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EL TALENTO AL SERVICIO DEL ARTE: MAYÚSCULO FEDERICO LUPPI

Lucía Tello Díaz

 

 

Intentar ser objetiva o pretender, aunque de forma tentativa, resultar mínimamente neutral ante un personaje del calibre de Federico Luppi, me resulta del todo quimérico, pues la admiración que desde largo le he profesado al actor que protagonizara Parajito Gómez (1975) es tal, que cualquier aproximación a un objetivismo frío y reservado se me antoja irrealizable. Valgan pues mi sinceridad y disculpa antes de proseguir con mi particular tributo a uno de los grandes sin exageraciones ni hiperbolizaciones, por antojadiza que en ocasiones sea la tendencia a la loa vana. 

federico luppi

Existen pocos nombres propios que sean capaces de dignificar una profesión tan denostada y la mayor parte de las veces despreciada por frívola y superficial. Reproches que nada tienen que ver con Federico Luppi, argentino de nacimiento y español de adopción que nos ha brindado la posibilidad de enaltecer un cine carente de medios pero sobrado de talento. Nacido en Ramallo en 1936, ningún lego creería que Luppi tiene en su haber una setentena de filmes, aunque el medianamente entendido sabría encontrar en sus ojos, y qué ojos, esa sabiduría sempiterna del que lo ha visto casi todo y ha sabido transmitirlo como nadie.

En esta ocasión el que encarnara a tirios y troyanos con igual maestría, nos presenta El último justo, ópera prima de Manuel Carballo, en el que el argentino interpreta a uno de esos tipos cuyas filias y fobias le sitúan en el sincretismo incierto entre la divinidad y la maledicencia.

Pausado, infinitamente culto y siempre destacado, Luppi parece ser uno de esos personajes torturados a los que uno siempre admira de tan distante, y que, sin embargo, se torna accesible y cordial ante el contacto humano. No es que Luppi gane en las distancias cortas, sino más bien que Luppi, a cualquier distancia, siempre nos acaba ganando.

Lucía Tello Díaz.- Después de tantas películas y tantos años de experiencia, ¿qué es lo que le sigue atrayendo del cine?

Federico Luppi.- En el cine hay algo de lo que se habla mucho, y que a mí me parece particularmente atractivo y rendidor (si fuera la rendición el sentimiento que queremos establecer), y es que el cine capta las cosas más íntimas, tiene un ojo muy retrospectivo, muy agudo, entra muy profundamente y obliga al actor a exprimir más esencialmente su espíritu, te obliga a una suerte de rigurosa economía: con poco, mucho. Lo dijo una vez Hillwood, a raíz de la experiencia interpretar a Ricardo III, cuando afirmó “me pasé toda la vida forzando mi garganta y mi dicción para trabajar para un teatro de dos mil personas, y ahora veo que haciendo Shakespeare en cine me sale mucho más profundo, más sensible y más cómodo, y llega más”. Debe ser cierto.

 federico luppi

LTD.- ¿Cómo consigue aportar esa pasión y energía a todos los personajes que interpreta, a pesar de las disparidades que puedan tener entre ellos?
FD.- Yo no sé si lo consigo, lo que ocurre es que en general, por una razón de peso, el hacedor de una película es siempre el director. El director es el alma mater, la cabeza paterna de una película, y si uno cree en él, y confía en él y además le tiene inmenso respeto y confía en su sabiduría, en general el trabajo que uno hace es el caminar por donde un ojo sabio te indica, no más.

LTD.- Convendrá conmigo que el trabajo de un actor es decisivo a la hora de hacer una película

FL.- Claro, pero también es verdad que enormes y talentosos actores hacen malos trabajos por participar en películas mal hechas. El trabajo del director es insustituible.

LTD.- Hablando de la dirección, usted se puso tras las cámaras en Pasos, su –hasta el momento- única película como realizador. ¿Cómo fue la experiencia con su ópera prima?

FL.- La verdad es que a Pasos le pegaron como si fuera un evadido de guerra, la veo de vez en cuanto y no es tanto como dijeron. Creo que cometí un serio error de síntesis, pero la película está bien dirigida, los actores están muy bien y no hubo problemas económicos, lo cual me dificulta enormemente un segundo abordaje, otra experiencia. Pero recuerdo que cuando terminé de filmar me dije: “cómo me gustaría envejecer haciendo únicamente esto”.

LTD.- Entonces, infiero que volverá a dirigir...

FL.- Tengo muchísimas ganas, tengo guiones, tengo proyectos... Pero nunca se sabe.

LTD.- Después de tantos años de carrera, de tantos trabajos, se me hace difícil pensar en que le ha quedado algo por hacer, algún sueño irrealizado. ¿Existe algún director con el que le hubiera gustado trabajar y no ha podido, o algún proyecto que quedó inconcluso y que quisiera realizar?

FL.- Es que hay directores aquí en Madrid con los que he tenido experiencias maravillosas, como Díaz Yanes o Mario Camus, el propio Antonio Barmes... Hay un montón de gente que me gustaría que algún día me llamaran para trabajar con ella, pero bueno, el cine, inclusive en ese aspecto, tiene vericuetos muy caprichosos. Pero sí que hay gente de talento con los que me gustaría muchísimo trabajar.

LTD.- Otro director al que indiscutiblemente aprecia es Guillermo del Toro, bajo cuyas órdenes ha interpretado en numerosas ocasiones. ¿Qué nos puede decir de su forma de trabajo?

FL.- De Guillermo no se puede decir nada… Cuando me invitó a hacer Cronos, le dije “mira Guillermo, yo nunca he hecho cine fantástico ni de terror, no tengo experiencia, haré lo que buenamente creas que debo hacer”, y descubrí a un director de una enorme sensibilidad, una capacidad imaginativa sorprendente, y todo lo que diga de más es absolutamente ocioso. Él ha demostrado en siete u ocho películas que puede filmar una de poco presupuesto en Hollywood y saltar y hacer Hellboy, El Espinazo del Diablo o ahora El laberinto del fauno. Es un individuo de un talento antropológicamente curioso,  a la edad que tiene y ya posee una capacidad increíble de manejo de un set (que uno no habla de eso nunca, pero un set son treinta o cuarenta técnicos, veinte autores neuróticos, las actrices con sus problemas…) y sin embargo, de esa nave absolutamente caótica, él consigue sacar relatos de una capacidad entrañable de poesía y de personajes humanos y reconocibles de aquí hasta que el mundo deje de ser mundo.

LTD.- ¿Qué nos puede adelantar de sus proyectos futuros, La luna en botella y Que parezca un accidente?

FL.- La luna en botella es una película de un chico muy joven, que trata de una relación complejísima pero muy atractiva entre los habitantesfederico luppi habituales a un bar, donde se plantean la existencia del “negro”, aquel hacedor de novelas que es pagado para que firme otro. También es historia de amor y a su vez muestra la complejidad del mundo cotidiano. Otra vez el director es un individuo joven, como en el caso de El último justo, que se atreve a filmar a despecho de las corrientes comerciales. Fue un proyecto propio, una condición de ser alguien en el mundo cinematográfico, sin caer en las redes de lo acostumbrado, de lo ya visto y lo que tiene que ser inequívocamente comercial. A mí me gustó participar en ello, era un chico que te trataba de igual a igual y que propuso cosas que otro no propondría.

LTD.- Ya para finalizar, ¿podría decirme si existe alguna película, tanto interpretada por usted como por cualquier otro, que haya supuesto un punto de inflexión en su vida, o de la que después de su visionado, supiera que no iba a volver a ser el mismo?

FL.- Hay muchísimas –ríe-. Es cierto que una obra que me dio una visión diferente del mundo fue, en estos últimos años, una trilogía de Aleksandr Sokurov, Moloh (1999), Taurus (2000)y El sol (2004), que son respectivamente los últimos tres días de Hitler, Lenin y Hiroito. Me parecen el canto moderno a la virtud cinematográfica, junto con el Padrino de Coppola. 

 

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LA CANDIDEZ DE UN SEDUCTOR INCRÉDULO: MESIÁNICO DIEGO MARTÍN

Lucía Tello Díaz

 

Tiene fama de hombre tranquilo y su apariencia no parece contradecir esa vena “fordiana”. Sus gestos, sus buenas maneras y su inconfundible aire de dandy casual, hacen de Diego Martín un actor nada al uso, quien deja traslucir una campechana inocencia no exenta de indudable -y muy atractiva- sofisticación. Tenaz y luchador, a nadie le extraña que donde este madrileño de alma vallisoletana pone el ojo, acabe brotando el éxito, puesto que su talante y su persistente fortaleza, han hecho de este galán  fortuito un personaje acreditado y querido por el público. ¿Su truco? Quizá la honestidad y solidez con que afronta su carrera, con cintas dispares que poco o nada tienen en común y que abarcan desde la sangrienta estirpe Borgia hasta la valentía incrédula del fotógrafo de guerra de El último justo, film en el que interpreta al antihéroe por antonomasia y sobre el que nos habla ahora, con la franqueza y ternura a la que nos tiene acostumbrados.

 

diego martin

 

Lucía Tello Díaz.- Es curioso que siempre se te asocie con papeles televisivos, a pesar de que eres un actor que ha participado en bastantes películas, trabajando a las órdenes de grandes como, por ejemplo, Juan Antonio Bardem. ¿Crees que es un handycap trabajar en televisión?

Diego Martín.- Yo no me lo planteo así, por dos motivos. Primero, porque creo que es algo que no puedes controlar, y que está fuera de órbita de lo que uno puede hacer o dejar de hacer, el cómo te consideren, cómo te reciban, o si creen que eres más de “x” o más de “y”. En fin, son aspectos que no puedo controlar. Y segundo, porque tampoco me planteo si el hecho de ser televisivo o cinematográfico o teatral es mejor o peor. Para mí televisión, cine y teatro son vehículos para contar historias y para intentar abordar un personaje. Entonces, desde ese punto de vista, me da igual que la historia transcurra en cualquiera de los tres, siempre y cuando el proyecto y la gente que está involucrada en él me interesen y me apetezca abordarlo. No otorgo ninguna prioridad o prestigio al cine respecto a la televisión, ni considero que la televisión sea de segunda división, ni mucho menos, es más, me parece que es esa actitud la que hace que la televisión tenga muchas cosas de segunda. La televisión no hace cosas por sí sola, es un medio que está ahí para que la gente a la que le apetezca hacer cosas de calidad, las haga. Sólo hace falta que nos decidamos a no tratarla como el hermano tonto.

LTD.- A la hora de hacer esa selección a la que hacías referencia, ¿cuáles son los criterios que te guían a para elegir un guión u  otro?

DM.- Para empezar, uno hace los que puede –ríe-. Cuando tenga veintiocho encima de la mesa y tenga que elegir uno, ¡ya te diré! –ríe de nuevo-. Pero bueno, yo sobre todo miro la historia y el personaje. Si las dos son subyugantes, fantástico. Busco que me atrape, que no me aburra, que esté bien escrito, que cree un universo. Yo me considero bastante malo leyendo guiones, porque no termino de visualizarlos. He leído guiones que luego he visto en pantalla y he pensado “qué bien está”. Pero los que sí consiguen que olvide que se trata de un guión, y que consiguen meterme en un universo, esos me atraen mucho.

LTD.- En este sentido, ¿qué es lo que más te ha atraído de este proyecto, El último justo?

DM.- Pues la verdad es que había muchas cosas. Por empezar por lo más superficial, puedo decir que el envoltorio era muy atractivo: el poder rodar en México, el reparto… Además yo tengo una debilidad personal por Federico Luppi, a quien no tenía el gusto de conocer. Esta película, aunque sólo fuera por haber podido compartir charlas con Luppi y aprender de él, y ver cómo está en un set… Ya con eso que me llevo para mí me daría por satisfecho. Pero luego, al conocer al director, antes incluso de leer el guión, me pareció que era un tío con muchísimo talento;  desde el principio conectamos mucho, me embarcó y me subyugó con esa pasión que él tiene, que ha hecho que todo el mundo que estaba involucrado en esta película, nos dejáramos capitanear por un tipo que, aunque es su primera película, parece que lleva cuarenta.

 

el ultimo justo

 

LTD.- Y qué me dice de su relación con todo el equipo, en especial con su compañera de reparto Ana Claudia Talancón, con quien parece tener una gran complicidad y compenetración, y junto con la que mantiene alguna escena un tanto tórrida.

DM.- La experiencia ha sido un poco diferente. Ella es una súper estrella allí, trabaja habitualmente en Los Ángeles y tiene una forma de afrontar la profesión de un modo al que quizá aquí nosotros estamos menos acostumbrados. Yo creo que también para ella esta película fue un poco reto, el trabajar con un equipo que no la tenía necesariamente contextualizada como la estrella que es en México, y poder abordar desde ese punto el personaje,  considerándose actriz sin ideas preconcebidas, creo que para ella también estuvo muy bien. La verdad es que nos hemos reído mucho y nos lo hemos pasado muy bien. Además nos ha hecho de buena anfitriona por el DF, que es una cosa importante porque necesitas un buen anfitrión en México.

 

LTD.- El hecho de que su personaje sea periodista, ¿qué cree que ha aportado a la historia?

DM.- Pues para mí es fundamental, más que el hecho de que sea periodista, el que sea fotógrafo. Hay un paralelismo muy claro, además de ser absolutamente intencional el que sea fotógrafo. El personaje es alguien acostumbrado a ver la realidad a través de un visor, y a que ya no le afecten los horrores, puesto que es fotógrafo de guerra. En lo que es su propia vida, vive de algún modo anestesiado. Esa forma de enfocar el personaje desde el punto de vista del voyeur parece que es un tema que toca hoy mucho. Nos hemos acostumbrado a ver la vida de los demás, a sentir con sus desgracias y a alegrarnos con sus éxitos; parece que cada vez hay menos vida propia, que vivimos en una especie de ficción de la que todos somos espectadores. Yo creo que eso nos anestesia un poco. Había una frase en la película que expresa muy bien esto, y es cuando él decía que desde el visor de la cámara, en vez de estar viendo que hay cadáveres o que están asesinando a alguien, lo único de lo que se está ocupando es de ver la luz, enfocar y el encuadre. Por ello me pareció que era un vehículo o una imagen representativa del tipo de cosas que nos pasan en la sociedad de hoy en día.

hermanos y detectives

 

LTD.- Para concluir, ¿podría adelantarnos parte de los proyectos futuros que tiene previstos?

DM.- Respecto a los proyectos futuros, empiezo a grabar ahora la segunda temporada de Hermanos y detectives, y estaremos centrados en ello, que bastante tiempo nos lleva –ríe-, y a ver qué cosas surgen… Pero bueno, el futuro es amplio y esperemos que no sea excesivamente árido –ríe de nuevo-.

 

 

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EL BAUTISMO DE FUEGO DE UN DIRECTOR NOVEL: LA CÁBALA SEGÚN MANUEL CARBALLO

 

Su nombre no aparece en cientos de entradas de ningún buscador. Su obra, eminentemente cinematografía en corto, apenas es conocida. Sin embargo, es Manuel Carballo una de las promesas hechas realidad del cine español, un treintañero capaz de aunar el thriller del Hollywood más gótico de la década de los cuarenta con el aire salvaje del colorismo tropical de México DF.

Joven, de apenas treinta y cuatro años, despierto y con un gran afán por hacer el trabajo bien hecho, Carballo ha conseguido realizar una obra inesperada y ejemplar que ha sorprendido a cuantos se han acercado a ella. Sus actores le alaban. Su equipo dice de él tener una experiencia medible en decenios, y es que acercándose a su film, bien podría decirse que el director de Ulises Pesares y Game Over lleva a sus espaldas raudales de películas. No es así, no obstante, aunque la película que nos presenta, El último justo, resulte una muestra de buen hacer cinematográfico, con todo lo que ello representa, no sólo por la redondez de su guión o el acierto de su casting, sino también por su agudeza visual y su dirección expresiva.

Nadie diría que este joven hilarante y divertido, siempre dispuesto a hacer bromas y que rehúsa ser llamado de usted, ha dejado boquiabierto a público y crítica, para desconcierto y sorpresa de su propio realizador. Él mismo nos revela qué ha supuesto para él la vorágine frenética de rodar El último justo

manuel carballo

 

Lucía Tello Díaz.- El último justo es su ópera prima, pero en realidad usted tiene mucho bagaje en el mundo cinematográfico. ¿Cómo ha sido su experiencia previa a la dirección de largometrajes?

Manuel Carballo.- Sí, la verdad es que tengo bastante experiencia como técnico y eso ayuda a la hora de afrontar el set. Saber qué hace cada uno y cómo tratar a cada quien facilita mucho el trabajo del director.

LTD.- ¿Cómo ha sido para usted el cambio? No debe ser fácil pasar de formar parte del equipo a ser su cabeza visible.

MC.- Sobre todo es un cambio a nivel de responsabilidad –ríe-. Pero lo he llevado con mucha naturalidad, yo creo que he dado bien ese paso, ayudado por la gente que me rodeaba, por ejemplo el director de fotografía, Javier Salmones, con quien yo ya había trabajado como auxiliar, y tengo que decir que la relación entre él y yo, en concreto, no ha cambiado ni un ápice de cuando yo era su compañero a cuando yo era el director de la película. Creo que éste ha sido un poco el símbolo del tránsito que he hecho, muy orgánico desde mi punto de vista.

LTD.- ¿Por qué se le ocurrió un guión así, por qué centrar la película en un mito de tintes cabalísticos?

MC.- Pues lo primero es que los dos argumentistas de la película me hablaron de la existencia de este mito, el de los treinta y seis justos. Conel ultimo justo dos cervezas delante y una charla amena, en poco rato desarrollamos una estructura muy básica de misterio e intriga que resultaba muy lógica, del tipo “qué pasaría sí...”. La verdad fue muy sencillo, entre comillas, el pensar en una historia de este tipo a partir del mito.

LTD.- ¿Cómo fue la combinación explosiva entre una ópera prima, y un actor de prestigio y larga trayectoria como Federico Luppi?

MC.- La verdad es que me sentí afortunadísimo. El papel que hace y la importancia que tiene en la película son cruciales. Para ese rol necesitábamos un actor que tuviera un carisma extra-cinematográfico, alguien que estuviera casi por encima de la película y, en este sentido, él era el ideal en todos los aspectos. Pocos se me ocurren en lengua hispana que pudieran acometer ese papel con esa altura.

LTD.- ¿Y qué me dice de la relación con el resto del equipo?

MC.- La verdad es que muy bien. Yo soy un tipo bastante sociable, no tuve muchos problemas a la hora de relacionarme con el equipo mexicano ni con el español, igual un poco ayudado por el hecho de lo que antes comentabas, el haber sido cocinero antes que fraile. Esto hace que la cercanía entre el equipo y el director fuera mucha, y me  facilitase muchísimo la labor. Yo por lo menos soy de los que opina que es mejor llevarse bien con tu equipo, que no ser un dictador. En mi caso, cuando era técnico, bajo las órdenes de un dictador hacía las cosas con mucho menos estímulo. Si  estás bien y a gusto, se trabaja más motivado.

LTD.- Como periodista me intriga saber qué motiva a un director para poner a un reportero como eje central de un filme.

MC.- Mira, esta es una pregunta clave en esta película, que nadie me ha hecho todavía –ríe-. Y es porque (voy a hacer una revelación cósmica) el personaje de Diego, que es un periodista de guerra, de alguna manera condensa muchos de los pecados de la sociedad actual, que se caracteriza por tener frente a los ojos todo este horror que estamos habituados a ver en el telediario, pero que se limita sólo a retratarlo, sin interferir en ello. De algún modo, me parecía que esa profesión era simbólica y emblemática de la sociedad de la información en la que vivimos ahora, y por eso mismo paga sus pecados.

LTD.- ¿Y qué nos puede contar acerca de los proyectos futuros?

MC.- Existe un proyecto que se está gestando, que es una película sobre jóvenes viviendo el lado más salvaje de la vida, que sucede en esa época tan pregonada que es la transición y la post-transición. Poco más puedo decir de momento, sólo que va a ser una película muy potente y alejada de El último justo en muchos sentidos, será de otro estilo.

LTD.- ¿Cómo se imagina que va a acoger la audiencia El último justo?

MC.- Yo creo que va a ir bien. Es una película atractiva, visualmente potente y que además por su tipo de trama resulta muy estimulante. Espero que vaya bien y, por supuesto, se la recomiendo a todo el mundo que le guste las películas de misterio.

 

 

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EL DOBLE INGENIO DEL CUARTO MENGUANTE: LUIS PIEDRAHITA Y RODRIGO SOPEÑA

Lucía Tello Díaz

 

 

 

Han llegado muy lejos y parecen no saberlo. Sus expresiones de asombro y su humilde cercanía demuestran que estos dos guionistas jóvenes y perspicaces no han asimilado todavía las mieles del éxito. La crítica se ha rendido a sus pies ante el nacimiento de su ópera prima, La habitación de Fermat, un rompedor y revolucionario proyecto cinematográfico que ha conseguido colocar al cine patrio en una innovadora y refrescante posición indie, al tiempo que con su frescura y transnacionalidad ha logrado convertirse en una inversión más que rentable para su, a priori, descreído productor. El motivo por el que estos dos realizadores de estreno, Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña, se han imbuido en el enigmático y claustrofóbico mundo del suspense cinematográfico, a pesar de su paradójica y extensa trayectoria en la comedia televisiva, lo explican con una candidez que les libera del engreimiento y prepotencia de los que adolecen la mayor parte de los profesionales del medio. Ellos son así, ingeniosos e ingenuos, tanto delante como detrás de las cámaras. Esperemos que los presumibles –y esperables- laureles futuros no logren desvanecer, ni un ápice, la gentileza y proximidad que estos dos treintañeros de éxito, que rehúsan ser tratados de usted, consiguen transmitir a sus interlocutores. Sería una pérdida que, a ciencia cierta, ni la mejor magia podría enmendar.

 

 

Los directores de La habitación de Fermat con nuestra redactora

Lucía Tello Díaz.- Tienes fama –a Luis Piedrahita- de ser el “rey de las cosas pequeñas” y, en realidad, hacer una película da al traste con esta teoría que te precede. ¿Cómo se os ocurrió embarcaros en un proyecto de estas dimensiones?

Luis Piedrahita.- La verdad es que los monólogos siempre los he hecho sobre cosas pequeñas, por buscar un estilo; la magia siempre la he hecho con pequeños objetos, y esta película, aunque sea más grande, está hecha sobre una habitación pequeña... Así que algo hay ahí, algo se mantiene.

LTD.- Pero siempre habíais estado en televisión, ¿cómo de repente decidís dar el salto a la gran pantalla?

Rodrigo Sopeña.- Bueno, el cine es una ilusión que uno tiene siempre. Nosotros queríamos hacer una película que pudiera entrarle “por los ojos” a un productor, que dijera “bueno, son sólo cinco personajes dentro de una habitación”. Si hay un productor que no puede levantar eso, es que ya no puede levantar ningún proyecto. Nosotros pensábamos que aunque cinco actores y una habitación era un proyecto con recursos limitados, nuestro trabajo en el guión conseguiría sacarle todo el jugo posible a esos recursos. Por eso hay muchas relaciones entre los personajes, todos ellos ocultan algo que no quieren contar... Lo que hicimos fue ponerles en una situación de tanta presión, tanto física como psicológica, que se dan cuenta de que tienen que contar la verdad si quieren sobrevivir.

LTD.- Habéis mencionado que vuestra película es modesta y, sin embargo está hecha sobre la base de un gran guión. ¿Cómo combináis ambos recursos?

fermat´s room

RS.- Es que, desde el momento en que hay efectos especiales que lo pueden recrear y conseguir todo, el cine cambia. En los años ochenta uno podía ir al cine porque en una película de acción se destruía un edificio, o sucedían cosas muy espectaculares. Ahora, cuando incluso en un anuncio lo podemos ver todo, todo ese avance tecnológico en efectos especiales lleva al público a que valore más el guión. Aunque no debemos olvidar que hay películas como Terminador II que tienen grandes efectos especiales y un grandísimo guión. Es decir, se pueden combinar las dos cosas. Lo triste es cuando haces un buen guión y tienes medios muy por debajo de lo que necesitas. Nosotros hemos hecho una película modesta porque sabíamos que en nuestra primera incursión en el cine íbamos a tener medios modestos, pero hemos tenido la suerte de tener los medios que la película necesita para ser contada, no nos hemos quedado escasos.

LP.- Sí, además es el guión el que levanta una película. Es verdad que los efectos especiales pueden hacerla más grande, pero a veces queda ridículo cuando precisamente sucede lo contrario, cuando hay un mal guión y una película grandilocuente, o lo que es peor,  cuando se tienen pocos medios y además un mal guión... Aunque eso claro, no lo recuerda nadie, pero si quieres yo podría hacerte una lista de películas de este tipo.

LTD.- Escribir y dirigir son dos ámbitos distintos ¿por qué, a pesar de la complicación que esto supone, decidisteis escribir el guión y, al mismo tiempo, dirigir La habitación de Fermat?

LP.- En verdad lo ideal sería que quien mejor escribe, escriba; y el que mejor dirige, dirija. Eso pasa mucho en Estados Unidos porque, como el mercado es tan grande, cuando uno escribe lo hace para millones de personas y, cuando uno dirige, lo hace también para millones de personas. Pero aquí en España el mercado funciona de otra manera, de forma más torpe.

RS.- Sí, la figura del director de encargo aquí prácticamente no existe

LP.- Claro, y si quieres que en España dirijan un guión tuyo tienes que llevarlo y espolear el proyecto. Aquí es muy difícil que encuentres a alguien tan ilusionado como tú, que lo has escrito, como para que saquen adelante la historia. Cosa que en Estados Unidos no pasa, allí uno escribe, y luego llega otro súper ilusionado y saca ese guión con la misma fuerza que el que lo escribió.

RS.- En nuestro caso ambos habíamos vendido guiones de largometrajes a productoras. Como guionistas habíamos cumplido; pero claro, ese proyecto se quedaba allí y ¿quién lo iba a dirigir? No había un director que se encargara de leer y dirigir esos guiones, por lo que el proyecto se quedaba encima de la mesa. La verdad es que el director es el único que está desde la primera letra que se escribe hasta que la película se estrena en el último país en que se estrene. Por eso nos embarcamos en dirigirla, porque otros proyectos anteriores que habíamos escrito, no se habían llegado a hacer.

LTD.- Supongo que el hecho de ser dos directores os supondría alguna que otra dificultad añadida, ¿cómo habéis vivido la experiencia de codirigir?

LP.- En verdad ser dos fue para nosotros una ventaja. De hecho, no sabemos cómo hace la gente que dirige sola –ríe-. 

LTD.- Esta es una película que me ha gustado mucho, esencialmente, por el hecho de que ambos seáis guionistas. Allen o Wilder, dominan el arte cinematográfico por saber escribir muy bien. Y es que existen dos frases en La habitación de Fermat que resultan apasionantes. La primera no tiene desperdicio: “La presión puede convertir el polvo en carbón o en diamante. -¿Eso es de Arquímedes? -No, de MacGyver”. Esa frase sólo se le podía ocurrir a un buen guionista.

 

RS.- Lo cierto es que esa frase es de MacGyver de verdad, de la tercera temporada, es más, te diría que del mejor episodio de la tercera temporada, porque la serie tiene una maravillosa primera temporada, una también maravillosa segunda temporada y, en la tercera, empieza a bajar el listón y al final ya hace un invento por capítulo, que eso ya es tremendo. Pero en ese capítulo genial dice esa frase, así que, es de verdad, lo dice MacGyver.

LP.- Además es un capítulo que tiene bastante que ver con La habitación de Fermat, porque habla de un concurso universitario de sistemas de cerrar puertas y no poderlas abrir, y ahí estaba la frase de “la presión es impredecible, puede convertir el polvo en carbón o en diamante”.

directores de Fermat´s roomLTD.- La segunda frase parece haber nacido con vocación de convertirse en la afamada “Nadie es perfecto”, y es la que dice: “El mundo está como estaba”. Es una afirmación rotunda y muy buena para concluir una película.

RS.-Nosotros hemos hecho una película con un perfil modesto, ya lo hemos dicho, y no queríamos que al final pareciera que habíamos cambiado el mundo con la película. Los cuatro personajes viven una gran aventura, pero el mundo está como estaba, realmente esas personas no pasarán a la historia de la humanidad, han vivido una experiencia que no es positiva, no han vivido algo épico como los 300. Como dice Luis, “han vivido un fin de semana truncado, un mal rollo”.

LTD.- Alejo Sauras ha mencionado que el rodaje resultó mucho más agotador física y psicológicamente de lo que, en primera instancia, esperaba. ¿También vosotros sentisteis que surgían más inconvenientes de los que habíais imaginado?

RS.- Uno de los mayores inconvenientes que encontramos fue que nosotros pedimos una habitación que disminuyera de verdad, y que fuera implacable. Sabíamos que visualmente la habitación tenía que ser algo mortífero, no podía ser el típico decorado de serie, no, tenía que ser de verdad. Y claro, cuatro paredes móviles, que se mueven realmente, arrastrando trípodes, micrófonos... vamos, toda la cacharrería de cine, pues era muy complicado. Cada vez que hacíamos una nueva toma, había que volver todo atrás: todos los muebles, los focos, todo. Y entonces era complicadísimo, repetir y encima rodando con dos cámaras... Al final la habitación no medía ni tres metros cuadrados, en ella había cuatro actores, quince personas de equipo... Fue muy, muy duro. Pero como la película es angustiosa y la idea es que están sufriendo mucho, todo este sufrimiento está integrado en la trama. Por tanto, se transmite y queda bien.

LTD.- Respecto al género de La habitación de Fermat, ¿cómo definiríais la película?

RS.- Nosotros si tuviéramos un videoclub, la pondríamos en la estantería de misterio, ¿verdad?

LP.- Sí, aunque realmente es una película de acción de interior –ríe-.

LTD.- Lo que es curioso es que, en contra de la regla general, en vuestra película no hay exceso de vísceras y sangre...

RS.- Sí, es cierto. Ahora, hay muchas películas de terror más psicológico, en la línea de Seven, pero que también tienen sangre. Lo raro es una película como la nuestra, en la que no hay una gota de sangre. Lo que causa mal efecto es darle al espectador lo mismo siempre. Si estás viendo efectos especiales en televisión, en los anuncios y en todas partes, pues te apetece ir al cine a ver algo distinto, que no sea lo típico.

LTD.- Otra pregunta de casi obligada realización, es el hecho de que eligiérais como protagonistas a matemáticos, ¿por qué esa elección?

LP.- Realmente nosotros somos de letras puras, pero las matemáticas no son importantes en la película, son como una excusa. Los personajes son matemáticos pero no hace falta saber matemáticas para entender la película. Es como si para entender los Simpson hubiera que saber de física nuclear: pues no, Homer trabaja en una central pero no hay que saber nada de física nuclear  para ver los Simpson –ríe-. En este caso, las matemáticas sólo son la profesión de estos señores. Además, los enigmas que se plantean no son matemáticos, aunque sí lo sean los personajes.

RS.- Los personajes de esta película tienen que pasar de ser muy fríos al principio a muy pasionales al final, y eso es un elemento común a los matemáticos, sobre todo a los grandes que han pasado a la historia, pues muchos eran muy disciplinados pero también tenían vidas muy tormentosas. Esa es una de las razones por las que escogimos esa profesión, realmente nos fascinó el personaje del matemático para utilizarlo en nuestra película

LTD.- Ahora una pregunta para cada uno... A ti Luis, después de haberte visto cosechando éxitos y sonrisas desde que te iniciaras en El club de la Comedia con tus “galletas de arena”, parece que las perspectivas profesionales que en principio se te habían atribuido, han variado sustancialmente ¿cómo ves tu futuro en este momento?

LP.- Pues creo que el truco está en hacer lo que te apetezca siempre. El humor es para mí una actitud ante la vida,  algo que siempre me ha gustado hacer y que es un buen ingrediente para cualquier otro tipo de historias. De hecho, en La habitación de Fermat hay tres momentos de humor que funcionan muy bien dentro de una película de suspense. Si hubiéramos hecho una comedia y sólo hubiera esos tres momentos de humor, sería un fracaso –ríe-. La magia es una afición que me gusta, que la practico y que la haré a mis amigos y a los que estén ahí, pero no soy mago profesional en absoluto. Y el cine es algo en lo que veo que hay tanto que aprender, y tantas posibilidades, que habrá que tirar por ahí... Pero nunca dejar de hacer televisión. Eso lo comentamos mucho Rodrigo y yo. Y es mucha gente piensa que el cine es primera división y la tele es segunda división, pero no. Son deportes distintos. En televisión puedes enseñar cosas que no podrías hacer en el cine, por ejemplo, el programa de magia que dirigimos Rodrigo, Jorge Blas y yo; no podríamos hacerlo en cine, porque pasaría a ser ficción. Hay cosas que sólo se pueden hacer en televisión y nosotros no tenemos pensado dejarla. Sí seguiremos haciendo cine, porque, como he dicho, hay mucho que aprender y muchas posibilidades.

LTD.- Y a ti Rodrigo, como asturiano que eres, ¿cómo ves los medios audiovisuales y la industria cinematográfica en Asturias? Porque en Galicia, de donde es Luis Piedrahita, sí existe una plataforma cinematográfica con bastante robustez.

RS.- Pues me has hecho una pregunta absolutamente objetiva –ríe-, aunque no creo que pueda contestarla correctamente porque yo nunca he trabajado en Asturias, aunque el hecho de que yo nunca haya trabajado allí seguramente responda a tu pregunta –ríe de nuevo-. Siempre he trabajado en Madrid y, lo que sí veo, es que ahora mismo Asturias está en muchas pantallas, de distintas formas: desde La torre de Suso hasta la última película de Garci  -Luz de domingo-, que se estrena al mismo tiempo que la nuestra, está Woody Allen rodando en Oviedo y Avilés,  está El Orfanato, rodada en Llanes y en la que el mismo guionista es asturiano... Por lo tanto, yo lo que veo es que de repente, desde que yo me he ido, se han puesto a hacer cine a mis espaldas –ríe-. Nosotros vivimos en Madrid, donde sí que hay recursos, medios y de todo, y sin embargo la película se ha hecho en Barcelona porque hay dos actores catalanes, el interés de una cadena como TV3 y bueno, todo se podía hacer allí cómodamente. Así que al final, las cosas se acaban haciendo en el sitio donde más facilidades te dan y donde todo resulta más cómodo.

LTD.- Finalmente, ¿qué esperáis que encuentren los espectadores al acudir a ver La habitación de Fermat?

RS.- Pues en verdad, queremos que durante hora y media los espectadores se entretengan, se involucren en los enigmas y en los juegos de ingenio y, por supuesto, que lo pasen bien. 

 

 

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DE VICENZA A ANDALASSIA: AMY ADAMS, LA MUJER QUE DIO VIDA A LA PRINCESA GISELLE

Lucía Tello Díaz

 

 

Tiene poco más de la treintena y ya posee un palmarés digno de elogio. A pesar de haber sido galardonada con el Premio Especial del Jurado en Sundance y ser nominada al Oscar por su papel de Ashley en Juneburg, en sus ojos brilla la cándida inocencia infantil que tan pronto pierde la mayor parte de la gente. Su frescura, su taimada belleza y su dulzura, explican que Disney haya hecho de Amy Adams la nueva princesa de su factoría de cartoons. Trasmutada de dibujo bidimensional a mujer de carne y hueso, esta joven natural de Vicenza –Italia- presenta ahora la apuesta navideña de la mítica casa de animación, Enchanted, un proyecto innovador en el que los cuentos se reinventan a sí mismos a través de un curioso reajuste de los convencionalismos de los fairy-tales. En su visita a España Adams, esta pelirroja con reminiscencias a Nichole Kidman, habla de lo que le ha supuesto encarnar a la princesa de Andalassia, Giselle. Un personaje de lujo que le ha hecho sentir, con más razón que nunca, decididamente “encantada”.

amy adams

Lucía Tello Díaz.- En los últimos años ha trabajado en muchos proyectos cinematográficos de muy diversa índole, ¿qué le interesó más del filme de Kevin Lima que ahora presenta?

Amy Adams.- Lo cierto es que, cuando leí el guión, me encantó la idea de hacer algo tan distinto a lo que había hecho con anterioridad. Además quería hacer una película que pudieran ver mis sobrinos y que estuvieran orgullosos de ella. Creo que ellos van a disfrutar mucho con Enchanted, la historia de Giselle.  

LTD.- Resulta sorprendente poder verla en registros tan dispares. Si hace un par de años la veíamos nominada al Oscar por su participación en la película Juneburg, en un papel eminentemente dramático, ahora la vemos metida en un papel completamente distinto. ¿Fue complicado abordar un personaje como Giselle?

A.A.- Es cierto que Giselle es un personaje completamente distinto a los papeles que había hecho anteriormente, pero creo que mi trabajo implica precisamente eso, afrontar nuevos personajes. Por supuesto que estudio cada personaje y aquellos elementos con que interpretarlos, pero yo siempre estoy intentando coger distintos personajes, con distintos roles y muy diversas experiencias vitales, para poder convertirlas en historias reales.

LTD.- Giselle parece ser un personaje cercano al sueño, me atrevería a afirmar que es la fantasía de casi toda niña. Sin embargo, interpretarla no debió resultarle tan excitante y sencillo, ¿no le supuso alguna dificultad interpretar a un personaje como ella, que baila, canta y vive siempre con una amplia sonrisa?verdadero amor

 

A.A.- Pues sí –ríe-, la verdad es que a veces no me encontraba como para reír... Interpretarla era bastante complicado la mayor parte de las veces. Pero la verdad es que Giselle es muy contagiosa, así que comenzaba el día sintiéndome de una determinada forma y lo terminaba de un modo muy distinto, muy optimista y queriendo comerme el mundo.

LTD.- ¿Y qué me dice del vestuario Giselle? ¿No le resultaron realmente incómodos los trajes que debía llevar durante toda la película? Al verla el espectador no puede sino pensar en usted y en lo mucho que debieron pesarle esos vestidos.

A.A.- ¡Gracias! –ríe-. Mucha gente piensa que el vestuario simplemente era abombado y divertido, pero lo cierto es que pesaba veinte kilogramos y medio. Los trajes nos llevaron a varias discusiones, y no siempre las gané. Así que, sí, era un elemento difícil del rodaje, aunque también es cierto que es bastante divertido verlos en la gran pantalla.

 

LTD.- Como usted afirmaba, Giselle es una persona eminentemente optimista y vital que cree, por encima de todo, en el amor verdadero. ¿Cree usted también en este tipo de amor?

amy adams

A.A.- Sí, absolutamente. Creo que no siempre sucede, pero sería horrible pensar que no existe.

LTD.- Susan Sarandon, Patrick Dempsey, James Marsdem, todos los actores que integran el reparto de Enchanted parecen encajar a la perfección y transmitir cierta complicidad y química. ¿Cómo fue el ambiente de rodaje?

A.A.- La relación con el resto de los actores fue maravillosa. Trabajamos juntos de forma realmente cercana, sobre todo por los números musicales, tuvimos que emplear mucho tiempo para hacer los números de forma conjunta y ajustada. Fue una experiencia realmente extraordinaria la que sentí con el resto del reparto.

LTD.- ¿Qué es lo que los espectadores van a encontrar en el cine al ver Enchanted, la historia de Giselle?

A.A.- Pienso que los espectadores van a adorar los elementos de sorpresa de la película. Además creo que llegarán a las salas con muchas expectativas y que saldrán habiendo tenido una experiencia completamente distinta de la que se habían imaginado.

 

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CUANDO LA MAGIA HACE DE UN NIÑO UN GRAN ARTISTA. KEVIN LIMA

Lucía Tello Díaz

 

 

No posee el reconocimiento que merece y no parece importarle. Al verle, nadie creería que se trata de uno de los animadores más prestigiosos de la factoría Disney, a quien debemos la fantasía que nos ha transportado a mundos tan dispares como el sofisticado de 102 dálmatas o al salvaje de Tarzán. Introducido en el mundo del diseño desde la década de los ochenta, este escritor, animador y director ha sido capaz de despertar al genio de la lámpara con guiones como el de Aladdin, e incluso ablandar el corazón de un monstruo o una mujer pez en animaciones como La bella y la bestia y La sirenita. Enamorado del mundo de la magia desde que viera El libro de la selva, cuando un momento de revelación vocacional alcanzó la pueril mente de un Lima que apenas contaba con un lustro de edad, este hombre sereno, cercano y cordial no ha cejado en su empeño de convertirse en director del noble arte del movimiento aparente. Encarnando la imagen del típico self-made man capaz de crearse a sí mismo, este realizador norteamericano nos demuestra que, aunque imposible en la teoría, la felicidad existe y está en nuestras manos alcanzarla.

 

encantada, la historia de giselle

Lucía Tello Díaz.- Enchanted, la historia de Giselle es una película complicada en la que se mezclan distintos formatos y distintas tramas. De hecho, se podría decir que existen tres filmes diferentes dentro de una misma película: uno de animación clásica, uno de animación tridimensional y una comedia romántica. ¿Le supuso muchas dificultades añadidas el dirigir una película tan compleja?

Kevin Lima

Kevin Lima.- Sí, es realmente difícil dirigir una película como Enchanted, la cual está compuesta de hasta cinco películas distintas: una comedia romántica, un musical, una película de acción, un filme animado en 2D y otro en 3D. Fue muy difícil llevarlas todas adelante. Si piensas en las películas clásicas de Disney, te darás cuenta de que Enchanted las reúne todas en la misma acción, y eso no sucede muy a menudo. Fue un desafío, un gran desafío.

LTD.- En cierto sentido, se puede decir que es una película muy innovadora, no sólo en forma sino también en contenido. ¿De todas las cualidades de este film, cuál  fue la que más le atrajo de este proyecto?

KL.- Enchanted se me presentó como el proyecto perfecto. Toda mi vida he querido ser diseñador de animación. Desde que tenía cinco años y vi El libro de la selva  me dije: “quiero ser animador de Disney”. Lo más sorprendente es que sucedió, lo conseguí. Con esto quiero decir que, a pesar de que ya había dirigido un par de películas de animación como Tarzán y algunas películas de acción, Enchanted fue como un matrimonio perfecto para mí, donde fusionar las dos facetas, animación y acción. Además sabía que podía cuidar de los personajes desde el estudio, hacer querer a las imágenes y pensar en  las personas correctas para la película.

LTD.- Usted ha trabajado como escritor para películas como Aladdin u Oliver y compañía, ¿por qué en el caso de encantada el guión no corre a cuenta suya?

KL.- Bueno, es que realmente no soy un escritor en sentido estricto, porque cuando colaboro en las historias suelo dedicarme a los story-boards y no tanto al guión. Es más bien dibujarlas, y no tanto escribirlas. Sin embargo, soy muy colaborador en la elaboración de las películas. Por ejemplo, con el guionista de Enchanted trabajé durante nueve meses, introduciendo los kevin limadistintos niveles de las imágenes dentro de la película. Porque la primera lectura que tuve del film fue la historia de una princesa que se transportaba a la vida y se convertía en una chica real. Era una idea, pero no una imagen Disney. Así que entonces empecé a introducir elementos como una bruja malvada, una manzana envenenada, es decir, intentando establecer la conexión, el matrimonio por así decirlo, entre la animación y la acción.

LTD.- La película rompe con muchos convencionalismos que anteriormente estaban vigentes, lo cual parece indicar que la infancia y juventud ha cambiado bastante en los últimos años. ¿Es más difícil hacer películas para los niños de hoy?

KL.- Sí, es más difícil, especialmente en la forma de narrar la acción, porque los niños hoy en día ven películas en casa que están muy lejos de la forma de comprensión tradicional. Ellos ven grandes películas de acción con sus familias, así que tienen un sentido distinto de cómo deben ser narrados los relatos. Así que es difícil contar una historia, especialmente en el caso de ésta en el que se vuelve a un planteamiento clásico. En este aspecto descubrí que si añadía un nivel de parodia a la historia, de alguna forma la película se convertía en más atractiva. Tengo el convencimiento de que así será para los espectadores.  

 

 

 

 

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LA MALDICIÓN DE LA CARNE SEGÚN TÉCHINÉ

Lucía Tello Díaz

 

 

André Téchiné sabe que ha hecho una gran obra y actúa en consecuencia. Hasta ahora no había puesto tanto de sí mismo en una película y por ello en su actitud se puede atisbar una extraña mezcla entre soberbia y retraimiento, entre complacencia y expectación. Y es que el filme que ahora presenta en España, Los testigos, no podría ser más personal, una entrega que sin duda invita a una prudente delectación. Quizá por ello este director galo de Valence-d'Agen se mantiene a cierta distancia de su obra, considerándola la más íntima y atrevida de todas las efectuadas en sus más de veinte años de carrera. En esta ocasión, el afamado realizador de Los juncos salvajes nos retrotrae a un París convulso de una década mítica, la de los ochenta, donde la carnalidad de las pulsiones vitales se vio amenazada por una epidemia desmedida y precipitada como lo fue, y sigue siendo, el SIDA. Con la distancia que le otorgó el tiempo y con la sinceridad que caracteriza a su obra, Téchiné entra a golpe de verismo en la conciencia de un público que peca en exceso de olvido ante la realidad. Suerte que siempre se pueda contar con el recuerdo de los testigos.

 

 

andre techine

 

 

Lucía Tello Díaz. El guión de Los testigos resulta a todas luces personal e íntimo, ¿cómo surgió la necesidad de escribir un texto como el de su actual película?

André Téchiné. Hace mucho tiempo que tenía ganas de tratar este momento histórico, o mejor dicho, este trauma histórico que fue la llegada del SIDA, pero para tratarlo con claridad necesitaba distancia, distancia para superar el duelo, el sufrimiento que había tenido por la cantidad de amigos perdidos. Este era un tema que me había afectado tanto personal como generacionalmente. Porque creo que esta pertenencia a la generación del SIDA es muy importante, sobre todo después de haber vivido los años setenta, unos años de liberación sexual. Después de todo aquello se dio un gran cambio, y era ese cambio lo que me interesaba y lo que quería llevar a la gran pantalla. Sobre todo porque me parecía interesante el hecho de que pareciera que todos nuestros miedos occidentales hubieran caído en el abismo del SIDA, como un oprobio hacia las minorías, los homosexuales, los toxicómanos…

LTD. ¿Y por qué realizar un filme así actualmente?

AT. Porque este tema tabú, con tantos prejuicios y tantos miedos que ha suscitado, no ha cambiado mucho en este tiempo. Siguen existiendo muchos principios que no han evolucionado. Se ve, por ejemplo, en las donaciones, ya que las donaciones que se hacen al cáncer son muchísimo mayores que las que se hacen al SIDA, y creo que esto se debe a que el SIDA sigue tocando a lo sexual, a lo íntimo, y por tanto sigue chocando contra algunas resistencias lejanas y profundas. Por eso me parecía útil hacer la película  ahora, porque es un tema que todavía está sorprendentemente vivo y es muy tenaz, no sólo en el momento que se cuenta en la película, sino incluso aún más en el actual, si tenemos en cuenta que ya no sólo están amenazadas las parejas homosexuales, como por aquel entonces, sino que ahora lo están tanto heterosexuales como homosexuales. De hecho, si vemos las estadísticas, las cifras de cómo afecta el contagio de este virus a las parejas heterosexuales son alarmantes. No quería hacer sólo una mirada al pasado, un deber de memoria, sino que me parecía algo totalmente pertinente en la actualidad porque considero que la situación sólo ha cambiado en apariencia.

LTD. Teniendo en cuenta el tema y el tratamiento que usted hace de él, algunos sectores han indicado que Los testigos es su película más “militante”, a pesar de que cueste relacionarle a usted con este tipo de cine…

AT. Es un punto de vista que respeto porque creo totalmente en la libertad del espectador y no me gusta en absoluto entregar un “libro de instrucciones” con mis películas. Creo que el espectador debe ser libre, pero me cuesta mucho imaginar que hago una película “militante”. Es cierto que el personaje de Michel Blanc (Adrien), se va convirtiendo en militante a lo largo de la película, que va descubriendo su causa por la enfermedad de este ser querido, que le afecta mucho y se va apropiando de él. Digamos que su impotencia como médico desemboca en una especie de arma que le convierte en una persona “militante”. Pero también es cierto que no creo que esta película lo sea en modo alguno, sobre todo porque, desgraciadamente, no creo que el cine sirva para cambiar el mundo.

LTD. El reparto en la película destaca por la extraordinaria combinación de actores consagrados como Emmanuelle Beart o el propio Blanc, con actores inexpertos como Johan Libéreau. ¿Por qué decidió entremezclar así el plantel de Los Testigos?

AT. En verdad, he de reconocer que me costaría muchísimo rodar con actores muy conocidos, de los que se ven en todas las películas, yaandre techine que, sobre todo en el cine francés (que a pesar de ser muy productivo es muy hexagonal) siempre tienes la sensación de ver las mismas caras, lo que haría que la película perdiera frescura, credibilidad. Si se ven siempre los mismos actores, haciendo además composiciones muy parecidas, da una sensación que yo no quería para esta película. El hecho de entremezclar a estos actores conocidos, a estas “estrellas”, con la gracia y la torpeza de los actores que empiezan, aporta muchísimo a los dos. Aunque no sea voluntario, los inexpertos refrescan a los veteranos. De hecho, delante de un actor debutante las “estrellas” no pueden actuar de la misma manera, y creo que esto también es muy útil para el que empieza, porque es muy enriquecedor para él enfrentarse a una nueva experiencia. Y creo que entre ellos se crea una electricidad, una especie de cortocircuito, algo muy vivo, una corriente de vida que es lo que yo busco, porque a mí lo que me interesan son las vidas, y se crea una corriente de vida muy particular entre la estrella y el actor que empieza. El personaje de Manu, por ejemplo, no podría haberlo hecho con alguien profesional, porque es un personaje que no se plantea nada, es sólo alegría de vivir, que trastorna al resto por cómo aparece, y yo lo único que le pedía es que fuera feliz, luminoso, infantil e inmaduro.  Creo que el hecho de ser un actor profesional te impide ser inmaduro.

LTD. Se dice que, entre los títulos barajados para la película, tuvo en cuenta el de La Tempestad. ¿Por qué optó finalmente por el de Los testigos?

Es cierto que pensara en ese título, porque quería darle un ritmo que diera la sensación de que arrastrase todo a su paso, como una tempestad. Además, estuve a punto de llamar a la película así porque hay un cuadro de Giorgione que me gusta mucho y una obra de Shakespeare con ese mismo nombre, pero quizá por eso me di cuenta de que tenía demasiadas referencias y decidí llamarla Los Testigos. Sin embargo, sí que podría haberse llamado del otro modo porque estábamos todos encogidos en esa velocidad de tormenta, incluso en la televisión, con ese tono alarmista y esas imágenes que nos ayudaba a la precipitación de nuestros miedos.

LTD. En referencia a esa velocidad de la que habla, es cierto que en Los testigos el ritmo es trepidante, sobre todo en la segunda mitad de la película. ¿Por qué eligió este tipo de montaje vertiginoso?

AT. Es cierto que es trepidante, y en parte es porque no quería hacer una película melancólica. Además el ritmo actúa como una especie de constatación de la aceleración relampagueante de la epidemia del virus, de cómo se iba propagando entre los seres humanos. Porque esta es fundamentalmente una película sobre seres humanos que son conscientes de lo poco que son cuando se tienen que enfrentar a lo orgánico de un virus. Por tanto, el ritmo es el de una película de acción porque realmente narra la historia de unos personajes que se han visto superados por la realidad, y me parecía que se correspondía muy bien con lo que yo había visto a mi alrededor, lo que o había vivido, y esta intrusión del SIDA en la vida era como un Mars Attacks!,  como si hubiéramos tenido un ataque marciano. Era como si todos los miedos, todas las reprobaciones que existían, se hubieran metido en la vorágine de esta celeridad, en el movimiento de la velocidad del pánico histórico y biológico de la película. Este era el sentimiento que yo tenía en aquella época, como si estuvieras en una película catastrofista, un espectáculo de horror en el que te sentías impotente viendo cómo todo se hundía a tu alrededor.

LTD. A pesar del trasfondo devastador del SIDA, usted aborda el final del film sin sentimentalismos ni dramatismos. ¿Por qué ese enfoque?

AT. Porque no quería que el personaje de Michel Blanc, al final de la película, se encontrara encerrado en su propia impotencia ante la situación, sino que quería que descubriese una causa por la que luchar, el SIDA, un combate por el que decidiera seguir adelante. A partir de entonces la enfermedad se convierte en una razón estimulante para vivir. Pero además decidí que en el mismo lugar donde había conocido a Manu conociera a otro chico, a un americano que ha venido a París para conocer a los padres de su pareja, que ha muerto también de SIDA, a pesar de que los padres de él no quieran recibirle, un fenómeno muy normal en la época al que yo mismo asistí. Este chico se da cuenta de que está en un jardín público y se plantea acabar durmiendo en un banco o lo que sea. Por tanto, digamos que esta negrura horrible de la enfermedad, crea lazos, conexiones de amistad muy fuerte. Por eso, aunque pueda parecer paradójico y extraño, gracias a esta enfermedad Michel Blanc puede crear puentes con este nuevo amigo americano. Por tanto, es como si se creara una nueva solidaridad entre los cuatro personajes al final, porque los cuatro sencillamente se dan cuenta de que son mortales, y esto es lo que hace que sean solidarios y que decidan dar una nueva forma a su vida.

 

 

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LAS SIETE VIDAS DE ANABEL ALONSO

Por Lucía Tello Díaz

 

Tiene muchas tablas y eso se nota. Lleva años engatusando a un público que la adora. Por televisión, teatro, cine o doblaje, esta actriz de Baracaldo se ha ganado el aprecio de los espectadores a pulso. Con una voz dulce inconfundible, un sentido del humor siempre amable y las ideas muy claras, Anabel Alonso habla en exclusiva para nosotros aprovechando la promoción de su último largometraje, Atasco en la Nacional, donde interpreta a Soledad Montoro, una mujer cansada de tantas responsabilidades, que sólo clama por tener quince días de descanso.

anabel alonso

 

 

Lucía Tello Díaz. Se dice de usted que es una workholic o adicta al trabajo, y es que realmente su currículum abruma, ¿cómo consigue compaginar tantas y tan distintas actividades?

 

Anabel Alonso. Realmente es una suerte poder abarcar tantos ámbitos. Cuando a veces me preguntan qué prefiero, siempre digo que poder intercalar todos los medios es maravilloso. Que te llamen tanto de un ámbito como de otro es un logro. Es cierto que quizá antes sí que eran más compartimentos estanco, pero ahora afortunadamente hay mucho trasvase y, si se tiene la suerte como yo, de poder defenderte en todos, resulta genial. Ahora bien, al final todo esto son los resultados, o gustas o no gustas, la oferta y la demanda es así de cruda. Y realmente, si vas intercalándolos y vas funcionando, ése es el truco, ni más ni menos.

LTD. ¿Siente predilección por alguno de ellos?

 

AA. Si tuviera que elegir en cuál de ellos estoy más cómoda, sería difícil... Porque yo empecé en teatro, de ahí pasé a la televisión donde me he movido prácticamente los últimos quince años, intercalando con cine, por supuesto. Entonces, son tres medios tan distintos a la hora de trabajar... Por ejemplo en teatro, tienes un mes y medio de ensayos  en donde puedes probar, cambiar, equivocarte, buscar, y cuando estrenas la función, no se acaba tu trabajo, sigues encontrando hasta el último momento que se cierra el telón. En televisión, todo es el resultado inmediato, es la rapidez, es tener oficio, es tener resortes, es ser rápida. Y el cine es como el encaje de bolillos, es el mínimo detalle, es la sinceridad... Entonces son tres maneras de hacer tan distintas, tres trabajos tan diferentes, que poder hacerlo todo es el complemento perfecto. Hombre, el teatro tiene algo de esencial en este trabajo, por eso le tengo cierta debilidad.

LTD. Háblenos de Soledad Montoro, su personaje, ¿le fue difícil interpretar a una mujer como ella?anabel alonso

 

AA. La verdad es que para interpretarla me basé en algunos referentes. Creo que el primer referente en que me basé fue en las madres, porque, a qué madre no le hemos oído culpar al marido de todo lo que le pasa; decir que todo lo bueno que tienen los hijos es suyo, o cosas como: “si no fuera por mí, no sé qué sería de esta familia”, “el día que me líe la manta a la cabeza yo no sé qué va a ser de esto”... Todas estas cosas, las tenemos en la cabeza, creo que es el “fraseario” de las madres. Eso fue como un embrión. Indudablemente, esta mujer, Sole, está en una situación límite, trabajando durante los 350 días restantes, sin días de fiesta como todas las amas de casa, que trabaja de lunes a domingo las veinticuatro horas del día, y ve que va a tener quince días en que no va a cocinar, ni fregar, ni hacer las camas, y va a tener servicio de habitaciones –lo más que le puede pasar-, y ve que todo se va al garete... Pues todo eso a ella le estresa.  Aparte de todo esto, también he cogido referentes de ciertas películas europeas, como Divorcio a la italiana, cierta manera de hacer un poco extrovertida y de mujer de carácter, que podría tener cierta comunión con este tipo de personaje.

 

LTD. Un personaje que, por cierto, no tiene nada que ver con el que interpretó en Kika... ¿Con Almodóvar cuándo?

AA. ¡Ojalá! –ríe- ¡Me encantaría! Yo se lo digo siempre, y es que hace ya catorce años desde que trabajé con él en Kika. Sé que hubo muy buen entendimiento entre nosotros, pero me encanta que sus guiones e historias vayan por otros derroteros...  Puede que se coincida, porque con Cecilia [Roth] desde que hizo Laberinto de Pasiones, no había vuelto a coincidir hasta Todo sobre mi madre; o con Victoria [Abril], no ha vuelto a trabajar desde Kika; con Carmen [Maura] estuvo sin trabajar muchos años... Y son mujeres y personajes muy emblemáticos. Ojalá se dé de nuevo la circunstancia. Yo, cuando él quiera, sabe que aquí estoy, disponible para lo que quiera.

 

LTD. A veces las actrices se quejan de la ausencia de guiones pasados los veinte años, sin embargo, en su caso podría decirse que es al revés, su fama va en aumento. ¿Ha sentido usted esa injusta presión que padecen las mujeres en esta industria?

 

AA. Afortunadamente, y toco madera –literalmente- le suele pasar eso al tipo de actriz que es la protagonista de la película, que de veinte a treinta años, hace los papeles protagonistas de las películas. Pero yo siempre he sido una actriz de las que han llamado “de carácter” o secundaria, que de vez en cuando me tocan papeles protagonistas en cine, pero que es un tipo de mujer no basada en un físico, como las protagonistas, quienes, cuando llega una edad, necesitan un tiempo de reajuste. En tanto en cuanto el tipo de personajes que yo he hecho no han sido del tipo protagonista, porque tampoco soy guapa...

LTD. No diga eso...

 

AA. Es que lo sé, no es físico. Mira, yo hice Los ladrones van a la oficina con 28 años, y ahora tengo 42, y realmente no he notado un cambio físico en este sentido. Quizá también es la suerte que me acompaña, pero sí que depende del tipo de personajes que te hayan dado. Considero que cuando he sido la “guapa” de la película, aunque suene raro decirlo, sí que hay unos años de ajuste. 

LTD. ¿No cree que más que por el físico, sea porque usted no se ha dejado nunca encasillar como sí han hecho otros actores?

 

AA. Bueno, pero es que yo me adapto a todo lo que viene. Sé que hay compañeros que o les ofrecen un tipo de trabajo, o no lo hacen. Yo sí que, en este sentido, “valgo para un roto como para un descosido”. Que quieren que seas la vecina, pues bien; que ahora tienes que interpretar una madre de familia, pues lo soy; que me toca la asesina, pues lo hago –ríe-. Me gusta mucho mi trabajo, y por ello siempre me enamoro de los personajes que me ofrecen. No tengo prejuicios a la hora de aceptar ningún tipo de personajes.

LTD. ¿Y cuáles van a ser sus proyectos futuros?


AA. En principio rodar una película con Pablo [Carbonell] que se titula Ángeles S.A. Es de Eduard Bosch, y están Silvia Marsó, y la niña María Isabel, que será la protagonista, junto con Pablo, que hace de su padre. Es un poco un tipo como el que se hacía antes, porque en España no ha habido películas sobre niños artistas desde Parchís, Marisol o Joselito, es decir, estrellas infantiles musicales. Al igual que Atasco en la Nacional entronca con ese tipo de cine que se hacía en los años sesenta, que hay que recuperar y que hay una generación de espectadores que no lo conoce, y se lo puede pasar muy bien. También empiezo esta semana la grabación de una serie para Antena 3 que se llama La familia mata, se emitirá a finales de agosto o principios de septiembre, aunque luego todo cambia mucho. Afortunadamente también tengo otros proyectos para teatro, ya el año que viene...

LTD. Finalmente, y en vista de las ruinosas vacaciones que se ilustran en la película, ¿cuáles serían sus vacaciones perfectas?

AA. Serían en un lugar donde no me conociera nadie. Simplemente, me da igual en mar o en montaña, estar rodeada de gente y que no me conozcan. Mientras no me reconozca nadie, para mí es descansar.

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INCOMBUSTIBLE CARBONELL

Por Lucía Tello Díaz

 

Inconfundible carácter de la industria mediática de nuestro país, Pablo Carbonell, no deja indiferente a nadie.pablo carbonell Divertido, dinámico y dispuesto a dar una sonrisa por respuesta, este gaditano polivalente se enfrenta a la vida con los resortes que le han dado la experiencia y su bagaje: el humor. Incapaz de estar quieto ni un momento, quien fuera solista de los Toreros muertos, ha sabido reciclarse para dar paso a un actor consolidado y respetado en el entorno cinematográfico. Con un bautismo de fuego en la realización como lo fue Atún y chocolate, quien amenizara las radios de los años ochenta con sus irreverentes canciones ha demostrado que en la vida no hay nada dicho, y que todo se puede alcanzar, “caiga quien caiga”.

 

Lucía Tello Díaz. Su compañera Anabel Alonso, habla de usted como un hombre “multimedia”, y en efecto lo es: músico, reportero, cómico, director de cine, escritor y actor. Debe ser difícil hacerlo todo, y además hacerlo bien.

Pablo Carbonell. Hago muchas cosas para intentar escapar del aburrimiento, aunque supongo que si hiciera una muy bien, no haría las demás, pero creo que las demás me ayudan a hacer las otras... Por ejemplo, hacer tantos dibujos de pequeño, me ayudó a poner caritas; después descubrí que con las caritas no se va a ningún lado, que hay que tener mundo interior y algo de “morro” para vender mis ideas; el ser reportero me ayudó a tener el “morro” suficiente como para pedirle a un productor que me diera dos millones de euros para hacer Atún y chocolate;  tener un poco de “morro” también te sirve para hacer el tonto delante de un equipo de rodaje; haber hecho el tonto con los Toreros muertos me vino bien para ser actor, e incluso haber dibujado me ha servido para convertirme en artista dentro de este ambiente glamouroso y exclusivo del cine –ríe-.

LTD. De todos modos, seguro que siente preferencia por alguno de estos ámbitos de la comunicación ¿en qué ambiente se siente más cómodo?

PC. Yo me siento a gusto en cualquier sitio, aunque creo que el que más me gusta de todos es el de la dirección de cine...

LTD. Las críticas de su primer largometraje fueron muy buenas y hay mucha gente que está esperando su vuelta al cine detrás de la cámara, ¿cuándo va a volver a dirigir?

PC. En eso estoy, me encuentro preparando la segunda película, aunque podría decir que es la tercera, porque le he dedicado mucho tiempo a dirigir una segunda película, pero al final no la voy a dirigir. He visto ya esa película de tantas maneras, le he dado tantas vueltas que ya no la voy a hacer. Era una idea buena, pero es imposible.

LTD. ¿Imposible porque le ha dado muchas vueltas al guión, o imposible porque ya no le interesa?

PC. Imposible porque no he encontrado el tono, la película se puede filmar pero era una idea muy difícil, que implicaba chocar contra lo políticamente correcto y lo realmente patético, lo cual hacía muy complicado el rodaje en tono de comedia, que era mi intención. La idea iba de un camping para divorciados, un asunto difícil y novedoso, quizá por lo difícil que es resulte tan novedoso, nadie lo ha hecho hasta ahora. Casi consigo hacerlo como pensaba pero no lo he logrado, y si intento ser honesto no voy a conseguir hacer una película que la gente quiera ir a ver. Mejor no hacerla, esa es la opinión que he sacado después de pensarlo mucho. Así que voy a involucrarme en otros asuntos, en una película sobre la falta de moralidad juvenil.

LTD. ¿Y qué me dice sobre Atasco en la Nacional? Su pareja con Sole –Anabel Alonso- tiene una gran química

PC. Estoy completamente de acuerdo. La pareja de Anabel y yo funcionamos. La miras y dices “es que son tal para cual”, lo que no deja de ser muy bonito, porque nos dice que “Dios los cría y ellos se juntan”. Sole y Manolo son felices y complementarios, llevan adelante la familia con más o menos acierto, pero la llevan, están unidos, y todo eso es importante.

LTD. ¿Qué fue lo que más le enganchó de la historia de los Montoro?

PC. Bueno, en primer lugar, yo no podía renunciar a esta historia. Josetxo San Mateo fue ayudante de dirección de mi primera, y de momento única película –ríe-, entonces si mi Josetxo, que para mí es como un hermano, me dice “quiero que vengas a hacer esta película”, aunque yo no me hubiera visto, voy allí y doy el cien por cien, porque es Josetxo. Pero aparte, vi también en Manuel Montoro, mi personaje, la posibilidad de crear el español medio.   

LTD. Pero en Atún y chocolate, usted también interpreta a un ciudadano de a pie.

PC. Sí, pero se trataba de un personaje diferente, era un marinero, no un urbanita, no era un hombre urbano, además era un hombre feliz, y el personaje que interpreto ahora es un hombre muy desgraciado, avinagrado, que no encuentra paz ni siquiera en vacaciones. Es un papel que me atraía porque me apetecía interpretar a un personaje dramático dentro de una comedia, porque intenté que el tipo no utilizara elementos cómicos, y es que a pesar de que hay muchos componentes que hacen reír, no son los habituales dentro de la comedia. Me interesaba investigar ese ámbito y Josetxo me dio licencia para ello... En realidad, me dijo: “haz lo que te dé la gana” –ríe-. Josetxo es un director estupendo porque sabe a quién dirigir y a quién tiene que darle cuerda, y yo soy uno a los que ha dado cuerda.

LTC. En cierto sentido Manolo Montoro es menos histriónico que trágico, porque tiene un drama interno, a pesar de que se trata de un género de comedia.

PC. Claro, es un hombre que va hacia el abismo, hay algo que le obliga a tener una especie de neurosis, para poder entender lo que llega a hacer por darle unas vacaciones dignas a su familia, tiene que estar al límite. Por eso me apasionaba hacer un personaje tan intenso.

pablo carbonell

LTC. Hay partes en la película en las que queda patente esa falta de iniciativa, justo cuando en medio de una discusión entre su esposa y sus hijos, él acaba entrando en la vorágine sin haber hecho nada.

PC. Sí, esa parte cuando Manolo dice “pero si yo no he dicho nada”, con ese tono, es el mejor momento en que se define al personaje, cuando se ve que es un hombre que quiere hacer feliz a todo el mundo, que intenta que no se le vea en la casa, pasar desapercibido... Pero su mujer no le da tregua ninguna. Quizá podría haber encarnado a Manolo con otro tipo de interpretación, pero yo prefería darle mucho mundo interior, atormentado y digamos “torbellínico”.

LTD. Dicen que Atasco en la Nacional es una mezcla entre Los Simpson y el cine de Berlanga, ¿es quizá en este punto de dejadez de Manolo, donde se puede ver la  conexión de su personaje con los dibujos animados?

PC. Sí, porque Manolo Montoro no piensa la mayor parte de las cosas que dice, suelta muchas barbaridades que ni siquiera las ha pensado. En eso he bebido completamente de la fuente de Homer Simpson.

LTD. Para finalizar, ¿podría comentarnos cuáles son los proyectos futuros que va a realizar, además de la  “tercera” película que va a dirigir?

PC. Pues sí, además del tercer largometraje, que será la segunda película –ríe-, voy a hacer una película con María Isabel, la niña de “Antes muerta que sencilla”, donde interpreto a su padre. Además, volveré a repetir con Anabel Alonso, que será mi jefa, en realidad un ángel que es mi jefe en la película. También quiero grabar un disco... Pero bueno, mi proyecto inmediato es irme lejos, ya está... Irme muy lejos de las miradas, por lo menos un mes –ríe-.

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JOSETXO SAN MATEO O EL OJO QUE REFLEJA LA REALIDAD

Por Lucía Tello Díaz

 

 

Tiene fama de bonachón y es más que comprensible. De trato cordial y afable, no es de extrañar que de él se digajosetxo san mateo que es buen artista y buena persona. Con unos inicios que incluyen, según dicen, el haber sido doble de acción de Joselito, Josetxo San Mateo lleva muchos años dedicado a esta industria la mayor de las veces cruel, en la que no siempre se reconoce el talento, ni los nombres, de los grandes realizadores que se esconden detrás de nuestras producciones. Director de películas de renombre como Diario de una becaria o Báilame el agua, San Mateo vuelve ahora a la gran pantalla para presentarnos Atasco en la Nacional, comedia con tintes críticos donde saca punta a la perniciosa manía que tienen los españoles de estropear sus vacaciones. Este admirador irredento de la saga del Padrino, nos habla su  última película, una historia al más puro estilo Berlanga que llega a finales de este mes a las salas de cine.  

 

Lucía Tello Díaz. Su cine siempre ha estado marcado por tintes de índole social, ya sea en lo referente al Tuning, a los veinteañeros que buscan su sentido en la vida, la precaria vida de los becarios o bien, como en la película que ahora presenta, las venturas y desventuras de una familia en vacaciones. ¿Qué ofrece la cotidianeidad para que la retrate tan frecuentemente en su obra? 

Josetxo San Mateo. Yo vivo mucho en la calle. A veces me planteo hacer una película más “sesuda”, no para llevarme un Goya, sino para cambiar el enfoque, pero siempre que me pongo a escribir enseguida lo desmonto todo porque estoy en la calle, voy a mil sitios, me gusta retratar a la gente que veo, que escucho. Ahora estoy con un proyecto de hacer una película sobre taxistas, y también otra sobre el bulling en los colegios, que empezaríamos en noviembre, en la línea de Báilame el agua, pero tenemos que encontrar a otro Unax con quince años –que va a ser lo más difícil-, y aunque ésta sí que va a ser más dura, por lo que supone el problema de la educación, va a ser de nuevo muy real, y es que me gusta mucho lo cotidiano, los problemas de la gente. Soy muy mirón, me quedo observando. Incluso cuando venía para aquí, me he quedado mirando a la gente durmiendo en las calles, aunque la he visto muchas veces, pero ahí me he quedado mirándoles. Me gusta mucho ver a la gente, la vida real me encanta.

LTD. Esa tendencia es muy loable en el cine, incluso existe una expresión muy común en el mundo de los guionistas que afirma que un escritor pierde su talento cuando deja de ir en metro para ir en coche...

JSM. Es totalmente cierto. A mí me encanta el metro, caminar y ver a la gente por las mañanas, con las caras que llevan, cómo están... Yo creo que sí, que el día que no vaya observando lo que ocurre a mi alrededor, quizá haga algo más cerrado, pero no voy a disfrutar tanto.

LTD. Sin embargo, para retratar esa realidad suele emplear la comedia, ¿qué posibilidades tiene este género con respecto a otros?

JSM. Pues no lo sé. Dicen que se me da bien la comedia... Manuel Gutiérrez me dijo en cierta ocasión que se habíajosetxo san mateo emocionado con Báilame el agua porque él pensaba que no tenía sentimientos, e incluso comentó que le había hecho llorar. Me parece extraño que digan eso de quienes solemos hacer comedia, puesto que resulta más sencillo hacer llorar que reír, es muy difícil sacar una sonrisa a la gente. Yo hice una pequeña película que se llamaba Pleno al quince, que tuvo tanto éxito, que incluso Canal Sur me ha planteado más de una vez hacer un largo de ella, pero de momento tengo otras ideas, seguir con Atasco en la Nacional, hacer una secuela de ella...

LTD. ¿De dónde sale la idea de crear una película como Atasco en la Nacional?

JSM. Mi intención era el retratar una realidad a la que todos los españoles nos enfrentamos al ir a la playa de Levante de vacaciones. Se me ocurrió un docudrama de ficción, quizá un corto que yo le comenté enseguida a Luís García Berlanga, que pronto me recomendó que lo hiciera película. Comenzamos a hablar de ello hasta que se convirtió en un proyecto de tres horas. Presenté los guiones, y creé una película para Anabel Alonso, con quien siempre quise trabajar. Como era una comedia fusionada a una “película de autor”, pensé que nadie mejor para interpretarme a mí mismo que Pablo Carbonell. Y con este guión y este gran equipo nos pusimos a rodar el típico verano español en pleno invierno. Sufrimos mucho, pero nos divertimos más. Cullera nos acogió muy bien.

LTD. Es cierto que Atasco en la Nacional es una gran película. Tiene un buen guión, una buena fotografía y, sobre todo, un buenísimo plantel, ¿cómo fue la relación con el equipo?

josetxo san mateoJSM. Buenísima. Fue muy buena porque, aunque se tenga la sensación de que hemos estado todos como una piña, éramos bastante individualistas. Ana [Polvorosa] estaba con sus clases de inglés con su profesor particular y sus clases de teatro, así que tan sólo algunas veces bajaba a la cena con nosotros. Anabel [Alonso] prefería que le llevasen la comida a la habitación. Pablo [Carbonell] puede que fuera el que más tiempo estaba con nosotros, porque ya nos conocemos y sí que bajaba algunas veces, incluso llevaba la guitarra y tocaba para todos. Finalmente Luisber [Santiago] iba por ahí, buscando alguna chiquilla... Así que no había esa relación de decir “hala, todos a cenar”, porque cada uno iba por su lado, porque todos eran bastante individualistas, yo el que menos, que tenía que andar detrás de todos para hablar con ellos. Aprovechaba a lo mejor que Luisber iba a tomar una pizza o una hamburguesa al pueblo para ir con él; o aprovechaba que Ana bajaba pronto a desayunar para comentarle algunas cosas. Juntarles a todos era muy difícil, pero casi era mejor, porque si no es una locura... Así podía yo mantener el látigo –ríe- para controlarlos a todos. 

LTD. En la película hay dos adolescentes y un niño de apenas cinco años, ¿cómo fue la experiencia de rodar con niños?

JSM. Con los mayores el rodaje fue muy bueno, porque los dos tienen experiencia, pero con el niño... El niño es un monstruo, pero en las dos versiones. No quisimos ponerle un educador, para que estuviera con su madre. Pero claro, a ella tampoco le hacía ni caso. Estaba todo el día descolocándolo todo, las sillas, las mesas, el decorado, todo. Era tremendo.

LTD. Sin embargo, en la película no lo aparenta, de hecho, a lo largo del metraje son muchas las ocasiones en que le dan golpes, le zarandean, le tiran y le mueven y el niño parece impasible.

JSM. Sí, es cierto, porque nuestra solución fue una consola portátil de última generación, que sólo yo guardaba y que empleaba como premio. Cuando veía que había algún problema o que el niño no podía más, le entregaba la PSP y dejaba de estar enloquecido. Era el “hombre maquinita”.

LTD. Después de la buena experiencia que le ha supuesto esta película, y siempre dependiendo de la taquilla, han pensado escribir su secuela, pero ¿tiene otros proyectos entre manos además de la segunda parte de Atasco en la Nacional?

JSM. Si hacemos una taquilla que no nos desanime y les apetece a todos, haremos la secuela. Además tenemos en mente la película sobre el bulling que antes comentaba, de la que tenemos los derechos, y mientras tanto estoy con la televisión, tanto  ayudando en La que se avecina como rodando Planta veinticinco.

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DE MONTMARTRE A MADRID. ENTREVISTA A AUDREY TAUTOU

Por Lucía Tello Díaz

 

Su rostro no le es ajeno a nadie. Su extremada delicadeza, su toque de sutil inocencia y su tenue picardía, tampoco pasan desapercibidos. Sus gustos sencillos y su diametral oposición a la opulencia hollywoodiense parecen contravenirse, y mucho, con la popularidad que precede a esta joven francesa de grandes ojos y perfil angelical, que un día encontró la fama el barrio de Montmartre, bajo los auspicios de un fascinado Jean-Pierre Jeunet, que no dudó en conmoverse al descubrir que bajo la superficial apariencia de Audrey Tautou, se hallaba escondida su verdadera Amélie. Idolatrada por su estilo y por sus maneras, la  intérprete de Beaumont puede presumir de encontrarse en situación privilegiada por el amor que le profesan tanto crítica como público. A pesar de su juventud, Mademoiselle Tautou tiene el privilegio de poseer no sólo un codiciado Premio César, sino también la distinción de ser miembro de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences. La que fuera descendiente de María Magdalena en El código da Vinci, visita ahora España para presentarnos Un engaño de lujo, película de Pierre