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ENTREVISTAS

 

 

fele martinez

FELE MARTÍNEZ

 

sophie marceau

SOPHIE MARCEAU

 

elena anaya

ELENA ANAYA

 

entrevista a julio medem

JULIO MEDEM

jordi molla

JORDI MOLLÀ

audrey tautour

AUDREYTAUTOU

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JULIAN JARROLD

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FEDERICO LUPPI

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RUBA NADDA

 

manuel carballo

MANUEL CARBALLO

 

 

 

 

 

 

 

LA CANDIDEZ DE LO INESPERADO: ENTREVISTA A FELE MARTÍNEZ
Lucía Tello Díaz

Llegó a Madrid para cumplir con su vocación, y terminó recibiendo el aplauso unánime del mundo del cine. Tras una veintena de películas en su currículum, incluidos filmes con los más grandes directores españoles, no parece existir reto alguno que este alicantino no pueda superar. Y no es sólo cuestión de suerte, él lo sabe. Trabajar a las órdenes de Amenábar, Almodóvar, Julio Médem y Ricardo Franco, o triunfar en las tablas con Flor de otoño o Sueños de un seductor, sólo le ha enseñado que lo importante no es sólo llegar, sino instalarse. Directo, seguro, cómplice y, sobre todo, humano, Fele Martínez presenta en la capital El kaserón, comedia agridulce de Pau Martínez con altas dosis de perspicacia y desabrimiento, en la que Martínez interpreta a un ultra-responsable abogado, enamorado de una okupa “de familia bien”. Haciendo gala de un estilo personal, con abundante barba y unos sofisticados mocasines en blanco y negro, Fele nos habla, en exclusiva, de su carrera profesional, sus gustos, sus impresiones y su amor por la profesión. Y es que, tal como reza el lema del filme “cuando el amor okupa tu corazón”, los resultados son imprevisibles. Y esto sólo es el comienzo.

el kaseron fele martinez

Lucía Tello Díaz.- De Goya al mejor actor revelación, a Otto el piloto, pasando por chico Almodóvar. Con la perspectiva que te ha dado el paso del tiempo, ¿cómo ves la configuración de tu carrera?

Fele Martínez.- Pues yo estoy muy contento con todo lo que he hecho, la verdad. Me considero sobre todo muy afortunado por haber podido trabajar con quienes he trabajado, y muy orgulloso por el hecho de que haya podido participar en algunas películas que, de pronto, para la gente son prácticamente de culto; o en otras que, de pronto también, para una gran parte del público son de las mejores películas que han visto. Pero sobre todo, me llena mucho de satisfacción –ríe-, el hecho de que muchos directores noveles quieran contar conmigo: que alguien ponga el guión de su primera película en tus manos es mucha responsabilidad, pero me encanta. A mí me gusta interpretar, es mi vida, y espero seguir haciéndolo, aunque estoy muy contento con todo lo que he hecho por ahora.

LTD.- Con razón...

F.M.- Es una carrera bastante modesta, dentro de lo que cabe y, sin embargo, he trabajado con tres de los mejores directores que hay en España; aunque también con gente con sus primeras películas, que creo que merecen la misma importancia.

LTD.- ¿Cómo te preparas tus personajes?

F.M.- Lo importante cuando tienes un personaje, es tratar verlo desde todos los frentes posibles, que es lo que permite que tires por un lado o que tu interpretación vaya por otro. Al fin y al cabo, interpretar es como la vida misma: tomar decisiones. Lo bueno es ir planteándole al personaje ciertas preguntas, ciertas cuestiones; poniéndole en diferentes tesituras. Así, el mismo personaje, una vez lo tienes claro y si has hecho bien tu trabajo, es el que te responde. 

 

LTD.- ¿Tienes alguna  una ambición profesional incumplida todavía?

F.M.- Ya se sabe, “escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo” –ríe-. En realidad, hay mucha gente con la que ahora me gustaría trabajar. Pero como dice mi compañero Manuel Tallafé, “la intención se escapa por la boca”. Sin plantearme muchos objetivos y siendo realista, no me puedo quejar, sobre por cómo han ido las cosas; entonces prefiero seguir manteniéndome así, más que nada porque en cuanto me planteo un objetivo y la cosa no se va cumpliendo, me empieza a entrar la neura y, al final, el que lo pasa mal y no duerme por la noche soy yo.

LTD.- Además de tu sólida carrera en España, has trabajado mucho en el extranjero con películas como Tinta roja, en Perú, o Capitanes de abril en Portugal.  Esa senda internacional ¿es una trayectoria por la que quieres seguir ahondando o prefieres centrarte ahora en la producción española?

F.M.- No tengo ninguna preferencia, aunque la verdad es que me encanta vivir aquí, me gusta mucho España. Pero me encanta también poder irme y estar un mes y medio o dos meses fuera, conociendo gente y culturas nuevas, interpretando. Si me ofrecen una historia y me interesa, si el personaje me enamora, me da igual dónde rodar.

LTD.- En este sentido, el personaje Alfredo García de El Kaserón, ¿también te enamoró?

F.M.-  Sí, me enamoró mucho, sobre todo por lo torpe que es el pobre, por lo frágil que parece ser, que hay ocasiones en que incluso su hermano pequeño ve las cosas con una visión mucho más madura que él mismo, por muy responsable que pretenda ser. Me daba como mucha ternura, me gustó porque es un personaje que a la gente le va a sorprender, porque no me ha visto todavía en esta tesitura, no ha visto un personaje que yo trabajara desde el punto de la comedia.

el kaseron equipo rodaje

LTD.- Es cierto, incluso la forma de actuar es distinta, sin llegar al slapstick, hay puntos en que la comicidad es muy física; la torpeza y la fragilidad del personaje se traslucen en sus propios actos.

F.M.-  Sí, claro, realmente es un tipo que cree que lo tiene todo controlado en su vida, que por haber dedicado equis años a su carrera, sacada a curso por año –es capaz-, y compaginando estudios de día y trabajar en una panificadora de noche, y además estar a cargo de su madre y de sus hermanos (aunque éstos estén viviendo su vida y probablemente la tengan más controlada que él), cree que lo tiene todo en orden. Es una persona que no ha vivido la vida, que los últimos cuatro o cinco años los ha pasado encerrado en su casa y en una panadería, y así es que el pobre tiene una vida muy triste. Y por eso digo que realmente sus hermanos, que han salido y se han relacionado con gente, probablemente vean las cosas desde un punto de vista mucho más maduro que él.

LTD.- Es curioso que siendo una comedia, el personaje que interpretas tenga una vida y una situación eminentemente dramáticas.

F.M.- Claro, cuando haces comedia no puedes ir a hacer risa. Lo bueno está en que el personaje sufre las cosas y las sufre mucho, aunque cuando tú lo ves desde fuera, te da gracia el pobre, porque piensas “qué equivocado está este hombre”. Pero es lo mismo que cuando vas andando y una abuela tropieza y se cae. Al principio te asustas muchísimo y vas a auxiliarla, pero cuando ves que no le ha pasado nada puedes reflexionar la caída con gracia, con todos los respetos a las abuelas del mundo, por supuesto.

LTD.- En la película se trasluce un alto grado de confianza entre los actores del reparto, ¿cómo ha sido la relación entre vosotros durante el rodaje?

F.M.- Increíble, la verdad es que lo disfruté mucho. Por eso creo que se nota, porque en la película había un ambiente de rodaje maravilloso. Aparte entre nosotros, todo el elenco, nos llevábamos estupendamente, además estábamos todo el día de cachondeo, trascendía ya de los ensayos, había veces teníamos que parar, cada dos por tres nos estaban dando el toque porque estábamos haciendo la gamba, bien con un chiste, bien haciendo el idiota; alguna que otra vez Pau nos tuvo que decir “va chicos, que tenemos que trabajar”. Yo creo que eso se nota mucho, y que haya buen ambiente entre el elenco y el equipo técnico, que muchos se conocían ya, es importante; además, el catalizador de todo esto es Pau, y creo que él lo ha llevado estupendamente.

LTD.- Al margen de tu profesión como intérprete, también has estado tras las cámaras realizando  un cortometraje, ¿volverías a dirigir cortos?

F.M.- Sí, me encanta. Además es un medio que me gusta muchísimo, para mí es un género aparte como la novela y el cuento corto, que son distintos, pero sin posibilidad de diferencia entre género mayor y menor, porque siempre hay cuentos maravillosos y novelas estupendas. Me pasa lo mismo con los cortos, creo es una escuela, un laboratorio increíble. Yo los echo mucho de menos sobre todo en los cines; el poder proyectar cortos antes de una película, creo que es un regalo que se podría hacer perfectamente al espectador. El poder llegar  y ver un corto antes de una película, te coloca muy bien para luego ver el largo. Así que, por mí sí que volvería a hacer un corto, lo que pasa es que yo soy de proceso muy lento a la hora de escribir, pero no lo descarto, de hecho, esto escribiendo algunas cosas. Lo mismo de aquí a poco tiempo lo hago.

LTD.- ¿Y se ve con ánimo para embarcarse en un largometraje?

F.M.- ¡Ni de broma! –ríe-. No, me parece muchísima responsabilidad y creo que uno tiene que saber. Por eso decía que el corto es una escuela, una muy buena escuela, y estoy leyendo muchísimos libros, para reforzar la experiencia que puedo tener con lectura, pero ahora mismo es como de forma lúdica, porque sobre todo soy actor y no realizador. Pero bueno, la experiencia me encantó, no descarto un corto, pero largo todavía no...

LTD.- Decir todavía deja una puerta abierta

F.M.-  Bueno, es que tampoco voy a cerrar puertas... Jamás diré “nunca jamás”. Imagina que digo “nunca, nunca, nunca voy a rodar un largo” y, por el motivo que sea,  me ofrecen uno dentro de un año, pues sería como para decir “¿qué?”. No sé.

LTD.- Finalmente, Fele... ¿cómo te puedes parecer tanto a Gary Oldman?

F.M.- ¡No lo sé! –ríe-, pero bueno, la comparación me encanta, ojalá se me pegue algo de él porque, aparte de lo que pueda ser el físico, para mí Gary Oldman es un referente clarísimo.

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LA CÁNDIDA AUREOLA DE UNA FEMME-FATALE: SOPHIE MARCEAU
Lucía Tello Díaz

Parafraseando a Romeo, “love goes toward love, as schoolboys from their books”; y es así que, al igual que “el amor corre al amor, como el estudiante huye de los libros”, se puede decir que la fama corre a la fama, al tiempo que ésta huye de los medios poco notorios. Este es el estigma de Caín, el de aquellos medios poco conocidos que perecemos ante los laureles de los consagrados, nada nuevo en la viña de la celebridad. Sin poder entrevistar a una de las mejores y más bellas actrices que el viejo continente ha visto nacer de sus entrañas, esto no ha supuesto, en absoluto, que la resolución de Todos al cine no haya logrado, vítores aparte, conversar off the record, o más bien unplugged, con la gran Sophie Marceau. Parisina de pro, actriz, directora, escritora cinematográfica y agraciada entre las agraciadas, Marceau pasó por Madrid para presentar su nueva cinta, Espías en la sombra, drama bélico basado en hechos reales, en que interpreta a experta francotiradora de la Resistencia francesa que posibilitó, entre otros provechos, el desembarco de Normandía. En un marco inigualable como lo es el Hotel Intercontinental, Marceau demostró en una escueta rueda de prensa, que no sólo sigue siendo la joven que debutara en Le Boum, sino que la candidez y la sensualidad, no están reñidas con el paso del tiempo. Y es que, tal como demuestra su propio personaje en Les femmes de l´ombre, toda fémina, con la venia de la sociedad, puede llegar a ser una mujer de armas tomar.   

sophie marceau and lucia tello diaz

Pregunta.- Siendo ésta una película histórica, ¿cree que la ambientación y el entorno que rodea a un rodaje de estas características facilitan en gran medida el trabajo de los actores?

Sophie Marceau.- Sí, realmente uno cree lo que ve, y el cine es eso, puramente visual. Cuando un actor está dentro de este ambiente, se ve proyectado en la realidad de la película. Puede parecer frívolo el hecho de elegir una camisa, un sombrero o unas botas, pero en realidad todo ello contribuye a que te introduzcas dentro del personaje y de la época en que está inscrita la película.

Pregunta.- ¿Cómo se ha sentido interpretando a una mujer francotiradora, que padece tortura, que ha de luchar con todas sus fuerzas y aún así, mantiene una actitud fría y serena?

S.M.- Bueno, es mi trabajo, aunque lo cierto es que he descubierto un universo muy fálico gracias a mi personaje –ríe-. Lo que más me ha costado ha sido el tener que manejar las armas con naturalidad. Además, el armamento de aquella época era extremadamente pesado, e incluso las armas podían parecer algo fantasmagóricas, pero la verdad es que ese tipo de realidad, esos accesorios, son vitales para los actores. Por eso es tan gratificante, porque forma parte de mi personaje.

Pregunta.- Es difícil ver una película bélica protagonizada por mujeres. ¿Ese punto de vista femenino es lo que más le atrajo del proyecto?

S.M.- Es verdad que los dos escritores del guión son hombres, pero también lo es que las grandes películas de mujeres suelen estar escritas por hombres, como Ingmar Bergman o Pedro Almodóvar. Por encima de esa consigna femenina o masculina, en este guión están las dos cosas, aunque tiene mucho de analítico que es más femenino. Pero es que la vida, el mundo, la guerra, todo es así. Aunque los hombres se han apropiado de la guerra, -ya que es muy física-, las mujeres, los niños, todos entran en guerra. Cierto que es más raro que en una película se muestre a la mujer y no al hombre en actos heroicos. Por mi parte ha sido muy ilustrativo ver a mujeres comportarse así en una guerra, ya que siempre las había visto como colaboracionistas con el enemigo, siempre delatoras. En este caso, esta película cuenta cómo estas mujeres, que en verdad existieron, fueron muy diferentes.

Pregunta.- Hablando estrictamente de España, la historia de estas cuatro mujeres es completamente desconocida, ¿lo era también en Francia antes de iniciar el rodaje?

S.M.- Totalmente. No existía un diario, un libro, ni ningún documento al respecto lo suficientemente conocido. De hecho, sólo un pequeño articulito en un periódico pequeño hablaba de mi personaje, el día en que falleció hace unos cuantos años. Estas mujeres de las que leí muchos testimonios, no tenían ganas de hablar de sus cosas, no querían hablar de ello. Yo personalmente tuve suerte porque por ellas, como dije antes, pude cambiar la idea que tenía de las mujeres de la Segunda Guerra Mundial, quizá en parte por la imagen que dais de la vida los medios de comunicación. Es verdad que estas mujeres son una realidad, y por eso Jean-Paul Salomé, el director, quería rendir un homenaje más a estas mujeres, que a la propia resistencia francesa.

Pregunta.- En torno a la Resistencia, existe mucha mitología, mucha mística. ¿Ha sido difícil interpretar su papel sin caer de algún modo en el estereotipo?
S.M.- Lo cierto es que no tengo ningún miedo a los clichés, es algo ridículo, y mucho más siendo actriz, que no arriesgas nada. Sí que puedo temerlo como directora, que eres quien crea una realidad. Como persona no tengo estrategias. Si hay referentes en la historia, pues genial. La verdad consiste en que te creas o no la historia. En realidad todo está ya hecho, aunque siempre se puede encontrar algo nuevo, algo distinto. Que la Resistencia es un asunto redundante, pues eso es algo que va más con el guión, con el director. El único problema es representarte a ti mismo, tratar de hacer cosas nuevas, evolucionar, cambiar. Ante una situación como la de una guerra, es muy difícil, así que ante ella actúo más como una espectadora.

Pregunta.- Tras tantos años de carrera, ¿cómo ha evolucionado su criterio a la hora de elegir sus papeles?

S.M.- Obviamente, mi profesión evoluciona en función de la tecnología. Yo soy mi propio instrumento, por decirlo de algún modo, por lo que mis roles son paralelos a mi vida. Las decisiones que tomo van en función de cómo funciona mi vida. Así lo hice a los veinte, así lo hago a los cuarenta, y así lo haré a los sesenta. Somos un poco los representantes de la comedia humana, con toda humildad. Hay muchas cosas que quedan todavía por decir, hay mucho que expresar, hay que evolucionar. Cuantos más años tienes, más cosas tienes que decir y más avances hay que hacer.

Pregunta.- Después de tu experiencia en Hollywood con Braveheart o siendo chica Bond, y sabiendo que te tomas la libertad de elegir bien los papeles ¿qué papeles has rechazado en Hollywood?

S.M.- Nunca me fui a Hollywood, por lo que no puedo regresar de allí. Además, lo que he rechazado, siempre lo olvido. Yo estoy contenta con las decisiones que he tomado, porque mi carrera se corresponde a lo que yo proyecto. Hay cosas que han salido mal y eso lo lamentas. Hay personas que no conoceré, con las que nunca trabajaré, pero estoy tranquila porque he actuado coherentemente. Siempre creo que existe una razón por la que algo no ha salido. Mi carrera se parece a mí, no quiero estar en todo, no corro por hacer una carrera, no he decidido ser actriz, de hecho, es algo que me planteo todos los días –ríe-, así que todo lo que no he hecho, me ha dado tiempo para hacer mi propia vida.

Pregunta.- ¿Ser actriz le ha abierto muchas puertas para poder ejercer como directora?
SM.- Lo cierto es que si llamo a un productor para pedirle dinero, también a mí me cuelgan el teléfono –ríe-. Sí que es más rápido, pero eso no significa que me vayan a dar el dinero. A ellos les interesa que esté delante de la cámara, no detrás de ella; saben que tengo valor comercial como actriz, pero no como directora. Eso no me impide seguir intentándolo. Sé que el público tiene interés en verme como actriz, y al igual que mi exposición mediática aporta cosas a mi favor y en mi contra, en este aspecto me pasa lo mismo. Todo es así en mi vida.

Pregunta.- ¿Qué nos puede contar de esta última etapa “dorada” del cine francés?

S.M.- Es cierto que el cine francés está experimentando una hermosa etapa durante estos últimos años. Extrañamente el público francés va al cine a ver películas francesas, lo cual tiene mucho mérito porque el cine americano está presente en todo el mundo. Al respecto creo que deberíamos sacar lecciones de cómo hacen ellos cine. Sin embargo, reconozco que el cine francés, cuanto más autóctono es, más éxito tiene. No podemos decir que debemos hacer películas distintas porque las que tienen más público suelen ser muy francesas. Este hecho se ve muy bien con la película Bienvenido al norte, que es muy “identitaria”, acerca de una población muy definida. Por eso cada pueblo, cada país, cada lugar, debería identificarse con su propia cultura. A los franceses les encanta reírse de Francia y de todo lo francés, al igual que a los alemanes reírse de lo que no sale de sus fronteras. Algo que ha hecho muy bien el cine americano es que sabe hablar muy bien de su cultura, al tiempo que la exporta muy bien fuera. Las películas que funcionan en Francia son muy francesas, y precisamente por centrarnos mucho en nosotros, nos convertimos en algo muy universal.

Pregunta.- ¿Y qué puede decirnos sobre el cine español?
S.M.- El cine español como tal existe desde siempre, quiero decir que está muy presente, tiene su fama, su poética, se exporta bien, se ve mucho en Francia y en América. No sé si es fácil producir en España, aunque me temo que no, como no lo es en ningún lugar a causa de que el mundo está en crisis. Lo ideal es expresar la cultura, cuanta más cultura se pueda expresar, mucho mejor.

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EL ARRESTO HECHO VOCACIÓN: ENTREVISTA A ELENA ANAYA
Lucía Tello Díaz

Risueña, jovial y llena de energía. Así podríamos definir a Elena Anaya, actriz española que engrosa la lista de intérpretes que brillan con luz propia al otro lado del Atlántico, y que destaca por protagonizar una de las carreras más sólidas y lúcidas del panorama actual. Optimista radical, la que fuera una candorosa adolescente en películas como Familia de Fernando León de Aranoa, ha madurado y mucho, pudiendo vislumbrar en sus ojos bicolores una transformación lenta pero firme, que sin duda ha conducido sus pasos sin trabas ni enmiendas. Anaya, con su tipo menudo y sus vertigionosos tacones de salón verde ácido, tiene muy claro que esta profesión se resume en el trabajo constante y la apuesta por la supervivencia. Aceptado el envite de Julio Médem para protagonizar su octava película, Elena Anaya nos habla de cómo ha sido el encarar un proyecto arriesgado y seductor como Room in Rome. Ya no cabe duda: esta chica llegará lejos.

elena anaya

Lucía Tello Díaz.- Háblanos de este proyecto que ahora presentáis, Room in Rome

Elena Anaya.- La primera vez que quedé con Julio para hablar del proyecto, le pregunté acerca del guión y me dijo que todavía no lo había escrito, y ese hecho en sí me pareció muy interesante, porque me he sentido muy presente en todo el proceso creativo. Esta es la versión ocho plus del guión –ríe-. Ha escrito ocho versiones, pero es que es increíble lo que cambia el guión de una versión a otra; yo en mi casa tengo guiones y guiones de Room in Rome, con millones de anotaciones. Tengo un micromundo de la película en mi mesa de trabajo. Pero me ha gustado mucho, el personaje estaba muy definido desde el principio, aunque ahora lo ha hecho más suyo, los dos personajes, tanto el de Natasha como el Alba, e incluso la historia en sí. La primera versión decía que no la identificaba como suya, y ahora es cine 100% Julio Médem, una historia maravillosa.

LTD.- Dices que te has sentido muy presente en el proceso creativo de la película ¿te gusta aportar elementos a tus personajes?

E.A.- ¡Es que soy una persona muy activa! –ríe-, leo cosas y no me puedo callar. A veces Médem me dice: “cállate, esto es así y punto”, y ya está; pero cuando le gusta, que es normalmente, escucha y se va a casa con la idea y no duerme, entonces empieza a trabajar como un loco y al día siguiente te trae la versión “7-H”, una nueva versión en la que te ocurre  algo increíble que tiene que ver con la aportación que tú hiciste ayer.

LTD.-  ¿Cómo sueles elegir tus proyectos?

E.A.- Pues tengo un equipo estupendo, porque este es un trabajo que siempre se hace en equipo. Yo llevo toda la vida trabajando con la misma agencia de representantes-mánagers (que en España todo lo hace el mismo grupo, no es como en otros países en que para hacer una carrera tienes a siete personas que van siempre contigo); pues como digo, llevo mucho trabajando con este equipo de Katrina Bayona, y por supuesto me ayudan, me acompañan, y hacen que este trabajo sea de todo el grupo. Luego, la decisión de elegir, terminas tomándola por intuición, pero intuición de todos, yo puedo decir si una película la hago o no, pero todos sabemos cuál es la decisión,  nunca se ha dado el caso de desavenencias.

LTD.- ¿Has visto la película en la que está basado este filme, En la cama, de Matías Bizé?

E.A.- No, no la he visto porque me lo pidió Julio; cuando me contó que iba a ser una especie de remake, le dije “bueno, pillo la película, la vemos y luego hablamos”, pero me dijo que no, que prefería que no la viera. Así que debo ser la única persona que no la ha visto... Pero la tengo en casa, así que imagínate, me la mandaron como miembro de la Academia pero no estaba en España, y no la he visto.   

LTD.- ¿Y cómo fue el reencuentro con Julio Médem?

E.A.- El trabajar de nuevo con Julio fue de lo que más me atrajo del proyecto. Además, me llamó y me dijo: “este personaje es tuyo”. Era después de Caótica [Ana], y Julio también sabía en qué momento me estaba llamando. Aparte de ser director es mi amigo, a quien admiro profundamente, yo soy una fan de todas sus películas, de cada una de ellas, y estos ocho años desde que hicimos Lucía [y el sexo], pues ha hecho que yo conozca, aparte de al creador y al artista que hay en Julio, a la grandísima persona y, por supuesto, amigo mío al que admiro y quiero. Así que me llamó y le dije por supuesto.

room in rome

LTD.- Según tengo entendido, has intervenido activamente en el cásting de tu compañera, debió ser una experiencia totalmente nueva para ti

E.A.- ¡Nadie se imagina cómo ha sido el cásting! -ríe de nuevo-, hemos tardado tres meses y pico. No teníamos ni idea de quién iba a ser mi compañera de reparto, sólo sabíamos que tenía que ser rusa. Nos hemos ido a Moscú y Julio, aunque habla inglés, se cortaba un poco, y me decía: “haz tú las entrevistas”, y yo claro, pues allí estaba, era la primera vez que hacía cástings... Bueno, la segunda, porque ayudé a Gustavo Salmerón a elegir el reparto de su corto Desaliñado, que luego me puso en los títulos de crédito como directora de cásting. Nunca había hecho una prueba tan personal, además buscábamos a alguien muy peculiar, muy valiente, porque es un personaje muy difícil, y hemos tenido la suerte de encontrarnos a estupendísimas actrices, con muchísimos valores y por supuesto mucho talento, si no, no hubieran llegado a esta prueba, después de una preselección. Pero es que, alguna prueba llegó a durar ¡más de diez horas!

LTD.- ¿Diez horas?

E.A.- Sí, así que imagina lo que es llegar a las doce de la mañana y salir a las diez de la noche y pensar “me voy a desmayar”, y la pobre rusa pensando “pero esto ¿es un cásting o qué?”, además decía Julio: “Ahora vamos a ir al episodio tal”, porque la película tiene como veinte episodios, y claro, eso incluía más de diez páginas de texto, y yo le decía “Julio, que eso son cuarenta y cinco páginas”, y el me contestaba: “pues bueno, empezad e improvisad”, yo alucinaba. Hasta que apareció Natasha, un ángel, una mujer que tenía una calidez profunda, que era la que el personaje necesitaba. Hizo la prueba que menos duró, hicimos unos pequeños textos de una hora u hora y media, que ya está bien –ríe de nuevo-, y charlamos un rato. Julio me miró, me habló sin decirme nada, lo teníamos clarísimo, seguimos hablando con ella y resultó que se llamaba Natasha, como su personaje, otra de tantas coincidencias en el mundo de Médem, porque no es que esté pirado, ni nada por el estilo, es que su vida es así, todo el rato casualidades. 

LTD.- ¿Cómo se presenta la idea de tener que realizar escenas muy sensuales con otra mujer?

E.A.- Alba, mi personaje, está encantada, así que es parte de mi personaje, como si tienes que ser ingeniera mecánica. Yo no tengo ni idea de motores, es más, si se me cala el coche soy de las que tiene que pedir ayuda para que venga alguien a salvarme. Si hay que abrir el capó, o saber dónde está la bujía de no se qué... nada, pero interpreto a una ingeniera mecánica y me he empollado todo lo que concierne a los motores, de hecho, entiendo de ellos ahora más que nunca. Es más, en un bar conocí a un ingeniero mecánico de Londres, y me hice pasar por el personaje y le dije que me llamaba Elena –claro, no le iba a decir que “Alba” porque ya me habían presentado-, y le comenté que era ingeniera mecánica, que me iba a Londres en una feria de Transporte alternativo y ecológico, y que había inventado un vehículo llamado Expasia, que lleva un motor de inyección; le expliqué cómo funcionaba técnicamente mi invento y nos pasamos dos horas hablando. Es decir, tienes que meterte en tu personaje, tienes que hacer ese personaje creíble, su manera de pensar, su conocimiento, su pasado, sus gustos, todo. Es  construir un personaje desde cero y dárselo todo.

LTD.- Pero me imagino que será un poco violento hacer un personaje tan al límite

E.A.- No tanto, porque he interpretado a personajes mucho más al límite. De hecho es mi especialidad –ríe-, no porque me salgan bien, sino porque siempre me llaman para ese tipo de personajes.

LTD.- Es cierto, pero a pesar de ello, puede resultar algo violento que gran parte de la trama esté centrada en la intimidad de estas dos mujeres

elena anayaE.A.- Mira, puede ser violento cuando hay directores, a los que respeto mucho, que dicen que no es necesario ensayar, que los actores no se tienen que conocer... Y entonces tienes que rodar una secuencia, puede ser un desayuno o una escena en la cama con un señor que acaba de llegar y al que dices “ah, ¿que eres mi marido? Pues encantada, venga a la cama”, entonces sí que es marciano. Pero como te digo, hemos hablado y trabajado muchísimo. Llevo seis meses conviviendo con Alba, y prácticamente con Julio y con Natasha –ríe-, son muchas horas cada día de ensayos y preparación.

LTD.- Entonces, cómo definirías la película que vais a comenzar a rodar

E.A.- Vamos a tener la suerte de que Room in Rome sea una película más Médem que nunca. De hecho, me parece una película tan personal, y ocurre en un espacio tan pequeño geográficamente hablando, que el viaje profundo hacia las dos personas hace que aflore más todo su universo personal. Por supuesto, pensar en Médem es pensar en un plano impresionante, del círculo polar ártico con Najwa sentada viendo el horizonte. Súper Médem. Pero dos actrices contándose su historia, es casi obra de teatro, creo que tiene más oportunidad a través de esta historia, de construir las almas de ese universo tan personal del que habla.  

LTD.- Después de años de carrera, ¿te sientes menos temerosa ante los nuevos proyectos?

E.A.- Absolutamente no –ríe-. Como anécdota, contaré que una vez estábamos rodando con Federico Luppi Las Huellas borradas en Riaño, nos alojamos en un hotel súper pequeñito y se oía todo. Pues Luppi se pasó toda la noche repitiendo una frase, de un monólogo larguísimo sólo repetía esa frase. Claro, me quedé dormida y, por la mañana, seguía diciendo la misma frase. Cuando rodamos al amanecer, el primer día de rodaje, le pregunté qué tal estaba, y me dijo que muy nervioso y con mucho susto. Cuando le pregunté si había estado repitiendo una frase, me dijo “sí, sí, es que no me salía bien y he estado ensayando toda la noche”. Me pareció tan bonito que un actor tan inmenso y admirable en todo, por dentro y por fuera, estuviese nervioso y asustado, que me hizo pensar que así hay que estar. Con diecinueve años, en mi primera película, estaba asustadísima, con un miedo de muerte; ahora por supuesto que defiendo mis primeras películas, pero hay que respetar mucho el oficio, entender que hay que prepararse, y saber que aquí no se llega sabiéndolo todo. Con los años me doy cuenta, de que me queda mucho por aprender y que quiero cada día sorprenderme a mí misma y pensar cuánto me queda. Eso es lo bonito.

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EROTISMO AL SERVICIO DEL ARTE: EL AMOR Y JULIO MÉDEM

Lucía Tello Díaz

Del único director poético, personal, onírico y surrealista del cine español, hay poco que contar que no se haya relatado ya. Realizador, atleta, cirujano y crítico de cine, de Julio Médem se ha dicho mucho o demasiado, aunque quizá no lo suficiente. Y decimos quizá, porque a este vasco con raíces germano-francesas, con claras evocaciones a Buñuel, Dalí, Bergman o Kenji Mizoguchi, no se le ha hecho, en estos últimos años, la justicia que sin duda merecía. No es fácil levantar el vuelo en un país muy bien provisto de veneno entregado en desmedidas dosis.

julio medem

Tal vez hubiera de confesar que el propio Stanley Kubrick quedó prendado de alguno de sus filmes, y que Steven Spielberg, deidad en esta profesión, llamó a sus puertas para ofrecerle un fastuoso y suculento blockbuster que, por supuesto, la integridad de Médem rechazó. Con el tesón de un veterano pero con la humildad de un principiante, el realizador de San Sebastián vuelve a la gran pantalla con Room in Rome, una película complicada, mezcla de obligación y devoción. Y es obligada, aunque no en sentido estricto, porque su consecución llega a resultas de una propuesta directa del productor Álvaro Longoria, a pesar de que, y en esto es devota, Médem haya impregnado el guión y el equipo artístico de su particular universo, estimulante y siempre fascinador.

Esta propuesta cuando menos sugerente, versión libre del filme de Matías Bizé En la cama, estará protagonizada por Elena Anaya y Natasha Yarovenko, quienes se encargarán de dar vida a una pareja de desconocidas que descubre el erotismo, la sensualidad y la libertad, en un remoto hotel de Roma. Con la sana intención de resultar atrayente y excitante, su rodaje dará comienzo la última semana de enero. Sin embargo, y pese a las tensiones previas a la filmación de la cinta (todo un reto el concebir un film que no “ha salido de sus entrañas”, como él mismo indica), el cineasta ha tenido la deferencia de hablar con nosotros sobre este excitante y prenatal film.

Lucía Tello Díaz.- La película que ahora presenta, Room in Rome será la octava en su filmografía, rodada en el extranjero y además en inglés. Esta proyección internacional ¿puede ser debida a que cree que ha sido poco valorado en España?

Julio Médem.- Aunque pueda parecerlo, no he rodado fuera de España porque aquí me sienta menos valorado. Es verdad que con Caótica Ana, la diferencia entre el exterior y España ha sido muy llamativa, sobre todo en lo relativo a la prensa, a los festivales de Roma, de Londres, de Israel. Llegó un momento en que, si quería animarme, tenía que acompañar a la película por algún festival. Evidentemente, un productor quiere garantizar que la película se venda bien en el extranjero y aquí también, cuanta más gente vaya, mucho mejor. Pero creo que no tendría mucho futuro si me limitara al público español.

LTD.- Después de la fría acogida de Caótica Ana, ¿se ha desanimado de algún modo?

JM.- El resultado de Caótica Ana, en vez de pararme, me dio como una especie de fiebre. Uno lucha para no hundirse, escribiendo guiones y no parando. Te abstraes, te metes a escribir y dejas de ver la realidad. Además, ese alejamiento acabó ayudándome muchísimo. El choque de la película me duró poco. Que me haya enfadado con algunas opiniones, eso es evidente, por supuesto. Eso está ahí, y algunas actitudes me dan vergüenza, hicieron de ello algo personal. Nosotros estamos aquí para hacerlo lo mejor que podemos, tenemos el ego bajito, sólo lo necesario para crear; además nos desnudamos mucho, damos tantísimo de nosotros mismos, nos exponemos tanto, que creo que se debería crear un puente. No ya hacerse amigo del director, sino de la historia, de la propuesta. Ser mínimamente amigo. Intentar ser ese puente entre lo que propone el director y el espectador.

LTD.- Con más motivo sabiendo que fue usted crítico de cine...

JM.- Sí, yo tiraba al aire todo lo que me gustaba, me ponía “a dar brincos”. Y cuando algo no me gustaba, me daba un pudor enorme ponerme a decirlo, siempre relativizaba. Pero claro, cuando hay gente que saca su estilo del insulto, eso sí que es duro.

room in rome

LTD.- Tal vez la crítica ha arremetido contra usted porque es de los pocos directores españoles con un cine muy auténtico, muy poético. Muchas películas suyas tienen resonancias de Bergman, de los vanguardistas, algo a lo que no estamos muy acostumbrados en España.

JM.- Quizá mi cine no es tan cercano, y tal vez es cierto que se sale un poco de la norma. Pero a mí me parece que es un estilo de actitud, no sé, altiva, como de “qué se ha creído éste”. Aunque también es cierto que hay muchos que no, que se mantienen en su sitio y que, si no les gusta algo, te lo dicen y ya está. Yo estoy acostumbrado a las dos cosas, a que guste y a que no guste, pero lo que no me parece bien es cuando, en este caso, encuentro insultos y mucha agresividad. Por lo demás, a quien no le guste está en su derecho.

LTD.- Cuéntenos algo sobre Room in Rome, su carácter, su atrevimiento, su contenido erótico, ¿cuál cree que va a ser su acogida por parte de la crítica?

JM.- Aunque hubiera gente que quisiera criticarla por el contenido sexual, sería un poco impresentable hacerle críticas sólo por ello. Me criticarán por otro lado, sin decirme que es por eso –ríe-. Pero me apetecía porque me parece muy interesante. Me gusta mucho contar historias de amor: hombre-mujer, mujer-hombre, en fin, y meterme ahora aquí, a investigar, a saber cómo son cada una de ellas, como personas, aparte del sexo

LTD.- Después de Lucía y el sexo, ha vuelto ha trabajar con Elena Anaya, ¿por qué la ha elegido para el papel de Alba?

JM.- Ya había trabajado con ella hace ocho años y me parecía la mejor actriz para hacer este papel. Su forma de ser, su carácter, en el personaje de Alba estaba integrado todo lo que es ella: su soltura, su sentido del humor, su ritmo al hablar, sus bromas, sus nervios...

LTD.- ¿Qué le ha supuesto cambiar tan radicalmente la forma de narrar las historias, condensando el contenido en doce horas y una sola habitación?

JM.- Sí, es muy delicado, con lo que me gustan a mí las elipsis, los exteriores, jugar visualmente con los espacios, crear una atmósfera a través de ellos. Lo que ocurre es que el pasado está, pero la película es lineal. Aquí no hay elipsis, hay una continuidad, crea el efecto de pensar que has pasado la noche con ellas y parte de la mañana. Lo que pasa es que, a medida que ellas se van contando y van desvelando quiénes son, lo que les ha ocurrido, momentos del pasado tan duros, todo adquiere mucho valor. Todo lo que se ha contado entre esas cuatro paredes, el espectador descubre algo nuevo, aunque esté viendo lo mismo. La imaginación funciona bien aunque no está visualmente contado.  

LTD.- Por lo que cuenta, Room in Rome va a ser una película muy sensorial, muy táctil, en la que el espectador es partícipe de la relación de las dos chicas, Alba y Natasha, ¿por qué ese enfoque?

JM.- Esa es una de las dimensiones de la cuestión escénica. Hay otro aspecto de tipo semiótico que es Pompeyo, el hotel Pompeyo, que está construido dentro de un teatro que ya no existe, aunque es una presencia, está ahí. Luego están ellas, que se conocen, se miran, se gustan, y son el paisaje, aunque no todo el tiempo, sobre todo en una parte de la película. Pero sí, sí quiero contar esa pasión.

LTD.- Entiendo, aunque yo me refería más a que el exterior en la película es todo lo que ellas pueden ver, todo desde una perspectiva subjetiva, sin injerencias de lo ajeno.

JM.- Sí, por supuesto. Allí un teléfono móvil adquiere un valor distinto, muy íntimo. De alguna manera es un valor por contraste entre lo poquito que se ve de fuera y lo que está dentro.

LTD.- Y después de Room in Rome, ¿qué proyectos tiene en mente?

JM.- Estoy muy metido en el mundo de la antigua Grecia, sobre todo en el siglo V a.C., donde hubo una etapa de esplendor con Pericles, Sócrates, Atenas, el arte, la filosofía, todo. Me he pasado todo el año leyendo, documentándome y escribiendo. Ahora tengo la primera versión de lo que será una gran tragedia griega, Espasia, una película también compleja, que tendremos que pasar al inglés por exigencias del reparto internacional. Además, seguramente voy a hacer más películas que antes, es decir, no tan espaciadas, y empleando la fórmula que ha tenido que usar más gente: el bajo presupuesto... Cosas de la crisis.

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REINVENTANDO EL GÉNERO: EL CINE INGLÉS SEGÚN JULIAN JARROLD

Lucía Tello Díaz

 

Le conocimos por la franqueza con que abordó la vida y obra de Jane Austen. Valiente realizador, ha demostrado coraje suficiente al llevar al cine una historia no ya inglesa, sino enraizada en el patrimonio cultural británico: Brideshead Revisited, la afamada novela de Evelyn Waugh que no sólo obtuvo reconocimiento literario, sino también televisivo y cinematográfico, con varias versiones para la pequeña y la gran pantalla. Pero a Julian Jarrold las comparaciones no le amedrentan, ni siquiera el hecho de que algunos críticos quieran ver en su filmografía destellantes resonancias de James Ivory. A Jarrold no parece preocuparle lo más mínimo, es más, no le inquieta en absoluto. Con talante serio, frío a primera vista, este joven director de Norwich lleva en su semblante la estoica flema anglosajona, un toque sofisticado que pierde con calma al tiempo que gana en cercanía. Y es precisamente esa amenidad, esa altanería coqueta que tanto recuerda al cantante Brian Adams, lo que hace tan sencilla la conversación con él. Quizá porque es al tiempo metódico y espontáneo; quizá porque es artista y técnico a la vez; quizá porque no parece haber perdido la candidez de un adolescente y porque, al igual que el rockero canadiense, parece tener eighteen till he dies. 

julian jarrold

Lucía Tello Díaz.- Durante décadas ha trabajado usted en televisión, lo cual implica un proceso creativo completamente distinto al del cine. ¿Cómo ha percibido usted ese cambio?

Julian Jarrold.- Cuando trabajas en el cine, tienes la sensación de mayor control, todo el mundo espera de ti que termines la película. Intervienes en el guión, en el cásting, en el  modo en que vas a rodar, en las localizaciones... Tienes más control. Al mismo tiempo, puedes ser más consciente sobre muchos asuntos, como por ejemplo hacer más divertido un guión o algo parecido. Eso forma parte del trabajo en el cine. En televisión, sin embargo, muchas veces te ofrecen el guión y tienes que ceñirte a eso, hay menos cosas que puedas hacer, menos de las que te gustaría. 

LTD.- Al hilo de su nueva película, Retorno a Brideshead, resulta curioso que hoy en día haya muchísima filmografía basada en novelas clásicas, ¿a qué cree que se debe?

JJ.- No lo sé –ríe-... Elegí esta novela porque había muchos asuntos que me parecían interesantes en su trama. Y es que, a veces, se reciben guiones originales que adolecen de cierto formulismo, por no hablar de los personajes... Cuando te acercas a textos clásicos, sobre todo las novelas, son estimulantes: sus historias son más interesantes; sus personajes son más inusuales; sus situaciones son más desacostumbradas... Yo creo que el peligro está en cómo hacer de una novela una película: si se puede, está genial, aunque creo que sería realmente aburrido que todas las películas fueran novelas adaptadas.

julian jarrold

LTD.- En el caso de Retorno a Brideshead resulta evidente su atractivo, ¿qué fue lo que más le atrajo de esta novela de Evelyn Waugh?

JJ.- Unas cuantas cosas. Por un lado, me parecía fascinante la relación que se establece entre los jóvenes personajes. Por otro, me pareció que el misterio de toda la problemática, que es la extrañeza de la religión, era también cautivador. Y es realmente interesante que no se empieza a comprender lo que sucede hasta bien adentrada la película. Además, para mí era interesante el perfil psicológico de la novela, una especie de cuento de Cenicienta: un joven de un estrato social pobre que se introduce en este pacífico y excitante mundo. Creo que todo ello es algo atrayente.

LTD.- A la hora de llevar a cabo el tratamiento religioso, ¿no temió herir susceptibilidades?

JJ.- Supongo que sí, ya que la novela versa sobre el catolicismo. Mucha gente la ha interpretado como un ataque, aunque sea tan sólo una parte de la vida de los personajes. En realidad en Inglaterra los católicos son minoría, y queríamos mostrar la realidad lo más claro posible. Era algo delicado, es cierto, pero también lo es que con esta obra Evelyn Waugh quiso hacer su gran novela católica, que tenía la idea de llevar a los personajes a Dios. Claro que, como mucha gente indica, los personajes logran “liberarse” de las ataduras del autor, demostrando que no son felices a causa de su religión. De todos modos, al final la concepción vital de Charles evoluciona, comprendiendo el gran significado que la religión tiene para estas personas.

LTD.- El equipo artístico de la película es extraordinario: Emma Thompson, Michael Gambon, Hayley Atwell, Mathew Goode, Ben Whishaw... ¿cómo fue el ambiente de rodaje?

JJ.- Fue muy sencillo trabajar con ellos. El mayor problema lo supuso el iluminar esas grandes estancias, esos enormes edificios. Tuvimos uno de los veranos más húmedos que se recuerdan en Inglaterra; a donde quiera que miráramos, empezaba a llover, así que teníamos que empezar de nuevo una y otra vez. Pero los actores son muy buenos, por lo que a la primera o segunda toma ya habíamos conseguido lo que queríamos.  Ben Whishaw es un actor de método, así que no le costó llegar a ser el personaje y meterse en la piel de Sebastian. Michael Gambon y Emma Thompson son unos actores muy experimentados, y entienden muy bien y muy pronto lo que les es requerido. Fue un rodaje muy divertido y ellos unas personas encantadoras.  

julian jarrold

LTD.- Ésta parece una pregunta obligada que, a buen seguro, le habrán formulado muchas veces, pero ¿cómo es la experiencia de trabajar con la gran Emma Thompson?

JJ.- La primera vez que vi a Emma Thompson, no estaba seguro de que pudiera interpretar el papel de Lady Marchmain, porque muchas personas piensan que el suyo es un personaje mayor, pero en realidad, contemplando el período del que se habla, ella fue madre bastante joven. De hecho, es posible, según el libro, que no haya mucha diferencia entre Charles y la señora Marchmain, y por ello es interesante señalar que se trata de una mujer que puede estar relacionada con Charles, que no es una solterona chapada a la antigua.

LTD.- Una solterona chapada a la antigua...

JJ.- Bueno, una solterona no, pero... –ríe-, de cualquier modo, pensé que a la hora de elegir el cásting a veces es excitante correr algún riesgo, afortunadamente ella es una excelente actriz y tiene una capacidad increíble para sacarlo adelante, y es muy conmovedora, sobre todo en la segunda parte, cuando se pregunta por qué le ha pasado todo eso a sus hijos.

LTD.- Después de películas como Becoming Jane o Retorno a Brideshead, ¿en qué proyecto se va a adentrar a partir de ahora?

JJ.-  Pues estoy en un proyecto muy diferente en estos momentos... En un thriller muy oscuro y violento, un film noir en entornos de la clase trabajadora, en las calles... Ya nadie me puede decir nada al respecto, en mi siguiente proyecto le aseguro que no habrá nada de apacibles mansiones –ríe-.

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EL ESTILO MOLLÁ


Lucía Tello Díaz

 

Posee estilo, tiene gracia y hace alarde de un carácter indomable. Sus ademanes inquietos, su inagotable capacidad para estar atento a multitud de sucesos simultáneos y su atractivo y paradójico desdén hacia lo que le rodea, hacen de él un personaje excepcional. Es joven, brillante y seductor, aunque parece no darle la menor importancia. Sobre este actor internacional, que empezara en el Institut del Teatre de Barcelona, se han derramado ríos de tinta, aunque lo único verdadero, además de su mirada, es que Jordi Mollá es distinto, muy distinto. Y es que, en un mundo de frivolidad y fascinación por lo epitelial, resulta extraordinario encontrar a un personaje, a una persona, que guarda en su interior un torbellino vital que liberar. Por ello entrevistarle es tan atrayente como delicado, una labor arqueológica en la que sacar a la luz todo lo que este hombre sugestivamente guapo, es capaz de atesorar. Y es mucho.

jordi molla

Lucía Tello Díaz.- Escritor, pintor, actor, director... Es difícil encuadrarle en un sólo ámbito artístico, ¿cómo se definiría a si mismo?

Jordi Mollá.- Como un actor que pinta, escribe y dirige.

LTD.- Pero supongo que habrá un ámbito que le apasione más...

JM.- Son como amantes que revitalizan mi matrimonio con la actuación. Cuando estoy quemado con mi matrimonio, pues tengo un rollo con una amante. Luego vuelvo a casa... Es un acuerdo para no cansarme siempre de lo que hago.

LTD.- La película que ahora presenta, La conjura de El Escorial, es un filme muy complejo, donde hay mucha corruptela, muchos asesinatos e intrigas. Curiosamente, el personaje que más beneficiado sale de ese quebrantamiento legal, es Mateo, el que usted interpreta...

JM.- Sí, y además sin quererlo... Pero precisamente se beneficia por eso. Él es, según dice, un hombre de Dios, que no quiere saber nada de toda la corrupción. Entonces abre una investigación y el rey se da cuenta de que este hombre vale más de lo que pensaba, y acaba ostentando un cargo político a pesar de que, como él dice al principio, siempre ha detestado la política y tener  enemigos, viéndose envuelto en todo esto. Pero se sonríe pensando a qué le puede llevar esa situación.

LTD.- Se dice en la película que “en los tiempos que corren, todavía hay gente que muere en su cama”, marcando el grado de corrupción de la España del siglo XVI, ¿le apeteció encarnar al único personaje sin villanía?


JM.- Indudablemente, eso marca la diferencia con el resto de los personajes. Además es un hombre de la Iglesia, pero bastante especial: maneja la espada, abre una investigación... Es un tipo activo, no se limita a dar una misa y punto.

la conjura de El escorial

 

LTD.- ¿Cómo fue la preparación de este personaje?

JM.- Muy rápida. Fue llamarme a una semana de empezar a rodar, así que no tenía mucho tiempo de prepararme. Me generaba mucha ansiedad el saberme el texto y, no sólo eso, hacerlo. Es como si en el teatro tienes que aprenderte el papel de otro en tiempo récord. Sólo sé que me lancé a la piscina. No sé si por intuición, por indicaciones del director, por los actores que tenía alrededor, los personajes... Fue muy interesante como experiencia. Además, era como si este personaje, Mateo, estuviera en Toledo, le dijeran que fuera para el Escorial, y después tiene que reaccionar. Yo también tenía esa sensación, de recién llegado.

LTD.- Teniendo que hablar en latín, en inglés, y además tener poco tiempo para prepararte el papel... ¿Cuál fue entonces el gancho que te hizo “tirarte a la piscina” en este proyecto?

JM.- Pues la clave fue el hecho de estar en el sistema, sin ser el sistema. Porque los que están dentro y forman parte de él, corren mucho peligro. Pueden conseguir muchas cosas, es cierto, pero corren mucho peligro. Estar en el sistema, pero a su manera, era lo que más me gustaba del personaje.

LTD.- Con Antonio del Real ya había trabajado en una comedia. ¿Ha sido difícil trabajar con él en una superproducción como La conjura de El Escorial?
 
JM.- Es distinto, me imagino que para Antonio habrá sido un reto muy fuerte, con actores que no hablan su lengua, con los que, para comunicarse, necesita a una tercera persona; además en los rodajes se pasan muchos nervios, todo va muy deprisa porque, aunque por fuera dé la apariencia de lento, un rodaje por dentro va a toda pastilla. Además, al ser una superproducción, es una presión añadida, es una apuesta más fuerte, lo que supone un riesgo más fuerte. 

jordi molla

 

LTD.- Hablando de riesgos más fuertes, perteneces a ese reducido grupo de actores españoles que trabajan tanto o más en el mercado internacional que en el nacional, ¿pretendes trasladarte definitivamente a Los Ángeles, o vas a seguir compatibilizando las dos cosas?

JM.- Las dos o las tres... La nacionalidad no importa. Interpretar a Pepe Amedo –de GAL-, y poder hacer Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí; y poder hacer de Felipe II, y La buena estrella y Segunda piel; y san Antonio de Padua y poder hacer...

LTD.- No somos nadie...

JM.- No somos nadie... Es poder hacer personajes que me digan algo, como lo sería  poder interpretar a Salvador Dalí o a Drácula.

LTD.- Drácula es un personaje muy interesante

JM.- Sí, es un personaje al que en realidad lo que le pasa, es que está esperando tres siglos a que nazca su mujer; ese hombre tiene una soledad bestial. Ha hecho un juramento con el lado oscuro, y mientras está esperando en la oscuridad, ha visto nacer a miles y miles de millones de mujeres; y entonces, un día la huele y dice: “ya la he visto, está en Londres”. Es una historia amor.

LTD.- Por eso Drácula le declara a Mina: “he atravesado océanos de tiempo para encontrarte ”

JM.- Mi frase preferida.

LTD.- Es soberbia

JM.- Sí, de hecho, en Son de mar, había una frase que finalmente se convirtió en eslogan, que decía “he atravesado todos los océanos de este mundo para saber que no puedo vivir sin ti”, y yo la cogí de Drácula. Le dije al director (Bigas Luna), que podíamos decir, no ya océanos del tiempo, pero sí atravesar todos los océanos del mundo.

LTD.- Claro, una travesía más espacial y no tanto temporal

JM.- Sí, más espacial, más lo que hace él, el dar la vuelta al mundo, morir en un océano para volver a salir en él y que, como digo, se convirtió en el eslogan de la película... “I have crossed oceans of time to find you”… Insisto, es mi frase preferida…

jordi mollaLTD.- Respecto a su próxima película, es una biografía del Ché. ¿Por qué hablar de esta figura histórica ahora?

JM.- No sé, quizá porque el mundo necesita un revolucionario, y por eso se echa para atrás, buscando un revolucionario honesto en la historia de la humanidad. Como hoy en día todo está hecho para que te duermas, o para que tengas miedo, digamos que el cine puede provocar que salga un revolucionario que diga: ni te duermas ni tengas miedo. Y los hay. Para mí Karol Wojtyła era uno de ellos. Lo que pasa que con una infraestructura tremenda detrás que te puede hacer dudar, porque los papas siempre hacen dudar. Pero era un “crack”, cuando él murió estaba en Italia y era un non-stop. En vida era un hombre que se ponía en el Madison Square Garden con chavales de quince años y les hacía reír, cantaba, hacía el ridículo, se reía de él mismo, con un despliegue de medios de comunicación impresionante. Antes de ese Papa, claro, la televisión no estaba tan avanzada como para una cobertura así... Pero estoy seguro de que el revolucionario del futuro estará ligado inevitablemente a la tecnología.

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EL TALENTO AL SERVICIO DEL ARTE: MAYÚSCULO FEDERICO LUPPI

Lucía Tello Díaz

 

 

Intentar ser objetiva o pretender, aunque de forma tentativa, resultar mínimamente neutral ante un personaje del calibre de Federico Luppi, me resulta del todo quimérico, pues la admiración que desde largo le he profesado al actor que protagonizara Parajito Gómez (1975) es tal, que cualquier aproximación a un objetivismo frío y reservado se me antoja irrealizable. Valgan pues mi sinceridad y disculpa antes de proseguir con mi particular tributo a uno de los grandes sin exageraciones ni hiperbolizaciones, por antojadiza que en ocasiones sea la tendencia a la loa vana. 

federico luppi

Existen pocos nombres propios que sean capaces de dignificar una profesión tan denostada y la mayor parte de las veces despreciada por frívola y superficial. Reproches que nada tienen que ver con Federico Luppi, argentino de nacimiento y español de adopción que nos ha brindado la posibilidad de enaltecer un cine carente de medios pero sobrado de talento. Nacido en Ramallo en 1936, ningún lego creería que Luppi tiene en su haber una setentena de filmes, aunque el medianamente entendido sabría encontrar en sus ojos, y qué ojos, esa sabiduría sempiterna del que lo ha visto casi todo y ha sabido transmitirlo como nadie.

En esta ocasión el que encarnara a tirios y troyanos con igual maestría, nos presenta El último justo, ópera prima de Manuel Carballo, en el que el argentino interpreta a uno de esos tipos cuyas filias y fobias le sitúan en el sincretismo incierto entre la divinidad y la maledicencia.

Pausado, infinitamente culto y siempre destacado, Luppi parece ser uno de esos personajes torturados a los que uno siempre admira de tan distante, y que, sin embargo, se torna accesible y cordial ante el contacto humano. No es que Luppi gane en las distancias cortas, sino más bien que Luppi, a cualquier distancia, siempre nos acaba ganando.

Lucía Tello Díaz.- Después de tantas películas y tantos años de experiencia, ¿qué es lo que le sigue atrayendo del cine?

Federico Luppi.- En el cine hay algo de lo que se habla mucho, y que a mí me parece particularmente atractivo y rendidor (si fuera la rendición el sentimiento que queremos establecer), y es que el cine capta las cosas más íntimas, tiene un ojo muy retrospectivo, muy agudo, entra muy profundamente y obliga al actor a exprimir más esencialmente su espíritu, te obliga a una suerte de rigurosa economía: con poco, mucho. Lo dijo una vez Hillwood, a raíz de la experiencia interpretar a Ricardo III, cuando afirmó “me pasé toda la vida forzando mi garganta y mi dicción para trabajar para un teatro de dos mil personas, y ahora veo que haciendo Shakespeare en cine me sale mucho más profundo, más sensible y más cómodo, y llega más”. Debe ser cierto.

 federico luppi

LTD.- ¿Cómo consigue aportar esa pasión y energía a todos los personajes que interpreta, a pesar de las disparidades que puedan tener entre ellos?
FD.- Yo no sé si lo consigo, lo que ocurre es que en general, por una razón de peso, el hacedor de una película es siempre el director. El director es el alma mater, la cabeza paterna de una película, y si uno cree en él, y confía en él y además le tiene inmenso respeto y confía en su sabiduría, en general el trabajo que uno hace es el caminar por donde un ojo sabio te indica, no más.

LTD.- Convendrá conmigo que el trabajo de un actor es decisivo a la hora de hacer una película

FL.- Claro, pero también es verdad que enormes y talentosos actores hacen malos trabajos por participar en películas mal hechas. El trabajo del director es insustituible.

LTD.- Hablando de la dirección, usted se puso tras las cámaras en Pasos, su –hasta el momento- única película como realizador. ¿Cómo fue la experiencia con su ópera prima?

FL.- La verdad es que a Pasos le pegaron como si fuera un evadido de guerra, la veo de vez en cuanto y no es tanto como dijeron. Creo que cometí un serio error de síntesis, pero la película está bien dirigida, los actores están muy bien y no hubo problemas económicos, lo cual me dificulta enormemente un segundo abordaje, otra experiencia. Pero recuerdo que cuando terminé de filmar me dije: “cómo me gustaría envejecer haciendo únicamente esto”.

LTD.- Entonces, infiero que volverá a dirigir...

FL.- Tengo muchísimas ganas, tengo guiones, tengo proyectos... Pero nunca se sabe.

LTD.- Después de tantos años de carrera, de tantos trabajos, se me hace difícil pensar en que le ha quedado algo por hacer, algún sueño irrealizado. ¿Existe algún director con el que le hubiera gustado trabajar y no ha podido, o algún proyecto que quedó inconcluso y que quisiera realizar?

FL.- Es que hay directores aquí en Madrid con los que he tenido experiencias maravillosas, como Díaz Yanes o Mario Camus, el propio Antonio Barmes... Hay un montón de gente que me gustaría que algún día me llamaran para trabajar con ella, pero bueno, el cine, inclusive en ese aspecto, tiene vericuetos muy caprichosos. Pero sí que hay gente de talento con los que me gustaría muchísimo trabajar.

LTD.- Otro director al que indiscutiblemente aprecia es Guillermo del Toro, bajo cuyas órdenes ha interpretado en numerosas ocasiones. ¿Qué nos puede decir de su forma de trabajo?

FL.- De Guillermo no se puede decir nada… Cuando me invitó a hacer Cronos, le dije “mira Guillermo, yo nunca he hecho cine fantástico ni de terror, no tengo experiencia, haré lo que buenamente creas que debo hacer”, y descubrí a un director de una enorme sensibilidad, una capacidad imaginativa sorprendente, y todo lo que diga de más es absolutamente ocioso. Él ha demostrado en siete u ocho películas que puede filmar una de poco presupuesto en Hollywood y saltar y hacer Hellboy, El Espinazo del Diablo o ahora El laberinto del fauno. Es un individuo de un talento antropológicamente curioso,  a la edad que tiene y ya posee una capacidad increíble de manejo de un set (que uno no habla de eso nunca, pero un set son treinta o cuarenta técnicos, veinte autores neuróticos, las actrices con sus problemas…) y sin embargo, de esa nave absolutamente caótica, él consigue sacar relatos de una capacidad entrañable de poesía y de personajes humanos y reconocibles de aquí hasta que el mundo deje de ser mundo.

LTD.- ¿Qué nos puede adelantar de sus proyectos futuros, La luna en botella y Que parezca un accidente?

FL.- La luna en botella es una película de un chico muy joven, que trata de una relación complejísima pero muy atractiva entre los habitantesfederico luppi habituales a un bar, donde se plantean la existencia del “negro”, aquel hacedor de novelas que es pagado para que firme otro. También es historia de amor y a su vez muestra la complejidad del mundo cotidiano. Otra vez el director es un individuo joven, como en el caso de El último justo, que se atreve a filmar a despecho de las corrientes comerciales. Fue un proyecto propio, una condición de ser alguien en el mundo cinematográfico, sin caer en las redes de lo acostumbrado, de lo ya visto y lo que tiene que ser inequívocamente comercial. A mí me gustó participar en ello, era un chico que te trataba de igual a igual y que propuso cosas que otro no propondría.

LTD.- Ya para finalizar, ¿podría decirme si existe alguna película, tanto interpretada por usted como por cualquier otro, que haya supuesto un punto de inflexión en su vida, o de la que después de su visionado, supiera que no iba a volver a ser el mismo?

FL.- Hay muchísimas –ríe-. Es cierto que una obra que me dio una visión diferente del mundo fue, en estos últimos años, una trilogía de Aleksandr Sokurov, Moloh (1999), Taurus (2000)y El sol (2004), que son respectivamente los últimos tres días de Hitler, Lenin y Hiroito. Me parecen el canto moderno a la virtud cinematográfica, junto con el Padrino de Coppola. 

 

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LA CANDIDEZ DE UN SEDUCTOR INCRÉDULO: MESIÁNICO DIEGO MARTÍN

Lucía Tello Díaz

 

Tiene fama de hombre tranquilo y su apariencia no parece contradecir esa vena “fordiana”. Sus gestos, sus buenas maneras y su inconfundible aire de dandy casual, hacen de Diego Martín un actor nada al uso, quien deja traslucir una campechana inocencia no exenta de indudable -y muy atractiva- sofisticación. Tenaz y luchador, a nadie le extraña que donde este madrileño de alma vallisoletana pone el ojo, acabe brotando el éxito, puesto que su talante y su persistente fortaleza, han hecho de este galán  fortuito un personaje acreditado y querido por el público. ¿Su truco? Quizá la honestidad y solidez con que afronta su carrera, con cintas dispares que poco o nada tienen en común y que abarcan desde la sangrienta estirpe Borgia hasta la valentía incrédula del fotógrafo de guerra de El último justo, film en el que interpreta al antihéroe por antonomasia y sobre el que nos habla ahora, con la franqueza y ternura a la que nos tiene acostumbrados.

 

diego martin

 

Lucía Tello Díaz.- Es curioso que siempre se te asocie con papeles televisivos, a pesar de que eres un actor que ha participado en bastantes películas, trabajando a las órdenes de grandes como, por ejemplo, Juan Antonio Bardem. ¿Crees que es un handycap trabajar en televisión?

Diego Martín.- Yo no me lo planteo así, por dos motivos. Primero, porque creo que es algo que no puedes controlar, y que está fuera de órbita de lo que uno puede hacer o dejar de hacer, el cómo te consideren, cómo te reciban, o si creen que eres más de “x” o más de “y”. En fin, son aspectos que no puedo controlar. Y segundo, porque tampoco me planteo si el hecho de ser televisivo o cinematográfico o teatral es mejor o peor. Para mí televisión, cine y teatro son vehículos para contar historias y para intentar abordar un personaje. Entonces, desde ese punto de vista, me da igual que la historia transcurra en cualquiera de los tres, siempre y cuando el proyecto y la gente que está involucrada en él me interesen y me apetezca abordarlo. No otorgo ninguna prioridad o prestigio al cine respecto a la televisión, ni considero que la televisión sea de segunda división, ni mucho menos, es más, me parece que es esa actitud la que hace que la televisión tenga muchas cosas de segunda. La televisión no hace cosas por sí sola, es un medio que está ahí para que la gente a la que le apetezca hacer cosas de calidad, las haga. Sólo hace falta que nos decidamos a no tratarla como el hermano tonto.

LTD.- A la hora de hacer esa selección a la que hacías referencia, ¿cuáles son los criterios que te guían a para elegir un guión u  otro?

DM.- Para empezar, uno hace los que puede –ríe-. Cuando tenga veintiocho encima de la mesa y tenga que elegir uno, ¡ya te diré! –ríe de nuevo-. Pero bueno, yo sobre todo miro la historia y el personaje. Si las dos son subyugantes, fantástico. Busco que me atrape, que no me aburra, que esté bien escrito, que cree un universo. Yo me considero bastante malo leyendo guiones, porque no termino de visualizarlos. He leído guiones que luego he visto en pantalla y he pensado “qué bien está”. Pero los que sí consiguen que olvide que se trata de un guión, y que consiguen meterme en un universo, esos me atraen mucho.

LTD.- En este sentido, ¿qué es lo que más te ha atraído de este proyecto, El último justo?

DM.- Pues la verdad es que había muchas cosas. Por empezar por lo más superficial, puedo decir que el envoltorio era muy atractivo: el poder rodar en México, el reparto… Además yo tengo una debilidad personal por Federico Luppi, a quien no tenía el gusto de conocer. Esta película, aunque sólo fuera por haber podido compartir charlas con Luppi y aprender de él, y ver cómo está en un set… Ya con eso que me llevo para mí me daría por satisfecho. Pero luego, al conocer al director, antes incluso de leer el guión, me pareció que era un tío con muchísimo talento;  desde el principio conectamos mucho, me embarcó y me subyugó con esa pasión que él tiene, que ha hecho que todo el mundo que estaba involucrado en esta película, nos dejáramos capitanear por un tipo que, aunque es su primera película, parece que lleva cuarenta.

 

el ultimo justo

 

LTD.- Y qué me dice de su relación con todo el equipo, en especial con su compañera de reparto Ana Claudia Talancón, con quien parece tener una gran complicidad y compenetración, y junto con la que mantiene alguna escena un tanto tórrida.

DM.- La experiencia ha sido un poco diferente. Ella es una súper estrella allí, trabaja habitualmente en Los Ángeles y tiene una forma de afrontar la profesión de un modo al que quizá aquí nosotros estamos menos acostumbrados. Yo creo que también para ella esta película fue un poco reto, el trabajar con un equipo que no la tenía necesariamente contextualizada como la estrella que es en México, y poder abordar desde ese punto el personaje,  considerándose actriz sin ideas preconcebidas, creo que para ella también estuvo muy bien. La verdad es que nos hemos reído mucho y nos lo hemos pasado muy bien. Además nos ha hecho de buena anfitriona por el DF, que es una cosa importante porque necesitas un buen anfitrión en México.

 

LTD.- El hecho de que su personaje sea periodista, ¿qué cree que ha aportado a la historia?

DM.- Pues para mí es fundamental, más que el hecho de que sea periodista, el que sea fotógrafo. Hay un paralelismo muy claro, además de ser absolutamente intencional el que sea fotógrafo. El personaje es alguien acostumbrado a ver la realidad a través de un visor, y a que ya no le afecten los horrores, puesto que es fotógrafo de guerra. En lo que es su propia vida, vive de algún modo anestesiado. Esa forma de enfocar el personaje desde el punto de vista del voyeur parece que es un tema que toca hoy mucho. Nos hemos acostumbrado a ver la vida de los demás, a sentir con sus desgracias y a alegrarnos con sus éxitos; parece que cada vez hay menos vida propia, que vivimos en una especie de ficción de la que todos somos espectadores. Yo creo que eso nos anestesia un poco. Había una frase en la película que expresa muy bien esto, y es cuando él decía que desde el visor de la cámara, en vez de estar viendo que hay cadáveres o que están asesinando a alguien, lo único de lo que se está ocupando es de ver la luz, enfocar y el encuadre. Por ello me pareció que era un vehículo o una imagen representativa del tipo de cosas que nos pasan en la sociedad de hoy en día.

hermanos y detectives

 

LTD.- Para concluir, ¿podría adelantarnos parte de los proyectos futuros que tiene previstos?

DM.- Respecto a los proyectos futuros, empiezo a grabar ahora la segunda temporada de Hermanos y detectives, y estaremos centrados en ello, que bastante tiempo nos lleva –ríe-, y a ver qué cosas surgen… Pero bueno, el futuro es amplio y esperemos que no sea excesivamente árido –ríe de nuevo-.

 

 

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EL BAUTISMO DE FUEGO DE UN DIRECTOR NOVEL: LA CÁBALA SEGÚN MANUEL CARBALLO

 

Su nombre no aparece en cientos de entradas de ningún buscador. Su obra, eminentemente cinematografía en corto, apenas es conocida. Sin embargo, es Manuel Carballo una de las promesas hechas realidad del cine español, un treintañero capaz de aunar el thriller del Hollywood más gótico de la década de los cuarenta con el aire salvaje del colorismo tropical de México DF.

Joven, de apenas treinta y cuatro años, despierto y con un gran afán por hacer el trabajo bien hecho, Carballo ha conseguido realizar una obra inesperada y ejemplar que ha sorprendido a cuantos se han acercado a ella. Sus actores le alaban. Su equipo dice de él tener una experiencia medible en decenios, y es que acercándose a su film, bien podría decirse que el director de Ulises Pesares y Game Over lleva a sus espaldas raudales de películas. No es así, no obstante, aunque la película que nos presenta, El último justo, resulte una muestra de buen hacer cinematográfico, con todo lo que ello representa, no sólo por la redondez de su guión o el acierto de su casting, sino también por su agudeza visual y su dirección expresiva.

Nadie diría que este joven hilarante y divertido, siempre dispuesto a hacer bromas y que rehúsa ser llamado de usted, ha dejado boquiabierto a público y crítica, para desconcierto y sorpresa de su propio realizador. Él mismo nos revela qué ha supuesto para él la vorágine frenética de rodar El último justo

manuel carballo

 

Lucía Tello Díaz.- El último justo es su ópera prima, pero en realidad usted tiene mucho bagaje en el mundo cinematográfico. ¿Cómo ha sido su experiencia previa a la dirección de largometrajes?

Manuel Carballo.- Sí, la verdad es que tengo bastante experiencia como técnico y eso ayuda a la hora de afrontar el set. Saber qué hace cada uno y cómo tratar a cada quien facilita mucho el trabajo del director.

LTD.- ¿Cómo ha sido para usted el cambio? No debe ser fácil pasar de formar parte del equipo a ser su cabeza visible.

MC.- Sobre todo es un cambio a nivel de responsabilidad –ríe-. Pero lo he llevado con mucha naturalidad, yo creo que he dado bien ese paso, ayudado por la gente que me rodeaba, por ejemplo el director de fotografía, Javier Salmones, con quien yo ya había trabajado como auxiliar, y tengo que decir que la relación entre él y yo, en concreto, no ha cambiado ni un ápice de cuando yo era su compañero a cuando yo era el director de la película. Creo que éste ha sido un poco el símbolo del tránsito que he hecho, muy orgánico desde mi punto de vista.

LTD.- ¿Por qué se le ocurrió un guión así, por qué centrar la película en un mito de tintes cabalísticos?

MC.- Pues lo primero es que los dos argumentistas de la película me hablaron de la existencia de este mito, el de los treinta y seis justos. Conel ultimo justo dos cervezas delante y una charla amena, en poco rato desarrollamos una estructura muy básica de misterio e intriga que resultaba muy lógica, del tipo “qué pasaría sí...”. La verdad fue muy sencillo, entre comillas, el pensar en una historia de este tipo a partir del mito.

LTD.- ¿Cómo fue la combinación explosiva entre una ópera prima, y un actor de prestigio y larga trayectoria como Federico Luppi?

MC.- La verdad es que me sentí afortunadísimo. El papel que hace y la importancia que tiene en la película son cruciales. Para ese rol necesitábamos un actor que tuviera un carisma extra-cinematográfico, alguien que estuviera casi por encima de la película y, en este sentido, él era el ideal en todos los aspectos. Pocos se me ocurren en lengua hispana que pudieran acometer ese papel con esa altura.

LTD.- ¿Y qué me dice de la relación con el resto del equipo?

MC.- La verdad es que muy bien. Yo soy un tipo bastante sociable, no tuve muchos problemas a la hora de relacionarme con el equipo mexicano ni con el español, igual un poco ayudado por el hecho de lo que antes comentabas, el haber sido cocinero antes que fraile. Esto hace que la cercanía entre el equipo y el director fuera mucha, y me  facilitase muchísimo la labor. Yo por lo menos soy de los que opina que es mejor llevarse bien con tu equipo, que no ser un dictador. En mi caso, cuando era técnico, bajo las órdenes de un dictador hacía las cosas con mucho menos estímulo. Si  estás bien y a gusto, se trabaja más motivado.

LTD.- Como periodista me intriga saber qué motiva a un director para poner a un reportero como eje central de un filme.

MC.- Mira, esta es una pregunta clave en esta película, que nadie me ha hecho todavía –ríe-. Y es porque (voy a hacer una revelación cósmica) el personaje de Diego, que es un periodista de guerra, de alguna manera condensa muchos de los pecados de la sociedad actual, que se caracteriza por tener frente a los ojos todo este horror que estamos habituados a ver en el telediario, pero que se limita sólo a retratarlo, sin interferir en ello. De algún modo, me parecía que esa profesión era simbólica y emblemática de la sociedad de la información en la que vivimos ahora, y por eso mismo paga sus pecados.

LTD.- ¿Y qué nos puede contar acerca de los proyectos futuros?

MC.- Existe un proyecto que se está gestando, que es una película sobre jóvenes viviendo el lado más salvaje de la vida, que sucede en esa época tan pregonada que es la transición y la post-transición. Poco más puedo decir de momento, sólo que va a ser una película muy potente y alejada de El último justo en muchos sentidos, será de otro estilo.

LTD.- ¿Cómo se imagina que va a acoger la audiencia El último justo?

MC.- Yo creo que va a ir bien. Es una película atractiva, visualmente potente y que además por su tipo de trama resulta muy estimulante. Espero que vaya bien y, por supuesto, se la recomiendo a todo el mundo que le guste las películas de misterio.

 

 

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EL DOBLE INGENIO DEL CUARTO MENGUANTE: LUIS PIEDRAHITA Y RODRIGO SOPEÑA

Lucía Tello Díaz

 

 

 

Han llegado muy lejos y parecen no saberlo. Sus expresiones de asombro y su humilde cercanía demuestran que estos dos guionistas jóvenes y perspicaces no han asimilado todavía las mieles del éxito. La crítica se ha rendido a sus pies ante el nacimiento de su ópera prima, La habitación de Fermat, un rompedor y revolucionario proyecto cinematográfico que ha conseguido colocar al cine patrio en una innovadora y refrescante posición indie, al tiempo que con su frescura y transnacionalidad ha logrado convertirse en una inversión más que rentable para su, a priori, descreído productor. El motivo por el que estos dos realizadores de estreno, Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, se han imbuido en el enigmático y claustrofóbico mundo del suspense cinematográfico, a pesar de su paradójica y extensa trayectoria en la comedia televisiva, lo explican con una candidez que les libera del engreimiento y prepotencia de los que adolecen la mayor parte de los profesionales del medio. Ellos son así, ingeniosos e ingenuos, tanto delante como detrás de las cámaras. Esperemos que los presumibles –y esperables- laureles futuros no logren desvanecer, ni un ápice, la gentileza y proximidad que estos dos treintañeros de éxito, que rehúsan ser tratados de usted, consiguen transmitir a sus interlocutores. Sería una pérdida que, a ciencia cierta, ni la mejor magia podría enmendar.

 

 

Los directores de La habitación de Fermat con nuestra redactora

Lucía Tello Díaz.- Tienes fama –a Luis Piedrahita- de ser el “rey de las cosas pequeñas” y, en realidad, hacer una película da al traste con esta teoría que te precede. ¿Cómo se os ocurrió embarcaros en un proyecto de estas dimensiones?

Luis Piedrahita.- La verdad es que los monólogos siempre los he hecho sobre cosas pequeñas, por buscar un estilo; la magia siempre la he hecho con pequeños objetos, y esta película, aunque sea más grande, está hecha sobre una habitación pequeña... Así que algo hay ahí, algo se mantiene.

LTD.- Pero siempre habíais estado en televisión, ¿cómo de repente decidís dar el salto a la gran pantalla?

Rodrigo Sopeña.- Bueno, el cine es una ilusión que uno tiene siempre. Nosotros queríamos hacer una película que pudiera entrarle “por los ojos” a un productor, que dijera “bueno, son sólo cinco personajes dentro de una habitación”. Si hay un productor que no puede levantar eso, es que ya no puede levantar ningún proyecto. Nosotros pensábamos que aunque cinco actores y una habitación era un proyecto con recursos limitados, nuestro trabajo en el guión conseguiría sacarle todo el jugo posible a esos recursos. Por eso hay muchas relaciones entre los personajes, todos ellos ocultan algo que no quieren contar... Lo que hicimos fue ponerles en una situación de tanta presión, tanto física como psicológica, que se dan cuenta de que tienen que contar la verdad si quieren sobrevivir.

LTD.- Habéis mencionado que vuestra película es modesta y, sin embargo está hecha sobre la base de un gran guión. ¿Cómo combináis ambos recursos?

fermat´s room

RS.- Es que, desde el momento en que hay efectos especiales que lo pueden recrear y conseguir todo, el cine cambia. En los años ochenta uno podía ir al cine porque en una película de acción se destruía un edificio, o sucedían cosas muy espectaculares. Ahora, cuando incluso en un anuncio lo podemos ver todo, todo ese avance tecnológico en efectos especiales lleva al público a que valore más el guión. Aunque no debemos olvidar que hay películas como Terminador II que tienen grandes efectos especiales y un grandísimo guión. Es decir, se pueden combinar las dos cosas. Lo triste es cuando haces un buen guión y tienes medios muy por debajo de lo que necesitas. Nosotros hemos hecho una película modesta porque sabíamos que en nuestra primera incursión en el cine íbamos a tener medios modestos, pero hemos tenido la suerte de tener los medios que la película necesita para ser contada, no nos hemos quedado escasos.

LP.- Sí, además es el guión el que levanta una película. Es verdad que los efectos especiales pueden hacerla más grande, pero a veces queda ridículo cuando precisamente sucede lo contrario, cuando hay un mal guión y una película grandilocuente, o lo que es peor,  cuando se tienen pocos medios y además un mal guión... Aunque eso claro, no lo recuerda nadie, pero si quieres yo podría hacerte una lista de películas de este tipo.

LTD.- Escribir y dirigir son dos ámbitos distintos ¿por qué, a pesar de la complicación que esto supone, decidisteis escribir el guión y, al mismo tiempo, dirigir La habitación de Fermat?

LP.- En verdad lo ideal sería que quien mejor escribe, escriba; y el que mejor dirige, dirija. Eso pasa mucho en Estados Unidos porque, como el mercado es tan grande, cuando uno escribe lo hace para millones de personas y, cuando uno dirige, lo hace también para millones de personas. Pero aquí en España el mercado funciona de otra manera, de forma más torpe.

RS.- Sí, la figura del director de encargo aquí prácticamente no existe

LP.- Claro, y si quieres que en España dirijan un guión tuyo tienes que llevarlo y espolear el proyecto. Aquí es muy difícil que encuentres a alguien tan ilusionado como tú, que lo has escrito, como para que saquen adelante la historia. Cosa que en Estados Unidos no pasa, allí uno escribe, y luego llega otro súper ilusionado y saca ese guión con la misma fuerza que el que lo escribió.

RS.- En nuestro caso ambos habíamos vendido guiones de largometrajes a productoras. Como guionistas habíamos cumplido; pero claro, ese proyecto se quedaba allí y ¿quién lo iba a dirigir? No había un director que se encargara de leer y dirigir esos guiones, por lo que el proyecto se quedaba encima de la mesa. La verdad es que el director es el único que está desde la primera letra que se escribe hasta que la película se estrena en el último país en que se estrene. Por eso nos embarcamos en dirigirla, porque otros proyectos anteriores que habíamos escrito, no se habían llegado a hacer.

LTD.- Supongo que el hecho de ser dos directores os supondría alguna que otra dificultad añadida, ¿cómo habéis vivido la experiencia de codirigir?

LP.- En verdad ser dos fue para nosotros una ventaja. De hecho, no sabemos cómo hace la gente que dirige sola –ríe-. 

LTD.- Esta es una película que me ha gustado mucho, esencialmente, por el hecho de que ambos seáis guionistas. Allen o Wilder, dominan el arte cinematográfico por saber escribir muy bien. Y es que existen dos frases en La habitación de Fermat que resultan apasionantes. La primera no tiene desperdicio: “La presión puede convertir el polvo en carbón o en diamante. -¿Eso es de Arquímedes? -No, de MacGyver”. Esa frase sólo se le podía ocurrir a un buen guionista.

 

RS.- Lo cierto es que esa frase es de MacGyver de verdad, de la tercera temporada, es más, te diría que del mejor episodio de la tercera temporada, porque la serie tiene una maravillosa primera temporada, una también maravillosa segunda temporada y, en la tercera, empieza a bajar el listón y al final ya hace un invento por capítulo, que eso ya es tremendo. Pero en ese capítulo genial dice esa frase, así que, es de verdad, lo dice MacGyver.

LP.- Además es un capítulo que tiene bastante que ver con La habitación de Fermat, porque habla de un concurso universitario de sistemas de cerrar puertas y no poderlas abrir, y ahí estaba la frase de “la presión es impredecible, puede convertir el polvo en carbón o en diamante”.

directores de Fermat´s roomLTD.- La segunda frase parece haber nacido con vocación de convertirse en la afamada “Nadie es perfecto”, y es la que dice: “El mundo está como estaba”. Es una afirmación rotunda y muy buena para concluir una película.

RS.-Nosotros hemos hecho una película con un perfil modesto, ya lo hemos dicho, y no queríamos que al final pareciera que habíamos cambiado el mundo con la película. Los cuatro personajes viven una gran aventura, pero el mundo está como estaba, realmente esas personas no pasarán a la historia de la humanidad, han vivido una experiencia que no es positiva, no han vivido algo épico como los 300. Como dice Luis, “han vivido un fin de semana truncado, un mal rollo”.

LTD.- Alejo Sauras ha mencionado que el rodaje resultó mucho más agotador física y psicológicamente de lo que, en primera instancia, esperaba. ¿También vosotros sentisteis que surgían más inconvenientes de los que habíais imaginado?

RS.- Uno de los mayores inconvenientes que encontramos fue que nosotros pedimos una habitación que disminuyera de verdad, y que fuera implacable. Sabíamos que visualmente la habitación tenía que ser algo mortífero, no podía ser el típico decorado de serie, no, tenía que ser de verdad. Y claro, cuatro paredes móviles, que se mueven realmente, arrastrando trípodes, micrófonos... vamos, toda la cacharrería de cine, pues era muy complicado. Cada vez que hacíamos una nueva toma, había que volver todo atrás: todos los muebles, los focos, todo. Y entonces era complicadísimo, repetir y encima rodando con dos cámaras... Al final la habitación no medía ni tres metros cuadrados, en ella había cuatro actores, quince personas de equipo... Fue muy, muy duro. Pero como la película es angustiosa y la idea es que están sufriendo mucho, todo este sufrimiento está integrado en la trama. Por tanto, se transmite y queda bien.

LTD.- Respecto al género de La habitación de Fermat, ¿cómo definiríais la película?

RS.- Nosotros si tuviéramos un videoclub, la pondríamos en la estantería de misterio, ¿verdad?

LP.- Sí, aunque realmente es una película de acción de interior –ríe-.

LTD.- Lo que es curioso es que, en contra de la regla general, en vuestra película no hay exceso de vísceras y sangre...

RS.- Sí, es cierto. Ahora, hay muchas películas de terror más psicológico, en la línea de Seven, pero que también tienen sangre. Lo raro es una película como la nuestra, en la que no hay una gota de sangre. Lo que causa mal efecto es darle al espectador lo mismo siempre. Si estás viendo efectos especiales en televisión, en los anuncios y en todas partes, pues te apetece ir al cine a ver algo distinto, que no sea lo típico.

LTD.- Otra pregunta de casi obligada realización, es el hecho de que eligiérais como protagonistas a matemáticos, ¿por qué esa elección?

LP.- Realmente nosotros somos de letras puras, pero las matemáticas no son importantes en la película, son como una excusa. Los personajes son matemáticos pero no hace falta saber matemáticas para entender la película. Es como si para entender los Simpson hubiera que saber de física nuclear: pues no, Homer trabaja en una central pero no hay que saber nada de física nuclear  para ver los Simpson –ríe-. En este caso, las matemáticas sólo son la profesión de estos señores. Además, los enigmas que se plantean no son matemáticos, aunque sí lo sean los personajes.

RS.- Los personajes de esta película tienen que pasar de ser muy fríos al principio a muy pasionales al final, y eso es un elemento común a los matemáticos, sobre todo a los grandes que han pasado a la historia, pues muchos eran muy disciplinados pero también tenían vidas muy tormentosas. Esa es una de las razones por las que escogimos esa profesión, realmente nos fascinó el personaje del matemático para utilizarlo en nuestra película

LTD.- Ahora una pregunta para cada uno... A ti Luis, después de haberte visto cosechando éxitos y sonrisas desde que te iniciaras en El club de la Comedia con tus “galletas de arena”, parece que las perspectivas profesionales que en principio se te habían atribuido, han variado sustancialmente ¿cómo ves tu futuro en este momento?

LP.- Pues creo que el truco está en hacer lo que te apetezca siempre. El humor es para mí una actitud ante la vida,  algo que siempre me ha gustado hacer y que es un buen ingrediente para cualquier otro tipo de historias. De hecho, en La habitación de Fermat hay tres momentos de humor que funcionan muy bien dentro de una película de suspense. Si hubiéramos hecho una comedia y sólo hubiera esos tres momentos de humor, sería un fracaso –ríe-. La magia es una afición que me gusta, que la practico y que la haré a mis amigos y a los que estén ahí, pero no soy mago profesional en absoluto. Y el cine es algo en lo que veo que hay tanto que aprender, y tantas posibilidades, que habrá que tirar por ahí... Pero nunca dejar de hacer televisión. Eso lo comentamos mucho Rodrigo y yo. Y es mucha gente piensa que el cine es primera división y la tele es segunda división, pero no. Son deportes distintos. En televisión puedes enseñar cosas que no podrías hacer en el cine, por ejemplo, el programa de magia que dirigimos Rodrigo, Jorge Blas y yo; no podríamos hacerlo en cine, porque pasaría a ser ficción. Hay cosas que sólo se pueden hacer en televisión y nosotros no tenemos pensado dejarla. Sí seguiremos haciendo cine, porque, como he dicho, hay mucho que aprender y muchas posibilidades.

LTD.- Y a ti Rodrigo, como asturiano que eres, ¿cómo ves los medios audiovisuales y la industria cinematográfica en Asturias? Porque en Galicia, de donde es Luis Piedrahita, sí existe una plataforma cinematográfica con bastante robustez.

RS.- Pues me has hecho una pregunta absolutamente objetiva –ríe-, aunque no creo que pueda contestarla correctamente porque yo nunca he trabajado en Asturias, aunque el hecho de que yo nunca haya trabajado allí seguramente responda a tu pregunta –ríe de nuevo-. Siempre he trabajado en Madrid y, lo que sí veo, es que ahora mismo Asturias está en muchas pantallas, de distintas formas: desde La torre de Suso hasta la última película de Garci  -Luz de domingo-, que se estrena al mismo tiempo que la nuestra, está Woody Allen rodando en Oviedo y Avilés,  está El Orfanato, rodada en Llanes y en la que el mismo guionista es asturiano... Por lo tanto, yo lo que veo es que de repente, desde que yo me he ido, se han puesto a hacer cine a mis espaldas –ríe-. Nosotros vivimos en Madrid, donde sí que hay recursos, medios y de todo, y sin embargo la película se ha hecho en Barcelona porque hay dos actores catalanes, el interés de una cadena como TV3 y bueno, todo se podía hacer allí cómodamente. Así que al final, las cosas se acaban haciendo en el sitio donde más facilidades te dan y donde todo resulta más cómodo.

LTD.- Finalmente, ¿qué esperáis que encuentren los espectadores al acudir a ver La habitación de Fermat?

RS.- Pues en verdad, queremos que durante hora y media los espectadores se entretengan, se involucren en los enigmas y en los juegos de ingenio y, por supuesto, que lo pasen bien. 

 

 

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DE VICENZA A ANDALASSIA: AMY ADAMS, LA MUJER QUE DIO VIDA A LA PRINCESA GISELLE

Lucía Tello Díaz

 

 

Tiene poco más de la treintena y ya posee un palmarés digno de elogio. A pesar de haber sido galardonada con el Premio Especial del Jurado en Sundance y ser nominada al Oscar por su papel de Ashley en Juneburg, en sus ojos brilla la cándida inocencia infantil que tan pronto pierde la mayor parte de la gente. Su frescura, su taimada belleza y su dulzura, explican que Disney haya hecho de Amy Adams la nueva princesa de su factoría de cartoons. Trasmutada de dibujo bidimensional a mujer de carne y hueso, esta joven natural de Vicenza –Italia- presenta ahora la apuesta navideña de la mítica casa de animación, Enchanted, un proyecto innovador en el que los cuentos se reinventan a sí mismos a través de un curioso reajuste de los convencionalismos de los fairy-tales. En su visita a España Adams, esta pelirroja con reminiscencias a Nichole Kidman, habla de lo que le ha supuesto encarnar a la princesa de Andalassia, Giselle. Un personaje de lujo que le ha hecho sentir, con más razón que nunca, decididamente “encantada”.

amy adams

Lucía Tello Díaz.- En los últimos años ha trabajado en muchos proyectos cinematográficos de muy diversa índole, ¿qué le interesó más del filme de Kevin Lima que ahora presenta?

Amy Adams.- Lo cierto es que, cuando leí el guión, me encantó la idea de hacer algo tan distinto a lo que había hecho con anterioridad. Además quería hacer una película que pudieran ver mis sobrinos y que estuvieran orgullosos de ella. Creo que ellos van a disfrutar mucho con Enchanted, la historia de Giselle.  

LTD.- Resulta sorprendente poder verla en registros tan dispares. Si hace un par de años la veíamos nominada al Oscar por su participación en la película Juneburg, en un papel eminentemente dramático, ahora la vemos metida en un papel completamente distinto. ¿Fue complicado abordar un personaje como Giselle?

A.A.- Es cierto que Giselle es un personaje completamente distinto a los papeles que había hecho anteriormente, pero creo que mi trabajo implica precisamente eso, afrontar nuevos personajes. Por supuesto que estudio cada personaje y aquellos elementos con que interpretarlos, pero yo siempre estoy intentando coger distintos personajes, con distintos roles y muy diversas experiencias vitales, para poder convertirlas en historias reales.

LTD.- Giselle parece ser un personaje cercano al sueño, me atrevería a afirmar que es la fantasía de casi toda niña. Sin embargo, interpretarla no debió resultarle tan excitante y sencillo, ¿no le supuso alguna dificultad interpretar a un personaje como ella, que baila, canta y vive siempre con una amplia sonrisa?verdadero amor

 

A.A.- Pues sí –ríe-, la verdad es que a veces no me encontraba como para reír... Interpretarla era bastante complicado la mayor parte de las veces. Pero la verdad es que Giselle es muy contagiosa, así que comenzaba el día sintiéndome de una determinada forma y lo terminaba de un modo muy distinto, muy optimista y queriendo comerme el mundo.

LTD.- ¿Y qué me dice del vestuario Giselle? ¿No le resultaron realmente incómodos los trajes que debía llevar durante toda la película? Al verla el espectador no puede sino pensar en usted y en lo mucho que debieron pesarle esos vestidos.

A.A.- ¡Gracias! –ríe-. Mucha gente piensa que el vestuario simplemente era abombado y divertido, pero lo cierto es que pesaba veinte kilogramos y medio. Los trajes nos llevaron a varias discusiones, y no siempre las gané. Así que, sí, era un elemento difícil del rodaje, aunque también es cierto que es bastante divertido verlos en la gran pantalla.

 

LTD.- Como usted afirmaba, Giselle es una persona eminentemente optimista y vital que cree, por encima de todo, en el amor verdadero. ¿Cree usted también en este tipo de amor?

amy adams

A.A.- Sí, absolutamente. Creo que no siempre sucede, pero sería horrible pensar que no existe.

LTD.- Susan Sarandon, Patrick Dempsey, James Marsdem, todos los actores que integran el reparto de Enchanted parecen encajar a la perfección y transmitir cierta complicidad y química. ¿Cómo fue el ambiente de rodaje?

A.A.- La relación con el resto de los actores fue maravillosa. Trabajamos juntos de forma realmente cercana, sobre todo por los números musicales, tuvimos que emplear mucho tiempo para hacer los números de forma conjunta y ajustada. Fue una experiencia realmente extraordinaria la que sentí con el resto del reparto.

LTD.- ¿Qué es lo que los espectadores van a encontrar en el cine al ver Enchanted, la historia de Giselle?

A.A.- Pienso que los espectadores van a adorar los elementos de sorpresa de la película. Además creo que llegarán a las salas con muchas expectativas y que saldrán habiendo tenido una experiencia completamente distinta de la que se habían imaginado.

 

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CUANDO LA MAGIA HACE DE UN NIÑO UN GRAN ARTISTA. KEVIN LIMA

Lucía Tello Díaz

 

 

No posee el reconocimiento que merece y no parece importarle. Al verle, nadie creería que se trata de uno de los animadores más prestigiosos de la factoría Disney, a quien debemos la fantasía que nos ha transportado a mundos tan dispares como el sofisticado de 102 dálmatas o al salvaje de Tarzán. Introducido en el mundo del diseño desde la década de los ochenta, este escritor, animador y director ha sido capaz de despertar al genio de la lámpara con guiones como el de Aladdin, e incluso ablandar el corazón de un monstruo o una mujer pez en animaciones como La bella y la bestia y La sirenita. Enamorado del mundo de la magia desde que viera El libro de la selva, cuando un momento de revelación vocacional alcanzó la pueril mente de un Lima que apenas contaba con un lustro de edad, este hombre sereno, cercano y cordial no ha cejado en su empeño de convertirse en director del noble arte del movimiento aparente. Encarnando la imagen del típico self-made man capaz de crearse a sí mismo, este realizador norteamericano nos demuestra que, aunque imposible en la teoría, la felicidad existe y está en nuestras manos alcanzarla.

 

encantada, la historia de giselle

Lucía Tello Díaz.- Enchanted, la historia de Giselle es una película complicada en la que se mezclan distintos formatos y distintas tramas. De hecho, se podría decir que existen tres filmes diferentes dentro de una misma película: uno de animación clásica, uno de animación tridimensional y una comedia romántica. ¿Le supuso muchas dificultades añadidas el dirigir una película tan compleja?

Kevin Lima

Kevin Lima.- Sí, es realmente difícil dirigir una película como Enchanted, la cual está compuesta de hasta cinco películas distintas: una comedia romántica, un musical, una película de acción, un filme animado en 2D y otro en 3D. Fue muy difícil llevarlas todas adelante. Si piensas en las películas clásicas de Disney, te darás cuenta de que Enchanted las reúne todas en la misma acción, y eso no sucede muy a menudo. Fue un desafío, un gran desafío.

LTD.- En cierto sentido, se puede decir que es una película muy innovadora, no sólo en forma sino también en contenido. ¿De todas las cualidades de este film, cuál  fue la que más le atrajo de este proyecto?

KL.- Enchanted se me presentó como el proyecto perfecto. Toda mi vida he querido ser diseñador de animación. Desde que tenía cinco años y vi El libro de la selva  me dije: “quiero ser animador de Disney”. Lo más sorprendente es que sucedió, lo conseguí. Con esto quiero decir que, a pesar de que ya había dirigido un par de películas de animación como Tarzán y algunas películas de acción, Enchanted fue como un matrimonio perfecto para mí, donde fusionar las dos facetas, animación y acción. Además sabía que podía cuidar de los personajes desde el estudio, hacer querer a las imágenes y pensar en  las personas correctas para la película.

LTD.- Usted ha trabajado como escritor para películas como Aladdin u Oliver y compañía, ¿por qué en el caso de encantada el guión no corre a cuenta suya?

KL.- Bueno, es que realmente no soy un escritor en sentido estricto, porque cuando colaboro en las historias suelo dedicarme a los story-boards y no tanto al guión. Es más bien dibujarlas, y no tanto escribirlas. Sin embargo, soy muy colaborador en la elaboración de las películas. Por ejemplo, con el guionista de Enchanted trabajé durante nueve meses, introduciendo los kevin limadistintos niveles de las imágenes dentro de la película. Porque la primera lectura que tuve del film fue la historia de una princesa que se transportaba a la vida y se convertía en una chica real. Era una idea, pero no una imagen Disney. Así que entonces empecé a introducir elementos como una bruja malvada, una manzana envenenada, es decir, intentando establecer la conexión, el matrimonio por así decirlo, entre la animación y la acción.

LTD.- La película rompe con muchos convencionalismos que anteriormente estaban vigentes, lo cual parece indicar que la infancia y juventud ha cambiado bastante en los últimos años. ¿Es más difícil hacer películas para los niños de hoy?

KL.- Sí, es más difícil, especialmente en la forma de narrar la acción, porque los niños hoy en día ven películas en casa que están muy lejos de la forma de comprensión tradicional. Ellos ven grandes películas de acción con sus familias, así que tienen un sentido distinto de cómo deben ser narrados los relatos. Así que es difícil contar una historia, especialmente en el caso de ésta en el que se vuelve a un planteamiento clásico. En este aspecto descubrí que si añadía un nivel de parodia a la historia, de alguna forma la película se convertía en más atractiva. Tengo el convencimiento de que así será para los espectadores.  

 

 

 

 

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LA MALDICIÓN DE LA CARNE SEGÚN TÉCHINÉ

Lucía Tello Díaz

 

 

André Téchiné sabe que ha hecho una gran obra y actúa en consecuencia. Hasta ahora no había puesto tanto de sí mismo en una película y por ello en su actitud se puede atisbar una extraña mezcla entre soberbia y retraimiento, entre complacencia y expectación. Y es que el filme que ahora presenta en España, Los testigos, no podría ser más personal, una entrega que sin duda invita a una prudente delectación. Quizá por ello este director galo de Valence-d'Agen se mantiene a cierta distancia de su obra, considerándola la más íntima y atrevida de todas las efectuadas en sus más de veinte años de carrera. En esta ocasión, el afamado realizador de Los juncos salvajes nos retrotrae a un París convulso de una década mítica, la de los ochenta, donde la carnalidad de las pulsiones vitales se vio amenazada por una epidemia desmedida y precipitada como lo fue, y sigue siendo, el SIDA. Con la distancia que le otorgó el tiempo y con la sinceridad que caracteriza a su obra, Téchiné entra a golpe de verismo en la conciencia de un público que peca en exceso de olvido ante la realidad. Suerte que siempre se pueda contar con el recuerdo de los testigos.

andre techine

 

Lucía Tello Díaz. El guión de Los testigos resulta a todas luces personal e íntimo, ¿cómo surgió la necesidad de escribir un texto como el de su actual película?

André Téchiné. Hace mucho tiempo que tenía ganas de tratar este momento histórico, o mejor dicho, este trauma histórico que fue la llegada del SIDA, pero para tratarlo con claridad necesitaba distancia, distancia para superar el duelo, el sufrimiento que había tenido por la cantidad de amigos perdidos. Este era un tema que me había afectado tanto personal como generacionalmente. Porque creo que esta pertenencia a la generación del SIDA es muy importante, sobre todo después de haber vivido los años setenta, unos años de liberación sexual. Después de todo aquello se dio un gran cambio, y era ese cambio lo que me interesaba y lo que quería llevar a la gran pantalla. Sobre todo porque me parecía interesante el hecho de que pareciera que todos nuestros miedos occidentales hubieran caído en el abismo del SIDA, como un oprobio hacia las minorías, los homosexuales, los toxicómanos…

LTD. ¿Y por qué realizar un filme así actualmente?

AT. Porque este tema tabú, con tantos prejuicios y tantos miedos que ha suscitado, no ha cambiado mucho en este tiempo. Siguen existiendo muchos principios que no han evolucionado. Se ve, por ejemplo, en las donaciones, ya que las donaciones que se hacen al cáncer son muchísimo mayores que las que se hacen al SIDA, y creo que esto se debe a que el SIDA sigue tocando a lo sexual, a lo íntimo, y por tanto sigue chocando contra algunas resistencias lejanas y profundas. Por eso me parecía útil hacer la película  ahora, porque es un tema que todavía está sorprendentemente vivo y es muy tenaz, no sólo en el momento que se cuenta en la película, sino incluso aún más en el actual, si tenemos en cuenta que ya no sólo están amenazadas las parejas homosexuales, como por aquel entonces, sino que ahora lo están tanto heterosexuales como homosexuales. De hecho, si vemos las estadísticas, las cifras de cómo afecta el contagio de este virus a las parejas heterosexuales son alarmantes. No quería hacer sólo una mirada al pasado, un deber de memoria, sino que me parecía algo totalmente pertinente en la actualidad porque considero que la situación sólo ha cambiado en apariencia.

LTD. Teniendo en cuenta el tema y el tratamiento que usted hace de él, algunos sectores han indicado que Los testigos es su película más “militante”, a pesar de que cueste relacionarle a usted con este tipo de cine…

AT. Es un punto de vista que respeto porque creo totalmente en la libertad del espectador y no me gusta en absoluto entregar un “libro de instrucciones” con mis películas. Creo que el espectador debe ser libre, pero me cuesta mucho imaginar que hago una película “militante”. Es cierto que el personaje de Michel Blanc (Adrien), se va convirtiendo en militante a lo largo de la película, que va descubriendo su causa por la enfermedad de este ser querido, que le afecta mucho y se va apropiando de él. Digamos que su impotencia como médico desemboca en una especie de arma que le convierte en una persona “militante”. Pero también es cierto que no creo que esta película lo sea en modo alguno, sobre todo porque, desgraciadamente, no creo que el cine sirva para cambiar el mundo.

LTD. El reparto en la película destaca por la extraordinaria combinación de actores consagrados como Emmanuelle Beart o el propio Blanc, con actores inexpertos como Johan Libéreau. ¿Por qué decidió entremezclar así el plantel de Los Testigos?

AT. En verdad, he de reconocer que me costaría muchísimo rodar con actores muy conocidos, de los que se ven en todas las películas, yaandre techine que, sobre todo en el cine francés (que a pesar de ser muy productivo es muy hexagonal) siempre tienes la sensación de ver las mismas caras, lo que haría que la película perdiera frescura, credibilidad. Si se ven siempre los mismos actores, haciendo además composiciones muy parecidas, da una sensación que yo no quería para esta película. El hecho de entremezclar a estos actores conocidos, a estas “estrellas”, con la gracia y la torpeza de los actores que empiezan, aporta muchísimo a los dos. Aunque no sea voluntario, los inexpertos refrescan a los veteranos. De hecho, delante de un actor debutante las “estrellas” no pueden actuar de la misma manera, y creo que esto también es muy útil para el que empieza, porque es muy enriquecedor para él enfrentarse a una nueva experiencia. Y creo que entre ellos se crea una electricidad, una especie de cortocircuito, algo muy vivo, una corriente de vida que es lo que yo busco, porque a mí lo que me interesan son las vidas, y se crea una corriente de vida muy particular entre la estrella y el actor que empieza. El personaje de Manu, por ejemplo, no podría haberlo hecho con alguien profesional, porque es un personaje que no se plantea nada, es sólo alegría de vivir, que trastorna al resto por cómo aparece, y yo lo único que le pedía es que fuera feliz, luminoso, infantil e inmaduro.  Creo que el hecho de ser un actor profesional te impide ser inmaduro.

LTD. Se dice que, entre los títulos barajados para la película, tuvo en cuenta el de La Tempestad. ¿Por qué optó finalmente por el de Los testigos?

Es cierto que pensara en ese título, porque quería darle un ritmo que diera la sensación de que arrastrase todo a su paso, como una tempestad. Además, estuve a punto de llamar a la película así porque hay un cuadro de Giorgione que me gusta mucho y una obra de Shakespeare con ese mismo nombre, pero quizá por eso me di cuenta de que tenía demasiadas referencias y decidí llamarla Los Testigos. Sin embargo, sí que podría haberse llamado del otro modo porque estábamos todos encogidos en esa velocidad de tormenta, incluso en la televisión, con ese tono alarmista y esas imágenes que nos ayudaba a la precipitación de nuestros miedos.

LTD. En referencia a esa velocidad de la que habla, es cierto que en Los testigos el ritmo es trepidante, sobre todo en la segunda mitad de la película. ¿Por qué eligió este tipo de montaje vertiginoso?

AT. Es cierto que es trepidante, y en parte es porque no quería hacer una película melancólica. Además el ritmo actúa como una especie de constatación de la aceleración relampagueante de la epidemia del virus, de cómo se iba propagando entre los seres humanos. Porque esta es fundamentalmente una película sobre seres humanos que son conscientes de lo poco que son cuando se tienen que enfrentar a lo orgánico de un virus. Por tanto, el ritmo es el de una película de acción porque realmente narra la historia de unos personajes que se han visto superados por la realidad, y me parecía que se correspondía muy bien con lo que yo había visto a mi alrededor, lo que o había vivido, y esta intrusión del SIDA en la vida era como un Mars Attacks!,  como si hubiéramos tenido un ataque marciano. Era como si todos los miedos, todas las reprobaciones que existían, se hubieran metido en la vorágine de esta celeridad, en el movimiento de la velocidad del pánico histórico y biológico de la película. Este era el sentimiento que yo tenía en aquella época, como si estuvieras en una película catastrofista, un espectáculo de horror en el que te sentías impotente viendo cómo todo se hundía a tu alrededor.

LTD. A pesar del trasfondo devastador del SIDA, usted aborda el final del film sin sentimentalismos ni dramatismos. ¿Por qué ese enfoque?

AT. Porque no quería que el personaje de Michel Blanc, al final de la película, se encontrara encerrado en su propia impotencia ante la situación, sino que quería que descubriese una causa por la que luchar, el SIDA, un combate por el que decidiera seguir adelante. A partir de entonces la enfermedad se convierte en una razón estimulante para vivir. Pero además decidí que en el mismo lugar donde había conocido a Manu conociera a otro chico, a un americano que ha venido a París para conocer a los padres de su pareja, que ha muerto también de SIDA, a pesar de que los padres de él no quieran recibirle, un fenómeno muy normal en la época al que yo mismo asistí. Este chico se da cuenta de que está en un jardín público y se plantea acabar durmiendo en un banco o lo que sea. Por tanto, digamos que esta negrura horrible de la enfermedad, crea lazos, conexiones de amistad muy fuerte. Por eso, aunque pueda parecer paradójico y extraño, gracias a esta enfermedad Michel Blanc puede crear puentes con este nuevo amigo americano. Por tanto, es como si se creara una nueva solidaridad entre los cuatro personajes al final, porque los cuatro sencillamente se dan cuenta de que son mortales, y esto es lo que hace que sean solidarios y que decidan dar una nueva forma a su vida.

 

 

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LAS SIETE VIDAS DE ANABEL ALONSO

Por Lucía Tello Díaz

 

Tiene muchas tablas y eso se nota. Lleva años engatusando a un público que la adora. Por televisión, teatro, cine o doblaje, esta actriz de Baracaldo se ha ganado el aprecio de los espectadores a pulso. Con una voz dulce inconfundible, un sentido del humor siempre amable y las ideas muy claras, Anabel Alonso habla en exclusiva para nosotros aprovechando la promoción de su último largometraje, Atasco en la Nacional, donde interpreta a Soledad Montoro, una mujer cansada de tantas responsabilidades, que sólo clama por tener quince días de descanso.

anabel alonso

 

Lucía Tello Díaz. Se dice de usted que es una workholic o adicta al trabajo, y es que realmente su currículum abruma, ¿cómo consigue compaginar tantas y tan distintas actividades?

 

Anabel Alonso. Realmente es una suerte poder abarcar tantos ámbitos. Cuando a veces me preguntan qué prefiero, siempre digo que poder intercalar todos los medios es maravilloso. Que te llamen tanto de un ámbito como de otro es un logro. Es cierto que quizá antes sí que eran más compartimentos estanco, pero ahora afortunadamente hay mucho trasvase y, si se tiene la suerte como yo, de poder defenderte en todos, resulta genial. Ahora bien, al final todo esto son los resultados, o gustas o no gustas, la oferta y la demanda es así de cruda. Y realmente, si vas intercalándolos y vas funcionando, ése es el truco, ni más ni menos.

LTD. ¿Siente predilección por alguno de ellos?

 

AA. Si tuviera que elegir en cuál de ellos estoy más cómoda, sería difícil... Porque yo empecé en teatro, de ahí pasé a la televisión donde me he movido prácticamente los últimos quince años, intercalando con cine, por supuesto. Entonces, son tres medios tan distintos a la hora de trabajar... Por ejemplo en teatro, tienes un mes y medio de ensayos  en donde puedes probar, cambiar, equivocarte, buscar, y cuando estrenas la función, no se acaba tu trabajo, sigues encontrando hasta el último momento que se cierra el telón. En televisión, todo es el resultado inmediato, es la rapidez, es tener oficio, es tener resortes, es ser rápida. Y el cine es como el encaje de bolillos, es el mínimo detalle, es la sinceridad... Entonces son tres maneras de hacer tan distintas, tres trabajos tan diferentes, que poder hacerlo todo es el complemento perfecto. Hombre, el teatro tiene algo de esencial en este trabajo, por eso le tengo cierta debilidad.

LTD. Háblenos de Soledad Montoro, su personaje, ¿le fue difícil interpretar a una mujer como ella?anabel alonso

 

AA. La verdad es que para interpretarla me basé en algunos referentes. Creo que el primer referente en que me basé fue en las madres, porque, a qué madre no le hemos oído culpar al marido de todo lo que le pasa; decir que todo lo bueno que tienen los hijos es suyo, o cosas como: “si no fuera por mí, no sé qué sería de esta familia”, “el día que me líe la manta a la cabeza yo no sé qué va a ser de esto”... Todas estas cosas, las tenemos en la cabeza, creo que es el “fraseario” de las madres. Eso fue como un embrión. Indudablemente, esta mujer, Sole, está en una situación límite, trabajando durante los 350 días restantes, sin días de fiesta como todas las amas de casa, que trabaja de lunes a domingo las veinticuatro horas del día, y ve que va a tener quince días en que no va a cocinar, ni fregar, ni hacer las camas, y va a tener servicio de habitaciones –lo más que le puede pasar-, y ve que todo se va al garete... Pues todo eso a ella le estresa.  Aparte de todo esto, también he cogido referentes de ciertas películas europeas, como Divorcio a la italiana, cierta manera de hacer un poco extrovertida y de mujer de carácter, que podría tener cierta comunión con este tipo de personaje.

 

LTD. Un personaje que, por cierto, no tiene nada que ver con el que interpretó en Kika... ¿Con Almodóvar cuándo?

AA. ¡Ojalá! –ríe- ¡Me encantaría! Yo se lo digo siempre, y es que hace ya catorce años desde que trabajé con él en Kika. Sé que hubo muy buen entendimiento entre nosotros, pero me encanta que sus guiones e historias vayan por otros derroteros...  Puede que se coincida, porque con Cecilia [Roth] desde que hizo Laberinto de Pasiones, no había vuelto a coincidir hasta Todo sobre mi madre; o con Victoria [Abril], no ha vuelto a trabajar desde Kika; con Carmen [Maura] estuvo sin trabajar muchos años... Y son mujeres y personajes muy emblemáticos. Ojalá se dé de nuevo la circunstancia. Yo, cuando él quiera, sabe que aquí estoy, disponible para lo que quiera.

 

LTD. A veces las actrices se quejan de la ausencia de guiones pasados los veinte años, sin embargo, en su caso podría decirse que es al revés, su fama va en aumento. ¿Ha sentido usted esa injusta presión que padecen las mujeres en esta industria?

 

AA. Afortunadamente, y toco madera –literalmente- le suele pasar eso al tipo de actriz que es la protagonista de la película, que de veinte a treinta años, hace los papeles protagonistas de las películas. Pero yo siempre he sido una actriz de las que han llamado “de carácter” o secundaria, que de vez en cuando me tocan papeles protagonistas en cine, pero que es un tipo de mujer no basada en un físico, como las protagonistas, quienes, cuando llega una edad, necesitan un tiempo de reajuste. En tanto en cuanto el tipo de personajes que yo he hecho no han sido del tipo protagonista, porque tampoco soy guapa...

LTD. No diga eso...

 

AA. Es que lo sé, no es físico. Mira, yo hice Los ladrones van a la oficina con 28 años, y ahora tengo 42, y realmente no he notado un cambio físico en este sentido. Quizá también es la suerte que me acompaña, pero sí que depende del tipo de personajes que te hayan dado. Considero que cuando he sido la “guapa” de la película, aunque suene raro decirlo, sí que hay unos años de ajuste. 

anabel alonsoLTD. ¿No cree que más que por el físico, sea porque usted no se ha dejado nunca encasillar como sí han hecho otros actores?

 

AA. Bueno, pero es que yo me adapto a todo lo que viene. Sé que hay compañeros que o les ofrecen un tipo de trabajo, o no lo hacen. Yo sí que, en este sentido, “valgo para un roto como para un descosido”. Que quieren que seas la vecina, pues bien; que ahora tienes que interpretar una madre de familia, pues lo soy; que me toca la asesina, pues lo hago –ríe-. Me gusta mucho mi trabajo, y por ello siempre me enamoro de los personajes que me ofrecen. No tengo prejuicios a la hora de aceptar ningún tipo de personajes.

LTD. ¿Y cuáles van a ser sus proyectos futuros?


AA. En principio rodar una película con Pablo [Carbonell] que se titula Ángeles S.A. Es de Eduard Bosch, y están Silvia Marsó, y la niña María Isabel, que será la protagonista, junto con Pablo, que hace de su padre. Es un poco un tipo como el que se hacía antes, porque en España no ha habido películas sobre niños artistas desde Parchís, Marisol o Joselito, es decir, estrellas infantiles musicales. Al igual que Atasco en la Nacional entronca con ese tipo de cine que se hacía en los años sesenta, que hay que recuperar y que hay una generación de espectadores que no lo conoce, y se lo puede pasar muy bien. También empiezo esta semana la grabación de una serie para Antena 3 que se llama La familia mata, se emitirá a finales de agosto o principios de septiembre, aunque luego todo cambia mucho. Afortunadamente también tengo otros proyectos para teatro, ya el año que viene...

LTD. Finalmente, y en vista de las ruinosas vacaciones que se ilustran en la película, ¿cuáles serían sus vacaciones perfectas?

AA. Serían en un lugar donde no me conociera nadie. Simplemente, me da igual en mar o en montaña, estar rodeada de gente y que no me conozcan. Mientras no me reconozca nadie, para mí es descansar.

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INCOMBUSTIBLE CARBONELL

Por Lucía Tello Díaz

 

Inconfundible carácter de la industria mediática de nuestro país, Pablo Carbonell, no deja indiferente a nadie.pablo carbonell Divertido, dinámico y dispuesto a dar una sonrisa por respuesta, este gaditano polivalente se enfrenta a la vida con los resortes que le han dado la experiencia y su bagaje: el humor. Incapaz de estar quieto ni un momento, quien fuera solista de los Toreros muertos, ha sabido reciclarse para dar paso a un actor consolidado y respetado en el entorno cinematográfico. Con un bautismo de fuego en la realización como lo fue Atún y chocolate, quien amenizara las radios de los años ochenta con sus irreverentes canciones ha demostrado que en la vida no hay nada dicho, y que todo se puede alcanzar, “caiga quien caiga”.

 

Lucía Tello Díaz. Su compañera Anabel Alonso, habla de usted como un hombre “multimedia”, y en efecto lo es: músico, reportero, cómico, director de cine, escritor y actor. Debe ser difícil hacerlo todo, y además hacerlo bien.

Pablo Carbonell. Hago muchas cosas para intentar escapar del aburrimiento, aunque supongo que si hiciera una muy bien, no haría las demás, pero creo que las demás me ayudan a hacer las otras... Por ejemplo, hacer tantos dibujos de pequeño, me ayudó a poner caritas; después descubrí que con las caritas no se va a ningún lado, que hay que tener mundo interior y algo de “morro” para vender mis ideas; el ser reportero me ayudó a tener el “morro” suficiente como para pedirle a un productor que me diera dos millones de euros para hacer Atún y chocolate;  tener un poco de “morro” también te sirve para hacer el tonto delante de un equipo de rodaje; haber hecho el tonto con los Toreros muertos me vino bien para ser actor, e incluso haber dibujado me ha servido para convertirme en artista dentro de este ambiente glamouroso y exclusivo del cine –ríe-.

LTD. De todos modos, seguro que siente preferencia por alguno de estos ámbitos de la comunicación ¿en qué ambiente se siente más cómodo?

PC. Yo me siento a gusto en cualquier sitio, aunque creo que el que más me gusta de todos es el de la dirección de cine...

LTD. Las críticas de su primer largometraje fueron muy buenas y hay mucha gente que está esperando su vuelta al cine detrás de la cámara, ¿cuándo va a volver a dirigir?

PC. En eso estoy, me encuentro preparando la segunda película, aunque podría decir que es la tercera, porque le he dedicado mucho tiempo a dirigir una segunda película, pero al final no la voy a dirigir. He visto ya esa película de tantas maneras, le he dado tantas vueltas que ya no la voy a hacer. Era una idea buena, pero es imposible.

LTD. ¿Imposible porque le ha dado muchas vueltas al guión, o imposible porque ya no le interesa?

PC. Imposible porque no he encontrado el tono, la película se puede filmar pero era una idea muy difícil, que implicaba chocar contra lo políticamente correcto y lo realmente patético, lo cual hacía muy complicado el rodaje en tono de comedia, que era mi intención. La idea iba de un camping para divorciados, un asunto difícil y novedoso, quizá por lo difícil que es resulte tan novedoso, nadie lo ha hecho hasta ahora. Casi consigo hacerlo como pensaba pero no lo he logrado, y si intento ser honesto no voy a conseguir hacer una película que la gente quiera ir a ver. Mejor no hacerla, esa es la opinión que he sacado después de pensarlo mucho. Así que voy a involucrarme en otros asuntos, en una película sobre la falta de moralidad juvenil.

LTD. ¿Y qué me dice sobre Atasco en la Nacional? Su pareja con Sole –Anabel Alonso- tiene una gran química

PC. Estoy completamente de acuerdo. La pareja de Anabel y yo funcionamos. La miras y dices “es que son tal para cual”, lo que no deja de ser muy bonito, porque nos dice que “Dios los cría y ellos se juntan”. Sole y Manolo son felices y complementarios, llevan adelante la familia con más o menos acierto, pero la llevan, están unidos, y todo eso es importante.

LTD. ¿Qué fue lo que más le enganchó de la historia de los Montoro?

PC. Bueno, en primer lugar, yo no podía renunciar a esta historia. Josetxo San Mateo fue ayudante de dirección de pablo carbonell mi primera, y de momento única película –ríe-, entonces si mi Josetxo, que para mí es como un hermano, me dice “quiero que vengas a hacer esta película”, aunque yo no me hubiera visto, voy allí y doy el cien por cien, porque es Josetxo. Pero aparte, vi también en Manuel Montoro, mi personaje, la posibilidad de crear el español medio.   

LTD. Pero en Atún y chocolate, usted también interpreta a un ciudadano de a pie.

PC. Sí, pero se trataba de un personaje diferente, era un marinero, no un urbanita, no era un hombre urbano, además era un hombre feliz, y el personaje que interpreto ahora es un hombre muy desgraciado, avinagrado, que no encuentra paz ni siquiera en vacaciones. Es un papel que me atraía porque me apetecía interpretar a un personaje dramático dentro de una comedia, porque intenté que el tipo no utilizara elementos cómicos, y es que a pesar de que hay muchos componentes que hacen reír, no son los habituales dentro de la comedia. Me interesaba investigar ese ámbito y Josetxo me dio licencia para ello... En realidad, me dijo: “haz lo que te dé la gana” –ríe-. Josetxo es un director estupendo porque sabe a quién dirigir y a quién tiene que darle cuerda, y yo soy uno a los que ha dado cuerda.

LTC. En cierto sentido Manolo Montoro es menos histriónico que trágico, porque tiene un drama interno, a pesar de que se trata de un género de comedia.

PC. Claro, es un hombre que va hacia el abismo, hay algo que le obliga a tener una especie de neurosis, para poder entender lo que llega a hacer por darle unas vacaciones dignas a su familia, tiene que estar al límite. Por eso me apasionaba hacer un personaje tan intenso.

pablo carbonell

LTC. Hay partes en la película en las que queda patente esa falta de iniciativa, justo cuando en medio de una discusión entre su esposa y sus hijos, él acaba entrando en la vorágine sin haber hecho nada.

PC. Sí, esa parte cuando Manolo dice “pero si yo no he dicho nada”, con ese tono, es el mejor momento en que se define al personaje, cuando se ve que es un hombre que quiere hacer feliz a todo el mundo, que intenta que no se le vea en la casa, pasar desapercibido... Pero su mujer no le da tregua ninguna. Quizá podría haber encarnado a Manolo con otro tipo de interpretación, pero yo prefería darle mucho mundo interior, atormentado y digamos “torbellínico”.

LTD. Dicen que Atasco en la Nacional es una mezcla entre Los Simpson y el cine de Berlanga, ¿es quizá en este punto de dejadez de Manolo, donde se puede ver la  conexión de su personaje con los dibujos animados?

PC. Sí, porque Manolo Montoro no piensa la mayor parte de las cosas que dice, suelta muchas barbaridades que ni siquiera las ha pensado. En eso he bebido completamente de la fuente de Homer Simpson.

LTD. Para finalizar, ¿podría comentarnos cuáles son los proyectos futuros que va a realizar, además de la  “tercera” película que va a dirigir?

PC. Pues sí, además del tercer largometraje, que será la segunda película –ríe-, voy a hacer una película con María Isabel, la niña de “Antes muerta que sencilla”, donde interpreto a su padre. Además, volveré a repetir con Anabel Alonso, que será mi jefa, en realidad un ángel que es mi jefe en la película. También quiero grabar un disco... Pero bueno, mi proyecto inmediato es irme lejos, ya está... Irme muy lejos de las miradas, por lo menos un mes –ríe-.

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JOSETXO SAN MATEO O EL OJO QUE REFLEJA LA REALIDAD

Por Lucía Tello Díaz

 

 

Tiene fama de bonachón y es más que comprensible. De trato cordial y afable, no es de extrañar que de él se digajosetxo san mateo que es buen artista y buena persona. Con unos inicios que incluyen, según dicen, el haber sido doble de acción de Joselito, Josetxo San Mateo lleva muchos años dedicado a esta industria la mayor de las veces cruel, en la que no siempre se reconoce el talento, ni los nombres, de los grandes realizadores que se esconden detrás de nuestras producciones. Director de películas de renombre como Diario de una becaria o Báilame el agua, San Mateo vuelve ahora a la gran pantalla para presentarnos Atasco en la Nacional, comedia con tintes críticos donde saca punta a la perniciosa manía que tienen los españoles de estropear sus vacaciones. Este admirador irredento de la saga del Padrino, nos habla su  última película, una historia al más puro estilo Berlanga que llega a finales de este mes a las salas de cine.  

 

Lucía Tello Díaz. Su cine siempre ha estado marcado por tintes de índole social, ya sea en lo referente al Tuning, a los veinteañeros que buscan su sentido en la vida, la precaria vida de los becarios o bien, como en la película que ahora presenta, las venturas y desventuras de una familia en vacaciones. ¿Qué ofrece la cotidianeidad para que la retrate tan frecuentemente en su obra? 

Josetxo San Mateo. Yo vivo mucho en la calle. A veces me planteo hacer una película más “sesuda”, no para llevarme un Goya, sino para cambiar el enfoque, pero siempre que me pongo a escribir enseguida lo desmonto todo porque estoy en la calle, voy a mil sitios, me gusta retratar a la gente que veo, que escucho. Ahora estoy con un proyecto de hacer una película sobre taxistas, y también otra sobre el bulling en los colegios, que empezaríamos en noviembre, en la línea de Báilame el agua, pero tenemos que encontrar a otro Unax con quince años –que va a ser lo más difícil-, y aunque ésta sí que va a ser más dura, por lo que supone el problema de la educación, va a ser de nuevo muy real, y es que me gusta mucho lo cotidiano, los problemas de la gente. Soy muy mirón, me quedo observando. Incluso cuando venía para aquí, me he quedado mirando a la gente durmiendo en las calles, aunque la he visto muchas veces, pero ahí me he quedado mirándoles. Me gusta mucho ver a la gente, la vida real me encanta.

LTD. Esa tendencia es muy loable en el cine, incluso existe una expresión muy común en el mundo de los guionistas que afirma que un escritor pierde su talento cuando deja de ir en metro para ir en coche...

JSM. Es totalmente cierto. A mí me encanta el metro, caminar y ver a la gente por las mañanas, con las caras que llevan, cómo están... Yo creo que sí, que el día que no vaya observando lo que ocurre a mi alrededor, quizá haga algo más cerrado, pero no voy a disfrutar tanto.

LTD. Sin embargo, para retratar esa realidad suele emplear la comedia, ¿qué posibilidades tiene este género con respecto a otros?

JSM. Pues no lo sé. Dicen que se me da bien la comedia... Manuel Gutiérrez me dijo en cierta ocasión que se habíajosetxo san mateo emocionado con Báilame el agua porque él pensaba que no tenía sentimientos, e incluso comentó que le había hecho llorar. Me parece extraño que digan eso de quienes solemos hacer comedia, puesto que resulta más sencillo hacer llorar que reír, es muy difícil sacar una sonrisa a la gente. Yo hice una pequeña película que se llamaba Pleno al quince, que tuvo tanto éxito, que incluso Canal Sur me ha planteado más de una vez hacer un largo de ella, pero de momento tengo otras ideas, seguir con Atasco en la Nacional, hacer una secuela de ella...

LTD. ¿De dónde sale la idea de crear una película como Atasco en la Nacional?

JSM. Mi intención era el retratar una realidad a la que todos los españoles nos enfrentamos al ir a la playa de Levante de vacaciones. Se me ocurrió un docudrama de ficción, quizá un corto que yo le comenté enseguida a Luís García Berlanga, que pronto me recomendó que lo hiciera película. Comenzamos a hablar de ello hasta que se convirtió en un proyecto de tres horas. Presenté los guiones, y creé una película para Anabel Alonso, con quien siempre quise trabajar. Como era una comedia fusionada a una “película de autor”, pensé que nadie mejor para interpretarme a mí mismo que Pablo Carbonell. Y con este guión y este gran equipo nos pusimos a rodar el típico verano español en pleno invierno. Sufrimos mucho, pero nos divertimos más. Cullera nos acogió muy bien.

LTD. Es cierto que Atasco en la Nacional es una gran película. Tiene un buen guión, una buena fotografía y, sobre todo, un buenísimo plantel, ¿cómo fue la relación con el equipo?

josetxo san mateoJSM. Buenísima. Fue muy buena porque, aunque se tenga la sensación de que hemos estado todos como una piña, éramos bastante individualistas. Ana [Polvorosa] estaba con sus clases de inglés con su profesor particular y sus clases de teatro, así que tan sólo algunas veces bajaba a la cena con nosotros. Anabel [Alonso] prefería que le llevasen la comida a la habitación. Pablo [Carbonell] puede que fuera el que más tiempo estaba con nosotros, porque ya nos conocemos y sí que bajaba algunas veces, incluso llevaba la guitarra y tocaba para todos. Finalmente Luisber [Santiago] iba por ahí, buscando alguna chiquilla... Así que no había esa relación de decir “hala, todos a cenar”, porque cada uno iba por su lado, porque todos eran bastante individualistas, yo el que menos, que tenía que andar detrás de todos para hablar con ellos. Aprovechaba a lo mejor que Luisber iba a tomar una pizza o una hamburguesa al pueblo para ir con él; o aprovechaba que Ana bajaba pronto a desayunar para comentarle algunas cosas. Juntarles a todos era muy difícil, pero casi era mejor, porque si no es una locura... Así podía yo mantener el látigo –ríe- para controlarlos a todos. 

LTD. En la película hay dos adolescentes y un niño de apenas cinco años, ¿cómo fue la experiencia de rodar con niños?

JSM. Con los mayores el rodaje fue muy bueno, porque los dos tienen experiencia, pero con el niño... El niño es un monstruo, pero en las dos versiones. No quisimos ponerle un educador, para que estuviera con su madre. Pero claro, a ella tampoco le hacía ni caso. Estaba todo el día descolocándolo todo, las sillas, las mesas, el decorado, todo. Era tremendo.

LTD. Sin embargo, en la película no lo aparenta, de hecho, a lo largo del metraje son muchas las ocasiones en que le dan golpes, le zarandean, le tiran y le mueven y el niño parece impasible.

JSM. Sí, es cierto, porque nuestra solución fue una consola portátil de última generación, que sólo yo guardaba y que empleaba como premio. Cuando veía que había algún problema o que el niño no podía más, le entregaba la PSP y dejaba de estar enloquecido. Era el “hombre maquinita”.

LTD. Después de la buena experiencia que le ha supuesto esta película, y siempre dependiendo de la taquilla, han pensado escribir su secuela, pero ¿tiene otros proyectos entre manos además de la segunda parte de Atasco en la Nacional?

JSM. Si hacemos una taquilla que no nos desanime y les apetece a todos, haremos la secuela. Además tenemos en mente la película sobre el bulling que antes comentaba, de la que tenemos los derechos, y mientras tanto estoy con la televisión, tanto  ayudando en La que se avecina como rodando Planta veinticinco.

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DE MONTMARTRE A MADRID. ENTREVISTA A AUDREY TAUTOU

Por Lucía Tello Díaz

 

Su rostro no le es ajeno a nadie. Su extremada delicadeza, su toque de sutil inocencia y su tenue picardía, tampoco pasan desapercibidos. Sus gustos sencillos y su diametral oposición a la opulencia hollywoodiense parecen contravenirse, y mucho, con la popularidad que precede a esta joven francesa de grandes ojos y perfil angelical, que un día encontró la fama el barrio de Montmartre, bajo los auspicios de un fascinado Jean-Pierre Jeunet, que no dudó en conmoverse al descubrir que bajo la superficial apariencia de Audrey Tautou, se hallaba escondida su verdadera Amélie. Idolatrada por su estilo y por sus maneras, la  intérprete de Beaumont puede presumir de encontrarse en situación privilegiada por el amor que le profesan tanto crítica como público. A pesar de su juventud, Mademoiselle Tautou tiene el privilegio de poseer no sólo un codiciado Premio César, sino también la distinción de ser miembro de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences. La que fuera descendiente de María Magdalena en El código da Vinci, visita ahora España para presentarnos Un engaño de lujo, película de Pierre Salvadori en la que da vida a Irène, cazafortunas de moral laxa acostumbrada a la vida ostentosa y al lujo. A pesar de que el papel ha despertado cierta polémica, nadie puede negarle a Tautou el éxito cosechado allende los mares. No obstante, parece que los oropeles de la notoriedad no afectan un ápice a la frescura de esta actriz, que sin duda gana en las distancias cortas, cuando su completa desinhibición y cercanía hacen vislumbrar y aun entender, lo que sobre esta menuda pero contundente artista dijo el realizador Tonie Marshall: she is a petit young girl who would like to be a lady and will become a woman.

 

Audrey Tautou con la directora de todosalcine

 

 

Lucía Tello Díaz. Existe una cuestión que resulta casi obligada, después de seis años desde que rodaran Amélie, ¿cómo lleva el hecho de que todavía se le identifique con el personaje creado por Jenet? 

Audrey Tautou. Es cierto que el personaje de Amélie ha marcado mucho mi carrera, pero nunca lo he interpretado como un peso, al contrario, fue Amélie quien me abrió todas las puertas. Si he hecho estas películas después de aquélla es gracias a ella. Además, no me cuesta desprenderme de ese personaje porque lo tomé desde el principio como un regalo, con total alegría.

LTD. Sin embargo, no puede negar que muchos espectadores le relacionen únicamente con ella, llegando incluso a reprocharle que interpretara el papel de Sophie en El código da Vinci por ser un cine “demasiado comercial”.

AT: Es verdad, sin embargo el papel de Sophie era una oportunidad que no podía desaprovechar. Trabajar con actores de la talla de Tom Hanks o Jean Reno -que por lo que sé no son del todo poco famosos- resultaba estimulante. En la vida me había imaginado hacer una película así. Sólo sé que quise hacerla.

LTD. Después de probar en Hollywood, ¿existe algún proyecto a corto plazo que le haga volver a rodar allí?

AT: Lo cierto es que respecto a Estados Unidos no tengo prisa alguna. Sus historias de fama no me apetecen mucho. Un actor francés es muy conocido en su país, pero las repercusiones no van más allá. Los actores en Hollywood, sin embargo, no tienen anonimato en ninguna parte del mundo, y el anonimato es algo que valoro muchísimo. No me gustaría estar en una situación demasiado expuesta, ante todo no quiero perder el anonimato. En otro orden de cosas, es difícil encontrar en Hollywood un papel interesante, y en esa búsqueda el acento francés no ayuda mucho, porque limita bastante el trabajo. Además, en Francia tenemos la suerte de seguir teniendo un cine de autor bastante fuerte, y es un cine que me gusta muchísimo.

LTD. En cierto sentido, se puede decir que a usted le gusta interpretar papeles que estén a caballo entre el cine comercial y el cine de autor.audrey tautou

AT: Indudablemente. Me gustan las películas bien escritas, con guiones inteligentes, pero tampoco se puede decir que sea elitista, ya que ese tipo de cine no me gusta ni como actriz, ni como espectadora. Sin embargo, tampoco me gusta el cine sin inteligencia, así que sí, me muevo entre los dos.

LTD. En la película que usted presenta ahora, Un engaño de lujo, ha podido rodar en Francia, en la Costa Azul, es decir, lugares que le son familiares, ¿cómo ha llevado el volver al cine francés después de su experiencia americana?

AT: Para mí ha sido como unas vacaciones. Aunque El código da Vinci fue una experiencia extraordinaria, el trabajo era muy duro. El poder rodar en mi lengua, sin tener trabajo añadido del idioma, ha sido una experiencia estupenda.

LTD. Lo cierto es que viendo la película, se le ve muy cómoda y distendida ¿cómo fue su relación con el equipo de rodaje?

AT: Fue sensacional. Ha sido un rodaje en el que la verdad me divertí muchísimo. Por primera vez podía aparecer ante la cámara como una persona divertida y alocada, más parecida a la persona que soy en realidad. De hecho, mis amigos me dijeron que por fin podían verme interpretar a un personaje que fuera tan alegre como yo, aunque no sea exactamente como es ella...

LTD. Es una buena puntualización, ya que la moral de Irène resulta un poco dudosa... ¿Le resultó difícil  interpretar el papel de una mujer tan  alocada y desenfrenada?

AT:Es cierto que mucha afinidad no tengo con ella. No me siento para nada identificada con Irène, pero al fin y al cabo no es tan mala chica, no roba, no hace daño a nadie.... Además, aunque tenga un lado banal, también se le puede ver un lado soñador, infantil, pueril incluso. Ella quiere ser princesa, y lo sacrificaría todo por estar en donde ella quiere. La verdad es que es divertido interpretar a alguien tan diferente a mí.

LTD. Pero a su personaje le da igual llegar hasta límites insospechados con tal de mantener el estatus idealizado que tiene en mente. En ocasiones aparece ante el espectador como una mujer sin escrúpulos.audrey tautou

AT: Pero es que ella siente fascinación real por el lujo. Se siente como una princesa cuando posee un reloj maravilloso, o vive rodeada de tanta opulencia. Hay gente que se comporta así, realmente existen personas a las que lo material le da seguridad.

LTD. A pesar de las reticencias que suscite su personaje ¿qué le atrajo de su último filme?

AT: Para ser sincera, lo que más me fascinó de Un engaño de lujo fue su estructura narrativa, que bajo mi punto de vista está emparentada, de algún modo, con la comedia clásica de los años cuarenta y cincuenta. Sin embargo, esta película tiene algo de corrosivo, de humor inteligente y también escenas de pura interpretación, como las de la seducción. Es una comedia de siempre pero rodada con mucha inteligencia.

LTD. ¿Qué proyectos cinematográficos tiene para el futuro? Sabemos que a finales del mes de noviembre vendrá la película Juntos, nada más, film  precedido por un gran éxito en Francia. Y también sabemos que se baraja la posibilidad de que interprete a Coco Chanel en un biopic que se está escribiendo sobre ella.

AT: Es cierto. En noviembre se estrenará una adaptación de la novela de Anna Gavalda, Juntos, nada más, que cuenta la historia de tres personajes solitarios que se dan cuenta de que la unión les hace fuertes. Respecto al proyecto de poder dar vida a Coco Chanel resultaría estupendo, si finalmente el proyecto sale adelante. El personaje me interesa muchísimo, me parece fascinante, y sería realmente como un sueño.

LTD. Hablando de sueños. Pese a su juventud usted ha interpretado un sinfín de personajes: mujeres bondadosas como Amélie, chicas no tan buenas, como Irène, e incluso ha sido la descendencia viva de María Magdalena. Con todos estos registros ¿hay algún papel que todavía no haya interpretado con el que sin embargo siempre haya soñado? 

AT: Absolutamente no, nunca he tenido sueños respecto a futuros papeles, y eso hace tan genial que me propongan nuevas interpretaciones. No obstante, reconozco que espero con ilusión poder interpretar a Coco Chanel, dar vida a ese personaje sí que me entusiasmaría. 

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EL ARTE CON ACENTO ARGENTINO

Por Lucía Tello Díaz

 

leonardo sbaragliaEs uno de los actores argentinos más carismáticos. El que fuera un artista revelación merecedor de un Goya ha superado con creces la prueba de fuego de la continuidad, y su tesón le ha llevado a figurar entre los mejores actores del panorama internacional con una carrera sólida y consistente. Su carácter y el acierto con que elige los guiones le han convertido en un artista polifacético, capaz  de encarnar a un trágico personaje de Carmen de Merimeé, como de imbuirse en la piel de Martín Circo Martín, un profesor de Economía prisionero de las garras del engranaje monetario internacional y de sus descarnados sistemas crediticios. El mimo con que prepara sus papeles ha llevado a decir que es un actor de método, a pesar de que este artista bonaerense niegue seguir algún dictado que no sea el de su propio corazón. Atractivo y tímido en iguales proporciones, este hombre con cordialidad y educación inusitadas nos habla, en exclusiva, de lo que ha supuesto una vida dedicada al cine.

 

 

LTD. Con su actual éxito y su trayectoria profesional, quizá le resulte extraño recordar sus principios, sin embargo, quizá todavía recuerda los motivos que le empujaron a ser actor, ¿por qué se decidió por la interpretación?

L.S. Esa es una pregunta fascinante, pero muy difícil de contestar –ríe-. A mí siempre me gustó el juego, tenía la intuición de que era algo que quería hacer, y pronto me fui dando cuenta de que era una herramienta fantástica para poder jugar seriamente, poder llevar tu imaginación a lugares diferentes. Me parece que la actuación es una profesión maravillosa

 

LTD.Es usted uno de los actores más apreciados por la opinión pública y la suya es una de las carreras más importantes, triunfo que sin duda ha conseguido gracias a su extrema polivalencia: le hemos visto en teatro, en televisión, en cine, ¿en qué ambiente se siente más cómodo?

L.S. Sin duda en los tres, los tres elementos son muy importantes, te hacen crecer en diferenteleonardo sbaraglias sentidos y por diferentes razones.

 

LTD.Concursante es una película arriesgada, distinta a las producciones al uso, ¿qué ha supuesto para usted realizar un filme de estas características?

L.S. Esta película ha sido de lo más importante que me ha pasado en la vida como actor, me parece que encontrarme con un director como Rodrigo (Cortés) ha sido fantástico, porque es de los directores con más sabiduría y criterio que he tenido el gusto de conocer. Creo que va a ser una película muy importante, no sólo frente a los espectadores sino en lo referente a mi crecimiento personal. Antes me preguntaste por qué decidí dedicarme a esto y creo que hacer este tipo de películas es una de las razones por las cuales uno quiere ser actor, porque te dan la posibilidad de volar… Me dedico a este oficio porque quiero volar y la actuación en películas como ésta me lo permiten.

 

LTD. Después de su excelente currículum cinematográfico ¿cómo se perfila su futuro profesional?

L.S. De momento, tengo la suerte de tener tres estrenos por delante, el de Concursante, el Rey de la montaña y Santos, tres películas que, a pesar de ser muy diferentes, dejan el listón bastante alto de cara a los proyectos cinematográficos futuros.

 

LTD. A pesar de haber realizado películas de carácter internacional en mercados de Argentina y Europa, todavía no le hemos visto en un film norteamericano, en un momento en que parece que todos los artistas tienen que pasar, irremisiblemente, por la industria norteamericana. ¿Veremos a Leonardo Sbaraglia en una película de habla inglesa?

L.S. En principio no tengo la oportunidad, ya que todavía no me han ofrecido esa alternativa. Sin embargo, es probable que en algún momento haga el esfuerzo de estar un tiempo por Los Ángeles para ver si aparece algún proyecto interesante. No lo descarto.  

 

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RAFAEL AZCONA O CÓMO HACER ARTE CON VEINTIOCHO LETRAS

 

Lucía Tello Díaz

 

Rafael AzconaLleva cincuenta años escribiendo para la industria cinematográfica. Títulos como ¡Ay Carmela!, la oscarizada Belle Epoque, La lengua de las mariposas o La escopeta nacional llevan su sello indiscutible, que no es más que la rúbrica de un hombre que ha trabajado y vivido para el cine media centuria. Sin cansancio ni egocentrismo, este riojano octogenario nos abre su corazón y, entre cafés, nos descubre el mecanismo creativo que se oculta tras un guión “azconiano”,

Nadie puede imaginar qué hubiera sido del cine español si Rafael Azcona,  genial hasta lo indecible e imaginativo hasta el hartazgo, no hubiera sido descubierto por el director  Marco Ferreri, a quien la industria cinematográfica patria nunca le estará lo suficientemente agradecida.

Realizadores como Fernando Trueba, Carlos Saura, José Luís Cuerda o su inseparable Luís García Berlanga, han tenido el placer de admirar de cerca el talento creador de un hombre que, pese a formar parte del cine español, confiesa quedarse dormido la noche de los Goya. Nosotros ahora, recogiendo el testigo de los grandes de nuestro cine, tenemos el inmenso lujo de disponer del guionista de El Verdugo para que nos descubra lo inconfesable: cómo se elabora un buen guión de cine.

Lucía Tello Díaz. Nos consta que a usted no le gusta hablar en público, por eso le agradecemos que esté aquí hoy pero, ¿por qué a un hombre del cine tan importante como usted no le gusta hablar en público?

Rafael Azcona. No soy brillante durante las charlas porque no me siento cómodo, nunca me ha gustado exhibirme. Recuerdo en cierta ocasión que en un Zoo de Nueva York vi un orangután enorme. Yo le miré, él me miró, y de repente me sentí avergonzado de verme mirándole. Tengo buena voluntad, eso sí, pero no entiendo por qué tengo que hablar de mi vida, en ella no hay nada apasionante.

LTD. Señor Azcona, después de tantos años siendo guionista, ¿por qué escribe guiones?

R.A. Escribo guiones porque es más fácil que escribir novelas. Se puede decir que soy un novelista frustrado. Un día se cruzó en mi camino un italiano que me dio la oportunidad de escribir para el cine. La prueba salió bien y al final me quedé en él. Así, todos los piropos que me profesan sobre mis guiones sólo se justifican porque tengo ochenta años y llevo cincuenta en el cine.

LTD. ¿Cómo fueron los comienzos de Rafael Azcona?

R.A. Pues duros. Nací en Logroño en 1926, en el seno de una familia humilde. Cuando se nace pobre, eso se paga… Comencé a trabajar a los catorce años y he seguido trabajando toda mi vida porque, como comprenderá, soy autónomo sin jubilación. La verdad es que si me tocara la primitiva, no escribiría ni un telegrama.

LTD. Pero usted no comenzó siendo escritor, sino contable.

La codornizR.A. Es cierto. Nunca pensé en ser escritor. Yo era contable, y los números se me daban fatal. Como era muy aficionado a la lectura, un día pensé: “y si en lugar de ganarme la vida con los números, que a fin de cuentas son diez, me la ganara con las letras, que son veintitantas”.  Y así empecé. Mandé textos a La Codorniz, algún poema, además era colaborador en radio y publicaba algunas cosas. Entonces me vine a Madrid. Aquí encontré un empleo en una carbonería de contable, en una empresa que fabricaba bolas incombustibles. Un día, en el Café Varela, donde hacían recitales de poesía, conocí a Antonio Mendoza, quien me dijo que mandara trabajos a La Codorniz. Lo intenté y publicaron algún que otro relato. Yo lo que quería era ganarme la vida escribiendo. En esa época creé a “El repelente niño Vicente”, que tuvo mucho éxito en los años cincuenta y al que ya abandoné, porque era el típico niño que siempre había en todos los colegios. Pero la sociedad española ya no es así, ya no hay niños ejemplares.

LTD. Y el cine, ¿cuándo llegó?


R.A. Llegó con El pisito y El cochecito, los cuales le gustaron a un italiano que los leyó y pensó en una película. Y eso que antes de ser guionista, yo no solía ir al cine

LTD.¿Comenzó siendo guionista porque, tal vez, albergaba la idea de llegar a ser un gran director de cine?

R.A. No, nunca en mi vida he soñado con ser director de cine, nunca he tenido esa idea, encuentro compensaciones en el hecho de que mi relación con ellos es amigable. Lo cierto es que los guionistas somos para los directores como las asistentas… Hablamos de casi todo menos el guión, y así se va quedando un sedimento que en dos o tres meses da lugar a un  argumento, una historia.

LTD. ¿Y cómo es la relación de un guionista con un director?

R.A. Normalmente el director, tanto si aporta como si no, ya tiene una historia en la cabeza. Esa es una bonita fase en la que no se escribe ni una sola línea. Pero por lo general, el trabajo con los directores no es fácil. De hecho, vale más dejar a un lado el amor propio cuando se trabaja, porque si se opone alguna resistencia a aceptar ideas la cosa va mal. Esto lleva a ponerse de muy mal humor, y el mal humor es lo peor que te puede pasar. De todos modos, el director, sin señalar a nadie, prefiere que la historia se le haya ocurrido a él, aunque normalmente sólo tiene ideas vagas sobre, por ejemplo, unos cuñados. Entonces es el guionista el que crea tensiones que resolver. Hay veces que los directores te confiesan que no hay ideas, y empiezas a recopilar cosas.

LTD. ¿Qué papel ocupa el guión en todo el proceso creativo de una película?

R.A. La verdad es que sobre el guión opina todo el mundo. El productor siempre quiere darle la vuelta porque, según él, no has dado todo lo mejor. Cuando el actor lee un guión, piensa que está bien pero que ya le dará su punto. El director de fotografía piensa más en su trabajo que en la propia película, al igual que el músico. Recuerdo que en cierta ocasión, estando José Frade en su despacho con un guión, pasaron unas mujeres de la limpieza. Una de ellas miró el guión y, con mucha seriedad, le dijo: “yo ésta no la produciría”.

LTD. Mucha gente opina que el guión es una obra literaria, pero ¿cómo cree usted que debe ser un guión para ser realmente bueno?

R.A. En la vida todo es literatura, y el cine lo es, desde luego, porque una película es más literaria que un guión. En un guión cuenta menos literatura haga uno, mejor. El guión debe ser escueto y preciso. El ideal de un guión es que sólo con leerlo no te enteres de la película. Durante años el cine español ha tenido la inclinación a ahorrar y, si por ejemplo, un personaje tenía un dedo vendado, tan sólo se reseñaba en el guión y se le compraba al actor la venda más pequeña que se encontraba. En la película, sin embargo, sobre esa historia del dedo el director sí puede hacer literatura: coloca los adjetivos, incluso al elegir las actrices la está adjetivando. También pasa al iluminar, ya que también así se describe. En ese punto de la creación haces la labor de un literato. Por eso una película es más literaria que un guión. A Woody Allen le darán tarde o temprano el Premio Nobel de Literatura.

LTD. ¿Qué opina sobre las adaptaciones literarias en el cine?


R.A. Sobre las adaptaciones tengo una teoría: creo que son los especialistas los que más entienden de lo suyo, y a la hora de urdir historias los literatos son mejores que los guionistas y los directores. Sin embargo los cuentos, como género literario, van bien para el cine. Forajidos, por ejemplo, es un cuento de Hemingway, en el que se narra cómo una persona  está colocada en una estación de servicios limpiando un parabrisas de un coche. Mientras limpia, ve dentro a dos hombres a los que conoce. De repente, le ves tumbarse en la cama esperando a que le maten. En el cine lo que hicieron fue inventar por qué lo hacen. Pero luego los autores se sienten defraudados porque en una película no entra todo. Para esto Woody Allen tiene una expresión muy acertada: “Pero estos autores que venden a sus hijos, ¿por qué se extrañan luego de que les prostituyan?”.

LTD. ¿Qué diferencia al buen cine?

R.A. Hay que partir de la base que el cine no es igual en todos los sitios. El cine americano y el europeo son muy diferentes. Por ejemplo, el cine italiano de la posguerra es brillantísimo. El neorrealismo se hizo sin medios pero con mucho talento, mirando hacia la vida. No es un cine de cine, sino un cine de vida. En España, sin embargo, tuvimos la Guerra Civil. Una Guerra que recuerdo sin demasiada amargura. Sólo duró tres años, pero la posguerra no se acababa nunca. Éste era un país triste y siniestro, del color de la sotana, entre negro y verde. Sin embargo, de Estados Unidos venía una sensación de colorido, allí tenían todos los colores, pero en España todos eran negros y fúnebres, además con una cruz. Había sensación de vivir en pecado mortal constante.

LTD. Es usted considerado el mejor guionista de la Historia del Cine español, incluso le han dado un Goya en 1997 a toda su trayectoria, ¿cómo lleva el peso de su fama?

R.A. En la vida no hay que darse demasiada importancia. Hay que ser serios, pero es terrible creerse más o ponerse muy en serio. Hay muchas lecciones de humildad en el cine. Por ejemplo, en la Oficina de Hacienda no existe una casilla que defina nuestra profesión. Recuerdo que en cierta ocasión me dirigí al hombre de la ventanilla y le pregunté si, al no existir un epígrafe para los que escriben para el cine, no tenía que pagar. Pero no fue así, tuve que pagar, aunque para ello esté inscrito en la casilla de “ceramistas y artesanos varios”.

LTD. Todo el mundo conoce su sentido del humor. ¿Qué papel cumple el humor en la vida de Rafael Azcona?

R.A. Sin el humor, la humanidad hubiera perecido hace siglos. Por eso siempre he empleado el humor en todas las historias, aunque el tema no fuera gracioso, como en Los muertos no se tocan, nene. Y es que, por un tiempo, la muerte en España fue distinta. Escribí esta historia por amor a la vida, pero la censura la echó para atrás. Antes, los muertos sólo se enterraban. La Iglesia Católica no permitía tirar las cenizas al Mediterráneo. Pero ahora todo ha cambiado. Quién nos iba a decir, en la época de El cochecito, que ahora el coche te lo pueden quitar por los puntos… Hay cosas que parecen disparatadas pero en verdad son muy comunes a todos.

LTD. Uno de los directores con los que más extensa y profundamente ha colaborado es Luís García Berlanga. ¿Cómo comenzó su relación con el realizador valenciano?

R.A. Después de El Pisito se hizo un episodio  piloto para una serie sobre los timos. Los había muy graciosos, como que un señor vendió a otro un tranvía. Por aquel entonces, yo colaboraba con Marco Ferreri, aunque también en La Codorniz, y publicando cuentos y un libro. Entonces Ferreri habló con Berlanga y allí comenzó nuestra colaboración con Plácido. Plácido nació porque un día en la Gran Vía un señor le dijo a un pobre que “los pobres debían cenar al menos un día al año”. Así se inició nuestra relación, una relación que duró mucho porque no fuimos matrimonio.

LTD. ¿Y qué nos dice de su más famosa colaboración, El Verdugo?

El verdugoR.A. El Verdugo nació de un comentario de Berlanga. Él dijo que un verdugo debía tener muchísimas dificultades para estar con una mujer, de ahí el nacimiento de la historia. Pero El Verdugo no es un alegato, como se ha dicho en alguna ocasión, sino que es una mirada a la pena de muerte, basada en lo peligroso que es decir sí, haciendo dejación de nuestros derechos. La verdad es que decimos que sí a muchas cosas sin pensarlo. El matrimonio, por ejemplo, es una cosa peligrosísima. No sé por qué no examinan antes de casarse. A medida que dices sí a las exigencias sociales, te vas buscando la ruina.  

LTD. En El Verdugo se aborda una problemática social clave en el franquismo. ¿Tuvo este film problemas con la censura?

R.A. Cuando la censura se enfrentaba a películas de compromiso social hilaba muy fino, pero como El Verdugo no tenía esa pretensión, sino que era una tragedia grotesca, la censura sólo le puso de pega la ropa interior negra de la actriz. Los censores estaban muy mal pagados, como dice el libro de Justino Sinova, La censura de la prensa. En la Oficina de la Censura tenían tanto frío en invierno, que caían enfermos con neumonía, y los que quedaban, sólo redactaban estancias para que les dieran carbón. Además, hay que reconocer que los censores no tenían criterio.

LTD. ¿Qué opina de aquellos que hablan sobre su retiro del cine?

R.A. Pues mire, cuando Wilder decidió retirarse, contó una historia bastante gráfica para contestar a su pregunta: “un señor mayor fue a un urólogo porque no podía orinar. El médico, al conocer su caso, le dijo: pues ya orinó usted bastante

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RUBA NADDA y ARSINÉE KHANIJAN: LA TOLERANCIA EN TIEMPOS INCIERTOS

Lucía Tello Díaz

 

Ruba Nadda es una mujer menuda. Al verla nadie podría creer que esta joven libanesa afincada en Canadá, pueda ser responsable de una de las mejores propuestas cinematográficas actuales. Sabe que su nuevo film, Sabah, una historia de amor, dará que hablar, máxime cuando trata de un tema tan actual como la imbricación de las culturas en la sociedad actual. A pesar de lo enjundioso del asunto, Nadda sale airosa con una comedia romántica que ha cosechado grandes éxitos, entre ellos el figurar en el top ten del Festival de Cine de Rotterdam. Ella y su actriz principal, Arsinée Khanijan, nos han confesado sus perspectiva sobre la película.

rubba nadda

LTD¿Cuánto tiempo tardó en realizar Sabah?

Ruba Nadda: Hace tres años que tuve la idea original de Sabah. Enseguida me puse en contacto con Arsinée Khanjian para conocerla y comenzar a trabajar sobre la idea. Se puede decir que el proyecto duró tres años.

LTD. Sabah obtuvo el  Premio del público en Manchester  ¿participó en el concurso dentro de la Sección Oficial?

R.N.: La película fue estrenada en febrero de este año en Rotterdam, donde recibió el Premio del Público. De hecho, en todas las ocasiones en que Sabah fue presentada ha obtenido el premio del público. Estamos muy contentos.

LTD.¿Hay gran cantidad de población musulmana en Canadá?

R.N.: Sí, hay una gran población musulmana de distintas nacionalidades y culturas, ya sea la armenia, la pakistaní etc. En definitiva, Canadá es un país con una gran multiculturalidad, con gran variedad de religiones, creencias y culturas.

LTD. ¿Estas culturas llegan a mezclarse en la realidad, o la integración es tan difícil como se ilustra en la película?

Arsinée Khanijan: Canadá hoy en día es el país con mayor apertura a la inmigración, tenemos una población que viene de todo el mundo, además es un fenómeno constante, y por ello tanto las leyes de inmigración como los códigos sociales, por así decirlo, que atañen a los inmigrantes, se llevan a cabo muy de cerca. Canadá siempre ha sido así, ya en la época colonial el país contaba con una población aborigen a la que hubo de sumar a Francia y Gran Bretaña, quienes montaron una infraestructura que supone la multiculturalidad, rasgo que ya en inherente a Canadá. Sin embargo, a diferencia de Estados Unidos y su modelo melting-pot, en Canadá se ha intentado mantener las tradiciones a través del respeto mutuo. En Canadá el Estado y la religión están diferenciados,  por ello el problema surge cuando algunas culturas mezclan religión y sociedad, y del hecho de intentar explicarles que Canadá no funciona así. Por eso el problema de Sabah no es el choque entre la religión y la sociedad, sino que radica en el comportamiento privado y público, ya que en la cultura canadiense se pretende que ambas esferas mantengan un equilibrio. La religión tan sólo es una elección personal.

LTD. Sabemos que en Francia se desató un gran debate en torno a la idoneidad del velo en las escuelas, ¿ha sucedido lo mismo en Canadá?

R.N.: La ley en Francia ha respecto al velo es una equivocación, ya que todas las mujeres tienen derecho asabah expresarse libremente, por ello deben poseer el derecho de elegir si quieren llevar el velo o no. Por ello en Canadá esta ley no ha sido aprobada, ni lo será.


A.K.: Lo que pasa en Francia es un buen ejemplo de la separación entre religión y cultura a la que antes aludíamos. Francia ha elaborado esa ley para los espacios públicos, no instituciones privadas. En Canadá tenemos los mismos principios en cuanto a separación de ambas esferas pero, como antes decíamos, nuestro origen multiculural nos lleva a negociar estos asuntos entre culturas. También pasó con el tema del permiso para realizar prácticas del sharia, se negoció y al final se concluyó que su práctica no estaba permitida no por ser otra cultura, sino por atentar contra de los Derechos Humanos.

LTD. La perspectiva desde la que está contada la película no es fácil. ¿Resulta sencillo crear una estructura narrativa sin maniqueísmos?

R.N. No es difícil porque yo he conocido a esa gente. Todos tenemos una parte buena y otra mala, la vida consiste en la lucha entre ellas

LTD.¿Cómo es el personaje de Sabah?

A.K.: Sabah no es una figura desconocida para mí. Yo nací en Líbano y allí estuve hasta los diecisiete años. También puedo decir lo difícil que es introducirte en una cultura que no es la tuya, una completamente diferente a la tuya. Comprendo las dificultades que suponen el llegar de un lugar y meterte en otro donde no hay opción. Viví en un mundo parecido, lleno de tabúes, y con una gran presión sobre la mujer, ya que en ella recae la responsabilidad de mantener la cultura. Con respecto al personaje de Shawn Doyle –Stephen en la pantalla-¿cómo fue trabajar con él?

LTD. Doyle es un deleite para cualquier director. Desde que Arsinée y yo trabajamos juntas, buscamos principios temáticos similares, y estábamos preocupadas por encontrar un papel masculino progresista para un retrato realista. Sin embargo, el personaje de Stephen lo obtuve de mi propia experiencia personal, ya que retraté a mi propio novio.


A.K.: Recuerdo que Ruba me envió el CD donde había una prueba de cómo actuaba el actor que interpreta a mi hermano Majid en la película y, en la misma serie que estaba visionando, apareció como personaje Shawn Doyle. Enseguida llamé a Ruba para decirle que habíamos encontrado a Stephen.
R.N.: No obstante, fue muy difícil llegar a un consenso con él en un principio, y entablar la relación en buenos términos. Él quería interpretar un carácter fuerte, más contundente y temperamental, pero yo no quería, deseaba que todas se enamoraran de él y, bueno, creo que lo hemos conseguido.

LTD. La película posee un happy ending que quizá no se corresponde con la realidad. ¿Hasta qué punto se puede creer que en la actualidad la resolución del problema de Sabah no sería más duro?

sabahR.N.: La película es muy realista, en el momento en que la madre dice ok, ya no hay problema. Con el visto bueno de la madre todo se solucionaría también en la vida real.


A.K.: Estamos viviendo en un mundo de falsa información. Pensamos que por tener acceso rápido a todas las informaciones, ya estamos informados. Pero no es cierto. En realidad, nuestra información está cercana a la agenda política, es una perspectiva absolutamente política. Vivimos en un tiempo en el que el Islam está considerado unidimensionalmente. El final de la película es totalmente realista, tanto como cualquier película en que se viera la persecución de una mujer por razones sociales, culturales o religiosas.  Por ello, tratamos de hacer un balance entre la realidad y lo percibido por la sociedad, ¿acaso debemos dejar de hacer películas como ésta sino otras en las que un padre pakistaní mata a su hija de 17 años por querer casarse con un hombre no musulmán? Lo que pasa es que esto complica las cosas, ya que supone tener que plantearse en distintos términos nuestra responsabilidad social.

 

 

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