BELLA: UN HERMOSO CANTO A LA VIDA
Marta Montoto
Hablar de Bella es hablar de Amor verdadero, Vida, Familia y Perdón. Estos son los cuatro pilares de esta obra maestra (y primera del director Alejandro Monteverde) del cine que, con una sensibilidad especial y extraordinaria, transmite los valores fundamentales del hombre, iluminando el corazón del espectador, incluyendo el de la que suscribe.
El film trata de una camarera (Tammy Blanchard), soltera, que trabaja en un restaurante mexicano de Nueva York, y que en el mismo día descubre que está embarazada y es despedida de su trabajo. Perdida en un mar de miedo y desesperación, llega a plantearse el aborto como única salida. En ese momento, José (Eduardo Verástegui), chef del restaurante mexicano donde trabaja Nina (que hace años era un futbolista famoso y por culpa de un accidente acaba en la cárcel, perdiendo la fama, el dinero…, pero encontrándose a sí mismo) le brinda desinteresadamente su ayuda durante un día en el que todo cambiará para ellos.
Este guión a primera vista puede parecer simple, pero la película es tan rica en matices, toca tantos temas importantes y fundamentales que es toda una maestra de la vida: el amor y la vida son los dos temas principales, siendo el primero el vehículo que impulsa a José dar su apoyo y amistad desinteresados a la muchacha, sin juzgarla; y la segunda la maravillosa consecuencia: la decisión definitiva de Nina de no abortar. Es decir, sin amor, no hay vida. Es un mensaje muy cierto, pero que a veces se nos olvida. La familia (familia tradicional mexicana, tantas veces vapuleada en el cine estadounidense) también tiene una constante presencia en el film, resaltando los valores del amor, el perdón y la reconciliación entre hermanos, padres e hijos.
La banda sonora, que incluye pequeñas y maravillosas pinceladas aquí y allá, con nombres propios como Alejandro Sanz o Jon Secada, es donde convergen (y nunca mejor dicho) las dos almas heridas (Nina y José), convirtiéndose en el tercer personaje principal, acompañándoles durante las 24 horas de su viaje, tejiendo sensaciones, sentimientos como el miedo, la tristeza, y la culpa primero y amor, vida y esperanza después.
Sin duda alguna es la mejor película cinematográfica de los últimos años. Una luz en medio del túnel que representa ahora mismo la industria hollywoodiense, únicamente preocupada en llenar las arcas a cualquier precio. Personalmente me gustaría dar un enorme GRACIAS a Eduardo Verástegui (actor y productor), Alejandro Monteverde (director y productor), a Leo Severino (abogado y productor), al equipo de Metanoia Films y a toda la gente que ha hecho posible que esta película se haya podido realizar, y haya podido llegar a España (¡tan necesitados que estamos de películas que curen corazones!), demostrándonos que se pueden hacer buenas películas, que hagan reflexionar y que cambien vidas para mejor. Por algo Bella se ha convertido en la segunda película más taquillera durante el fin de semana de su estreno, que no es poco precisamente, para una película independiente que apenas ha tenido publicidad en nuestro país.
Preciosa, impactante…. e imprescindible. No os la perdáis, porque Bella os cambiará la vida.

FRIENDS WITH MONEY
Lucía Tello Díaz

Dirección y guión: Nicole Holofcener.
País: USA.
Año: 2006.
Duración: 88 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Jennifer Aniston (Olivia), Frances McDormand (Jane), Joan Cusack (Franny), Catherine Keener (Christine), Simon McBurney (Aaron), Jason Isaacs (David), Scott Caan (Mike), Ty Burrell (Aaron), Bob Stephenson (Marty)
Producción: Anthony Bregman.
Estreno en USA: 7 Abril 2006.
Estreno en España: 27 Octubre 2006.
Vivir no es fácil. Esa parece ser la lección que nos ofrece la realizadora Nicole Holopfcener en su nueva propuesta cinematográfica, Friends with Money, una agria crítica social dirigida con certera puntería, no sólo a instituciones en crisis como el matrimonio, sino a las fuerzas ineludibles que a veces unen, y otras muchas separan, a quienes se consideran amigos.
Film valedor del título chick flick, género reinventado por la directora de la aclamada Walking and Talking, Holofcener nos vuelve a ofrecer una película agridulce, en donde la comedia se filtra entre las brechas de una sociedad en conflicto, en la que la continuidad de las parejas y el mantenimiento de un nivel de vida en equilibrio se muestran como una proeza de difícil consecución. Ricos y pobres, reputados o vulgares, todos han de enfrentarse a una vida que sin parecerlo, resulta insostenible.
Vista desde la perspectiva de cuatro amigas dispares, Jane, Franny, Chirstine y Olivia, -Frances MacDormand, Catherine Keener, Joan Cusak y Jennifer Aniston respectivamente-, ésta última habrá de hacer frente a la dura prueba de ser la única desdichada declarada de su círculo de amigos, sin que la falta de dinero, la ausencia de pareja o su perentorio estado anímico sea óbice para que se separe de sus faustos compañeros.
Nominada en dos categorías a los Independent Spirit Awards 2006 –mejor guión y mejor actriz secundaria, Frances MacDormand-, este film de estética lúgubre y situaciones agobiantes, rinde cuentas a la realidad desde un guión autorreflexivo y dialogante, sin duda herencia de los años en que la realizadora neoyorkina trabajó a las órdenes del maestro Woody Allen –aprendiendo las mieles del montaje en Hanna y sus hermanas (1986) y ejerciendo de ayudante de producción en A Midsummer Night's Sex Comedy (1982)-.
Híbrido entre Cena entre amigos (Norman Jewison, 2000) y Septiembre (Woody Allen, 1987), en esta ocasión la directora y guionista vuelve a recurrir a su actriz fetiche Catherine Keener –la eterna Maxine de Cómo ser John Malkovich-, para ofrecernos una visión cómico-dramática de las relaciones personales, sabedora de que la respuesta a nuestras eternas dudas acerca de la existencia nunca serán encontradas y, eso sí, siendo consciente de que la suerte, aunque remota, siempre acaba por alcanzarnos.

COLUMPIOS (“MARAJEEH”)
Mayte Arnal

COLUMPIOS (MARAJEEH)
Nacionalidad: España
Año: 2007
Género y duración: Documental, 98 min.
Tratamiento y dirección: Basel Ramsis
Montaje: Antonio Gómez-Escalonilla y Renato Sanjuán
Post-producción de sonido: Nacho Cobos
Edición de textos y traducción: Bárbara Azaola
Fotografía: Basel Ramsis
Música: Rim Banna y Leonid Alexeienko;“Yafra”, Marcel Khalife;“Alatlal”, Um Kulzum
http://film-columpios-marajeeh.blogspot.com/
Alguien dijo que las mujeres son el sur de todos los nortes... Imaginémoslas siendo el sur del sur, entendiendo el sur como las zonas del mundo en que no se goza de tantas comodidades ni libertades como por ejemplo aquí. Si aún en el mundo occidental, aparentemente tan civilizado, seguimos levantándonos día sí día no con la macabra noticia de la muerte de una mujer a manos de su novio, marido o ex, que se van sumando a un sangriento ránking de lo que se ha dado en denominar “violencia de género”... Si a estas alturas sigue siendo cierto que nosotras cobramos menos en igualdad de condiciones (a veces teniendo mejor formación)... Si aún hay tan pocas mujeres en puestos directivos o de responsabilidad... ¿Qué no será en países en los que la situación no es tan halagüeña como en el nuestro?
Este documental nos permite asomarnos precisamente a la complicada situación de las mujeres en una zona en eterno conflicto, un lugar donde todos lo tienen difícil, los hombres también (aunque para ellas sea bastante peor): Palestina. Se rodó a ambos lados de la línea de tregua en el verano de 2006, en lugares como Gaza, Jerusalén, Belén, Nablús, Jericó, Hebrón, Kufer, Kassem, Haifa, Nazaré y el desierto del Naqab. Estamos acostumbrados a que se nos hable de estas zonas de vez en cuando en las noticias, pero nunca se nos muestra el lado humano, el día a día de los que allí viven, sus pensamientos, sus miedos. Y mucho menos, la opinión de las mujeres. El director, Basel Ramsis, ha hecho precisamente eso: les ha dado la palabra a ellas, a las mujeres palestinas, madres, abuelas, jóvenes, niñas, negras, blancas, para que nos hablen en primera persona de sus problemas, componiendo entre todas un fresco sobre la situación de la mujer en su sociedad. El testimonio masculino es meramente anecdótico, por fin son ellas quienes se permiten el lujo de dar su opinión, de sincerarse, de quejarse. Como el mismo director comentó en el estreno, es curioso que estas mujeres hayan abierto su corazón de esa manera ante un hombre armado con una cámara, pero hombre al fin y al cabo. Pues realmente la fuente de sus problemas suelen ser los hombres: empezando por los padres (casi todas tuvieron mala relación con ellos) y continuando con sus maridos y las familias de éstos. En lugares donde se considera que el honor de la familia depende de la mujer (incluso si el que obra mal es el marido), y donde se ve natural que un padre asesine a su hija porque un vecino le ha comentado que ésta sale con un chico, o simplemente porque la vieron hablando en la calle con un desconocido, resulta complicado crecer y desarrollarse sin tener miedo, sin ser obligatoriamente sumisa y plana.
Y sin embargo nos encontramos ante unas mujeres llenas de coraje y personalidad, mujeres fuertes y valientes, que quieren estudiar y formarse, que quieren ser ellas mismas, y salir adelante por sí mismas. Que no quieren ser ciudadanas de segunda. Aunque se nos cuente que aún en determinadas situaciones no se deja salir a las mujeres solas, y deben ir acompañadas de un varón, incluso a pesar de que éste sea un niño. Y aunque aún esté muy extendida la bigamia, que supone un problema también para los hombres, al tener que mantener a varias esposas y muchos hijos. Casi todas dicen tener situaciones familiares complicadas, además por el hecho de que las familias de los maridos suelen inmiscuirse totalmente en la vida de las parejas, provocando en muchos casos la separación.
Estas mujeres se enfrentan a una doble lucha: por un lado la situación política en que se encuentra su pueblo, ante un Estado y unos políticos que ni les defienden ni les representan, y a merced de las acciones del ejército, que muchas veces se saldan con la muerte de civiles inocentes. Es el caldo de cultivo de los mártires suicidas, que pueden ser sus mismos hijos o maridos. Y así encontramos familias rotas, deshechas a causa de la situación de opresión de que son objeto.
Y, por otro lado, tienen que luchar con su condición de inferioridad en una cultura en la que no se las valora lo suficiente, en que su pueblo mismo, sus familiares, maridos, vecinos, pueden convertirse en sus mayores enemigos. Y esto además agravado si se es musulmana y negra, pues también hay que enfrentarse a la sombra del racismo...
Hadeel, Intesar, Mariam, Rim, Zuhaira, Michal, Mai, Um, Rasha, Rajaa, Najlaa, Rania, Denis, Reem, Rose... todas ellas van desgranando sus historias, y haciéndonos reflexionar y comparar con nuestras propias experiencias y limitaciones. Con ellas a ratos reímos, y a ratos estamos al borde de las lágrimas. Pero al final sólo deseamos que la niña Hadeel, balanceándose en su columpio, cuando por fin crezca, encuentre más oportunidades, más facilidades, más libertad. Hadeel, a la que hemos visto a lo largo del documental, jugando indolente, con su sonrisa imperfecta…
Es cierto que ha habido enormes avances en la lucha por la igualdad... aunque hay que seguir adelante: aún queda bastante por hacer, allí (como nos muestra este documental) y aquí.

Mayte Arnal
Dirección y guión: Florian Henckel von Donnersmarck.
País: Alemania.
Año: 2006.
Duración: 144 min.
Género: Drama.
Interpretación: Martina Gedeck (Christina-Maria Sieland), Ulrich Mühe (capitán Gerd Wiesler), Sebastian Koch (Georg Dreyman), Ulrich Tukur (teniente coronel Anton Grubitz), Thomas Thieme (ministro Bruno Hempf), Hans-Uwe Bauer (Paul Hauser), Volkmar Kleinert (Albert Jerska), Matthias Brenner (Karl Wallner), Herbert Knaup (Gregor Hessenstein).
Producción: Quirin Berg y Max Wiedemann.
Estreno en Alemania: 23 Marzo 2006.
Estreno en España: 16 Febrero 2007.
Óscar a mejor película extranjera 2007 y estupendas críticas, oficiales y oficiosas (con lo último me refiero al boca a boca). Tal vez por esto es por lo que el film me ha defraudado un poco: quizá yo misma me forjé unas expectativas demasiado elevadas. La verdad es que la película se deja ver, es entretenida y a la vez crítica (el tema lo requiere)... pero se me ha hecho en ciertos aspectos demasiado fría y en otros demasiado predecible. Pero siempre tendrá el valor de denuncia política, extrapolable a cualquier tiempo y régimen (aunque en ciertas épocas se exagera más que en otras, por lo menos en apariencia...).
El protagonista es un hombre frío y gris, tanto como el trabajo que desempeña con gran profesionalidad y dedicación: espiar para la “Stassi”, para el gobierno de la Alemania Comunista. Desde el principio se nos revela como un hombre duro, incapaz de sentir piedad por sus “enemigos”. El perfecto espía.
Pero, desde que se le asigna la misión de vigilar a un conocido dramaturgo, supuestamente libre de implicaciones políticas, y a su novia, actriz, no tan “libre” de las mismas, algo cambia en su vida gris. Lo que descubre en la vida de las otras personas contrasta enormemente con la vaciedad de su existencia. Los demás sienten, crean, se apasionan, se indignan... Y él, sin poder evitarlo, va a implicarse emocionalmente en sus vidas. También es humano después de todo, también tiene derecho a sentir, a pensar, a apasionarse por algo. Y siente como si conociera a los otros, aunque ellos no le conozcan a él. Al final, este sentimiento le impulsará a tomar una difícil decisión, que tendrá tremendas consecuencias.
La película supone una durísima crítica hacia los regímenes cerrados que impiden a los ciudadanos tener libertad de pensamiento, de acción, etc. El Gran Hermano del Gobierno, contemplando y vigilando a todos y cada uno de sus ciudadanos, sobre todo a los que pueden resultar subversivos por cualquier causa, entre los que suelen encontrarse los artistas (aquí, centrados en el mundo del teatro). Es terrorífico presenciar los métodos de espionaje (mejor no imaginar los actuales...) y cómo son las personas que los llevan a cabo, como es el protagonista: especialmente terrible al principio de la película, brazo ejecutor de la voluntad del gobierno, sin un atisbo de humanidad.
La política es el tema crucial. Los que se implican (nuestro hombre gris, los amigos del dramaturgo), en un bando o en otro. A los que les cuesta implicarse (el dramaturgo). Los que descubren que se han equivocado de bando... Las víctimas políticas: el escritor condenado al ostracismo, que acabará trágicamente. En varios momentos del filme se hace patente la importancia del respeto a la jerarquía para no buscarse problemas, además de la imposibilidad de plantearse cuestiones que no nos incumban (ese alumno curioso de una de las primeras escenas), o de tomarse cosas serias con humor (el chico del chiste, que luego encontraremos en un puesto algo degradante). En situaciones así lo más sabio es callar lo que uno sabe (si no, que le pregunten a la vecina del dramaturgo) y meterse en sus asuntos, que ya es bastante.
El consuelo que nos queda es que regímenes así no pueden durar eternamente, tienen que acabar cayendo por su propio peso, como cayó el muro. Aunque aún años después queden cicatrices... aunque miles de legajos, de informes sigan recordándonos que existieron épocas oscuras como ésa. Si esa memoria sirviera para no repetirlo...
Por otro lado, películas así hacen que los programas de telerrealidad resulten algo incómodos... ¿Es como vivir a través de los otros? ¿Es sólo curiosidad? ¿Hasta dónde puede invadirse la privacidad de alguien, sin consentimiento o con él? Pero todo esto es otra cuestión... que dejaremos para otro día.

SABAH, UNA HISTORIA DE AMOR
Lucía Tello Díaz

Dirección y guión: Ruba Nadda.
Intérpretes: Arsinée Khanjian, Shawn Doyle, Jeff Seymour, Kathryn Winslow, David Alpay, Setta Keshishian, Roula Said, Fadia Nadda.
Fotografía: Luc Montpellier.
Montaje: Teresa Hannigan.
Música: Geoff Bennett, Longo Hai, Ben Johannesen.
Año: 2005.
Duración: 90’.
Formato: 1.85.
Producción: Telefilms Canada, Astral Media, Canadian Television Fund.
s“Los seres humanos en general tenemos dentro una parte oscura y otra clara. Y es que la vida consiste en eso, en la lucha entre el bien y el mal”. Así nos define Ruba Nadda la esencia de Sabah, largometraje en el que la canadiense de raíces árabes recrea la vida de una mujer de mediana edad, que vive presa de dos corrientes emocionales de incontestable fuerza, a saber: la presión de su cultura, y el surgimiento del amor.
La realizadora de Montreal nos trae un film exento de maniqueísmos, en donde el objetivo no es la victimización ni la demonización de ninguna etnia, religión o cultura, sino la ilustración de una realidad común a la raza humana, esto es, la dificultad de abrirse camino a través de una sociedad donde los prejuicios parecen mandar más que la razón.
Encerrada en el dilema de tener que elegir entre agradar a su tradicionalista familia, con su hermano Majid como máximo exponente, o bien seguir las pulsiones de su corazón para entregarse a Stephen -un canadiense cristiano del que se ha enamorado locamente-, Sabah tendrá que hacer frente a la verdad, pese a que en principio, parezca que el “repudio social” está más que asegurado.
Mostrada con realismo y humor, Sabah es uno de los mejores trabajos que se han visionado en la SEMINCI, pudiendo prever que el éxito que cosechará en la gran pantalla será sobresaliente. Con su realizadora y su actriz protagonista, la armenia Arsinée Khanijan, estuvimos en la mañana de ayer para hablar de Sabah, una historia de amor. Atentos al nombre de Ruba Nadda, dará que hablar.

EN LA CAMA
Llucía Tello Díaz

Dirección: Matías Bize.
Países: Chile y Alemania.
Año: 2005.
Duración: 85 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Blanca Lewin (Daniela), Gonzalo Valenzuela (Bruno).
Guión: Julio Rojas.
Producción: Adrián Solar y Christoph Meyer-Wiel.
Música: Diego Fontecilla.
Montaje: Paula Talloni.
Dirección artística: Constanza Meza-Lopehandía y Mercedes Marambio.
Estreno en España: 14 Julio 2006.
Este controvertido largometraje, ganador de la Espiga de Oro a mejor película en o Festival de Cine de Valladolid SEMINCI 2005, es la mejor excusa para percatarse de la pericia y buen hacer de las nuevas generaciones de realizadores cinematográficos. En esta ocasión, es el joven director Matías Bizé –1979-, quien ha demostrado con creces ser capaz de aunar en una cama todos los problemas acuciantes de la modernidad.
Sin más preámbulos que unas copas, Bruno y Daniela acuden a un hotel. Después de una larga noche conociéndose, ambos se darán cuenta de que lo que ha surgido entre ellos es superior a la física pura, comprendiendo que las relaciones humanas son bastante más complejas que un simple intercambio de fluidos.
Con un comienzo semejante al de Hiroshima Mon Amour, En la cama se presenta como una de las mejores películas de género incierto, a medio camino entre el drama y la comedia, sin que la aventura que tanto Blanca Lewin como Gonzalo Valenzuela llevan a cabo, le robe un ápice de suspense a una producción ambiciosa, rodada con meticulosidad y destreza, y capaz de demostrar que el cine no es más que guión, dirección y actuación. Al contrario que las grandes producciones hollywoodienses, lo que el chileno ha querido exponer con su segundo largometraje es que las emociones son difíciles de expresar con efectos especiales, siendo la química entre estos dos personajes, por un lado, y los encuadres –a veces asfixiantes- de la reducida habitación, por otro, suficientes para poder engendrar un film de calidad y sin mayor –ni menor- pretensión que la de hacer buen cine, y dirigida a un público del que se espera algo más que la mera pasividad, con la esperanza de encontrar en el espectador un auténtico alarde de la madurez y apertura que, por descontado, se le presumen.

CONVERSATION(S) WITH OTHER WOMEN
Lucía Tello Díaz

DIRECTOR Hans Canosa
GUIÓN Gabrielle Zevin
MÚSICA Star Parodi & Jeff Eden Fair
FOTOGRAFÍA Steve Yedlin
REPARTO Helena Bonham Carter, Aaron Eckhart, Nora Zehetner, Erik Eidem, Olivia Wilde, Brianna Brown, Thomas Lennon, Brian Geraghty
PRODUCTORA GordonStreet Pictures. Distribuido por Fabrication Films
Al igual que reina el anonimato en la película del chileno Matías Bizé, En la cama, en Conversations with other women volvemos a encontrar a un hombre y una mujer que, sin que se conozcan, entablan una relación que excede toda formalidad. Helena Bonham Carter y Aarón Eckhart son los actores elegidos para dar forma a este proyecto subversivo, a esta propuesta cinematográfica cuyo estilo destaca de entre el resto de películas que conforman el elenco de la sección oficial de la SEMINCI. Con respecto a los actores, su director Hans Canosa, afirma que “llevaba dos años queriendo rodar esta película y he sido muy afortunado al poder contar con la presencia de Bonham Carter y Eckhart. Aunque ambos querían hacerla, durante este tiempo en que esperé a que pudieran compatibilizar sus respectivas carreras, fueron muchos los actores que estaban interesados en protagonizarla. Sin embargo, no podría estar más feliz por la elección que he hecho”.
Además de por sus actores, esta producción destaca por su innegable sentido innovador, en su empleo del afamado double frame cinematográfico. En palabras del propio director, “este doble encuadre tiene que ver con mi propio bagaje. Yo no fui al cine hasta los diecisiete años –afirmó - y fue entonces cuando tuve una pesadilla en la que los actores de la película salían de la pantalla y morían. Fue entonces cuando mi mente creó esta opción, dos puntos de vista que he aplicado en esta película”
Junto a lo anterior, Conversations with other women destaca por la irreverente propuesta carnal que se ofrece en la película, no sólo estimulante, sino deliberadamente buscada por Canosa. De hecho, la intención del realizador, según confesó durante la rueda de prensa de presentación, era “ir acercando paulatinamente a los personajes, hasta que se fusionaran en un único plano. Para ello, en principio tenía planeado colocar a la mujer a la derecha del encuadre y al hombre a la izquierda. Sin embargo, al comenzar a rodar se movían constantemente, aunque al final creo haber conseguido que se respete esta tendencia, al menos en un cincuenta por ciento”.
Finalmente, cabe señalar que, con su segunda película, Canosa sabe que habrá una porción del público que no va a comprender la cinta, a lo que el productor añade –no sin una pizca de ironía propia de la profesión- “si no la entienden, que la vean dos veces”.

FACTOTUM
Lucía Tello Díaz

Dirección: Bent Hamer.
Países: Noruega y USA.
Año: 2005.
Duración: 94 min.
Género: Drama.
Interpretación: Matt Dillon (Hank Chinaski), Lili Taylor (Jan), Marisa Tomei (Laura), Fisher Stevens (Manny), Didier Flamand (Pierre), Adrienne Shelly (Jerry),
Montaje: Pål Gengenbach.
Estreno en Noruega: 29 Abril 2005.
Estreno en España: 26 Mayo 2006.
Definir la nueva película de Bent Hamer no es empresa fácil. No lo es porque su guión resulta insólito. No lo es porque su actor protagonista, Matt Dillon, representa a un personaje peregrino, a caballo entre la mediocridad y la genialidad, aderezado con una creatividad desbordante y unos modales cuestionables.
Tampoco lo es porque el modo en que está rodada remite a un estilo indie que rehúsa hacer un cine acomodaticio, típico y demasiado edulcorado. No es fácil definirla porque tampoco lo es comprender el bagaje de Hank Chinaski, el escritor que subvierte toda regla de convivencia en aras del alcohol, el sexo y la literatura; quien colecciona despidos como cartas de presentación, y quien aspira a escribir en una afamada revista, a la que envía constantes narraciones. Finalmente, tampoco lo es porque el realizador noruego pretende que la suya –sexta cinta dentro de su carrera- no sea una película que pase desapercibida, pero tampoco aspira a que el histrionismo o la barbarie campen a sus anchas.
En definitiva, se trata de un film no convencional –lo cual es de agradecer-, en el que destaca la actuación del protagonista y sus partenaires –espléndidas Lili Taylor y Marisa Tomei-, en el que el guión brilla por su hilaridad y quietud paradójica, y en la que todo está perfectamente planificado, para que de ello resulte un film inesperado que, de no ser por su estética, bien podría haber estado firmado por los hermanos Coen del Gran Lebowski. Nada fácil definirla, ya se lo he dicho.

|