos y muy malos. Pero aquí no está la cuestión, la cosa es que cuántas veces queremos lo que los otros hacen o tienen; debemos aprender a jugar nuestras cartas, a veces las cosas tardan más, pero no sabemos nada de las vidas de los demás, les atribuimos cosas que a lo mejor no son tan claras como creemos.
Sólo quiero deciros que no nos enfademos, que esperemos, la vaca, la nuestra, como en la película y como en el cuento, nos llegará, y esa oportunidad no la dejéis pasar.
Que seáis muy felices y tengáis un maravilloso diciembre. Con cariño, desde la mecedora.

DIGNIFICAR
María Jesús Díaz Prada
El primer paso para dignificar una sociedad es amarla
Queridos amigos de Todos al cine:
Como siempre, es un placer volver a estar con todos vosotros. Hoy me gustaría proponeros una reflexión que me lleva a hacer notar la cantidad de antologías que sobre las “casas” hay en el cine. De momento, nos vamos a quedar con El coloso en llamas, El pisito, El apartamento y Cinco metros cuadrados.
A estas historias no les importa decirnos si la casa es un gran edificio o un pequeño apartamento, la cuestión es la necesidad que siente el ser humano de tener un lugar donde vivir. El coloso en llamas (1974, John Guillermin), protagonizada por Paul Newman, Faye Dunaway y Steve Moqueen, nos habla de una época que por las vestimentas y las modas nos parece ya muy lejana, pero que nos recuerda algo muy reciente, y es el hecho de que la especulación, el afán de enriquecerse, la mala gestión y los bajos presupuestos provocan que un gran edificio pueda ponerse a arder, lo que conlleva el fin de todos los personajes que quedan, ellos y sus vidas, en ese edificio.
El pisito (1959, Marco Ferreri), parece un título gracioso y amable. Pero que titulemos con diminutivos a determinadas realidades tan sólo es el resultado de intentar hacer dulce lo que no lo es. Nuestros grandes actores Mary Carrillo y José Luis López Vázquez emprenden una vida que, aunque también lejana en el tiempo, vuelve a reaparecer otra vez hoy en día. Quieren casarse después de los años, él vive con otras personas en una casa de bajo alquiler, arrendada por una mujer mayor, en la que al menos puede dormir en una cama. La cuestión es que la pareja no se puede comprar una casa, y vivir amontonados no es su idea. Entre todos piensan que la solución sería que él se casase con la dueña de la casa, y así después se pudiera quedar con ella y su baja renta.

El apartamento (1960, Billy Wilder), nos habla de otra historia, la de un hombre (Jack Lemmon) que es gris, no parece que exista entre tantas máquinas de escribir, pero sólo aparece cuando sus jefes quieren tener una aventura y su apartamento les viene al pelo; así pasa su vida, hasta que conoce a la ascensorista de su oficina (Shirley MacLaine).
Cinco metros cuadrados (2011, Max Lemcke), vuelve ahora a lo que, por desgracia, también conocemos. Una pareja de jóvenes quiere empezar una nueva vida, con su piso y su boda, lo que les lleva a hacer planes para más adelante; pero igualmente la especulación, la mala gestión, les lleva a pasar la peor de las pesadillas.

Como veis, la reflexión nos hace pensar en lo importante que es una casa, el hogar, la vida; el poder tener a tu familia, a lo que quieres. Es el “refugio” donde descansar, es el lugar que te da la libertad. El tener que depender de otras personas no te deja serlo, aunque ellos se esfuercen. Todos debemos tener nuestra privacidad.
Por eso espero que ya nunca más los directores de todas y cada una de las películas de las que hemos hablado, sobre todo la última, tengan la necesidad de volver a dejarnos ese poso de impotencia y dolor. Ojalá algún día los individuos entiendan que no sólo hay que enriquecerse, que hay que cambiar el “idioma” que ahora hablamos, que si no son las leyes, sí sean las personas las que no amparen a quienes han hecho estas tropelías.
Sería muestra de una sociedad limpia y digna, a la que todos amaríamos.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

CIEN AÑOS DE HOLLYWOOD
María Jesús Díaz Prada
Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas.
No las guardes para una ocasión especial. Hoy es especial
Regina Brett
Queridos amigos de Todos al cine:
Como siempre es un placer volver a estar con todos vosotros, y esta vez debemos estar muy contentos pues estamos de celebración: muchas felicidades a nuestro Hollywood, todos formamos parte de esa alfombra roja, todos hemos hecho posible esta industria que llena espacios, cines, teatros, salones de pueblos y ciudades, y llena nuestros corazones de ilusiones y de fantasía.

Todo empieza en París en 1895, en España un año más tarde, los Lumière tienen “la culpa”. Méliès pone los efectos especiales y hace un siglo llega a Estados Unidos el cine mudo, que deja al mundo lleno de sonrisas y carcajadas, al ver a gente tan prodigiosa como el “Gordo y el Flaco” con sus gags. Hollywood tenía lo que se podía desear: buen clima, todo el año con sol, variedad de paisajes... Las grandes Majors (Metro Goldwin Meyer, la Fox), vieron allí su oportunidad. Más tarde Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford fundan United Artists, otra forma de interpretar y aumentar la producción de una gran empresa de la ficción.
El cine sonoro hizo su aparición y la industria tuvo que cambiar la forma de actuar, eliminar un maquillaje estilo de las máscaras griegas, pues tenían que interpretar el lenguaje no verbal que debía llegar a la gente. Esto causó que al principio las personas parecieran más artificiales, un Gary Cooper que se le notaban sus inicios, pero que se fue adecuando hasta ser un sorprendente artista. La película Qué fue de Baby Jane puede dar una idea de la transformación de la industria.
Después del sonoro llegó el color y, con él, la cantidad de matices y de ilusión que nos brindaron; el cine se fue adecuando a todos los cambios que la sociedad iba haciendo, todos crecíamos a la par. Las películas de superhéroes con Superman, gracias a los maravillosos efectos especiales todos volábamos con Clark Kent. Extraterrestres, naves espaciales, ahora ya podíamos ir fuera de nuestro planeta azul. La inteligencia artificial nos dio nos dio una película del mismo nombre (de Steven Spilberg), las máquinas, los artilugios, los móviles... Quién no recuerda en Un día inolvidable, a Michelle Pfeiffer y George Clooney hablando por unos teléfonos móviles que parecían walkie-talkies, ahora nos parece horrible, pero era el comienzo y estaba ahí.

Las mujeres trabajadoras y con fuerza para estar en cargos elevados, como en Armas de mujer, con modas estrafalarias, pelos rizados, el cine todo lo iba narrando. El chip prodigioso ya nos hablaba no de ir al espacio, sino de reconocer lo que tenemos dentro. La medicina, los avances tecnológicos, las enfermedades nuevas como en Philadelphia.
Llegan más efectos especiales con Avatar, todo va quedando grabado en historias que nos cuentan estos “reporteros de la vida”, y que sigamos recogiéndolas en nuestras páginas para poder entre todos aprender y disfrutar.
Queridos amigos, cada día somos más y estoy muy contenta de poder deciros que todos hicieron cine y siguen haciendo las delicias de grandes y chicos. Todos estamos de aniversario y desde aquí, por ser un día especial: felicidades a todos.
Desde la Mecedora

FELICIDADES A LEONARDO DiCAPRIO
María Jesús Díaz Prada
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y
permitir a los demás descubrirlas
Queridos amigos de Todos al cine:
Estamos en un bonito mes, el de noviembre, y en un acontecimiento que no podemos dejar pasar, la felicitación a un gran y joven actor, Leonardo DiCaprio: "muchas felicidades". Hace poco que ha sacado su nueva película, J. Edgar, dirigida por Clint Eastwood, la cual habla sobre el primer director del FBI. Pero vamos a recordar y dar una pasada por el espectacular currículum de una persona dedicada desde niño a nuestro querido séptimo arte. Le deseamos todos los triunfos desde estas páginas.

Considero a Leonardo DiCarpio, un personaje un poco “maltratado” por el público, por la Academia y por todos en general. Es un grandísimo actor, pero tiene un inconveniente: es demasiado guapo. Os explico. DiCaprio tiene una belleza que, en ocasiones, no trasmite lo que sus papeles desgarrados y bien interpretados nos deberían comunicar. Con nuestros valores y atribuciones no lo vemos, parecemos no sentir el dolor, su rabia, no interactuamos con él. Haciendo una pequeña reflexión, considero que a George Peppard le sucedió un poco de lo mismo; estos actores, con su toque de niños, no nos transmiten esa desolación.
Os voy a dar un pequeño regalo, ahora que tenemos en marcha el Concurso Navideño de las doce películas para el año, y a pesar de que yo ya he puesto mis sugerencias, os entregaré los doce títulos de Leonardo DiCaprio que debéis ver. Aunque fue niño prodigio que empezó haciendo series de televisión como Los problemas crecen (lo recordaréis los que tenéis cierta edad), mejor hablamos de su filmografía.
La primera es ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993, Lasse Hallström). En ella DiCaprio hace a la perfección el papel de un niño con retraso mental. Os confesaré que cuando ves la película resulta tan creíble, que uno llega a entrar en el juego que el director nos propone, junto al magnífico Johnny Depp; tal es así que nos llegamos a creer entero al personaje.
Ahora os quiero hablar de Diario de un rebelde (1995, Scott Kalvert), cuya trama es la de un chico con problemas de drogadicción, que debe superar el síndrome de abstinencia con toda su crudeza. Es una grandísima actuación, por lo que os recomiendo verla. En Vidas al límite (1995, Agnieszka Holland), Leonardo DiCaprio da vida a Rimbaud, poeta homosexual con toda la carga dramática que conlleva un personaje atormentado como el suyo.
Con La habitación de Marvin (1996, Jerry Zaks), llegamos a una trama especialmente fuerte, donde encontramos a DiCaprio encarnando a un personaje trágico, mentiroso y ladrón, que gracias a Diane Keaton (maravillosa actriz, en la película enferma de cáncer), quien poco a poco, con su gran humanidad, hace de este “animalillo” un ser humano.
Romeo y Julieta (1996, Baz Luhrmann) es nuestra próxima parada. Aquí, qué os puedo decir, me toca la fibra. Es la adaptación de la obra teatral homónima de William Shakespeare, un autor cuyos escritos son de una grandísima belleza: cómo describe, parece que se percibe el color de las calles, su olor; es un inmenso filósofo y juega como nadie con las palabras. Me imagino que todos conocéis su trama, pero en esta película cambia el lugar, el contexto y el tiempo; como siempre os digo, salvo por el lenguaje, Romeo y Julieta puede ser tan del momento como si pasara realmente en cualquier parte de nuestros países. La muerte de Mercurtio dispara la sensibilidad, te llega. Pero la forma de actuar de Romeo (DiCaprio) y Julieta (Claire Danes), son las mejores interpretaciones de la película; poseen una gran química, hacen que parezca un cuento con mal final, pero que resulta una obra de arte: “mi único amor nació de mi único odio”.
Titánic (1997, James Cameron), ha sido una de las películas más taquilleras de la historia del cine, ganadora de once estatuillas en los Oscar. Es una producción que pierde en casa, es decir, es una película de cine, donde hay que verla con todo su esplendor, sólo en la gran pantalla. Revolutionary Road (2008, Sam Mendes), con esta película parece quitarse todo el endulzamiento que nos dejó la pareja de Kate Winslet y DiCaprio en Titánic. De forma trágica exponen el problema de la falta de comunicación, así como muestran una gran dosis de egoísmo masculino. Pero me atrevería a decir que son una pareja que se complementa, sin duda están en el top ten de la gran pantalla.
 
Con Atrápame si puedes (2002, Steven Spielberg), nos cuentan en clave de humor la historia de un hombre que se hizo pasar por varios personajes para desesperación de la policía, en especial de un agente (Tom Hanks), hasta que terminó formando parte de la propia CIA. Basada en hechos reales, estoy segura de que os entretendrá.
El aviador (2004, Martin Scorsese), es una película basada en la vida del piloto, director y productor cinematográfico Howard Hughes, cuyos problemas y trastornos de personalidad no evitaron que tuviera un romance con la gran Katharine Hepburn.

Con Scorsese ya había participado en Gangs of New York (2002), película en la que se nos relatan los comienzos de Nueva York en un tono grotesco y fuerte. A los grandes amantes del cine les encantará. Infiltrados (2006, Martin Scorsese), es una película compleja, en la cual un policía tiene que meterse en el papel del malo pese a ser bueno, siendo el bueno el verdadero malo. Tal es su enrevesamiento que os tendrá en tensión hasta el final.
En Shutter Island (2010, Martin Scorsese), me quiero detener especialmente. Se trata de un thriller en el que te hacen creer que el protagonista es un policía que intenta salvar a una mujer, a pesar de que –y sin desvelaros el final-, en realidad se trata de una isla donde se recluyen a enfermos mentales en la época de los cincuenta. Al igual que en Alguien voló sobre el nido del cuco Jack Nicholson nos puso de manifiesto las malas técnicas que en la época se aplicaban en la psiquiatría, en esta ocasión DiCaprio nos hace ser conscientes de la carga emocional de un actor que transmite como nadie.
Después de tantos personajes con grandes trastornos, problemas, adicciones, enfermedades, creo sinceramente que se ha hecho poco honor a su incansable y emocionante carrera. Espero que entre todos encontremos todas esas virtudes, las de una persona joven pero con un gran currículum, quien nos ha hecho felices, nos ha hecho llorar y reír. Que este año pueda conseguir esa estatuilla que sin duda, le es de recibo.
Con todo el cariño, espero que os guste la selección de películas que os he recomendado, y que las disfrutemos este próximo año, con otros tantos buenos títulos con los que la industria del séptimo arte nos tiene ya acostumbrados.
Feliz cumpleaños, desde la Mecedora

LA TRAVESÍA
María Jesús Díaz Prada
No compares tu vida con la de otros.
No tienes ni idea de cómo es su travesía
Regina Brett
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un honor el volver a estar con todos vosotros, y en especial poder hablar de una película estupenda y de una tierra rica en maravillosos actores y actrices, en este especial a Italia, un país en forma de bota, lleno de ilusión, de gente viva, alegre con un paisaje típico mediterráneo, como el mar que lo riega.
La película es Matrimonio a la italiana (1964), dirigida por Vittorio de Sica e interpretada por Sofía Loren y Marcelo Mastroianni. La historia es de una época especial, donde una bella y hermosa mujer, Filomena Maturano (Loren), se ve forzada por la vida a la profesión más antigua del mundo. En ella conoce muy joven a Don Mimi (Mastroianni), y a su lado llevará una vida entera, como si de su mujer se tratara. A don Mimi le hizo reír, soñar, y ser un hombre muy feliz, pero ella tenía un secreto a voces, ya que las criadas sabían de los tres hijos que ella tenía, y que otras familias les cuidaban y sacaban adelante. Nunca les faltó de nada, de lo que ella podía dar (aunque les faltó una madre), pero atenta en la oscuridad a todo lo que a ellos les ocurría, no sabían de la existencia de esa madre, eran otros tiempos, y ellos seguían su preparación.

Cuando Filomena se hizo mayor, ya no era la agradable y bella mujer que don Mimi quería, él veía pasar el tiempo en ella, y a él le gustaba creer que otra podría ocupar su puesto. Y así lo hizo, Filomena trabajó en el negocio familiar y todos la tenían por lo que era, una dama. Don Mimi no quería casarse con ella (eran otros tiempos, vuelvo a recordar), y aunque Filomena cuidó de su “suegra”, e hizo todo lo que se le pidió, debía de salir de allí como entró. Entre todos idearon y representaron una “comedia”, e in extremis consiguieron que fueran casados. Mimi se volvió loco, pero poco a poco, y conociendo a los hijos de Filomena, fue aceptando la situación, sobre todo sabiendo que uno de los chicos era suyo.

La película lleva mucho de humor, el humor italiano, lleno de matices y con grandes gesticulaciones. Pero es un humor un poco amargo también; cuántas veces, y menos mal que poco a poco vamos desterrando viejos prejuicios, se ha tildado a una mujer por ser madre y por luchar, ella lo hizo como pudo, como se puede, la cuestión es ir a ver una obra de arte como no puede ser más que de un maravilloso director y actor, de Sica, quien realizó películas como El ladrón de bicicletas, Dos mujeres o Umberto D, películas que nos dejan su trayectoria humana, de corresponsal de una época; gracias a ellas vemos las cosas como pasaban, como se percibían, y nos adentramos en una historia con historia, la de una mujer que nadie debe de tachar, como tantas otras personas, pues nadie sabe cómo es su travesía.
Me alegro de poder hablar con vosotros y espero que os guste el especial.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LA RUINA
María Jesús Díaz Prada
La altivez de espíritu va delante de la ruina
Libro de Proverbios
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un privilegio volver a estar con todos vosotros; cada día somos más los que estamos en contacto para poder hablar y comentar ese magnífico y portentoso entretenimiento que hace que aprendamos y pasemos momentos estupendos, nuestro cine.
Hoy vamos a hablar de unas películas que en estos momentos nos pueden sacar la sonrisa, y que además tienen muy buenos sentimientos. Empezamos con Con cariño desde el cielo (1996, Richard Benjamin). Se trata de una comedia, aunque bien mirado, podría ser un drama, aunque el director juega como nadie las “cartas” de corazones. Una chica, Connie (Ricki Lake), se queda embarazada de un compañero poco responsable con sus actos, lo que hace que decida irse en tren a buscar otra vida para ella y para su hijo. Realmente la encuentra. En su mismo vagón se dirige una familia, un hombre y su mujer también embarazada. Cuando tienen un accidente, Connie lleva por equivocación el anillo de la otra chica, y la confunden. Cuando se despierta tiene un precioso niño, y una maravillosa vida al lado de su suegra Grace (Shirley MacLaine), la cual le adora, sin importarle que su apariencia sea la de una chica de otra clase. Se encarga de enseñarle y el hermano gemelo del desaparecido, Hugh Winterbourne (Brendan Fraser), se enamora perdidamente de ella. Con enredos, con cantidad de aventuras, todo termina bien y Connie ahora ya tiene una vida para ella y su hijo.

Mientras dormías (1995, Jon Turteltaub), es otra comedia que también comienza con una equivocación. Lucy (Sandra Bullock), es otra chica gris que trabaja en el metro; allí se enamora de un hombre que pasa sin verla todos los días delante de su taquilla, Peter Callaghan (Peter Gallagher). Un día Peter cae al metro, y ella sin pensarlo pone su cuerpo encima para protegerle. Su familia, como en el caso anterior, también se enamora de ella, de esas personas maravillosas ocultas en ese gris, pero que cuando las conoces te das cuenta de todo un mundo excepcional que pueden dar. Todos se enamoran de ella, incluido el hermano de Peter, Jack (Bill Pullman), así que Lucy, que buscaba una familia, por fin la encuentra.
Cuando menos te lo esperas, las cosas que parecen dormidas salen a la luz. Con humildad y sencillez salieron adelante estas mujeres, como otras personas –qué más da el sexo, la ideología o el país, nadie sabe dónde y cuándo saldrán los planes-. Tú sé sólo lo que eres, y algún día las cosas cambiarán. Pero ellas, Connie y Lucy, dieron un paso adelante, tú cambia alguna pequeña cosa que no te deja caminar y sigue adelante, la “ruina” es estar esperando con gran altivez a que las cosas sucedan. Tú eres parte de ti, y es lo que debes cuidar.
Con todo el cariño, que los milagros, sobre todo los que también buscamos en nuestro corazón, nos saquen de esa “ruina”.
Desde la Mecedora, feliz y maravilloso noviembre.

LAS FLORES
María Jesús Díaz Prada
Un anciano querido es como un invierno con flores
Proverbio alemán
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer volver a estar con todos vosotros, y poder hablaros de una película que, cuando la vi, me emocionó y me produjo un momento de cariño, proximidad y total empatía. Se trata de Berlin is in Germany (2001, Hannes Stöhr). La historia es de un hombre que tras salir de la cárcel, se ve como un extraterrestre aparcando en su mundo, cuando su mundo es otro. Él había quedado en otra época, en el otro lado, antes de la caída del muro (el cine, es lo que tiene, es nuestro mejor corresponsal). Aparece cerca de la casa de su mujer y de su hijo, quiere entrar a formar parte de la sociedad que ya no conoce, y lucha por recuperarse y volver mediante un taxi, a tener su medio de vida, y querer recuperar parte de su tiempo. Es muy bonita. Pero yo iría más allá: las cosas que nos quedan tan lejos y que no conocemos.

Yo tengo unos amigos alemanes, a quienes desde aquí les mando recuerdos, Franz y Bärbel. Al principio uno cree lo que todos, las cosas que la vida nos va enseñando, que los alemanes son fríos, y los españoles... Qué importa. La cuestión es que son personas maravillosas, nos invitaban a su casa, y aprendimos su gastronomía, su amabilidad con sus invitados; nunca olvidaré las Navidades, cómo las viven, con sus árboles llenos de velas, y en tan armonía, nos contaban las historias de su país, de cómo acudían en trineos tirados por caballos, pues la nieve era muy alta, sus canciones. Creo que debemos tener muchos amigos de todos los sitios del mundo, y darnos cuenta de que, salvo casos culturales, el ser humano nos puede enseñar cosas fundamentales que son universales.
Me gustaba perderme en su casa en la parte que ellos tenían como en su tierra, y porque me gusta la gente, me alegro de poder hoy hacer el especial, especialmente para vosotros.

Lebkuchen (bizcochos alemanes)
El proverbio con el que empezamos también da una idea de su cariño para con los suyos. Que este invierno esté lleno de flores y de cariño para todos.
Desde la Mecedora.

LA EDUCACIÓN
María Jesús Díaz Prada
Una buena educación no es lo que prepara al hombre
para triunfar en el mundo, sino más bien
lo que le hace capaz de resistir fracasos.
Bernard Iddings Bell
Queridos amigos de Todos al cine:
Me resulta muy agradable volver a ponerme en contacto con todos vosotros; como ya estaréis notando, la web y la revista están preparando grandes y suculentos platos para esta temporada que se avecina, uno de esos apartados es la celebración de Halloween, así que os voy a hablar de una película antigua, de las de blanco y negro que a mí tanto me gustan, como a muchos de los amantes del buen cine, vosotros.
Hoy os hablaré de Un ángel pasó por Brooklyn (1957, Ladislao Vajda). Se trata de una película que nos intenta enseñar una época del año, Halloween, ya que aquí en España la tradición es totalmente distinta. La historia está ambientada en Brooklyn y allí, en un barrio de gente muy humilde, hay un hombre (Peter Ustinov) “el abogado” -que es una persona en efecto como Scrudge en Navidad-, que intenta amargar la vida de personas trabajadoras y honradas, pero faltas de recursos.

Su tiranía y su falta de escrúpulos le llevan a convertirse en un perro (sí, la magia en el cine vuelve a funcionar), y vemos cómo mientras él no está, poco a poco su secretario ayuda, da pequeños empujones para que la gente pueda pagar las deudas y pueda sobrevivir.
Está un niño maravilloso, Pablito Calvo, y es bueno volver a sacar del “baúl de los recuerdos” a gente tan interesante, ya os hablaré otro día de este niño en Marcelino pan y vino, cómo hizo llorar y llevar nuestro cine a todas las partes del mundo, y al que debemos mucho. Pablito interpreta a un niño (se supone de un barrio italiano), al que le pegan los chicos mayores, pues no le admiten. Con él vive Julia, una chica huérfana recogida por la madre del niño, y su abuelo. El secretario está muy enamorado de ella, pero Julia está con un chico que se hace pasar por su novio, para quitarle el dinero que le ha quedado de herencia. Todo esto lleva al perro, el abogado, a ver con otros ojos a las personas que en un momento dado le parecieron horribles, y aptos para poder hacerles daño.
Una tarde se juntan todos, como si de una corrala madrileña se tratara, a festejar con pizza Halloween, las calabazas están colgando de las vigas, y los ojos del perro prendados de sus nuevos amigos.
El niño aprendió a tener confianza al lado de un buen cuidador. La chica acaba con quien debía, gracias al cariño de este señor perro.
Qué bonito es ver el mundo a veces por otros ojos, los ojos maravillosos de nuestros amigos de cuatro patas. A ellos les debemos tantas cosas. En la película todo vuelve a ser bueno, pero en la realidad cuántos amigos caninos son los ojos de los invidentes, pudiendo ayudarles, acompañarles y hacerles libres, no dependientes. Y los que trabajan con bomberos en el rescate de personas cuando hay una catástrofe, como un terremoto. Los que exponen su vida para estar con los artificieros, y un largo etcétera. Pero aunque sea un chiquitín al que un enfermo con Alzheimer puede acariciar, el perro puede sentir por esas manos el cariño, el calor, y le devuelve todo el amor que esa persona requiere; o el grandote que parece que él saca de paseo a su amigo, en vez de al revés. Todos darían su vida sin pensarlo por su “dueños”.
Hoy, desde aquí, les mandamos un cariñoso saludo a todos, y espero que la película, en vez de miedo (que no lo es), nos dé mucha alegría. En nuestras manos está el enseñarles y educarles para que todo sea felicidad.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

ENTENDER
María Jesús Díaz Prada
Nunca se entiende bien a una persona
hasta que se examinan las cosas desde su punto de vista
Harper Lee
Queridos amigos de Todos al cine:
Muchas gracias por estar con nosotros, cada día somos más amigos en esta página, la vuestra, cosa que me alegra muchísimo. Como hemos hablado de casas últimamente, no hay otra casa más famosa que la citada en la célebre frase que decía nuestro querido E.T. el extraterrestre: “mi casa”, en la película del mismo nombre de Steven Spielberg.

La historia nos cuenta la vida de una familia, una madre trabajadora con sus tres hijos de diferentes edades y problemáticas. El adolescente, el preadolescente y una niña monísima y adorable (Drew Barrymore), en su papel más joven y tierno. Pero a sus vidas, ya un poco estresadas, fue a llegar un amigo, E.T. Ambientada en la época de Halloween, los niños logran engañar a su madre y entre todos consiguen ayudar a ET a buscar a los suyos y su “casa”.
Fue una película muy entretenida, tiene todos los ingredientes para divertir, incluso acuñó muchas frases célebres, no sólo la anteriormente citada, sino muchas más, incluida la del “teléfono”. Apuntando con el dedo al espacio, Elliot llegará a entenderle, ya que era un niño empático con su nuevo amigo, que deseaba que éste, aunque eso le apartara de él, regresara con quien él era feliz.
Queridos amigos, me parece admirable el mensaje, cuántas veces nos empecinamos en nombre del amor, del cariño, en pretender que esa persona a la que queremos sea “feliz” a nuestra manera y no a la suya; ya decía San Agustín “pídeme lo que quieras, pero dame lo que necesito”. El verdadero sentido está en entender el punto de vista del otro.
Es una buena manera de comenzar. En este Halloween, que nos hagamos un poco menos egoistillas y más sabios, pues entendiendo al otro, nos entenderemos a nosotros mismos.
Que os vengan las cosas que necesitáis.
Con todo el cariño, feliz Halloween desde la Mecedora.

EL LUJO
María Jesús Díaz Prada
Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo
Charles Chaplin
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un placer volver a ponerme en contacto con vosotros, entramos en una nueva estación –el otoño-, y con ella vuelve la vuelta al cole, a los estudios y al trabajo, es decir, a la rutina. Pero hay algo que también nos podemos encontrar, y es que después de las vacaciones, al regresar al hogar, nos puede ocurrir lo que a los buenos amigos de la película Los Blandings ya tienen casa (1948), dirigida por H. C. Potter.

La historia es divertida, con grandes gags, y la interpretación de Cary Grant, con esas formas de hablar sin palabras, es todo un espectáculo. Esta familia, compuesta por Jim (Grant) y Muriel (Myrna Loy), vive en un coqueto apartamento en Nueva York, y tiene dos hijas preadolescentes; todo va muy bien, excepto el espacio: les falta por todos los lados. Muriel quiere hacer reformas para poder atender a esas necesidades, y llama al abogado y amigo de la familia (Melvyn Douglas). A Jim le parece excesivo el dinero que se va a ir en obras, así que empieza a recordar sus antiguas ilusiones de poder tener una casa en las afueras, con jardín y armarios, espacio para él, espacio para ella... Y empieza a soñar. Todo esto les lleva a una “ganga” donde encuentran que además de irse el dinero, se va su matrimonio. Es divertida y seguro que os hará disfrutar.
Otros amigos que sufren iguales calamidades son los protagonistas de un remake de la anterior, Esta casa es una ruina (1986, Richard Benjamin), interpretada por Tom Hanks y Shelley Long. En ella cambia un poco la fisonomía de la década. La chica, Anna, no es ama de casa, sino una divorciada con un trabajo artístico, es violinista. Junto a su novio, Walter, vive en la casa que compartía con su antigua pareja, Max (Alexander Gudonov), quien además es el director de la orquesta en la que ella trabaja. Max les “invita” a desalojar la casa que ocupan, y se ven en la disyuntiva de buscar un hogar. Con lo idílico de la idea de una casa en las afueras, encuentran otra “ganga” que no pueden perderse, así que buscan el dinero y a la aventura. Esta aventura nos hará vivir momentos de muchas risas y carcajadas, no puede a una persona pasarle tantas calamidades en tan poco tiempo.

Todo pende de un hilo, lo primero su relación. La casa ya ha pasado a un segundo plano. Seguro que os gustará, no por eso vayamos a dejar de arreglar las cosas que queremos hacer, seguro que algún arreglillo habrá que hacer al volver a casa. Espero que os salga todo de maravilla, y ya sabéis que para “disfrutar”, hay que pasar por las “obras”.
Con todo el cariño.
Feliz octubre desde la Mecedora.

LA CONDUCTA
María Jesús Díaz Prada
La conducta es un espejo en el que cada uno muestra su imagen
Johann W. Goethe
Queridos amigos de Todos al cine:
Un placer volver a ponerme a escribiros. Hoy me gustaría comentaros una película que, creo, es del agrado de vosotros, Amélie (2001, Jean-Pierre Jeunet). Con vuestro permiso, vamos a narrar su trama como si de un cuento se tratase.
La historia comienza en un pueblecito francés, allí nació una preciosa niñita llamada Amélie. Su padre médico, cada vez que intentaba auscultar a su preciosa hija, no se daba cuenta de que el corazón de la niña se escapaba sólo por el mero hecho de ser abrazada, con el mero contacto del estereoscopio; así le daban palpitaciones, creyéndose el padre que su hija estaba enferma del corazón. Por ello no dejaba a la niña jugar, ni tener ningún tipo de vida como la de los otros niños.
Pero Amélie no se daba por vencida y, cuando creció, se fue a París. Allí, desde un precioso apartamento chiquito pero dulce, intentaba mirar por la ventana y ver las vidas que por cada luz se vislumbraban. Uno de sus vecinos era un “hombre de cristal”, una persona con los huesos tan frágiles que se le rompían, pero pintaba maravillosamente. Ella hacía que las cosas perecieran un milagro, y hasta hizo que un gnomo diera la vuelta al mundo y le mandara a su padre fotos con su carita.

Todo pasaba, pues Amélie se centraban en hacer feliz a la gente que le rodeaba. No podía ser de otra manera, servía de cupido para una pareja a la que veía a diario, entre su compañera de trabajo y un cliente. Con ella trabajaba en la misma cafetería y siempre estaba enferma, y al hombre le gustaban todas las mujeres. Al final terminan protagonizando una bonita historia de amor. Hasta la suya, con trozos de fotos de un fotomatón, y una preciosa búsqueda de un tesoro, yendo de sitio en sitio, encontrando pistas que le iban dejando. Ella no podía más que encontrar un chico como ella, soñador y aventurero. Nuestra niñita se curó del corazón y pudo ser abrazada. Y colorín colorado, Amélie ya es feliz.
Espero que os guste la película, es como mínimo diferente, y las propuestas en torno a cómic y cuento es un canto a París, a la candidez y a la originalidad.
Ojalá que no confundamos más una patología con un gran deseo de amar.
Que el curso llegue lleno de buenos deseos para todos, y que el cariño y las ganas de abrazar a los que tenemos al lado hagan que esos sueños se conviertan en realidad, y no sean sólo sueños.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

EVITAR
María Jesús Díaz Prada
Aquello que no se puede evitar se hace más llevadero con la paciencia
Horacio
Queridos amigos de Todos al cine:
Es un honor poder volver a escribir para todos vosotros. Os hemos preparado un especial del Reino Unido y yo me he decantado por la película El hombre tranquilo (1952, John Ford), la cual se llevó dos premios Oscar, el de Mejor Fotografía a color, y el de Mejor dirección.
La historia se desarrolla en Irlanda. Un forastero, Sean Thornton (John Wayne), llega al pueblo de Innisfree huyendo de su pasado, en el que había sido boxeador y, en un combate, tuvo un accidente quedando lesionado de muerte su contrincante.

Este episodio de su vida hace que vuelva a sus raíces, y en este intento, regresa a la tierra de sus mayores. Pero allí se encuentra con Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara), de la que pronto se enamora, a pesar de que su hermano le hace la vida imposible. Los escollos por los que deben pasar, y las viejas tradiciones de todo un pueblo que sólo desea verles felices -aun contra la voluntad del cacique de sus tierras y futuro cuñado-, hacen de su relación todo un reto. Este hombre, sin embargo, hará todo lo posible e imposible para que no aflore la furia que le provoca este personaje, hasta el punto de perder a su chica, ya que ella no entenderá la falta de sentimientos y la frialdad con la que Sean la dejaba pasar.
Con un final feliz, esta bonita historia llena de paisajes agrestes y beso con viento huracanado, es una película que os hará tener una estupenda tarde, con o sin palomitas.
La moraleja es cuando menos cordial, amable: después de una vida llena de torpezas y con un desencadenante fatal, a Sean no le apetece volver a la lucha, sabe que no lleva más que a la destrucción e intenta por todos los medios que la palabra sea su estandarte; pero a veces un poco de sentimiento también contribuye a que no parezca todo tan forzado. Finalmente Sean lo consigue.
Que al igual que el hombre tranquilo, consigamos las cosas de la mejor manera posible, y sin tener que dar un golpe en la mesa: que el único golpe sea de suerte.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LOS AEROPUERTOS
María Jesús Díaz Prada
Nada ha cambiado, excepto mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado.
Queridos amigos de Todos al cine:
Encantada de poder volver a estar con vosotros. Hoy, y haciendo un especial muy querido para nosotros, vamos a hablar del Reino Unido. Para ello, yo he escogido una película que está fuera de contexto, Love Actually (2003, Richard Curtis), ya que nos habla de la Navidad, pero como también es un momento bonito el que ahora estamos pasando, las vacaciones, una época de encuentros que se aprovecha para viajar, pues me parece ideal para comentar.
Como veréis, en ella hay un elenco impresionante de actores del Reino Unido, actores a los que ya hemos hecho un hueco entre nuestras páginas, gente asombrosa que cuando aparecen, como grandes actores de teatro que son, se comen literalmente la pantalla. En ella está nuestra querida Emma Thompson, adorable; y Hugh Grant, Liam Neeson, Colin Firth, Laura Linney, Alan Rickman, Keira Knightley... Así uno a uno.

La historia nos lleva a la vida de un viejo rockero (Bill Nighy), que vuelve a la televisión en un programa especial de Navidad, y que nos va a dirigir en un camino que nos lleva a vivir trozos de vidas con una característica común: el amor y el desamor. Un padre (Neeson) se queda con su hijastro tras la muerte de su esposa, la madre del pequeño; el Primer Ministro (Grant), se enamora de con trabajadora de su propio equipo (Martine McCutcheon); a la hermana del Primer Ministro (Thompson), le pone los cuernos su marido (Rickman); una de las empleadas de éste (Linney), se enamora de un chico de su oficina, pero por cuestiones familiares –un hermano enfermo-, no puede seguir con él. Así hasta completar las aventuras y desventuras de todos ellos.
Me gusta su música, la banda sonora es muy agradable; también lo es la gente que interpreta la película, es excepcional, y me gusta algo que repiten al principio y al final del film, y es que si alguien quiere ver cómo el “mundo sigue amando, que se acerque a un aeropuerto”, porque allí verá a la cantidad de gente que se reencuentra y que se despide.
Descartes decía “cogito ergo sum” –pienso luego existo-; anteriormente a él ya San Agustín había escrito: “si me dejo engañar, existo”; y Parménides: “porque es lo mismo pensar y ser”. Pues a ello yo añado “amo luego existo”. Espero que haya muchos encuentros, mucho cariño, y que nos atrevamos a dar el paso, Love actually nos puede hacer cambiar la actitud, y hacernos un poquito más fuertes para atrevernos a amar.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LA VIOLENCIA
María Jesús Díaz Prada
Difícilmente yerra un hombre por exceso de moderación.
Confucio
Queridos amigos de Todos al cine:
Hoy en especial me siento muy contenta de poder hablaros de una película interpretada por un niño, una persona adorable, Parker (Jaden Smith) que, como poco, me ha hecho reflexionar. La película a la que me refiero es Karate Kid (2010, Harald Zwart).
Me ha traído a la memoria la que antaño, es decir en los ochenta, interpretó Ralph Macchio y Koriyuki “Pat” Morita, y fue dirigida por John G. Avildsen. Se nota que ha pasado el tiempo, la forma de hacer las cosas ha cambiado, pero en esencia nos quieren dejar el mismo mensaje. Os comentaré que el escenario ahora es China, llena de montañas verdes, que en principio recuerda a Harry Potter, en el tren yendo a Hogwarts; todo muy estilo videojuegos, parece muy atrayente, incluso la música no nos deja indiferentes, encontrando a Lady Gaga y su Poker Face, y a Justin Bieber y su Never say never. Es realmente adorable, tanto como el pobrecito Jaden, al que dan ganas de darle el cariño que parece necesitar.

El argumento es sencillo, una madre que se tiene que ir obligatoriamente desde Estados Unidos a China, pues cierra la fábrica en la que trabaja. Su niño tiene que enfrentarse a otra cultura, a otro espacio, en él está una niña virtuosa del violín, y una pandilla de chicos que saben artes marciales y le están pegando todo el día, haciéndole aborrecer todo aquello. Aparece como por arte de magia un mentor, el Sr. Han (Jackie Chan), el encargado de mantenimiento del edificio quien, a pesar de las apariencias, es un gran sabedor de Kung-fu. Otra vez te lleva la memoria a la serie que popularizó David Carradine y que, aunque jovencitos, nos hizo entender la importancia de saber controlar el animal que habita en nosotros. Pues eso es lo que hizo el señor Han con Parker.
Es entretenida, un poco violenta aunque nos fomenta todo lo contrario. Me gusta la idea, ahora que ya pronto se acaban las vacaciones, y se debe volver al colegio y empezar un curso nuevo, a veces demasiado nuevo, pues muchos chicos y chicas, niños y niñas, deben enfrentarse por desgracia a situaciones parecidas a las de Parker. ¡Cómo vamos a poder decir a nuestros hijos que el mundo es maravilloso, cuando a ellos les cuesta tanto a veces ir solamente a sus clases a aprender a ser mayores! Es muy difícil dar una clase magistral como la del señor Han, y que todos sepan defenderse a patadas, pero entendamos que en todas las casas y entre todos, podemos enseñar a los niños el arte no sólo del kung-fu, sino el de escuchar, el del lenguaje, un chico y una chica con empatía, con tranquilidad y amor por las cosas, también puede hacer milagros.
Al igual que el profesor de Parker decía “no hay alumno malo, sino mal profesor”, seamos los profesores más amorosos del mundo, y entendamos a los nuestros para poder más tarde entender a los demás, y todos tengamos un gran exceso de moderación.
Con todo el cariño, feliz septiembre desde la Mecedora.

EL ÉXITO
María Jesús Díaz Prada
El mérito de todo éxito es que uno se vence a sí mismo.
Quienes saben esto jamás conocerán la derrota.
A.J.Cronin
Queridos amigos de Todos al cine:
Otra vez estoy con vosotros para felicitar el cumpleaños a un querido y respetado actor y director de cine, Robert Redford, nacido en Los Ángeles el 18 de agosto de 1936.

En su filmografía hay magníficas películas, ya hemos apuntado en páginas anteriores alguna de sus obras, como Descalzos por el parque (1967, Gene Saks), aunque son muchas las cintas que ha rodado, entre ellas Dos hombres y un destino, Tal como éramos, El golpe, El gran Gatsby, Todos los hombres del presidente Memorias de África, Una proposición indecente o la última, Leones por corderos.
Por eso, y por todo lo bueno que nos ha enseñado, le deseamos de todo corazón muchos más años y éxitos, desde este rincón tan especial, el nuestro.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LA LUZ
María Jesús Díaz Prada
No hay que temer a las sombras.
Sólo indican que en un lugar cercano resplandece una luz.
Ruth Rendell
Queridos amigos de Todos al cine:
Como siempre es un placer volver a acercarme a vosotros, sobre todo hoy, que me parece un día especial y estupendo para recordar a unas personas que hace años, en este mes de agosto, se despidieron de nosotros: Elvis Presley (16 de agosto de 1977) y Groucho Marx (19 de agosto de 1977). Cómo poder explicar las dos estrellas magníficas de las que estamos hablando.

Nuestro querido Elvis nació el 8 de enero de 1935 en Misisipi, y aunque murió en agosto de 1977, muchos de sus fans creen haberle visto por alguna parte del mundo, nunca se creyeron que pudiera haber muerto; es lógico, pues la gente, al igual que si fuera metida en un guante, se mueve y hace su vida, pero el guante no es lo importante, sino la mano que está dentro; cuando se retira de la prenda, sólo queda un trapo, lo que importa es la esencia. Nuestro querido Elvis todavía hoy en día es escuchado y, quien lo hace, encuentra en él una voz armoniosa, varonil y romántica, con canciones como In the Ghetto, Love me tender, It´s now or never o Are you lonesome tonight?, y muchísimas otras muestras de su sorprendente arte.
Otro hombre encantador fue nuestro querido Groucho Marx (Nueva York, 2 de octubre de 1890), con sus inseparables hermanos hizo resplandecer un cine casi mudo, siendo un experto en el humor con una lingüística que, cuan espadachín, encandiló a los espectadores. En esta parte contraparte, de la primera parte, te damos gracias por tus películas con ese bigote pintado, grueso y espeso, y esas cejas negras y tupidas, con el puro sin encender y esos andares a ras del suelo.
No podemos dejar pasar tampoco a una mujer extraordinaria, Carmen Rossi, a la cual nunca hemos mencionado en estas páginas, pero que ha sido en nuestro cine una estupenda secundaria: en ello radicó tu grandeza. Como tal nunca te olvidaremos en tu papel de madre de Benito, tu personaje, una castiza, una madre, una persona humilde, no te importaba quedarte detrás de tu hijo para darle más protagonismo a él. Ahora tú, y solo tú, eres la protagonista. Te deseamos lo mejor. Gracias por haber estado aquí, y la luz que dejaste sigue brillando en tu trabajo, y deleitando a todas las personas que te seguían.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LA HUMILDAD
María Jesús Díaz Prada
Para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos:
el primero la humildad, el segundo la humildad, el tercero es la humildad.
San Agustín
Queridos amigos de Todos al cine:
Qué alegría volver a estar con vosotros, espero que estéis pasando un bonito verano a pesar del calor tan intenso que hace; y para los que estén al otro lado, que paséis un feliz invierno. Precisamente del otro lado, pero del Atlántico, hoy le dedicamos unas palabras a un personaje muy querido por nosotros, “Cantinflas”, que entretuvo a tantas generaciones. En este mes de agosto cumpliría cien años, una cifra extraordinaria.

Mario Moreno nació en agosto de 1911 y murió en abril de 1993, aunque toda la vida le recordaremos por su personaje; Moreno perdió su espíritu para encarnar el de una persona humilde, con una cara especial, nada al uso, sus máscaras eran fáciles: un bigote minúsculo, unos ojos grandes con también grandes cejas, una camiseta raída por el tiempo, y su pantalón en las mismas condiciones, pero que nunca le llegaba a la cintura (poco sabía que después de mucho tiempo, esto hasta sería una moda), y enseñando su ropa interior.
Su voz, sobre todo al principio, la usaba para hablar de la pobreza, de las injusticias, un niño pequeño le acompañaba para darnos a entender que la infancia también quedaba desprotegida (como en El bolero de Raquel). Era un hombre de una gran categoría. Al igual que Chaplin, intentaba mediante la risa y el gag realizar una forma de crítica que sólo el humor sabe hacer.
Te deseamos un feliz cumpleaños y, dondequiera que estés, espero que seas muy feliz. Con mucha humildad te damos las gracias por todas las carcajadas y las veces que nos has hecho felices.
Con todo el cariño, desde la Mecedora

¿ME SEGUIRÁS QUERIENDO MAÑANA?
María Jesús Díaz Prada
El arte nos permite encontrarnos
y perdernos al mismo tiempo.
Thomas Merton
Queridos amigos y amigas de Todos al cine:
Hoy me acerco a vosotros con una gran tristeza, la pérdida de una persona joven de 27 años, esa edad que parece maldita, ya que muchos de los cantantes de una época como Janis Joplin se quedaron en el camino. Me refiero a Amy Winehouse. Parece mentira, hoy en día quién no la conoce con la globalización y las comunicaciones, su potente voz y sus polémicas actuaciones han dado la vuelta al mundo. No es hora de ningún reproche, ni de nada por el estilo es hora de recordar a una persona que amaba, pues nadie puede dar tanto al exterior, si dentro de ella no existe.

Desde esta sección en la que hablamos de cine, vamos a recordarla por la película Bridget Jones: sobreviviré (2004, Beeban Kidron), donde con la canción Will you still love me tomorrow?, versionada para su banda sonora, la hemos escuchado y como todo lo que ella tocaba, nos encantaba. Esta canción ya fue oída años atrás en Dirty Dancing, cantada por The Shirelles, en los años sesenta.
Nuestra querida Amy, te mandamos desde aquí nuestro cariño, claro que te seguiremos queriendo mañana, ojalá te hubieras quedado más con nosotros, igual encontrabas algo para no tener que decir “no, no”, y sí nos dijeras “sí”. Espero que mucha gente que te quiere como nosotros, y que tiene problemas como el tuyo, se pongan en marcha y busquen un camino, el del sí.
Con todo el cariño para ti y todo el maravilloso trabajo que nos has dejado. Desde la Mecedora.

EL PRÍNCIPE Y LA CORISTA
María Jesús Díaz Prada
Las cartas de amor se empiezan sin saber lo que decir
y se terminan sin saber lo que se ha dicho.
Jean-Jacques Rousseau
Queridos amigos y amigas de Todos al cine:
Es un verdadero placer volver a estar con todos vosotros, y sobre todo el hablar y comentar una película interpretada por un mito como es Marilyn Monroe, es un honor, pues me parece una actriz que aunque sus directores se quejaban de su falta de compromiso, ella lo dio a su público todo el encanto que la gran pantalla ha sabido reflejar. Todas las actrices de la época me parecen estupendas, pero Marilyn era algo especial, esa mirada, esos andares por los andenes en Con faldas y a lo loco con Curtis y Lemmon -que, por cierto, tenían unas piernas alucinantes-, hicieron las delicias de aquellos a los que nos gusta tanto el cine.

Hoy os voy a hablar de El príncipe y la corista (1957, Laurence Olivier). Entiendo que quizá no sea la más popular o la más llamativa de las películas de Marilyn, pues incluso en toda la historia está con el mismo vestido, pero esa es su gracia: al igual que saca partido a la misma vestimenta, saca partido a su personaje.
La película nos habla de una corista, Elsie Marina, quien es invitada por el príncipe de Carpacia, Carlos (Olivier), a una fiesta en una embajada, con la desilusión de que era una fiesta privada. Imaginando las intenciones de quien la invita, y también el resultado, se inventa una salida honesta, pidiendo a un funcionario que la llame en medio de la cena, aduciendo que su tía está enferma. Pero esto es el empezar. Igual que las cartas de amor, no se sabe cómo acaba. Simplemente, como si de una obra de teatro con dos actores se tratara –de hecho está basada en la pieza de Terence Rattigan, The Sleeping Prince-, sus personajes junto a sus espléndidos secundarios engatusarán a los espectadores.
Creo que es una historia de cuento de esos países europeos inexistentes que Hollywood ha utilizado tantas veces, pero que convierten al cine en cuentos que se hacen realidad. Elsie pasó de ser una chica de coro, que va a cenar gratis, a una estratega capaz de manejar la situación y crecerse con su personaje. Tiene un final predecible, pero es ligera de ver. Si ya la has visto, en estos días puedes recordarla de nuevo, o simplemente puedes tener en tu memoria una bonita historia, interpretada por nuestra anfitriona, que desde aquí le mandamos un maravilloso aplauso, por haber pasado de corista a una gran actriz de la pantalla.
Nuestra admiración y cariño. Otro bis. Desde la Mecedora.

LA IMPORTANCIA
María Jesús Díaz Prada
Nunca des a un problema por resolver
más importancia que a una persona que amas.
Barbara Johnson
Queridos amigos de Todos al cine:
Como siempre, es un placer poder volver a estar con todos vosotros. Hoy me gustaría que reflexionáramos sobre algo que es actualmente muy frecuente, y que he llegado a ver incluso en la película de animación Shrek, felices para siempre (2010, Mike Mitchell).
Cuántas veces el cine nos ha traído y llevado al pasado, y no sólo en estos momentos que parece que estamos de “bajón”, sino siempre, esa tendencia a deshacernos de la vida que llevamos, para luego ver que no la hemos vivido en vano. Con esta simple reflexión vinieron a mi memoria varias películas que durante años han hecho hincapié en ello, aunque si no os importa, nos quedaremos con la cinta Qué bello es vivir (1946, Frank Capra) y con la última entrega de Shrek.

La historia de George Bailey, es la de un chico de provincias, que se pasa toda la vida queriendo irse de su tierra y poder viajar, e ir a la Universidad. Pero por una gran cantidad de escollos, no llega nunca a poder hacer el sueño de su vida: una gran maleta vacía en la que poder pegar todas las pegatinas del mundo que él quería conocer, para que quedaran pegadas en ella como en su memoria. Tiene que llegar el momento en que el despiste de su tío, una persona mayor, le haga caer en la ruina y la desesperación. Se quiere quitar de en medio, de una vida que para él estaba tan vacía como aquella maleta que se quedó en el recuerdo.
Pero tiene que llegar como arte de magia un ángel para enseñarle la cantidad de cosas que hubieran pasado si él no hubiera pospuesto su aventura por la de quedarse y dar la cara a la vida. Claro que suena horrible, por qué George Bailey y no otra persona, por qué la vida no le paga alguna vez todo lo que él dio.
La otra película es Shrek IV, en la que se nos habla del ogro más querido de la pantalla, quien de repente también siente que su vida vale poco. Otra vez la magia le enseña que su vida sería de otra manera, cuánta gente quedaría afectada, sobre todo él, y lo que él quería y amaba realmente.
Me hace gracia ver que necesitamos magia, ya que no podemos ver las cosas que pasarían si nuestra existencia fuera distinta; a veces nuestra vida no es tan estrambótica como la de otras personas con las que nos comparamos, parece que la nuestra se queda en algo vulgar, en la que no hay ni luces ni sombras.
Pues pon un poco de magia tú y atrévete a pensar cómo sería la vida de los tuyos sin ti, sin tu abrazo, sin tu palabra de ánimo, sin la llamada a la que nunca diste importancia pero que ayudó a curar a la persona que te pidió ayuda. A veces somos tóxicos y hacemos enfermar a los demás con palabras y pensamientos “rumiantes”, pero también hay otra forma de ser curativa, gente que te dice: “adelante, atrévete”, aunque ellos estén esperando lo suyo, pero lo suyo es lo tuyo. Es decir, el tren pasa todos los días, la vida rutinaria de Shrek se convirtió en la obsesión de volver a ella. Y la de George también, sólo llamaba a gritos a Mary y a sus hijas, cuando creyó no verlas más.
Vive tu vida, tu momento, eres más importante de lo que crees, no hacen faltan grandes proezas, tu gran proeza está en ti, cuando salgas con una sonrisa, es tan beneficioso para ti como para los demás. Tú eres esa gran promesa. Tú y sólo por ti.
Feliz mes de agosto, y que la magia nos haga ser los más felices del mundo. Desde la mecedora.

EL SENTIR
María Jesús Díaz Prada
Las gentes se olvidarán de lo que dijiste e hiciste,
pero no se olvidarán de lo que les hiciste sentir.
Queridos amigos y amigas de Todos al cine:
Como ya hemos venido anunciando, y haciendo caso de mis propios consejos, ahora es tiempo de volver a ver películas y ponerse al día en las cosas que durante el año hemos ido posponiendo.
El otro día vi la película Ni en sueños (2010, Jim Field Smith), en la que se aborda la vida de un chico, Kirk (Jay Baruchel), quien no parece tener mucho gancho con las chicas, bueno, sobre todo con las que él quiere. De repente aparece Molly en escena (Alice Eve), una chica abogada que gana mucho dinero, con coche, apartamento y familia de lujo, vamos, un “diez”. De eso va precisamente la historia, los amigos de Kirk están todo el día valorando a las mujeres mediante números, como si de una clase de aritmética se tratara. No puede creerse ni él, ni los que le rodean, que Kirk haya conseguido a Molly, pues en su emparejamiento numérico, las cifras no “casan”. Este hecho no me gusta por principio, ya que no sólo él es un número, sino que hay otra chica de por medio, su ex novia (Lindsay Sloane) que también va marcada con el sello de la numeración que todos se creen en posesión de poner.

Realmente estamos en una sociedad llena de perjuicios, pero llevarla a la gran pantalla me resulta abominable. Si hay algo que se puede decir, y desde donde se pueda enseñar para que todo el mundo aprenda las normas de esta sociedad, está en los medios de comunicación. Así que mucho cuidado, pues luego de estas harinas, vienen estos panes. Si esperamos gente tan frívola y atenta a algo tan poco trascendente como el dinero, las cifras o el cuerpo, descubrirán que todo es numérico y sumatorio. Parece mentira que cada vez los chicos y las chicas tengan más problemas con los estudios, ya que las matemáticas se les dan de maravilla. Si eso es lo que nos gusta que aprendan, pues a seguir con guiones de muy mal gusto, con manchas que desde Algo pasa con Mary, han puesto demasiadas sonrisas gratuitas.
Por eso, y ya en otro tono, os voy a hablar también de Belinda y Sólo el cielo lo sabe, las dos interpretadas por Jane Wyman. No sé qué número le daríais a ella, pues a mí me parece una magnífica actriz. En la primera de ellas, Belinda, interpreta a una chica sordomuda a la que realizan una tropelía, es violada y se queda en manos de un médico que la enseña a hablar con gestos. Después de juicios y falsas condenas, acaba con el doctor y su pequeño.

En la siguiente película, encontramos a Wyman más madura. Sólo el cielo lo sabe es una historia en la que una mujer enviuda con dos hijos adolescentes. Pero hay un guapo jardinero, Rock Hudson, que se enamora de ella, pero el chico no es de su misma edad, ni de su nivel económico. Movida más por las envidias de sus amigos y amigas que por cualquier otro motivo (además de por el egoísmo de unos hijos que terminarán viviendo sus vidas y abandonándola con un bonito y nuevo televisor), la pareja rompe. Pero el final es un final feliz.
No es que me refiera a que el cine del pasado es mejor, ni mucho menos, pero su glamour y su lenguaje eran superiores, no utilizaban ese lenguaje tan soez y vulgar que a cualquier hora se mete en nuestras casas, cuando gran cantidad de niños y adolescentes lo escuchan como si nada. El argumento de Belinda no tiene nada de agradable, pero entonces, ¿qué puntuación le daríamos a esa chica hoy? En Sólo el cielo lo sabe, encontramos a una señora mayor con un joven, ¿qué puntuación le daríamos a ella? El cine sabe demostrar que las cosas y las personas están fuera de esos números. Belinda se casa con un guapo médico, y la segunda mujer se va con un guapísimo y joven Rock Hudson.
Por favor, intentemos ver la vida con algo más de perspectiva, incluso a personas que aparentemente no nos importan, miremos dentro de ellas. Esta forma de ser, la de una sociedad tan frugal, nos pasará factura. No sólo debemos promover que las jovencitas quieran pasar por quirófanos para ponerse de todo, lo más importante se nos queda en el tintero. Seamos como somos.
Y pensar que películas tan antiguas y tan fuera de sitio hoy en día, sigan dejando una huella, significa que lo más importante sigue siendo cómo te hacen sentir.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

ESTÁ A MI LADO
María Jesús Díaz Prada
Me he ido tan lejos que no veo lo que está a mi lado.
Rafael Pérez Castillo
Queridos amigos de Todos al cine:
Hoy me gustaría hacer una reflexión de algo que he visto y me encantaría compartirlo con vosotros, se trata del cortometraje Binta y la gran idea (2004, Javier Fesser), que por cierto estuvo nominado a los Oscar. Junto a él, hablaremos de la película de otro Fesser, Guillermo, llamada Cándida (2006).

Empecemos por el largometraje. Como su propio nombre indica, Cándida es todo dulzura, humanidad, ingenuidad, así es el personaje. La trama se desarrolla en Madrid, en un barrio humilde de las afueras, donde esta mujer trabajadora incansable ha podido sacar adelante a sus hijos, con los peligros que lleva el vivir en esas condiciones. Tiene un hijo metido en las drogas, y otro esquizofrénico; a su hija sólo la ve cuando ésta necesita a su madre. Parece realmente un drama, pues lo es. Pero el director juega con la candidez de la vida de esta mujer, que limpia las casas de los demás, e intenta vivir un poco al margen de lo cotidiano, en un mundo que ella también se ha creado.
Todo parece ir en su contra, pero llega a conocer Nueva York, y vivir momentos inolvidables al lado de un periodista que la adora sólo por ser quien es. Os aconsejo que la veáis, ya que tiene mucho de gracioso, pero más de profundo en su interior. En forma de comedia la vida de esta mujer va aconteciendo.
Del mismo modo transcurre el cortometraje Binta y la gran idea, la historia de una niña africana que nos enseña su país, su continente, y que está enamorada de su sol, de sus colores, aunque el que más le guste sea el de su piel, su color. Nos enseña a través de una obra de teatro escolar cómo hay padres que no dejan a sus hijas ir al colegio, y vemos en su propia familia cómo influye tener a personas que se les puede engañar, ya que no entienden de cuentas. Pero van más allá. Entre sonrisas, nos llevan a un estupendo final, no se espera su asombroso y extraordinario desenlace lleno de sonrisas.

Hemos caminado por las calles de Madrid y por los caminos de Senegal, pero las dos películas nos dejan un poco el mismo poso. En el corto, nos queda la moraleja de las niñas sin escolarizar, de lo importante que es que ellas empiecen este nuevo curso, pues es lo que desean y lo que deben hacer. Pero no olvidemos a Cándida, cuántas Cándidas ha habido y hay en este mundo nuestro, mujeres que no han podido ir a la escuela, o fueron poco tiempo, con vidas trastocadas por trabajos (no deshonrosos, ni mucho menos), pero en los que reciben un tratamiento terrible por quienes dicen ser sus jefas; pueden serlo, pero es bochornoso poner a una mujer de rodillas a limpiar las baldosas para que queden mejor, o decirle qué es lo que debe o no debe hacer más allá de sus quehaceres.
Está claro que todo el mundo tiene derecho a una educación, a los libros, o primero los cuentos. Yo recuerdo aquellos pequeños cuentos troquelados que con mucho dibujo y poca letra grande, hicieron que empezara a amar la lectura. Luego vinieron los tebeos, con ilustraciones admirables como las de Zipi y Zape, o las de la extraordinaria Esther, de Purita Campos. Así van llegando libros como los de Julio Verne, o Los cinco y sus aventuras. Qué de experiencias vividas entre sus páginas, me alegraría tanto que todos los niños y niñas pudieran disfrutar de la magnífica literatura; así entenderían muchas más cosas, y les ayudaría también a la escritura y, con ello, por supuesto llegar a tener doctores y doctoras, maestros y maestras, y un largo etcétera, como dicen en el cortometraje.
Por eso en el nuevo curso que empezará en un mes escaso, espero que todos en la medida que podamos, empecemos con un libro, una libreta y un lápiz, para que contemos -y podamos ver- a quienes tenemos al lado, quizá muy cerca.
Con todo el cariño, feliz vuelta al cole, desde la Mecedora.

ESTAR ENAMORADO
María Jesús Díaz Prada
El verdadro éxito consiste en poder dedicar la vida
al trabajo del que uno está enamorado
David McCullough
Queridos amigos de Todos al cine:
Espero que estéis pasando un estupendo verano y que podáis disfrutar de todos y cada uno de los artículos que con tanto afecto hacemos para vosotros. También en otras partes del mundo ahora es invierno, y qué mejor que poder estar calentitos leyendo y disfrutando de nuestra compañía, que es la vuestra.
Durante estos días no podíamos dejar de acordarnos y recordar a nuestra simpática y sorprendente Ginger Rogers, ya que el 16 de julio fue su cumpleaños, hubiera cumplido cien años; desde aquí le enviamos nuestra felicitación. Aunque no esté con nosotros, nos queda todo su trabajo. Quién le diría a la niñita de Missouri que un día se le recordaría con una cara angelical, unos ojos con una mirada serena, y unos pies que le hacían parecer que volaba; una maravillosa bailarina, a la que ya nos referimos en Damas del teatro (1937, Gregory La Cava).

Le gustara o no, siempre se le recuerda acompañada de otro magnífico bailarín, Fred Astaire, juntos formaban un tándem que con esa música melodiosa de la época, era lo más parecido a las tan traídas historias de princesas. Por eso a nuestra princesa de ojos azules y pies de hada, muchas felicidades.
Y recordando, nos acercamos con todo el cariño a otra persona enamorada también de su profesión, pero esta vez, un hombre con una voz que engatusó a varias generaciones, la de Manolo Otero. Nos ha dejado hace poco, pero nosotros le recordamos con todo el agradecimiento, como a todas las personas que se van y legan ese trabajo que tanto les ha costado, dejando muchas cosas en el camino, pero que hoy nos ayudan a darles las gracias.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

SIN DISFRAZ
María Jesús Díaz Prada
La dulzura cuando es sincera, sin afectación ni disfraz,
es una fuerza invencible
Marco Aurelio
Queridos amigos de Todos al cine:
Este mes de julio es el mes especial de Harry Potter, pues el día 15 se presenta la última entrega, Las reliquias de la muerte. Parte II.
Es éste un mes de vacaciones y los más pequeños de la casa tienen más tiempo para poder ir a visitar el maravilloso mundo que les ofrece el cine. Entiendo que las últimas producciones quizá no sean del todo dirigidas al público infantil; en todo caso, y ya que en la literatura ha sido un best-seller y a todos los niños les ha encantado, lo esperable sería que se encontraran con el acompañamiento de un adulto en todo momento, enseñándoles lo que se puede explicar, y así conseguir una buena tarde en familia.

La historia tiene “gancho”. En la primera parte, La piedra filosofal, se nos presentaba a un niño huérfano de padre y madre (Daniel Radcliffe), al que están criando sus tíos y el hijo de éstos, de la edad de Harry, que está todo el día humillándole. Pero Harry es especial, es un mago, y le reclama su mundo y su gente, la gente que le entiende. Se va a su nuevo colegio Hogwarts, donde conoce a unos amigos que estarán con él todo el tiempo, Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson). Las aventuras de estos intrépidos personajes hacen las delicias de los niños.
Pero el tiempo pasa y de estos niñitos pequeños y estupendos, vienen unos adolescentes que intentan salvar su mundo, siempre amenazado por Voldemort (Ralph Fiennes). Sus profesores Dumbledore (Michael Gambon), Severus Snape (Alan Rickman), Hagrid (Robbie Coltrane) y Minerva McGonagall (Maggie Smith), ayudarán a estos chicos a crecer y a ser cada vez más valientes, arriesgados y adultos.
Me parece admirable que los chicos tengan una serie de películas que les hagan tener miedo, alegría, sorpresa... Pero como los juegos, una forma de arriesgar sin perder, pues acabada la historia, ya no hay peligro. Por eso el adulto en todo momento, dependiendo de la edad del menor, debe ser su compañero y su cómplice, enseñando y advirtiendo en situaciones que no comprenden.
Feliz juego y feliz verano.
Con cariño, desde la Mecedora.


LA PERFECCIÓN
María Jesús Díaz Prada
Queremos a los otros perfectos,
y no enmendamos los defectos propios.
Tomás de Kempis
Queridos amigos de Todos al cine:
Hoy me gustaría poder hablaros de unas películas que, aunque a dos de ellas ya las hemos utilizado en anteriores reflexiones, en esta ocasión nos servirán para hacer un gran “ring”. Como si de boxeo se tratara, pondremos a Precious vs The Blind Side, y a The Black Swan vs Billy Elliot.
Os invito a poder comparar la forma tan distinta en que las historias abordan semejante problemática. La primera, Precious (2009, Lee Daniels), se trata de una chica afroamericana, joven, abandonada por su madre y que sufre abusos por parte de su padre, con dos hijos surgidos de ese abominable acto, y que parece abocada al fracaso. Contra ella está The Blind Side, la historia de un chico afroamericano, muy parecido en características a la chica anterior, hijo de una madre alcohólica y nacido en condiciones no muy buenas, adoptado en varias ocasiones, siendo Sandra Bullock la última en adoptarle, perteneciente a una familia acomodada, con grandes medios, quien hizo de un adolescente perdido, que llegara a entrar en la y fuera un maravilloso jugador de football americano. Ambas películas llevaron un Oscar cada una, en la primera dado a la madre de Precious, y en la segunda a la madre adoptiva del chico.
Basada en hechos reales, The Blind Side me parece estupenda, pero cuando las comparaba en mi cabeza, según iba viendo esta película, me quedaba algo que resonaba, y es la diferencia que puede llegar a tener el mero hecho de ser mujer. No es feminismo, es sencillamente que las oportunidades no son las mismas. Nos guste o no; nos parezca mentira o no. Sólo por el mero hecho de la forma de reproducirnos, ya hay mucha diferencia. Pero podríamos todos ayudar a madres jóvenes a poder sacar adelante a sus hijos, para que el día de mañana no fueran más que lo que son: personas increíbles con un gran potencial, que tan sólo necesitan ayuda para sacarlo, como en el caso del chico de The Blind Side.

La segunda tanda de películas comienza con The Black Swan (2010, Darren Aronofsky), Oscar a Natalie Portman a la Mejor Actriz Principal. Me parece muy bien merecido el premio, la actuación es de primera, interpretando a una chica con problemas que está en una compañía de ballet intentando ser la primera bailarina. Nos enseña el sacrificio de las personas que tratan de llegar y, sobre todo, en una profesión tan llena de perseverancia y verdadera vocación.
Todo me parece estupendo: el vestuario, la puesta en escena, la maravillosa y genial actriz, que borda como nadie el cisne blanco y negro. Pero considero que al final, lo que le queda a uno es demasiado poso oscuro; entiendo lo que se quiere explicar, pero hay formas y formas. El continuo hiperventilar de la protagonista te llega a agobiar, si se quería dar a entender el sufrimiento, se podía explicar de muchas maneras, incluso el gusto por su estética, detrás de las bambalinas me imagino que no es todo tan idílico, pero atosigar constantemente a la protagonista preguntándole si es virgen, si se toca (como si se fuera mejor bailarín por tocarse), y verlo todo tan explícito, incluso en el Metro ver a un anciano haciendo guarradas, me parece que causa demasiado impacto, llegas a asquear una música tan maravillosa y un baile tan estupendo como el Lago de los cisnes, que ahora parece la Charca de los patitos feos.

Qué diferencia con Billy Elliot (2000, Stephen Daldry), en la que se habló como nadie del tremendo esfuerzo, nos hicimos cargo de su dedicación sin que nadie le pidiera que se tocara. Incluso hay una escena en la que Billy, preso de los rumores del matrimonio de su profesora, se cuestiona los sentimientos de su profesora hacia él, preguntándole si tiene algún tipo de interés en propasarse con él. Más adelante, no duda en dejarle claro a su amigo que el hecho de que baile no implica que sea gay.
No entiendo, y disculpen si parece vulgar o soez, que el trato de hombres y mujeres expuesto en el cine, sea tan diferente. Nadie tiene el derecho de mandar a una señora en la pantalla, que baila, aun sin ser profesional, y que emula todas las paranoias de la historia, que se tenga que poner a ese nivel. No me parece adecuado ni para un chico ni para una chica.
La perfección no existe: existe el trabajo y el buen hacer. Felicito a todos los actores aquí mencionados, y a sus directores, deseándoles que cuando tengan que contar una historia, sea una historia. No es moral, es justicia: la justicia de la igualdad que ojalá algún día veamos.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.


SIN NORMAS: COLOMBO
María Jesús Díaz Prada
La integridad no necesita normas
Albert Camus
Queridos amigos de Todos al cine:
Hoy en especial le vamos a dar nuestro aplauso de cariño a una persona, Peter Falk, que por lo menos para los niños de una época, hizo un personaje que abrió las puertas de sus corazones, alguien que se hizo un nombre a fuerza de ir contra las reglas del cine de su momento. Se trata de Colombo, quien protagonizó una serie homónima e incluso películas de la misma temática.
Colombo era un detective nada parecido a los estereotipos del momento, como lo era por ejemplo James Bond, que no se despeinaba aunque hubiera pasado por un torbellino. Colombo era el personaje que no se veía, con una gabardina llena de manchurrones de grasa, despeinado, bajito, con una mirada un poco extraviada; él siempre hablaba de su mujer, un personaje de gran peso en la serie, pero nunca visto.

Nadie tenía en cuenta a Colombo, pues parecía del todo servil e insignificante. Pero guardaba un as en la manga y, poco a poco, sacaba a la luz las cosas que se les escapaban a los demás.
Colombo nos dejó el día 23 de junio, pero como siempre os comento, sus trabajos, sus recuerdos, quedarán imborrables en nuestros corazones. Quizá por su nombre, Peter Falk, no nos produzca el mismo sentimiento de cariño que el que nos produce uno de sus personajes más fuertes y con mayor impronta que nos ha legado.
Al personaje, a la persona, le damos las gracias: gracias por no ser todo lo que la “norma” pedía, pero dar todo lo mejor.
Para ti un gran aplauso desde estas páginas.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.


ESPECIAL VERANO
María Jesús Díaz Prada
Haz las paces con el pasado
para que no arruine el presente.
Regina Brett
Queridos amigos de Todos al cine:
Aprovechando que estamos en verano, que hay más tiempo para poder leer y revisar películas que nos han quedado en el tintero, vamos en este especial dedicado al verano, a recordar dos filmes que nos aportan frescor y nos ponen una amable sonrisa.
La primera es Todo incluido (2009, Peter Billingsley), en la que se narra la historia de cuatro parejas. Una de ellas está pasando por un mal momento y, aprovechando la oportunidad de llevar a un resort a todos los amigos para que les haga un buen precio, con cierta argucia les hacen acompañarlos allí, donde se dan cuenta de que los problemas los tenían todos.

El gurú Marcel (Jean Reno), les empuja a poner en práctica métodos poco convencionales para que, en una película de enredos, de situación, con sus maravillosas playas y sus colores veraniegos, nos refresquen y nos hagan reír.
La segunda es Cincuenta primeras citas (2004, Peter Segal), en la que nos adentramos en la historia de Lucy (Drew Barrymore), una chica que, debido a un accidente, se queda sin memoria. Su amnesia es de tipo anterógrada, es decir, que le impide recordar todos los sucesos acontecidos después de haber sufrido el trauma. Debido a ello, toda la comunidad, su padre y su hermano, son cómplices en el intento de que cada día vuelva a ese momento, y así hacerlo eterno. Pero por otra parte, está Henry (Adam Sandler), quien es incapaz de mantener una pareja, pues le aburre y necesita que cada día sea nuevo. Pronto conoce a Lucy y juntos empiezan una historia de amor. Parecen ideales el uno para el otro, pues Henry puede a volver a enamorar cada día a alguien que no le recuerda.

Aunque el argumento daría para un buen guión de drama, es una historia llena de gags y de risas desternillantes. Como está situada en Hawai, sus playas, sus colores de frescor y su agradable sabor de boca, son ideales para el verano.
He escogido estas dos películas, ya que creo que, a veces, se necesita una pequeña “cura” de colores, de risas y de sentirte bien; el mensaje es optimista y, a diferencia de las películas que últimamente suelen hacerse referente a las parejas –suelen ser de “tú aquí y yo aquí”, el “nosotros” no parece que quepa en esta sociedad-, en ellas sí se deja un hueco para el amor. Todo incluido deja entrar una cálida brisa, la de pensar que hacerse adulto implica una carga que parecemos olvidar, y esa carga es sencillamente crecer. Pero crecer divirtiéndose, siendo feliz. Seguir en el instituto toda la vida y no pasar página, nos puede hacer las personas más infelices.
Así que diviértete en el momento que te toca, todo y mucho más; vive en tu tiempo y disfrútalo. Empieza como en Cincuenta primeras citas, que cada día sea nuevo, lleno de las cosas maravillosas que se presentan; haz de tu mundo un mundo para todos y para cada uno que va llegando a él.
El otro día, le decía a una amiga que, a veces, hay que dejar sitio en el armario para el otro, y también para los otros (los hijos, los padres...) y sólo es cuestión de dejar sitio, pero siempre teniendo tú el tuyo también.
Espero que paséis un feliz verano, a poder ser con tranquilidad y con esa paz que da el sentirse bien con uno mismo.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

LA NIEBLA
María Jesús Díaz Prada
No son siempre “los otros”.
A veces es nuestro corazón quien nos engaña
Louise de Valmain
Queridos amigos de Todos al cine:
Una vez más -cómo corre el tiempo-, me acerco a vosotros para desearos un feliz mes, el de julio. Qué de cosas nos trae: el sol, el verano, el calor, la playa... Tantas novedades aunque, sobre todo, el poder volver a ponernos en contacto con la naturaleza y con nosotros mismos. A veces las prisas, los atascos, el trabajo, las preocupaciones, no nos dejan tiempo para estar tranquilos con nosotros mismos. Ojalá podamos en este mes leer los libros que no hemos podido; ver aquella película que nos hubiera gustado.
Hablando de películas, qué os parece si empezamos con una de “miedo”, y que nos sirva de precedente, ya que no suelo hablar de este género. En ocasiones, he de confesar, este tipo de películas valen un montón, sobre todo en momentos en que apetece estar en un rincón del butacón y que la adrenalina te salte. De este tipo es La niebla (2007), basada en la novela de Stephen King, y dirigida por Frank Darabont.

La trama nos sitúa en un apacible pueblecito, con un matrimonio que se despide, pues el padre se va con el niño a comprar a un hipermercado. Hasta ahí todo bien. Pero claro, la cosa se va complicando: no se puede salir del recinto, ya que una niebla espesa se apodera de todo. Cada uno que intenta escaparse presa del pánico, o por ir a buscar ayuda, no vuelve a aparecer entero, sino sólo en partes.
Después de muchos incidentes, el protagonista acaba saliendo con el niño, acompañados por un matrimonio anciano y una amiga. Cuando ven que no tienen escapatoria... Bueno, no os quiero estropear el final, pues tiene su moraleja.
Sólo os puedo decir que cuántas veces la vida nos pone contra las cuerdas, esa niebla que no nos deja ver más allá y, de repente, como por arte de magia, se vuelve todo claro y conciso. Debemos recuperar algo que no se tiene mucho: la paciencia; sé que parece una frase hecha, y que no tiene mucho valor, pero tantas veces hay personas que lo están pasando mal, incluso niños, y nos pueden dar lecciones de su maravillosa paciencia, la sabiduría, ese remanso de paz al que debemos volver. “La paciencia todo lo alcanza”, ya decía Santa Teresa. No quiero caer en el misticismo, solamente deciros que la niebla se va, y que nos coja por lo menos, como cuando empezó la oscuridad. A veces es nuestro propio corazón quien nos engaña.
Espero que este verano esté lleno de claros y de felicidad para todos. Me contáis si os ha gustado la película, y que paséis un feliz mes de julio.
Desde la Mecedora, con cariño.

EL MILAGRO DE ANNE SULLIVAN
María Jesús Díaz Prada
Trata a una persona como es, y seguirá siendo como es.
Trátala como podría ser, y se convertirá en lo que debe ser.
Jimmy Johnson
Queridos amigos de Todos al cine:
Qué alegría volver a estar cerca de todos vosotros, y poder comentaros una película que, como poco, nos va a hacer reflexionar. Se trata de El milagro de Anne Sullivan (1962, Arthur Penn), protagonizada por Anne Bancroft y Patty Duke, ambas ganadoras de un Oscar por su actuación.
La historia nos narra la vida de una familia burguesa de la época (siglo XIX), con un padre autoritario y una madre que intentaba dar a su hija Helen, niña sordomuda y ciega, todos los caprichos del mundo, dado que esto generaba en ella un terrible sentimiento de culpa y dolor.

La niña, por tanto, sin ningún tipo de estímulo, vivía sin saber muy bien lo que hacía, en un mundo con el que no podía ponerse en contacto. Aparece como llovida del cielo una profesora, Anne Sullivan Macy, a pesar de tratarse de un momento histórico en el que no se tenía en cuenta este tipo de minusvalía y no había ningún tipo de estudios ni terapias al respecto. Pero Anne llega con muchas ganas, tantas que la actriz tuvo que jugársela para interpretar el papel, con tomas y tomas de verdadero esfuerzo, sobre todo físico, intentando que esa niña comprendiera que hay otro mundo, un mundo del que ella formaba parte. Es una preciosa historia. Lo más importante es que está basada en hechos reales.
La magnitud de tener fallos en tantos sentidos, hace que la persona, y sobre todo el niño que no ha tenido muchas experiencias para poder basarse en ellas, se vuelva autista, y como un ser de otra galaxia su propio yo. El entrenamiento duro, arduo, de las personas que están cerca de estos niños hace que puedan comunicarse. La niña Hellen, gracias a Anne Sullivan, aprendió a leer, fue con el lenguaje de los signos en la palma de su mano; era necesario algo, cualquier cosa, para llegar dentro, donde está el ser humano que hay que rescatar. A veces nos pasa que sale una noticia en algún medio de comunicación, de una persona que ha nacido con algún tipo de menoscabo de esta envergadura, y parece que pertenece a otro siglo. Sin embargo, es actual. Todavía hay quien cree que no hay arreglo. La idea es que hay cantidad de asociaciones y organizaciones. Las personas cercanas a estos niños deben buscar ayuda, deben informarse.
Me agradaría tanto que todos los seres humanos pudiéramos ayudar, nosotros desde estas páginas, sabiendo que mucha gente nos lee. Pongamos todos nuestro granito de arena. Entre lo que es la persona a lo que puede llegar a ser, está el milagro de Anne Sullivan. Nosotros también lo podemos hacer. Así formaremos parte de ese milagro, el de la vida.
Con todo el cariño, desde la mecedora.

ESPECIAL NEW YORK
María Jesús Díaz Prada
Si no tenemos paz dentro de nosotros mismos,
es vano buscarla en fuentes externas
La Roche Foucauld
Queridos amigos de Todos al cine:
El especial que tenemos preparado para vosotros sobre Nueva York podría dar para escribir muchos reportajes, ya que hay innumerables películas cuya acción se sitúa en esta estupenda ciudad. Sin embargo, yo he escogido dos películas que, espero, sean de vuestro agrado.
A una de ellas, Desayuno con diamantes, dirigida por Blake Edwards en 1961, la máxima le va como anillo al dedo. La trama se basa en la novela homónima de Truman Capote, Breakfast at Tiffany´s, quien hubiera preferido que fuera Marilyn Monroe la protagonista de esta cinta. No obstante, y aunque adoro todas las películas de Monroe y la considero una maravillosa actriz, en este caso la extraordinaria interpretación de Audrey Hepburn me hace pensar que elegirla a ella fue una de las mejores decisiones, ya que su saber estar, su fuerte fragilidad, su esbeltez, le dan al papel un caché insuperable.
La historia aborda la vida de Holly Golightly, una joven que llega a la gran ciudad y termina siendo, de una manera muy sugerente y nada soez, una chica de compañía que sueña con comprar en Tiffany´s. En su edificio se encuentra Paul Varjak (George Peppard), otro chico de compañía. Juntos forman una pareja que va desnudando el alma de cada uno, dejando ver las calamidades del lujo, de ese dinero fácil que quizá les pase más factura de lo que vale. Con ellos también está el gato, otro peculiar personaje que al final unirá a la pareja.
En un Nueva York con lluvia, con glamour (quizá un anticipo de Sexo en Nueva York), Audrey nos enseña el buen vestir de una ciudad cosmopolita que nunca duerme, y nos enseña la belleza que tantas generaciones hemos visto en la gran pantalla, y que tanto nos ha enamorado.
 
La otra película de la que os quiero hablar es Descalzos por el parque (1967, Gene Saks), basada la obra teatral de Neil Simon del mismo nombre. En ella conocemos la vida de una pareja de recién casados, Corie and Paul Bratter (Jane Fonda y Robert Redford respectivamente), que llega a su apartamento pequeñito de verdad, y que vive su flamante amor en las nubes, aunque pronto se encontrará con la cruel realidad: innumerables pisos que subir a pie, la incomodidad del apartamento, los vecinos... Sobre todo uno de ellos que vive en la boardilla, Víctor Velasco (Charles Boyer), que va de casanova a una edad un poco difícil. Corie le compara con su recién estrenado marido, quien es todo lo contrario, ya que Víctor tiene ganas de vivir y exhibe todo su ceremonial de adulador. Será entonces cuando entre en escena la madre de Corie, Mildred (Ethel Banks), y la cosa se complique. Es una comedia de situación que nos proporcionará alguna que otra carcajada.

Las dos historias tienen algo en común, ambas parejas buscan desesperadamente una paz interior que no acababan de encontrar, y creen que pueden encontrarla fuera. Holly buscaba en los diamantes, Paul Varjak no se daba cuenta del potencial que tenía como escritor. Los recién casados buscaban las emociones que contaban los demás, sin darse cuenta de que las verdaderas, maravillosas y estupendas emociones, pasaban dentro de ese pequeño apartamento.
Las dos películas nos enseñan un Nueva York limpio, estupendo, idílico; cuántas veces habremos querido pasear por el Washington Square Park como la pareja de recién casados, o ir a visitar las tiendas de alto standing como Tiffany. La cuestión es que Nueva York era transmitido como algo agradable, que llegaba y enamoraba.
Por eso desde estas páginas, queremos enviar un gran recuerdo a esa magnífica ciudad que ha hecho las delicias de generaciones de espectadores, y que tanto nos ha hecho soñar. No es de extrañar que la gran pantalla la haya escogido con tanta frecuencia y la haya cuidado con tanto mimo.
Desde la Mecedora, con todo el cariño.

UN TANGO CON NORMA
María Jesús Díaz Prada
El viaje más importante que podemos hacer en la vida
es el de conocer a otro en el camino
Henry Boye
Queridos amigos de Todos al cine:
No sabéis lo feliz que me hace volver a hablar con todos vosotros. Os había adelantado hace tiempo información sobre un corto que habíamos hecho; hoy os puedo confirmar que ya tiene vida, ya está operativo para hacer aquello a lo que vino al mundo: hacernos pensar y reflexionar, tomar conciencia de algo que sabéis desde estas páginas nos importa y mucho, y es vosotros, todos vosotros.
Estamos en el año internacional del Alzheimer, una enfermedad que, a veces, es un poco cajón de sastre, y se van incluyendo patologías con la misma sintomatología. Pero todas ellos sin olvidarnos nunca, este es nuestro compromiso, nuestro “banco” particular de memoria, de esas personas maravillosas que han hecho posible el sueño, el poder enseñar bajo la estupenda historia de amor que es Un tango con Norma, dirigida por Lucía Tello Díaz y protagonizada por Carlos Álvarez-Nóvoa y Mirta Gutiérrez de Marques Seré.

La historia comienza con el diálogo de una pareja: “Prometo no olvidarte nunca”, “¿Nunca?”, “Nunca”. El corto nos habla de un señor, Alejandro, quien acude a su médico para recibir un diagnóstico atormentador como poco. Este resultado le lleva a despedirse de su maravillosa Norma, un amor de juventud que dejó en Argentina.
Cuando a ésta le llega la noticia a sus manos, se vuelve con Alejandro para poder devolverle aquel “Nunca” que él le había dado. El encuentro y toda la trama, hablan del amor ante todo y sobre todo. Eso los lleva bailar aquel maravilloso tango que tanto les unió tiempo atrás.
Está maravillosamente interpretado por el Premio Goya Carlos Álvarez-Nóvoa, y la prestigiosa periodista uruguaya Mirta Gutiérrez de Marques Seré. En él hablamos del altruismo, de poder llegar y ayudar a los enfermos, hablamos de la crueldad de una enfermedad que hace olvidar a los seres queridos. Hablamos de las personas que cuidan con tanto amor a los enfermos. Desde aquí todo nuestro cariño y apoyo. Pero en este corto también se puede hablar del altruismo de todos sus componentes, todos ellos y bajo la misma causa, pusieron toda su fuerza y energía en sacarlo adelante, cada uno su granito de arena.
Me imagino un mundo, que es en el que vivo, donde gente anónima pueda llegar a dar el mensaje de un mundo un poco mejor. Hoy en día hay cantidad de personas que estudian la enfermedad; se saben muchas más cosas del cerebro que hace no mucho tiempo. Existe una plasticidad neural que antes era desconocida; ahora con medicamentos y con terapias –como la de repetir para no olvidar-, y con cariño, se puede lograr que ellos encuentren el camino para poder ponerse en contacto, como si de un viaje a otro mundo se tratara; tenemos que hacerles volver aunque sea un poquito. Sé de lo que hablo, por causas distintas mi porpia abuela, y ahora mi madre, han sufrido problemas de memoria. Por eso, y por mucho más, qué maravilloso es encontrar a gente tan buena en el camino. Y que ese camino nos lleve a felicitar a Lucía y a todo el equipo, cómo no a Carlos, quien borda como nadie el papel, y es tan buena persona como parece. Y a nuestra Mirta, muchas gracias por todo.
Y a todo el equipo que tengáis unas maravillosas recompensas por todo el trabajo que durante todo este tiempo habéis dedicado a esta estupenda muestra de amor.
Muchas gracias. Con todo el cariño Feliz año internacional del Alzheimer, que no lo olvide nadie.
Desde la Mecedora.

RECUERDO PARA LORCA
María Jesús Díaz
Comprender significa ser capaz de hacer
Johann W. Von Goethe
Queridos amigos de Todos al cine:
Hoy me dirijo a vosotros con este especial, que es un recordatorio del cariño y de la comprensión que le mandamos desde aquí al pueblo de Lorca, sintiendo muchísimo que el día 11 de mayo un temblor de tierra ha dejado a muchas personas sin hogar, sin el medio de subsistencia, y sobre todo, ha dejado pérdidas humanas. Y para hacerles un homenaje, nadie mejor que un extraordinario personaje del cine y paisano de nuestra querida Murcia, Paco Rabal.

La película de la que vamos a hablar es Historias de la radio (1955, José Luis Sáenz de Heredia), en la que Rabal comparte protagonismo con Margarita Andrey, Juanjo Menéndez, Tony Leblanc, Pepe Isbert y José Luis Ozores, entre otros.
Es una película que nos ofrece una magnifica interpretación de sus actores, en especial de Paco Rabal, y cuenta cómo a través de las ondas, llegaba a todos los hogares el hablar amigo; aquél que acompañaba desde el levantar haciendo gimnasia (muy de la época también), hasta los concursos que hacían que la pobre gente hiciera lo que fuera por un poquito de dinero, algo que en aquella época hacía las delicias de la gente. Entre esta programación de concursos y seriales, se cuenta la historia de amor y juegos de seducción, de un gran hechicero de la pantalla, joven, atractivo, y gran persona (Rabal), y su compañera locutora (Andrey).
Esta película gusta por la ingenuidad, por el estilismo, por la historia, que también es la nuestra. Os invito a un poco de melancolía, de ilusión y de mucha profesionalidad. La radio ha sido durante muchas décadas en nuestra historia, un referente. Y aunque ahora las comunicaciones por redes sociales están en boga, nosotros ponemos un poco de cariño para poder comprender y hacer algo por nuestros amigos de Lorca.
Todo el cariño desde Todos al cine. La mecedora.
Y en especial, un recuerdo muy grande a una maravillosa murciana, mi querida amiga Maruja.

SER COMO SOY
María Jesús Díaz Prada
¿Por qué tenía que tocarme precisamente a mí
ser como soy?
Quino
Queridos amigos de Todos al cine:
Me encanta volver a ponerme en contacto con todos vosotros, sois la vida por la que estas páginas pueden pasar de unas a otras, y juntas intentar tener un momento agradable, gracias a este extraordinario mundo que es el cine.
Hoy os propongo dos películas. La primera, y por orden cronológico, es Obsesión (1954), de Douglas Sirk, con Rock Hudson y Jane Wyman, quien incluso estuvo nominada por esta magnífica interpretación. Esta película es un remake de otra producción homónima (Magnificent Obsession) del año 1935 dirigida por John Stahl, ambas basadas en la novela de Lloyd C. Douglas (1929).
La historia nos lleva a un lujoso lugar donde Bob Merrick (Hudson) tiene un accidente en su lancha, y el doctor Phillips le salva la vida. El doctor Phillips, a su vez, deja viuda a Helen (Wyman), quien tras su viudedad se ve arruinada, ya que su marido se dedicaba a ayudar a los demás de una forma anónima, un altruismo que parecía pasarle factura.
Pero a partir de aquí, todas las personas que entran a formar parte de esta cadena de favores, siguen haciendo el bien a los demás, de modo que Helen necesitó de todo y, como si de algo mágico se tratase, apareció todo en su vida: la gente no olvidó lo que su marido había empezado. Incluso el gran amor de Bob hacia ella.

Por otra parte, tenemos Cadena de favores (2001, Mimi Leder), protagonizada por Kevin Spacey, Helen Hunt y Haley Joel Osment, e igualmente basada en una novela, Pay it forward, de Catherine Ryan Hyde. Aquí el argumento va explícito. Se trata de un niño, Trevor (Osment) que a pesar de que su vida es itinerante, con una madre no muy centrada por los problemas de la vida (Hunt), y una abuela con también bastantes problemas, se encuentra con el profesor Eugene (Spacey), que por fin le comprende, un hombre que muestra en su propio cuerpo el sufrimiento que arrastra: la cara quemada, su estigma, y la repercusión que este hecho acarrea en su propia vida.
Ayuda por ayuda
Haley comenzó elaborando una magnífica cadena, también en el anonimato, favor por favor que unos a otros se iban pasando. También llevó la felicidad a mucha gente, empezando por su propia madre y su profesor.
Me parece una idea inmejorable, sin llegar a tragedias ni a rasgarse las vestiduras. A veces una sencilla sonrisa de buenos días, la ayuda a un amigo, un buen consejo, es suficiente. No hace falta que saquemos la capa de Superman, ya que de lo que se trata es de poner a malos tiempos, buena cara. Qué daño hace cuando alguien te cierra la puerta en la cara cuando vas a entrar, o que te pisen y encima parezca que has puesto el pie debajo a propósito. Son cosas simples, de humanos, no de animales que, aunque nuestro cerebro tiene esa parte y a veces enseñamos demasiado la patita, deberíamos evitarlo. No buscamos un mundo idílico, con mariposas y flores, sino un mundo donde haya respeto.
No encuentro otra palabra que mejor justifique la acción, que el respeto. No se puede amar sin respetar; no se puede educar sin respetar; no se puede hacer nada sin el respeto. Tiene razón Quino cuando se cuestiona qué culpa tenemos nosotros de ser nosotros, pero con buena cara podemos iniciar una cadena, será el principio de un buen día y un mejor mes.
Feliz mes de junio.
Con cariño, desde la Mecedora.
Y desde aquí hacer mención a una gran amiga que un día con su consejo, ha llevado a una persona a ser quien es. A veces no sabemos el potencial de nuestras palabras y nuestras acciones, sin embargo pueden cambiar el mundo. Y ella ha cambiado el mío. Gracias Eny, yo tampoco olvido a una gran amiga.

LA VERBENA DE LA PALOMA
María Jesús Díaz Prada
Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid...
Queridos amigos de Todos al cine, ¿esta estrofa os recuerda algo especial? Seguro que casi todo el mundo sabe que es un fragmento que pertenece a la zarzuela “La verbena de la Paloma”, el famoso sainete de Ricardo de la Vega y Tomás Bretón.
Para poder hablaros de ella me voy a referir aquí a una de sus versiones cinematográficas del mismo nombre, dirigida en 1963 por José Luis Sáenz de Heredia y protagonizada por Concha Velasco y Vicente Parra.
La historia narra la vida de una corrala madrileña de la época, donde todo transcurre viendo las calamidades de cada personaje, y la vida de dos muchachas hermanas, una morena y otra rubia, Susana (Concha Velasco), y Casta (Irán Eory). Velasco interpreta el papel de maravilla con su fresca juventud, es una hermosa y estupenda actriz, que suscita mal infundados celos en Julián (Parra), que se vuelve “loco” al ver a su novia despechada, ir del brazo de don Hilarión (Miguel Ligero), a la verbena.
Este montón de avatares, esta comedia de castizo lenguaje, y con la chulería de sus también castizas mujeres, te hace sentir el olor de los churros, del algodón dulce, de las manzanas caramelizadas, y el sonido de los caballitos de feria.

Esto y mucho más puedes ver y conocer en ese Madrid, en una noche de magia donde el amor triunfa, y Julián rescata el amor de Susana, encantada de estar en los brazos de la persona que le hizo sentir tanto dolor, cuando le creía presa de otra mujer.
La zarzuela, el género chico –la ópera sería su hermana mayor-, es un género especial, se canta y se escenifica, y te llena; es cariñoso y amable, aquí el drama sólo está en lo que se dice, donde el lenguaje con forma de cuchillos hiere los sentimientos, pero todos con buenos modos y buen vocabulario, aunque la ironía y el sarcasmo fluyen como si de una fuente inagotable se tratase; es un lenguaje no al uso que te puede hacer reír, sobre todo por la gracia que le ponen estos actores maravillosos.
Bienvenidos a los “Madriles” de finales del siglo XIX, que paséis una feliz tarde y nos vemos en cualquiera de las verbenas que siguen la tradición, y en las que lo puedes pasar estupendamente, y disfrutar de todo el arte y manjares que serán el deleite de cualquiera.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.
Este artículo se lo dedico a una gran amiga que ahora lo está pasando un poquito mal, para que sepa que tiene todo nuestro apoyo y cariño. Gracias a ti, Paloma.

EL NIÑO DE MARTE
María Jesús Díaz Prada
La nobleza del hombre procede de la virtud, no del nacimiento
Epicteto
Queridos amigos de Todos al cine, es una satisfacción poder ponerme en contacto con todos vosotros, y que podamos reflexionar con algunas de nuestras películas preferidas. Hoy le toca el turno a El niño de Marte (2007, Menno Meyjes). Se trata de una historia casi de thriller que John Cusack borda como nadie, es un actor asombroso que transmite con todo su cuerpo y que llega al espectador, al igual que su hermana Joan, la cual también forma parte del elenco de actores de esta película. Cusack es David Gordon, un novelista viudo que al quedarse solo, se compromete a tener un hijo, un niño adoptado. Como a David escribe ciencia ficción, se lleva a su casa a Dennis (Bobby Coleman) un niño que por sus manifestaciones, cree ser de Marte. Según él alguien –los suyos- le han dejado abandonado, y por ello debe recopilar mucha información de la Tierra, y así estar preparado para cuando vuelvan. En ese mundo vive, comiendo sólo cereales con leche, sin poder ver la luz del día salvo con gafas de sol y un paraguas viejo y roto que le mantienen fuera de lo que le hace daño; también lleva el cinturón con pesas que le mantienen sujeto al suelo, pues la gravedad de la Tierra no le afecta.

Al principio David se enfrenta a la situación con gran sabiduría, sabe cómo llevar al niño dejándole que tome las decisiones, sin prohibirle nada; los dos viven la fantasía. Hasta que las personas que les rodean, su propia hermana Liz (Joan Cusack), los colegios, los niños con los que Dennis no acaba de relacionarse, les obligan a replantearse su modo de vida. Pero su padre lo lleva al colegio, lo espera en el coche, y su tesón hace que un día, aunque ya triste y cansado, el niño se suba al alfeizar de un planetario (lugar en el que cree que lo vendrán a buscar), y donde su padre le dice que nunca le abandonará. El niño, por lo sumamente inteligente que es, se da cuenta de todo lo que le ocurre, pero debe reinterpretarlo según su edad y conocimientos.
La historia es muy bonita. Entiendo que padres y educadores no tienen la suerte de poder disponer de tanto tiempo libre, el que su trabajo le proporciona al protagonista de El niño de Marte, ni tantos recursos para poder tener un niño tan “especial”. Pero hay niños de “Marte”, o de cualquier planeta –pueden ser de Venus-, la cuestión es que se sienten y están abandonados, y que son otras personas quienes les dan el apoyo para poder seguir. Esto no es fácil. La vida no es fácil, ni para unos ni para otros. Pero los peques, que son pequeños precisamente porque se están formando, tienen su cabecita llena de cosas, que ahora a nosotros nos parecen ridículas, pero que para ellos no lo son.
Ellos están a merced del buen hacer de aquel que les educa, que les quiere. Los niños durante su desarrollo tienen tendencia a centrarse en un único rasgo de una situación, por eso tienen dificultad para atender a otros rasgos. Para ellos las cosas son como aparenten ser, tal y como lo perciben de manera inmediata, lo que se conoce como realismo.
Pero es que también piensan que cualquier fenómeno físico es producto de la creación humana, son artificialistas; creen que los lagos, por ejemplo, son fruto de hombres que los excavan y rellenan con agua procedente de tuberías. Pero aún hay más. Los niños también creen que la realidad inanimada tiene conciencia, son animistas, atribuyen a los objetos una conciencia. Por ello pueden creer que la luna les sigue cuando pasean de noche.
Con todo ello nos damos cuenta de que el peque tiene que crecer, que nosotros debemos ayudarle en esa tarea de desarrollo, la aventura de la vida. Por eso las personas que respaldan, ayudan y aman a las pequeñas personitas, saben por qué ellos se creen de Marte, pues no entienden muy bien dónde empieza y acaba la vida, y esta sociedad nuestra tan complicada incluso para un adulto.
El guía es esa maravillosa persona que aquí tiene todo mi apoyo y cariño.
Feliz viaje, desde la Mecedora.

RECUERDO A MARÍA ISBERT
María Jesús Díaz Prada
Nos juzgamos a nosotros mismos por lo que nos sentimos capaces de hacer,
mientras que los demás nos juzgan por lo que hemos hecho.
Henry Wadsworth Longsfellow
El día 25 de abril de 2011 nos ha dejado una maravillosa persona, querida y admirada por una cantidad enorme de generaciones: nuestra gran María Isbert. Su primera aparición ante el público fue en 1939 con la obra de teatro “Nuestra Natascha”, y su primera intervención en la gran pantalla fue en 1944 de la mano de Juan de Orduña, con La vida empieza a medianoche.

Fue persona de gran bagaje, hija de un maravilloso y querido actor, Pepe Isbert, quien dejó en su hija una estupenda y divertida artista. No se puede uno imaginar una película española en la que no apareciese (recordemos Un rayo de luz (1960, Luis Lucia), Viridiana (1961, Luis Buñuel), El verdugo (1963, Luis García Berlanga) o Amanece, que no es poco (1989, José Luis Cuerda), con su pelo al viento, con su sonrisa; y en las películas de color, siempre hacía de la persona extranjera y excéntrica; no era de extrañar, María estudió varios idiomas, aunque el que mejor le iba lo utilizó toda la vida, el del público.
Llegó a nuestro corazón y como tal se fue, pero como cito al principio con el pensamiento filosófico que os he apuntado, por lo que uno hace, será juzgado. No seré tan férrea pero diré que por lo que has hecho, querida María Isbert, te valoraremos siempre.
Con todo el cariño, desde la Mecedora.

DÍA DE LA MADRE
María Jesús Díaz Prada
Los que de corazón se quieren,
sólo con el corazón se hablan
Francisco de Quevedo
Queridos amigos, es un placer volver a ponerme a vuestra disposición y comentar una de las películas que más me ha gustado e impactado. Se trata de Imitación a la vida (1959, Douglas Sirk), cuya trama aborda la vida de dos mujeres con sus respectivas hijas. Ambas coinciden en un momento en que las dos se necesitan. Una de ellas es actriz, Lora Meredith (Lana Turner), que se encuentra sin trabajo; y Annie (Juanita Moore) es una mujer afroamericana de la época, que no tenía de nada, ni tan siquiera una casa para su hija. Por destino, las dos mujeres hicieron una gran familia, mientras una buscaba trabajo, la otra cuidaba de las niñas, y con gran diplomacia y buen hacer, pudo pagar las facturas y poco a poco salir de sus grandes problemas.

Después de varios percances, Lora se convierte en una famosa actriz de teatro, y con ella la familia, es decir, Annie y las niñas también se ven favorecidas. Pero la época nos describe los problemas que por añadidura, sobrevinieron después de pagar las facturas, problemas diferentes a los del principio; ahora en buenos colegios, con caballo incluido y una gran mansión, empezó el verdadero conflicto. Las niñas ya eran mujercitas. La hija de Lora se enamora del novio de su madre; la chica además se queja de que ella no la ha criado, y que siempre fue Annie quien la cuidó y no la abandonó nunca. En cambio la hija de Annie se negaba a ser hija de su madre, ya que su piel no era de la misma tonalidad. Esto hizo que Annie enfermara y su pobre corazón no aguantara ya más “facturas”. Es una película sobrecogedora, muy bien dirigida, ambientada y escenificada con un maravilloso elenco de actores, actores como la vida misma.
Mis queridas madres, a veces las cosas no salen todo lo bien que se espera, al igual que cuando hablé del día del padre y comenté que había muchas clases de familias, y para que en un día como hoy no hiera ninguna sensibilidad, os diré que madre es una persona que nos ama; tanto a una abuela, a una tía o a cualquier persona que se preocupa de nosotros es legítimo el día de hoy decirle gracias.
Pero nos estamos refiriendo al papel de una madre, y a veces las cosas parece que se hacen bien, como en esta película, y resulta que te estás equivocando. Bueno, pues procuremos escuchar, atender, dejar a un lado nuestra parte de querer ser un ángel que está en todas partes, y darnos cuenta de que de humanos se trata, y los humanos nos equivocamos; poder entre todos rectificar con el diálogo y el amor, nos hará llegar a buen puerto.
No idealicemos a la madre, es una mujer que hace lo que puede, y a veces lo que no puede. Desde aquí, con todo el cariño a todas las mujeres del mundo, que se levantan y se acuestan con un rostro en la retina, el de su hijo, daros mis felicitaciones.
Pues de dos que de corazón se quieren, con el corazón se hablan.
Con todo el cariño, en especial a mi madre, feliz día de la madre desde la Mecedora.

SER GRANDE
María Jesús Díaz Prada
Serás grande en la medida en que no
hagas sentir a los demás que son pequeños
Queridos amigos de Todos al cine, es un placer poder contar con vuestra presencia y comentar una película a la que, aunque parece sencilla, le vamos a sacar lo mejor. Se trata de Billy Elliot (2000, Stephen Daldry). La historia nos lleva a la vida de un preadolescente al que le tocó vivir una época controvertida, los ochenta, en un barrio minero de Durham, al norte de Inglaterra, donde su padre y su hermano mayor quedan al paro por una huelga que parece perpetua, ya que los recursos se acababan y la paciencia también. Era huérfano de madre y la sustituta, su abuela, muy mayor, más que una ayuda era también para él una carga maravillosa. Ella ponía ese toque de entusiasmo a las cosas que él hacía, como era bailar.

Su padre le llevaba con lo poco que tenía a clases de boxeo, pero él encontró a la señorita Wilkinson (Julie Walters), profesora de ballet, y él optó por pagar ese dinero a cambio de clases magistrales. Esta mujer se dio cuenta del talento del chico, y luchó ante un padre descontento, triste y sobrecargado, hasta que le hizo ver que estaba ante una gran promesa.
Entonces todos, el pueblo entero, ayudaron a que Billy consiguiera lo que en su vida le había quitado las penas. Su alegría era bailar, dando pasos, taconeando claqué, poniendo la música muy alta, rompiendo sus pies; eso era lo que le llevaba a experimentar un gran placer por la vida.
Es bonita la historia, no os cuento el final pues lo considero una gran forma de poder ver “volar” a quien se le ha ofrecido la posibilidad de hacerlo, así las alas le salieron al patito feo para convertirse en un gran cisne. Esta historia, como otras tantas que pasan en el cine y en la vida real, nos hace pensar qué podemos hacer con nuestro talento. Cuántas veces uno nace con un arte y no lo aprovecha. Pues no lo dejes, sigue adelante, no importa el tiempo que pase, y las cosas que ocurran, ya ves, malos tiempos siempre los hubo, y grandes hombres y mujeres también salieron. Si ahora no se puede, por lo que sea, que estés trabajando o no, que los niños sean pequeños, que tu vida en estos momentos no esté preparada, tú sí lo estás; hazlo pasito a pasito como cuando eras pequeño, cuando costaba tanto ponerse en pie y dar ese primer paso, y sin embargo ya no le das importancia, pues ahora corres. Esto es igual, el tiempo terrenal es una cosa, y tu tiempo es todo; espera una “ola” favorable para poder coger lo mejor, los surfistas lo saben bien; ahora el mar está calmado, pero en cuanto los vientos vuelvan, estate preparado y a por ella, que no te coja desprevenido.
La vida se hace así. Ser grande es poder llegar, y que nadie te diga que eres pequeño-
Con todo el cariño, feliz mayo desde la Mecedora.

APRENDER
María Jesús Díaz Prada
Los maestros pueden abrir la puerta, pero sólo tú puedes entrar
Proverbio chino
Queridos amigos y lectores de Todos al cine. Hemos hecho un especial para vosotros, y lo hemos catalogado bajo el título de cine oriental.
La película que os propongo dentro de este especial es Sang Woo y su abuela (2002, Jeong- Hyanglee). Corea es el escenario de una historia que representa las diferencias generacionales. La abuela, una mujer mayor achacada por los años, enjuta; y su avispado nieto Sang Woo. Su madre dejará a la abuela al cargo del niño por un tiempo, y Sang Woo, acostumbrado a las nuevas formas y tecnología, choca con una abuela que vive en otros tiempos. El niño llega a pedirle comer pollo como en un burguer, y la abuela vende lo que tiene para poder darle un pollo cocido que ni se parece. La frustración del niño queda patente en la cara de su abuela; Sang Woo no parecía valorar los esfuerzos de esta mujer que parecía vivir en el medioevo. Le lleva al mercado, muy lejos de su casa en la montaña, deben coger un autocar, pero la abuela viendo que el niño no disfrutaba, y por complacerle, le compra chocolatinas con el dinero de su billete, y vuelve andando. Es una película con mucha moraleja, respetuosa como esta mujer, y que os puede ayudar a comparar la vida de unos y otros. Al final Sang Woo aprende y lo que más le cuesta del mundo es dejar a su abuela y volver con su madre. Aprendió a respetar y amar las cosas simples de la vida. Es un filme sin grandes costes ni efectos especiales; sólo la cara y el cuerpo de una anciana, y la carita y a veces los malos modales de un niño, te hacen aprender y comparar.

Cuántas personas han vivido tiempos diferentes, y están todavía vivos, a veces más cerca de nosotros de lo que imaginamos. El poder devolverles un poco de cariño y de amor, de lo que ellos nos dieron, es la mayor recompensa. En su “despilfarrar la vida”, nos dejaron abonada la nuestra para que la vivamos plenamente; para esos niños, a veces maleducados, a los que damos todo lo que quieren por un solo grito o pataleta, o para que nos dejen en paz. La vida es más que una pataleta, y según van creciendo, se van dando cuenta de que por mucho que se patalee delante de cualquier sitio, la gente no sale a darte todo lo que tiene; las cosas se deben ganar y valorar; todos esos juguetes, todas esas ropas, los móviles, los juegos electrónicos, todo lo que les damos que no tienen fin, me parece estupendo, pero con mesura, pues en vez de hombres y mujeres podemos hacer verdaderos “monstruos”.
Aprender lo que en una parte de la historia a otras personas les ha tocado vivir, incluso hoy en día en otros países –con niños que deben recorrer kilómetros para encontrar agua o comida-, es imprescindible. No hay que pasarlo mal, es lógico que cada padre debe dar lo mejor a sus hijos, pero los otros padres también se lo quieren dar, o por lo menos, garantizarles el agua, la comida, los medicamentos, y quizá uno de esos juguetes que nuestros hijos arrinconan en la habitación.
Por eso Sang Woo aprende de su calmada abuela, y aunque se desespere al principio, pues no llega a entender ese mundo, comprenderá muchas cosas. Tus maestros te pueden enseñar pero de ti depende, y de tu actitud, el que aprendas.
Con cariño, y en especial a todos los japoneses que en estos momentos difíciles lo están pasando mal, desde la Mecedora.

PARA QUÉ SIRVE UN OSO
María Jesús Díaz Prada
Vale muy poco el oro cuando el alma se llena de tristeza
Henrik Ibsen
Queridos amigos y lectores de Todos al cine. Me alegra muchísimo poder hablaros de una película española, ¿Para qué sirve un oso? (2011, Tom Fernández). La película relata la historia de dos hermanos que entregan su vida en pro de la ciencia; uno biólogo, el otro zoólogo, ambos han sido enseñados desde pequeños por una institutriz inglesa (Geraldine Chaplin), a amar profundamente la naturaleza, a la que entregarán todos sus esfuerzos. Guillermo (Javier Cámara), cansado de las cosas que pasan en nuestro planeta, vuelve a su tierra, Asturias, a dejar sus aventuras, pues tira la toalla y el polo. Los polos se derriten. Por otra parte Alejandro, (Gonzalo de Castro), está buscando desesperadamente un oso para devolverle su sitio en el ecosistema, un sitio que ha perdido. La historia se llenará a partir de entonces de gags, convirtiéndose en una divertida comedia de situación.
Puedo decir que me ha encantado la actuación de dos fuera de serie como son Javier Cámara y Gonzalo de Castro, quienes llenan la pantalla. Desde luego Siete vidas, la serie televisiva, ha dado muchos y maravillosos frutos.

La historia es estupenda en su género, es decir, el de enseñar y concienciar sobre lo que estamos haciendo a nuestro planeta. Entiendo que cuando algo se hace tan explícito, no parece que la historia fluya, a veces las cosas se deben dejar caer aunque, no obstante, espero que esta película coseche grandes éxitos, pues como aprendizaje está fenomenal. Pueden acudir a las salas padres y niños, pasarán una tarde entretenida, pues también hay personajes infantiles, y encima entenderán el porqué de hacer cotidianos ciertos hábitos como el de cerrar el gripo, apagar la luz y reciclar, todas esas cosas tan simples pero tan costosas a nuestro planeta.
La tierra es de todos, es un legado que nos han pasado nuestros padres y nosotros a nuestros hijos. Entiendeo que el mundo ha cambiado, pero la tierra es la misma y nosotros, como “alquilados” que somos, debemos dejarla como la encontramos, o mejor. Es maravilloso poder ver a los osos en su hábitat, tanto en los parques naturales como en los Polos.
Hablando de parques y de osos, cuando yo era pequeña iba a llevarle barquillos a una osa muy importante, la osa Petra; todos los niños la queríamos mucho y durante mucho tiempo, y varias generaciones, fue el estandarte de la naturaleza que tanto amamos, en el parque de San Francisco de Oviedo, en Asturias, donde se rodó la película.
¿Para qué sirve un oso? me trae recuerdos al olor especial de las montañas, en un lugar donde siempre nos ha gustado ir de monte –como se lleva allí-, hay cantidad de rutas, incluida la Ruta del oso. El olor a café se une con el de la madera, en un festín para los sentidos, sólo los que aman la naturaleza y lo que ella representa, se pueden sentir identificados.
Por eso, respetemos a lo más respetable, la vida, en ello va el futuro de los animales y el de todos.

|